Hola chicas esta historia es una TRANSCRIPCION de la original de Yurika Cullen que muy amablemente ME PERMITIÓ ADAPTAR sus historias a los personajes de Candy Candy, y así compartir con ustedes su talento….espero le agrade tanto como las otras historias que su inspiración nos ha permitido disfrutas…
NOVIA COMPRADA
By. Yurika Cullen
Capitulo Siete
— Siéntate— me dijo Albert señalándome el sofá de la sala— ¿quieres algo de tomar?— me pregunto yendo a donde imagine seria la cocina
— ¿Tienes Coca-cola?— él asintió, a los minutos volvió con dos latas, una para él y otra para mí— Gracias de nuevo Albert, siento molestarte tanto— él me paso un brazo por los hombros y me llevo hasta su pecho
— Deja de agradecer tanto Candy, sabes perfectamente que no eres molestia— yo lo abrace por la cintura en forma de agradecimiento
— ¿Puedo preguntar porque me veía tan raro el vigilante?— le pregunte recordando la mirada de sorpresa del acuerpado hombre. Albert soltó una risita
— Bueno, imagino que se le hace un poco extraño que suba una mujer a mi apartamento, nadie ha venido aquí a excepción de mis padres— yo alce mi rostro y lo mire
— ¿En serio?— él asintió— Yo pensé que tu apartamento era testigo de las muchas chicas que has tenido— iba a continuar diciendo en tu cama, pero preferí callarme. Albert se puso serio
— No, para tu información yo nunca he traído a ninguna mujer aparte de mi madre aquí, aunque ahora tu eres la excepción— dijo sonriendo— pero tampoco han sido muchas chicas, está bien que he tenido unas cuantas, pero te sorprenderías al saber que son más bien pocas—
— Eso si es extraño, las mujeres prácticamente se lanzan hacia ti— le dije bromeando
— Sí, tengo que reconocer que tengo suerte con las mujeres, pero que ellas se lancen no significa que yo las acepte y me acueste con todas, no me gustan las mujeres fáciles—
— Entonces yo soy tu mayor reto— él bufo frustrado
— ¿De nuevo con eso Candy? Ya te lo dije, yo no estoy buscando solo eso de ti— antes de preguntarle algo, su móvil empezó a sonar, Albert miro la pantalla y contesto rápidamente, era Rose, al parecer él les había avisado sobre mi madre y ella estaba llamando a preguntar por su estado, me agradaba su actitud, en serio se preocupaba por mi madre y al parecer Rose y William también— Tranquila mamá, te mantendré informada… si, justo estaba pensando en eso… ¿Podrías pedirle a papá que me cubra unos días?... gracias, yo también te quiero, adiós— y colgó— mis padres te mandan saludos Candy y me pidieron que les informáramos cuando María Pony reciba visitas para ir a verla— yo asentí
— Aunque no es necesario que se tomen tantas molestas Albert ya suficiente has hecho tú—
— Candy— dijo en tono enojado— deja ya esa actitud, mejor vamos a almorzar ya es hora, ¿Pedimos algo de comida italiana?— me pregunto
— Está bien—
No volvimos a tocar más el tema del porque él estaba conmigo, de nuevo; hablamos de cosas mas triviales y almorzamos tranquilos, después de comer Albert me dijo que se daría un baño pues efectivamente lo había sacado del gimnasio, me pidió que durmiera un poco pues me notaba cansada y la verdad lo estaba, así que no chiste ni objete nada y acepte su invitación a dormir.
Cuando estuve en su cuarto y en su cama, estuve detallando toda su habitación, era muy a su estilo y todo era tan cómodo y estaba tan inundado de su olor, que me sentí muy a gusto ahí, era como estar a su lado, tampoco pude evitar pensar en la ironía de la vida, de una forma u otra termine en su cama, tal vez no de la forma en la que pensé que sería al principio, pero en su cama al fin. De tanto pensar me quede dormida fácilmente.
