Hola chicas esta historia es una TRANSCRIPCION de la original de Yurika Cullen que muy amablemente ME PERMITIÓ ADAPTAR sus historias a los personajes de Candy Candy, y así compartir con ustedes su talento….espero le agrade tanto como las otras historias que su inspiración nos ha permitido disfrutas…
NOVIA COMPRADA
By. Yurika Cullen
Capitulo Dos
Albert Andry había aparecido una tarde en el café hace más o menos cuatro meses, desde entonces no ha escondido su interés por mí, no deja que nadie más que no sea yo lo atienda en el café, en ocasiones me espera cuando mi turno termina y se ofrece a llevarme a mi otro trabajo, pero yo nunca he aceptado. Después de un tiempo, hace más o menos un mes, lo enfrente una tarde que me estaba esperando a fuera del café y le pregunte qué demonios quería, era lógico que un hombre tan rico como él no podía estar interesado en alguien como yo, sin tener una segunda intención.
Me dijo que le gustaba y sorprendentemente que me deseaba. Sí, yo era un capricho para él, según me dio a entender, ninguna mujer se le ha negado en la vida y mis constantes rechazos lo tenían frustrado, hasta el punto de investigar mi vida, Albert Andry se había tomado la molestia de averiguar todo sobre mi y por ende mi situación económica, el estado de mi madre, mi carrera en la universidad, todo, entonces su táctica cambio, empezó a ofrecerme una ayuda, con mis problemas económicos, lo cual yo interprete como la compra de mis servicios, me ofendí y lo insulte y aun así no deja de aparecerse todos los días en el café, incluso ha ido al bar de Los Legan, en donde trabajo en las noches solo para insistir con su ayuda desinteresada.
Nunca le comente a nadie la propuesta de Albert Andry, pues me daba vergüenza, para todos, él simplemente está interesado en mí y va todos los días al café en busca de una cita. Pero ahora era diferente, realmente mi situación era mala y estaba tan desesperada que estaba yendo directamente hacia él, para prácticamente ofrecerle mis servicios de prostituta, porque así lo veo, un acuerdo de esa clase, solo lo hacen mujeres de esa tipo, pero si por el bien de mi madre, tendría que convertirme en una, lo haría.
Entre al gran edificio y pregunte en recepción el piso en el que se encontraba la oficina de Albert Andry, tome el ascensor y subí hasta el piso dieciséis.
— Buenos días— salude a la chica rubia sentada afuera de su oficina, tenía un letrero en su escritorio que la identificaba como "Susana Legan Secretaria Presidencia"
— Buenos días— saludo ella amablemente
— ¿Se encuentra el señor Albert Andry?—
— Si señorita, ¿Tiene cita?—
— No—
— Lo siento mucho, pero no la puedo dejar pasar, el señor Andry no atiende a nadie sin cita—
— ¿Podrías por favor decirle que es Candy White? Tal vez a mí me atienda sin cita— le dije amablemente a la chica, ella me miro sorprendida, pero hizo lo que le pedí, tomo el teléfono y pude ver que marco la extensión cuatro
— Señor Andry— dijo cuándo le contestaron— Aquí hay alguien que quiere verlo, dice que es la señorita Candy White— Susana abrió los ojos algo sorprendida mientras escuchaba lo que Albert Andry le decía por teléfono— Si señor— dijo al final y colgó— Sígame, el señor Andry la espera—
— Gracias— le respondí y la seguí adentro de la oficina
Cuando estuve adentro, lo vi sentado atrás de su escritorio tecleando algo en el ordenador, levanto la vista cuando entramos y giro el ordenador un poco lejos de el para luego sentarse derecho hacia nosotros.
