Anotación: Al principio, la idea era añadir dos nuevos capítulos, pero luego, decidí que sobre este se añadiera el final de esta historia. Gracias por su paciencia y llegar hasta aquí.
09 Definiendo el destino
-¿Pensaste que sería así?
-¿El qué?
-Nuestro matrimonio… Ser padres… Tener algo, juntos…
Goku sonrió un poco.
-Tal vez…
Milk también sonrió.
Era de noche. El cielo nocturno les ofrecía tranquilidad y calidez.
-Pero es ahora precisamente cuando debemos ser más fuertes, Milk. Quiero que nuestro hijo crezca en un mundo libre de todos esos peligros. Como dijo Vegetto, se aproxima lo peor. Mañana volveré a la Capital del Oeste con él y también quisiera ver a Bulma. No me gustó todo lo que Vegeta dijo sobre el asunto del Coronel White y esa hija que desconocía.
Milk estrechaba una de las manos de su marido. Sentada frente a él, guardaba silencio.
-Perdóname por irme de nuevo –dijo él, al hacer una pausa y percatarse de ese triste mutismo de su esposa-. Quiero que estés a salvo…
Levantó una mano y con ayuda de sus dedos, acarició lentamente la mejilla de la joven. Goku también percibió la repentina calidez de una lágrima.
-Milk…
-Hazlo. Haz lo que debas hacer. Pero mantente vivo. Y cuando nos volvamos a ver, será para que estemos juntos los tres.
-Por él…
Ambos sonrieron después. En parte, era un juramento lo que Milk acababa de decir y que su marido respondió, no con palabras, sino con la muda convicción de que así sería.
Desde donde se encontraban, en el tercer piso de uno de los pocos edificios del pequeño pueblo de Baseru, las calles principales se veían perfectamente, iluminadas por luces amarillentas de las farolas, esa noche en particular era la que más movilización se contemplaba en el ambiente. Entraban y salían autos y naves. Voces y gritos de mando eran transmitidas desde todas direcciones.
Antes del amanecer, Baseru tenía que quedar deshabitado, quedando solamente algunos elementos de los denominados "monstruos de Chazke" que por cada uno de ellos, era el equivalente a cinco o seis soldados de la Red Ribbon, teniendo la ventaja todavía de no llevar el gasto de los armamentos.
Pasaban poco más de medianoche. Y era obvio que nadie dormiría.
-Duerme un poco, te hará falta…
-No. Sería como desperdiciar el tiempo.
-No digas eso…
Rodeándola con sus brazos, recordándoles quizás, aquella visión durante su luna de miel, era la luna quien ahora los acompañaba. Desafortunadamente para ambos, la situación era completamente distinta, pero lo que aún conservaban en común desde aquel día, era la esperanza. Que debían ser fuertes una vez más y que, aunque no estaban solos, ellos dos eran los únicos que podían darse mutuamente esa voluntad inquebrantable. Una sensación que les aseguraba superar lo que fuera.
Y así pasaba el tiempo en ese momento a su alrededor: rápido para la fe, lento para la destrucción.
Goku y sus compañeros aún conservaban sus rastreadores. A petición de Vegetto, se conservaron algunos sólo para mantenerse comunicados unos y otros durante la llegada a la Capital del Oeste.
Y fue justo cuando el joven y su esposa decidieron volver a la habitación desde el balcón donde se encontraban, cuando el aparato emitió una señal que Goku interceptó de inmediato.
Con breves palabras respondió las indicaciones, para luego decir a Milk.
-Me necesitan…
O-O
Por la tarde del día anterior, habían ocurrido varias importantes conversaciones, entre ellas, una desde Yunzabit.
-Así es, hermano. El Templo no existe. No hay señales ni de satélite ni de radares. Las expediciones son imposibles por las constantes tormentas y no podemos llegar hasta ahí.
-Bueno, eso significa que la Luz del Dragón es algo… humano.
Una pequeña risa se escuchó, venida desde el lado de la línea donde se encontraba Gogeta.
-El hombre está destinado a destruirse a sí mismo…
Ahora, Vegetto sonrió vorazmente.
-No por ahora. Por cierto, ¿Paragus está al tanto de todo?
-Sí. Como siempre, no estuvo de acuerdo ni con la mitad, pero hará lo que sea de todas formas. Tuve que jurarle que toda esta "locura" terminaría pronto.
-Bien. Lo importante ya está hecho y en este momento, se los comunicaré a los demás. Me comunicaré contigo después y recuerda: no salgas de Yunzabit.
-Si tú lo dices…
-Es en serio. No vengas –repitió Vegetto con seriedad-. Ambos sabemos que si Suno es alejada de ti de alguna manera, tú…
-No me lo recuerdes –interrumpió Gogeta, con tono molesto en su voz y terminando de paso con la comunicación.
O-O
Goku se encontró con Lunch, Krillin, Violet, Tooma y Yamcha cuando llegó a la improvisada Base que Vegetto había dispuesto unas calles más adelante donde Milk y él habían sido hospedados.
Todos, ocupando sillas alrededor de una gran mesa blanca de madera, se miraban silenciosos, como si de pronto el aire se volviera denso por la preocupación general. Pasó así casi un minuto, donde lo único que se escuchaba era el zumbido de las lámparas de neón blanco del techo, cuando la puerta se abrió repentinamente. Todos giraron sus cabezas para ver a Vegetto acercarse hasta ellos enérgicamente y ocupar otro de los lugares después. Al igual que el resto, portaba ahora un uniforme militar del ejército de la Capital del Oeste, todos del rango de generales en un tono verde fuerte y demás distinciones de la milicia, todo ello para facilitarles el movimiento dentro de la ciudad.
-Vegeta se largó- dijo el príncipe de Yunzabit soltando un suspiro agotado después-. No tengo idea de a dónde demonios se largó, pero no estoy preocupado.
-¿Cómo sabes que no irá con alguien de la Red Ribbon? –protestó Tooma, desde el lado izquierdo de la mesa.
-Creo que, a su parecer, tiene otros asuntos más importantes que arreglar y como algunas personas de aquí ya comprobaron como yo –dijo Vegetto, mirando brevemente a Goku-, Vegeta no siente arrepentimiento de nada…
Goku frunció el ceño un poco.
-Es un cobarde. Huyó –dijo, con desprecio en su voz-. Y a nadie le importa lo que haga ese infeliz. Mejor dinos esos "últimos detalles" antes de irnos.
