5.- Juntos

La alerta se activó. Los medios de comunicación –que hasta entonces se habían mantenido al margen de todos los movimientos políticos entre la Capital del Este y Oeste-, se dedicaban ahora a dar por hecho que muy pronto el Rey Furry entraría con su ejército. Los motivos no eran claros, sin embargo: desavenencias ideológicas, tráfico de información clasificada, conspiración directa entre la Capital del Norte y el Este contra la Corporación Capsula y también, aunque con menos resonancia, la posible complicidad de Hasky con la Red Ribbon, cuyo ejercito criminal estaba en su territorio.

El hecho de que un hombre asesinara en presencia de otros a un desconocido empresario y que anunciara que era su "primera advertencia", dejaba muchas preguntas al aire: ¿primera advertencia para Hasky, el Rey o la Red Ribbon? No tenían rastro de su paradero, pero se difundió su fotografía tomada por las cámaras de seguridad. Aunque borroso, se apreciaba claramente la presencia de la Fase Luz para quienes supieran apreciarlo.

Lo cierto era que Hasky retiró el toque de queda, reabrió los aeropuertos y carreteras, permitiendo a los extranjeros abandonar su nación en pocas horas. Bulma obtuvo su libertad al igual que el resto, pero por más que lo intentó, no pudo acercarse a Hasky. Lo que quedaba era ir con el Rey Furry y saber si se efectuaría el ataque. Horas después pudo confirmar que el Rey pospondría su intervención, sin embargo, Hasky estaba advertida de que ya no podía intervenir en la búsqueda dentro de su territorio o de lo contrario, retomaría las armas. En otras palabras, la exploración en Kumo seria a la fuerza y ni Bulma ni nadie de la Corporación o la Agencia podrían intervenir.

Justo cuando el Rey terminaba de exponer a la joven todas estas indicaciones desde la Capital del Oeste, Goku pudo por fin ponerse en contacto con ella y ponerle al tanto de la entrevista sucedida días antes y que Bulma había solicitado sin poder asistir.

Antes de comenzar a hablar ambos en medio de una llamada telefónica, intercambiaron las siguientes palabras:

-Goku, ¿cómo te fue?

-Bulma… necesitamos poner a salvo al hombre que asesinó a Delau.

-¿Qué estás diciendo? ¡Si es un demente! ¡Casi inicia una guerra!

-Y causará una si muere. Es el príncipe de Yunzabit.

O-O

El mundo estaba dividido en seis naciones independientes. Cada cual gozaba de su propio modo de gobierno. La Capital del Oeste y Central eran regidos por la monarquía. Se había creado una alianza entre ambas naciones que en teoría, daban origen a una nación líder en tecnología. La Capital del Norte era de un régimen estrictamente militar. Líderes, a su vez en armamento, tenían también grandes avances con la tecnología nuclear, algo que fascinaba y perturbaba a la vez a los vecinos del Oeste por el secretismo que se manejaba alrededor de este tema. La Capital del Este era regido mor Ministerios. Una especie de Republica que recaía todo el poder en una sola persona para tomar las decisiones finales y que eran simpatizantes de la Capital del Norte aún más que la del Oeste por tener estos a su vez, fuentes naturales de riquezas. La Capital del Sur también emulaba la administración de los del Este. La tensión era menor en su territorio por la neutralidad que demostraban ante cualquier conflicto como el que se estaba presentando en ese momento entre los del Oeste y Este, aunque si las cosas hubieran ido más allá de una simple amenaza, habrían apoyado a los del Oeste, siempre y cuando, Yunzabit no se viera inmiscuido.

Yunzabit era una isla localizada al Norte. También era regido por la monarquía y que, mientras las otras naciones compartían territorio, Yunzabit no tenía ese tipo de limitaciones. Controlaban cada aspecto de la seguridad de la Isla con el reinado más largo de la historia de la humanidad en medio de guerras y riquezas. El último Rey de la actualidad había fallecido, dejando a su descendencia bajo la tutela de las personas más cuidadosas y sabias del reino. No es que Yunzabit fuera la nación más poderosa, según los rumores, pero no permitía que el resto de las naciones interviniera con su gobierno. No había alianzas con alguna Capital desde hacía muchos años, pero como última gran hazaña, la historia popular señalaba que si en algún lado del mundo tendría que aparecer la Luz del Dragón, seria dentro de esas tierras, porque tendrían el poder para defenderla y hasta ahora, siempre la habían perdido. La Capital del Norte no creía en las leyendas, pero tenía la certeza de que, en un hipotético intento, quizás entre ellos y la Capital del Este podrían tomar Yunzabit sin dificultades.

Y he aquí que desde hacía varios años, Yunzabit no había dado a conocer una alarmante pérdida.

O-O

Lejos de cualquier inconveniente o disturbio, en una de los tantos pacíficos pueblos de la Capital del Oeste y casi veinticuatro horas después de su partida de la Montaña Paoz, Goku por fin había reunido a ambos objetos del interés a favor de llegar al fondo de lo que se estaba convirtiendo en una complicada cadena, cuyo eslabón traía consigo un enigma más. La idea, en general, era no agrandar aún más la delicada relación entre naciones además de no propagar que una fábula del conocimiento popular se había vuelto realidad.

