Holaaaaa! lamento la demora pero aquí otro capi que les dejo de vientre prestado, quiero disculparme desde horita ya que se me acabaron las vacaciones y la universidad empieza otra vez, les prometo que iré escribiendo de a poco el siguiente capi gomenasai ! respiren por lo que les viene abajo jejeje (pienso que les sorprenderá).
Enjoy!
La semana transcurrió rápidamente llegando hací el viernes. El día siguiente de la llamada de Naruto a la pelirosa, Hinata la llama muy emocionada por la noticia que le había dado su esposo.
La pelinegra salió del consultorio del doctor directo a su auto donde comenzó a desahogarse, lloraba a mares por la noticia de que no se lograría realizar el proceso del vientre prestado, ya era la segunda vez que le sucedía, que le decían que no. Se disculpo con su padre por teléfono el no poder ir a trabajar, le había pedido permiso de llegar tarde ese día pero sin las fuerzas que no tenia en esos momentos decidió no ir. Llego a su casa cayendo en la primera fase de depresión extrema.
Paso el día encerrada en su cuarto, le envió un mensaje a Naruto de que se encontraba en casa ya que él estaba pendiente de su visita al médico. El rubio le responde pero Hinata no sabía cómo decirle la noticia. El teléfono de la mesa de noche vibraba en llamada, la pelinegra sabía que era el rubio pero no podía contestarle, simplemente no podía.
Llega la hora del almuerzo y Naruto al no saber nada mas de su esposa decide ir a su casa para saber que ocurría. Al entrar el rubio había supuesto que no había nadie pero el carro de Hinata la delataba, de que ella se encontraba en casa, subiendo las escaleras la encontró en la habitación de ambos hecha una bola en la cama.
Se acerca hasta ella y ve que está dormida con lágrimas en sus ojos cerrados. No quiere despertarla pero la incertidumbre puede más y la llama suavemente – Hina… Hinata – coloca una mano en su mejilla y ve que ella empieza a mover sus ojos.
La pelinegra al estar consiente se incorpora al sentarse en la cama, como el rubio lo estaba en la orilla y al verlo fijamente no pudo evitar que reaparecieran otra vez las gotas de agua cayendo de sus ojos perlas. Naruto la abraza y ella se aferra más a él.
- Amor por favor… quiero saber que te paso ¿Qué ha sucedido? – pregunto a su esposa.
- Malas noticia Naruto – escondió su rostro en el pecho del joven – no podremos tener al bebé.
Esas palabras dejaron sin sentido al de ojos azules, aun no procesaba la información que Hinata le había dicho, la abrazaba fuertemente pero el estado de shock todavía estaba presente.
Al escuchar más el llanto de su esposa Naruto volvió en sí, siguió consolándola como estaba haciendo en esos momentos. No pudo saber cuánto tiempo transcurrió, solo se dio cuenta de que se acostaron ambos en la cama y permanecieron abrazados hasta que Hinata se quedo dormida.
El rubio no podía pensar claramente en lo que estaba pasando, se levanto dejando a una dormida Hinata y se dirigió a la sala. Y después de un rato de entrar en razón decidió llamar a Sakura para darle las malas noticias.
La pelirosa contesta al primer timbrazo - Hola Naruto justo más tarde iba a llamar a Hinata y… - es interrumpida.
- Sakura hay malas noticias.
- ¿Qué sucede? – abrió su boca para explicarle pero ella continuo – no me asustes ¿Hinata está bien?
- Espera Sakura no te preocupes, Hinata se encuentra bien es solo que… - suspiro – el doctor que veía a Hinata no realizara la operación.
Naruto se esperaba otra voz triste con principios de llanto, agrando sus ojos con lo que Sakura le dijo - De eso era lo que les quería hablar. Tsunade me dijo que le gustaría realizar el procedimiento del cambio de vientre.
