Hola chicas esta historia es una TRANSCRIPCION de la original de Yurika Cullen que muy amablemente ME PERMITIÓ ADAPTAR sus historias a los personajes de Candy Candy, y así compartir con ustedes su talento….espero le agrade tanto como las otras historias que su inspiración nos ha permitido disfrutas…
NOVIA COMPRADA
By. Yurika Cullen
Capitulo Tres
Albert me llevo a un restaurante muy tranquilo y para nada costoso ni ostentoso, yo me sentí relajada por eso, estuvimos hablando un poco de muchas cosas, los gustos, música, pasatiempos favoritos y todo lo que un par de novios debían conocer, me sorprendió saber que teníamos muchísimas cosas en común y que aunque fuera un hombre rico, no gustaba de ir a lugar caros y refinados, prefería los lugares tranquilos donde pudiera comer sin que la gente este remarcándote los modales.
Pasamos un rato agradable, nunca me había dado la oportunidad de conocerlo y hablarle nada más que para tomarle la orden, pero luego del almuerzo y de una larga charla me llevo a mi edificio y se despidió de mi con un beso en la mejilla, era la primera vez que se acercaba de ese modo conmigo y tengo que reconocer que me agrado, Albert no era presumido ni imponente como pensé antes, aunque se viera duro y frio, era alguien muy tranquilo, solo algo serio y reservado. Tal vez este trato no sería tan difícil de cumplir.
Cuando entre al edificio le pregunte a Tom el vigilante, por Heidi, me informo que justo acaba de llegar y que se encontraba en el tercer piso, subí y me agrado muchísimo la cara que puso Heidi al ver que le pagaba a tiempo, de ese modo no tenía escusas para sacarnos y yo podría respirar tranquila. Al día siguiente iría a la universidad pagaría y presentaría mi examen e incluso iría de una vez a la clinica de mi madre para pagar el tratamiento. No podía evitar sentirme tranquila y feliz, sea como fuera que me vaya a ganar ese dinero, lo valía cada centavo, por el bienestar de mi madre sería la mejor novia y prometida del planeta si era necesario.
Llegue a casa y mi madre se sorprendió de verme tan temprano, pues se supone que estaría en el café, luego de decirle que me había tomado un día de descanso mi madre se alegró pues estaba preocupada por mi salud ya que trabajo de lunes a domingo sin descanso. También se puso muy feliz cuando le conté que pague a tiempo el alquiler, no tenía por qué decirle lo de la universidad ni la quimioterapia pues ella no estaba al tanto de lo difícil que se me estaba haciendo pagar todo eso, solo supo lo del alquiler porque Heidi hablo con ella, si no, tampoco lo hubiera sabido. También le conté que dejaría el trabajo en el bar y Mamá realmente se alegró por eso, le mentí diciéndole que recibiría un aumento en el café pues cubriría dos puestos, así que no necesitaba ir al bar de Los Legan.
Eso me recuerda que, tengo que llamar a Niel y decirle que no voy a volver, otra cosa más que me alegra, odiaba ese maldito bar, aunque el trabajo en el café no lo voy a dejar, la gente se va a preguntar de donde estoy sacando dinero si no tengo ningún trabajo, y aunque a los chicos del café me toca admitirles que Albert me ayudara un poco, el resto de la gente no tiene por qué enterarse.
