Hola chicas esta historia es una TRANSCRIPCION de la original de Yurika Cullen que muy amablemente ME PERMITIÓ ADAPTAR sus historias a los personajes de Candy Candy, y así compartir con ustedes su talento….espero le agrade tanto como las otras historias que su inspiración nos ha permitido disfrutas…

NOVIA COMPRADA

By. Yurika Cullen

Capitulo Seis

Me sentí nerviosa en todo el camino, por un lado tenia las palabras de Albert de hace un rato en mi cabeza y por el otro tenia las palabras de Elisa y las imágenes de Candice en mi mente. Agradecí que Albert no preguntara nada ni sacara el tema de antes a conversación. Cuando estuvimos frente a mi edificio suspire de alivio.

— ¿Qué es lo que te pasa?— al parecer Albert no se iba a guardar nada. ¡Rayos! no sé qué decirle

— Nada— maldije que mi voz sonara nerviosa

— No me mientas, eres pésima haciéndolo y más conmigo— yo baje mí mirada algo nerviosa— Si es por lo que te dije ahora, perdóname, me deje llevar, te juro que aunque es verdad que me tengo que contener cuando estamos juntos, yo no tengo esas intenciones contigo, aunque te desee de la manera más absurdamente posible, yo no sería capaz de hacer algo que tu no quieras, yo te prometí que te respetaría y eso hare— dijo Albert con cara de angustia

— No es eso, o en parte lo es, pero es solo que no sé qué responderte, me gustas Albert, en verdad me gustas, pero no sé qué hacer o decir con respecto a eso— me anime a decir, él tomo una de mis manos y la llevo a sus labios dándome un pequeño beso en la palma

— No tienes que decir nada Candy, yo no lo dije con intención de comprometerte a nada, además el hecho de que en verdad te guste y de que te hayas animado a decírmelo, me deja más satisfecho de lo que imaginas— me dijo sonriendo— pero dijiste "en parte", ósea que hay más— yo maldije mentalmente, pero le diría la verdad, ya que nos estábamos sincerando y que había podido hablar, entonces le diría la verdad

— Es sobre Elisa—

— ¿Elisa? ¿Qué tiene que ver ella en todo esto?— dijo con esa expresión de irritación que aparecía siempre que se mencionaba a los Legan

— Bueno pues— suspire— el día de la cena, cuando me viste hablando con ella, Elisa me había hecho un comentario y la verdad he estado todo este tiempo pensando en si tiene razón— Albert se puso serio

— ¿Qué te dijo?—

— Me dijo que tu habías tenido una relación con Candice en la universidad, ¿es verdad?— Albert frunció el ceño

— Si— dijo simplemente

— Pues, ella dice que estás conmigo para darle celos a… Candice— ahora que lo decía me sentía realmente incomoda y avergonzada. Albert continúo con el ceño fruncido

— ¿Qué más te dijo?— pregunto enojado

— Que… ella te había dejado por Terry y tú me estabas usando por eso—

— ¡Por favor! ¿Y tú le creíste semejante estupidez?— yo baje la cabeza avergonzada— Candy por Dios, después de todo lo que dijo Elisa en la cena de ti ¿le crees la más mínima palabra de cualquier cosa?—

— Perdón, pero es que lo dijo tan segura— le dije suavemente bajando de nuevo la cabeza, Albert me tomo por el mentón para que lo mirara

— Solo para que dejes esas ideas tontas te voy a contar lo que de verdad paso— yo lo mire fijante— es verdad que tuve una relación con Candice, pero las cosas son totalmente diferentes a cómo te las conto Elisa, mi relación con Candice fue más de amistad que de noviazgo, nos llevábamos muy bien y Candice es una mujer excelente, pero nosotros nunca funcionamos como algo más que amigos, la pasábamos bien juntos, nos entendíamos a la perfección, pero la relación era muy fría. Cuando Terry apareció Candice se enamoró casi a primera vista y aunque al comienzo me lo ocultaba luego le fue imposible, cuando Terry estaba cerca ella prácticamente destilaba corazones por los ojos, así que con lo honesta que siempre ha sido me lo conto y me dijo como se sentía, yo igual le dije que no se preocupara que estaba igual que ella en el sentido de que la veía más como una amiga. Incluso yo fui quien los ayudo a juntarse—