— Candy, que sorpresa— me dijo con esa maldita sonrisa torcida suya, aunque fuera una sonrisa realmente encantadora, también era arrogante, era obvio que le daba mucho gusto que fuera yo quien viniera a buscarlo— siéntate— me dijo señalando una silla frente suyo— ¿Quieres algo de tomar?—
— No, gracias— le dije seria
— Está bien, Susana, puedes retirarte, como te dije, no me pases llamadas y no quiero que nadie me moleste— dijo viendo a la chica parada atrás mío
— Si señor Andry, con permiso— y se fue
— Bien, ¿A que debo el honor de tu visita Candy?— me dijo sonriendo de nuevo. Yo tome aire y suspire para calmarme, no importa que tan desagradable pudiera ser esto, todo era por Mamá, esta era mi última opción
— Pues— dije tratando de no sonar nerviosa— digamos que esta vez sí estoy interesada en escuchar tu propuesta— Albert alzo ambas cejas, apoyo los codos de sus brazos en el escritorio y entrelazo los dedos
— ¿Esta vez si estas interesada?— dijo riendo— ¿Y qué paso, que esta vez si quieres escucharme?— dijo riendo de nuevo de manera arrogante, con eso tuve suficiente
— Bien, será mejor que me vaya, esto no fue una buena idea— dije levantándome
— Espera— dijo levantándose también— Espera Candy, siéntate— yo me gire a verlo pero no me senté— Discúlpame si te ofendí, pero en verdad me resulta muy sorprendente que después de todo vengas a hablar conmigo, siendo yo él que ha ido todos los días a pedirte algunos minutos de tu tiempo y recibiendo negativas todos los días—
— Y no pienso pedirte disculpas por eso— le dije la verdad. Él nuevamente alzo ambas cejas y volvió a invitarme a sentar con un gesto de su mano, esta vez accedí
— Me dejas peor que antes, dime entonces ¿Qué es lo que quieres?—
— Ya te lo dije, vengo a escuchar tu propuesta y si no pienso pedir disculpas por las negativas anteriores, es porque sé que hice lo correcto—
— Y si hiciste lo correcto ¿Qué haces aquí?—
— ¿Te importa tanto saber el por qué? ¿No te basta con el hecho de que por fin te voy a escuchar? O acaso ¿ya no quieres hablarlo?—
— Claro que quiero, pero también quiero saber que ha pasado que has tenido que buscarme, si piensas escucharme y tal vez considerar mi propuesta, entonces yo también tengo derecho a saber el motivo por el que me escuchas o aceptas— me dijo serio. Yo suspire
— ¿Por qué mas va a hacer? conoces perfectamente mi situación, tú me has estado ofreciendo tú ayuda todo este tiempo y yo me he negado a aceptarla, pero si vengo hasta aquí a hablar contigo es porque no tengo más opción, es hacer esto o arriesgar a Mamá—
— ¿Le paso algo a tu madre?— me pregunto preocupado. ¿En verdad le importaba? Todo este tiempo siempre me ha preguntado por ella, pero lo he considerado como una forma de recordarme una parte de mis deudas
— Ella está bien o al menos igual que siempre—
— Entonces, debo interpretar todo lo que has dicho, como que tus ingresos no aguantaron tus deudas y estás desesperada— me dijo aun con su expresión seria
— Si— volví a decirle la verdad ¿para qué mentir?
— Entonces, estas aceptando mi ayuda, te estas "rebajando" a escuchar mi propuesta— remarco lo que muchas veces le dije, siempre le decía que nunca me rebajaría a estar con alguien por dinero por muy necesitada que estuviera. Esto es realmente humillante— ¿Qué fue lo que pasó exactamente?—
— ¿Para qué quieres saberlo?—
— Ya deberías saber, que me enterare de todos modos, ¿Por qué no me lo dices tú?— yo suspire frustrada
— Tengo quince días para desalojar el apartamento, el plazo para pagar el alquiler es mañana y no tengo el dinero, en la universidad tampoco pague el semestre y no me permiten ir a clases, además lo más importante es que la próxima semana tengo que pagar la quimioterapia de María Pony, mi mamá y solo tengo la mitad del dinero, desistí de la universidad para buscar un trabajo de tiempo completo, pero todos requieren experiencia, así que mi última opción eres tú, por muy rebajada que me sienta no tengo más opción, soy yo o Mamá y definitivamente no voy a arriesgar a mi madre— él frunció el ceño
— Vaya, me agrada tu honestidad, pero no veo porque te sientes rebajada—
— ¿Te parece poco? Prácticamente me estoy vendiendo, aunque, basta de hablar de mí, ¿Me vas a decir tu proposición sí o no?— Albert puso un semblante tranquilo
