2.- Novedades
Interrumpimos la transmisión para un corte informativo.
Noticias de último minuto:
Hoy, 12 de julio, la Red Ribbon se ha retirado de la región #105 después de casi dos meses de ser tomada junto con sus habitantes, a consecuencia de un violento enfrentamiento con el ejército y en el que resultaron muertos veinte soldados y más de cuarenta heridos, entre ellos civiles que fueron tomados como rehenes. La carretera principal está libre, pero se recomienda a la población no hacer uso aun de la autopista hasta que las autoridades den el aviso.
Por otro lado, el Rey Furry ha detenido el operativo de reconocimiento sobre el cuartel de Ahooi. El Comandante Red, líder de la Red Ribbon, ha huido. Los soldados capturados, tanto del cuartel como en la carretera principal se rehúsan a cooperar sobre los informes de su paradero.
En conferencia de prensa hace unos minutos, el Rey Furry ha declarado lo siguiente:
"No pudo haber salido de la Capital del Oeste tan rápido y por tal, redoblaremos la vigilancia. Esta no es una declaración de paz, sino un signo de que la Red Ribbon volverá a atacar desde un punto distinto. Lo que ha hecho sobre nuestra gente es imperdonable. No hay justificación a tan reprobables acciones y caerá sobre ese sujeto todo el peso de la ley y también sobre quienes fueron capturados. Nuestros vecinos de la Capital Central y del Sur están alertas también. Por lo pronto, les digo, ciudadanos de la Capital: no teman. La Red Ribbon caerá."
Aunque este mensaje se emitió en el Palacio del Rey, el Dr. Brief, por otro lado, ha declarado que la Corporación no cederá a las demandas de la Red Ribbon. Aunque las líneas de comunicación tomadas por la armada estén reanudadas y libres, las bajas y los secuestros de los empresarios adjuntos y empleados directos de la Corporación retrasaran todavía las actividades comerciales en la Capital del Oeste.
Como se sabe, la Red Ribbon inició como una división de combate dentro del Ejercito de la Capital del Oeste dirigidos por el entonces Coronel Richard Hammer con el objetivo de proteger a los líderes gubernamentales. Esta elite de inteligencia poco a poco fue tomando influencia en el resto de las organizaciones militares en once años de actividad. Las contrariedades iniciaron cuando el abuso de su autonomía los hizo comprometer importantes misiones sin autorización superior. El Coronel Hammer enfrentó cargos por desacato y una grave acusación por traición al transmitir información sospechosa a controvertidos líderes armados de la Capital del Norte. Aunque esto nunca se comprobó, Hammer resulto impune y como último acto de desafío, demando al Rey Furry el total control sobre la Corporación Capsula. Por entonces, la Red Ribbon se había convertido en un numeroso ejército, sustrayendo las armas de uso exclusivo militar de manera ilegal. Hammer cambio su nombre para ser conocido como "Comandante Red", seudónimo que usaba para comunicarse con el Rey en varios mensajes públicos a través de llamadas hechas desde distintos puntos de la Capital o "notas" encontradas en los cadáveres de las víctimas que escogía cuidadosamente, entre ellos reporteros de distintas cadenas televisivas. El conflicto armado más violento que se ha visto en esta ciudad en más de cien años ha durado cerca de un año y medio desde el primer ataque ocurrido en el edificio del Ayuntamiento del Estado y en el que hubo 12 muertos por el estallido de un poderoso detonador y en el cual no hubo detenidos.
Aún es incierto el camino que esta pelea tome a partir de ahora. Pero sin importar lo que ocurra, nosotros, el equipo de ZTV, seguiremos informando para ustedes.
Que tengan buena tarde.
O-O
Corporación Capsula
3 meses después.
Las puertas de cristal se abrieron de manera automática. Del recibidor, controlado por la vigilancia y recepcionistas, los visitantes no pasaban del primer piso, pero para quienes tenían un asunto más serio fuera de los trabajadores de la empresa, tomaban el elevador hasta el tercer piso, donde se encontraba el director de la compañía.
Cerca del mediodía, un hombre hizo tal trayectoria pasando sin dificultades la seguridad y cuando salió del elevador, se acercó de inmediato al único escritorio de la planta.
