GOMENASAI minna! no tengo excusas por tanto tiempo, meses sin publicar. Solo puedo decir: tiempo, estudios, sin compu y falta de inspiración. Pero les traje dos regalos, dos nuevas historias en compensación por la tardanza de actualizar: "Papa hace de mama y Esposa y amante".


CAP 2

La sensación de un cosquilleo se entendía por todo su cuerpo, podía sentirlo estaba llegando al clímax de tan ardiente actividad que realizaba. Estando ya casi en el final, Sakura se dispuso a cabalgar más rápido al pelirrojo debajo de ella.

Sasori se alzo quedando sentado y abrazo con necesidad la pequeña cintura ante él. Cuatro penetraciones mas y con la presión de sus sexos al sentir el orgasmo, acabaron todavía sentados, abrazados y exhaustos.

Sakura seguía teniendo hambre, pero este era una de los pocos mejores sexos que había tenido, y vaya que ha tenido bastantes en su vida inmortal. Decidió no alimentarse de su energía vital sino con un poco de su sangre, ya que prefería tener otro encuentro con él.

El chico debajo de ella se había dormido al instante abrazándola todavía, le dio una corta lamida a su cuello antes de introducir sus dientes en la blanda carne. Succiono con deleite, estaba caliente lo cual hacia mucho más favorecedor el sabor en su boca.

Satisfecha con su comida, lo arrojo sin cuidado a la cama mientras ella se dispuso a vestirse e irse lo más rápido posible, no sin antes dejarle una nota – Fue estupendo nuestro encuentro, volveremos a repetirlo espéralo con ansias. Sakura.

Salió del apartamento con rumbo al ascensor, aunque no podía estar en lugares donde el sol diera su brillo le gustaba ver el inicio del amanecer cada vez que pudiera hacerlo. Se animo un poco más al darse cuenta de que el edificio donde vivía ese Sasori fuera alto, podría apreciar un poco más la belleza del amanecer.

A pesar del frio de madrugada, ella no sentía frio más bien ella lo proporcionaba, pero por costumbre se abrazo a sí misma con su chaqueta de cuero negra hasta las rodillas de una manera que para el ojo humano la chica se vería muerta del frio.

Una brisa soplo, Sakura cerró sus ojos al sentir como el aire pasaba por su cara, era una sensación tan fresca que le agradaba mucho, volvió abrir sus grandes ojos jade fijando su vista en el horizonte donde dentro de poco el sol tendría aparición.

- ¿Cómo has estado? – la pelirosa no se inmuto ni se giro al escuchar aquella voz hablarle, sabía perfectamente de quien se trataba.

- No puedo quejarme, sabes cómo es mi vida pero en resumen estoy bien.

- Entonces veo que no has escuchado las noticias – Sakura se giro fijando su vista ante la figura a unos dos metros de ella, la miraba con molestia e intriga.

- ¿Qué noticias? – exigió.

- Ha aparecido un elegido – le contesto la figura acercándose y colocándose al lado de ella.

- Oh! si esa estúpida leyenda… ¿uno? ¿entonces es varón? – no había escuchado de esa leyenda desde hace unos cuantos años atrás. Había dejado de ir a las ceremonias en las que sus hermanos y hermanas se pasaban la ridícula misión de buscar a ese "elegido" para que reinaran en el submundo, no le importaba en absoluto con tal que de no le afectara o se metieran en sus asuntos todo andaría bien - ¿y que con eso Hinata?

- Todos están vueltos locos allá arriba – le explico la pelinegra de ojos perla a su acompañante – pensé que estarían igual allá abajo.

- No he ido a mi hogar desde hace varios meses, creo que hasta hace unos cuantos años. Eres la primera que me da la noticia pero deben estar igual de locos – miraba sus uñas, cuidando de que estuvieran impecables y brillosas – que fastidio ahora tendré que regresar.

Hinata rio ante las ocurrencias de la pelirosa, se comportaba como todo un demonio pero a la vez despreciaba a los de su misma especie. Después de tantos años, aun se le hacía raro que tuvieran encuentros como este.

Sakura es un demonio específicamente súcubo y Hinata era un ángel de Dios de la segunda jerarquía. Polos opuestos, enemigos naturales, fuego y agua; todos los opuestos que existen en el mundo ellas eran uno de esos y aun así estaban teniendo una conversación civilizada, sin mencionar que no era la primera vez que se veían, no desde aquella ocasión.


Hinata en ese tiempo era un ángel de la tercera jerarquía, no era un ángel guardián pero tenía la misión de hacer entrar en razón a humanos, asignados temporalmente, que se desviaban del buen camino. En esta ocasión fue a un chico de 15 años de cabello marrón alborotado y siempre llevaba unas gafas en su frente, era criado por su tío y dado que trabajaba todo el día y llegaba tarde, el chico de nombre Konohamaru siempre estaba solo.