— ¿En serio?— pregunte asombrada. Él se rio

— Si, Terry tenía un maldito complejo por el hecho de que en la universidad era unos cuantos centímetros más bajo que Candice, pero estaban tan enamorado como ella, al final y luego de una buena charla conmigo se decidió y él fue quien se le declaro, ahora agradece también el hecho de que creció un poco y al menos la iguala en altura— comento sonriendo y fue imposible no sonreír también

— Perdón—

— ¿Por qué?— me pregunto intrigado

— Por dejarme convencer de Elisa— él sonrió de nuevo

— En cierto modo te entiendo, Elisa tiene una lengua muy afilada y le gusta mucho buscarle puntos débiles a las personas pero, ¿en verdad pensaste que estaba contigo solo por darle celos a Candice?—

— Siendo sincera no estaba del todo segura, pero cuando la vimos hoy la analice a ella y a mí misma y la conclusión es muy obvia— Albert alzo las cejas

— ¿Obvia en qué sentido?—

— Vamos Albert, Candice es la mujer perfecta para ti, aparte de ser de buena posición, es una chica hermosa y tiene buenos sentimientos—

— ¿Y por eso es mejor que tú?— pregunto enojado, yo guarde silencio.

Albert me sorprendió tomándome de la mejilla y acercándome a él para darme un beso apasionado, inevitablemente le correspondí, nos besamos por un rato y al final Albert me dio un beso suave antes de hablar.

— Deja de pensar tonterías Candy— me dijo con la frente pegada a la mía y rosando mis labios— Aunque Candice es todo eso que dijiste, tu eres mil veces mejor, eres infinitamente hermosa, tu belleza es tan sencilla y natural que no tiene comparación con nada, tú también tienes buenos sentimientos, eres una chica luchadora que se sacrifica a si misma por el bienestar de su madre, para mí, tu eres más perfecta que cualquiera, no olvides eso Candy—

— Mis sentimientos no son tan buenos Albert, el hecho de que haya aceptado fingir ser tu novia por dinero no habla bien de mí—

— ¿Cuántas veces tengo que decirte que incluso eso habla bien de ti? si no fuera por tu madre tu no estarías aquí conmigo y aunque suene egoísta y quizás cruel, lo agradezco infinitamente, de lo contrario no me darías ni la hora—

— Sabes, yo aun no entiendo eso— le dije, él se separó de mí y me miro pidiendo que continuara— aunque el día que hicimos el trato me diste un discurso inmenso sobre tus razones para escogerme a mí como tu novia yo no creo que todo eso sea la única razón, ¿Qué más hay Albert? ¿Cuál es la otra razón para toda esta farsa?— Albert se puso serio

— ¿Por qué tendría que haber otra razón?—

— Albert, tú me estas pidiendo la verdad, yo te la estoy dando, entonces hazlo tú también— no se dé donde saque tanto valor para hablar de esa forma, pero quería saber la verdad. Albert suspiro

— Está bien, tú lo pediste. La verdad es que ese día te lo dije todo, mis razones te las dije tal cual son, pero la más importante es que me gustas Candy, y no de una forma común, me gustas demasiado y si la única manera de que me prestaras atención era haciendo ese trato contigo, entonces lo aprovecharía, te lo dije, mis intenciones de ayudarte eran sin compromiso, y lo siguen siendo hasta ahora, he respetado el trato que hemos hecho y me siento bien haciéndolo, pero para mí es una gran ventaja que dicho trato me deje estar a tu lado—

— ¿Llegar a tanto solo porque te rechace? ¿Significa que esto es solo una forma de demostrar que ninguna mujer te ha rechazado no importar la forma en que la conseguiste?— le pregunte ofendida.

Abrí la puerta del auto y salí rápidamente sin darle tiempo a Albert de evitarlo, tenía los ojos inundados en lágrimas, no sé porque me pongo de esta forma si era lógico que yo no era más que un capricho para Albert.