— Si— dijo luego de unos segundos— pero repito, no tienes por qué sentirte rebajada, yo no te estoy comprando ni nada por el estilo, puedo ver en tus ojos lo que estás pensando y no tiene nada que ver con lo que yo te quiero ofrecer—
— ¿Qué estoy pensando?— le pregunte irritada
— Candy, tú crees que yo te voy a ayudar económicamente a cambio de que te acuestes conmigo— yo fruncí el ceño, obviamente era eso ¿Qué más podía ser?— pero estas equivocada, yo no necesito pagarle a una mujer para que este en mi cama, es cierto que me gustas y no te niego que te deseo, pero eso no es lo que yo te quiero proponer—
— ¿Entonces qué es? De verdad me confundes— le dije
— Durante los últimos meses, he tenido a todo el mundo sobre mí, insistiéndome en que me case, en que es hora de buscar una mujer para pasar mi vida y todo lo demás y la verdad ya estoy harto de todo eso, no es que no quiera comprometerme, pero no me gusta que me presionen, cuando llegue la mujer adecuada lo hare sin chistar pero mientras, no es de mi agrado que estén cuestionando mis actos y tratando de decirme que hacer y cuando hacerlo— yo seguía sin comprender— la tarde cuando fui por primera vez al café, estaba casi huyendo de todo el mundo, quería descansar y pensar con claridad las cosas y entonces te vi, realmente me gustas Candy, y como te lo he dicho antes, me sorprendió que te negaras a salir conmigo, ninguna mujer se me ha negado y aunque suene arrogante muchas son las que se me ofrecen, eso hizo que me gustaras más, las cosas fáciles pierden el interés, y habla muy bien de ti el que no fueras como todas—
— Sigo sin comprender— le dije, él dio un suspiro y continuó
— Continúe yendo a verte todos los días y a proponerte que saliéramos, el que te negaras me hacía desearte mucho más, entonces quise saber más de ti, quise saber que te motivaba a rechazarme, si tal vez estabas casada o tenías pareja, pero agradablemente no la tienes, aun así me entere de tu madre y tus problemas económicos, de que tenías otro trabajo e ibas a la universidad. Cuando te ofrecí mi ayuda lo hice sin interés, me parece sorprendente que una chica como tú, con todas las necesidades que tiene, se esfuerce tanto para salir adelante y aun así sabiendo mi posición económica, nunca intentaste salir conmigo ni conmoverme con tu historia para que te ayudara—
Él hizo una pausa se levantó y se acercó a mí, se recostó en el escritorio al lado de mi silla y me tomo una mano, tuve la idea de quitarla cuando sentí una descarga en ella, pero lo considere muy grosero de mi parte después de todo lo bueno que él había dicho de mí, deje mi mano tomada con la suya y levante mi rostro para mirarlo a los ojos, realmente tenía unos ojos preciosos, no negaba que Albert Andry era un hombre muy sorprendente, demasiado guapo para mi salud, pero también era un hombre peligroso y no en el sentido de que fuera malo, si no que su imponencia era muy influenciable en mí y si no me andaba con cuidado, terminaría entrometida sentimentalmente con él, pero al final resultaría con el corazón roto.
— Mi ayuda aún está en pie Candy— volvió a hablar— yo te ofrezco mi ayuda sin ningún tipo de interés, sin nada a cambio, pero en los pocos meses que te conozco, te he analizado bien y sé que no vas a aceptar mi dinero a cambio de nada— me dijo serio
— Obviamente— le reitere, a mí no me gustaba ser una carga para nadie, ni siquiera me gusta que me den regalos en las fechas especiales, entonces obviamente, yo no voy a aceptar que él me ayude en mis problemas a cambio de nada
— Lo imaginaba, entonces, te tengo otra propuesta— dijo mirándome directamente— como te dije anteriormente, todos esperan que me comprometa y después me case, yo estuve analizando las cosas y he llegado a la conclusión de que si quiero que me dejen en paz, tengo que conseguir mínimamente una novia y comprometerme con ella después— yo fruncí el ceño, no me gustaba nada como iban las cosas— pero no es tan fácil, conseguir a alguien que se preste para eso puede que resulte fácil, claro que sí, mucha gente por dinero hace lo que sea, pero arriesgo mucho, si las cosas no salen bien, dicha persona se puede aprovechar eso y dañar mi reputación y la de mi familia, lo que digan de mi me importa poco, pero valoro mucho a mi familia y no me gustaría que terminara involucrada en chismes por mi culpa—
— Deja de dar rodeos y dime que es lo que me propones— le apure nerviosa, Albert apretó su agarre en mi mano
