Hola chicas esta historia es una TRANSCRIPCION de la original de Yurika Cullen que muy amablemente ME PERMITIÓ ADAPTAR sus historias a los personajes de Candy Candy, y así compartir con ustedes su talento….espero le agrade tanto como las otras historias que su inspiración nos ha permitido disfrutas…

NOVIA COMPRADA

By. Yurika Cullen

Capitulo Cuatro

La semana transcurrió rápidamente, al día siguiente luego de la cena con Albert, mi madre efectivamente me arrastro hasta un centro comercial y me hizo comprar un montón de vestidos y demás ropa nueva, también zapatos y ropa interior. Aunque ella no quería al comienzo, decidí comprar ropa para ella también, sabía lo mucho que le gustaba estrenar y la verdad es que casi nunca podíamos hacerlo, cuando se animó a comprar, escogió un montón de sombreros y pañoletas para el pelo, pues la quimioterapia estaba empezando a tumbárselo. La distraje a la hora de pagar, pues no quería darle explicaciones por la tarjeta de crédito.

Al día siguiente de las compras, le tocaba a mi madre su sección de quimioterapia mensual, me sorprendió y alegro el hecho de que Albert se ofreciera a llevarnos y acompañarnos a la sección, estuvo al pendiente de mi madre y le hizo un par de preguntas al médico sobre los avances de mi madre, sus medicamentos y secciones, de verdad se preocupaba por ella.

El sábado llego al fin y mi madre, Annie y Paty se encontraban arreglándome para la cena, mi madre me maquillaba mientras Annie me arreglaba el cabello y Patricia me hacía manicura. Al final y luego de ponerme el vestido, me mire al espejo y quede sorprendida, me veía bien, no iba demasiado elegante pero tampoco iba muy informal, estaba realmente bien. Tenía un vestido negro hasta un poco más arriba de la rodilla, era straple, apretado hasta las caderas y suelto hasta el ruedo, tenía unos zapatos de tacón bajo, unos discretos aretes de plata a juego con una delicada cadena de plata también, el cabello suelto en unos sutiles rizos y levemente maquillada.

¡Te ves hermosa!— brinco Annie

Albert va a perder el aliento cuando te vea— dijo Paty mientras me guiñaba un ojo

Me recuerdas mi juventud— dijo mi madre— eres una copia exacta mía— decía casi dado brinquitos como Annie

Gracias chicas, en verdad me veo bien— les dije. El timbre sonó y me puse nerviosa, debía ser Albert

Yo abro querida— dijo mi madre mientras salía de mi cuarto, Paty me pasó mi cartera, Annie me retoco el brillo en los labios y luego me empujaron a la sala. Cuando salí Albert estaba parado junto a mi madre, se veía realmente impresionante, estaba igual que yo en el sentido de que no estaba demasiado elegante ni demasiado informal, tenía un pantalón negro, una camisa azul oscura sin corbata, con los primeros botones desabrochados y un saco igualmente negro. Cuando me vio dejo de hablarle a mi madre y me observo de arriba abajo

Hola— lo salude simplemente cuando estuve a su lado

Estas hermosa— dijo y me dio un beso fugaz en los labios, luego saludo a las chicas con una cabezadita y una sonrisa, aunque en presencia de mi madre siempre me deba un beso igual, aun me ponía nerviosa por ello— ¿vamos?— yo asentí— Hasta luego Mamá, prometo traerla temprano—

No hay problema, no tienes que traerla a ningún horario, solo pásenla bien— Albert se despidió con un beso en la mejilla de mi madre y le hizo una seña a las chicas quienes se despidieron de igual forma de nosotros

Cuando bajamos al primer piso, nos encontramos con Tom y Jimmy, el otro vigilante del edificio, al parecer hoy le tocaba a Tom de noche, pues Jimmy se estaba despidiendo, en cuanto no los cruzamos, Albert me tomo por la cintura y camino conmigo de esa forma hasta el auto, comienzo a pensar que lo hace con la intención de molestar a Tom.

Cuando entramos al auto no aguante los nervios y le pregunte a Albert por su familia.