-Bien. La principal obligación es sacar al Rey Furry de la Capital del Oeste. En menos de dos horas, llegará a Yunzabit. Y créanme que será imposible que un ejército de una sola nación quiera entrar ahí. Luego, según los mensajes interceptados por los espías de la Red Ribbon, nos reuniremos en la Capital Central para desplazarnos al Norte. Debemos sincronizarnos y enviarnos señales para avanzar rápido y capturar a Blue y cuando eso suceda, te daré los honores, Goku…
-¿Sincronizarnos como sucedió en la Capital Central? –preguntó Violet al príncipe, interrumpiendo el corto silencio que había seguido.
-Claro. Con los rastreadores será sencillo y así, menos gente notará lo que pasa. Recuerden que los civiles tardan bastante en evacuar algún sitio concurrido. Aun así, Tooma, Yamcha y Violet llegarán primero a la Capital Central. Goku, Krillin y yo iremos por el Rey Furry y Lunch, tú recibirás otro apoyo que te acompañará a la Capital del Norte.
-No me digas que es Vegeta –respondió la joven, sonriendo irónicamente.
-No. Pero ya lo conoces. Será Tien. Partirán desde la Capital del Oeste juntos.
Lunch bajó su mirada. El sólo oír aquel nombre nuevamente, la hizo sonreír un poco.
-¿Milk se quedará aquí? –preguntó Goku, atrayendo la atención de todos menos de Lunch.
-No. Sería riesgoso –respondió rápidamente Vegetto.
-¿A dónde la llevarás? –insistió Goku.
-Yo no la llevaré. Me iré contigo. Cuando vayamos de camino a la Capital del Oeste, te lo diré.
-¿No crees que será mejor si yo me ocupo de ello? Así será más fácil para todos comunicarse conmigo donde sea que esté Milk- dijo Krillin ahora, con la visible aprobación de Tooma y Lunch, que volvía a unirse a la conversación.
Goku iba a decir algo más, pero Vegetto volvió a tomar la palabra, poniéndose de pie.
-Dentro de dos horas nos iremos. Descansen si quieren, pero no lleguen tarde a sus posiciones.
Avanzó luego hasta la salida, pero esta vez, seguido por Goku. Por el pasillo se pudo escuchar cómo intercambiaban algunas palabras mientras se alejaban.
-Bueno –dijo Krillin a su vez mientras todos se ponían de pie al igual que él-, mañana se decidirá todo…
-Así es –añadió Tooma, con su habitual seriedad-. Confío en que nosotros seremos los vencedores…
O-O
Eran las tres y cuarto de la mañana. Y aunque le había dicho enérgicamente que no lo haría, Goku encontró a Milk dormida en uno de los sillones de la habitación. El ruido que había hecho al entrar no había sacado a su esposa de aquel sueño.
Goku se acercó a ella con una sonrisa ante aquella escena enternecedora que pocas veces había tenido oportunidad de ver.
-¿Cuántas veces te habrás cansado de esperar? –le dijo Goku mentalmente mientras depositaba en beso en la frente de Milk. Y con ese suave toque, la levantó en sus brazos y la llevó hasta la cama donde continuó durmiendo mientras él se sentaba en una de las orillas y la tenue luz todavía le permitía observarla.
Esa noche, unas horas antes y desde uno de los hoteles más costosos de la Capital del Oeste, Mai White festejaba su triunfo ante Bulma Brief con una costosa botella de vino.
-¡No tiene precio verla destruida y desesperada! ¡Está indefensa! ¡Seguramente ha de estar preguntándose de dónde demonios salí y quién carajo soy para despojarla de la herencia de su padre!
Bebió otra copa presurosamente para luego servirse otra. Cuando buscaba con la vista sobre la mesa otra variedad de licor, un timbre agudo la hizo fijar su mirada sobre su teléfono móvil. La pantalla se encendió y decía que quien llamaba era un número privado.
-Maldición –susurró, molesta, tomando el aparato con su temblorosa mano y presionar algunos botones después para responder-. ¿Sí?
-¿Dónde estás? –dijo una voz masculina, un tanto irritada.
-¡Ah, eres tú, Broly! Bueno, ya lo sabes, en la Capital del Oeste…
-¡Eso ya lo sé, estúpida! ¡Me refiero a tu ubicación! ¡No quiero que le estorbes a Blue mañana!
Mai cambió su expresión sonriente a otra encolerizada.
-¡No me grites! ¡Le estás hablando ni más ni menos que a la nueva presidenta de la Corporación Cápsula!
-¡Te lo repito! ¡Eres una estúpida! ¡No debiste comprar a las corporaciones que conforman a la A.I.T.!
-¿Qué? ¿Por qué? –cuestionó Mai mientras tomaba asiento en uno de los sillones y bebía nuevamente de su copa.
-Puede ser que sorprendiste a Bulma Brief, pero ella es más lista que tú, ¿sabes lo que está haciendo en este preciso momento en el que tú te caes de ebria?
Mai no respondió, pero su rostro se puso un poco pálido.
-Se acaba de esparcir el rumor de que, desde Yunzabit, Gogeta ha mandado a investigarte por solicitud de Bulma ya que él tiene todos los medios y al no ser claro de dónde viene toda esa fortuna de la que dispones. porque la Corporación Delta era una compañía pequeña, ha apelado para ser dueño de lo que tú compraste.
-¡¿Qué?! –gritó Mai, tirando su copa al suelo y poniéndose de pie-. ¡Es un rumor! ¡Es mentira!
Una risa grave se escuchó por la bocina.
-Serás una delincuente en cuanto Gogeta lo haga oficial. Además, tu padre era coronel de la Red Ribbon. Si eso lo sabe Bulma, considérate perdida. Lo que significa, que tendrás que rogar a los dioses para que el plan de Blue salga bien y así tomar la Corporación Cápsula a la fuerza.
Ya preocupada y nerviosa, Mai cayó de rodillas.
-Y si no… resulta… ¿tú seguirás… a mi lado? ¿Todavía… nos casaremos?
Ahora, Broly soltó una carcajada que estremeció a la joven.
-Tu padre estaba hundido de deudas conmigo. Tú eres parte de su "pago". Además, ¿qué pasó con el "esposo" que te recomendó Blue para esa farsa ante Bulma?
-Blue lo necesitaba… Estoy sola…
-En ese caso, hazte a la idea desde ahora de que, si no ganamos, así es como te quedarás por el resto de tu vida…
Poco antes del amanecer del día siguiente, los empleados y gerente del hotel cubrieron lo mejor posible la noticia de que uno de los huéspedes había sido encontrado muerto dentro de su habitación, acabando con su vida con ayuda de los cristales de las costosas botellas de vino.
El sol todavía no salía por el horizonte y había poco tráfico en las calles.
Cuando Goku y Vegetto bajaron del vehículo conducido por Krillin, caminaron al interior del Hospital Central, rodeado a su vez de algunos soldados. Gracias a unos pases falsos y el uniforme, les permitieron la entrada fácilmente, además de reconocer algunos a Goku como una de las principales cabezas de la Agencia.