Era medio día. Convenidos en llevar a cabo la cita en un lugar no muy concurrido pero pacífico y al alcance de cualquier inconveniente para poder efectuar una rapida huida, Goku y Vegeta esperaban. Era un café, amplio y provisto de un jardín en el centro en el que el público también tenía acceso.

-¿Cuándo demonios van a venir, Kakarotto?

-Ten paciencia…

Enfrascados cada cual sobre lo que disponían delante de la mesa –tazas, servilletas e incluso pasear la vista por los amplios ventanales del establecimiento que daban a la calle o al jardín mencionado-, el ambiente, por el contrario, no parecía de lo más cordial.

Si bien su carácter era tranquilo y tolerante durante la mayor parte del tiempo, lo único que podía hacerle perder los estribos era la Red Ribbon. Mantener la cabeza fría era la única solución, buscar alternativas, hacer uso de ese talento suyo para poder moverse acertadamente y que su padre también tenía ese don. Pero por más que tratara de sonar indiferente, no podía reprimir del todo un gesto de repugnancia cuando, desde que se conocieron, Vegeta comenzara a llamarlo de ese modo: Kakarotto. Tal nombre había leído Vegeta como única seña entre Raditz y Goku. Con tal de que no identifica al joven, Raditz había ideado sobrenombres.

Pero no importaba. Al menos no por el interés común. Cuando todo terminara, cuando avanzara el tiempo, esa y todas las cosas desagradables debían desaparecer. Por las buenas o por las malas.

Pasaron varios minutos más. Las puertas del lugar se abrieron y las miradas de los presentes se fueron sobre los recién llegados: una niña de no más de cuatro años de cabello rojizo y ojos azules, casi violeta, acompañada de la mano de un hombre joven y que al parecer, la apariencia de este último hizo que Vegeta lo mirara con desmedida –y mal disimulada- atención.

-¿Qué demonios está pasando? –susurro gravemente, pero siendo escuchado por Goku.

-¿A qué te refieres con eso? –Pregunto aquel rápidamente con el mismo tono-, ¿no lo conoces?

-Por supuesto que no, imbécil –respondió Vegeta aun dirigiendo la vista al frente-. ¿Quién demonios es ese sujeto? ¿Por qué esta en la Fase Luz?

Aquel desconcierto hizo que Goku sonriera un poco como respuesta al insulto y que Vegeta divisó.

-Pronto lo sabrás entonces. Y por ahora, te aconsejo que guardes la compostura o serás devuelto a donde sea que debas estar.

-No me amenaces, Kakarotto. Son Bulma y tu quienes deberían estar agradecidos conmigo.

-Eso lo discutiremos después…

El recién llegado y la niña llegaron hasta la mesa donde Goku y Vegeta hablaban por lo bajo para luego interrumpirse y el primero saludara a ambos.

-Buenas tardes. Perdón por la demora…

-No te preocupes –dijo Goku con tono cordial-. Lo importante es que ya están aquí. Hola, Suno, ¿cómo estás? –le dijo a la niña con tono amistoso.

-Hola… -respondió tímidamente aquella con un pequeño movimiento de una de sus manos ya que en la otra, aferraba contra su pecho una muñeca de trapo.

-Bueno –retomo Goku mirando ahora a los presentes-, todos tomen asiento. Hare las presentaciones.

Cuando todos se sentaron en silencio, Goku tomo nuevamente la palabra.

-En vista de que Bulma no pudo estar aquí, pero me pidió que adelantara esta entrevista por los acontecimientos de la Capital del Este, ustedes representan los intereses de la A.I.T. ya que la Red Ribbon gano ventaja cuando la falsa Luz del Dragón hizo su aparición casi al mismo tiempo de la luz original. Por tal motivo, se ha mantenido en secreto sus identidades para toda la Agencia y la compañía corporativa, salvo para la directora y yo. Es vital saber a lo que nos enfrentamos antes de hacer nada. Ustedes son las piezas fundamentales.

Dirigiéndose al recién llegado, Goku continúo:

-Él es Vegeta. Hijo de uno de los fundadores de la A.I.T. y creador de la Luz del Dragon falsa, nombrada también LD. Ahora, también es portador de la última de su creación: la LD-5, al parecer, más efectiva de la que yo fui usuario hace tiempo. Esta aquí para revertir el efecto de la formula.

Dirigiéndose ahora a Vegeta, añadió:

-Blue tenía otro laboratorio en un pueblo llamado Chazke, en una zona rural de la Capital del Este. Tiempo después de que solicitaron tu colaboración, Blue trabajo en secreto, al margen de Raditz y de ti. Secuestro a gente, hizo pruebas con un nuevo equipo y lo que vez, es una nueva variación de la LD. Este hombre y esta niña fueron sujetos de prueba.

-Ese canalla… -dijo Vegeta frunciendo el ceño a modo de indignación.

