Enjoy!


La suave risa de su madre la incomodaba. ¿Por qué se estaba riendo?

Lo que le había dicho momentos antes, no tenía nada de gracia. Al decirle que le prestaría su vientre a Naruto y Hinata, la pelirosa no esperaba que su madre se echara a reír.

- ¿Puedo saber que es tan gracioso? – Sakura tuvo que hablar primero y hacerle la pregunta a su madre para poder detener la risa, que ya la había puesto muy incómoda.

- Es que… - dijo la madre de Sakura tratando de calmarse, limpiándose sus ojos que había llorado de risa – es que mi amor… tenias que ver tu cara, fue tan graciosa – tomo un sorbo del jugo que tenía a su alcance y bebió.

Luego de tomar un sorbo ya no se reía a carcajadas pero mantenía una risa en su rostro.

- ¿Y bien? – pregunto Sakura.

- ¿Y bien qué? – la madre parecía perpleja de sorpresa pero recordó al instante – Oh! Si lo del préstamo – bebió otro sorbo de jugo.

Su cara era la más tranquila de todas. Mantenía una expresión tan serena como si el tema no fuera de gran importancia.

La pelirosa estaba al borde de los nervios. Al no aguantar la incertidumbre abrió su boca para decir algo pero su madre lo hizo primero.

- Ya lo sabía – respondió – Kushina me lo dijo antes de irse de viaje con Minato.

La sensación que tuvo la pelirosa al oír esas palabras fue como si le hubieran echado un balde de agua por sorpresa

Los padres de Sakura y los padres de Naruto, se conocían desde pequeños. Al ir creciendo, fueron distanciándose unos a otros debido a sus estudios y trabajos, pero se mantuvieron en contacto por breves momentos.

Hasta que en unas vacaciones de verano por petición del padre de Sakura, estuvieron todo un año organizando y planeando reunirse aunque solo fueran unos días.

Ese fue el verano que en el que el padre de Sakura se le declaro a su madre. Y desde allí los cuatro eran inseparables.

Razón por la cual Sakura y Naruto eran considerados hermanos y su madre se dirigía los padres de Naruto con total confianza de llamarlos por sus respectivos nombres.

- ¿Cómo que ya lo sabías? – le pregunto la pelirosa volviendo en razón.

- Hija no me digas que olvidaste como es Kushina – dijo de manera cansada como diciendo lo obvio.

- Perdona, lo había olvidado – dijo la pelirosa dejando escapar una suave risa.

- Te acuerdas del compromiso de Naruto ¿verdad? – pregunto su madre apuntando sin dirección un tenedor que tenía en su mano con un trozo de carne.

- Ya todos sabíamos lo que Naruto iba a hacer en esa reunión – dijo Sakura fijando la vista hacia arriba recordando con una sonrisa – quedo muy sorprendido al ver que no decíamos nada después de que se lo pidiera a Hinata.

- Y el berrinche que monto después cuando discutía con su madre por haber revelado la noticia – carcajadas de risa – parecían dos niños peleando, aun no puedo creer que Kushina se comporte así.

- Si – dijo Sakura recobrando la compostura – pero mamá por favor no me cambies de tema ¿Qué opinas con respecto al otro asunto?

Habiendo las dos terminado de comer, la pelirosa veía que su madre ya adoptaba su postura seria y replico:

- ¿Qué quieres que te diga hija? – dijo levantándose de la mesa y recogiendo los platos sucios para lavarlos.

Se dirigió a la cocina y Sakura la siguió.

- Quiero que me digas que piensas con respecto al asunto – la pelirosa estaba exasperada – si estás de acuerdo con que lo haga, o que es lo puedo hacer ¿qué me puedes aconsejar?

- Sakura sabes de sobra que tu ya estas bastante grandecita para que yo te diga que puedes o no puedes hacer. Si ya tomaste la decisión de hacerlo no puedo hacer más que seguir apoyándote en tus decisiones como siempre lo he hecho – la mirada de la madre era severa directamente a los jade de su hija pero antes de voltearse y lavar los platos le sonrió – además es un gesto realmente bondadoso de que ayudes en algo tan importante a seres querido como lo son Naruto y a su esposa.

La pelirosa no resistió el impulso y abrazo a su madre por detrás.

- Gracias mama! – Sakura lloraba con la cara escondida en la espalda de su madre – te quiero, te amo, te adoro con todo mi corazón.

- Yo también hija con todo mi alma – se volteo y la abrazo fuerte. La imagen de una madre amando y protegiendo a sus hijos, era lo que se veía en ese abrazo – pero ya deja de llorar que me harás llorar a mí, ve a buscarme mis pastillas que tengo que tomarlas después del almuerzo, están en mi habitación.

- Ahora mismo las busco – dijo todavía abrazándola.

- No quiero arruinar este bello momento pero para que vayas más rápido a buscar las pastillas, te hare un pregunta – dijo su madre con una nota irónica – tu noviecito ¿está de acuerdo con lo que harás?