Naruto hablo, más bien grito sin siquiera pensar lo que le acababan de decir ¿todavía podría haber esperanza? -¿DE VERDAD SAKURA? ¿La vieja dijo eso? – con la emoción a flor de piel Naruto pensó en lo que acababa de decir la pelirosa, ¿la mentora de Sakura estaba dispuesta a realizar el proceso?
- Te he dicho que no le digas vieja y si ella misma me lo sugirió así que problema resuelto.
Esa noticia logro ser la mejor que haya recibido en toda su vida, llenándolo de una felicidad inmensa, si podría llegar a ser papá - GRACIAS SAKURA! Ahora mismo se lo diré a Hinata, nos vemos – se sintió un poco mal al cortarle de repente a su amiga-hermana, salió corriendo escaleras arriba para avisarle a su esposa las buenas noticias.
Hinata se encontraba despierta. Al no sentir la presencia del rubio despertó de inmediato viendo cómo él salía de la habitación, sintiéndose sola otra vez en su pena de no poder darle un hijo a Naruto
Al cabo de un rato de estar metida en sus pensamientos, reprochándose ella misma lamentándose, Naruto entra sorpresivamente muy agitado y sonriente. Se acerco hasta ella y la tomo de sus manos, no le grito pero si en un tono elevado le dice las buenas noticias que recibió de Sakura, hablándole con cada detalle sobre la conversación que tuvo con la pelirosa.
Hinata quedo perpleja a lo que le acababa de decir su esposo - ¿Es enserio… Naru es verdad lo que me estás diciendo? – lo miraba fijamente sin perder un atisbo de sus emociones, pero al ver que el rubio ancho su sonrisa Hinata comenzó a sonreír también.
Alivio y una nueva esperanza era lo que la pelinegra sentía en esos momentos de felicidad inmediata, el poder tener un hijo. Al principio aun no captaba bien la información que Naruto le decía y luego se abalanzo en sus brazos llorando pero esta vez de alegría.
Se escuchaban risas en una habitación. Una pelinegra y una rubia reían con muchas ganas a costa de la pelirosa que las acompañaba.
Sakura estaba sonrojada, estaba pensando que fue mala idea juntar a esas dos mujeres que no paraban de reír. Tsunade lo que hacía era avergonzar mas a la pelirosa con sus historias ocurrentes respecto a su vida y Hinata no se quedaba atrás ya que Naruto le habría contado algunas de sus desdichas travesuras.
- En serio Hinata – comenzó hablar la rubia con gotas de agua en sus ojos - ¿Y aun así quieres que ella tenga a tu hijo?
- Lady Tsunade no diga eso… es verdad que Sakura tiene sus cuentos pero se cuidara durante esos meses – respondió la pelinegra.
- ¿Ya por fin pueden respirar? – interrumpió Sakura con cara de molestia – sé que mi vida da mucha gracia…
Fue interrumpida por la rubia – no te preocupes Hinata la vigilare muy bien mientras este en estado – Sakura la miro con cara de matar, ella sabía que la molestaba a propósito por aquellas ocasiones de sus escapadas cuando Tsunade mas la necesitaba.
Aunque esas ocasiones fueran de trabajos de papeleos y no de verdaderas emergencias, aun así a la rubia le molestaban. Aunque no era la única que se escapa, Ino también lo hacía y la rubia ya pensaría un método de venganza contra ella pero mientras tanto disfrutaba del de su otra alumna.
- Como ya hablaron el tema importante pienso que Hinata y yo ya nos podemos retirar Lady Tsunade – decía Sakura con intentos de moverse de la silla que ocupaba al frente del escritorio de la rubia.
- Discúlpame Sakura, creo que nos desviamos del tema – dijo Hinata interrumpiendo el movimiento de la pelirosa – Lady Tsunade estoy muy agradecida con que usted haga el trabajo, no podríamos estar en mejores manos.
- Ni lo digas Hinata es un gusto ayudarte dado que Sakura tiene un papel importante que cumplir.
