08 Traidor

Milk bajó de la nave, seguida de Tooma y Krillin en ese lugar inhóspito llamado Baseru.

El mejor amigo y la esposa de Goku, aunque entendían parte de la acción que Tooma había realizado, lo realmente preocupante ahora era Goku, pues todo aquello ocurrió sin su consentimiento.

Fueron recibidos por gente uniformada en color azul y aunque Milk se resistió al principio, por insistencia de Tooma fue conducida a uno de los edificios para que tratara de descansar. Según el tío de Goku, aún faltaba bastante gente por llegar, entre ellos, el marido de la muchacha.

Una vez que ella accedió y el ambiente se tornó más tranquilo, Tooma y Krillin se reunieron en un edificio central que fungía como comedor y después de comer algo, conversaron un poco.

-Esto no está bien, Tooma –repetía Krillin de vez en cuando-. Nada bien…

-Yo estoy de su lado, compréndelo.

-Sí, lo sé, pero toda esa confusión, hizo que Goku creyera que el enemigo es con quien nos trajiste. Además… Algo no anda bien con lo de su padre…

Tooma se puso serio también.

-¿Descubriste algo? –preguntó al joven amigo de Goku.

-Muchas anomalías. Gente que me da fechas incorrectas, diciendo que lo han visto cuando se suponía que estaba agonizando…

-¿Goku lo sabe?

-Sí. Hasta comprobó una supuesta firma que resultó falsa.

Mirando fijamente a Krillin y bajando la voz como si se tratara de un terrible secreto, Tooma preguntó:

-¿Me creerías si te dijera que meses antes de ir con Goku, vi a Bardock en la Capital del Sur?

-¿Qué? ¿Cómo? –preguntó a su vez Krillin, sorprendido –.Es una broma, ¿cierto?

-Me gustaría decirte que sí…

O-O

Esa tarde, casi por el ocaso, Tooma pudo hablar con Goku finalmente después de mucho insistir y esperar a travez de teléfonos de Baseru, cuyas líneas no podían ser ubicadas a modo de seguridad.

-¡Tooma!

-Goku, pon atención a lo que voy a decirte…

-¿Qué pasa? ¿Por qué fuiste por Milk y Krillin sin decirme nada? ¿Dónde están?

Más que molesto, la voz del joven denotaba preocupación.

-Te lo diré todo, sobrino. Pero debes venir cuanto antes. Estamos en Baseru, una pequeña localidad ubicada en…

Terminadas la indicaciones, Goku preguntó:

-¿Por qué están ahí? ¿Quiénes más están con ustedes?

-Vegeta acaba de llegar, pero no hay más gente de la Agencia. No le digas nada a Bulma. Tienes que venir tu solo.

-¡No puedo! –replicó Goku, ahora sí, enfadado-. ¡La Red Ribbon repentinamente se retira al igual que la gente del otro bastardo de Yunzabit! ¡Necesitamos crear una estrategia porque se aproxima lo peor!

Al otro lado de la línea, Tooma suspiró pesadamente, hasta que por fin, respondió a su sobrino:

-Ese "bastardo de Yunzabit" está en Baseru. Nunca se movió de aquel lugar mientras se hacía el ataque. Quiere hablarte. Tienes que escucharlo.


Hasky temblaba. La hospitalidad de la gente de la Capital del Norte no era precisamente "cálida" con una mandataria tan importante como ella. Sin embargo, aún conservaba cierta esperanza…

¿Se había equivocado al estar del lado de la Red Ribbon? No del todo, a su parecer. La Capital del Oeste siempre le había resultado una molestia, como si esa gente le restregara al mundo entero que su nación era perfecta y que bajo la protección del rey Furry –es decir, la Capital Central-, podrían hacer lo que se les viniera en gana. Hasky apoyaba el "escarmiento" que la Red Ribbon y el nuevo aliado de la Capital del Norte se proponían a dar a aquellas naciones.

