Advertencia: Lemmon
- ¿Yukki ya llamaste a Sasuke? – le pregunto un joven con ojeras y cabello largo en una coleta.
- Si señor dijo que ya venía en camino – respondió la secretaria desde el intercomunicador.
- Dime lo que dijo en realidad por favor – dijo el hombre suspirando, sabia como era la forma de hablar de su hermano pequeño cuando lo fastidiaban y quería saber cuál era la excusa esta vez.
- Está bien señor él dijo… "dile a Itachi que no empiece con el fastidio ya me estoy dirigiendo para allá, llego en unos minutos"… eso es todo señor – respondió un poco apenada por las palabras que le tuvo que decir a su jefe.
- Gracias Yukki y por favor te he dicho que me digas exactamente lo que dice Sasuke, no te preocupes que de él me encargo yo – le dijo a su secretaria, tuvo la suerte de que fuera una muchacha humilde que se encarga de su trabajo y no una que dejaba baba en el piso persiguiendo a su hermano.
Sasuke sacaba provecho de ellas para escaparse cuando tenía importantes responsabilidades que atender. Pero Yukki no era una de ellas y por esa razón su hermano se molestaba porque ya no tenía como escaparse, no desde que contrato a Yukki pero había sus excepciones en que lo hacía.
- Está bien señor… - se oyó otra voz por el intercomunicador – "dile a mi hermano que ya estoy aquí" – Itachi no pudo evitar la risa – si señor Sasuke… señor Itachi su hermano ya está aquí.
- De acuerdo Yukki sigue con los papeles que te di esta mañana – en eso se abrió la puerta de la oficina revelando a un pelinegro con lentes de sol y camisa azul desarreglada debajo de la chaqueta negra que llevaba y pantalones de igual color.
Dándole un aspecto de chico malo con una fuerte resaca. Solo que el pelinegro no tenia resaca, sino más bien odiaba pararse temprano después de una fiesta.
- Si señor – respondió Yukki mientras Sasuke se sentaba frente a su hermano.
- No puedo creer lo que ven mis ojos, Sasuke llego temprano – dijo Itachi en tono burlón – bueno… más temprano de lo que llega.
- No fastidies Itachi ya estoy aquí – dijo el pelinegro sentándose en una de las dos sillas frente a su hermano.
Itachi no podía dejar de sonreír y eso le molesto más a Sasuke.
- De acuerdo no te fastidio mas – dijo pasándole unos papeles – ya me reí por el día de hoy.
- Hmp.
- ¿Estos son los pacientes de hoy? – dijo una pelirosa revisando unas carpetas.
- Si Sakura y estan llegando más – dijo la recepcionista – Ino ya agarro la mitad de las carpetas y te dejo el resto.
- Gracias Shizune – disponiéndose a irse.
- Oh Sakura – la llamo Shizune - Tsunade te dejo un mensaje… – se coloco un dedo en la frente tratando de recordar.
- Dime…
- Dijo que si trabajas hoy el turno de la tarde tendrás el domingo libre y si trabajas el de la mañana y el de la noche del jueves tienes el sábado libre.
- Gracias Shizune, después le hablo para confirmar.
Sakura se dirigió al consultorio que le tocaba comenzando de inmediato con su labor en el hospital.
- Sasuke quiero hablar contigo – dijo el de coleta uniendo sus manos.
- ¿Sobre qué? – fijando la vista en su hermano.
- Quiero expandir la empresa.
- Sabes que puedes hacerlo, no sé porque me lo repites a cada rato – dije simplemente recostándose en el respaldar de la silla.
- Porque necesito tu ayuda para hacerlo – dijo Itachi exasperado llevaba más de un mes en convencer a Sasuke de la idea – pero necesito que dejes tus constantes fiestas porque tomara tiempo.
- Ya es hora de almorzar ¿ordenamos algo o salimos? – cambiando el tema.
- Sasuke…
- Voy a comprar comida y almorzamos aquí – dijo parándose dirigiéndose hacia la puerta.
Itachi lo que hizo fue suspirar y llevarse las manos a la cara ¿Cuándo cambiaría Sasuke?