— Candy— sentí que me sacudían suavemente— Candy, despierta— abrí los ojos perezosamente y me encontré de frente con los verdes de Albert, él tenía su sonrisa torcida, mi favorita, de nuevo pensé en las ironías, cuando lo conocí detestaba esa sonrisa porque la consideraba arrogante, pero ahora de arrogante no tenía nada
— ¿Qué pasa?— pregunte al fin
— Llamaron del hospital— de inmediato me senté— Tranquila, no ha pasado nada malo, el doctor Martín llamo para avistarte que ya pasaron a tu madre a un cuarto, podemos ir a verla cuando queramos—
— Entonces vamos ya, quiero verla— Albert asintió
Llegamos en poco tiempo, pues el apartamento de Albert, de verdad estaba cerca al hospital, preguntamos por mi madre en recepción y nos dieron el número de la habitación de mi madre, rápidamente subimos a verla. Cuando entramos mi madre estaba medio sentada y una enfermera le daba algo de comer, mientras su expresión era de auténtico asco, eso era otras de las cosas que compartíamos ambas, el desprecio a los hospitales. Es una lástima que por su enfermedad, hubiéramos pasado demasiado tiempo en ellos los últimos años.
— ¡Mamá!— dije corriendo a abrazarla
— ¡Hija! Qué bueno verte—
— No vuelvas a darme un susto así, has el favor de decirme siempre como te sientes, no importa lo que sea, no me vuelvas a ocultar nada— la regañe
— Lo siento hija, no quería preocuparte—
— Me preocupa más que me escondas las cosas, pero al menos ya estás bien ¿Cómo te sientes?—
— Bastante mejor, aunque no me agrada nada la idea de quedarme hospitalizada— dijo haciendo cara de horror. Albert que estuvo parado a mi lado esperando a que terminara de saludar a mi madre, se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla
— María Pony que gusto verte mejor, nos has dado un susto a todos— mi madre le tomo una mano
— Gracias Albert, perdona haberte molestado a ti también— dijo mi madre algo apenada
— No digas eso, ya estás hablando como Candy, ustedes no son ninguna molestia para mí. Lo que importa ahora es que debes cuidarte para que salgas pronto—
— Por lo menos me alegra que Candy no haya estado sola en todo esto, de nuevo gracias por cuidarla—
— No hace falta que lo agradezca— dijo de nuevo Albert
— Es una pena que te vaya a dejar sola en casa por un tiempo hija, no me gusta nada que estés sin compañía— dijo tristemente mi madre
— Candy puede pasar el tiempo que usted este aquí en mi apartamento, además queda muy cerca de aquí, podrá venir más fácilmente y no estará sola, aunque solo si usted lo permite— le comento Albert, yo abrí los ojos sorprendida y voltee a verlo
— Claro que si puede, no sabes lo que me alegra eso, no quiero que Candy este todo este tiempo sola, no sabemos cuánto voy a estar aquí— dijo mi madre alegremente ante la idea de mi compañía
— Albert, en verdad no quiero ser una molestia, ya bastante has hecho por nosotras— le dije algo avergonzada, la verdad es que también me daba muchos nervios la idea de vivir un tiempo con él
— Tonterías, hoy mismo iremos por algo de ropa a tu casa— nuevamente Albert estaba más bien ordenando que preguntando, y de nuevo yo no objete más, era tiempo perdido, además de verdad me agrada la idea de estar más cerca de mi madre
Pasamos lo que quedo de la tarde con María Pony solo nosotros dos, pues aunque llamamos a todos a avisarles sobre el estado de mi madre, ya era algo tarde para visitas y era preferible que mi madre descansara un poco, ya mañana podrían venir todos los que quisieran. A las siete de la noche, debimos abandonar la habitación, pues no se permitían más visitas y debido al estado delicado de mi madre, tampoco permitían acompañantes para dormir, me sentí muy mal de dejarla sola, pero ella me prometió que estaría bien y que mejor me fuera a descansar, que ya podría verla al día siguiente. Algo resignada acepte irme, pero le prometí que a primera hora estaría ahí para verla mañana.
Salimos directamente para mi apartamento, cuando llegamos al edificio subimos y guarde en una mochila, ropa suficiente para unos días, un par de zapatos, mi pijama, ropa interior y mi cepillo de dientes, revise que no quedara ninguna llave abierta, ninguna luz encendida y que todo estuviera en orden antes de salir.
