Richy Escor: ¡Logrando sobrevivir de los cursos!, Me presentó de nuevo, si lo sé no e venido mucho últimamente, pero tenía tantas cosas que me evitan pasar siquiera por aquí, pero desde de tanto tiempo sin actualizar, les que digo, ¡Inició de año!, lo sé es algo atrasado, pero la intención es lo que cuenta, pero aun así quería regalarles este nuevo capítulo de Lo Que Más Amo de Mí Trabajo: Problemas & Amores espero que les guste, porque en este capítulo veremos un poco de problemas que se le presentaran a Oliver, Rin intentara hacer caer a su queridísimo Maestro Len, y un accidente que unirá a Oliver, el cual no tenía más que de otra que seguir, pero no se preocupen él es buen chico, y les aseguro que poco a poco lograra ser el de nuevo, por lo pronto se esperan un poco más para saber de su pasado, pero en el siguiente, les puedo asegurar, que será el día sábado en historia y con ello, el día de ir al parque acuático, y les aseguro que les encantará, Y verán de lo que es capaz el papá de Rin y el nuevo protector de la misma, así como una explosión de emociones de Len, el cual tendrá que ver su pasado…

Todo eso y más en el próximo fic…

Pero sin más nos despedimos, espero que les guste, por lo pronto a leer… ¿Merezco un Review?, recuerden comentar no cuesta nada, me gustaría que opinen y que me den sus puntos de vista así sabré sobre sus gustos, que serán tomados en cuenta gracias...

Disclaimer: Los Vocaloids no son de mi propiedad, solo lo uso con fines de diversión, así como para dar a conocer esta historias, Vocaloid no me pertenecen si no a Yamaha Corporation, para representarlos, en este fic, que no tiene fines de lucro, sino que es un fic de un Fan para Fans. Así que sin demora El fic.


-Kagamine-kun, ¡Concéntrate!, ¡Toca más rápido! –Ante los gritos y regaños de mi jefa, toque lo mejor que pude, pero yo simplemente no me podía concentrar en lo absoluto –Un descanso de 5 minutos –La jefa se me levanto del asiento de la cabina de grabación e ingreso en la habitación, los demás integrantes salieron previniendo la posible sarta de regaños que Scarlet Cul mi agradable y dulce jefa me daría para que mi rendimiento se eleve…

-Y bien –Mirándome acusadoramente me hice pequeño ante ella -¿Bien qué? –soltando un bufido, miré hacia arriba para encontrarme a mi jefa que me miraba ¿Tranquilamente?...

Ella pareció mirarme por unos segundos y suspiro algo decepcionada –Len-kun, porqué, ¿Qué te ocurre? –Me quedé algo perplejo, nunca me espere que ella se preocupara, nunca lo había hecho sin embargo trague algo de saliva, aun nervioso –No puedo concentrarme, siento algo de dolor en mi cabeza, y me siento algo angustiado –Mi respuesta le pareció algo anormal, aun así medito un poco y tocando levemente mi hombro sonrió -¡Puedes irte temprano a casa! –Mis ojos se abrieron por completo, mi jefa, mi jefa, me daba permiso, ¡Para salir temprano!... sin duda era el fin del mundo murmure, ella me miro mal, pero aun así suspiro –No es bueno que estés aquí si estás algo enfermo, por lo que puedes retirarte por el resto del día, eso –Me miró con ojos asesinos –Mañana tendrás que hacer honorarios extras, ¿Me comprendes? –Ante esa mirada, quede cortó, por lo que asentí derrotado y tome mi maleta y me despedí de ella, sin duda alguna al parecer mi suerte está cambiando dije al aire, y salí por la las puertas principales hacía la pastelería cercana, sin duda, quería darle una sorpresa a Oliver, pues hoy podría verlo temprano…


Corrí sin importar nada, mis piernas ya estaban cansadas, mis ojos estaban rojos por tanto llorar, sin duda alguna, ese no era mi día, podía sentirlo, el dolor que sentí hace 3 años sin duda era aún grande y que lo recuerde a diario, era un calvario, no sabía a dónde ir, quería solo estar solo, pero aún eran las 6:30 de la tarde miré correctamente el gran reloj de la ciudad, por lo pensé por un momento, hasta que se me ocurrió algo, corrí por casi 20 minutos hasta llegar a un locación de una fábrica en ruinas, me encantaba estar en ocasiones ahí, ingrese por la puerta trasera, pues las puertas principales estaban cerradas con grandes cadenas y con alambres de púas, colgando de estos letreros de no se acerque, quitando una pequeña tabla la puerta simplemente se abrió, miré algo aburrido el interior, no había cambiado en unas semanas, camine por una largo pasillo hasta encontrar lo que más me gustaba una bolsa de box algo vieja, pero resistente, sonrió por un instante, y camino hacía está. A veces pienso que ella me ha instruido a defenderme, sin ir a diario a ese lugar no pudiera ser lo que soy ahora, sin embargo el sonido de las burlas, y las bromas que me hacían eran cosas que estaban en mi alma, sin duda alguna eran cosas que no podía evitar pensar, suspirando derrotado, doy unos cuantos golpes secos, mis guantes negros me dan algo de valor para imaginarme lejos de todos ellos…

Sin embargo, vagamente recuerdo la sonrisa de Yuki-chan, y como jugábamos de niños…

-Oli-kun… me prometes que serás siempre mi mejor amigo… lo prometo Yuki-chan –Tomándome de la mano me lleva por sin fines de aventuras, nuevas y emocionantes cada día…

-Yuki-chan, mi Mamá me regañara si le cuento que nos casamos –Ella se ríe de mí y me da un dulce beso… -¿Por qué hiciste eso?... No hice nada Oli-kun… Antes de que pudiera protestar ella corre… -Veamos si me alcanzas… -Espera, espera,…

-Las palabras que siempre me repetí ese día, ese día maldito día, fue el último que la vi, aunque siempre las recordaría, nunca supe porque se fue, pero… sin duda alguna –golpeó fuertemente la bolsa y suspiro -Hice la mejor elección, no quiero que te pase lo mismo que a mí, Yuki…


Me quedé sin palabras, las lágrimas que corrían por mis mejillas caían una a una…

-¡Kaai-san!, ¿Te encuentras bien?...

-¡Yuki-chan!, ¿Dime que te hizo el pandillero de Kagamine-kun?...

-¡Se los dije el rayo oscuro es siempre así de salvaje! –Una voz hizo que todo el alboroto cesará…

-Déjame ayudarte linda dama –Con una sonrisa un pelirrojo la levantó, Yuki lo miro algo desconfiada, lo que el chico notó enseguida -¡Oh, no!, ¿Dónde están mis modales? –Haciendo una reverencia el chico sonrió –Me llamo Otoshi Toñio, heredero de las compañías de comunicación Otoshi –Yuki con algo de miedo y aun soltando unos ligeros hipos, lo saludo –Soy Kaai Yuki, y no te había notado mucho Otoshi-kun –Ante la triste presentación con ligeras lágrimas de la infante el niño la tomo de la mano y con ademan logró hacer que sus compañeros se esfumaran de la escena…

-¿Nos vamos Kaai-san? –La chica aun desconfiada asistió y lo siguió hasta un bello kiosco de la parte sur de la escuela…

-¿Qué hacemos aquí? –Preguntó Yuki algo desconfiada, Toñio la miro algo confundido, tras unos segundos la miro, ofreciéndole un pañuelo ella que sacó de uno de sus bolsillos, ella lo acepto y comenzó a limpiarse las pocas lágrimas que aun caían por sus mejillas…

-Ofreciéndole una soda, la pequeña la acepto, se sentaron en una banca cercana, ambos bebieron sus respectivas bebidas en un incómodo silencio, que tras unos minutos el chico decidió romperlo…

-¿Dime Kaai-san, el rayo oscuro te hizo algo?...

-La chica dejando a un lado la soda, lo miro confundida -¿Te refieres a Kagamine-kun? –Él chico asistió levemente –Yuki, lo miró un poco y tras unos segundos de meditarlo, suspiro –No, no me hizo nada, pero… creo que yo sí…

-Eso no es algo nuevo –Sonrió con malicia –Él es un caso perdido, aunque tiene buenas notas, la gran mayoría de los profesores piensan que es por trampas de él o algo –Apretando su lata se reincorporo de la banca –Escucha Kaai-san, es mejor alejarse de él, gente como él solo trae problemas, después de todo él nunca sonríe –Con voz seria tomo una de las manos de Yuki –Enserio, no me gustaría que él te lastimara en uno de sus arrebatos, después de todo fui al primero que golpeó, y te digo algo levantando su manga de su camisa blanca mostro una cicatriz algo grande…

El me lo hizo a mediados de 1er año, -Yuki tapándose la boca con su mano tembló, Toñio, bajo su manga y besó la mano de la chica, si me permites, tengo cosas que hacer…

Marchándose del lugar, dejó a la pequeña Yuki muy confundida, ella no quería creer eso, su amigo de la infancia no podía ser así…

No, Oli-kun… levantándose de su lugar camino aún triste hacía su salón para ver a su padre e irse a casa, en el camino se arregló su cara con la intención de tapar su tristeza…

-¿Qué es lo que paso Oli-kun?...