Hasta que consiguió a un grupo de pandilleros que querían llevarlo por el mal camino. Los demonios manipulan a los humanos para que hagan actos viles en el mundo, y eso era lo que estaba haciendo un demonio llamado Apolyon, trantando de introducir al chico de 15 años en esos bajos mundos, en esta ocasión a una pandilla de ladrones.

Tenía días siguiendo al chico, mandándole señales que en ocasionalmente él seguía de buena voluntad pero en otras el demonio se interponía en su camino desviándolo del buen camino.

Era la noche más oscura en la que tuvieron su encuentro, las nubes tapaban la luz de luna y solo podía verse por los faroles encendidos en las calles. Hinata seguía a Konohamaru, este se escapo de su casa para encontrarse con los pandilleros, todavía tenía oportunidad porque el chico tenia la duda en la cabeza pero un agarre fuerte la distrajo de su misión y se sintió lanzada a una pared donde choco contra su espalda.

El impacto fue fuerte con solo ver las grietas en la pared, Hinata cayó al suelo sin fuerzas.

- ¿Crees que lo harás cambiar de opinión? – hablo una voz tenebrosa en las sombras – no si yo puedo evitarlo.

Como pudo, Hinata trato de levantarse y al erguirse solo pudo vislumbrar un figura negra delante de ella antes de sentir un fuerte dolor en su abdomen y volver a caer esta vez de rodillas, con voz débil susurro – Apolyon.

- Que inteligente de modo que sabes quién soy yo – en tono de burla y aplaudiendo añadió – aplausos para la pequeña angelita pero déjame decirte que hasta aquí llegaste.

El demonio preparo su mano izquierda para darle el golpe final al ser de luz delante de él, cerro su mano en un puño donde le emergía una niebla negra. Fue a dar su golpe final pero no le dio a su objetivo, sino de lleno al duro suelo de concreto.

Hinata esquivo su golpe y se coloco rápidamente a un lado para darle un golpe de ataque en su nuca, dado que estaba agachado. Al sentir un dolor en su nuca el demonio se alejo con cara de dolor, le habían dado en uno de sus puntos vitales, cada demonio poseía aunque sea un punto ciego donde al tocarlo era letal a su ser.

- Qué bueno que soy inteligente – pudo apreciar mejor al demonio, pantalones, camisa y chaqueta negra excepto su cabello que era de un brillante color naranja y puntos metálicos en su cara.

- Estúpida niña – escupió algo negro de su boca, sangre de demonio – no creas que me ganaras, ahora mismo acabo contigo maldita.

Apolyon se lanzo a la pelinegra dando intentos de golpes, a pesar de que le dieron en su punto ciego todavía podía moverse con rapidez. Hinata apenas lograba esquivar los golpes, pensaba en un hechizo o truco que pudiera detenerlo el tiempo suficiente para eliminarlo completamente y devolverlo de donde vino.

En un descuido la pelinegra tropezó esquivando por suerte un golpe que iba directo a su cara pero cayendo al suelo quedando a su merced.

- Ahora si angelito hasta nun… - no pudo terminar su habla ya que el demonio fue lanzado con fuerza hacia un lado.

- Al fin te encontré estúpido cretino – Hinata solo pudo escuchar su voz de mujer ya que esa voz hablo de las sombras. ¿Por qué siempre de las sombras? Hinata estaba fastidiada del estúpido juego de los demonios en la sombras, claro esa era su naturaleza y ella por ser un ángel mas los despreciaba – creíste que te librarías así no mas – volvió hablar aquella voz y la figura que la emitía se acerco a un poste logrando Hinata verla con claridad.

Efectivamente una mujer con cabello rosado largo y la misma vestimenta negra que el demonio solo que esta llevaba un vestido muy corto y botas de tacón.

El demonio se sorprendió al verla – Se… señorita…

- Callate! – rugió furiosa, sus ojos cambiaron de unos ojos verdes de humanos normales a unos totalmente negros con pupilas rojas y de sus manos salieron unas garras afiladas de uñas – pues déjame decirte estúpido que hasta aquí llegaste.

- Pe… pero mi princ…

- Te dije que te callaras! – volvió a gritar – me encargare personalmente de que tu alma tenga el peor de los castigos - y en ese instante Hinata solo pudo apreciar como el demonio se retorcía en el suelo con gritos de dolor.

No pudo ver que había pasado con exactitud de repente la demonio estaba enfrente de Apolyon y ahora estaba detrás de él dándole la espalda a este.