— Que seas tú quien se haga pasar por mi novia y mi prometida— yo abrí los ojos asustada, aunque viniera preparada para otra proposición más indecente, esta me dejaba petrificada— déjame terminar primero y luego podrás decirme lo que quieras— me pidió antes de que lo interrumpiera— no te estoy pidiendo que te acuestes conmigo Candy, ya te lo dije, no es necesario, pero sé que puedo contar contigo para esto, eres una persona honesta y de valores, el que hayas venido aquí para escucharme pensando que te propondría algo totalmente indecoroso, no quita nada de lo antes dicho, porque sé que solo te motiva tu madre y su estado y me parece que eres muy valiente y la debes querer mucho si te pensabas prestar para ser algo como mi amante solo por ella, por eso eres la persona ideal, sé que más adelante no te vas a aprovechar de lo que te estoy diciendo para sacarme dinero hablando mal de mí, lo que te propongo no es nada indecente, solo te pido que te hagas pasar por mi prometida, yo te ayudare con tu madre y tus problemas económicos como pago— yo me levante y retira mi mano de las suyas
— ¿Estás loco? ¿Cómo crees que me voy a hacer pasar por tu prometida? ¿Por qué precisamente yo? Aunque me dijeras todas esas tonterías algo más tienes que esconder—
— Candy, yo no te escondo nada, está bien que un factor importante es el hecho de que me gustes, pero obviamente no pondría a alguien a hacer ese papel si mínimamente no me sintiera a gusto a su lado, pero es solo eso, yo necesito una novia y tú necesitas dinero, para mí no es problema dártelo, pero tú misma dijiste que no lo aceptabas sin nada a cambio, pues esa es mi condición, que te hagas pasar por mi novia y luego mi prometida—
¿Qué hacer? analizando las cosas, su proposición era muy tentadora, además el hecho de que mañana era mi último plazo para pagar el alquiler, que no me acepten más en la universidad y que la próxima semana es el plazo para la quimioterapia, me presionaba mucho más, el mismo dijo que no me estaba pidiendo que me acostara con él y era un alivio escucharlo, después de todo ¿Qué tan malo era ser su novia o prometida? Y aunque fuera malo, tenía que hacerlo por Mamá, si no aceptaba no tendría como pagar sus medicamentos y su tratamiento, además cuando ella se enterara lo de la universidad, se preocuparía demasiado, ella lo menos que quería, era que abandonara mi carrera y lo menos que necesitaba era que mi madre se preocupara y enfermara más.
— Exactamente ¿Qué tendría que hacer yo como tu… prometida?— Albert me miro y aunque su semblante seguía serio, sus ojos expresaban algo de alegría por mi interés
— Todo lo que hace una prometida, me acompañarías a algunas cenas familiares y tal vez de negocios y deberíamos dejar que nos vieran juntos en público—
— ¿Por cuánto tiempo?—
— No se por cuánto tiempo, el que sea necesario para calmar a mi familia, cuando consideremos un tiempo prudente en el que todos vean que somos novios, nos comprometemos y luego rompemos alegando diferencias, de ese modo dejaran de acosarme por un tiempo en que me case—
— Te advierto que no soy buena mintiendo, no sé qué tan bien pueda hacer un papel como ese— esta vez Albert no se aguantó y me dio su típica sonrisa torcida
— ¿Significa que aceptas?—
— Creo que si— dije resignada y suspirando
— ¿Aceptas sin preguntar por el dinero?— cierto, se supone que por eso estaba allí— dime la cantidad que consideres necesaria—
— ¿Y yo que voy a saber cuánto cobra una falsa novia o prometida?— dije sarcástica— tu eres quien me está ofreciendo esto ¿No? Pon tú un precio—
— ¿Qué te parece si te doy dos mil dólares semanales para tus gastos personales? El dinero de tu universidad, el apartamento y la quimioterapia, serian aparte, esos los pagaría yo directamente ¿Es poco?— yo abrí los ojos asombrada
— ¡¿Estás loco?! ¡Es demasiado!— casi grite, Albert frunció el ceño— de ninguna manera te recibiré tanto dinero—
— Hagamos algo entonces— me dijo— déjame pagar la universidad, el apartamento y el tratamiento de tu madre y pon tu una cantidad para tus gastos— yo negué— Candy, el tratamiento de tu madre y la universidad no están en negociación, eso lo pagare quieras o no— yo fruncí el ceño y suspire irritada
— Con que pagues el tratamiento de mi madre me queda bien, mi trabajo en el café me da perfectamente para pagar mi universidad y el apartamento, incluso dejare el trabajo en el bar— él frunció el ceño