Camina tarareando una canción hacía mi hogar, tenía bolsas llenas de despensa en cada una, al igual que tenía el postre favorito de Oliver, frambuesas con banana, quería animar a Oliver, en lo que fuera posible, pasando por una tienda vi mi reflejo, en el, vi lo bello del colgante que me dio Oliver, sin duda me encanto, es por ello que le traía algo especial a Oliver, al igual que una gran noticia, al llegar a casa noté, que los zapatos de Oliver estaban llenos de lodo y manchados, me sorprendí un poco, aun así ingrese y deje las compras en la mesa de la cocina, tras entrar a la sala vi el bulto de Oliver, y sus libros regados pude notar que estuvo haciendo su tarea, sonreí, aun así seguía teniendo ese dolor, el cual se hacía cada vez más grande a medida que subía por las escaleras…

Tras unos segundos, escuche el sonido del agua cayendo, por lo que me imagine que tal vez Oliver se estuviera duchando, me pareció algo extraño, pues no escuchaba nada más, solo el sonido del agua cayendo, tras unos segundos, me preocupe, toque ligeramente la puerta en busca de alguna respuesta, pero no escuche nada, nada, cuando estaba por abrir la puerta vi como Oliver salía de la ducha envuelto en una toalla, él no se inmuto ante mi entrada, al contrario solo paso de largo y camino hacía su alcoba, cerrando la puerta tras de sí, me sorprendió, Oliver nunca se había comportado así conmigo, aun así sentía esa mala sensación dentro de mí, por lo que salí del baño y corrí hasta llegar a su habitación, con calma toqué su puerta y tras escuchar una leve respuesta, ingrese, observe la figura de mi hijo en su cama, al parecer estaba envuelto en sábanas, camine hasta llegar junto a su cama, con cuidado me senté a un lado de él, haciendo ligeras sacudidas logré que él me mirara apenas, ante sus quejidos, mire nuevamente sus ojos, los cuales estaban rojos…

Temiéndome que algo malo pasara de nuevo, realmente me preocupe, pero quería saber que le sucedía -Oliver, hijo, cuéntame, ¿Qué te pasa? –Con sumo cuidado comencé acariciar sus cabellos, él desvió su mirada, pero aun podía escuchar sus ligeros hipos, y algunos temblores, por lo que con delicadeza lo abrace, al parecer no soporto más y comenzó a llorar en mis hombros, con palabras dulces y suaves le volví a preguntar -¿Dime, puedes contarme? –Limpiando sus lágrimas que aún seguían fluyendo por sus mejillas el me miro y asistió, quitándose con una mano algunas lágrimas susurro con voz quebrada…

-¡Porqué!, ¡Porqué!, ¡Sí yo no quería hacerlo!, ¡A Yuki-chan!... -Aun controlando sus palabras, el regreso a mis hombros en busca de apoyo, me quede pensando en sus palabras y recordé que SeeU me contaba en ocasiones, sobre la pequeña amiga de Oliver, la cual se había marchado por motivos desconocidos, podría asegurar que se trataba de ella, pues es la única a la que Oliver había tomado mucho afecto en su infancia, aun recordaba las noches en que Oliver tenía pesadillas con su recuerdo, por lo que sus nombre me resultó muy familiar, aun así no entendí muy bien su situación por lo que lo abrace protectoramente y le susurre…

-Hijo, quiero entenderte, pero… a veces nosotros debemos ser capaces de afrontar cosas que sin duda nos lastimaran, porque ese es un sacrificio que tenemos que afrontar, sé que duele, pero… aun así… -Suspire y mordí mis labios, no quería ser débil ante él, me juré que nunca lloraría ante mi hijo, quería ser fuerte, por él… -Oculta todo en una sonrisa, ante nadie dejes que te veas débil, hijo –Lo mire a los ojos, con seriedad –Porque eso es algo, por lo cual te hace alguien decidido y capaz, el simple hecho de que seas mi hijo hace que me sienta orgulloso de ti…


Pensamiento de Oliver…

Me sentía tan triste, no sabía que hacer realmente, solo quería estar solo, por eso llegue a casa y me puse hacer mi tarea, quería ocupar mi mente en algo, tras unos minutos, me duché, realmente quería creer que el agua helada me relajaría, realmente no sé cuánto tiempo pasé, cerré el grifó pues escuche el ruido de la puerta cerrarse, pensé que tal vez solo había sido mi imaginación, pero tome precauciones y salí del baño con una toalla en el cuerpo, al abrir la puerta pude ver a Papá en la puerta, no me inmute, no quería hablar con nadie, aun así camine a mi habitación, me cambie y me metí en mi cama, espere unos minutos que papá desistiera de tocar la puerta, pero no funciono, por lo que me envolví en mis sábanas, a sabiendas de que mi padre no desistiría le respondí un débil –adelante- y evite cualquier contacto visual con él…

Realmente el verlo preocuparse de mí, me hace sentirme protegido, pero no pude más el dolor me ganó, me desagüé en los brazos de Papá, Mamá me había dicho que podía llorar en el baño o en sus brazos pues no debía dejar que los demás supieran que lloraba con facilidad, mi Mamá siempre me animaba, sin duda el verla sonreír hacía que dejara de llorar…

Miré a mi padre y llore, lloré como si no hubiera mañana me decidí a contarle porque me encontraba así, sin embargo, no pude, solo logré murmurar algo, aun así mi padre me sonrió y me animo, como siempre supo que decir, solo asentí y le prometí que después le contaría, el solo revolvió mi cabeza y salió del cuarto, antes de salir voltio a mirarme y dijo: -La cena estará lista en 30 minutos, por cierto te tengo una sorpresa…

Fin Del Pensamiento de Oliver…


-¡Está delicioso! –Escuche los gritos de felicidad de Oliver, el cual se comía el pastel en unos segundos, reí ante sus pucheros -¡Gracias, Papá! –Me levanté de la mesa y camine a la cocina y le serví otra porción –Aquí tienes Oliver disfruta, el no perdió algún segundo y devoró el pastel –Me volví a sentar y tras unos minutos mire a Oliver comer, tras ver que sonreía de satisfacción, extraje de mi billetera los boletos para el parque acuático que All, me había dado, por lo que con calma se los mostré a Oliver…

El tardo unos segundos en comprender lo que le enseñaba, pero al dárselos el me miro con una gran sonrisa -¿Papá?, enserio…

-¡Claro!, ¡Iremos el Sábado! –Me levante de mi silla y llegué hasta él no me resistí más y le di un abrazo, revolviendo sus mechones rubios en el proceso, ante el acto él se ríe, con esto en mente estoy seguro que tal vez mañana nos vaya mejor, porque a sabiendas de la adversidad estar con Oliver hace que mi día se alegre…

Por qué hare todo lo posible por él, sonrió y observo la cara de felicidad de mi hijo el cual aun me abraza, por esa sonrisa hare lo que sea…


El sonido del despertador como siempre no me dejaba dormir, escucho estruendosamente las puertas de mi alcoba abrirse, con algo de molestia me levanto y me preparo el discursito se siempre, palabra por palabra de memoria…

-¡Hija Mía!... Iré de nuevo a Europa, por lo que en una temporada regresare… -Suspiro pesadamente al ver como mi padre marca en su celular sin mirarme siquiera, no me inmuto ante la escena es algo que siempre me ha hecho… Tras unos segundos comienza a caminar hacia afuera de la habitación a lo que nada más asiento, apunto de levantarme de mi cama, veo de nuevo la figura de mi padre regresar…

-¡Por cierto!, Rinny, en unos días vendrá una escolta especial a vigilarte, por lo que como heredera de la familia Kasane estarás levantando el apellido, ¡En alto!...