Hija única de una acaudalada y antigua familia de la Capital del Este, Hasky había crecido en un mundo donde se hacía su voluntad. Siempre se destacó por su liderazgo y su astuta manera de salir limpia de cualquier problemática familiar, educativa, social y política.

Con el tiempo, fue ganándose enemigos cada vez más poderosos, sin embargo, al estar bajo su poder la fortuna familiar cuando sus progenitores pasaron a mejor vida, ya no hubo rivales ni enemigos que la pudieran atacar directamente. Los rumores siempre la rodeaban: Hasky, la protectora de corruptos, la encargada de desaparecer importantes opositores, la mujer de hierro que sin piedad, había terminado con la vida de gente inocente. Pero como siempre, la falta de pruebas la hacían seguir por el mundo con libertad hasta que alcanzó el poder de su propia nación.

La mujer de hierro sin embargo, terminó por fin por doblegarse cuando conoció al Coronel Blue.

-¡Hasky! –retumbó la voz de Broly mientras se adentraba a aquel edificio ubicado a las afueras de la Capital del Norte y que fungía como "casa de verano" del líder de aquella nación.

No obtuvo respuesta. Los sirvientes le comunicaron que aquella dormía.

-¡En pleno día! ¡¿Qué demonios le pasa?! ¿Está enferma o qué?

-N-no, señor.

-¡Pues yo tengo prisa! ¡Pasé solamente para decirle que necesito su firma en estos documentos! –dijo, presentándoselos al mayordomo de aquel lugar mientras sus ojos negros parecían echar chispas- ¡Haz que los firme y envíamelos con mi gente!

Se retiró con su habitual mal humor, alejándose con su escuadrón de guardaespaldas.

Pero Hasky si estaba dormida. Por ahora, los sueños eran los únicos que trataban de visualizar aquello que desde que había conocido a Blue, su corazón y sentidos se aferraban.


Al oscurecer, después de la cena, Milk fue conducida por Tooma hasta otro lugar de Baseru. Un edificio común cuya fachada ni alrededores denunciaban que algo importante dentro de sus paredes estaba ocurriendo.

Recorrió los pasillos silenciosamente y mientras era llevada ante una puerta, al otro extremo escuchó un ruido, haciéndola girar la cabeza y ver cómo un hombre entraba también por otra de las puertas. Le resultó familiar por un momento, pero Tooma no le dio tiempo a rememorar y Milk por fin entró a una habitación amplia e iluminada. Arreglada modestamente, constaba solamente de sillas y mesas; algunos libreros del fondo tenían algunos volúmenes que Milk no alcanzó a leer o distinguir aquellos signos.

Había tres personas ocupando sus respectivas sillas ante una de las mesas, quienes se pusieron de pie en seguida para saludar a los recién llegados.

Milk reconoció a una de aquellas personas. Sonrió alegremente y se acercó con rapidez hasta Lunch.

-¡Lunch! ¡Amiga!

-¡Milk! ¿Cómo estás?

Intercambiaron un abrazo y más saludos de afecto, hasta que Lunch detuvo a su amiga:

-Milk, ¿ya sabes por qué estás aquí?

La joven, antes de responder, miró a Tooma y las otras dos personas que estaban al lado de Lunch.

-Sólo sé que es por el bien de todos y que Goku también va a venir.

-¿Tienes miedo?

-Un poco.

Lunch sonrió a su amiga alternativamente que al hombre y la mujer que la acompañaban. La mujer de cabello morado tomó la palabra:

-Gusto en conocerte, Milk. Yo soy Violet y también pertenezco a esta organización.

Le tendió una mano que Milk estrechó ligeramente.

-¿"Organización"? ¿Cómo la Agencia donde trabaja Goku?

-No exactamente –respondió ahora el hombre joven con una sonrisa que reflejaba tranquilidad y a la vez astucia-. Pero necesitamos que Goku se nos una.

Milk observó a aquel hombre atentamente ahora. De no ser por aquellos arcillos que usaba, el reconocimiento sobre esa fisonomía habría venido más rápido sobre sus recuerdos.