Sakura se incorporo y dijo – son las pastillas que están en tu mesa de noche ¿verdad? Voy a buscarlas.

La madre de Sakura puso una sonrisa de malicia, al ver como su hija se fugaba de la cocina para evitar responder la pregunta que le había hecho.

Sakura sabía que tarde o temprano iba a llegar esa pregunta.

Su madre y Sasuke no se llevaban bien desde la primera vez que la madre de la pelirosa lo conoció en una visita a la casa donde ella se había mudado al departamento de Sasuke en la ciudad cuando se graduaron de la universidad.

Desde entonces la pelirosa es la que visita a su madre, considerando que era preferible así, teniendo más tiempo para ella misma y de pensar en cosas sin importancia, pasando ratos de vagancia.

Y su relación no mejoro en la segunda visita, cuando se mudaron a su actual casa por petición de la pelirosa, ya que las fiestas que armaba Sasuke en el apartamento eran desastrosas. Se alegro cuando dejo de hacer esas fiestas al comprar ambos la nueva casa.

En la primera visita se insultaron, era como ver dos polos opuestos chocando tratando de ganar una batalla y en la segunda visita se ignoraron por completo. Sakura en el medio de los dos sin poder hacer nada, ya se había cansado de tratar que se arreglaran haciendo las paces.

La madre acepto a regañadientes esa relación, debido que al ver a su hija con ojos de enamorada y reconociendo que Sasuke no lastimaba a su hija, los dejo en paz para que vivieran su vida, de igual manera ella pensaba que no podrían durar por la forma de vida del pelinegro.

Sakura bajo las escaleras, con la caja de pastillas en mano y se la entrego con un vaso de agua a su madre que se encontraba en la sala.

- ¿Y bien? – le dijo su madre ya habiendo tragado la pastilla y dejándolas en la mesa al lado del sofá donde se encontraban sentadas.

- ¿Y bien qué? – de tal madre tal hija.

- ¿No me responderás la pregunta que te hice antes de que huyeras?

- Bueno… - suspiro resignada – Sasuke no sabe nada.

- Sabes que tienes que decirle ¿no? Es tu pareja después de todo.

- Lo sé mamá… solo que… - suspiro resignada – pienso que la relación puede terminar cuando le diga la noticia.

- Y si no se lo llegas a decir y se entera de que podría ser hijo suyo, temes que te deje sin explicaciones ¿o me equivoco?

Sakura asintió, pensando en que su madre le había quitado las palabras de la boca. Exactamente era lo que pensaba pero…

- De todas maneras se enterara, solo espero que llegue el momento para decírselo y veremos qué sucederá.

- Bien dicho hija – dijo su madre sonriéndole y agarraba sus manos para juntarlas.

Pasaron la tarde hablando de trivialidades. Sakura le conto a su madre como iban las cosas en el trabajo, esperando la llamada de Hinata para ponerse de acuerdo.

Ya que solo al tener una Sakura embarazada, no solo afectaría su cuerpo, sino tan bien el estilo de vida que llevaba.

Difíciles decisiones se avecinaban y la pelirosa aprovecharía el tiempo libre que le quedaba hasta que pasaran los 9 meses.


- Hey! Sasuke llegaste! – grito Suigetsu haciéndole señas con un brazo para que se acercara hacia donde estaban.

El pelinegro se acerco a su grupo conformado mayormente por mujeres y Suigetsu. Estaban cerca de una fogata en la playa.

Kisame tenía una casa en la playa y como todo el grupo hacían fiestas cada vez que podían, pero en esta ocasión la reunión se realizo al aire libre con una enorme fogata. Andaban todo el mundo descalzos por la arena pero aunque estuvieran en la playa, sus ropas eran las mismas como si salieron a un club, pantalones y una camisa.

Al llegar Suigetsu le dio un vaso de color rojo, el pelinegro lo agarro pero miro dudoso a su amigo.

- Es una nueva combinación que inventamos – dijo – esta fuerte pero sabe muy bien – le sonrió el dientes de tiburón – toma aquí tienes el vaso de Sakurita, que por cierto ¿Dónde está? No la veo – buscándola con la mirada.

- Sakura no vino – respondió Sasuke mientras bebía un trago de su bebida y rechazando el que le ofrecía Suigetsu.

- ¿No vino? ¿Por qué? – dijo poniendo cara de llorar – quería hacer otra apuesta con ella, hasta encontré a las dos chicas perfectas para ganar.

- Suigetsu aunque hicieras la apuesta, esas chicas se darían cuenta de que coqueteas con las dos a la vez y te darán tu merecido como las otras veces anteriores- sonriendo de medio lado – ¿Y en donde están los demás?

- Sasukito llegas tarde – el pelinegro lo miro ceñudo, odiaba que le dijeran así desde que Sakura estando ebria lo llamo con ese apodo delante de ellos – Deidara y Hidan ya están con unas chicas en la casa, Sasori y Kakuzu estan haya sentados en la orilla hablando con personas que ni conocen. Los demás se desaparecieron, solo quedo yo tu servidor y Juugo que ahí viene.