— Mama, hay algo que tengo que decirte— le dije nerviosa, mi madre lo noto y se preocupo
— ¿Qué es hija? No me asustes—
— Tranquilízate mamá, no es nada malo o eso creo— solté una risita nerviosa
— ¿Qué es?—
— Bueno, es que, quería contarte que, tengo… novio— me puse tan roja como una fresa. Mi madre me miro, abrió los ojos y luego me abrazo fuerte
— ¡Eso es genial! ¿Quién es? ¿Cuántos años tiene? ¿Dónde lo conociste? ¿Es guapo? ¿Por qué no me habías dicho nada? ¿Se están cuidando?—
— ¡Mamá!— la interrumpí sonrojada— para por favor— mi madre se calló pero me miro ilusionada, se nota que tenía millones de preguntes en la punta de la lengua— se llama Albert Andry, tiene veintiocho años, lo conocí en el café, si, es guapo, no te había dicho nada porque apenas estamos empezando y no, no hemos llegado hasta ese punto en la relación— María Pony suspiro emocionada
— ¿Cuándo me lo vas a presentar?—
— Justo quería hablarte de eso, Albert quiere conocerte así que le dije que hablaría primero contigo y luego lo traería aquí—
— Tráelo mañana— dijo emocionada— muero por conocerlo, ya era hora Candy, tienes veinte años ¡yo pensé que te quedarías beata!—
— ¡Mamá!— volví a decir avergonzada, mi madre a veces actuaba como una niña
— No sabes la alegría que me da hija— dijo abrazándome— tenía mucho miedo de morirme y dejarte sola, al menos cuando lo conozca sabré que tipo de persona es y me sentiré totalmente tranquila al saber que estas en buenas manos—
— Mamá, no vuelvas a decir eso, tú vas a vivir por muchos años— dije regañándola y abrazándola fuertemente
— Aunque digas eso, algún día me voy a morir, todos lo haremos, pero cuando llegue mi día quiero que tú no estés sola—
— Deja de hablar de muerte, mejor vamos, preparare la cena— dije cambiando el tema
Mi madre me acompaño a la cocina y todo el resto de la tarde y la noche lo paso dándome concejos para mi relación y para tener a un hombre feliz y a mi lado toda la vida. Yo la escuche todo lo necesario pero cuando la conversación estaba subiendo mucho de tono la di por terminado diciéndole que tenía que estudiar para un examen mañana, aunque ella noto que fue solo por evadirla estaba tan emocionada con la idea de que tuviera novio que no dijo nada y se fue a dormir.
A la mañana siguiente me levante más animada, al final resulto cierto que estudie para mi examen y aunque me acosté un poco tarde por quedarme estudiando, dormí como nunca, el alivio de saber que no tenía que correr de un lado al otro para conseguir el dinero para todo, me ponía realmente feliz. Llegue a la universidad bien temprano y lo primero que hice fue dirigirme a secretaria para cancelar mi semestre y que me pudieran aceptar en las clases, la chica me dio un recibo y una nota para presentarla en mis clases y de ese modo me dejaran entrar.
El profesor Banner al parecer se alegró mucho de verme en su clase y me permitió presentarle el examen inmediatamente, cuando lo entregue me sentí realmente segura de que iba a ganarlo con una buena nota, pues las preguntas me habían parecido fáciles o tal vez es porque había estudiado mucho para ese examen, el profesor también me entrego un par de hojas donde habían unos talleres los cuales me ayudarían a mejorar mi nota en su materia, se lo agradecí con el alma. La mañana transcurrió realmente bien, cuando llego el medio día salí de mi última clase para irme directo al café, pero me sorprendí al ver en la salida el Camaro de Albert y a este recostado junto al auto con los brazos cruzados, me estaba esperando. Muchas de las chicas de la universidad pasaban y se quedaban mirándolo, pero él ni les prestó atención, cuando llegue a su lado me saludo con un beso en la mejilla y me abrió la puerta del auto.