-Déjame terminar. Chazke desapareció debido a que ni Blue ni Kochin–el doctor a cargo de ese laboratorio- lograron controlar sus propias creaciones. Un incendio termino con la vida de Kochin y la mayoría de los sujetos de prueba, sobreviviendo unos cuantos, entre ellos Suno, que apenas tenía unos meses de vida y este hombre, Gogeta.

-Suno –dijo aquel a la niña mientras Goku terminaba de hablar-, ve al jardín de al lado, por favor. Juega un rato y no te alejes demasiado. Yo te llamaré cuando sea hora de irnos.

-Sí, papá.

Cuando la niña obedeció y salió con rápidos pasos, la conversación se reanudó:

-Es un gusto conocer en persona al creador de la Luz del Dragón falsa –dijo Gogeta.

Detectando algo de desprecio en aquellas palabras, Vegeta respondió:

-Sí. Como sea. Esa mocosa, ¿es tu hija?

-Lo es –respondió con rapidez.

-¿Qué tiene que ver ella contigo? ¿Ella también posee la LD?

Estudió su respuesta unos segundos. Como Goku y Bulma eran conocedores de su historia, repetirla, rememorar todo desde el inicio de la pesadilla, le arrancó un corto suspiro. Pero prosiguió:

-Como le explique a Goku en aquella carta que detallaba nuestra situación, Suno manifestaba una evolución distinta en la formula a la Fase Luz, como la regeneración, pero ya perdió esta habilidad desde hace casi un año.

-¿Regeneración? –Vegeta sonrió con ironí no sé cómo demonios lo lograron, es algo que yo acabo de descubrir…

-Tengo entendido que tú nunca tuviste esa habilidad, ¿cierto? –preguntó Goku a su vez.

-No.

-¿Has vuelto a la normalidad alguna vez? –cuestionó Vegeta nuevamente.

-Nunca.

Unas risas infantiles se oyeron desde fuera. Suno y otros niños, ajenos a la conversación, hicieron girar la cabeza de algunos de las personas que estaban dentro del establecimiento.

Pero Goku recordó que ese joven que tenía delate y que inspiraba un profundo respeto pese a su edad, podría tener relación con ciertos acontecimientos ocurridos en la Capital del Este.

-Gogeta, por favor, dinos: ese individuo que amenazo a todos diciendo que era la "primera advertencia", ¿es otro superviviente de Chazke?

-Si… - cierto tono de tristeza se escuchó en su voz después de haber dirigido su vista al jardín exterior.

-¿Lo conoces? –insistió Goku.

-Mucho –dijo, sin perder una pulgada de esa tranquilidad que trataba de mantener desde el principio-. Él es mi hermano, Vegetto…

La evidente sorpresa de Goku lo hizo alzar un poco la voz.

-¿Son hermanos? ¿Ya sabias que iba a causar todo ese alboroto y no nos dijiste nada a Bulma o a mí?

-No se trata de eso –dijo Gogeta, aun mirándolo fijamente-. Vegetto también es el portador de la LD-Doplir. Hasky simplemente está defendiendo a la Red Ribbon y la advertencia no fue para la A.I.T., sino para ella.

-¿Sabías que puedes ir a prisión por encubrir a un individuo que literalmente puso en alerta a toda una nación y será causa de una guerra?

-Es muy fácil, Kakarotto… ¿no lo entiendes? –retomó Vegeta a su vez, atento a toda la conversación y desde que escuchara el nombre del controversial hermano, mostrara una astuta sonrisa.

-¿Entender qué?

-Es evidente que Bulma no te ha puesto al corriente por alguna razón. Suerte para ti que gracias a mi padre, pude tener acceso también a importantes archivos de la A.I.T. Y entre otras cosas, Gogeta no puede estar a nuestro favor ni en nuestra contra: Vegetto y él son príncipes.

-¿Príncipes?

Como rada darle la razón, Gogeta bajó la mirada cuando Goku le volvió la vista.

-Vaya, hasta que tu cerebro hizo conexión, insecto. Gogeta, dime –dijo mirando a éste- ¿quién de los dos es el heredero de Yunzabit?

Ya no valía la pena guardar secretos, asi que en un suspiro, contestó.

-Vegetto…

-Lo imaginaba –dijo Vegeta sin desprenderse de su media sonrisa-. No puedes volver a tu tierra hasta que los dos hermanos se reúnan, pero evidentemente, tu hermano ha optado por la Red Ribbon y en un patético intento de redimirse antes de subir al trono, quiere iniciar su propia guerra que…

-¡NO! –Interrumpió Gogeta, lanzándole una mirada de fuego y que debido a ese elevado tono, algunas personas de alrededor cercanas a la mesa, miraron. -. ¡Cállate! ¡No es así!

Un mesero incluso se acercaba para saber si todo estaba bien, pero Goku sonrió, indicándole con señas que todo estaba en orden. Las miradas se fueron dispersando nuevamente.

-¿Entonces cuál fue el motivo por el que ambos príncipes escaparon de la nación más poderosa? No le veo la más mínima lógica a todo esto… -dijo Vegeta, ahora con seriedad y denotando su instintiva mirada retadora que Gogeta correspondía, sin dejarse inmutar.