— ¡Candy!— lo escuche llamarme. Luego lo sentí tomarme de un brazo y girarme hacia él— Espera me mal interpretaste— me dijo con expresión preocupada

— No necesitas darme escusas Albert, esto es solo un trato, no sé porque me importa tanto el saber que soy otra más, que de una forma u otra se sumó a tu lista—

— ¡No digas tonterías!— dijo tomándose el cabello nervioso— Eso no tiene nada que ver, ya te dije que me mal interpretaste, yo no quise decir eso—

— ¿No? ¿Entonces que quisiste decir?—

— ¡¿Pasa algo? ¿Qué le estás haciendo?!— escuche una voz atrás mía pero no me gire para ver quién era, tenía los ojos puestos en Albert. Su semblante se volvió de enojo y bufo frustrado

— ¿Otra vez tú? ¿Es que no tienes mejores cosas que hacer que espiar a la gente? No te metas donde no te llaman— Albert en verdad estaba enojado, su expresión me lo decía

— Me meto porque Candy es mi amiga y si le estás haciendo daño es mejor que empieces a correr— dijo Tom

— ¿A correr? No te tengo miedo perro— antes de que esto se volviera una matanza preferí intervenir

— No está pasando nada Tom, Albert y yo solo estamos hablando, gracias por preocuparte por mí, pero no hace falta, yo puedo cuidarme sola— dije girándome hacia Tom, Tom asintió con rabia y se retiró de mala gana, pero pude ver que se quedó a uno cuantos metros— Albert, mira, disculpa que actúe de esta forma, mejor vamos a descansar, es tarde y quiero dormir— le dije girándome de nuevo hacia él, Albert tomo mi rostro con ambas manos

— Está bien, es mejor que descanses, pero esta conversación no se va a quedar inconclusa, hablaremos luego de ello, solo déjame decirte y que te quede claro, que en ningún momento estoy contigo para que estés en la lista, ni siquiera existe tan cosa, si yo estuviera contigo solo para llevarte a la cama, ya lo hubiera hecho, porque es imposible negar la atracción sexual que tenemos ambos, pero esas no son mis intenciones. Aun así este no es ni el lugar ni el momento adecuado para hablar de ello, lo haremos cuando estés más calmada— yo simplemente asentí— Candy, quita esa expresión por favor— me dijo con semblante serio. Yo suspire para tranquilizarme, a fin de cuentas Albert tenía razón, no tenía por qué ponerme así

— Hablamos luego Albert— dije a modo de despedida, pero él no me soltó el rostro y por el contrario se inclinó para besarme, como pasaba siempre que lo hacía, yo siempre terminaba respondiéndole, cuando el beso termino, Albert me abrazo fuertemente e inevitablemente, hice lo mismo

— Solo prométeme que vas a dejar de pensar estupideces— yo me quede callada— Candy, por favor—

— Está bien— él me dio un beso fugaz de nuevo

— Gracias. ¿Quieres que te acompañe hasta el apartamento?—

— No hace falta, es tarde y de verdad estoy cansada, solo quiero dormir— Albert asintió

— Te llamo mañana— me dijo

Yo me gire y entre al edificio, pase junto a Tom y no quise mirarlo, suficiente tenía con Albert como para aguantarme a otro macho cabrío con complejos de perro protector. Sin poder evitarlo me reí, "perro protector" eso suena como algo que Albert diría, definitivamente estaba empezando a hacerme daño estar tanto tiempo con él, ya hacia comentarios parecidos a los suyos, pensé con gracia.

Llegue a casa y todo estaba oscuro, lo más seguro es que con lo tarde que es, mi madre esta vez no hubiera aguantado el sueño y las ganas de fisgonearnos a Albert y a mí no las había podido saciar. Entre a mi habitación y me cambie, me acosté pensando en las palabras de Albert, ¿Qué más querría hablar del asunto? La verdad no tenía ganas de seguir pensando en eso, ya llegaría el momento.

—*—

Me desperté temprano, aunque hubiera llegado tarde anoche, no tenía nada de sueño, mire el reloj de la mesita de mi habitación y marcaba las siete de la mañana, decidí darme un baño antes de hacer el desayuno, mi madre los domingos se levantaba siempre después de las ocho así que aún tenía tiempo.

Me puse unos jeans cómodos, una camiseta azul clara y mis zapatillas Converse negras, apenas había tardado veinte minutos en el baño arreglándome, así que tenía buen tiempo para hacer el desayuno, fui a la cocina y busque algo bueno para hacer, hoy tenía ganas de preparar algo rico para llevárselos a mi madre a la cama, desde que estaba saliendo con Albert y con los exámenes de fin de semestre, no había podido tener este tipo de detalles con ella.