En breve, el director del hospital los recibió y Goku pudo comunicarle el repentino traslado del Rey a Yunzabit. El Hospital Central era una institución particular, por lo que muy pocas personas era tratada ahí siendo los únicos pacientes, gente de alto rango político y por esa temporada, podría decirse que el Rey era el único caso de observación. Como más gente con uniforme militar llegó a los alrededores del hospital, pronto se escuchó entre los soldados la orden de volver a redoblar la vigilancia en cuanto una nave llegara al techo del edificio. Orden que, según especificaciones de rutina, debía ser transmitida también a Bulma.
Recorrieron los pasillos del hospital guiados por el director. Hasta entonces, el panorama por dentro y fuera del edificio era tranquilo, aunque no sabían por cuánto tiempo.
-Tenemos que esperar la nave. Llegará en minutos. El viaje de ida y vuelta a Yunzabit es largo –dijo Vegetto a Goku mientras ambos veían cómo médicos y enfermeras preparaban todo para el traslado. La salud del rey iba mejorando, pero privarlo de ciertos elementos clínicos, según los médicos y el propio director, lo haría decaer nuevamente.
-¿Lo llevará tu hermano? –preguntó Goku a su vez.
-No personalmente. Vendrá alguien de nuestra absoluta confianza. Un hombre llamado Paragus.
-Todo listo –dijo uno de los médicos-. Estaremos preparados.
-Bien.
Uno de los rastreadores emitió un pitido. Como ambos no los tenían colocados sobre sus rostros, Vegetto y Goku revisaron los aparatos.
-Es Krillin ¿qué pasará? –dijo Goku, al ver sobre el cristal solamente una alerta sin mensaje de su amigo.
-Yo iré –dijo el príncipe adelantándose y guardando de nuevo el rastreador.- Tú quédate aquí.
Cuando salió, Goku tomó asiento en una de las sillas dispuestas fuera de la habitación donde el rey se encontraba.
Sus pensamientos iban sobre todos los aspectos de la que sería, seguramente, la última misión más arriesgada. Y repentinamente, la preocupación comenzó a llegar, por su esposa.
Sacudió su cabeza un poco, como para deshacerse de una vez por todas de toda esa negatividad. Todo tenía que salir bien. Ya había perdido varias batallas. Era la hora de ganar la guerra.
Diez. Veinte. Cuarenta minutos pasaron. Ni la nave aparecía ni Vegetto volvía.
-¿A dónde habrá ido? ¿Tardará más la nave?
Mientras se preguntaba todo esto, sacó su rastreador nuevamente con la intención de comunicarse con Krillin y al colocárselo, otro de los aparatos que llevaba consigo sonó. Su teléfono recibía una llamada y la pantalla mostraba el nombre de Bulma. Goku volvió a quitarse el rastreador para contestar aquella llamada.
-¿Bulma?
Silencio. Goku insistió segundos después.
-Bulma, ¿estás ahí?
-Goku… No salgas del hospital –respondió por fin su amiga, con voz preocupada y algo nerviosa. De inmediato, Goku se alarmó.
-¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué pasa?
No recibió respuesta y la llamada finalizó.
La alarma fue repetida por Vegetto a su vez desde el rastreador.
-Goku, asegura todas las salidas de ese piso rápido. Los soldados de la Red Ribbon están llegando. Bulma va con ellos.
-¡No puede ser! ¡¿Quién se los dijo?!
-Hay un traidor, Goku… Y lo voy a encontrar.
O-O
Goku cumplió las órdenes y aunque fuera difícil manejar un momento de crisis con un montón de médicos, confiaba en que todos los soldados de Vegetto y del ejército de la Capital del Oeste no les darían la entrada a la Red Ribbon. Sin embargo, Bulma iba con ellos como rehén.
Desde una de las ventanas, Goku pudo ver vehículos aproximándose al hospital, pero no pudo ver a Bulma ni a ninguno de sus compañeros. Escuchó gritos, pero ningún disparo. Eso era bueno para los civiles, pero malo para Goku y los demás.
-No salgan de la habitación ni se asomen por las ventanas –dijo a los médicos y enfermeras mientras salía de la habitación.
Caminó por el pasillo hasta estar de frente a una puerta asegurada de antemano con una barra metálica. Al otro lado, pudo oír cómo el elevador abría sus puertas y unos pesados pasos se aproximaban.
Luego, silencio.
-Miserables… -murmuró Goku. Mientras pensaba en hacer algo rápido para atacar a los invasores, lo interrumpió una voz. Era Blue.
-Será mejor que nos dejes pasar, Goku, o tu amiga morirá…
El sonido del cargador de una pistola crujió.
-¿Seguro que no vas a abrir?
Sin muchas alternativas de su lado, Goku retiró la seguridad de la puerta. Blue sonreía. Iba con Bulma solamente. La joven, aunque aturdida y atada de las manos por la espalda, no tenía muestras visibles de violencia.
-Blue… Maldito… -de nuevo, la voz de Goku se llenó de odio que iluminó la vista de Blue.
-Que gusto saludarte. Después de tantos años, por fin conozco al hijo del traidor.
-¡Cállate!
Blue soltó una carcajada.
-Lo era. Y ahora, apártate. Tengo asuntos que arreglar con el Rey Furry.
Avanzó unos pasos, apoyándose de su bastón de ébano con la mano derecha mientras que con la izquierda, en la que sostenía un arma, empujó a Bulma para que lo acompañara hasta la habitación donde se encontraba el Rey.
-¡No te atrevas a dar un paso más! ¡Tendrás que matarme antes! –gritó Goku, deteniendo el paso de Blue e interponiéndose entre el arma y Bulma.
-Viene más gente conmigo, Goku. Y tu amiga ya tuvo la oportunidad de ver a uno de mis soldados y a decir verdad, creo que la perturbó un poco –respondió Blue, sin deshacerse de su calma.
-¡No me asusta nada de lo que puedas hacer! ¡Eres un cobarde! ¡Mi padre murió por tu culpa y yo terminaré de una vez por todas contigo!
De nueva cuenta, el coronel sonrió.
-Tu padre… ¿cuántas veces no maldije a ese imbécil después de que me condenó a este maldito bastón? Como sea, creo que por fin podremos "revindicar" a tu padre y su memoria. Hace treinta años él cometió dos descuidos graves: dejarme con vida y otro en Ahooi mientras huía y donde finalmente, puse fin a su agonía –Goku enfureció más. Blue continuó-. Desde hace treinta años no he dejado de trabajar en mis laboratorios, buscando la forma de crear soldados para mi ejército. Fue una feliz coincidencia encontrarme con Vegeta y Raditz para perfeccionar mis creaciones, además, saber que tú eres portador de la Luz falsa me alegró mucho, porque eso significa que tu sangre es apta para este tipo de experimentos. Y por consecuencia, tu familia también.