Ante la afirmación de mi padre me caigo estrepitosamente por la orilla de la cama -¡¿Cómo que escolta de que hablas?! –Intentó gritarle, pero el ya se había ido sin siquiera escucharme, me reincorporo del piso y miro mi aspecto por el gran espejo que ocupa toda una pared de mi habitación, suspire rendida sabía que no sería un buen comienzo de un gran día…


Como siempre, tras terminar mi tarea del día anterior, salí presurosa de mi casa, quería ver a Miku-chan y Gumi-chan, las cuales me esperarían donde siempre en el centro comercial, quería que se enteraran de mi próxima jugada…

Corriendo por las calles próximas a mi destino, recordé que necesitaba comprar algo que desde hace un tiempo quería, algo exaltada, logré llegar frente a la fuente de la plaza, busque con la mirada algo desesperada a mis amigas, las cuales no veía por ningún lado, suspire frustrada, ya tenía esperándolas 30 minutos y se los aseguro que por nada del mundo, ¡No me gusta estar sola!...

Sentándome a espaldas de la fuente me puse a escribirles un nuevo mensaje a ambas, estaba absorta en mi teléfono que no me percaté de que alguien colocaba sus manos en mis ojos, con molestia y furia tome a la persona a la que me hizo eso y lo arrojé hacía la fuente dándole una ligera llave, ¡Plash!, se logró escuchar como el agua empapaba algunas personas que pasaban, bufe por lo bajo, como siempre no pasaba ni un día en que él me molestara…

-¡Pyku!, ¡Aléjate maldito acosador! –Intentando serenarme, me agaché en el suelo en el cual se encontraba mi moño blanco, colocándome en mi cabello fulmine con la mirada a Pyku, el cual se encontraba levantándose de la fuente mirándome con una sonrisa, con mucho agilidad logró saltar hasta mi en un movimiento y haciendo una reverencia se presentó de nuevo…

-¡Hola, futura madre de mis hijos!, lamento la demora sé que tu vida depende de mí pero, ¡No temas!, que yo te salvare... –Tomando una de mis manos estaba a punto de darme un beso cuando cerré mi mano en un puño y golpeándolo en la cara logré hacer que retrocediera, podía ver cómo la gente se reía de la escena, dándome media vuelta salí corriendo de ahí, no quería tener más problemas en lo que me quedaba del día...

El chico, el cual se encontraba noqueado en el suelo ante la mirada de los curiosos balbuceaba incoherencia sobre una vida en la playa, tres bellos hijos jugando con él mientras su esposa los miraba, la gente pasaba de lado y se lamentaban de él…


-¡Por fin! –Controlando mi respiración agitada logré llegar a mi cafetería de siempre, la cual tiene en la parte exterior sillas y mesas plegables que tienen una gran sombrillas, caminando entre ellas, me sorprendí de ver a mis amigas con un semblante de alegría -¡Rinny-chan!, ¡Por fin llegas! –Miku se abalanzo sobre la recién llegada la cual le correspondió al abraso de la chica aguamarina, imitando el gesto, Gumi, se unió a sus amigas, las cuales le dieron espacio para que entrara en su bolita, ese sí que era una gran muestra de amistad, tras unos segundos con rostros sonrientes eligieron sus respectivas bebidas, a una camarera de un largo cabello castaño, la cual sonrió y se fue a la barra por la respectiva orden, mientras dejaba a las chicas charlar…

De un momento el semblante de Rin cambio a uno malhumorado, mientras sus amigas tragaban duro, sabían que lo venía no era nada bueno…

-¡¿Se puede saber dónde rayos estaban metidas?! ¡Tenía rato esperándolas! , y ¿Saben que es lo peor?, ¡Me hicieron que me encontrara con Pyku Kashotane!, -Tratando de controlar el volumen de voz la rubia miraba dispuesta a todo mientras sus amigas estaban temblando, estaban más que pálidas, ver a su dulce amiga transformarse en eso era algo de lo cual ellas no estaban acostumbradas a ver, y eso sólo lo podía causar el prometido de Rinny…

Tratando de controlar a Rin, Miku, con su voz algo quebrada intento defenderse, o al menos explicarle la situación –Rinny… si me permites –Rin se hizo con una aura más grande tras ella, dejando a la aguamarina más pequeña – ¡Es que Kashotane-kun nos saltó de la nada y nos comenzó a preguntar por ti!, y ¡Sabes de lo que es capaz ese niño rico!, siendo un gran icono de la economía japonesa, por su padre y aun así tan extraño…

-Compréndenos Rinny, sabes a la perfección de lo que es capaz ese niño egocéntrico, recuerdas la última vez que por su culpa tuvimos que refugiarnos en un lugar de tatuajes, la gente nos veía mal, y aun así eso no fue peor que haberlo enfrentado –Gumi intentaba hablar de forma seria con Rin la cual lograba controlarse un poco, aunque ella se volvió a enfadar…

-¿Y se puede saber por qué al menos me pudieron mandar algún mensaje? –Rin se sentó en su lugar mientras esperaba que alguna respondiera, ambas se miraron y suspiraron sacando ambas sus celulares los cuales se los dieron a la rubia, la cual los tomo y abrió su boca de impresión -¿Esto es?... –Gumi y Miku asistieron -¡Y no es nada eso sólo una pequeña parte, tuvimos que apagarlos pues seguían llegando!, no quiero recordarte que tu celular lo cambias cada semana para evitar lo mismo…

Rin seguía leyendo cada vez más molesta y asustada de los mensajes de los celulares de sus amigas, los cuales preguntaban por Rin, y que estaba haciendo, como a estado, si lo ha extrañado, si quiere una cita en Francia, un viaje por las costas bálticas, si quería algún presente o algo… y lo peor del caso no era eso, si no que había al menos unos 80 mensajes en cada móvil, sí que estaba vez se excedió…


Pyku Kashotane, una de las personas a las cuales me hacen la vida imposible, hemos sido amigos desde la infancia, aunque mi padre de pequeña me comprometió con él, yo nunca lo he aceptado y no lo haré nunca, desde que tengo memoria ha sido algo particular, que él sólo tiene, lo cual me da algo de miedo…

Siempre me ha perseguido dónde voy, y me roba algunas de mis pertenencias, ha rastreado y hackeado mi cuentas sociales y rastreado mi teléfono de celular en innumerables ocasiones, hemos estudiado en múltiples grados escolares hasta 6 grado en el cual se fue a estudiar en el extranjero y muy raras veces se queda por temporadas en Japón, aunque sigue siendo el mismo niño que conocí de pequeña, creo que sus hábitos han empeorado…

Por lo que sólo tengo que evitar estar en lugares frecuentes y cambiar al menos mi número nuevamente, por lo que tendré que pensar en que hacer…


Tras unos minutos de estar hablando con Miku-chan y Gumi-chan, logramos ponernos de acuerdo para evitar que me cruzara con él nuevamente, la mesera nos trajo nuestras respectivas bebidas y ordenes, a lo cual comenzamos a conversar animadamente, tras lograr comer algunas galletas y estar saboreando un rico helado, Gumi-chan me miro con seriedad -¿No estás pensando en ir serio con el Sensei? –Levantando una ceja Gumi esperaba una respuesta de mi parte, suspire y acomodando mi mano sobre mi barbilla puse una sonrisa mientras me dejaba llevar por mi imaginación…

-¡En verdad amo al Sensei! –Ambas se mantuvieron algo serías pero no me reprocharon nada, Gumi suspiro y Miku dejo escapar una pequeña risa, ambas se miraron y luego dijeron a unísono –Amiga, te apoyaremos en lo que nos digas, pero… -Gumi miro a Miku, y está asistió -¿Sabes lo que le pasara al sensei si lo descubren? –La rubia asistió, Gumi de nuevo la miro –Pero eso no es lo realmente me preocupa, Rinny, sabes que tendrás nuestro apoyo incondicional, pero si ese maldito profesor llega a lastimarte, te aseguro que hare algo con Miku que dejara más que traumado de lo que hicimos las tres a Hibiki –Esperando alguna reacción de su amiga, Rin empezó a derramar algunas lágrimas que sus amigas comenzaron a limpiar y a abrazarla en señal de apoyo…

La rubia asistió y Gumi, relajó su semblante en el abrazo mientras Miku pasaba sus manos por los cabellos de su amiga…

Rin no podía pedir al destino mejoras amigas como Gumi y Miku las cuales le han ayudado en un sinfín de desventuras y sacado de problemas, sabía a lo que se enfrentaba con esa declaración, aun así tras ese emotivo abrazo, todas se miraron y sonrieron….