Cuando tuve todo preparado, lo puse en una bandeja y con cuidado de no ir a tirar nada me dirigí a la habitación de Mamá, cuando entre ella aún estaba dormida, así que puse la bandeja sobre la mesita de noche para poder despertarla sin tirarle nada encima.

— Mamá— le dije suavemente moviéndola— te traje el desayuno— mi madre no se movió— María Pony no seas perezosa, levántate— dije moviéndola de nuevo

La gire hacia mí y mi madre tenía la cara mucho más pálida que anoche, respiraba con dificultad y cuando le puse la mano en la frente, estaba ardiendo, me puse muy nerviosa y por más que la llame no me contesto. Trate de calmarme, tenía que estar tranquila para poder pensar, inmediatamente recordé el número telefónico del médico de mi madre, lo llame y al decirle los síntomas dijo que enviaría una ambulancia de inmediato.

Busque rápido los papeles del hospital de mi madre y otros más que ella tenía separados en caso de emergencia, las manos me temblaban y en varias ocasiones los papeles se me cayeron al suelo, las lágrimas me dificultaban la vista y no podía parar de pensar en mi madre. Me senté a su lado y la abrace con fuerza como tratando de darle ánimos para que resistiera, definitivamente no podía con esto solo, busque mi celular en el bolsillo de mi pantalón y llame a la única persona que en la que podía pensar en estos momentos.

— ¿Hola? ¿Candy?— dijo a voz aterciopelada de Albert

— ¡Albert, necesito que vengas por favor!— le dije con la voz cortada por las lagrimas

— ¡¿Que pasa Candy?! ¿Están bien?— me pregunto preocupado

— ¡No Albert, mi madre está mal, no despierta y está ardiendo en fiebre, ya llame al hospital y mandaran una ambulancia, ven por favor, no si se si podre sola con esto!— le dije aun llorando

— ¡No te preocupes, ya mismo voy para allá, tranquilízate por favor!—

— Gracias Albert, te espero entonces— y corte

A los minutos sonó el timbre, era Tom y dos chicos de la ambulancia, entre los tres bajaron a mi madre en la camilla mientras yo iba pisándoles los talones, cuando iban saliendo con ella del edificio sentí el chirrido del auto de Albert al frenar, él salió rápidamente del auto y corrió hasta mí, venía con ropa deportiva, lo más seguro es que estuviera en el gimnasio.

— ¡Candy!— en cuanto estuvo cerca me lance llorando a sus brazos— Tranquila todo va a estar bien—

— ¡Albert tengo mucho miedo por mi madre!— le dije aun llorando— ayer note que estaba muy pálida pero no le preste atención cuando me dijo que estaba bien, si algo malo le pasa es mi culpa—

— No digas tonterías Candy, tú no eres culpable de nada, estas cosas pasan, pero tu madre es fuerte ya vas a ver que todo sale bien—

— Gracias por venir— le dije, él me dio un beso en la frente

— Señorita White, ¿va a venir con nosotros en la ambulancia?— me pregunto un enfermero

— Ve con tu madre yo te sigo en el auto— me dijo Albert, yo asentí y rápidamente subí a la ambulancia

Tome una mano de mi madre y la apreté cuando la sentí fría, todo el camino me la pase rezándole a Dios para que la cuidara y le permitiera salir bien de esta. Cuando llegamos la bajaron rápidamente y cuando entraron con ella a la sala de urgencias no me dejaron pasar, Albert que llego al mismo tiempo que nosotros me abrazo mientras me llevaba a la sala de espera. No pude evitar largarme a llorar.

— Tranquila Candy, todo saldrá bien— me dijo Albert mientras me abrazaba

— Es todo lo que tengo Albert, mi madre es mi única familia. Perdón por molestarte con esto Albert, pero no pensé en nadie más—

— No tienes por qué disculparte Candy, el bienestar de tu madre me importa tanto como a ti, aunque no lo creas yo le tengo mucho cariño a María Pony y la considero como otra madre para mí, además me alegra que hayas pensado en mí para esto— yo solo pude abrazarlo

— No he llamado a Annie ni a Paty, debo hacerlo, ellas también querrán estar al tanto—

— Dame tu móvil, yo las llamo, tu siéntate y descanse ¿ya desayunaste?— yo negué con la cabeza— entonces espérame aquí, iré a traerte algo mientas las llamo— le di mi móvil y lo vi marcharse a la cafetería

Espere unos cuantos minutos más y luego Albert apareció con café y algunos croissants, aunque no quería comer nada, prácticamente me obligo a tragármelos, el café si me lo tome gustosa pues la verdad necesitaba algo de energía para esto.