El joven de inmediato. y sin quererlo, pensó en su hijo y su esposa. Blue sonrió.
-No sé si ella contrarreste el efecto, pero tu hijo será el prototipo de un nuevo ejército.
La mirada de odio de Goku se intensificó.
-No te atrevas a tocarlos…
-De nada me sirve el feto en estos momentos, Goku, así que por un tiempo, los dejaremos en paz.
-Te lo juro, maldito infeliz, que te pesará.
Blue retrocedió unos pasos, mientras alzaba sus brazos levemente y levantaba la voz, de manera triunfante.
-¡Pues entonces, cobra tu venganza de una vez, ¿qué te parece?! Aunque fue divertido, detestaría repetir la búsqueda sólo para encontrar a tu esposa y tu hijo. ¡Es ahora o nunca Goku! Pero para matarme, tendrás que matar primero a tus demonios. Específicamente a uno…
Otros pasos resonaron entre el silencio que siguió mientras Goku apartaba a Bulma y le indicaba que huyera donde el Rey se encontraba. Ahora, podría prepararse para lo que venía sin preocupaciones inmediatas. Por fin, un hombre que había subido junto a Blue y se había quedado esperando al coronel, se dejó ver al salir del pasillo y dar la vuelta frente a Blue y Goku.
Goku lo reconoció, aunque en su interior, sabía que aquel hombre de sus recuerdos, sus restos reposaban cerca de la Montaña Paoz y que el hombre que tenía delante, con esa sonrisa feroz y mirada llena de odio, era un completo desconocido.
-Hola… Goku –saludó el recién llegado, con cierta amenaza en su voz.
Blue soltó una carcajada mientras la mirada de Goku, llena de confusión ahora, no perdía de vista a aquella copia exacta de su padre.
-Contempla a tu padre –dijo Blue, retrocediendo más todavía y dejando a su soldado al sujeto de pruebas más exitoso. El receptor más adecuado de todas las creaciones de Gero, Vegeta y Raditz. Algo me dijo que debía conservar algo de ese idiota cuando escapó de Ahooi. Y aquí está, el milagro de la clonación. Y por tu cara, Goku, creo que hice un buen trabajo.
Goku fue recuperando paulatinamente sus sentidos.
-¡Ese monstruo no es mi padre!
La copia de Bardock sonrió.
-Está hecho de su sangre –dijo Blue al joven-. ¿Te vas a atrever a matarlo?
-¡Él no es…! ¡Ese monstruo no es…!
Blue borró la sonrisa de su rostro. Goku cayó de rodillas mientras algunas venas comenzaban a crisparse por su frente.
-La Luz falsa… -murmuró el coronel.
Algunos segundos más pasaron hasta que Goku volvió a ponerse de pie. Furioso y decidido a eliminar a Blue y sus hombres, su cabello se volvió rubio mientras su feroz mirada se volvía azul.
-Ya has hecho suficiente, Blue… Es hora de que pagues…
De alguna manera, contuvo toda esa furia para poder decir aquellas palabras que Blue y su soldado escucharon. Blue gritó nuevamente:
-¡Mata a Bardock! ¡Mata a tu padre!
El cabello de su soldado se hizo rubio también. Ambos estaban ahora en la Fase Luz.
Los soldados de la Red Ribbon abrieron fuego. Sin saber exactamente un punto de donde estaban emergiendo, los soldados de Chazque y de la Capital del Oeste actuaban en conjunto. Tardaría algo de tiempo en que llegaran refuerzos de las bases militares cercanas, por lo que Tooma, Violet, Lunch y Krillin, al igual que Vegetto, tuvieron que responder con sus propios recursos. El plan no había variado al intentar sacar al Rey del hospital, sin embargo, al encontrarse ellos fuera y Goku dentro como único de sus aliados, debían asegurar la seguridad del rey eliminando antes todos los soldados de la Red Ribbon que pudieran.
El primer piso y el sótano del hospital ya habían sido tomados por la Red Ribbon. Para ayudar a Goku, debían buscar algún otro medio para entrar sin ser vistos.
-Maldición… Goku está solo… ¡No podemos quedarnos aquí! –decía Tooma mientras él y los demás, cubiertos desde detrás de autos, apuntaban y disparaban.
Algunos le dieron la razón con iguales protestas, lanzando al aire varias desesperadas alternativas. Los soldados de Chazque eran retenidos por los de la Red Ribbon con una nueva arma que los paralizaba y de ese modo, ya habían conseguido asesinar a numerosos elementos.
Vegetto por su parte, guardaba silencio. Igualmente, como el resto, un plan rápido pasó por su mente y casi sin percibirlo, una de sus manos subió hasta un arcillo. Pero se detuvo.
-Todavía no…
Repentinamente, una explosión desde el extremo norte de la calle llamó la atención de los soldados. Algo o alguien acababa de llegar al campo de batalla.
-¿Qué demonios es eso? –preguntó Lunch pero sin obtener respuesta de nadie.
Tooma sugirió dividir el grupo y cada cual de los presentes, tomó un camino distinto para tratar abrirse paso dentro del edificio.
Desde afuera, dos individuos en la Fase Luz combatían ágilmente a los soldados de la Red Ribbon. Sin saberlo los otros dos, un tercer individuó en Fase Luz también había llegado desde el sur del edificio, guiado por otra de las que fuera soldado de la Red Ribbon, la joven conocida por su apodo Número 18.
Decidieron no usar armas. Cuerpo a cuerpo, Goku y el soldado de Blue iniciaron su enfrentamiento. A medida que peleaban, Goku no se distraía lo suficiente como para dejar de observar al coronel. Le había dicho que sólo sobre su cadáver iba a permitirle avanzar hasta el rey y tal parecía que Blue esperaba a que eso ocurriera en manos de aquel ser creado en su laboratorio.
Pero de algo, Goku estaba seguro: que no debía dejarse llevar por ningún recuerdo del pasado. El hombre contra el que peleaba era su enemigo.
-¡¿Qué pasa, Goku?! ¡¿Eso es todo lo que puedes hacer?!
El clon sonrió un poco cuando la defensa de Goku bajó. Quizás la apariencia no lograba engañar al joven, pero la voz, que envejece más lentamente, de algún modo lograba perturbarlo.
"Papá… ¿a dónde vas?"
"Ocúpate de tus asuntos, muchacho"
Los golpes continuaron. Numerosos puñetazos se enterraban por el pecho y estómago de Goku sin que pudiera hacer algo para detenerlo. Sentía que su fuerza se iba por cada golpe.