Goku intervino, previniendo otro posible estallido.

-Gogeta, tienes que ayudarnos. Es primordial entenderlo todo. De ti depende que Yunzabit no se inmiscuya en todo esto porque perdieron a sus herederos, incluyendo a la hija de uno de ellos…

El interpelado dirigió la vista a Goku. El ambiente ya no era tan tenso como segundos antes.

-Sí, creo que necesito aclarar con ustedes muchas cosas. Hice prometer a Bulma que a cambio de mi ayuda, ella guardaría el secreto sobre nuestras identidades, pero al parecer, cualquiera de su compañía puede saber quiénes somos.

Al decir esto último, dirigió sus ojos a Vegeta nuevamente, con un rictus serio.

-No cualquiera –dijo Vegeta, dándose por aludido-. Además, tuve que adivinar que eras tú. Tu apariencia cambio bastante por la Fase Luz. Incluso si pusieras un pie en la Corporación, nadie excepto nosotros sabríamos que se trata de ti. Ya lo vez, nadie hasta el momento sabe que Vegetto es el culpable del ataque al Teatro.

-Pero el secreto no durara mucho. Nuestra gente de Yunzabit sabe que Vegetto y yo estamos bien. Yo me he puesto en contacto con ellos desde distintos puntos, pero no sé qué pasara ahora.

-¿Saben de su contacto con la Red Ribbon y que tienes una hija? –preguntó Goku.

-No. Ninguna de las dos cosas. Además, Suno no es mi hija. La adopté porque no tuve alternativa.

O-O

-Todo comenzó hace tiempo, desde nuestra infancia. Jamás Vegetto y yo habíamos salido de Yunzabit. Todo lo que necesitábamos aprender se encontraba dentro del reino y al no tener padres, pero solo asesores, la vida entre instructores se va volviendo monótona, sobre todo en alguien con una mente inquieta como Vegetto. Deseaba salir, explorar, vivir. Yo siempre fui el más paciente de los dos. Escuchaba sus locuras casi a diario y encabezaba las búsquedas junto con otros empleados cuando mi hermano se perdía de la vista de todo el palacio, para luego entrarlo horas después sin disculparse o pretextar algo. Siempre fue así. Hasta que un día, seis años atrás, un descuido de su parte hizo que me enterara que planeaba salir de Yunzabit. Ya había organizado un viaje, una fuga, desde una zona apartada de la isla, pero la noche planeada, se encontró conmigo antes de salir del palacio…

-¿Lo intentaste detener? –interrumpió Goku por la repentina pausa de Gogeta, en la que al parecer, le causaba cierto pesar decir todo aquello, como si fuera la primera vez.

-No. No lo delate ni me enfade con él. Simplemente, lo seguí. También Vegetto se sorprendió, pero aceptó que me fuera con él. Llegamos a la Capital del Norte y a partir de entonces, la pasábamos huyendo y escondiéndonos de todos. La mayoría de las veces como pordioseros, padeciendo hambre y frio hasta que nos trasladamos a la Capital del Este, casi un año después. Vegetto sin embargo, siempre se veía entusiasmado y creí que cuando terminara esa locura, pediría que ambos volviéramos a Yunzabit porque yo no podía –ni aun puedo- volver a nuestro reino sin él. Una vez llegados a la Capital y meses después, en los que vivíamos más desahogadamente, fuimos secuestrados.

-La Red Ribbon –dijo Vegeta, adivinando.

-Sí. Hasta donde supimos posteriormente, Kochin lo había ordenado. Ignorábamos que desde nuestra llegada a la Capital estábamos siendo vigilados. Creí que habían adivinado quienes éramos, que pedirían rescate por nosotros o que incluso nos matarían, pero no. Simplemente fuimos capturados por nuestra conducta y características físicas. Éramos hermanos y eso atrajo la atención de esa gente. Cuando nos llevaron al laboratorio de Chazke, no éramos los únicos capturados. Había más gente de nuestra condición, es decir, personas secuestradas de la misma altura y complexión física, aunque a la mayoría les cubrieron la cabeza y todos íbamos vestidos con largas batas azules. No sabría decir el número total, pero todos éramos adultos. Nos mantenían en la misma prisión aislada hasta cuando llegaba el momento de hacer pruebas con nosotros. Poco a poco, fue disminuyendo la cantidad de "sujetos de prueba" como éramos llamados y Vegetto y yo sobrevivimos porque los doctores descubrieron que éramos hermanos, pero no gemelos, como creían. Es decir, fuimos engendrados en el vientre materno por distinto embrión, pero nacimos al mismo tiempo. Atados sobre una mesa de operaciones, no mostraban ningún miramiento todo ese equipo de científicos a la hora de traspasar nuestra piel con agujas. Me gané numerosos golpes por resistirme siempre, además de pasar la mayoría del tiempo dormido, aun en la celda que Vegetto compartía conmigo, mi hermano trataba de despertarme aunque a veces él mismo estuviera igual o peor condición por oponerse a cualquier cosa con violencia. Y luego, Kochin y los doctores, hartos quizás de nuestra rebeldía, nos llevaron de nuevo a un quirófano a cada cual, donde antes de que me durmieran de nuevo, percibí el llanto de un bebe…

-¿Era Suno? –dijo Goku, sumamente interesado en la historia que había oído sin todos esos detalles.