— Hola Candy, vamos, te llevo— yo lo mire sorprendida y subí— ¿Cómo te fue?— me pregunto cuando ya estuvo en el auto
— Bastante bien, creo que aprobé el examen— en nuestra charla de ayer ya le había comentado sobre mi problema con esta materia y él se había ofrecido a ayudarme con lo necesario, pues también había estudiado Administración Empresarial
— Me alegro mucho, ¿al café cierto?— me pregunto en un cruce del semáforo, yo asentí. También le había dicho que continuaría con mi trabajo en el café y aunque al principio se negó al final acepto con la condición de que trabajara solo de lunes a viernes y dejara los fines de semana para las salidas y reuniones que tendría con él, acepte sin chistar, tenía toda la razón
— Albert— lo llame, aun me sentía rara llamándolo por su nombre, siempre lo había tratado de "señor Andry" y aunque ayer en medio de la charla le trate siempre así, ahora me sentía algo incomoda. El me miro por unos segundos y luego regreso sus ojos a la carretera— ayer hable con mi madre y ella también quiere conocerte, me dijo que te preguntara si podías ir hoy a cenar— Albert volvió a mirarme y me regalo su sonrisa torcida, que ahora que sabía un poco más de él, veía que no era nada arrogante
— Me parece perfecto— me dijo— ¿quieres que pase por ti al café y nos vamos juntos?— me pregunto. Yo dude unos segundos pero acepte
— Está bien, me parece bien— llegamos al café y luego de despedirnos con un beso en la mejilla y de quedar de vernos después, me baje y entre al café
— ¡Candy!— grito Annie abrazándome— Explícame lo que acabo de ver porque no me lo creo— me dijo brincado— ¿Acaso están saliendo?— yo la mire y me sonroje— ¡Sí! ¡Están saliendo! ¡Paty tienes que escuchar esto!— grito
— Annie, baja la voz, todos nos están viendo— dije al ver que toda la gente del café nos estaba mirando
Ella me arrastro hasta la parte trasera de la tienda y luego de que llegara Paty empezaron a interrogarme, les conté casi lo mismo que a mi madre, solo que a ellas les dije que acepte la ayuda de Albert.
— Me parece bien, no tiene nada de malo en que él te ayude— dijo Paty
— Si, yo pienso igual, además se nota que ese hombre se muere por ti, nada más fíjate todo lo que le costó conseguir que le dieras la hora, ¡hacen una linda pareja!— dijo Annie animada. Si solo ella supiera todo lo que en serio le costó a Albert salir conmigo— Además, yo también conseguí novio— me dijo casi saliéndole corazoncitos de los ojos. Yo abrí los míos sorprendida
— ¿Quién es?—
— El hermano de Ster— dijo Paty
— ¡Sí! Ayer que cubrió tu turno estuvimos hablando y es tan lindo, al final del día me pido que fuera su novia ¡y obviamente acepte!— dijo dando saltitos de nuevo
— ¿Dónde están las mujeres de este café? las mesas no se atienden solas— dijo Ster apareciendo ante nosotros con su grande figura, cualquier pensaría que estaba enojado, pero su sonrisa decía lo contrario
— ¡Hola Ster!— lo salude
— Candy, ¿Cómo estás? Paty me conto tu situación, en serio me da mucha tristeza no poderte dar el tiempo completo, pero—
— Tranquilo Ster— le dije cortándole— Ya todo está solucionado—
— ¿Si? ¿Cómo?— Annie salió a atender y Paty me cubriría, mientras yo le contaba lo sucedido a Ster, lo consideraba como un hermano y aunque fuera unos años mayor que yo, a veces parecía más el hermano menor que el hermano mayor, pero al fin y al cabo hermano— ¿En serio? Vaya Candy, hasta que te conquistas uno— dijo sonriendo— El pobre tipo venia todos los días a pedir un poquito de atención y tú lo tratabas re cortante, pobre hombre, pero al menos las cosas terminaron mucho mejor, espero que todo salga bien— dijo abrazándome
— Gracias Ster—
— Bueno, ahora sí, vamos a atender, Annie y Paty no podrán con todos— yo asentí
El día realmente me estaba saliendo muy bien, me encantaba la idea de no tener que ir al bar de Niel, lo había llamado la noche anterior y se había puesto furioso porque lo dejaba sin avisarle con tiempo, pero la verdad no me importaba, él no era muy educado ni caballeroso que digamos así que no tenía importancia lo que pensara.
Entre Annie y Paty estuvieron toda la tarde hablándome de Albert y mi relación con él, incluso planearon alguna salida todos juntos un día de estos, yo les prometí hablar con Albert sobre el plan y ambas quedaron satisfechas. A las seis de la tarde Albert apareció en el café y luego de recoger mis cosas nos fuimos a mi apartamento.