- De todos modos muchas gracias. Es una felicidad inmensa la que nos está proporcionando.
- Está bien Hinata no te preocupes. Y para ¿Cuándo querrían realizar el proceso? – pregunto la rubia a ambas chicas enfrente de ella.
A Sakura le entro temor en el cuerpo, sabía que ese día llegaría y no la asustaba en absoluto pero tenía el otro inconveniente que le afectaba.
Mientras más pasaba el tiempo más cerca estaba el día de contarle a Sasuke. Había pensado en sus reacciones: enfadado, molesto, indiferente… y muchas más que caracterizaban al pelinegro.
Hinata respondió interrumpiendo sus pensamientos – en realidad no tenemos idea… todo fue tan repentino en estos momentos con el cambio… que no nos hemos sentado hablar de eso.
- Es verdad, siento que todo ha sido muy rápido – dijo Sakura – tiene sus ventajas de que el tiempo pase rápido Hinata, tendrán a su pequeño muy pronto.
Ambas chicas rieron ante el comentario hasta que Tsunade las interrumpió – bueno niñas tienen mucho de que hablar, ya que primero trabajare con Naruto y Hinata y después con Sakura, la fecundación in vitro tiene su proceso pero en mis manos no hay de qué preocuparse – sonrió con orgullo al finalizar sus palabras.
- Es verdad… primero trabajara con el ovulo y los espermatozoides y luego los colocara en mi vientre, aunque pienso que no le tomara más de un día en realizarlo – le pregunto Sakura a su maestra.
- Tiene que realizarse antes de los 14 días que el ovulo se unió con el espermatozoide pero si, en un día estará todo listo y esperaremos hasta que te hagas una prueba de embarazo para saber si funciono.
- Sakura es tu decisión – le dijo Hinata – lo que yo puedo hacer es estar con Naruto para cuidarte, si aun no estás lista…
- No digas mas Hinata – interrumpió – mi misión será llevarlo por 9 meses y quiero que ustedes se conviertan en padres lo antes posible porque sé que es lo que más desean.
- Sakura…
- Ya arregle todo en el trabajo Hinata, hable con Tsunade y ya está todo arreglado hasta mi madre está muy emocionada, así que… Lady Tsunade cuanto antes pueda hacer el trabajo mejor.
Tsunade la miraba fijamente, sabía que Sakura menciono todos sus obstáculos menos uno, al hablar se dirigió a Hinata – dame unos 12 días hábiles para prepararlo todo ¿está bien? Tengo que solicitar nuevos instrumentos para el proceso y para que lleguen hay que esperar un poco.
- Entonces ¿dentro de 12 días "hábiles"? – pregunto la pelinegra a Sakura.
- Exacto… la empresa que nos proporciona los instrumentos y medicamentos no trabajan los fines de semana – dijo Tsunade – Oh! y ¿Sakura?
- ¿Sí?
- Nada de malas conductas ¿me entiendes? - dijo con una sonrisa de malicia – eres una doctora tienes que cuidar más tu salud – le reprocho a su alumna.
- Lo entiendo Lady Tsunade – dijo Sakura resignada con una cara cansada de ya haber escuchado la misma frase cientos de veces.
- Hinata tu también tienes que estar pendiente – le dijo Tsunade a la pelinegra como un sargento dando órdenes a un soldado – a partir de ahora comienza la fase de desintoxicación de Sakura.
Hinata sonrio y a Sakura le bajo una gran gota de agua por la cabeza avergonzada de su maestra. Sabía que su mentora confiaba en ella pero no desaprovecharía la oportunidad de avergonzarla en frente de alguien, en este caso de Hinata.
- Tu maestra te quiere mucho Sakura – le dijo Hinata mientras caminaban hacia el auto estacionado de la pelinegra. La pelirosa insistió en acompañarla hasta el estacionamiento.