-¿Te conozco de alguna parte? –preguntó, un tanto intrigada.

-Tal vez –respondió el joven de cabello oscuro-, si estás al tanto de las noticias del reino de Yunzabit.

-¡Tú eres…! ¡Usted es…!

Su interlocutor levantó una mano, incitando a la calma mientras sonreía.

-Déjalo en "tú", por favor. No eres mi súbdita y en estos momentos, lo que menos necesito es esa "formalidad" que lo único que hará es complicar más las cosas. Necesitamos ser directos.

Milk asintió, todavía sin poder asimilar la situación, pero se mantuvo tranquila en poco tiempo.

A su vez, Vegetto miró a los demás brevemente.

-Necesito hablar con ella a solas, por favor.

Tooma, Lunch y Violet respondieron afirmativamente y en pocos segundos, salieron de la habitación. Una vez solos, Milk tomó asiento mientras, frente a ella, al otro extremo de la mesa, Vegetto tomaba la palabra.

-Te preguntarás por qué estoy involucrado en todo esto si yo debería de estar en Yunzabit sin que me importe lo que ocurre fuera de la isla –como la joven se quedó en silencio, continuó en tono amable-. Bueno, de cierto modo, mis antepasados me dieron un tanto de la responsabilidad que ahora llevo y si tengo la oportunidad ahora de verte, quiero que sepas por qué la Luz del Dragón está en la Tierra y cómo se originó. ¿Tú ya lo sabes? ¿Tienes idea de algo?

Milk respondió segundos después, tratando de rememorar lo que sabía.

-No, bueno, nada más que cada trescientos años, alguien nace con ese don y que mueren muy jóvenes a causa de las guerras.

-Eso es un resumen solamente detrás de una historia muy compleja. Pero, si quieres que te la cuente, lo haré.

-Sí. Cuéntamelo. A estas alturas, ya soy capaz de creer cualquier cosa.

Vegetto sonrió.

-No se trata de creer por oír, sino de vivir lo que crees. Tú eres la prueba de que la leyenda sigue viva. No te prestes a la incredulidad ni te entregues a la desesperación. No eres tan débil como a veces puedes pensar que eres y esa cualidad te mantendrá cuerda de toda esta… realidad. De ser una simple mujer, pasaste a ser la elegida por una deidad por alguna razón. Y todo en este mundo tiene un propósito.

-Gracias por tus palabras. Está bien, creo en mí misma, en el amor que tengo a Goku y que él me corresponde, en los lazos de la amistad y la generosidad…

-Eso es muy positivo –interrumpió Vegetto-, pero recuerda que no todos tienen los mismos pensamientos que tú.

-Suena como si supieras algo muy malo de alguien importante para mí –dijo Milk, al analizar el repentino tono de voz de su interlocutor que denotaba preocupación.

-Las intenciones, Milk. A veces un hombre no es consciente del daño que causa por creer que hace lo correcto.

-No creo que alguien así me rodeé. Está exagerando…- pensó la joven en un momento de silencio.

"-No escaparás de mí… Yo acabaré con la Luz"

Su interlocutor interrumpió aquella repentina visión que tuvo la joven sobre cierta pesadilla.

-En fin, ¿todavía quieres saber la historia de la Luz del Dragón?

-Sí, sí, claro. Comienza.

Se hizo otra pausa que el joven usó como para recordar cada uno de los detalles de la historia que iba a relatar y cuando miró de nuevo a Milk, comenzó:

-En Yunzabit, hay una leyenda popular sobre la Luz del Dragón –que es más o menos lo que te contó Goku- y otra leyenda que habla sobre el creador y los habitantes del Templo Sagrado, donde nació ese don.

-¿Habitantes y creador?