"Desde que tu madre murió no he dejado de preguntarme si es una especie de castigo, pero aún tengo esperanzas… En ti, hijo…"
Con un movimiento inadvertido para el adversario, Goku volvió a abrir sus ojos, bloqueando y respondiendo los golpes de aquel espejismo de su padre.
-¡Cierra tu maldita boca!
La repentina ventaja del enemigo desapareció con una nueva energía que emitía Goku. El coronel por su parte, pareció sorprenderse un poco, pero no se movió al ver cómo Goku derribaba al suelo al oponente en varias ocasiones. Al principio, el combate parecía parejo: por cada golpe dado era devuelto, pero eran el rencor y el odio quienes podían darle ventaja a cualquiera.
-Si Goku obtiene la ventaja –pensaba Blue-, lo mataré antes de que la pelea termine y luego asesinaré al Rey…
Los desesperados minutos pasaban sin dejar claro un ganador, hasta que Blue mismo, sin ánimo de seguir siendo un espectador, levantó su bastón y a la altura de la empuñadura, zafó parte de la longitud cilíndrica. Un metal afilado relució sin ser visto todo esto por Goku y su soldado.
Con la mano izquierda tomó impulso antes de tener oportunidad de girarse, la daga había llegado hasta Goku, quien cayó de rodillas mientras lanzaba un grito de dolor.
-¡Ya basta! ¡Mátalo de una vez y vámonos antes de que esto explote! –gritó Blue al clon mientras aquel, se mantenía inmóvil, observando al Goku.
Avanzó unos pasos hasta Goku para luego inclinarse frente a él poniendo una rodilla en el suelo. Goku lo miró, ya liberado del arma punzocortante, esperando…
-Perdóname, Milk… no voy a cumplir mi promesa…
O-O
La Fase Luz del soldado de Blue terminó. Los ojos del clon se pusieron en blanco. Inmóvil, Goku veía asombrado cómo su oponente no tomaba esa ventaja de oro. Pero no desaprovechó la oportunidad y se puso de pie frente a él, el cual, a su vez también se había puesto de pie casi al mismo tiempo que Goku. Le sonrió. Pero no era una sonrisa maligna ni sarcástica. Con los ojos en blanco aun y una expresión más tranquila, habló nuevamente:
-Goku… Quiero despedirme…
-¿Qué dijiste?
Blue observaba nuevamente todo aquello, desconcertado por la nueva actitud de su creación, quien continuó hablando.
-Goku… Hazlo… Termina con todo esto de una vez…
El joven, por su parte, la furia lo iba invadiendo.
-¡Tú no eres mi padre! ¡Cállate!
Su interlocutor se separó varios pasos para tomar la daga que Goku había quitado de su herida. Volvió luego con el joven, tendiéndole el arma y de nuevo, con ese tono de voz tranquilo, le dijo:
-Por el futuro de tu esposa y tu hijo… Por la paz que todos en este mundo merecen… Mata a este bastardo y a Blue ¡Acaba de una vez por todas con la Red Ribbon!
Impresionado, Blue le gritó a su soldado:
-¡Bardock, ¿qué carajos estás haciendo?!
Goku pudo reaccionar momentos después. Tomó la daga y Blue pudo ver un movimiento del brazo del joven, para luego ver más asombrado todavía cómo el cadáver de su creación caía desplomado al suelo, mientras Goku se giraba hacia el coronel.
-¡No te atrevas a acercarte! Recuerda que las vidas de Bulma y el Rey todavía están en juego…
Blue no había dicho aquella frase, sino Broly, apareciendo de entre las sombras de uno de los pasillos.
La joven rubia tenía en sus brazos a una niña pelirroja que lloraba en silencio desde hacía varios minutos atrás.
-Ya tranquilízate, Suno. Pronto nos iremos…
Las detonaciones aún continuaban por los alrededores y aunque sabía que donde se encontraban era un punto muerto, Krillin volvió la mirada de nuevo a Gogeta, con preocupación.
-Nadie ha podido entrar al hospital todavía. Tienes exactamente menos de treinta minutos para actuar… ¿estás preparado?
-Totalmente –respondió el otro heredero de Yunzabit-. Ustedes aléjense lo más posible.
Casi por reflejo involuntario, su mirada se fue hacia Suno. Krillin y Número 18 comprendieron.
-No te preocupes.
-Krillin, dentro de diez o quince minutos, encuentra a Vegetto y ambos entren al edificio. Goku seguramente estará ahí y todos podrán trasladar al Rey en la nave que llegará en el estacionamiento del Centro Comercial del Oeste. Y por favor…
-Sí, lo sé… no le diremos que estuviste aquí.
-Gracias.
A modo de despedida, le dijo a Suno.
-Se obediente con ellos, Suno. Tengo que irme.
-Nunca te has ido, papá, ¿por qué ahora sí? Tengo miedo…
-Tengo que irme para que no vuelvas a tener miedo nunca más. Adiós, hija.
Después de un breve abrazo de parte de la niña, Gogeta se fue.
Varios minutos después, Suno durmió.
-¿Crees que regrese? –preguntó la joven, más para ella que para el exterior.
-No lo sé… Pero me alegra haber sido yo quien los encontrara o ninguno de los demás habría dejado a Gogeta hacer algo así de arriesgado…
Ambos, Gogeta y 18, se habían conocido en Chazke como víctimas al tener ambos las condiciones para los experimentos que ahí se realizaban. Habían vuelto a reencontrarse de camino a la Capital del Oeste. Sin embargo, gracias a Krillin, pudieron ponerse al tanto de la situación, ofreciendo su ayuda y aportando ideas que fueron aprovechadas por Gogeta. 18, por otro lado, concluyó que ya nada podría hacer que regresara su hermano muerto pero que si iba a dedicar su vida a algo trascendental y útil, lo mejor sería estar al servicio de Bulma. Después de todo, la presidenta de la Corporación Cápsula nunca le retiró el ofrecimiento de unírsele.
-Aunque hayas atacado a ese clon con la daga, se recuperará. Esa, es la nueva habilidad de la Luz Falsa que creó Gero especialmente para nosotros –continuó Broly, acercándose al lado de Blue mientras le hablaba a Goku.
El coronel observó todavía más a su creación. La cantidad de sangre que emanaba de su soldado era mayor a la de Goku. El joven estaba herido y el tajo había sido profundo, pero a pesar de ello, Goku no había perdido la Fase Luz ni había dejado de moverse.
-¿Qué demonios estás haciendo aquí, Broly? –susurró Blue al recién llegado con marcada molestia.
-¿Y tú qué demonios estás haciendo? ¡Está demorando bastante todo esto! ¡A estas horas, debías estar de camino a la Capital del Sur!
-Tengo todo bajo control. Lo único que tú harás es complicarlo todo.