Caminando por algunos escaparates, las tres llevaban bolsas completamente llenas de compras, y venían sonriendo sin cesar, ellas sabían que en unas horas sería momento de ir a la escuela y querían disfrutar de su cercanía antes de irse a sus respectivas casas, pasaron por una crepas y comiéndolas se pasaron hablando de trivialidades, estando tan entretenidas, que el móvil de Rin sonó, una particular melodía dio inicio y las tres soltaron un pequeño grito de alegría, tomando su teléfono Rin contesto sin pensarlo…

-¡Sí claro!, aja Tía, ahí estaré… sí, muchas gracias por avisarme, ¿En vivo?... que emoción, te lo agradezco, sí lo sé Papá se fue, ya me enteré esta mañana, pero por favor que quedé entre nosotras, ¿Sí?... Gracias… -cortando la llamada, una sonrisa apareció en su cara, dándoles a sus amigas, una respuesta afirmativa a sus respectivas sospechas…

Un grito general inundo el centro comercial, prometiéndoles a sus amigas que mañana les daría una sorpresa…


Me encontraba en mi salón, intentaba no ver las caras de odio de mis compañeros, sabía que con lo que había hecho el día anterior mi amiga de la infancia estaría a salvo de que sea catalogada de la misma manera que yo, sólo por que ande junto a mí o sea mi amiga, tenía que mantener distancia de ella, aun así Piko y Ryuto, no me reprendieron de mi extraño comportamiento de ayer, aunque tal vez debería de contarles, mi padre me había contado ayer sobre que hay ocasiones, hay que hacer un sacrificio por un bien mayor, y Yuki-chan es algo sumamente importante en mi vida y no dejare que algo así le llegue a afectar…

Tras tomar mis respectivos apuntes, salí disparado del salón dejando a más de una persona algo preocupados, pero preocupados de mala manera, pues ya habían retirado y pensaban que como siendo el rayo oscuro buscaría a alguna victima para divertirme, o algo por el estilo, ya estaba acostumbrado a sus ideas erróneas, pero la verdad estaba más lejana a ello, me fui tras los salones de grados superiores con destino al dojo de Rafael-sensei, quería ir a practicar un poco, aunque mis prácticas eran casi todo los días escolares a excepción del Miércoles, quería ir y hablar con él para practicar y que me enseñara más sobre mis clases que el impartía de artes mixtas, al llegar cómo era de esperarse el aula se encontraba vacía, pero el sensei parecía estar meditando sobre unos cojines enormes en medio de la sala, enfrente de un árbol bonsái, queriendo hablar con él, el me hizo señas de que pasara, era algo normal, desde que vengo a practicar él ya se percata de mi presencia, es algo que me sorprende aun..

-¡Hola, Rafael-sensei! –Dando una reverencia él hace de igual manera una reverencia y me mira…

-¡Te esperaba, pequeño saltamontes! –Riendo ligeramente –me hizo señas para que me sentara, obedeciendo el sensei, el se fue por unos minutos, mientras me encontraba esperando, regresó cargando dos tazas de té, acepte el que me ofrecía y espere que el mayor hablara…

-Dime Oliver-kun, ¿Qué ha pasado en verdad?... –No era de sorprenderse, el sensei se enteraba de todo antes de que pasara, tenía de cierta forma una forma u otra de enterarse de lo que pasaba por la escuela, así me había salvado miles de veces ayudándome de cosas por las que me inculpaban sin razón… Medite por un momento y suspire derrotado, quería que me diera su punto de vista de lo ocurrido ayer…

-Sensei, debo decirle que sonara algo tonto y tal vez no sea la mejor idea de resolver las cosas, pero quería dejar a Kaai-san lejos de mí, no quería que se involucrara en mi pequeño triangulo social, quedaría atrapada y tachado como Piko y Ryuto, en cosas a las cuales no soportaría y te aseguro que ella se pondría triste y no soportaría verla sufrir, no podría soportarlo, ella es especial para mí… -Mi semblante se veía algo nostálgico, estaba por caerme en ese mismo instante y volver a llorar, pero, me trague esos sentimientos y mire a mi sensei que tomaba con algo tranquilidad su té, tras unos segundos lo dejo en la mesa y me miro serio -¿Tú dices que Kaai-san se pondría triste y sufriría de los mismo que está escuela sufres tú?... Pero… ¿Te has puesto a pensar en lo que a ella le está doliendo la forma en que la trataste ayer?, Suspiro mirando un poco decepcionado a su discípulo, el cual bajo su cara que estaba siendo tapada por su flequillo –Pero… -Intentando buscar la manera de excusar sus acciones no busco que contestarle a su maestro, este sonrió y pasó una mano por el pequeño el cual dejaba escapar una lágrima de su mejilla derecha… -¡Tú sabes Oliver!, lo que tienes que hacer, y sabes que no importa lo que digan los demás tu siempre has sido fuerte y te aseguro que si hablas con ella, te entenderá y te apoyara… -El pequeño miro a su sensei que le regalaba una sonrisa, el asistió y se levantó de su lugar, y camino fuera del dojo, agradeciéndole su opinión, eso realmente le ayudo, ya sabía lo que haría y cómo hacer las cosas ahora…


Caminando por el mismo camino de regreso a su salón paso de nuevo por los salones de los mayores, detuvo su paso, cuando su camino se vio bloqueado por uno de los bravucones que más miedo daba de la escuela, RedFox Kira, junto con su pandilla, la cual era constituida por sus compañeros del mismo calibre que él… -Pero que tenemos hoy por aquí, el rayito oscuro –Riéndose de él el pelirrojo desenredó una cadena de sus pantalones tomándola fuertemente mientras su compañeros sacaban algunas armas de la misma manera que su líder, Oliver no se sorprendió, aunque llevaba su espada de bambú, él sabía que no podía lastimarlos, pues estaba más que seguro que se metería en problemas, pero… el mayor no lo dejo pensar y lanzo un latigazo hacía el pequeño apenas lograra esquivarlo, sus compañeros corrieron rodeándolo y evitando cualquier ruta de escape, apretando su espada con sus guantes negros miro a su agresor principal -¿No crees que es algo cobarde meterse con alguien que es más pequeño que tú por unos 6 años? -Mostrando una sonrisa el mayor se puso a reír como loco -¿Crees que porque la otra vez que me ganaste sólo me das miedo?, hoy tengo a mis compañeros que me respaldan, no me volverás a dejar en la sombra maldito rubio, Oliver gruño por debajo, la vez pasada pudo defenderse de él, todo porque su mala fama había empatado con la de él, quería revancha por ese título, Oliver no estaba en nada interesado en alguna pelea, no quería más problemas y malos entendidos, le dijo que no era pandillero y menos alguien fuerte, pero un golpe en su estómago fue la respuesta de Kira, el cual comenzó a golpearlo, mientras este esquivaba, hasta que hartándose, logró ser más veloz y dándose la vuelta, le dio un golpe secó en la espalda dejando inconsciente, marchándose del lugar evitando que alguien lo viera, pero no contaba con que algunos compañeros lo habían visto y como fuego, comenzaron a esparcir rumores que crecieron la mala fama de Oliver que ascendía…

Esquivando una patada el chico golpeó la quijada de su agresor con su puño que lo dejo noqueado, sus compañeros al verlo no esperaron más y comenzaron a golpear al pequeño rubio que a duras penas esquivaba sus golpes y se defendía, tras unos segundos se concentró en sólo dejar desmayados a sus agresores golpeando con su espada los puntos de articulación de movimientos, que con esfuerzo y con sudor cayendo de su frente, logró hacer que los mayores cayeran rendidos, dándose la vuelta, un golpe secó sobre su cabeza, hizo que se detuviera, observando mejor noto como la cadena que sostenía Kira, lo agitaba, mientras reía, miro su cabeza de la cual descendían pequeñas gotas de sangre, mirando de nuevo a su agresor que con la miraba lo desafiaba en un solo a sólo, sabía que podía ganarle, pero le dolía mucho su cabeza, apretando su espada se dispuso a golpearlo pero se resbaló y el mayor aprovecho para aplastar su espada y evitar que el chico pudiera hacer algo, riéndose de él, se dispuso a darle una patada a Oliver que se encontraba en el piso, pero logrando reaccionar apenas, logró reincorporarse y golpeando con ambos puños en la cara de Kira de la cual salió sangre de su nariz y se desplomó en el suelo…

Mirando detenidamente el lugar había muchos chicos desmayados en la escena por lo que decidió retirarse para evitar mayores problemas, preparándose para correr lejos de ahí, una voz proveniente de unos arbustos lo detuvo -¡Hey rayo oscuro! –Girándose el nombrado vio salir a Toñio, una de la personas que odiaba, tenía miles de razones para odiarlo, razones por las cuales era catalogado como lo que era actualmente… -¿Qué quieres hijo de papi? –El pelirrojo, bufo por debajo -¿Tú nunca cambias, cierto rayito? –Ambos chicos se acercaron uno del otro, pero Toñío sonrió levantando de su mano una videocámara ante la cual Oliver palideció… -Creo que entiendes a lo que enfrentas, ¿Cierto? –Oliver bajo la mirada antes las palabras del chico, -¿Por si tienes más dudas he mandado a mi mayordomo que me queme la cinta que hace unos instantes acabo de grabar y te puedo decir que tu pelea esta filmada en alta definición, ¿No crees que es algo genial? –Usando ironía en su voz comenzó a tocar la cabeza de Oliver con un dedo, ¿Qué se siente, sentir ese dolor?, Kagamine…

Oliver no se inmuto, sabía que con un escándalo más estaría expulsado, quedando a merced de su peor enemigo dijo por debajo -¿Y qué quieres?...