Tock tock!
Se oyó el tocar de la puerta. Una rubia con dos coletas se encontraba en su escritorio tratando de no hacer nada, le fastidiaba su labor pero le gustaba y era buena en la medicina.
- Pase! – grito.
La pelirosa entro por la puerta – Lady Tsunade vine a confirmar las guardias – dijo mientras se sentaba enfrente de ella.
- Oh si – recordó – está bien, si las cubres tendrás el fin de semana libre – la rubia sabia porque Sakura necesitaba los fines de semana.
Después de todo Tsunade es como su segunda madre, fue su maestra cuando llego al hospital y al ver lo buena que era para este campo de la medicina la acogió como su alumna.
- También quería hablarle sobre algo – dijo Sakura. La rubia quedo intrigada, su alumna se veía indecisa en lo que decía.
- Por supuesto dime – respondió poniendo su total atención.
- Pues vera… - la pelirosa le conto todo la historia sobre su mejor amigo-hermano Naruto y su esposa Hinata, el que la pelinegra no podía tener hijos, el favor que le pidieron acerca de prestarle su vientre – más que todo quería avisarle sobre eso y… si me puede decir cómo me afectaría en el trabajo.
Tsunade la miraba atenta pero no seria – me siento complacida de tu decisión, cualquier otra chica hubiera dicho que no solo para no perder su figura – alzo un puño – no te preocupes Sakura que yo te ayudare en hacer ejercicio cuando nazca el bebe.
La pelirosa la miraba con una gota de agua en la cabeza y casi sonriendo, la rubia hablo – pero no tienes de que preocuparte en el trabajo, seguirás trabajando normalmente como cualquiera otra mientras que sientas que puedes hacerlo, luego tomaras tu reposo de maternidad hasta que salgas de todo eso – le sonrió sincera y le guiño un ojo a la pelirosa – una de las ventajas de trabajar en este hospital.
Sakura no se sentía convencida completamente - ¿los fines de semana? - pregunto.
- Si quieres los primeros meses trabajas solo los sábados y luego los tendrás libres – dijo la rubia de la manera más despreocupada posible.
- De acuerdo muchas gracias Lady Tsunade – le dijo agradecida teniendo las intenciones de pararse de su asiento pero las palabras que vinieron después interrumpieron su acto.
- Sakura… sabes que tendrás que cambiar la vida que llevas ¿verdad? – la veía con ojos entrecerrados – no te dije nada antes porque no soy quién para decirte que debes o no hacer pero mientras estés en estado… - un aura maligna brotaba de la mujer y Sakura se encogió de miedo quedando pequeña ante su maestra – nada de licor ni fumar.
Tsunade cuando se entero de que Sakura fumaba… la pelirosa tuvo que pasar una semana escondiéndose en todos los huecos posibles que encontraba en el hospital para escapar de la furia de la rubia.
Las cosas se calmaron con el tiempo y Tsunade acepto que no podía hacer que su alumna cambiara de opinión rápidamente, pensó que tal vez esto podría mejorar su vida aunque afectara la relación con su noviecito.
- Lady Tsunade no empiece con un sermón – se paro enfrentándola con un deje de burla en su cara – la rubia sonrió – estoy consciente de todas esas cosas, usted debería saberlo me enseño todo lo que se – le saco la lengua como niña chiquita y fue dirigiéndose a la puerta – usted sabe que yo las pruebo pero no soy adicta a esas cosas.
- Oye – interrumpió la rubia mientras Sakura se disponía a salir – si estás de acuerdo yo podría hacer el trabajo – refiriéndose al préstamo de vientre.
Sakura se le iluminaron los ojos – es una grandísima idea! – sonriendo agrego - déjeme preguntarle a Hinata si le parece bien la idea, se lo haré saber en el transcurso de la tarde.
Sin más la pelirosa salió de la oficina para continuar con su trabajo, llamaría a Hinata mas tarde para contarle la idea de Lady Tsunade.
Mientras caminaba por el pasillo de vuelta a su trabajo recibió una llamada.