-Y tú Blue, le das demasiada importancia a ese sujeto, tomándote demasiadas molestias para ejecutar la que posiblemente sea la venganza más larga de la historia… ¿un solo imbécil va a detenerlo todo esto?
-¡Cállate! ¡Tú no entiendes nada!
-¡Ya basta! –gritó ahora Goku, aproximándose a ellos -. ¡Es hora de que todo esto llegue a su fin!
Broly levantó una mano, mostrándole a Goku un control remoto.
-Te dije que no te acercaras, Goku. Por si no lo sabías, en el sótano y el primer piso de este lugar, fueron colocados varios poderosos explosivos. Acabo de activarlos y este control puede detener el conteo o adelantar la explosión. Y tengo el tiempo suficiente para eliminarte del camino de una vez por todas.
Al igual que Goku, Broly entró también en la Fase Luz cuando sus cabellos pasaron de negro a rubio. Tendió a Blue el control arrojándoselo suavemente. Goku se preparó a su vez, proponiéndose investigar cuánto era el tiempo del que disponían obteniendo esa información por la fuerza.
-¡Detente, Broly!
Goku y Broly por fin notaron otra presencia, que los había estado observando desde instantes antes, inmovilizando a un desprevenido Blue desde la espalda y por ende, despojándolo del control activador de los explosivos.
-¡Gogeta! –gritó Broly, reconociéndolo.
El recién llegado no añadió nada más, pero de un certero golpe, logro dejar inconsciente al coronel. Apartándolo de su camino con una patada, avanzó rápidamente hasta Broly, sin darle la menor oportunidad de defenderse, comenzó a golpearlo salvajemente hasta derribarlo. Broly cerró sus ojos, perdiendo la Fase Luz. Si no estaba muerto, podría estar inconsciente un largo lapso, por lo menos.
Goku estaba asombrado. Sabía que formula que Vegetto y Gogeta tenían, era distinta a la que había sido usada en él, pero ahora comprobó que era muy superior a cualquier otra. Sin embargo, existían limitaciones que podrían terminar con sus vidas.
-¡Gogeta! ¡Te encuentras bien!
Su interlocutor negó con la cabeza.
-Suno está cerca. Y yo tengo menos de veinte minutos.
O-O
-Ellos despertarán, Goku y eso significa que uno de los dos deberá enfrentarlos –dijo Gogeta, refiriéndose a Blue, Broly y el soldado duplicado con la sangre de Bardock-. Sé de tus deseos de venganza contra Blue, pero créeme, ya has hecho suficiente. Ahora, saca al Rey de aquí. Afuera la situación ha mejorado gracias a Vegeta. Entre él y mi hermano y demás gente de Chazke están recuperando el territorio.
Goku sonrió un poco. Al parecer –pensó-, no era tan cobarde como pensaba, aunque aun así, no había cambiado su manera de pensar y tendría que arreglar varios asuntos con él después. Luego, preguntó:
-¿Sabes cuánto tiempo queda?
-Diez minutos. Yo me ocuparé de los obstáculos. Tú, date prisa. Ve por Bulma y el Rey Furry ahora.
-¡De ninguna manera! –interrumpió Goku, al comprender las contras del plan de Gogeta- ¡Entre los dos podremos…!
-¡Cállate y escucha! Debes salir de aquí. Pronto llegará ayuda.
-¿Quién?
-Mi hermano. Salgan de inmediato. Yo haré lo mismo y en cuanto pueda, me reuniré con ustedes.
-¿Cómo sabremos que saliste también de este lugar?
-Yo mandaré una señal. Pero por favor, no permitas que ni mi hermano ni nadie regresen.
Algunos gemidos se escucharon. Los cuerpos de los tres hombres comenzaban a reanimarse, pronto se levantarían, más furiosos que antes.
-Date prisa, Goku…
Instantes después, Goku se alejó y al llegar por fin ante la habitación donde el Rey se encontraba, abrió la puerta con estrépito, mientras anunciaba a Bulma y los demás:
-¡Es ahora! ¡Debemos irnos!
Tuvo una extraña sensación de pronto. Los latidos de su corazón acrecentaron y el aliento se le fue de sus pulmones. Lejos de donde se encontraba, sabía que algo estaba ocurriendo con Goku.
-Me lo prometiste… Regresa…
También, se había prometido a sí misma que no volvería a llorar. Puso una mano sobre su vientre y cerró los ojos.
Tal y como lo había dicho, Blue y los demás se levantaron. Ahora, el clon conservaba sus ojos en blanco, pero al igual que Broly, había recuperado la Fase Luz. Blue caminaba con relativa facilidad, como si su antigua y dolorosa lesión en la pierna hubiera desaparecido.
Apartados en un perímetro de donde Goku estaba, los tres ahora debían vencer a Gogeta si querían llegar hasta el rey y todo eso debía ser antes de la explosión.
Por otro lado, en el exterior, los soldados de la Red Ribbon emprendieron la retirada al comprender su inevitable derrota. Así mismo lo hicieron los esbirros localizados en la Capital del Sur y la Capital Central. Al no recibir señales del resto de la armada, sabían que algo había ido mal. El Ejército de la Capital Central pudo por fin tomar a nombre del rey la Capital del Este, además de que algunos medios comenzaban a divulgar una lista de importantes hombres que conservaban un vínculo con la Red Ribbon proporcionada desde Yunzabit.
-Siempre fuiste un estorbo y estoy seguro de que tu hermano te considera también un fastidio. Quizás ya no podamos acabar con el Rey, pero por lo menos estaré feliz de verte muerto –dijo Broly al mirar a Gogeta, totalmente furioso. Aquel, por su parte, sonrió.
-Ya no me importa, Broly... Creo que será más honroso para ti que el mundo sepa que tu muerte se debió a que fuiste una víctima más de la Red Ribbon a un traidor. Ya no hay tiempo, ni siquiera para mí aunque me deshaga de ustedes rápidamente.
La Fase Luz de Gogeta terminó, mostrando su cabello negro y ojos obscuros que enmarcaban aun más su extrema palidez.
-¿Qué dijiste? –gritó Blue a su vez.
O-O
Localizar los detonadores y desactivarlos era algo imposible en esos momentos. Eso fue lo que rápidamente le dijo Goku a Vegetto cuando se encontraron en el primer piso. Como no le advirtió de antemano guardar el secreto de su intervención, Goku le explicó rápidamente al príncipe mientras salían del edificio quién había sido el benefactor para que la huida fuera posible. Vegetto se molestó fugazmente al saber que su hermano había incumplido su única orden, pero por otro lado, así había sido siempre: un apoyo inesperado.
Goku y él abordaron luego varios vehículos para huir, donde se reunieron con Krillin mientras el rey, Bulma y los médicos se alejaban ya para atender al monarca.