-Sí. Para cuando abrí los ojos de nuevo, pude ver a la niña. Tenía tan solo poco más de un mes de vida cuando la llevaron a Chazke. Estaba dormida sobre un cunero al lado de mi cama. A partir de entonces, no volví a mi celda con mi hermano y pude ver que mi apariencia había cambiado por la que ahora tengo y que nunca he podido revertir. La niña, por otro lado, jamás era apartada de la habitación donde me encontraba. Incluso si yo era trasladado a otra parte del laboratorio, la niña iba también y nadie decía nada sobre ella, salvo en una ocasión cuando escuche decir a Kochin a otro científico que la niña había soportado bien el cambio de clima desde Ginger hasta ese lugar.

-Ginger es un pueblo de la Capital del Norte.

-Así es. Además, por fin supe que la niña había sido usada para causar un efecto sobre mí. Una noche, cuando por fin iba a conciliar el sueño y ella estaba tranquila en su cunero, entraron varios científicos con Kochin. Una mujer tomo a la niña mientras a mí me colocaban medidores de pulso y respiración. La mujer salió de la habitación con la niña, apartándola de mí, quizás, por primera vez desde que la había visto, mientras, por radio, una voz le anunciaba a los presentes: "veinte metros… sesenta metros… ciento veinte metros…". La voz dejo de oírse y varios minutos después, repentinamente, mi pulso subió. Experimente horrorosos malestares que nunca había padecido, ni aun durante mi estancia en ese lugar. La respiración me faltaba y la visión se nubló. No recuerdo lo que pasó después, pero cuando estaba recuperado, la niña y la mujer que se la había llevado ya estaban de vuelta. Lo comprendí todo. Tiempo después, ocurrió lo del incendio y el laboratorio de Chazke dejo de existir.

-¿Pudiste ver a Vegetto enseguida? –ahora era Goku quien preguntaba, pero no por ello, Vegeta se había perdido alguna parte de todo ese relato.

-Sí. Cuando todo se consumía por el fuego, logré salir… con la niña. Vegetto pudo localizarme fuera del laboratorio y como nuestra principal prioridad era huir, no le dimos importancia a nada más. Cuando tuvimos un tiempo de tranquilidad, pudimos ponernos al día y eso incluía la apariencia similar de mi hermano a la mía, es decir, él también estaba en la Fase Luz. Pero a diferencia de mí, él tiene otros aditamentos que lo limitan: los arcillos.

En la fotografía capturada de las imágenes de una de las cámaras de seguridad que había descrito Bulma a Goku, vagamente, podía percibirse un tono ámbar a la altura del cuello.

-¿De qué están hechos los arcillos? ¿Cómo funcionan?

- Vegetto fue directo conmigo cuando nos volvimos a ver. Me explicó a detalle cada prueba que hicieron con él hasta que le colocaron los arcillos. Están hechos con platino en su composición metálica como principal catalizador. La piedra, es un mineral ahuecado, al parecer de la familia de los diamantes por su alta resistencia y en su interior, sellado de forma hermética, está a la LD-Duplir. Tanto el metal como el mineral, son de un alto nivel de pureza. No debe quitárselos simplemente porque moriría, sino que irradiarían la sustancia que su organismo contrarresta y lo usa en su beneficio dándole habilidades sobrehumanas y que al resto de las personas perjudicaría enormemente, causándoles enfermedades en las células, transformando a estas en malignas y de rápido esparcimiento. Y todo eso pasaría sin que ni siquiera las victimas los hayan tocado. Este vivo o muerto el usuario, los arcillos son armas peligrosas.

-Es terrible…

-¿Existen más personas con su condición? –dijo Vegeta, sumamente interesado-. ¿Viste a alguien más con la Fase Luz en el laboratorio?

-No, pero dudo que existan más. -respondió Gogeta, con una extraña seguridad.

-¿Por qué estás tan seguro? –insistió Vegeta.

-Cuando Vegetto y yo huíamos, nos topamos con la fosa común del laboratorio… Y no eran pocos los cuerpos que ahí estaban apilados, sin contar los gritos de aquellos que no salieron a tiempo de las celdas y el laboratorio…

-Pudieron haber ayudado –dijo Goku casi por reflejo al escuchar tanta tragedia, pero Gogeta lo tomó como si aquello se hubiera tratado de un reproche.

-No somos "superhéroes". Ni siquiera sabíamos cómo usar las nuevas habilidades de la Fase Luz. Además, de no haber sido por Suno, quizás yo me habría quedado en medio de aquel fuego también.

Por evidentes razones, no lo hizo. Si es que existía alguna cura, Suno la merecía. Merecía otra oportunidad.

-¿Que paso con los padres de Suno? –dijo Goku, después de otro lapso de silencio.