¿Qué tengo que saber o hacer cuando estemos frente a tu familia Albert?— le pregunte

Nada Candy, ser simplemente tú, no tienes que fingir algo que no eres— yo suspire un poco aliviada por eso— en cuanto a lo que tengas que saber— me dijo dudoso

¿Qué?— pregunte ansiosa

Aparte de lo que ya te he contado sobre mi familia, es bueno que sepas que hay un par de personas que me incomodan bastante y que debes pasar por alto sus comentarios, pues no son nada agradables—

¿Quiénes son?—

Elisa y Mike Legan, son pareja, están casados desde hace un par de años pero al parecer eso no les impide para coquetear con quien se les atraviese, te advierto que Elisa tiene una lengua muy afilada y va a tratar de hacerte sentir menos, pero no debes prestarles atención, es solo envidia. Y Mike, tengo que decirte que no quiero que estés mucho tiempo sola con él— yo asentí sin pedir explicaciones de porque— por el resto de invitados puedes estar tranquila, tampoco son muchos, los Legan están invitados porque Mike es un inversionista en nuestra empresa y mi padre los invita por cortesía, pero sinceramente tampoco son de su agrado—

Tranquilo, no creo que tenga muchas ganas de conversar mucho rato con nadie, no me vayas a dejar mucho tiempo sola— le pedí— si alguien me hace alguna pregunta que no se responder no quiero echar a perder las cosas— Albert me tomo una mano y me dio un suave apretón

Tranquila, es una comida familiar, no un interrogatorio del FBI— yo sonreí y él me respondió de igual forma

Después de unos cuantos minutos llegamos a la casa de sus padres y yo me quede realmente asombrada, era inmensa y tenía unos jardines preciosos alrededor de ella, ahora que recuerdo, Albert me había contado que a su madre le gustaba la jardinería, pero era toda una experta para dejar los jardines tan hermosos.

Cuando llegamos, los primeros en acercarse fueron Rose y William, Rose era encantadora, me recordaba a Mamá, además de que era muy parecida físicamente a Albert, ahora veo de donde heredo él sus ojos verdes, y William era realmente amable y muy guapo también, ninguno parecía la típica pareja de ricos, ambos eran realmente encantadores.

Los siguientes en presentarse fueron, George y Dorothy, dos amigos de la familia desde hace muchos años, ambos también eran muy amables. Dorothy era latina, al parecer había nacido en México pero vivió toda la vida en EU, se la pasó haciéndonos cumplidos a Albert y a mí en español toda la noche.

Luego conocí a Candice y Terry, ambos estaban casados y habían sido compañeros de la universidad de Albert y aun conservaban su amistad después de los años, ellos también eran muy amables y Candice me parecía una chica que aunque se veía refinada, también se notaba que tenía un gran corazón. Por último se presentaron Elisa y Mike y comprendí por qué no eran tan aceptados, en cuanto Elisa se acercó a mí, me fulmino con la mirada y me saludo de manera muy fría, en cambio a Albert lo saludo con un abrazo tan efusivo y meloso que me dieron ganas de jalarla por los pelos. Su esposo Mike hizo lo mismo, pero al contrario, con Albert fue cortante y conmigo fue demasiado encantador, en cuanto se acercó a darme un beso en la mejilla como saludo, Albert rápidamente me jalo simulando un abrazo para quitármelo de encima. Luego de las presentaciones nos dirigimos a la mesa.

A la cabeza estaba sentado William, a su derecha Rose, a su izquierda Albert y yo estaba a su lado. Junto a Rose se sentaron Dorothy y George, a su lado Elisa y Mike y a mi lado, Terry y Candice.

Y dinos Candas— dijo Elisa, claramente usaba mi nombre completo para ofenderme, pues les había pedido que me llamaran solo Candy— ¿Qué haces? ¿En que trabajas?—

Estoy haciendo una carrera de Administración Empresarial en la universidad por las mañanas y en la tarde trabajo en un café— ella abrió los ojos asombrada y se llevó la mano a la boca

¿En un café? Por Dios, pero ¿Tus padres como permiten que trabajes en un lugar tan vulgar? ¿No te da vergüenza salir con ella Albert?— sus palabras me ofendieron en lo más hondo, pero antes de que Albert hablara lo hice yo

¿Vulgar? ¿Qué tiene de vulgar ganarse la vida honradamente? Prefiero trabajar y sustentarme por mi misma que conseguirme un marido rico que me mantenga, eso sí es algo vulgar— le dije de manera mordaz, aunque yo estaba haciendo prácticamente lo que acababa de criticar, ella no tenía por qué enterarse y como yo me había enterado en la charla que ella a sus treinta y dos años no trabajaba si no que vivía de lo que Mike le daba no desaproveche la oportunidad para remarcárselo. Elisa cerro la boca y me miro con disgusto, vi a Dorothy, Rose y Candice llevarse la servilleta a los labios disimulando la sonrisa que se morían por soltar, luego sentí la mano de Albert apretar mi rodilla en símbolo de apoyo y me sentí tranquila al ver que por lo menos nadie aparte de Elisa se había ofendido por mi comentario