- Saludos Sasuke – dijo Juugo con mucho respeto, así trataba a todos pero algunos no le tenían confianza solo por ser reservado y alejado de los demás pero con ellos no lo era.

Sasuke asintió como saludo y volvió a fijar la vista en Suigetsu que le decía algo - ¿Qué decias? – le pregunto.

- Que hay viene Karin, como estas sin Sakura te fastidiara hasta que te vayas.

Sasuke se giro y en efecto Karin estaba a dos pasos de él. Vistiendo un vestido tan pegado que pareciera su piel lo que diferenciaba es que era de color negro y strapless.

- Hola Sasuke – dijo Karin coqueta – vi que llegaste y vine a saludarte – agarro el segundo vaso que Suigetsu tenía en su mano y bebió un trago.

- Hola Karin – dijo el pelinegro para no parecer descortés y lo que hizo fue cerrar sus ojos e ignorarla, solo que Karin no entendía el concepto "ingnorar".

- Y… ¿En dónde está Sakura? No la veo – hablo cuidadosamente ya que no tenia certeza de si la supuesta "novia" de Sasuke se encontraba cerca.

El pelinegro le iba a responder pero Suigetsu se le adelanto – Sakurita no viene – dijo tranquilo – así que Sasuke está libre en estos momentos.

Algo brillo en los ojos de la pelirroja y Sasuke miro furioso a su amigo. Suigetsu sabía que Sasuke le diría una mentira para deshacerse de ella pero se divertía al ver al pelinegro en esas situaciones.

- Oh… - dijo Karin con una sonrisa maliciosa.

Sasuke antes de estar con Sakura había tenido sus aventuras con otras mujeres, y la mayoría con Karin.

Pero lo que ella no quería comprender era que Sasuke ya no la quería, tenía a Sakura, ella lo satisfacía y le bastaba. El pelinegro tampoco quería aceptarlo pero estaba enamorado de Sakura y al no huir más de esos sentimientos la hizo su novia.

A principios de su relación, Sasuke la engañaba y como no hacerlo si tenía a todas las chicas a su disposición, pero a medida que avanzaba el tiempo al comprender lo que sentía, le daba asco tocar a otras ya no lo satisfacían, él solo quería estar con Sakura.

Y al darse cuenta la nombro su novia oficial, todo el mundo se sorprendió al saber la noticia, no podían creer que el "Don Juan" Sasuke Uchiha tuviera una novia oficial y aun con el poder de engañarla no lo hacía.

Pero eso ya fue hace bastante tiempo, pero la pelirroja no le importaba. Tenía una obsesión con Sasuke y seria repetía una y otra vez que será suyo. Y que mejor manera que aprovechar la oportunidad que no está la molestia.

Karin lo decidió, no se separaría de él hasta que terminara la fiesta.


Karin se aseguro de que Sasuke la llevara hasta su casa, y el pelinegro acepto a regañadientes, lo bueno es que en el asiento trasero iba Suigetsu dormido.

Se estaciono frente a la casa de la pelirroja, no teniendo ella intenciones de bajarse pero no tenia mas excusa qué le hicieran quedarse en el auto.

- Bueno… gracias por traerme Sasuke – Karin había planeado darle un beso en la boca al pelinegro antes de bajarse pero lo que no tenía planeado era que él lo esquivaría.

Menos mal que era tarde y no había nadie cerca, ya que por desgracia Karin era vecina de los Uzumakis y si alguno hubiera visto que Karin iba a besarlo se meterían en grandes problemas otra vez.

Porque no sería la primera vez que sucediera.

Sasuke llevo al dientes de tiburón y su único pensamiento era el poder llegar rápido a su casa y acostarse acurrucado con Sakura.

15 minutos después, hizo realidad sus pensamientos y llego a su casa pero frunció el ceño al no ver el carro de Sakura en el estacionamiento.

Vio su celular y no había mensajes de ella, preocupado entro a la casa reparando en una luz roja que titilaba, era la contestadora apretó el botón para escuchar el mensaje.

"Sasuke amor, se me hizo tarde y me quedare con mi madre esta noche, no te avise al celular porque no encuentro el mío que tonta soy – risas – nos vemos mañana en la noche, te extraño que descanses."

El pelinegro se tranquilizo al escuchar el mensaje, había pensado que pudiera suceder algo peor. Se sintió molesto al tener que dormir solo, sin la calidez del cuerpo de ella.

Aunque fueran pasadas de las 12:00 am se fue a dar un baño para quitarse las bebidas que tenia encima. Podría dormir mejor para que no le costara tanto levantarse temprano después, e ir a trabajar con su hermano.


Hola otra vez! lo prometido es deuda aquí esta el capi 3 otra vez muchas gracias por leerlo y por los reviews.

mata ne!