-¡¿Dónde está Gogeta?! –se adelantó a preguntar.
Krillin y la joven rubia guardaron silencio. Vegetto ya sabía lo que ellos juraron guardar en secreto.
-¡Respondan! ¡¿Dónde está mi hermano?!
El príncipe pasó su mirada sobre Suno. La niña sollozaba.
-¡No puede ser! ¡Sigue ahí!
Vegetto se dio la vuelta, dispuesto a adentrarse otra vez al edificio, pero fue retenido por Goku.
-No hay tiempo…
-¡Suéltame!
Mientras retenía al príncipe, Goku buscaba algo para poder interpretar como señal. En alguna ventana, en alguna puerta, en las calles contiguas…
Un destello seguido de una ensordecedora explosión siguió. Todos de inmediato se recostaron en el suelo para protegerse. Hubo gritos en los alrededores y una persona entre todas sintió que la mitad de su alma se había ido.
Luego de su casi imperceptible salida de Baseru tomando "prestada" una de las naves del campamento, por fin pudieron reunirse padre e hijo.
-Vegeta…
-Padre.
-No sé cómo fue que comenzaste con todo esto… Eres una mente brillante, siempre lo he dicho, pero debes pagar por todo lo que haz causado.
-¿Estás seguro de que yo soy el verdadero culpable?
-¿Qué quieres decir con eso? ¿Te eduqué para que te aliaras con la Red Ribbon? ¡Yo quería que…!
-¡Tú quieres lo que deseas ver, nada más!
-¡Te prohíbo que me hables de esa manera! ¡Insolente desagradecido! ¡No moveré ni un solo dedo para sacarte de prisión o declararte inocente, ¿me escuchas?! ¡Mereces pudrirte entre cuatro paredes como la escoria que eres! ¡No te reconoceré jamás como mi hijo!
-¿Eso es todo? ¿Hasta ahí puedes amenazarme? ¿Encerrándome te librarás de mí? Recuerda que ya estuve en prisión una vez en la Capital del Norte y sin embargo, aquí estoy, totalmente libre…
-No para siempre. Pondré precio a tu cabeza. Todos los ejércitos estarán detrás de ti. Nunca estarás tranquilo, yo me encargaré de ello…
-Qué curioso… Nunca he conocido la tranquilidad desde que tengo memoria. Primero, bajo tu supervisión, luego, con el imbécil de Nappa que mandabas a espiarme y después, controlando mi vida… ¿Qué iba a pasar después de que trabajara en el laboratorio, como tu empleado, eh? ¿Me ibas a obligar a casarme con Bulma?
-No te pongas a su nivel… Ella es la hija de un gran científico. Tú eres un lunático.
Vegeta creyó que ninguna conclusión real había obtenido para con su padre. Renunciar a todo y comenzar desde cero era su único deber a partir de ahora con o sin la ayuda de alguien. Pero aunque no lo quisiera, aun seguía contando con alguien, que de alguna forma, creía en él aun cuando todos estuvieran en su contra.
Tres días después.
Pueblo de Ginger.
-Goku…
Milk mantenía nuevamente su mirada sobre el horizonte. Esperaría nuevamente a que volviera. Porque así sería. Así tenía que ser. No bajar la guardia ente la desesperación y mantener la esperanza. Porque aunque la distancia y el tiempo pasaran, los sentimientos se mantenían ahí, vivos y frescos. Esa esperanza la había hecho volver al Torneo de las Artes Marciales un año después de que conoció a Goku.
Porque si alguna vez se sintió sola, ahora sabía que no era así y que aun así, esperar nunca había sido una tortura realmente si la recompensa era mil veces mejor.
La nieve de Ginger era menor en esa época del año, pero no por ello, las noches eran menos heladas. Milk había sido hospedada en una pequeña y confortable cabaña, recibiendo las visitas matutinas de un médico y una mujer de la aldea que hacía los deberes domésticos. Había sido llevada a ese lugar en una nave desde Baseru acompañada de varios soldados y desde entonces, no recibía noticias sobre el combate ocurrido en la Capital del Oeste.
El crepúsculo cayó sobre el cielo, cubriéndolo de tonos rojizos y después negros. Un viento fresco sacudió el cabello de Milk mientras ella cerraba los ojos y sus oídos escuchaban el silbido de la brisa. Se encontraba sólo a unos metros lejos de la cabaña.
-Tal vez, debería volver.
Aun con los ojos cerrados, dio la media vuelta e hizo un alto para reacomodar su cabello. Pero los abrió repentinamente, cuando un cálido beso llegó a su frente.
Goku sonreía mientras ella pasaba de la sorpresa a la sonrisas y después, al inevitable llanto.
-¡Goku!
-Regresé, Milk… Pude hacerlo por ti…
Más abrazos, más llanto. Todo por fin había terminado. Esperar la llegada de su hijo ahora era el único deber.
Semanas después.
La tranquilidad iba llegando lentamente a todas las naciones. La salud del Rey Furry en Yunzabit evolucionó favorablemente, declarando después que estaba en deuda con aquella nación que sin embargo, estaba de luto. Además de que se esparció un rumor, en el que se decía que el actual príncipe, quizás renunciaría al trono. Muchas personas no creyeron que tal cosa fuera verdad, pero dentro del palacio, Paragus tuvo que usar todo su poder de convencimiento para que ese rumor no se volviera realidad.
-¡Deténgase de una vez! Su hermano ha muerto y usted insiste en alejarse de sus deberes. Toda una nación depende de su palabra y al parecer, no le importa. El señor Gogeta era muy contrario a usted y estoy convencido a estas alturas de que habría asumido su cargo sin detenerse por la Red Ribbon y esa absurda leyenda que lo está llevando a usted a la perdición.
-¡Mi hermano murió, Paragus! ¡Mi hermano! ¡El único lazo que me mantenía cuerdo! ¡El único que lograba mantenerme con los pies en la tierra! ¡Con el que crecí y quise más allá de cualquier cosa! ¡Está muerto, maldita sea! ¡¿Y tú me vienes a decir cosas para honrarlo o hacerme sentir deseos de seguirlo?!
-Discúlpeme si mis palabras le afectan de esa manera, pero es la verdad. Mi deber es ver por su porvenir y por la nación de Yunzabit. Asuma su papel y su cargo, Alteza. Lamento su pérdida y ese dolor, lo siento yo también. Vi crecer a ambos y dediqué mi tiempo en instruirlos y educarlos tal y como su difunto padre hubiera deseado. Cumplí con mi deber con verdadero placer sin tomar en cuenta la obligación. No haga que la muerte de su hermano sea en vano. Defienda todo aquello que le queda.
-Paragus… Si hubiera conocido a mi padre, estoy seguro de que diría exactamente lo que me estás diciendo ahora. O seguramente, nada de esto habría ocurrido.