Las uñas de la demonio volvieron a su normalidad mientras Apolyon desaparecía en una niebla oscura. Hinata se incorporo viendo que ya no quedaba nada del demonio, vio que la de cabellos rosados se disponía a irse y le dijo - …gracias.

La demonio detuvo su caminar en seco – no lo hice por ti – dijo sin ni siquiera girarse.

- Aunque deteste admitirlo… me salvaste… gracias de todas formas.

- Puedes ver esto como una coincidencia – la figura de espaldas se giro – ese demonio tenia cuentas pendientes conmigo, cuando al fin lo encontré no esperaba que estuviera contigo – Hinata pudo apreciar que sus ojos volvieron hacer de un verde jade – así que tómalo como una coincidencia o como quieras no hay nada que agradecer.

- Debido a mi juramento de ángel, si alguien hace algo por mí yo le devolveré el favor cuando la ocasión lo amerite – recito Hinata un acuerdo que los ángeles guardianes deben realizar para convertirse en un ángel de la tercera jerarquía – aunque le devuelva el favor a mi enemigo.

- Mira niña aquí nada paso – dijo exasperada – si quieres cumplir tu juramento de no sé qué adelante, pero a mí no me metas en tus asuntos. Si tú no te metes en los míos, yo no me meto en los tuyos ¿listo?

Hinata asintió. Esta era una demonio rara, cualquier otro o otra querría matarla pero esta no.

La demonio se había dado la vuelta para continuar con su camino – Hinata – volvió a detenerse al escuchar su voz otra vez.

- Mi nombre es Hinata – volvió a decir – bueno mi nombre en la tierra y como me gusta prefiero que me llamen así.

- El mío es Sakura – dijo y desapareció al instante. Hinata recordó en la situación en la que se encontraba, debía volver por Konohamaru, por suerte llego a tiempo antes de que se encontrara con los pandilleros y gracias a que el chico ya no estaba bajo la influencia del demonio, fue muy sencillo de que Konohamaru volviera por el buen camino.

Desde esa primera vez entre la súcubo y el ángel, volvieron a tener encuentros inesperados pero solo se ignoraban. Y por tanto hubo la ocasión en la que Hinata salvo a la pelirosa de una mala situación.

Sakura se metió en problemas con unos ángeles donde ellos la vieron usando sus poderes de demonio y que los humanos pudieran verla, quebrantando así dos de las principales reglas dictadas: "no mostrarse a los humanos a menos que sea estrictamente necesario". Y la otra: "No realizar actos místicos o demoniacos donde hayan personas que puedan observar dichos actos".

Reglas dictadas por el señor todopoderoso de arriba, hechas para ambos mundos. Hinata por azares del destino se encontraba en el sitio en el que estaba la pelirosa, y fue a su rescate, ya que todavía sentía el agradecimiento de cuando Sakura la salvo aquella vez del demonio.

A pesar de ser un ángel, Sakura respeto lo que hizo la pelinegra por ella, que le ayudara en esa ocasión ya que por mala suerte ella no pudo hacerlo sola como siempre lo hacía. Donde Sakura empezó a entablar simpatía por la pelinegra y el resto es historia.


Continuando en el alto edificio, los primeros rayos del sol comenzaban hacer su aparición para dar comienzo a un nuevo día donde los humanos realizarían su rutina de todos los días.

- Uff… bueno, ya es hora de que me vaya… antes de que esos rayos… lleguen hasta aqui – replico la pelirosa bostezando – si por casualidad te vuelvo a ver te avisare como están las cosas por allá abajo.

Hinata asintió con una sonrisa sincera y vio como la súcubo volvía al interior del edificio para regresar a su oscuridad.


- Veo que no lo mataste… tienes cara de gruñona – Ino esperaba a su hermana a las salidas del edificio donde había tenido su encuentro con el pelirrojo.

- Tenemos que regresar a casa, veremos a nuestros hermanos otra vez – explico con voz neutra.

- ¿¡Qué!? Espera, espera desde cuando te interesan esos estúpidos seres.

Sakura tenía su atención en un gato callejero que se encontraba en un cubo de basura cerca de ellas, aunque se había alimentado con sangre y podía vivir de ello la noticia que recibió momentos antes la sorprendió del todo, necesitaba comer aunque fuera un animal.

Te explicare en el camino – fueron sus últimas palabras antes de ir por el gato y alimentarse de su vida.


espero que este capi haya sido de su agrado. Otra vez mil perdones y no escribo que actualizare mas rapido porque les estaria mintiendo. Muchas gracias por leer! =3

Feliz Navidad y Año Nuevo 2014!