Al sacarlo del bolsillo de su bata blanca para ver el nombre de quien era se le formo una sonrisa en el rostro. Llevándolo a su oreja dijo – Hola – rió coqueta.
- ¿Estabas esperando que llamara? – contesto la voz del otro lado.
- No la esperaba tan pronto pero si – no podía evitar tener una sonrisa de oreja a oreja, parecía una niña de 15 años.
- Me debes el que me hayas dejado plantado este fin de semana.
- Sasuke no seas exagerado – le recrimino.
- ¿Quieres salir a comer esta noche o llevo para comer en casa?
- Comer en casa – respondió rápidamente - trabajare hasta la 7:00 para tener el sábado libre, así que podemos salir ese día.
- Perfecto – Sakura pudo imaginarse la sonrisa arrogante que tenía el pelinegro al responder – pero eso no significa que te salvas del castigo de esta noche.
- Sasuke!
Se escucho una risa al otro lado del teléfono – si no he llegado antes, ordena algo y espérame.
- Está bien te veo más tarde entonces – dijo despidiéndose – mándale mis saludos a Itachi que no lo he visto en estos días.
- Mensaje recibido y listo para entregar – respondió el pelinegro – nos vemos cariño – y colgó.
Sakura al llegar a su oficina recibió otra llamada de Naruto.
- Hola Naruto justo más tarde iba a llamar a Hinata y… - fue interrumpida por el rubio.
- Sakura hay malas noticias – su tono era apagado y triste.
- ¿Qué sucede? – le pregunto, temía que hubiera pasado algo malo – no me asustes ¿Hinata está bien?
- Espera Sakura no te preocupes, Hinata se encuentra está bien es solo que… - suspiro – el doctor que veía a Hinata no realizara la operación.
- De eso era lo que les quería hablar – la pelirosa sonreía al saber que le devolvería la felicidad a su amigo – Tsunade me dijo que le gustaría realizar el procedimiento del cambio de vientre.
- ¿DE VERDAD SAKURA? – dijo gritando, podía imaginarse la emoción del rubio – ¿la vieja dijo eso?
- Te he dicho que no le digas vieja y si – dijo sonriendo – ella misma me lo sugirió así que problema resuelto.
- GRACIAS SAKURA! Ahora mismo se lo diré a Hinata, nos vemos – y el rubio colgó dejando a una Sakura perpleja por la repentina despedida.
Pues así era su amigo y así lo quería, se contento al causarles felicidad a los esposos pero rápidamente le llego la mente de cierto pelinegro borrándose la sonrisa que tenía en el rostro.
Efectivamente llego a su casa muy cansada como para salir otra vez.
Estaciono su auto y fijo que el de Sasuke se encontraba allí también. Se alivio al no tener que esperarlo, temía que si hubiera llegado primero se hubiera quedado dormida antes de cenar con él.
Apenas al abrir la puerta pudo distinguir el olor a comida, se acerco a la cocina y fijo su mirada en el pelinegro que servía los platos con los alimentos comprados.
Sasuke le dedico una sonrisa torcida – acabo de llegar, escuche tu auto y supuse que venias muerta de hambre.
- Y así es – se acerco a la mesa para observar la comida, se le hizo agua a la boca – pero déjame primero darme un baño rápido y comemos – dijo saliendo de la cocina y dirigiéndose escaleras arriba hacia su habitación, pero antes de que se perdiera de vista Sasuke le dijo:
- Yo también aprovechare para cambiarme o ¿Quieres que vaya contigo? – a leguas se tonaba la doble intención.
- No no esperaras a que termine primero – y le saco la lengua perdiéndose de vista.
La mayoría de los hombres no duran tanto en el baño como las mujeres pero a Sakura todavía le parecía impresionante la rapidez con la que se bañaba Sasuke.
Ella solo duro unos minutos en el bañándose ya que no se lavo su cabello, y antes de que pudiera terminar de vestirse ya Sasuke salía con un paño en sus hombros con su torso descubierto y un pantalón pijama azul.
- Me tomare una foto y te la daré – dijo el pelinegro mientras se secaba su cabeza.