- Si, digamos que si – dijo – no puedo decir nada, es como mi segunda madre pero hay veces que te puede sacar de quicio con solo unas palabras.
Hinata reía ante el comentario llegando a su carro – nos vemos Hinata, ahora solo falta esperar por los instrumentos y no habrá más inconvenientes – le dijo la pelirosa.
- Si Kami-sama lo permite, esperemos que haci sea Saku… de nuevo muchas gracias por lo que estás haciendo, no sé como compensarte por esto…
- Hinata por favor ya deja de decir esas cosas – la interrumpió – me siento agradecida por el que ustedes confíen en mí y me lo hayan pedido…
- De cualquier forma – interrumpió esta vez la pelinegra – quiero que seas tú la madrina ¿Qué dices?
La pregunta la agarro por sorpresa aunque no tardo en responder a la petición – claro… si… por supuesto – Hinata sonrió a sus respuestas y la abrazo.
- De acuerdo adiós Sakura le dire a Naruto que aceptaste se pondrá muy feliz – al decir esas palabras se subió y arranco su auto.
Sakura veía como el auto de Hinata se alejaba, coloco sus manos en los bolsillos de su bata blanca de médico y se quedo parada en el lugar pensando en lo que le había dicho Hinata. Además de tener al bebé de ambos iba a ser su madrina, con lo que se avecinaba no cabía dudas de que será o son una familia a pesar de no tener la misma sangre.
Sábado por la noche o madrugada, el punto es que seguía oscuro. Era fácil de saberse con solo mirar un reloj pero las personas no querían mirarlo y arruinar la diversión que se presentaba.
Música retumbando en todo el lugar, cuerpos moviéndose en la pista de baile y Sakura abrazando de un lado a su novio en el bar con los amigos de Sasuke.
Sasuke le correspondía el abrazo con un brazo ya que con el otro tenía una bebida, no lo admitiría nunca pero la falta de su novia el fin de semana pasado le afecto.
Reían por las ocurrencias de Deidara, haciendo comentarios sobre las personas en voz alta sin darse cuenta de que quien hablaba estaba detrás de él.
- Oye Sakura habían tres chicas hermosas en la playa el domingo pasado – le decía Suigetsu – y me dieron sus números.
- Jajajajajaja no te creo – dijo Sakura alzando las cejas - ¿es verdad Sasuke?
- Cuando se lo pidió a la segunda la primera lo descubrió y le dio su merecido – Sakura reía, conocía como era Suigetsu – la tercera todavía piensa que es un santo.
- Oye Sasuke porque se lo dijiste – le reprocho el dientes de tiburón tomando un sorbo de su cerveza – pero para que veas que es verdad la invite esta noche – dijo dirigiéndose a la pelirosa – no me avergüencen.
- Tu solito lo haces – dijo Juugo hablando por primera vez desde que llegaron.
- Cállate – refunfuño Suigetsu. Busco por el lugar haber si la cita había llegado y diviso a Karin viéndolos desde la otra esquina del lugar – Oh oh pelirroja con anteojos a las 3 en punto.
Sasuke y Sakura giraron sus cabezas y en efecto Karin los observaba con cara de pocos amigos aunque estuviera sentada en el regazo de un desconocido.
- Ya no la soporto – dijo Sakura fastidiada. La pelirosa sabía la obsesión de Karin con Sasuke y hasta fuertes peleas han tenido aunque no han llegado a mayores. Bueno solo en dos ocasiones en donde golpes hubo pero eso ya era pasado.
Sasuke dejo la bebida en la barra para dirigir su mano al mentón de su novia levantando su vista hacia él y la beso de manera lenta y tierna. Sakura respondió de la misma manera llevando sus manos a la nuca del pelinegro.
- Coff… coff… - tosió Suigetsu interrumpiendo el momento romántico que incomodaba a los presentes. Casi todos se habían ido a bailar y otros a buscar posibles conquistas, solo quedaban Suigetsu y Juugo con ellos.