— Obviamente vas a dejar el trabajo en ese bar de mala muerte, ni siquiera necesitas el del café, te voy a pagar la universidad, el apartamento y el tratamiento de tu madre quieras o no, ya te lo dije, además te voy a depositar una cantidad mensual para tus gastos personales, tu misma me dijiste que si yo te proponía este negocio yo mismo te daba un precio, pues bien, lo estoy haciendo, punto— dijo totalmente serio. Yo suspire resignada
— ¡Bien! pero el dinero que deposites para mis gastos ni siquiera lo voy a tocar. Mejor dime ¿vas a hacer algún contrato?— él volvió a fruncir el ceño
— No—
— ¿No? Pero, es mucho dinero y…—
— Nada de peros, eres una persona honesta, no hace falta hacer ningún contrato, aparte no necesito que nadie se entere de esto, es algo entre tú y yo, nadie más, por lo que tendrás que mentirle a todo el mundo, no quiero que a alguien se le zafe la verdad o vayan con el chisme a mis padres, aunque dejo tu madre a tu elección, tal vez quieras decirle la verdad—
— ¡Ni loca! Si mi madre se entera que finjo ser tu novia por dinero se va a sentir muy mal, va a pensar que es la culpable y necesito que ella esté tranquila con sus tratamientos— Albert sonrió
— En verdad, eres una gran hija, debes quererla mucho—
— ¿Y qué esperabas? Es mi madre, hago lo que sea por ella—
— Bien, entonces, hemos hecho un trato— me extendió su mano. Yo mire su mano y luego su cara, él me sonreía, nuevamente mire su mano y dando un suspiro la acepte
— Es un trato— le dije— ¿Cuándo se supone que empezamos?— pregunte algo cohibida, aun se me hacía muy rara la idea
— Hoy mismo— yo abrí los ojos asombrada. ¿Hoy? No estaba preparada para algo tan pronto— Yo soy bastante tradicional en esto ¿sabes?— me dijo— Por lo que considero, que primero debemos ir a hablar con tu madre— tan tradicional que me paga por ello
— Hoy no Albert, déjame primero hablar con mi madre antes de llevarte, no puedo darle una impresión así, aunque sé que mamá se va a sobre emocionar, tengo que prepararla— si, a mi madre le dará un gran gusto, siempre me andaba presionando para que consiguiera novio
— Está bien, será cuando tú quieras. Por cierto— camino hasta el otro lado de su escritorio de nuevo y abrió uno de los cajones, saco una chequera y un bolígrafo— Dijiste que tenías plazo hasta mañana para pagar el apartamento y que debías pagar la universidad para poder regresar ¿Cuánto es por todo? Incluye también lo del tratamiento de tu madre, te hare los cheques por separado— yo suspire frustrada, no me acostumbraba a que me dieran dinero, Albert levanto su rostro y me miro de nuevo, alzo ambas cejas como animándome a hablar, yo le dije las cantidades al fin y luego de escribirlas y firmar los cheques me los entrego
— Gracias— le dije suavemente
— No tienes por qué agradecérmelo, no te estoy dando dinero como regalo Candy, esto es un trato ¿recuerdas? Considéralo como cualquier trabajo— de nuevo suspire
— Okey— él sonrió
— Te llevo a casa— yo iba a negarme pero al final asentí, no tenía caso discutir con este hombre
Antes de salir Albert me ofreció su mano poniendo la palma hacia arriba indicándome que lo tomara de la mano. Yo la tome y él entrelazo sus dedos con los míos, nuevamente me reprendí por sentir cosquillas con su toque.
— No soy buena fingiendo, va a ser muy difícil— le advertí
— Solo tranquilízate— me dijo y salimos
Cuando Susana su secretaria nos vio salir de la mano abrió los ojos asombrada, mire alrededor y pude comprobar que muchos tenían la misma expresión que ella, eso me ponía más nerviosa.
— Susana — le dijo él
— Dígame Señor Andry—
— Cancela mi agenda para hoy—
— Si señor—
— Nos vemos mañana— se despidió, yo simplemente asentí levemente a la chica
— Hasta luego señor Andry, Señorita White— se despidió ella
Bajamos hasta el primer piso y el recorrido fue igual, todos se sorprendían al vernos de la mano, él simplemente se despedía de sus empleados mientras caminábamos hasta el estacionamiento como si nada. Me abrió la puerta de su Camaro y luego de sentarse en el asiento del conductor me hablo.
— Te invito a almorzar antes de llevarte a tu casa Candy, tenemos muchas cosas que hablar y aclarar, si somos novios, es lógico que debamos saber lo más importante del otro, así que debemos ponerlos al día— yo asentí, pero ¿almorzar? Mire mi reloj y eran las doce con diez minutos, ¿tanto tiempo había pasado hablando con Albert? Ya era de tarde y yo había llegado a su oficina en la mañana