-¿Qué quiero? –Haciendo ademán de pensar el pequeño sonrió tras unos instantes… -¡Qué te alejes de Kaai-san!, ¡No quiero que tenga nada que ver contigo!, ella parece una dulce princesita que transformare en mi compañera en la corporación que heredare –Haciendo pausa en su discurso miro de nuevo a Oliver –Y necesito que no estés más con ella, mantente alejado si es que lo entiendes, la posición en la que estás me encanta, así que… ¡Sal con Miki-san! –Oliver palideció al escuchar a su enemigo que hablaba así… el apretó sus puños y le gritó -¡No es justo jugar con los corazones de las doncellas de esa manera! –Me niego Toñío, no haré lo que dices… -El pequeño pelirrojo apretó su videocámara y le gritó -¡Lo haces para que Yuki-chan no pueda tenerte y así yo logré conquistarla!, tu sabes de todo lo que soy capaz, y si no cooperas, haré que tú tonto sacrificio de ayer quedé olvidado, pero… Te desapareces de la vista de mi chica, riendo de las acciones que ponía Oliver, Toñío se regocijo, sabía que tenía en su manos a su enemigo, el cual desde que lo conoció le hizo la vida imposible, todo por la vergüenza que le hizo pasar….

El cielo comenzó a cambiar, de un instante a otro comenzó a llover ligeramente sobre las cabezas de ambos chicos, ambos se miraban expectantes…

Oliver no sabía qué hacer, pero acepto, no le quedaba de otra, tenía que aceptar las condiciones de su rival, Toñío sonrió y logrando su cometido, se fue del lugar golpeando el hombro de Oliver en el proceso, el rubio conteniendo sus emociones camino con prisa hacía la fábrica abandonada donde tenía algún pequeño botiquín para usar, no quería llamar la atención, sobre todo el ir a la enfermería de la escuela significaría que alguien se entendería y eso sería su perdición, corriendo por los jardines de la escuela que estaban llenos de flores y árboles que evitaban que algún alumno lo viera en ese estado, su perfecto plan de huida se estaba convirtiendo en realidad, hasta que chocó con alguien…

-¡Auch! –Escucho una dulce voz que se quejó, Oliver se quedó estático en su lugar, por surte en el choqué logró mantenerse de pie, pero la chica que golpeó, poco a poco se reincorporaba y abría sus ojos mostrando un semblante de preocupación palideció… -¿Oliver-kun? –La pequeña Yuki, estaba mirando a su compañero que sangraba de una lado de su cabeza y respirando entre cortadamente, apunto de pedirle una explicación de su estado corrió dejando a la pequeña con la palabra en la boca, ella soltaba unas pequeñas lágrimas mientras se intentaba seguir a su amigo el cual estaba herido, la lluvia caí sobre ella, pero eso no evita que alcanzará a su amigo, no quería que estuviera así, en ese estado, quería ayudarlo, aunque lo allá pasado ayer no le importaba quería entenderlo, pero el saltó sobre una barda con púas y desapareció de la vista de la chica la cual gritaba su nombre repetidamente, desesperada, se dejó caer en suelo, la lluvia seguía cayendo, pero lloró en silencio, pensando porque Oliver la trataba así


Corría desesperado, tenía mis ojos empapados, la lluvia evitaba que viera mi camino, aun así logrando soportar el dolor que tenía en mi cabeza era algo a lo cual crecía y mi desesperación igual, logrando pasar desapercibido por entre las terrazas del parque, sólo me faltaban unas cuadras para poder llegar a mi destino, pero no contaba con que alguien me siguiera…

Con suavidad logré entrar por la entrada secreta debajo de los carteles y quitándome mi saco de mi uniforme subí por una escalera, hasta llegar a una esquina en la cual descasaban unas repisas, con cuidado logré tomar una caja roja, al instante la abrí y busque entre ellas las cosas para curarme esa herida…

-¿Oliver-kun? –Preguntó una voz que se escuchaba cada vez más fuerte, me espantó e intente esconderme tras una puerta que daba a otra habitación…

La visitante llegó hasta la plataforma donde estaban regados los instrumentos y vendas por el suelo, observando más detenidamente la escena vio que había unas pequeñas gotas de color carmín por el suelo, asustada comenzó a revisar el lugar -¿Oliver-kun?, ¡Querido!, ¿Dónde estás?... la pequeña chica peli-rosada, buscaba entre los estantes y tras los libreros de las habitaciones que daban al interior de la puerta que daba a múltiples pasillos, corriendo entre cortadamente su respiración se hacía agitada, sin embargo no se cansó y siguió su búsqueda, el pequeño rubio salió de su escondite y corrió deprisa bajando las escaleras, pero estando nervioso rodó por la última y cayó, escuchándose un fuerte ruido, la chica dejó de buscar y salió de la extensa habitación en que se encontraba y miró desde las escaleras al chico que yacía en el suelo, corriendo apresuradamente levanto al chico un poco sobre su regazo, y mientras varías lágrimas caían de sus ojos le gritaba -¡Baka! Me asustaste, mírate, ¡Qué te ocurrió! –Intentando saber él porque de su estado, Oliver intentaba levantarse pero la chica se lo evitó, el chico bufo por debajo y la miro, pero se sorprendió ella no lo soltaba, así que suspiro rendido -¡Miki, por favor suéltame!, sabes que no me gustan los abrazos –La chica no obedeció y lo siguió abrazando.

El sabía que Miki no era una mala chica, pero no le gustaba esas muestras de afecto en público y menos si se trataba del sexo contrario, después de lo ocurrido con la muerte de su madre, había caído en un oscuro pasado, pero se excluyó del mundo, por muchas cosas que ocurrieron el fue catalogado de vándalo, pero… una de las pocas personas que nunca lo trato mal ni lo juzgo fue ella, pero, había algo que él no aceptaba, su amor…

Ella lo amaba, pero el no, durante todo este tiempo intento alejarse de ella y que con el tiempo ella se marchara pero, no, nada ocurría, no quería lastimarla, no la consideraba como una amiga, pues no quería llevarse con ella para no darle esperanzas, pero ella no se rendía, no dejaría que eso pasara, pero…

Las palabras de Toñío aun resonaban en su cabeza, no, no, debía permitir eso…

El chico estaba tan perdido en sus pensamientos que no se había fijado que la chica en silencio había bajado el botiquín y se encontraba desinfectando la herida de la cabeza de Oliver, mientras limpiaba algunos rasguños en sus manos, quitándole sus guantes observo los nudillos del chico, estaban rojos y algunas partes tenían viejas lastimadas, rozando suavemente sus manos con él, continuo con su labor, el chico sintió un dolor sobre su cabeza, logrando regresar a la realidad, miró a Miki dándole los últimos toques a sus heridas, terminando de apretar las vendas en su cabeza y algunas en sus manos, le sonrió, el chico bajo su mirada y no dijo palabra alguna…