-Los habitantes, son los guardianes del Templo Sagrado. La Luz del Dragón nació en ese lugar, localizado en una torre en las tierras sagradas de Yunzabit. La leyenda dice que los guardianes eligieron a un hombre de entre todos para otorgarle ese don para curar cualquier clase de epidemias que hasta ese momento azotaban a la humanidad y ese hombre fue el primer rey de Yunzabit. Por eso, los posteriores descendientes de reyes, estamos obligados a llevar a nuestra tierra al nuevo portador, pero como es sabido, nunca sobrevive. Además, la Luz del Dragón no nace por descendencia, sino por azar. De otro modo, mi hermano o yo habríamos sido los nuevos portadores. Además, siempre habían sido varones los portadores o al menos, eres la única mujer que se tiene conocimiento.

-Hay tantes preguntas que quiero hacerte. ¿Había muchos guardianes en el Templo Sagrado? ¿Por qué soy la única mujer que ha tenido este don? –preguntó Milk con interés.

-Sólo se saben cuatro nombres de todos los habitantes, incluyendo al de su lider: Kamisama, quien fue la deidad encargada de crear la Luz del Dragón y sus tres guardianes: Neil, Piccolo y Dende. Si Kamisama llegaba a morir, cualquiera de esos tres guardianes podría ser su sucesor y ellos iniciarían otra Luz del Dragón con otro poder. Según le dijeron al primer mortal, ya existieron otra Luz de la Muerte y otra llamada Luz del Tiempo, pero fueron destruidas definitivamente al terminarse sus ciclos y llegó la era de la Luz de la Vida, en otras palabras, la Luz del Dragón. En cuanto a la segunda pregunta, no sé qué decirte.

-¿Sigue vivo ese señor Kamisama?

-No lo sé. Probablemente. Quizás hasta ya fue reemplazado o no haya nadie en el Templo.

-¿Me llevarás a Yunzabit?

-No lo creo. Se supone que estarás más segura en ese palacio, pero tampoco creo que sea bueno que estés aislada de todos, incluyendo a Goku.

-Ni estaría dispuesta a irme sin él. Además, estando así las cosas, parece… que la situación no ha cambiado mucho desde la última Luz –dijo Milk, con algo de conmoción al recordar también los sucesos del Palacio del Rey.

-Ya lo veremos. Por ahora, la Red Ribbon debe desaparecer.

Milk guardó silencio.


-Señor, debe comprender que la situación es muy delicada. Todos exigen respuestas y créame que estoy haciendo lo posible por contener a todos aquellos que atacan directamente la lealtad del Príncipe y usted…

-Ya lo sé, Paragus. Tampoco es fácil para mí. Pero le hice una promesa a mi hermano.

En una de las habitaciones del Palacio de Yunzabit, dos hombres mantenían esta apurada conversación. En la habitación vecina, dormida y bajo la vigilancia de varias mujeres, Suno dormía.

-Majestad, he tratado de comprender cada acción de usted y su hermano y saben que cuentan con mi absoluta lealtad. Sin embargo, esto que ustedes dos han hecho, nunca antes había pasado en la familia real. Primero, usted y el príncipe abandonan Yunzabit, luego, la corte real ocultó su fuga hasta que usted se pone en contacto conmigo; me hace ir hasta usted y no solamente descubro que su apariencia cambió por culpa de la Red Ribbon, sino que tiene una hija y el príncipe anda suelto por el mundo, queriendo meterse en un asunto más delicado y que justo en este momento, la Capital del Norte ya le puso precio a su cabeza, ignorando totalmente mis palabras de que es un gran malentendido. El silencio de usted no me ayuda mucho y sinceramente, yo no sé qué más puedo hacer.

Gogeta suspiró mientras se ponía de pie. Daba cortos paseos sin alejarse demasiado.

-Paragus, no te falta razón para quejarte. Y te permito decir todo eso porque tú fuiste –y seguirás siendo- el más leal de todos los hombres de la corte. Yo también estoy harto y creo que seguí a Vegetto por el simple motivo de tratar de ver el mundo como él, pero… ya vi que la suerte de ambos sigue su curso para distanciarnos de nuevo.