Entre el beso Sasuke le dijo fuerte – piérdete – continuando su labor de antes e ignorando las quejas del peliazul que se alejaba – estamos solo nosotros en nuestro mundo ignórala, no vale la pena.
En la misma posición Sakura le respondió – lo sé pero es que… mira el tiempo que llevamos juntos y todavía te persigue – hizo un puchero con su boca provocando la risa del pelinegro – vamos a bailar – le dijo mientras lo agarraba de los brazos para dirigirse a la pista de baile.
- Espera – dijo Sasuke al momento que agarraba y le daba un sorbo a su bebida, le tendió vaso con el líquido a Sakura la cual negó con la cabeza y lo empujo para bailar antes de que preguntara el porqué la negativa.
Sasuke había notado que Sakura no había bebido mucho esa noche, eso era lo que pensaba el ya que no vio que bebiera algo más que no fuera agua. Sus pensamientos fueron dirigidos rápidamente a otra parte por el haber ingerido el suficiente alcohol como para distraerse fácilmente, agradeció que Sakura fuera la que manejara de regreso.
Descanso, baile, risas y charlas transcurrió la noche de personas disfrutando y divirtiéndose.
Al sentir los sensuales movimientos que hacia Sakura contra su cuerpo no pudo evitar pensar en tomarla y llevársela para tener sexo en ese instante. Sus manos estaban a ambos lados de su cintura, ella le daba la espalda frotando con los movimientos al ritmo de la música su cadera contra la de él.
- ¿Te encanta provocarme no? – hablo en su oído para que lo escuchara claramente por la interferencia de la música. Sakura se giro y lo encaro sin separarse del pelinegro.
Rozando sus labios y de manera inocente pero seductora le dijo - ¿Por qué piensas eso? – la tensión estaba en el aire, ambos querían hacerlo, querían amarse como tantas veces lo han hecho solo que no sabrían si llegarían a su casa.
- ¿Qué tal si nos vamos? – sin que la dejara responder la agarro por la mano y salieron del lugar.
Salieron al estacionamiento oscuro pero levemente iluminado y de inmediato Sasuke la acorralo a un lado del carro entre el mismo y él, devorando sus labios con ferocidad y ella correspondiéndole de igual forma. Manoseaba su cuerpo con necesidad, tantas veces que la había hecho suya y la adicción hacia ella no acababa.
Sakura lo separo levemente colando sus manos en el pecho del pelinegro a lo cual protesto con un gruñido. La pelirosa sonrió ante la acción de Sasuke y solo abrió la puerta del carro para adentrarse en la parte trasera de este.
Sasuke se adentro también sin perder tiempo, colocándose encima de ella continuando con el juego de manos y besos. La intimidad del pelinegro lo estaba volviendo loco quería liberarla de su cautiverio y no ayudaba mucho con Sakura rozando a propósito con la de ella.
Encontrándose en su cuello Sasuke envió una mano a bajar su blusa hasta la cintura de la chica y la otra mano hasta la entrepierna de Sakura, adentrándola en el pequeño short elegante con desesperación. La pelirosa se arqueo al sentir como invadían su intimidad, su pareja tocaba con mucho esmero su clítoris sacándole gemidos, la sensación de placer hacia que Sakura se moviera mientras Sasuke la penetraba con dos dedos.
Un cosquilleo comenzó en su zona intima llegando al primer orgasmo. Tratando de ordenar sus pensamientos, la pelirosa rápidamente desabrocho la camisa y el pantalón del moreno, iba adentrar sus manos a los bóxers de Sasuke pero el pelinegro se lo impido.
Agarro sus manos y las coloco arriba de su cabeza contra el asiento. Sakura lo miraba con desconcierto, ella quería tocarlo también, darle el placer que le había dado hace unos instantes – quiero entrar Sakura… ya no aguanto… necesito hacerte mía ahora – mientras besaba sus pechos bajaba con su mano libre para liberar a su amigo del encarcelamiento.