El ambiente era liderado por un silencio, el cual la chica decidió romper… -Oliver, ¿Puedes contarme, cómo te hiciste esas heridas? –La chica que aun tenían los ojos rojos y algunas lágrimas le daban a su mirada preocupación, miedo, el cual el chico percibió y mirando a otro lado dijo sin rodeos –Me enfrente a Kira-senpai, y su banda, sólo, logre vencerlos y nadie se entero –Dijo lo último en un susurro… La chica se reincorporo y abrazo de nuevo a Oliver le cual comenzaba a soltar unas cuantas lágrimas, Miki pasaba sus manos por los mechones de Oliver el cual simplemente se desahogaba -¿Porqué?, ¿Porqué?, ¿Por qué todos se quieren pelear conmigo, nunca les hice nada?, ¡Sólo quería poder ser amigo de ellos!, ¡Es lo mismo!, ¡Siempre!, ¡Ser el rayo oscuro, es un martirio!, La chica lo miro y suavemente pasaba sus manos por las mejillas de Oliver -¡Yo sé!, Oliver entiendo y sé como en verdad estuvieron las cosas, desde que ingresaste a la primaria lo noté, tu extraño comportamiento lo entendí, y te aseguro que ellos son unos tontos sólo por creer en Toñío-kun, el es el peor, todo es su culpa, logrando que Oliver se reconfortara un poco, la chica lo miró -¿Oliver porqué, no me das una oportunidad? –Mirándolo con ojos suplicantes y brillo sincero en su iris, el chico pensó un momento, realmente Miki era una chica muy buena, sincera y fiel, pero… el amaba a otra… queriendo explicarle las cosas, Miki no lo dejo hablar, pues beso dulcemente los labios del rubio el cual no sabía que hacer, eso era algo nuevo para él, ya había tenido algo así en el pasado, pero… ese sentimiento de dolor en su pecho no lo soporto, y correspondió poco a poco, la peli-rosa dejó caer lágrimas tras ver que sus sentimientos eran correspondidos…

Ambos tras unos segundos rompieron la unión y se miraron, Miki sonreía mientras abrazaba a Oliver, el cual se sentía confundido, pero, Toñío, tenía control de él, no quería que lastimaran a Yuki-chan, pero… Por ella lo haría…


Tras unos minutos se estar hablando ambos quedaron de acuerdo en que Oliver se quedara a dormir en la casa de Miki, en la cual al llamar a su tutora, Miki sonrió tenían permiso, Oliver acepto la idea pues así tendría manera de explicarle a su padre su estado el día siguiente no quería ponerlo preocupado o peor, conociéndolo sería capaz de llevarlo al hospital y quedarse velando por él, por lo que hablarían con la tutora de Miki, de que por alguna manera invente alguna excusa para que hable con su Papá para que no venga por él a verlo y que sólo traiga su uniforme para mañana, saliendo de la fábrica ambos se dirigían a la casa de Miki, la cual estaba más que feliz apretando las manos de su novio, el cual caminaba manteniendo la mirada gacha, sabía lo que había hecho, pero, no era hora de ver para atrás, quería que Yuki fuera feliz, incluso si no es con él…


Ya era algo tarde, las clases habían terminado y por alguna extraña razón Kasane-san me estuvo prestando atención en toda la clase sin interrumpir o decir algo fuera de contexto, me alegraba un poco, creo que por fin se calmara, suspire, no quería admitirlo, pero de alguna forma me ponía extraño…

Durante la hora de salida, veía como todos los alumnos salían por la salida y corriendo con algo de prisa veía como Kasane-san pasaba junto de mí y me mandaba un beso volado, a lo cual suspire, ella no cambia… Corriendo hacía la entrada se introdujo a una limosina la cual acelero, y se fue…

Suspirando de nuevo ingrese al recinto y hable con el director, el cual sólo me felicito por mi gran desempeño en tan sólo unos días, había logrado controlar a la clase más alborotada de todas, pero no acepte el gesto, pues cómo maestro me esfuerzo por mis alumnos y quería que ellos progresaran pues son el reflejo de lo que soy… Saliendo de su oficina, caminaba hacia la salida…

El director Bruno sólo sonrió -¡Cómo se esperaba de alguien como Kagamine-kun!...


Caminando hacía los casilleros de los maestros, tomé mis zapatos y me cambié, a punto de irme veía cómo Megurine-senpai hablaba por el teléfono, caminando hacía ella, ella cortó la llamada y me sonrió -¡Ola Kagamine-kun!, ¿Cómo le fue el día de hoy? –Pensándolo brevemente conteste afirmativamente a lo que Luka-senpai se despidió y corrió hacía su auto en el estacionamiento, imitando su acto salí hacía la calle comenzando a correr hacía mi siguiente trabajo, en el cual mi jefa me dijo que tomaría honorarios extras, suspirando corrí hacía el metro, por suerte le había preparado una gran ración de su comida preferida de mi angelito, por lo que sonriendo ingresé al transporte hacía mi próxima parada…


Tras unos 55 minutos me encontraba entrando al edificio de la disquera, la cual era una de las compañías de música más influyentes en el ámbito musical del este asiático, tragando duro, ingrese a la sala de grabación, en la cual mis compañeros me esperaban, con algunas señas de manos intentaban decirme algo que no entendí, sin embargo, ingresando más a la sala, mire al grabador que tenía una pálida expresión al igual que mis compañeros, mirando más detenidamente, a una lado de las máquinas estaba mi Jefa en brazos cruzados, por su expresión podía deducir que se encontraba esperándome…

-¡Buenas noches Len-kun! –Sonrió cínicamente, a lo cual me arrodille y le pedí perdón, ella solo rió, le adoraba torturarme, eso no lo niega, tomándome del cuello de mi camisa me levanto de un movimiento y mirándome detenidamente preguntó -¿Se puede saber el motivo de tu tardanza?... –Mirando hacia otro lado intente no ver a su ojos rojos los cuales tenían instinto asesino… -¿Y bien? –Un escalofrío recorrió mi columna y reincorporándome sólo atine a decir en mi defensa –La lluvia… -¿La lluvia? –Pregunto confundida –Sí, le repetí, verás –Acomodándome mi saco continué –Hizo que llegara tarde al metro y por ello me atrasé en tomar el correcto y tras darme cuenta, me baje en la parada próxima, corrí todo lo que pude, y por un instante casi me arrolla un conductor que derrapó en un curva, logré esquivarlo a duras penas, tras unos minutos después decidí mejor subir a un taxi, pero este no avanzaba, por un embotellamiento, por lo que me baje y corrí todo el trayecto restante hasta aquí… -Mi jefa sólo bufo por debajo y con un ademán, entré a la cabina de grabación y tome mi guitarra…

-Muy bien chicos desde arriba –Cul se levantó y presiono el botón de air, por lo que en unos segundos, el vocalista de aquella banda comenzó a cantar a lo que sólo seguí el ritmo de las letras y toque lo que me decían, la verdad no era muy complicado el tocar esa canción aun así no entendía, porque parte de mis honorarios sería tocar algunos demos con algunas bandas… Tras una hora, salimos de la cabina, para una descanso de 30 minutos, en los cuales mire a mi jefa que me aplaudía -¡Ves!, te lo dije, era cuestión de no estar concentrado el día de ayer –Sonrió –Tomando su halago, me disponía a sentarme cuando una voz me hizo que mi serenidad se viera destruida…

Ola Sensei!, ¡Qué sorpresa el verlo aquí! –Sentí una mano en mi hombro por lo que con sorpresa y algo de miedo voltee a ver y casi me caigo del susto al ver a Kasane-san frente a mí… -Ella me miraba con una sonrisa en los labios, intentando entender la situación, mi jefa volteo hacía mi y preguntó -¿Se conocen? –Antes de que pudiera decir algo Kasane-san se adelantó – ¡Claro es mi maestro!, recuerdas Tía que te conté que entré a preparatoria y que tengo ahora, a un gran maestro el cual inició labores está semana –Mientras Rin abrazaba a su Tía la cual mostraba una sonrisa hacía su sobrina ella me miró, a lo cual trague duro y me reincorpore del sillón –Querida, el no sólo es tu maestro de tu escuela –Cul le cuestiono a Rin la cual la miraba con algo de confusión -¿A qué te refieres tía? –La pelirroja sonrió y levantándose me tomo por uno de mis hombros – ¡El es uno de los guitarristas que más talento tiene en esta empresa!, el es el legendario Ray Sun -Rin se levanto de su asiento y corrió hacía su maestro abrazándolo de manera demandante, su Tía miraba la escena divertida, Rin estaba haciendo verdad unos de sus sueños, conocer a unos de los guitarristas que inesperadamente tuvo fama en 3 años, aunque su identidad era un misterio… -La adolecente no soltaba a Len, el cual estaba algo nervioso por la cercanía, mirando a su jefa ella solo lo miro con la intención de que dure unos segundos, leyendo perfectamente el mensaje correspondió al abrazo, tras unos segundos Rin se separó de su maestro el cual la miro con una sonrisa, Cul se acercó a ambos y tomando a su sobrina le pregunto -¿Quieres ver a tú sensei en acción? –La chica asistió fervientemente, Cul miró a Len el cual entendió e ingreso a la cabina de nuevo -¿Qué quiere que toque? –Las chicas hablaron entre ellas y tras unos segundos Cul se acercó al micrófono -¡Tocarás la tonada "He Wolf than Fell in Love with Little Red Riding Hood", el cual es uno de los favoritos de Rin, si me hiciera los honores –El rubio asistió y levantando su guitarra se puso a tocar el instrumento del cual salían notas armoniosas, Len tenía una gran facilidad para tocar la guitarra usando la técnica de la cejilla, creando acordes trasladables, colocando su dedo índice sobre las cuerdas la melodía cobraba cada vez más vida…