-Yo no quise decir eso, majestad…

-Mi hermano tiene un deber en el que yo no debo interferir, pero debo ayudarlo desde aquí.

-¿Es sobre ese asunto de "La Luz del Dragón", alteza.

-Sí. Según la leyenda, el Templo Sagrado se encuentra en las montañas del norte de la isla…

-Al parecer, alteza, hay unas ruinas, en una zona sumamente montañosa y cubierta por la nieve todo el año, donde se asegura que ahí está ese templo, pero aun así, no hay pruebas suficientes para… ¡No me diga que ahora tiene planeado ir a buscar ese templo!

-Por supuesto que no, Paragus. Suno no podría soportar el clima de ese lugar. Por eso, enviaré a un escuadrón con equipos.

-Con todo respeto, majestad, ¿se da cuenta de que es sólo una leyenda de miles de años? Yo les relaté a su hermano y a usted aquella historia sólo para que conocieran una de las tantas leyendas que corren en Yunzabit.

-Paragus, la leyenda cobró vida, lo sabes. Esa joven mujer es la nueva portadora. Mi hermano y yo somos "intentos fallidos" de la Red Ribbon al tratar de revivir ese poder de modo artificial. Y si existe un modo para terminar con todo esto, seguramente estará en ese Templo Sagrado. Mi hermano volverá de un momento a otro y cuenta conmigo.

-Si así lo desea…

-En cuanto a Broly y su "cacería"… Comunícate con él. Quiero hablarle.

-¿Está seguro?

-Sí. Él es quien está haciendo todo ese escándalo de la "traición" de mi hermano. Ya es hora de hacerlo callar.

-Como diga, alteza.


-Goku, bienvenido.

-¿Dónde está Milk?

Amanecía en Baseru cuando otra nave aterrizó. De ella bajaron dos hombres que Krillin saludó con alegría. Sin embargo, esa alegría duró poco cuando Tooma, acompañado de Vegetto, recibieron también a los recién llegados.

-Ella está bien, Goku –respondió rápidamente Tooma al joven.

Goku sonrió un poco a su tío, retirando su mirada amenazante a Vegetto. Yamcha y Krillin observaban la escena en silencio.

-Estoy tratando de comprenderlo todo, tío. No me ayuda mucho saber que estás del lado de él y me preocupa que Milk se vea afectada por tus "grandes ideas".

-Ya te dije que ella está bien, Goku. No hay nada de qué preocuparse.

-Necesito volver a la Capital del Oeste lo antes posible. Si existe un motivo "razonable", no conduciré hasta aquí a la gente de la Agencia.

-Existe un motivo –respondió ahora Vegetto, sin perder a su vez esa extraña calma-. Sígueme.

O-O

Conducido hasta la habitación donde la entrevista entre Milk y los demás había ocurrido el día anterior y a solas, Goku tomó la palabra primero.

-No sé lo que pretendes "alteza", pero te informo que la Capital del Norte desea verte en su poder. Y yo deseo que me digas de una vez qué clase de tratos llevas con Blue y la Red Ribbon. Quizás engañaste a mi tío, a Milk y a los demás…

-¿Ves a alguien de la Red Ribbon aquí? –interrumpió Vegetto al joven.

-¡Deja de jugar conmigo!

-Está bien. Deja de jugar tú también, porque esos pensamientos estorban. Ya tuve la oportunidad de hablar con Vegeta y creo que en estos momentos, los tres debemos estar del mismo lado. Me resistía a creer que la A.I.T. pudiera intervenir en mis planes, pero hay algo que involucra a ustedes dos y es grave.

-¿Qué cosa? No me digas que Vegeta tiene algo de "influencia" sobre la Agencia o algo así.

-Antes, debes prometer que si colaborarás conmigo no vas a involucrar a la Agencia ni a Bulma.

Goku escuchó aquellas palabras con desoncierto.

-¿Es decir, que trabajaré para ti?

-Conmigo, a mi lado, igual que Vegeta, Lunch, Violet y Tooma.