Cuando bajamos al primer piso me encontré a Tom en la puerta con el inseparable Sam a su lado, en cuanto me reconoció, corrió hasta mí para preguntar por el estado de María Pony y se alegró de que estuviera bien, también me dijo que iría mañana a visitarla en la tarde antes de tomar su turno de noche, yo le agradecí su preocupación y le di la dirección del hospital.
— ¿Y adónde vas?— dijo viendo claramente la mochila que Albert llevaba en la mano
— A mi apartamento— le dijo Albert fríamente, Tom alzo ambas cejas
— Voy a quedarme con Albert mientras mi mamá este en el hospital, él vive a unas cuadras así que me queda más fácil ir a verla desde allí y estar al pendiente por si pasa alguna emergencia— de nuevo me sentía dándole explicaciones a un novio celoso— Albert nos lo ofreció, así que vine a recoger algunas cosas por ahora—
— Claro, hay que aprovecharse de la ocasión ¿no?— dijo Tom mirando directamente a Albert
— ¡Ya me tienen cansado tus estúpidos comentarios de hombre celoso!— le dijo Albert irritado mientras elevaba la voz— ¿A ti que te importa si Candy vive conmigo o no? A fin de cuentas, ella es mi novia, puede quedarse conmigo todo lo que se le dé la gana, deja de estar haciendo reclamos e insinuaciones infantiles y acepta de una maldita vez que lastimosamente para ti Candy esta conmigo. Me tiene arto tu actitud conmigo, yo no te he dado motivos para que andes apuntándome con el dedo todo el tiempo, si lo que te molesta es que yo por el simple hecho de tener dinero me haya fijado en Candy, pues déjame decirte que tienes una mente bastante anticuada, si te preocupa que yo abuse de mi posición social para hacerle algo malo, puedes estar absolutamente tranquilo, si estoy con ella es porque la quiero y no tengo la más mínima intención de abusar de ella, además, creo que Candy estaba bastante grandecita para cuidarse sola, no necesita guarda espaldas que hablen por ella— y sin esperar la respuesta de Tom me tomo del brazo y me jalo hasta el auto.
Yo estaba totalmente en shock, entre todas las palabras que Albert dijo solo dos se me quedaron grabadas en la cabeza, la quiero, había dicho claramente, le dijo a Tom que estaba conmigo porque me quería. ¿Sería cierto? ¿O solo lo dijo para molestar a Tom o por el calor del momento? No tengo la menor idea, pero verdad o no, mi corazón se aceleró y me sentí realmente feliz con sus palabras.
— Te juro que si la próxima vez que me lo encuentre, continua con esa actitud estúpida, entonces me voy a olvidar de la caballerosidad y le hare entender las cosas de maneras más diferentes— me dijo aun enojado después de arrancar el auto a toda velocidad— jamás en la vida pensé encontrar otra persona diferente a Mike que me saque de mis casillas con tanta facilidad, es realmente frustrante— continuó desahogando su rabia
— Cálmate Albert— le dije riendo
— Yo no le veo lo gracioso— me dijo aun enojado
— Yo si la verdad, jamás pensé verte en este estado, estas que rompes el manubrio— Albert noto la fuerza con la que apretaba el manubrio, así que soltando un suspiro redujo la presión con que lo estaba agarrando y de paso bajo un poco la velocidad, iba realmente rápido
— Perdóname por actuar de esta forma en tu presencia, pero en serio perdí el control—
— No tienes por qué disculparte, la verdad es que Tom también comenzaba a cansarme, desde hace algún tiempo él me había dado a entender que sentía algo más que amistad por mí, pero yo solo lo veo como un amigo, así que me hice la desentendida, para no tener que darle una negativa tan de frente. Pero desde que se enteró que salgo contigo me mira casi siempre con reproche, a veces incluso me siento dándole explicaciones a un novio celoso. Aunque Tom es un buen chico, algo acelerado, pero no es malo, tiene un gran corazón— le conté
— Podrá tener un gran corazón, pero le falta cerebro— dijo más tranquilo y dándome de nuevo su sonrisa torcida
— No te preocupes, por muy lento que sea, después de todo lo que dijiste, dudo que vuelva a molestar— le dije riendo.