-Buenas tardes, señorita. ¿Podría informarle al Dr. Brief que ya estoy aquí?
-Buenas tardes, ¿Su nombre, por favor?
-Lammpa.
-Un momento por favor.
La joven secretaria tomo el teléfono y dando el nombre del recién llegado por la minúscula bocina, en breves instantes volvió su mirada al hombre.
-El Dr. Brief lo espera. Adelante.
-Gracias.
El recién llegado recorrió ágilmente el pasillo que comunicaba a la oficina principal sin dejar de repetirse mentalmente "¿Qué clase de estúpido nombre es ese?"
Llegó frente a una puerta de madera con pomo dorado y llamó con tres golpes rápidos de sus nudillos.
-Adelante –indico una voz afable y grave desde el interior.
Cuando estuvo dentro, el Dr. Brief lo recibió con una cordial sonrisa que casi nunca se desprendía de su rostro.
Luego del intercambio de saludos y mientras tomaba asiento detrás de su escritorio, dijo con voz clara y tranquila:
-Adelante, Bardock, toma asiento.
-Gracias, señor.
Cuando ambos estuvieron colocados en sus lugares, el Dr. Brief tomó la palabra.
-Creo que ya sabes poco más o menos como está la situación, Bardock –dijo con una tranquilidad que no se desprendió de él durante toda la conversación.
-Sí. Lo sé todo, señor –respondió su interlocutor, con seriedad. Un gesto que quizás nunca dejaba de hacer aunque no estuviera en actividad.
-No quisimos que la Red Ribbon se diera cuenta de que Seripa y tú salieron con vida, así que por eso, no dimos evidencia de que redoblamos la vigilancia en el Palacio del Rey para evitar el ataque que ocurriría tres semanas después del último conflicto.
-Se retractaron, al parecer. Ese General habrá cancelado todo…-añadió Bardock rápidamente.
El Dr. Brief, a su vez, se mantuvo en silencio un momento. Mientras pasaba varios documentos entre sus dedos para luego colocarlos sobre el escritorio sobre un folio negro, continuo, dando un corto suspiro:
-Ya que tocas ese tema, tengo que informarte algo más…
Bardock mordió un poco su labio inferior. El ambiente le pareció tan pesado de pronto. Desde que pisara el edificio, sabía de antemano que tenía que prepararse para algo importante y fuera de sus límites, y no se equivocaba.
-No encontramos a Blue en el cuartel de Ahooi. Como Red escapó, los soldados capturados aun no confiesan nada…
El joven palideció un poco.
-¿Nada de la localización de Blue?
-No es que no sepan a donde fue, Bardock… Es que ellos niegan que exista una persona con esa identidad. Ninguno de los capturados afirma que ese General exista. No aparece su registro en la base de datos de Ahooi ni en el nuestro, ni mucho menos en el de la Red Ribbon cuando formaban parte del Ejército.
Tratando de contenerse, Bardock exclamó.
-¡Malditos, hijos de…! ¡Mienten! ¡Blue los mandaba a todos! ¡Fue la mano derecha de Red durante las ejecuciones a esa gente! ¡Él dijo que atacaría el Palacio del Rey! ¡Yo mismo buscare a ese bastardo!
El Dr. Brief hizo una señal con su mano extendiendo la palma hacia abajo, señalando al joven que se tranquilizara. Cuando esto ocurrió, retomó sin perder una pulgada de su sereno semblante:
-Bardock… si apareces públicamente, sabrán que sigues con vida. El hecho de que encontráramos ese cuartel fue porque la Red Ribbon deseaba provocarnos. Tu posición hizo darnos cuenta de que ellos habían sido los culpables de las ejecuciones y los ataques a las organizaciones que negaron aliarse a ellos. Tu información fue muy valiosa, pero acabas de decir que existe un nuevo General del cual no teníamos conocimiento. Ni siquiera Seripa puede decir que lo vio porque tú no lo permitiste…
-¡Lo hice para protegerla, señor!
-He hiciste bien, pero entenderás que la situación es muy delicada. Nuestros aliados no quieren suposiciones y si de verdad hay un General Blue…
-Es decir, que dudan de mi palabra, ¿cierto, señor? –interrumpió el joven, con un tono de profunda indignación.