-No lo sé, no quiero que Bulma se mantenga alejada de todo esto. Ella…

-No puedo obligarte. La decisión es tuya. Y como dije, hay otra cosa sobre Vegeta que debes saber y así, tomes tu decisión sabiéndolo todo, lo bueno, lo malo… y lo peor.

O-O

La puerta de la habitación se abrió y Vegeta entró situándose en uno de los muros, a varios pasos de Goku y Vegetto.

El último tomo la palabra:

-Goku, ya sabías que Vegeta trabajó para la Red Ribbon "indirectamente". Sin embargo, no todo su trabajo se enfocaba a la creación de la Luz Falsa y su perfeccionamiento. Pero bueno, quizás se me pase algún detalle y no alcance a contarlo debidamente. Vegeta, ¿podrías decirle tú mismo a Goku algunas de esas otras labores que Raditz pidió que hicieras?

Vegeta hizo un gesto serio mientras cruzaba sus brazos sobre el pecho. Goku lo observaba atentamente; después de todo, siempre había tenido la sospecha de que Vegeta ocultaba cosas y por alguna razón, sentía que lo que aquel iba a decir, lo haría desear desaparecerlo. Ya estaba cansado de los secretos y era preferible que la verdad fluyera de una vez.

-Trabajé para Raditz, como todos saben. Es cierto que vi a Blue en el laboratorio del Norte como le dije a Bulma y a ti, pero jamás fui a Chazke. Sin embargo, corrían rumores en el laboratorio, los cuales decían que los asistentes de Gero, 18 y su hermano, venidos desde Chazke, averiguaron la ubicación de un ex agente de la A.I.T. a petición de Blue. Después, Raditz me pidió crear algo fuera de mis investigaciones. Una bomba, pero no explosiva, sino bacteriológica. Fabriqué dos. Lo único que supe después fue que fueron usadas, una en ese agente retirado que vivía solo en una montaña y la otra sobre un individuo común, protegido de la Agencia. Ambos murieron por la misma causa, un virus que avanzó rápidamente por sus pulmones y al final, intoxicó su sangre.

Goku extrajo de su uniforme un arma con la que apuntó en seguida a Vegeta.

-¡Tú! ¡Tú hiciste que muriera el padre de Milk y el mío! ¡Tú lo provocaste, malnacido!

-¿Resolverá algo que me mates ahora? Además, recuerda que jamás les juré lealtad ni a Bulma ni a ti. Eres un entrometido sin cerebro y si no fuera por mi creación, ya estarías muerto. No mereces ser portador de la Luz Falsa.

-¡Esa porquería arruinó mi vida y la de todos aquellos a quienes obligaron a usarla!, ¡nos convertiste en monstruos! ¡Tú eres el culpable de todo esto!

-No. Tú iniciaste la guerra al haber elegido a esa mujer y no matarla de una vez cuando tuviste la oportunidad. La Luz del Dragón no debe existir y lo sabes. Además, ella no te curó cuando estabas al borde de la muerte. La Luz Falsa todavía existe en tu sangre, sólo mutó.

-¡No te atrevas a hablar de Milk!

-¡Te resistes a escuchar la verdad! Además, si yo no hubiera creado la Luz Falsa, Gero habría hecho algo peor, sino es que lo hizo en Chazke, junto a Kochin. Y créeme que, por lo que oí, lo logró y Blue no tardará en dar a conocer su "arma secreta".

-¡Ya deja de inventar cosas para hacerte el "importante"!

-Ya lo verás por ti mismo. La Red Ribbon no sólo es un ejército; Raditz fue el iniciador de una red fuera de esa armada. La Corporación Delta y otros tantos nombres corporativos de renombre, son sus asociados. ¿Creíste que los generales y coroneles eran unos pobres diablos? Simplemente, Blue bajo otro nombre, controla varios pozos petroleros importantes en la Capital del Este y Cornelius White o sea, el Coronel White en la Red Ribbon, es dueño de esa compañía que terminó en manos de Raditz y que ahora, seguramente, la hija de White irá a reclamar su parte a la Corporación Cápsula. Ojalá que tu amiga Bulma sea astuta o terminarán por quitarle su Corporación y por consecuencia, la Agencia.