Quince minutos después aparecieron Annie y Paty seguidas de Ster y hasta Archie, todos estuvieron conmigo acompañándome en el hospital, pero a quien sentí más pendiente de mi fue a Albert, no se apartó ni un minuto de mi lado y siempre estuvo preguntando si quería algo o si me sentía bien.

A las diez de la mañana salió el doctor Martín, quien era el especialista de mi madre, en cuanto lo vi corrí hasta él preguntando por Mamá.

— ¡¿Cómo está mi madre?!—

— Por el momento está estable, ha sufrido una recaída, al parecer tu madre se ha sentido débil últimamente—

— Ella no me dijo nada— comente asustada— ¿pero se pondrá bien?—

— Tendrá que estar hospitalizada por un tiempo, le cambiare los medicamentos y las secciones de quimioterapia serán más frecuentes, si responde bien mientras se encuentre en el hospital, le daré de alta, pero deberá cuidarse mejor y hacer todo lo que yo le diga, tendrás que vigilarla bien— yo asentí

— ¿Puedo verla?—

— No por ahora Candy, está en cuidados intensivos, debemos dejarla descansar, en la tarde la llevaremos a un cuarto y podrán visitarla. Tu madre es fuerte, se repondrá, yo sé que sí, solo no pierdas la fe—

— Lo sé— dije simplemente

— Pero antes necesito que pases a recepción y llenes los papeles para autorizar la hospitalización de María Pony— yo asentí de nuevo— descansa un poco Candy, te llamare en cuanto la pasen a un cuarto—

— Candy, el doctor tiene razón, vamos a tu apartamento para que descanses— dijo Annie cuando el doctor se fue

— No Annie, me quedare aquí, mi apartamento queda muy lejos y quiero estar cerca por si algo sucede—

— Candy pero debes descansar— me dijo Archie

— No hace falta, ya se los dije quiero estar cerca—

— Si quieres Ster y yo podemos quedarnos y si algo pasa te llamamos— yo negué de nuevo

— Vamos a mi apartamento— dijo Albert— está cerca de este hospital, solo a unas cuadras, si te llaman puedes venir rápido— la voz de Albert era más de orden que de pregunta, todos me miraron dándole la razón a él

— Está bien— dije al fin

Fuimos hasta recepción y los chicos se despidieron de nosotros, no sin antes pedirnos que les comunicáramos cualquier cambio en mi madre o cuando la pasaban a un cuarto para venirla a visitar. Después de asegurarles que les llamaría, empecé a firmar los papeles de la hospitalización de mi madre. Pero cuando la enfermera me pidió un número de cuenta o la tarjeta de crédito para cargar los gastos de la hospitalización, recordé que como solo la había usado una vez, no la traía conmigo ni me sabía el número de cuenta.

— Cargue todo a esta por favor— dijo Albert entregando una de sus tarjeta

— Albert no, ya suficiente…—

— No— me corto— no me salgas con otro discurso sobre el dinero, aquí lo más importante ahora es Mamá, así que deja de preocuparte— yo asentí de nuevo, con Albert nunca ganaba una

Llenamos todo lo necesario y luego nos subimos al Camaro para ir al apartamento de Albert, ahora que lo pesaba era la primera vez que iría. Cuando llegamos me sorprendí, pues pensé que el edificio donde él vivía seria de esos que te dejan con la boca abierta, aunque si era muchísimo mejor que el mío, aún seguía siendo algo más discreto y nada ostentoso, lo que si se notaba, era que tenía buena seguridad.

Saludamos al vigilante que respondió al nombre de Félix, físicamente me recordada a Ster, pero no me gusto la mirada que me dio, luego subimos hasta el quinto piso donde estaba su apartamento. Cuando entramos no pude evitar observar todo el lugar, aunque Albert viviera solo tenia todo muy bien ordenado y la decoración era bastante masculina pero se notaba muy cálido el lugar