A mí me parece estupendo que Candy siendo tan joven sea tan responsable— hablo William— Tengo entendido que tú eres quien responde por los tratamientos de tu madre ¿No es así?— yo asentí levemente

Eso es realmente algo de admirar, hoy en día las jovencitas solo piensan en pasarla bien y en gastar todo el dinero que tengan a la mano en los centros comerciales— dijo George, internamente les agradecí el apoyo que me estaban dando ante el comentario de Elisa

Me encantaría conocer a tu madre Candy— me dijo Rose— Estaría encantada de que la trajeras un día de estos a mi casa o de irla a visitar— yo me asombre un poco, aparte de Albert, nunca pensé que alguien de la clase social de ellos, irían a lugares pobres como lo son donde yo vivo, pues aunque no sean los sitios más bajos de Chicago, tampoco son los mejores ni más refinados

Sé que mi madre estaría encantada de conocerte también, Rose— le dije— hablare con ella y después nos ponemos de acuerdo— ella me sonrió feliz

Esta comida esta deliciosa Rose, tu como siempre cocinas excelente, tienes que darme la receta después, aunque soy malísima cocinera— comento Candice, yo nuevamente me sorprendí, ¿Ella cocino para todos?

Gracias Candice, la cocina italiana es mi especialidad y mi preferida— sonrió Rose

Que casualidad mamá, la comida preferida de Candy es la italiana y también es una excelente cocinera— Albert ya había probado mis platos en el café, pues los fines de semana es cuando ayudaba a Patricia y Ster en la cocina

¿En serio? Pues tendremos que compartir algunas recetas— dijo ella emocionada

Cuando quieras, a mí me encanta compartir y aprender recetas nuevas— le dije sonriendo. Me estaba sintiendo muy a gusto en ese lugar, exceptuando a Elisa claro.

La cena termino sin mayores contratiempos, luego del comentario de Elisa y de mi respuesta ella no intento hacer más comentarios públicos ni preguntas sobre mí, la mayoría del tiempo le hablaba específicamente a Albert y le coqueteaba tan directamente que me sorprendí con sus actos, pues su marido estaba sentado a su lado y Elisa ni si quiera le dirigió una mirada. Aunque Mike no se quedó atrás, el resto de la cena intento llamar mi atención, haciéndome cumplidos y comentarios demasiado amables sobre cualquier tema que me incluyera, Albert al notarlo rápidamente se deshizo de su conversación con Elisa y empezó una conmigo, esta vez no dejo que nadie nos interrumpiera así que Mike y Elisa no molestaron más. Al menos en el transcurso de la cena.

Luego de la cena, pasamos a la sala a charlar un rato, Albert y William tuvieron que retirarse por unos minutos pues recibieron una llamada urgente de la empresa, yo me puse algo nerviosa, pero Albert me aseguro que no tardaría mucho. Charle con Dorothy y luego otro poco con Candice y Terry, cuando Mike se acercó a conversarme agradecí a Rose que salió a mi rescate, además me conto que el propio Albert le había pedido que no me dejara sola con Mike. ¿Quién lo diría? Albert era realmente celoso y posesivo.

No quiero ni imaginarme ¿Qué hiciste para engatusar a Albert?— en un momento en que Rose me dejo sola, Elisa aprovecho para hacer sus típicos comentarios, pero estaba equivocada si pensaba que yo me dejaba por de bajear de gente como ella

Al parecer hice algo que tú no has podido ¿cierto? Es una pena, pero creo que no te diré mi secreto— le dije sonriendo con altanería, esta mujer realmente me sacaba de mis casillas

No seas insolente niña—

¿Insolente? ¿Sabe usted el significado de eso, señora?— ella volvió a mirarme con rabia, obviamente le dolía saber que era menor que ella, a decir verdad, ella era algo mayor para Albert, y aun así botaba la baba por él

No te creas tanto Candas, el que seas la novia de Albert por ahora no sirve de nada, él ni siquiera había traído a nadie a esta casa desde Candice, las comparaciones que hará toda la familia son obvias, nada más mírate, ¿Qué puede esperar Albert de ti? Lo más seguro es que todavía piensa en Candice, pero como ella lo dejo por Terry, te usa para darle celos, imagino que solo le importas un poco en la cama— comento. ¿Candice fue novia de Albert? ¿Me estaría usado de verdad? Pero… no, no me iba a dejar engañar por esta mujer