-Cul sonrió y mirando a su sobrina fascinada por el espectáculo que ofrecía el rubio, susurro…

-¿Te digo algo? –Mirando a su Tía, confundida pregunto -¿De que se trata? –Cul sonrió y comentó –La técnica y forma en que toca la guitarra es algo complicada de mantener, se necesita una alto grado de fuerza en los dedos para realizarlo, un sutil grado de presión en el dedo índice, si miras detenidamente su rostro ve la forma en que toca, siendo algo tan complicado, ve sus expresiones parece divertirse con la música… Rin miró a su maestro el cual terminaba de tocar la pieza con una retroacción, la cual termino en un estruendo, dando por terminada la presentación…

-Perfecto –Añadió Cul, la cual aplaudía al igual que Rin, sonriendo Len salió de la cabina, acercándose a las chicas -¿Y cómo estuve?, ¿Les gusto? –Rin corrió y abrazo de nuevo al rubio el cual la miraba, Cul llamo a Len y le dijo que tras el receso tocara un solo que se anexara al álbum de Arcane Pulse pará promocionar su nuevo álbum de dicha banda, Len sólo asistió y se fue de la sala, en dirección donde los miembros de la banda a la cual ayudaba, dejando solas a ambas chicas…

-¿Qué te pareció? –Acariciando los cabellos de su sobrina, Rin sonrió -¡Te lo agradezco Tía!, tú siempre sabes cómo alegrarme, gracias por apoyarme, no tienes idea de cómo Papá hablo de ese guardaespaldas, ¡No quiero tener alguno! –La pelirroja, estuvo pensativa un momento y luego le regalo una sonrisa a Rin -¡Tú sabes Rinny!, que te quiero, e intentare hacer que mi hermano entre en razón, pero… pensando en la peor situación veré como ayudarte, como siempre, Rin sonriendo abrazo a su Tía la cual correspondió a su abrazo… Tras unos diez minutos, la banda y el guitarrista reanudaron con la grabación, ante los gritos de Euforia y animo que Rin les daba fuera de la cabina, pasaron unas tres horas y media, que fueron duras y largas, pero que por fin, la banda se iba dando gracias a Cul-sama, la cual sólo aceptaba las gracias y se marchaban, Rin tras las llamadas de atención de su Tía, igual se tenía que ir, pero tras unos largos e intensas súplicas, de cordero a medio morir, está acepto que ella se quedara unos minutos más viendo como Len se preparaba para tocar el encargo de Cul, saliendo del centro de grabación, la mayor se recostó en su despacho terminando algunos pendientes en la agenda…


-Y eso es todo kagamine-kun, el grabador, sonreía mientras hacía un saludo con el rubio, que tras unos segundos se llevo el material a otra sala para las revisiones finales y retoques, dejando solos a ambos rubios…

Tras unos segundos la rubia sonrió y miro de manera seductora al rubio -¿Creo que hemos quedado solos sensei?... –La rubia se acercaba paso a paso al mayor el cual se puso nervioso, por la repentina cercanía de la chica -¿Qué sucede sensei? -Observando como la cara del mayor se ponía roja, estando retrocediendo no se dio cuenta que tras unos pasos cayó sobre el sofá de la sala, con agilidad la rubia no perdió tiempo y se subió en el pecho del mayor y comenzando a verlo a los ojos -¿Sensei? –Len palideció por un instante no sabía que había pasado, y al otro Kasane-san estaba sobre él, sentía como ella jugaba con sus mechones mientras lo veía, nunca se había fijado de los grandes y bellos ojos azules de la chica… por un instante se perdió en ellos, pero logró salir de su ensoñación al sentir como Rin comenzaba a pasar su lengua por su oreja -¿Sensei, le gusta? -Rin siguiendo jugando con Len, el cual estaba en shock antes las acciones de la chica… De un momento a otro, sintió algo de dolor en su cuello, cuando pudo reaccionar miro a Rin saboreando su cuello… -¡Qué haces! –Len se exalto moviendo un poco a la rubia la cual sonreía, ella continuó, y se puso a jugar con la corbata amarilla del chico -¡Sólo marcaba a la persona que se convertirá en novio! –El chico abrió los ojos como platos, mientras Rin se dirigía a besar al profesor, escucho un sonido por lo que, de un momento a otro saltó y salió de la habitación dejando confundido al maestro, este, sonrojado, exaltado, y más que nervioso… se acomodaba sus ropas de manera robótica, aun comenzaba a asimilar lo que acaba de acontecer, tras acomodarse sus ropas, a punto de salir su jefa ingresó mostrando un semblante algo molesto, temiendo lo peor, este respiro hondo preparándose para lo peor…

Pero espero, espero, y espero… pero…

-¡Len Kagamine-kun, me da gusto decirte que!… -Cerrando sus ojos espero lo que temía, pero no podría soportarlo… -¡Has sido ascendido!... -Hubo un momento de silencio… Tratando de entender las palabras de su jefa, está lo miro un poco extrañada -¿De qué hablas? –Len por fin logró articular palabra, pero Cul, lo tomo de uno de sus hombros y le sonrió –Tu mismo sabes, has estado trabajando mucho por aquí, por lo que creo que es tiempo que vuelvas a ascender… -Len aun no muy convencido acepto y tomo su nueva agenda que le ofrecía su jefa, está le sonrió, Leyendo detenidamente su agenda, se asombró pues en está tenía más días de vacaciones y no tenía tantos días de trabajo, aun así pudo entender que su sueldo aumenta considerablemente…

-¿Y bien?, ¿Lo aceptas? –Cul aun miraba al Kagamine el cual aun no salía de su shock, moviendo levemente a su empleado este se arrodilló –Gracias Jefa, ¡Se lo agradezco!, muchas gracias por el ascenso no le voy a fallar –La pelirroja sonrió y se retiro dejando al chico el cual saltaba por la habitación… pero antes de irse volteo a ver al chico -¿Len que es eso en tú cuello?... –El chico dejo de festejar, y pregunto con nerviosismo -¿De que habla? –Cul se acercó y señalando el cuello del chico este tembló, la chica examino por un instante -¡Es un chupetón!, ¿No me digas que por fin dejaste de ser soltero?... El chico, bajo su mirada, y dijo cortante… -¡No!, se equivoca, no es nada, me golpee con algo cuando venía para aquí, pero no se preocupe no es nada serio…

Saliendo de la sala, se fue hacia la salida, la pelirroja estuvo pensando un poco sobre el asunto, pero lo dejo pasar, suspirando de la misma forma salió de la sala y se fue nuevamente hacía su despacho…


Rin se había ido hacía su casa, estando en la limosina, sonreía de oreja a oreja, no podía creerlo, le encanto, de verás que ¡Le encanto!, su maestro era su estrella desconocida que le encantaba, cada vez que lo veía, sus expresiones que hacía, su cabello y su esencia, le hacía suspirar, aun sentía la calidez que emitían los brazos de su maestro, dejándose llevar por sus suspiros e ilusiones la joven rubia, se preparaba para el día de mañana, en el cual le daría una sorpresita a su Sensei


Ya llegué, Luka llegaba a su hogar, dejando a un lado el paraguas, dejo sus zapatos en la puerta y vio un par más, por lo que no se preocupo, tenía una idea del porque…

-¡Miki-chan!, ya llegué –La peli-rosada, llamaba, pero no escuchaba respuesta alguna, por lo que con mucho cuidado fue hacía la habitación de la pequeña, abriendo suavemente la puerta se llevó la sorpresa de ver los libros y libretas de los chicos sobre la mesa, al parecer habían hecho la tarea, mirando hacía el otro lado de la habitación observó a Miki-chan, la cual observaba dormir al parecer al acompañante que la pequeña le había comentado… -¡Tía Luka!, ¡Qué alegría!, -La pequeña salió corriendo hasta llegar a los pies de la mayor y la abrazo -¿Dime Miki-chan?, -Mirando con detenimiento al dormido, miro de nuevo a su sobrina -¿Es el chico del cual siempre me cuentas? –La pequeña asistió, mientras Luka se acercaba al pequeño… podía ver lo tranquilo que se encontraba, pero vio su frente y parte de sus manos, estaban vendadas, por lo que preocupada se acercó a su sobrina -¿Dime, y esas heridas?...