-Voy a ser directo contigo… No solo dudan. Creen que tú les diste la alarma a cambio de tu vida y la de tu compañera cuando los descubrieron. Que ese "General Blue" y el ataque al Palacio del Rey era una distracción que creó Red para tomar ventaja y esconderse de nuevo y que te ordenó transmitir. Y todo eso, quizás, teniéndote bajo amenaza para que luego resultaras vivo después de un "dramático escape".
Bardock agacho ligeramente la cabeza. Su mirada se ensombreció, mientras cerraba los puños con ira.
-¿Eso creen? –dijo lentamente, pero sin ocultar su característico tono sombrío en aquellas palabras.
-No lo creen. Lo afirman. Por eso te cité aquí en la Corporación en lugar de la A.I.T. Yo no dudo de tu palabra y sé que eres leal y que hubieras preferido morir en lugar de ser acusado de complicidad… El Consejo está tomando un veredicto en estos momentos. Cuentas con mi apoyo y de otros dos miembros más.
-¿Y eso que significa, señor? –preguntó Bardock, mirando ahora al noble doctor.
-Como sabes, el Estado de la Capital del Oeste nos ha otorgado la autonomía militar. El Consejo realiza juicios como una Corte Marcial, pero necesita el voto de todos los miembros para una acusación de traición y las ejecuciones.
-Seré ejecutado…-pronuncio lentamente el joven ante la escabrosa revelación.
-No. Serás absuelto. Sin embargo, esto no terminará aquí –mientras hablaba, el Dr. Brief presento ante Bardock el folio con los documentos que minutos antes tuviera entre sus manos con un bolígrafo colocado de manera perpendicular por en medio del papel, para luego añadir-. Quiero tu renuncia, Bardock.
-¿Qué? ¿Pero, por qué, señor? –respondió aquel sin poder ocultar su asombro y palideciendo aún más.
-No puedes arriesgarte. Para la Red Ribbon ya estás muerto. No tendría caso mantenerte aquí con otra identidad porque no serias un miembro activo. Si Blue escapó y sigue con vida después de la herida que le causaste, ya estará en nuestros registros si llega a aparecer públicamente. Creo fielmente que se trata de un espía de la Capital del Norte. Yo me encargare de no perder ningún dato que reportaste. Por ahora, serás trasladado a la Capital del Este. El embajador de nuestra nación se ha encargado de buscarte un lugar seguro, donde jamás lograras ser encontrado. Como hiciste una carrera sobresaliente, recibirás una pensión.
Bardock dio un profundo suspiro mientras cerraba sus ojos por un momento. El Dr. Brief esperó, como favor al joven que al parecer, tardaría en asimilar todas y cada una de las repentinas novedades.
-Señor… -dijo Bardock casi un minuto después, dueño de si de nuevo-, agradezco las precauciones, pero no quiero huir. No quiero pasar mi vida ocultándome como un cobarde. Quiero ir tras el rastro de Blue, matar a ese infeliz y llevar su cabeza ante el Consejo…
-Partirás de la nada- repuso el Dr. Brief con paciencia-. Tampoco tienes la menor idea de dónde está en estos momentos. Y lo que sería peor, tendrías más limitaciones al tratar de ocultar tu presencia que para estas alturas, ya fue enviada a cada cuartel oculto de la Red Ribbon. Y piensa que no solamente tú estás en peligro…
La pausa hecha por el doctor, hizo que Bardock pensara más allá que sus propias ambiciones y recayera sobre su otro punto de atención.
-¿Es decir que Seripa también será…?
-Seripa ya firmo su renuncia –intervino el Dr. Brief rápidamente-. Aunque también fue acusada, no hubo necesidad de hacer un juicio porque su versión era completamente diferente a la tuya. Además, Tooma expidió sobre el registro de la joven en la Agencia y en base a eso, el Consejo la liberó en calidad de testigo. Aunque claro, el fallo sobre la acusación cayó sobre ti.
-¿Y ella? ¿A dónde será enviada?
-No lo sé. Te otorgo la libertad sobre eso. Sea cual sea su decisión, tienen tres días para discutirlo. Firma este documento y luego, puedes retirarte.