Llegamos y Albert me ayudo a bajar del auto y no me soltó la mano desde entonces, cuando entramos al edificio salude a Tom y este me saludo con su habitual sonrisa, pero de repente se esfumo cuando vio a Albert parado a mi lado tomándome la mano. Me sentí algo mal por él, en un par de ocasiones Tom me había dado a entender que sentía algo por mí pero yo solo lo veía como un amigo, así que siempre me hice la desentendida, al parecer Albert también lo noto pues me tomo de la cintura y me acerco en un mini abrazo.
Tomamos el ascensor para subir al cuarto piso donde quedaba mi apartamento, yo estaba algo nerviosa por lo que pudiera decir mi madre de Albert. Abrí la puerta y mi madre que estaba en la cocina inmediatamente salió a nuestro encuentro.
— ¡Candy!— saludo mi madre— Buenas tardes, ¿tú debes ser Albert Andry cierto?— dijo mi madre cuando estuvo frente a él— Mucho gusto, María Pony White— extendió la mano
— El gusto es mío, señora White— dijo Albert tomándole de la mano y dándole un beso en el dorso, mi madre se ruborizo y sonrió encantada
— Oh no, dime solo Mamá, me siento vieja cuando me tratan de señora— Albert asintió
Luego de las presentaciones pasamos a la sala, mi madre se quedó charlando con Albert mientras yo iba a mi cuarto a ducharme y cambiarme, hice todo rápido y cuando estuve lista iba a seguir derecho hasta la cocina, pero mi madre no me dejo, alegando que esta vez ella sería la encargada de la cena, yo me puse nerviosa, al menos esperaba que mi madre hiciera alguna comida normal y no se pusiera a experimentar algo justo hoy que estaba Albert. Mi madre y la cocina, no eran buena combinación.
— Tu madre es encantadora— dijo Albert— además de que físicamente se parece mucho a ti—
— Eso dice todo el mundo, aunque el color de mis ojos es igual a los de mi padre—
Luego llego mi madre avisando que la cena estaba lista, suspire aliviada y di gracias a Dios de que hubiera hecho la comida que mejor le salía.
— Candy, el sábado hay una cena en casa de mis padres, quería llevarte para presentarte a todos— yo me puse nerviosa, pero asentí
— ¿Cómo tengo que ir vestida?— pregunte nerviosa
— No necesitas ir muy elegante, pero está bien que lleves vestido— yo suspire resignada
— Vas a tener que ir de compras querida— dijo mi madre, luego se giró a Albert— Candy no tiene ni un vestido, no le gustan—
— Nunca he tenido la necesidad de usar uno… hasta ahora— dije
— Bien, pues tendremos que ir de compras mañana querida— me dijo mi madre, yo iba a decirle que no tenía ni un centavo, pero me quede callada y cambie el tema de conversación
Estuvimos hablando un rato más y a las nueve Albert dijo que se retiraba, María Pony se despido dándole un beso y un abrazo, lo que significa que Albert le cayó más bien de lo que pensaba, luego me persuadió para que lo acompañara hasta su auto.
Salimos y antes de subirnos en el ascensor rompí el silencio.
— Al parecer le has caído a mi madre mejor de lo que pensé— Albert sonrió
— ¿En serio? Me alegra saberlo, tu madre es una mujer encantadora— dijo mientas entrabamos al ascensor, luego se metió la mano al bolsillo y la extendió hacia mí con la palma hacia abajo ocultando lo que me entregaba, yo acepte lo que me entrego y cuando el retiro su mano vi una tarjeta de crédito y un papel doblado
— Ni lo sueñes— le dije
— Bien, entonces ¿Cómo le vas a explicar a María Pony que no tienes dinero para comprarte un vestido?— yo hice una mueca— ¿Ves? Ya sé que dijiste que no ibas a tocar el dinero, pero por lo menos hazlo para eso, y compra varios vestidos, vamos a asistir a algunas cuantas reuniones y es bueno que estés presentable, ya sé que detestas los vestidos, pero créeme no lo hago de gusto, si por mi fuera, estaría todo el día vestido informal, pero no puedo evitarlo y lastimosamente tu tampoco podrás hacerlo de ahora en adelante en algunas ocasiones, úsala cuando sea necesario— dijo refiriéndose a la tarjeta— en el papel esta anotado el número de cuenta y la clave, todo está a tu nombre— yo me quedo más opción que asentir
Cuando el ascensor se abrió salimos y Albert de nuevo me tomo de la mano, varias de mis vecinas que estaban entrando al edificio, se quedaron mirándolo con la boca abierta y hasta incluso puedo decir que babeaban cuando el pasaba. Cuando salimos del edificio, vi a Tom sentado al lado del portón del edificio junto a Sam, un pitbull negro que lo ayudaba con la vigilancia del edificio, aunque no era un edificio muy caro, tenía buena seguridad, por eso lo había escogido, aunque mi madre estuviera sola en el apartamento, si algo pasaba podría llamar a Tom o a Jimmy el otro vigilante y ellos inmediatamente subirían.