A pesar del espacio reducido el moreno separo aun más las piernas de la pelirosa y fue adentrándose lentamente en su cavidad. Un grito y un gruñido se escucho al momento de la penetración. La pareja sentía un alivio y satisfacción, la sensación de placer siempre era indescriptible cuando llegaban hasta ese punto.
Con el desespero aun presente Sasuke comenzó a mover sus caderas rápidamente, entrando y saliendo de la pelirosa. Sakura gemia, la rudeza de Sasuke al penetrarla le daban mas placer.
Llegando al clímax, el pelinegro escondió su cabeza en el cuello de Sakura y ella lo abrazo fuertemente, aumento sus embestidas y con las tres últimas acabo dentro de la pelirosa.
Ino se maquillaba en el baño mientras escuchaba como alguien vomitaba. Una puerta se abrió revelando a su pelirosada amiga-colega salir del cubículo.
- Este virus sí que me agarro fuerte – comento mientras lavaba su cara en el lavamanos.
- Te vez mal… y también cansada… de seguro que comiste algo que te callo mal – le paso su maquillaje – ten ponte bella. ¿Estás segura de que no es otra cosa?
- ¿Qué quieres decir?
- Tus fines de semana de rumba no son solo de alcohol y bailes.
- Ino por favor claro que no es eso – le reprocho a la rubia - ¿Cómo se te ocurre siquiera pensarlo? yo me cuido bastante Además no puedo beber alcohol – aunque pensándolo mejor ese fin de semana no se cuido. Sakura sintió que algo le bajaba de su cabeza hasta sus pies.
- Si tú lo dices… Aunque el virus no te ha afectado solo a ti, Shizune también está igual – vio que su amiga termino de arreglarse y guardo sus cosas – no vino a trabajar hoy.
- Ah… si… le agarro peor que a mí…
- Vamos a comer, muero de hambre. Por cierto cuando mejores tienes que avisarme para hacerte la prueba de sangre… – Ino salió del baño y la pelirosa la siguió. Un sentimiento de duda se instalo en su cabeza, será que estaba e…
- NO! NO PUEDE SER… ES UN ERROR – pensó.
- Frentesota ¿me escuchaste? Tsunade ya me dijo…
Mientras caminaban por el pasillo Sakura dijo – Ino espera un momento saldré de duda es iré al sector de farmacia, te veo en el cafetín en unos minutos – y con eso salió corriendo.
- Espera Sakura tienes que saber…
La pelirosa no escucho lo último que le dijo Ino por correr lo más rápido posible hasta perderse de vista.
Llegando vio que no había nadie, era hora del almuerzo de modo que todos estaban comiendo. Fue mirando por los estantes hasta encontrar lo que buscaba: pruebas de embarazo.
Tomo una sin percatarse de nada mas y volvió a salir corriendo hacia el baño.
Los minutos en suspenso eran agobiantes, después de seguir las instrucciones que decía la cajita, la pelirosa se dispuso a realizar el procedimiento y esperar los minutos específicos que dictaban las instrucciones.
Caminaba por el baño, intento ver la pequeña ventana alta del lugar, se acomodaba en el espejo peinando sus cabellos rosados con sus dedos y viendo el maquillaje que se había puesto gracias a Ino, un poco de sombra de ojos rosada, delineador negro y un brillo transparente de labios.
Al transcurrir el tiempo de manera "lentísima" como lo sentía Sakura, vio su reloj en su muñeca y supo que ya era el momento – tranquila Sakura mente en positivo… tu puedes – se dio ánimos ella misma mientras se acercaba a la respuesta de su incertidumbre. Dos rayitas positivo, una rayita negativo.
Sakura agarro el dispositivo – 1…2… y… - contó mentalmente para fijar su mirada - …3… - fijo su vista en el dispositivo – dos rayas eso era… Positivo.
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