O-O
La puerta del automóvil se abrió rápidamente. Notablemente abatido en su ánimo, Bardock se dejó caer en el asiento del copiloto, mirando a un punto indefinido a través del cristal de su ventanilla, en silencio.
Detrás del volante, Tooma le dirigió a su compañero una breve mirada, para luego preguntar sin aparente emoción en su voz:
-¿Y? ¿Qué te dijo el Dr. Brief? ¿Todo en orden?
-¿Dónde está Seripa? –pregunto aquel a su vez, con seriedad.
-En el hotel. Acaba de llamarme para saber cómo te había ido.
Se hizo una pausa, en la que el joven miro ahora al frente y con una voz ausente, preguntó, como si lo hiciera en su cabeza:
-¿Por qué no me dijo que ya había renunciado a la A.I.T.? –cuando se dio cuenta de que lo había dicho en voz alta, observo a su compañero, quien ya había puesto el automóvil en marcha-. ¿Tú lo sabias, Tooma?
-Sí, ya lo sabía –dijo el otro sin despegar la vista de la carretera-. No te lo dije porque ella me lo pidió.
-¿Y quería que me enterara de este modo?
-No, bueno. Ya la conoces. No quería preocuparte…
Mientras el auto rebasaba a varios vehículos y el viento que se filtraba por las ventanillas golpeaba el rostro de ambos, pasaron varios minutos en los que ninguno de los dos dijo algo, hasta que Bardock mismo, habló:
-Maldición… Ahora soy un maldito traidor… Tengo que vivir en las sombras a partir de ahora, temiendo por mi vida, vigilando mi espalda para no ser descubierto por algún imbécil de la Red Ribbon… Cuanto me hubiera gustado capturar a Blue…
-El Dr. Brief es un buen hombre. Jamás dudó de ti. Y por cierto –dijo, mirándolo de reojo-, ¿de que hablaron?
-Pidió mi renuncia. Según parece, Seripa y yo estamos muertos para la A.I.T. y quiere que me vaya a la Capital del Este…
-¿Tu solo?
La repentina pregunta hizo titubear un poco la respuesta:
-No… Bueno… Quizás…
-¿Dudas que Seripa acepte? –insistió Tooma.
-No quiero verla en malas condiciones. Por mi culpa ya ha sufrido bastante.
-Aceptará, créeme.
-¿Cómo lo sabes? Quizás ella ya esté más harta que yo de todo esto. A penas y la he podido ver desde que salimos del hospital y cuando por fin tenemos tiempo, las malas noticias no dejan de llegar. Será mejor que me vaya…
Un semáforo en rojo dejó el auto inmóvil, tiempo que Tooma aprovechó:
-¡Jaja! ¡No digas eso! ¿Acaso ya se te olvidó con quien estás hablando?, Bardock, Seripa es mi hermana y la conozco. Aun sin que me lo dijera, yo ya sabía que antes de la misión en Ahooi ella ya sentía algo por ti. Tú y yo somos amigos de toda la vida y créeme que al principio tenía mis dudas porque conociéndote, sé que no eres un tipo fácil de tratar en cuestiones de mujeres, pero ahora sé que ella no podría estar en mejores manos…
El rostro de Bardock tomó un semblante serio y sus ojos, siempre adustos, se fueron tornando con un leve tinte de conmoción. No siempre ambos amigos podían decir lo que pensaban. Aunque no hiciera falta, ahora había de por medio algo más que les uniría como los hermanos que siempre se habían considerado.
-Tooma… yo… no sé qué decir…
El vehículo hizo un alto delante de un hotel. Con una amplia y fraternal sonrisa, Tooma exclamó:
-¡Vamos, vamos! ¡No te pongas sentimental que eso no va contigo! Y espero que te regrese la voz cuando te diga esto: dentro de poco… ¡seré tío!
-¿Cómo que…? -El mensaje tardo casi un segundo para ser interpretado por su amigo-¡Tooma, no juegues, por favor!
-Jajaja, jamás bromearía con algo así. Después de lo que pasaron juntos, viene la medalla de honor, ¿no crees?
Como su interlocutor se quedó en silencio, sin poder dar un orden especifico a la sorpresa y la emoción de la última noticia, Tooma lo sacó del trance con su voz.