Me moría por preguntarle si era verdad que me quería, pero me daba miedo, si él de verdad lo sentía, ya me lo habría dicho anteriormente o lo haría pronto. Pero mientras eso pasa, prefiero quedarme con la duda a exponerme a alguna respuesta que no me guste o que me haga daño. Porque al menos por mi parte, ya las cosas estaban claras, yo si lo quería, lo quería demasiado, incluso podría decir que lo amo, me había enamorado de Albert, pero era imposible no hacerlo, su forma de ser y de tratarme me dejaba con la guardia baja, en verdad era imposible no caer rendida a sus encantos.
Llegamos al edificio de Albert y el vigilante de nuevo se sorprendió al verme llegar con él otra vez, además no pasó desapercibida la mochila que Albert traía.
Subimos y Albert de nuevo ordeno comida para la cena, me dijo que mientras esperábamos podría darme un baño en su habitación y cambiarme de una vez para estar más cómoda, luego de que terminara, él hizo lo mismo y yo me quede viendo televisión en la sala mientras esperaba, cuando él estuvo listo, al rato llego la cena, comimos bastante tranquilos y vimos televisión otro rato luego de comer. Cuando di mi tercer bostezo, Albert apago el televisor.
— Sera mejor que vayamos a descansar— dijo levantándose— te vas a quedar en mi habitación— me informo
— ¿Y tú?— le pregunte
— El sofá de la sala es bastante cómodo, me quedaría ahí—
— De ninguna manera, yo soy la que debe quedarse en el sofá, además soy más chica que tú, dormiré más fácil en el—
— Estás loca, ni de chiste te quedas tú en el sofá, dormirás en mi habitación y punto—
— Oh no Albert Andry, esta vez no cederé a tus ordenes, si duermes en el sofá, entonces yo lo hare en el piso—
— ¡Mujer terca! Deja de ser tan caprichosa— se quejó bufando exasperado
— Tengo una mejor idea— dije algo nerviosa al analizar bien mi proposición. Él me miro interesado— durmamos los dos en la cama— Albert levanto ambas cejas y yo me sonroje— ¡no me mal interpretes!— me apresure a decir— solo vamos a dormir, nada más—
— Yo no he dicho una sola palabra, pero ¿Estas segura? ¿No piensas que yo puedo intentar algo?—
— Confió en ti, sé que no intentaras nada— le dije la verdad
— ¿Cómo estas tan segura?—
— Solo lo sé, como tú mismo dijiste, si tus intenciones fueran esas, ya habrías abusado antes— él rio
— No confíes tanto Candy, ni te asegures mucho de mi autocontrol, yo también soy humano—
— Si, uno bastante caballeroso— volví a decir, era la verdad, confiaba en él, tal vez la que tendría que usar su autocontrol en esta ocasión era yo
Albert se acercó a mí y me beso, me dio un beso bastante apasionado y efusivo, como todas las veces le correspondí mientras le cruzaba los brazos al cuello para tenerlo más cerca.
— Gracias por tu voto de confianza, pero será mejor que vayamos a dormir ya, si continuo besándote no puedo asegurarte que de verdad pueda controlarme— dijo riendo, me dio un beso fugaz en los labios y luego me tomo de la mano hasta su habitación
Nos acostamos cada uno por un lado diferente de la cama, nos deseamos buenas noches y apagamos las luces aun conservando la distancia entre nosotros en la cama. Yo estaba dándole la espalda, pero me moría por girarme y abrazarlo, no sé si Albert leyó mi mente, pero a los pocos minutos lo sentí girarse, tomarme por un brazo y girarme a mí también para quedar los dos juntos, me acerco lo más que pudo a él y yo apoye mi cabeza en su pecho mientras Albert me abrazaba por la cintura.
— Por más que lo intente, ni el autocontrol evitara que duerma mínimo abrazado contigo, es imposible tenerte a un metro y no poderte abrazar— me dijo mientras reía
— No hay problema, creo que a mí también me gusta la idea— le dije acompañando su risa y cerrando los ojos— Buenas noches Albert—
— Ahora si serán buenas noches Candy— no comentamos más nada y minutos después, nos quedamos dormidos