La pequeña suspiro y miro a su Tía –Es una larga historia, pero, ¿Me puedes ayudar?, la mayor extrañada ante el comentario asistió, la pequeña respiro hondo y en tono se súplica, le imploro a su Tía que lo llevaran al médico, camino al lugar le contaría, Luka angustiada y sorprendida asistió, y en menos de 5 minutos subieron al infante en el auto, Luka le preguntaba a su sobrina la situación, pero que entendiera, no quería más problemas para Oliver, la mayor entendió y obedeció, tras unos minutos se bajaron del auto y preguntaron por la recepción a atención urgente, una enfermera tomo los datos y tras unos minutos llevaron al pequeño en una sala blanca mientras un doctor ingresaba en una bata a verlo, la enfermera siguió hablando con Luka anotando las respuestas que está daba…

-Y para terminar, sólo necesito el nombre del pequeño… -La enfermera le pregunto a Luka la cual sólo atino a decir Oliver, pero la enfermera pidió su apellido para a completar el informe, ella no sabía eso así que miro a su sobrina la cual, respiro hondo y sólo dijo… -Kagamine… Oliver Kagamine, tras darle ese dato a la enfermera se fue dentro de la sala donde estaba el médico atendiendo a Oliver…

Luka, algo impactada, miro a su sobrina… -¿Dime Miki-chan?

-¿Sí? –Asistió la menor mirándola algo preocupada -¿A acaso es pariente de Len Kagamine-kun? –La pequeña, se extraño, no sabía que su Tía conociera al Papá de Oliver -¡Sí Tía!, es su hijo –La pequeña mostro una sonrisa, y Luka casi se desmaya por del descubrimiento, Miki logró hacerla volver tras jalarle de sus cabellos -¿Qué te pasó Tía? –Miki se preocupo y miró con confusión a la mayor, la cual negó y miro hacía la puerta en la cual el hijo de Len se encontraba…

Ahora no sé que pensar…


Tras un par de horas de esperar resultados el doctor, salió de la sala con Oliver dormido en una silla de ruedas, ambas estaban preocupadas pero el doctor las tranquilizo tras hacerlas entender la situación –No se alarmen –Sonrió el médico –Fue sólo un pequeño golpe, pero por lo visto no perdió tanta sangre, por lo visto el torniquete y los vendajes fueron muy buenos si me dejan opinar –Mirando a la mayor el doctor sonrió, pero Luka negó y apunto a su sobrina la cual examinaba a Oliver, el veterano de la salud se acercó a la chica y colocando una mano en su hombro se agacho a su altura, dime pequeña, te encanta cuidar de las personas, ¿Cierto? –La pequeña asistió, pero agregó –Sólo quería ver bien a Oliver, no me gusta que este en ese estado, el médico se extraño, pero después vio a la mayor, -Dígame, ¿Cómo le paso eso al infante? –Luka, quería explicarlo, pero la pequeña evito que dijera algo, -Señor Doctor, Oliver se golpeo con su espada de bambú cuando practicaba y se cayó de las escaleras dónde practicaba, por lo que yo lo ayude, la niña poniendo una mirada fría, intentaba que no saliera a la luz cómo se lastimo Oliver, si no estaría en problemas su novio, Luka no dijo nada sólo corroboro con la historia de su sobrina.

El médico se dio media vuelta para marcharse, pero detuvo su marcha y sonrió –Tiene un fuerte hijo si me deja decir Señora Kagamine –La peli-rosa mayor, se puso roja al instante mientras su sobrina negaba – ¡No!, no es mi hermano y no es hijo de mi Tía –El doctor sonrió y se disculpo, mientras ingresaba en otra sala…

Luka que aun no salía de su sonrojo, camino hacia la recepción a pagar por los servicios y mirando a su sobrina, los tres se retiraron del lugar. Durante el trayecto ambas iban en silencio hasta que al llegar a la puerta de la casa Luka miró a su sobrina, ¿Miki-chan, porque hiciste eso? –La pequeña bajo la mirada, y susurro por debajo – ¡Sólo quería que Oliver-kun no tuviera problemas! –Subiendo la mirada hacia su Tía, gritó con determinación -¡Ayúdame a contarle esa mentira al papá de Oliver!, ¡No quiero que se entere de la verdad!, Len-san, sé que haría hasta lo imposible por ayudar a Oliver, pero… Oliver no quiere que sufra su padre, por eso… ¡Tía Ayúdeme!, el vendrá aquí pronto, por favor, explíquele eso… -La mayor no sabía que pensar, estaba poniendo en una balanza la situación, de un lado, la actitud de su sobrina y lo comprendía, pero por el otro, como deber de maestra era el decirle lo ocurrido a su kuhai, pero… Suspiro y miró de nuevo a Miki, la cual aun suplicaba… -¡De acuerdo! –Suspiro –Pero, nada más por esta ocasión la a mérita, la pequeña feliz abrazo a la mayor, gritando un sinfín de gracias, mientras está intentaba separarse del amoroso abrazo que le quitaba el aire…

Tras bajar al pequeño, este comenzó a despertarse, y se sorprendió al verse en una cama, siendo observado por Miki y ¿La Mamá de Miki?... El pequeño de la impresión cayó de la cama, mientras intentaba articular palabra, la mayor sonrió, mientras la pequeña ayudaba a reincorporarse, -¡H… o…ola!, - Balbuceó el rubio mientras miraba algo sorprendido a Luka –Soy Oliver Kagamine un placer –Sonriendo Luka se levanto de su silla y camino hasta llegar en la cama donde Oliver y Miki se encontraban sentados –El placer es todo mío Oliver-kun, soy la Tía de Miki-chan, por lo que espero que seas buena con ella –El pequeño asistió y miro a Miki, la cual estaba sonrojada hasta las orejas.

Tras una amena charla y reírse un poco de los chistes de Luka, el pequeño sonrió y se llevó bien con Luka-san, la cual estaba encantada con la simpática actitud del pequeño, tan concentrados estaban en su plática que el sonido del timbre interrumpió el momento –Iré a ver quién es –Luka se levanto de su asiento y caminando hacia la puerta, tras unos segundos la abrió…

-¡Mucho gusto Señorita Furukawa, Soy Len Kagamine, el padre de Oliver, vengo a verlo! –Levantándose de su reverencia Len se sorprendió de ver a su senpai -¿Megurine-senpai?...

-Si es un placer dijo la mencionada invitándolo a pasar…

-Len en shock aun no lograba asimilar, pasando con una bufanda en el cuello se preparó para lo que venía…


Un hombre de edad media, con cabello rubio y ojos azules, se encontraba sentado enfrente de una gran escritorio, su despacho estaba rodeado de títulos, reconocimientos, obras de arte y grande e imponentes muebles de marfil, fumando un gran puro dejo salir el humo que exhalaba, cruzando sus manos, que tenían anillos de oros en cada uno, frunció el ceño – ¿Estás listo para tú misión? –Mirando enfrente de su escritorio un azabache de color negro y ojos amarillos sonrió de lado -¡Claro!, ¡Protegeré a la Señorita Rin con mi vida! –Él mayor sonrió -¡Eso espero joven Rei!...


Bueno por lo pronto, en fic a terminado, pero tranquilos, lo prometido es deuda, que el próximo será un detonante, por lo que espero que les haya gustado, y les aseguro no se arrepentirán sin más nos despedimos…

Agradecimientos

Muchas gracias por poder apoyarme con la historia, enserio se los agradezco:

Citlalli Mildred Pacheco López Me encantaron tus actualizaciones ni que decir enserio me encantaron y pronto leeré más tus historias que me gustaron, pero por el momento las asesorías para entrar a la universidad son muy intensas y evitan que actualice pronto, espero que puedas comprender este capítulo, perdona si es que escribo algo confuso, es que dejo espacios para cada momento de la historia lo que le da cierto protagonismo a cada personaje.

Estefa-chan Ni que decirte me encanto tu comentario, enserio Oliver-kun, pasará por un momento malo, pero el tiempo lo ayudara, y te aseguro, que Yuki-chan lo ayudara, pero por lo pronto no quiero que crees mal de él, gracias. Pd: ¡Espero que te hayas divertido en las fiestas decembrinas!

Catseriina Estás más o menos en lo correcto, pero te falta algo… Espero que te haya gustado el capítulo, gracias

natii-chan Espero que te haya gustado la historia enserio lo agradezco

Celce Espero que haya estado a la altura de tus expectativas, enserio gracias…

Bueno amigos, es todo por el día de hoy, por lo pronto me despido y espero que nos leamos pronto, saludos…

Atte.: Richy Escor