Varios días después de aquella escena, Paragus anunció a Vegetto.
-Mañana… partiré al pueblo de Ginger, alteza…
-¿A Ginger? ¿Para qué?
-Su hermano me pidió de favor que fuera a llevar a la joven Suno con sus legítimos padres…
-¿Entonces sabías que él…?
-No. Su hermano estaba seguro de encontrar una cura para él y para usted. Y cuando eso ocurriera, yo estaría a cargo de ese deber.
-Espera, Paragus… Un par de días más, por favor…
Tiempo después
Capital del Este. Área de Maternidad del Hospital General.
-Fue niño –dijo el médico a Goku y a todos los presentes en la sala de espera-. Él y la madre se encuentran perfectamente.
Un coro de felicitaciones rodeó al joven padre mientras, aun sonriente, decía al médico:
-¿Puedo verlos?
-Su hijo está en cuneros, puedes verlo en unos momentos más. Su esposa aún está recuperándose, pero si pasa bien la noche, mañana mismo serán dados de alta los dos.
O-O
-Los felicito de verdad y les deseo lo mejor a ti y a Milk y a ese hermoso y afortunado niño.
-Gracias Bulma. Es una lástima que no hayas podido venir al hospital.
-Pero iré a verlos a la Montaña Paoz. Lo prometo.
Ambos rieron suavemente a través del teléfono. Goku vigiló que su esposa siguiera dormida.
-¿Y bien? ¿Cómo se llamará el niño? –preguntó Bulma alegremente.
-No lo sé…
-¡Pero cómo! ¡¿No tienen pensado aún un nombre?!
-Bueno… –dijo Goku, todavía observando a Milk sumergida en aquel sueño reparador- eso lo decidiremos después, en casa, cuando ambos estemos observándolo dormir en su cuna…
-Seguro que así será…
Bulma no había podido asistir al nacimiento del hijo de su mejor amigo porque sus deberes se duplicaron dentro de la Corporación. Sin embargo, estaba contenta, sobre todo, porque las palabras que su padre le había dicho una vez sobre las personas, comenzaba a cobrar mucho sentido. Vegeta era un buen elemento, después de todo y a cambio de protección y novedosos inventos de parte del joven, quien finalmente, después de varios meses de numerosos esfuerzos, encontró la cura de la Luz Falsa. Goku, Vegetto, Suno y en sí mismo fue aplicada desapareciendo del príncipe los arcillos, siendo destruidos con grandes precauciones pero exitosamente.
Suno volvió con sus padres legítimos, teniendo que aprender a confiar y querer a aquellos desconocidos que la habían traído al mundo. Por la memoria de su hermano, Vegetto siguió frecuentando la y ofreciendo su protección. Por otro lado, ella nunca dejó de considerarlo su familiar.
Hasky, por otro lado, usó los pocos recursos que tenía para entregarse en cuanto supo de la muerte de Blue. Su trastorno y confusión, sin embargo, hicieron que fuera encerrada por bastantes años en un hospital psiquiátrico, desde donde a veces, lloraba la muerte del coronel y otras tantas, aseguraba que pronto la llamaría.
-¡Gohan!
Milk salió de la casa para pasar al jardín. El repentino llanto de su hijo la hizo dejar lo que estaba haciendo para averiguar la razón del llanto de su hijo. Más sobresaltada todavía al saber que Goku, supuestamente, estaba con el niño cuidándolo. Al principio habían jugado un poco, pero el joven padre se quedó dormido bajo la sombra de un árbol y al igual que su esposa, se alarmó por el llamado de Gohan.
Goku llegó primero con su hijo, quien estaba todavía en el jardín. El niño sollozaba mirando al suelo, donde en el césped se encontraba una mariposa inmóvil.
-Ay, Gohan, ¿por qué lloras, hijo?
-No mueve…
Milk llegó a su vez en ese momento.
-¿Qué pasa? ¿Gohan está bien?
-Sí, Milk, está bien. Es sólo que…
Ambos padres observaron la preocupación de su hijo, quien dentro de sus juegos infantiles, no había medido la fuerza con la que debía tomar en su pequeña mano una colorida mariposa que revoloteaba momentos antes sobre las flores.
Milk tomó en sus brazos al su hijo, secando las lágrimas de aquel con sus manos y diciendo después:
-Es hora de tu siesta, Gohan.
El niño movió su cabeza positivamente.
-¿Todavía estás ocupada? –preguntó Goku a su esposa mientras los tres entraban de vuelta a su casa.
-Sí. De hecho, Gohan hizo que dejara el ordenador esperándome. Aún faltan reacomodar varias series de fotografías para la exposición y seguramente me llamarán por la noche para confirmar la venta de varios trabajos más. Es agotador…
-Tranquila. Todo estará bien… Además deberías tomarte un descanso.
Entre el hogar y el trabajo, Milk aún seguía dedicada al mundo de la fotografía. Ya no solamente dedicada a el Torneo de las Artes Marciales, sino a toda esa naturaleza que la rodeaba en la Montaña Paoz y que ella, tenía la habilidad de capturar exactamente el "alma" de cada lugar.
La Luz del Dragón se había ido de su cuerpo e igualmente, Goku pudo deshacerse de la Fase Luz. Gohan era un niño sano y feliz. La tan anhelada tranquilidad por fin había llegado.
Algunos minutos más pasaron y después de que comiera algo, Gohan se quedó dormido.
Antes de abandonar la habitación de su hijo y volver con Goku, Milk fijó su mirada sobre una pequeña mesa donde Gohan pasaba horas jugando y dibujando con sus crayones. Un dibujo en especial había llamado su atención, pero tenía que admitir que su hijo mostraba talento para plasmar sobre las hojas todo aquello que su imaginación le hacía reconocer en el mundo. Por ejemplo, concluyó que ese dibujo de un hombre verde con capa era ese amigo imaginario al que Gohan le hablaba entre risas.
Los personajes y lugares mencionados son propiedad de Akira Toriyama
¡Hola!
Bueno, para empezar, quiero dar las gracias a todos y cada uno de aquellos que han seguido este fic y su predecesor (tanto a las personas que leyeron el fic desde diversos países, como las que tengo a mi lado). De verdad, gracias por su (infinita) paciencia y sus comentarios.
Este año tendrá varios proyectos, entre los que se incluye una nueva historia de Goku y Milk. Un fic conjunto entre varias autoras de esta página y su humilde servidora jeje. También, me gustaría crear historias sobre otras series que me han gustado desde hace años. El tiempo dirá.
Y como siempre, con deseos de continuar, leer y aprender y sobre todo, deseándoles lo mejor.
¡Hasta la próxima!
Balam Yohualli