-Vegetto y yo fuimos a Ginger, pero no los encontré. Mi hermano dijo que la dejara en un orfanato, pero tampoco quise. Le dije que me quedaría con la niña. Vegetto se molestó y dijo que sería un estorbo. Que él quería vengarse de todo el daño que estaba haciendo la Red Ribbon, incluidos nosotros. Así que se fue y yo no tuve otro remedio que solicitar ayuda en Yunzabit. Mi hermano piensa que trabajo en casa de una cosa que yo inventé para justificar la ayuda que era enviada desde nuestro reino. A veces iba a visitarme y durante su última visita, si bien no me dijo que haría lo que hizo en la Capital del Este, si me dejó claro que había hecho un gran avance y que Hasky era la conexión directa de la red Ribbon y que los estaba protegiendo. Ignoro por cuales medios se vale para informarse o incluso subsistir. Sólo espero que todo resulte bien.

-Esto no se trata de una competencia para saber quién se deshace primero de la Red Ribbon- dijo Goku, con seriedad-. Es el deber de la Agencia. Corre por mi cuenta y por la de Bulma. Y si Vegetto quiere actuar por su lado, entonces te advierto que si vuelve a comunicarse contigo, le digas que será visto como un nuevo blanco de captura y no como un aliado.

-Eso tendrás que decírselo personalmente, cuando lo veas- dijo Gogeta-. Porque si ambos persiguen el mismo fin, no dudo que se verán frente a frente, tarde o temprano. Además, yo no tengo manera de comunicarme con él. Él me encuentra y punto. Siempre ha sido así.

Vegeta soltó una risotada. Goku le lanzó una fugaz mirada de fuego mientras Gogeta se ponía de pie, dando por terminada la conversación.

-Esto será divertido –dijo Vegeta y mirando a Goku añadió-. Tienes mucho trabajo entonces, Kakarotto.

Goku guardó silencio, como si no hubiera escuchado.

Cuando los tres estuvieron de pie, Suno entró en seguida. Los adultos cruzaron algunas palabras más de despedida. La cuenta se pagó y abandonaron el lugar.

O-O

La Montaña Paoz, tal y como lo había advertido la joven directora de la Corporación Cápsula, quedó limitada en sus accesos por un movimiento del ejercito de la Capital del Este. Pero para esos momentos, tanto Milk como Goku ya habían abandonado el lugar.

Refugiados ahora en la Montaña Flypan, a la expectativa sobre una nueva alarma, Goku procuraba que cada rincón del viejo caserón no tuviera puntos ciegos. Estaba preocupado. La Red Ribbon, por ese tiempo, posiblemente ya había abandonado la Capital del Este. Además, aunque ligeramente, guardaba un poco de su atención para aquel príncipe fugitivo, que con tal agil velocidad había sido pedido de vista por todos y que incluso ni su hermano sabia el medio por le qué haría su dichosa "venganza". Goku recordaba también esa leyenda de que Yunzabit era el lugar idóneo para la Luz del Dragón. No estaba en sus planes llevar hasta ese lugar a su esposa y mucho menos con la tensa situación política que había en esos momentos.

Aún quedaban muchas cosas que resolver. Al menos, la captura de Blue y de todos los hombres de la Red Ribbon era su prioridad. Por otro lado, aún quedaba una extensa lista de preguntas para Vegeta de su parte y pese a lo que dijera Bulma –lo aprobara o no-, haría justicia por su propia mano.

-Al diablo –se decía el joven, en medio de todos esos pensamientos-, esto es personal.

Y hasta que eso no pasara, ¿seguiría con ese estilo de vida, es decir, buscando siempre el lugar idóneo y seguro para que Milk no estuviera al alcance de la Red Ribbon?

De ser preciso…

O-O

Caminando por los jardines donde había pasado una alegre infancia al lado de su padre en aquella casa antigua, Milk reflexionaba a su vez sobre la manera que había transcurrido su vida desde la muerte de su padre, pasando por su nueva situación de ser la dueña de un don que ni ella misma hubiera imaginado que existiera sobre la faz de la Tierra hasta terminar en su situación actual, es decir, su matrimonio con Goku.

Tenía que admitir que nada en su vida había sido "normal" y que incluso, en su vida de soltera, con solo pensar en una vida tranquila le hacía pensar en que el aburrimiento la invadiría de inmediato. Deseaba casarse, si, pero se había planteado que no sería con alguien de su círculo de amigos o conocidos. Debía ser con alguien ajeno a todo eso, pero no por ello, carente de una personalidad propia que la "encantara", que la convenciera enteramente de que aquel hombre la cubriera con seguridad e incluso misterio. Por eso, quizás, en pocos días quedo convencida de que Goku era ese hombre que creía que nunca iba a conocer. Bajo circunstancias extraordinarias, con un aturdido autodescubrimiento de por medio, con su vida en peligro… Goku le había transmitido toda esa seguridad, toda esa protección, todo ese misterio.

Había esperado un año pacientemente en esa misma casa. Suspiraba con solo pensar en él, sonreía al recordar aquel beso de despedida y las palabras que en breve, unirían sus destinos:

"Será un honor para mí protegerte el resto de mi vida..."