Sakura no había percatado de que se le había quedado mirando, sonrojada volvió a fijar la vista en las gavetas donde estaba su ropa de casa – tonto – replico escuchando después la risa de él.
Como un tipo de venganza ella alzó en sus manos un babydoll de color verde con encaje. Supo que tuvo el efecto que quería ya que el pelinegro dejo de reírse y sintió la tensión en el ambiente.
- ¿Quieres adelantar tu castigo verdad? – pregunto Sasuke con la tensión en su voz.
- ¿Qué castigo? – susurro inocente la pelirosa – yo solo me voy a vestir para comer – dirigiéndose al baño añadió – termina de acomodar los platos ya que tú estás listo.
No le quedo de otra sino de bajar a terminar de acomodar los platos con la comida y las bebidas, se encargaría de Sakura luego.
Solo que ese "luego" no duro mucho al ver como Sakura bajaba con el babydoll verde puesto. No aguanto sus impulsos y fue directo hacia ella, cargándola de forma que ella enredara las piernas en las caderas de él.
La pelirosa se sorprendió ante la acción pero no opuso resistencia. Sasuke la coloco en el mesón de la cocina besando su cuello después de haberle dado un corto beso en los labios, logrando ver la comida servida en la mesa enfrente.
- Sasuke… ten… tengo… hambre – susurro como pudo ya que las caricias intensas que el pelinegro le daba a su cuerpo no la dejaban pensar correctamente, sus brazos, piernas, cintura, simplemente no estaba en sus cabales.
Sasuke acerco su boca al oído de ella – yo también tengo hambre – dijo para colocar las manos en sus hombros agarrando las tiras del traje de ella y bajarlas hasta su abdomen – primero saciare uno y después el otro.
Sakura no se quedo atrás, le ordenaba a sus brazos tocar el torso y la espalda del pelinegro. Se arqueo al sentir las manos de este en sus senos dejando escapar suspiros de excitación.
El pelinegro la beso intensamente para luego bajar poco a poco hasta su cuello y de allí hasta el nacimiento de sus pechos.
Un grito se escapo de sus labios al sentir la boca de Sasuke en su pecho, movía su lengua circularmente y mordía la zona para aumentar los suspiros de ella. Así estuvo unos segundo para luego pasar al otro y hacerle las mismas cosas que el anterior.
Después Sasuke bajo sus manos hasta la prenda intima de la chica para bajársela y tirarla lejos, luego ella la buscaría.
Mirando a Sakura fue bajando hasta esa zona tan delicada, abriéndole las piernas permitiéndole ella el acceso a su intimidad.
El pelinegro hundió su cabeza dando una lamida en toda esa zona provocando que Sakura gritara mas fuerte por "mas". Hundió sus manos en la cabellera de él, acariciándolo e incitándolo a que prosiguiera.
Fuertes descargas recorrían todo su cuerpo provocando leves movimientos por parte de ella, el pelinegro se sujetaba a los muslos de la chica para continuar con su tarea de darle placer.
Lamiendo, chupando y mordiendo se dio cuenta de que la pelirosa llego a su primer orgasmo y él se enderezo fijando su vista a la de ojos verdes. Sakura también se incorporo un poco y llevo sus manos al pantalón del chico, bajándolo suficiente como para mostrar lo cuan excitado estaba Sasuke.
La pelirosa agarro el miembro con ambas manos para comenzar acariciarlo, pero el pelinegro agarro las manos de ella colocándolas arriba de su cabeza sosteniéndolas con una de las manos de él.
Sin previo aviso Sasuke entro de una estocada en ella. Ambos pegaron un grito de placer. Esperando para acostumbrarse a la intromisión haciéndolo más intenso, el pelinegro comenzó con el vaivén salvaje de caderas.
La fricción y el movimiento hacían que ambos suspiraran, gritaran y gimieran.
Rápidas y salvajes, más rápidas y mas salvajes aferrándose el uno al otro llegaron al clímax del acto.
Sasuke termino con dos estocadas más, quedando ambos exhaustos abrazándose el uno al otro.
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