Acompañe a Albert hasta el auto y el quedo de pasar por mí para llevarme a la universidad, aunque me negué, al final termine aceptando como siempre. Luego Albert hizo algo que me dejo totalmente en shock, se acercó a mí y me tomo de la cintura mientras me daba un beso en los labios, aunque no hubiera sido un gran beso y aunque simplemente hubiera apoyado sus labios contra los míos por unos minutos, me dejo en las nubes, no podía imaginar cómo me dejaría luego de un beso de verdad.
— Hasta mañana Candy— me dijo sonriendo y se metió al auto
— Hasta mañana— logre decir luego de unos segundos en silencio, Albert sonrió de manera torcida, encendió el auto y se marchó, yo me quede parada mirando en la dirección en la que se fue aun después de que el auto se perdiera de vista.
— A sí que ya tienes novio Candy— pegue un brinco por el susto, me gire y vi a Tom parado a mi lado haciendo mala cara mientras sostenía a Sam con una correa
— Si, pero aleja a Sam de mí, nunca le he caído bien a ese perro, no sé porque pero me da la sensación de que siempre quiere morderme— le dije alejándome un poco, en verdad le tenía miedo al perro, Sam tenía su mirada fija en mí y me mostraba los filudos dientes
— Tranquila Candy, yo nunca dejaría que Sam te mordiera—
— Habla por ti, el perro parece pensar diferente— Tom sonrió pero luego volvió a ponerse serio
— No me gusta— dijo serio
— ¿Quién?— pregunte perdida
— Tu novio—
— ¿Por qué?—
— No me parece bueno para ti— volvió a decirme aun con la misma expresión
— ¿Y tú como sabes si es bueno o no para mí? Ni siquiera lo conoces— dije frunciendo el ceño, jamás me gusto que la gente se entrometiera en mi vida y aunque Tom me cayera muy bien, no permitiría que me dijera que hacer
— No te enojes Candy, solo cuídate ¿sí?—
— Es lo que he hecho toda la vida, cuidarme— le dije seca— Buenas noches Tom— y sin esperar su respuesta entre al edificio para subir a mi apartamento
No necesitaba que me dijeran que hacer, toda la vida he tenido que cuidarme y cuidar a mi madre, mi padre Charlie había fallecido muy joven, dejando a mi madre sola conmigo, ella se había pasado la vida trabajando para mantenernos a ambas y desde muy niña tuve que aprender a cuidarme sola, pues María Pony siempre estaba trabajando, luego con su enfermedad, fui yo la que tuvo que hacerse responsable de todo. No necesitaba que Tom me advirtiera con quien salir, si pensaba bien la situación, antes Albert estaba haciendo las cosas más livianas para mí, si la gente supiera la verdad, pensarían que era yo quien no le convenía a Albert, no al contrario.
Cuando entre al apartamento, mi mamá salto sobre mí a decirme lo guapo, buena gente y caballeroso que era Albert, y la buena pareja que hacíamos juntos, luego de aguantar unos cuantos de sus discursos sobre el amor, las relaciones sentimentales y antes de que llegara a las relaciones sexuales, le dije que iría a dormir pues estaba cansada.