No me dices nada nuevo Elisa— ella abrió los ojos sorprendida y yo sonreí— ¿creíste que no lo sabía? Pues déjame desilusionarte totalmente, estoy al tanto de todo, pero las cosas no son como tú lo dices ¿no es así?— ella nuevamente se tensó, había caído en mi trampa, todo lo que había dicho era mentira o al menos gran parte— que lastima me das Elisa, tienes que recurrir a las mentiras y los chismes para curar tu frustración porque Albert nunca te ha prestado atención, pues déjame decirte que a mí los chismes y los comentarios de mujeres resentidas no me afectan en lo más mínimo, además es una pena para ti que Albert no te haya mirado ni siquiera para llevarte a la cama, lastima, no sabes lo bueno que es en ese campo, pero tampoco te daré detalles de cómo es Albert como amante— por el rabillo del ojo vi que Albert entraba de nuevo en la sala— si me disculpas, voy a reunirme con mi novio— y sin esperar respuesta la deje sola

¿Qué hablabas con Elisa?— me pregunto Albert cuando me reuní con el mientras me abrazaba por la cintura

Tonterías, simples comentarios de una mujer resentida, no me habías contado que Elisa babeaba por ti— le dije, él hizo una mueca de disgusto

Trato de olvidar eso cada que puedo— me dijo sonriente— pero tengo que felicitarte, realmente has sabido ponerla en su lugar, me agrada que no te dejes pisar Candy—

No me gusta la gente que se considera Dios solo porque tiene dinero— le respondí, él rio y me abrazo de nuevo, pero esta vez acompaño su abrazo con el beso acostumbrado en mis labios. Me puse nerviosa, pero cuando de reojo vi a Elisa mirándonos me sentí feliz por el gesto

Es tarde, ¿Nos vamos ya? Aunque María Pony no te puso horario, no quiero abusar— yo asentí

Tampoco me gustaba dejar a mi madre mucho rato sola y aunque las chicas se habían quedado haciéndole compañía, a esta hora ya debieron haberse ido— Albert sonrió

Nos acercamos a los demás para despedirnos y Rose me hizo prometerle que hablaría con mi madre para quedar en algún almuerzo o cena solo de chicas, sonreí ante sus palabras y le prometí hablar con ella, todos se despidieron de forma amable exceptuando obviamente a Elisa. Y la maldije porque aunque anteriormente le había dicho que no me afectaban sus comentarios, si lo habían hecho, pues cuando me despedí de Candice no pude evitar mirarla y mentalmente compararla conmigo, el resultado de la comparación, no me gustó nada, ella definitivamente era la mujer perfecta para Albert, era de buena clase, pero para nada presumida ni altanera, por el contario tenia un buen corazón. Y sin entender porque, ese resultado me entristeció.

Les has gustado demasiado a mi familia, especialmente a mi madre— me dijo Albert cuando ya estábamos en el auto

¿En serio?— le pregunte asombrada

Claro que sí, nunca la había visto tan contenta ni amistosa con nadie, en serio le has agradado mucho—

¿Con nadie?— estuve a punto de preguntarle, ¿Ni con Candice? Pero me guarde mis pensamientos

No, la verdad es que no—

Tu madre también me cayó muy bien, igual tu padre, ambos son muy amables y gentiles, me la pase muy bien hoy— él me sonrió, luego Albert empezó a poner música cuando llegamos a un semáforo en rojo, cuando escuche River Flows In You de Yiruma, le pedí que lo dejara pues era mi canción preferida de él

También es mi preferida— dijo Albert, yo sonreí, realmente a Albert le gustaba la buena música— Candy—

Dime—

Quería invitarte a salir mañana—

¿A dónde?—

Inauguraron un parque de atracciones mecánicas hace algunos días y todos dicen que es muy bueno ¿Te gustaría ir?—

¿A un parque de atracciones mecánicas? ¿Quieres acabar conmigo o algo por el estilo?— él soltó una carcajada

¿Por qué lo dices?—

Me da algo de miedo— le dije la verdad, nunca me gustaron esos sitios

¡Oh vamos Candy! No lo puedo creer, si quieres no subimos a las más peligrosas, pero diviértete ¿Cuándo fue la última vez que saliste a divertirte?—

Ni siquiera lo recuerdo—

¿Ves? Anímate, te prometo que no te obligare a subir a donde no quieras— yo suspire frustrada, la verdad pensándolo bien, hacía mucho no iba a esos lugares y me animaba un poco la idea