-Eso no ocurrirá.

-No estés tan seguro. El dinero mueve a este mundo y a la Red Ribbon le sobra.

Por entonces, el joven había bajado su arma. Vegetto, dirigiéndose a Vegeta, le pidió que abandonara la habitación. Vegeta se retiró en silencio mientras Goku, ahora silencioso, miraba a Vegetto.

O-O

-¿Y así quieres que me una? ¿Qué conviva con ese asesino?

Su interlocutor soltó un suspiro.

-Al parecer, Vegeta no está arrepentido, ni tampoco se siente culpable por la muerte de tu padre y el de Milk, pero ella no sabe nada de eso. Tu furia está muy justificada, Goku, pero les reitero algo: Blue y la Red Ribbon son nuestro objetivo. Acabemos con todos ellos de una vez lo más rápido posible y cuando eso suceda, ustedes dos podrán resolver sus diferencias, si hasta entonces no han cambiado de opinión.

-Tu hermano dijo que tú no confiabas tampoco en Vegeta y que querías capturarlo primero, ¿por qué cambiaste de parecer?

-Porque mi situación es distinta a la tuya. Vegeta y yo coincidimos en algunas cosas, al igual que yo contigo. Puedo apoyarme en eso para hablar con ustedes dos "pacíficamente".

-Y si decido "resolver mis diferencias" con Vegeta, ¿tú no intervendrás?

-No. Me iré para entonces.


Lejos de ahí, en un campamento donde la noche había caído, Blue, rodeado de sus soldados dentro de una cabaña, terminaban de analizar un mapa extendido sobre una mesa, donde se veía cada camino de entrada y salida de la Capital del Oeste.

Mientras hablaban, un soldado vestido con un uniforme de la A.I.T. entró, acercándose al coronel.

-Goku se fue repentinamente. Dejó sola a su amiga Bulma.

El coronel sonrió.

-No lo puedo creer. ¿La abandonó cuando Mai la está destrozando? Jajaja, ¿qué se podía esperar del hijo del traidor?

-Creemos que, quizás, Bulma no le dijo a su amigo la situación de la Corporación Cápsula ni de la Agencia, señor.

Blue iba a responder, pero otro de los soldados interrumpió a todos, anunciándole también al coronel una llamada:

-¡Coronel Blue! El señor Broly desea hablar con usted.

O-O

-¿Qué ocurre, Broly?

-El ejército de la Capital del Este se ha reunido con mi grupo. Tienen rodeada la Capital Central y la del Oeste. Espero ahora las indicaciones sobre tu gente.

-Magnífico. Mi gente se traslada ahora por subsuelos y el mar. E lejército del Oeste no tendrá salida. El ataque iniciará en dos días.

-Mi grupo cuenta con las naves aéreas también. Para cuando los radares los detecten, ya habrán soltado las bombas al Palacio del Rey.

-Esa será la señal. Programaremos los horarios y dividiremos los regimientos armados, a pie y tanques por la Capital del Oeste por ambos lados. El apoyo llegará desde el mar. Después, pediremos la total rendición de la Capital del Sur. Tengo gente ubicada en ese lugar, tanto soldados como funcionarios de cargos importantes. Afortunadamente, toda esa gente está del lado del dinero. Iniciarán el golpe de estado y pasarán por las armas a quien se resista. El pueblo verá morir a un hombre y millones se rendirán. Si a eso le añadimos el delicado estado del Rey Furry.

-En cuarenta y ocho horas, Blue, tomaremos el mundo.

-Por cierto, supe que Gogeta habló contigo y que retiraste la acusación de traición hacia Vegetto, ¿qué te ocurrió? ¿Te atemorizaste ante el "segundón"?