-¡Reacciona, Bardock! ¡Ve con Seripa! ¡Hazla tu esposa! ¡Llévatela lejos y críen juntos a ese niño como una bendición que les hará olvidar todas estas porquerías! ¡Es una orden!
Febrero de 755
Un año después de los acontecimientos del 23° Torneo de las Artes Marciales.
En la Capital del Norte, y varios kilómetros apartados del Pueblo Ginger, había una prisión de alta seguridad, donde su población pagaban en su mayoría cadena perpetua o se les ejecutaba la pena de muerte por delitos que iban desde terrorismo hasta atentados contra la humanidad. En dicho lugar, custodiado directamente por el Ejército de la Capital del Norte, tenía la regla de sólo permitir visitas de personas de incuestionables influencias en el poder político o militar.
En la celda 201, en el pabellón de aislamiento destinado a los residentes con sentencia superior a los cincuenta años o estaban a la espera a un traslado a otras prisiones al salvarse momentáneamente de la ejecución, permanecía un hombre joven que apenas cumplía un año de confinamiento.
Había sido detenido en un remoto lugar de entre las montañas de la región montañosa de la Capital del Oeste. Dicho hombre, que en su momento fue catalogado como un químico hábil y admirable en el mundo de la ciencia, había terminado sus días de libertad al servicio de la Red Ribbon sin saberlo. Su inocencia quedó aniquilada cuando el laboratorio en el que laboraba fue irrumpido por la A.I.T. y fue acusado con todas las pruebas en su contra cuando trabajaba en secreto en crear complejas fórmulas para emular a la misteriosa "Luz del Dragón".
En uno de esos días en los que el ex-científico creía que nada fuera de lo común ocurriría, la puerta de su celda se abrió.
-Vegeta –le anunció un guardia-, tienes visita.
Aquel no se sorprendió demasiado en saberlo. Durante todo ese tiempo había recibido visitas de abogados y demás gente perteneciente a la milicia. Los juicios ya habían terminado y se suponía que lo dejarían en paz en delante, pero al parecer ahí estaban de nuevo, queriendo sacar cosas para hundir más lo que ya consideraba en el fondo.
Salió de la celda acompañado por el guardia. Se alejaron del pabellón hasta llegar a la sala de visitas. Al parecer, era el único prisionero que había recibido una y aun fuera de los horarios comunes. Vegeta se sonrió.
-Sea quien sea –pensó-, debe ser alguien muy influyente. Pero eso no me sacará de este infierno...
En el lugar más apartado del área de visitas, el guardia le indicó sentarse. Luego, se retiró, dejando al preso en una de las mesas metálicas. Pasados algunos minutos en los que nada más que el silencio y la quietud se percibían, el prisionero empezaba a impacientarse, hasta que un hombre desconocido entró a la sala, dirigiéndose hacia él con un paso lento y firme, tratando de ocultar, quizás, la molestia que le originaba dar un paso con su pierna derecha desde hacía muchos años.
El hombre tomó asiento frente al preso. Despojándose de su gabardina y su sombrero y dejando sobre la mesa un bastón de ébano, saludó:
-Es bueno ver que no lo pasas del todo mal aquí, Vegeta…
Aquel, devolviendo el saludo, respondió:
-Y es bueno ver que las ratas como tú salieron libradas de todo esto, ¿cierto, Blue?
El General de la Red Ribbon soltó una risotada.
-Bueno, no me puedo quejar, soy un hombre previsor…
-Lo sabía… Esa es la típica acción de un cobarde: borrar sus huellas y pasar su vida huyendo…
-Eso debiste haber hecho cuando tuviste la oportunidad. Sin embargo, aquí estás, pagando condena de algo de lo que eras el menos culpable; típico de un idiota.
Vegeta dio un golpe sobre la mesa poniéndose de pie, sobresaltando a los guardias de las entradas y poniéndolos en alerta. El General les hizo una indicación con su mano de que todo estaba bien.
-¡Sabandija estúpida! ¡No permitiré que te burles de mí! ¡Si has venido para eso, lárgate de una vez!
-Calma, calma… -le contestó Blue tranquilamente-, siéntate por favor. Te diré a qué he venido.
-¡No me interesa nada de lo que digas!