Pero el tiempo ya había pasado. Se acercaba el primer aniversario de esa unión y aunque Milk entendía que los primeros años de un matrimonio siempre eran los más difíciles, la joven podía contar más días de ausencia de su marido que de convivencia.

¿De eso se trataba ese "año difícil" o solo su matrimonio se daba bajo esas circunstancias?

No es que Goku se alegrara abiertamente de tener que ausentarse, pero cuando se trataba del cumplimiento de su deber, no había contratiempo posible que lo retrasara. Ahora mismo, por ejemplo: ella estaba pensativa en el jardín mientras él permanecía dentro, con toda su concentración en la Corporación y la Agencia.

Y una idea muy amarga cruzó la mente de la joven de pronto: de no haber tenido ella ese don sobre su sangre, de no tenerlo ya en estos momentos, ¿qué haría Goku? ¿cómo sería Goku? Posiblemente tendría menos trabajo, por ejemplo. Viajarían mucho, pasarían muchísimo más tiempo juntos o incluso igual que en la luna de miel, e incluso ella ya estaría esperando un precioso bebé…

Eran unas ideas muy románticas, impropias en alguien que ya tenía sobre sus hombros una responsabilidad muy grande.

La tarde se nubló por un viento frío que bajó de las montañas, por lo que Milk entró de vuelta bajo el cálido techo.

Horas después, a la hora de la cena, Milk y Goku por fin se reunieron en el amplio comedor. Y después de que la servidumbre los hubo servido y se retiraran, la joven esposa hizo una pregunta que jamás creyó Goku que le haría después de haberle propuesto matrimonio:

-¿Sigo siendo parte de tu misión?

-¿Qué? –dijo él, pese a que había oído con claridad.

El posterior desconcierto del joven marido hizo que ella replanteara la pregunta por un terreno más escabroso.

-Respóndeme, Goku, ¿de verdad te interesa este matrimonio o soy todavía parte de tu trabajo?

-¿Por qué me preguntas eso, Milk? –dijo Goku, un poco más confundido. Pero repentinamente, supo que sin haberlo querido, había hacho ya una fría distancia con su esposa. Quiso explicarlo con paciencia-. Escucha, sé que no he estado mucho en casa últimamente. La Agencia me necesita por muchos asuntos y yo…

-¡No me has respondido! –interrumpió Milk, levantando un poco más su fina voz-. ¿Bulma te obligó a casarte conmigo para mantenerme a salvo?

-Por supuesto que no –respondió él, inmediatamente. Su expresión ya era igual a la de ella, es decir, ambos reflejaban molestia o incluso indignación.

Pero Milk ya se había puesto de pie, añadiendo más firmeza a su voz, añadió:

-Ah. Eso me lo dices, pero no es lo que veo. Hubiera sido mejor que me encerraran en una caja de cristal en esta casa.

Aun sentado, Goku, tratando de mantenerse impasible.

-He procurado para ti lo mejor. Y si mantenerte a salvo no es suficiente para ti, yo no lo he olvidado. Es mi deber proteger a quienes quiero…

La profunda mirada que mantenía fijamente sobre los ojos negros de su esposa, hizo que ella, guiada por ese mismo sentimiento de enojo, lanzara de pronto:

-¿Así como protegiste a tu padre?

Goku guardo silencio, dirigiéndole una mirada a su mujer que era una mezcla de sorpresa, angustia y desdén. Se mordió el labio inferior para retener las mil respuestas que tenía para esas palabras, pero en lugar de eso se puso de pie y se dio la vuelta. Antes de perderse en un pasillo, dijo lo suficientemente alto para que Milk escuchara con claridad:

-No puedo cambiar tu manera de pensar… pero tuviste la oportunidad de alejarme y en lugar de eso, aceptaste estar con alguien que conociste en seis días. Juré que te mantendría conmigo sobre todas las cosas. Yo sostendré mi palabra hasta que muera… aun si eso significa que no estés de acuerdo.

Cuando desapareció de la vista de su mujer tras avanzar y encerrarse detrás de una puerta de ébano, Milk soltó el llanto.

Entonces, ¿se había precipitado al comprometerse? Y si de verdad la quería, ¿por qué no hacia lo posible para estar con ella?

Como es sabido, cuando la tormenta se crea en un vaso de agua, ambas partes suelen tener teorías sobre lo que la originó y el daño que provocará el inminente huracán, aun sin recordar que el agua sigue siendo poca en un simple vaso.

O-O

El reloj de la pared marcaba poco más de las tres de la mañana.

Había decidido salir del edificio y dar una vuelta por el paraje silvestre que rodeaba la casa. No sentía el frío sobre sus brazos y pecho que dejaba al descubierto su camisa blanca. Antes bien su mente ardía. ¿Tan mal estaba su matrimonio que no se había dado cuenta?

Cerró los ojos y suspiró hondo.

Soltó el aire cuando su teléfono sonó desde uno de los bolsillos de su pantalón. No se apresuró en contestar la llamada.

-¿Goku?

-Sí, Krillin. Dime.