-¡Cállate! ¡Quiero que Yunzabit caiga sea como sea! Públicamente retiré la acusación, pero eso no implica que haya cambiado de opinión y Gogeta lo sabe. ¡Una vez que tomemos los ejércitos de esas dos naciones y de la del Sur, yo iniciaré la caída de Yunzabit!

-Por supuesto. Todo estará bajo nuestro control para entonces…

-Espero que sí, por tu bien…

-Descuida. Por ahora, déjame al Príncipe. Lo aturdiré un poco a él y a su gente con mis nuevos soldados.

-¡Quítale esos malditos arcillos! ¡Arrójalo a un volcán! ¡Desaparécelo como sea!

-Todo llegará, Broly. Sus días están contados. Por cierto, ¿Hasky ha hecho más preguntas?

-No le respondo nada. No deja de hablar de ti cada vez que se le presenta la oportunidad. Estoy harto.

-Hasky es complicada, pero maleable. Mantenla ignorante de todo esto al menos hasta que se entere por los medios.

-¿Y Mai? ¿Sigue en la Capital del Oeste?

-Sí, tu prometida ya casi es dueña de esa Corporación. Resultó ser muy astuta la hija del Coronel White. Enviaré a gente a protegerla.

-¿Todavía sigue con ese imbécil soldado tuyo?

-Así es. Justamente ese es el nuevo soldado que acaba de unirse a la Red Ribbon.

-¿Es el "monstruo de Chazke"?

-Prefiero que le digas: "El traidor renacido"


-¡Ay no!

-¿Qué ocurre?

En el comedor, Milk, Goku y los demás, reunidos por fin, conversaban alegremente al volverse a reencontrar. Lunch también estaba con ellos y desde el otro extremo de la sala, Vegetto y Violet también giraron su rostro cuando la joven rubia se quejó y Milk preguntaba la razón.

-¡Me corté! –dijo, mientras mostraba al grupo un tajo algo profundo sobre su mano derecha. Entre la plática, que se iba animando poco a poco, no había puesto atención sobre los cubiertos.

-No te preocupes –respondió de nuevo Milk, apartándose del lado de Goku para acudir con su amiga.

Milk tomó entonces el mismo cuchillo con el que Lunch se había hecho aquel corte y con la punta, cobre la yema de su dedo índice, una pequeña gota comenzó a formarse.

Para entonces, era la primera vez que todos iban a ver cómo era que obraba la Luz del Dragón. Ni siquiera Goku había tenido la oportunidad de verlo a pesar de que quizás, de ese modo fue como Milk había logrado curarle.

Hizo que una gota escarlata callera sobre la herida. Todos miraban.

Y nada ocurrió.

-¿Qué? –se cuestionó Milk en voz baja, desconcertada.

Goku miró a su esposa, preocupado. Hasta entonces, había recordado que días antes de que ella se fuera, había visto a su esposa algo decaída, como si fuese a enfermarse.

-Milk… ¿te has sentido mal últimamente?

-No, no. Estoy bien, Goku –se apresuró ella a responder, algo nerviosa.

Por entonces, Vegetto y Violet también se habían aproximado hasta Milk y los demás.

-Eso sólo puede significar una cosa… -dijo Vegetto, atrayendo la atención de todos-. La Luz del Dragón ya no se encuentra en tu sangre, Milk, por que ya hay un nuevo portador que se está nutriendo de ella… concretamente, en tu cuerpo…

Se hizo un largo silencio, incluyendo a la joven y su marido, los cuales, se miraron a los ojos rápidamente.

-Eso… ¿es verdad, Milk? –preguntó él, tratando de interpretar aquellas palabras dichas por Vegetto.

Ella bajó la mirada un poco. Pasó sus brazos alrededor del cuello de Goku y sin poder retener más el nudo en su garganta, unos leves sollozos se dejaron oír, mientras, entre un suspiro, respondió:

-Sí… Estoy embarazada…


¡Hola!

Como siempre, agradeciendo todos los comentarios. Disculpas por los atrasos. Y ya falta poco para que la historia llegue a su fin.

Saludos :)