Está bien, pero si mi torpeza hace abuso de confianza y termino con algún hueso roto, todo será tu culpa—

Acepto los cargos— me dijo sonriendo

Luego de unos minutos llegamos a mi edificio, mire mi reloj y eran pasadas las once, de verdad el tiempo se me había ido volando, a pesar de los comentarios de Elisa, la había pasado muy bien. Tom estaba sentado junto al portón del edificio acariciándole el lomo a Sam, cuando nos vio llegar ni nos saludó, se hizo el desentendido con Sam y ni me miro, realmente estaba actuando de manera muy infantil.

Creo que Tom se muere por soltarme a Sam para que me muerda— comento Albert con gracia cuando estábamos dentro del ascensor

¿Por qué lo dices?—

¿No es obvio? No le vez la cara que pone cada vez que aparezco por aquí, aunque no sé si el perro comparte sus sentimientos pues siento como si me mirara con ganas de morderme a toda hora— dijo riendo de nuevo

Somos dos, yo realmente le temo a ese perro, también pienso que me quiere morder siempre— Albert alzo ambas cejas

¿En serio?— yo asentí, el ascensor se abrió y cuando estuvimos junto a la puerta de mi apartamento le hable

¿Quieres entrar?— no sé porque lo dije, pero ya estaba dicho

No, gracias Candy, pero es bastante tarde, además mañana pasare algo temprano por ti, estaré aquí un poco antes de las diez de la mañana, así que mejor descansa— yo asentí

Buenas noches Albert— le dije mientras metía la llave en la cerradura, pero antes de siquiera girarla Albert me tomo por la cintura y me giro aprisionándome contra él y la puerta, antes de poder decir algo me beso

Pero este beso fue totalmente diferente a los demás, era apasionado y firme, antes de darme cuenta, ya tenía los brazos cruzados por el cuello de Albert mientras él me abrazaba por la cintura acercándonos más, paso su lengua por mis labios y me mordió suavemente el inferior, luego volvió a besarme pero esta vez eran nuestras lenguas las que danzaban juntas. Fue el beso más sorprendente y apasionado que me hubieran dando en mi vida, estuvimos no sé cuánto tiempo en la misma posición compartiendo quien sabe cuántos besos, solo sé que me sentía muy bien estando así con Albert.

Buenas noche Candy— me dijo Albert cuando nos separamos dándome un suave y casto beso en los labios— descansa— y termino de abrir él mismo la puerta

Yo estaba sin habla y con el rostro completamente sonrojado, vi una sonrisa torcida en sus labios y el corazón se me acelero. Dándole un poco audible "tú también" entre al apartamento y cerré la puerta recostándome en ella. Tenía el corazón aun acelerado y los labios hinchados, ese beso me había dejado verdaderamente en shock y aunque no supe porque, tampoco quise indagar mucho, no quería saber la respuesta, me daba miedo.

Sentí un chillido de mi madre y asustada salí de mi estado de letargo para ver que pasaba, mire alrededor y a unos cuantos metros de mí, estaba mi madre con las manos sobre su pecho y sonriendo feliz mientras daba saltitos como Annie.

¡Hay que lindo es el amor!—

¡Mamá! ¿Estabas espiando?— le pregunte completamente sonrojada

Perdóname hija, pero sentí el elevador y me asome por la mirilla para ver quién era, y accidentalmente vi el fabuloso beso que recibiste, ¡nada más mírate! ¡Aun estas en las nubes!—

Bueno, no vuelvas a andar fisgoneando— le dije aun roja mientras caminaba a mi habitación

¡Cuéntame ¿Cómo te fue?!—

Pase otra media hora contándole a mi madre como me había ido en casa de los Andry, ella se puso muy contenta con la invitación de Rose y me dijo que hablara con ella para salir cuando quisieran. Luego de un baño caliente me acosté aun pensando en el beso de Albert, era la primera vez que él me besaba de esa forma, durante estos días, había estado comportándose muy tranquilo y solo me daba algún beso fugaz cuando teníamos público, pero este definitivamente no tenía nada de parecido a los otros y tampoco habíamos tenido público, pues mi madre al otro lado de la puerta no contaba. Inevitablemente me puse feliz al recordar que el mismo me había dicho que le gustaba y me deseaba, por qué se había contenido estos días no lo sabía, pero esperaba que no lo hiciera en el futuro, realmente me habían gustado sus besos.