El encargo que había hecho a su amigo le requería abandonar momentáneamente la situación pasada. Ciertamente, Krillin no le tenía buenas noticias.

-Goku, escucha. No pude realizar el movimiento.

-¿Por qué? ¿No fue autorizado? ¿No había solvento?

Al otro lado de la línea, Krillin se tomó unos segundos para poner en orden la noticia que tenía que transmitir. Algunos segundos de silencio bastaron para ello.

-No, no, escucha. El notario dijo que este asunto debía tratarse con el gerente mismo, por eso arreglamos la cita, pero ese hombre ha dicho que hubo un movimiento más por parte de tu padre fuera del testamento y del cual el notario ni el abogado tenían conocimiento.

-¿Cómo? Explícate, por favor…

-Pues que meses después de que tu padre firmó su testamento, vino personalmente y retiró la cuenta.

Ahora fue Goku quien hizo una pausa, pero luego, en voz baja, agregó:

-No es posible… El testamento fue hecho cuando me retire de la Capital del Norte y para ese entonces, él ya estaba grave. No habría soportado un viaje tan pesado…

-Pues lo afirma. Y el gerente tiene un documento firmado por tu padre. Pedí una copia, por si quieres ver.

Esa precaución le indicaba a Goku de antemano que a su amigo no le cuadraba algo, pero antes de decirlo abiertamente, quería que el joven coincidiera con él.

-Bien. Envíamela, por favor. Vuelve a llamar en diez minutos.

-Enseguida.

Goku se encaminó dentro de la casa, hasta donde había colocado todo lo referente a la Corporación. Ahí, encendió su computadora personal y de inmediato localizó el documento capturado por un escáner de alta resolución. Lo contemplaba silenciosamente, cuando su teléfono volvió a sonar. Reanudando la conversación de minutos antes, dijo:

-Krillin, esta firma no es la de mi padre…

-¿Qué?

-Es una falsificación. Ni siquiera se tomaron la molestia de copiar los detalles más importantes.

-Eso significa que el gerente acepto un soborno y que otra persona ajena a tu familia lo sustrajo todo –luego, añadió con una voz firme-. Si me autorizas, podre dar un seguimiento legal y hacer que refundan en la cárcel a ese imbécil.

-No –dijo Goku, aun sin despegar la vista de la imagen del documento y con esa "tranquilidad" que había adoptado desde las últimas palabras que cruzara con Milk en el comedor-. Escucha, ni a mí ni a mi esposa nos hace falta esa cantidad. Concuerdo que fue un sacrificio de mi padre, pero aquí hay un asunto más delicado, Krillin: ese banco era el único autorizado por la Corporación donde el Dr. Brief le otorgaba una pensión a mi padre. Se supone que el director no sabe que mi padre era un refugiado político. No tiene consentimiento para dar información de ninguno de sus clientes a menos que, como en mi caso, eligiera un representante legal como tú. Mi padre no tenía representante…

Tratando de entender las razones de su amigo, Krillin también se tranquilizó.

-¿Qué sugieres entonces? ¿Qué cualquiera vino y se hizo pasar por él?

-Pues como van las cosas, no sé qué pensar… -un lapso silencioso de algunos segundos silenciosos siguió, para que luego, el joven continuara con una voz fría-. De todas maneras, no podemos dar seguimiento. Mi padre ya falleció y lo que menos quiero es que se corra el rumor de que un "traidor" había sobrevivido hasta ahora.

La palabra "traidor" taladró en el tímpano de su amigo.

-Tu padre no era un traidor –dijo Krillin, reafirmativamente.

-Lo se… -Goku soltó un suspiro ahogado-, pero eso no lo piensan los demás.

Después siguió una charla en la que ambos amigos rememoraron otros tiempos, en los que la vida no parecía ser tan complicada pero que para desgracia de ambos y la gente que los rodeaba, una bomba de la más complicada relojería se estaba gestando y que ahora, en el tiempo presente, era inevitable pensar en el estallido. Era inevitable pensar en cuantos oirían el estallido, cuantos resultarían heridos o muertos…

O-O

Con la autorización de Bulma, Gogeta y Suno se trasladaron a la Capital del Oeste hasta que ella pudiera regresar de la Capital Central y dialogar a su vez con él. Hospedados en un hotel cercano a la Corporación, la niña pasaba el tiempo con su "padre" por los alrededores del lugar.

Y en una de esas tardes, en las que Suno rogaba a Gogeta salir del edificio e ir a un parque cercano, la vista del joven se topó repentinamente con los ojos de una mujer que llevaba bastante tiempo registrada en el mismo lugar y que el verlo a su vez, se detuvo despacio hasta quedar a poco más de un metro de distancia.

-¿Gogeta? –dijo ella, con una voz que no ocultaba sorpresa.

-¿18? ¿Qué haces aquí…?


¡Hola!

Pues sí, a estos dos personajes me refería :D ¡Happy Brithday, Brother!

Y bueno, de nuevo (y como siempre) muchísimas gracias por sus comentarios. Les pido una enorme disculpa por el retraso (trabajo, trabajo… :S) .

¡Saludos!