-Te conviene oírme, Vegeta. Créeme. De todas maneras, no me iré hasta que me hayas escuchado, por las buenas o por las malas…
La sonrisa del General le indicó a Vegeta que el dinero de aquél había conseguido más de los guardias y sus instrucciones. Aun en cólera, tomó asiento.
-Bien –retomó Blue-, el caso es el siguiente: el laboratorio en el que trabajabas fue saqueado por la A.I.T.; ahora ellos tienen toda esa información sobre lo que se hacía en ese lugar, pero considero que no todo: sé que eres un hombre previsor y que, por la poca información que alcancé a recapitular, trabajaste muy duro en la fórmula LD-4. Supe que Raditz hizo uso de esa última creación tuya y que la usó sobre un sujeto a espaldas de la A.I.T., obteniendo buenos resultados, pero tan sólo momentáneos. La dosis de quince días terminó por casi matar al sujeto del experimento a menos que se renovara la fórmula para que conservara sus habilidades y ese "peculiar" tono rubio en su cabello, llamado "Fase Luz"…
-Así fue, ¿y qué? Ahora la A.I.T. lo sabe y según tengo entendido, ese sujeto vive todavía valiéndose de la Luz original –respondió Vegeta, con indiferencia.
-A eso quiero llegar. Esa información, esos archivos del laboratorio, decían que habías hecho algo más, algo superior a la fórmula LD-4… y que incluso la concluiste, pero no la diste a conocer… -dijo el General en tono bajo y algo acusador.
-Mentira –respondió Vegeta, aun con apatía.
-No lo es. Trabajaste en esa nueva fórmula sin decírselo a nadie…
-¿Y cómo demonios querías que hiciera algo nuevo si nunca vi sobre quienes hacían las pruebas, imbécil?
-¡No te hagas el estúpido! ¡Recibías informes detallados! ¡Resultaba irrelevante que tú vieras a los candidatos! ¡Respóndeme de una vez! ¡¿Existe tal fórmula sí o no?!
Ahora era el General quien perdía los estribos. Vegeta encontró un poco cómica la situación. Con una leve sonrisa de burla en sus labios, respondió.
-No tuve tiempo para crear algo así y esos reportes solo hablaban de suposiciones. Pero por si no lo recuerdas, había más gente trabajando en más fórmulas y en quitarme a la cabeza del laboratorio, como el doctor Gero, que consiguió que los candidatos a someterse a las pruebas fueran de su exclusiva selección y según tengo entendido, hizo un gran avance, mayor que la LD-4, manteniendo más tiempo de duración la Fase Luz por el grupo sanguíneo… Raditz acudió a él antes de que la A.I.T. llegara. Le entrego dos copias de la LD-4 aunque sabia de antemano que eran inútiles…
-Ese maldito murió en cuanto lo capturaron… Sus datos del laboratorio fueron extraídos por otra gente que no pertenece a la A.I.T.
-Pues te sugiero que busques a sus asistentes entonces.
-¿Asistentes?
-Sí. Tú los viste en alguna ocasión. Unos hermanos, que según supe durante los juicios, la chica fue la encargada de robar la información de la A.I.T. por órdenes de Raditz.
Luego de un momento de silencio en el que el General repasó su memoria, respondió:
-Ah, ya sé de quienes hablas. Los recuerdo… La rubia y el chico de cabello negro. Que suerte tienes, Vegeta. Ese ha sido un gran aporte. Si esos hermanitos saben más de lo que aparentan, te habrás quitado un peso de encima.
-Yo no soy de los suyos. Nunca lo fui -respondió su interlocutor, con desprecio.
-Di lo que quieras. Tu nombre ya está marcado como el más leal soldado de la Red Ribbon. Por ahora, interrogaré a ese par sobre los experimentos de Maki Gero. Dar con ellos es demasiado fácil. Y de una vez te digo que si ambos siguen con la misma negativa que tú, vendré de nuevo y el verdadero infierno de la prisión comenzará. Auf Wiedersehen…
¡Hola de nuevo!
Muchísimas gracias por todos los comentarios. De verdad, agradezco bastante todas sus palabras y pues, más que nada, espero retribuir correctamente.
Y bueno, como pudieron ver, el universo alterno ha tomado un rumbo bastante "curioso" jeje.
Saludos.
