Hola chicas esta historia es una TRANSCRIPCION de la original de Yurika Cullen que muy amablemente ME PERMITIÓ ADAPTAR sus historias a los personajes de Candy Candy, y así compartir con ustedes su talento….espero le agrade tanto como las otras historias que su inspiración nos ha permitido disfrutas…

NOVIA COMPRADA

By. Yurika Cullen

Capitulo Ocho

A la mañana siguiente Albert fue el primero en despertarse, me sorprendió con el desayuno en la cama y yo cada vez me estaba haciendo más ilusiones con sus detalles, desayunamos algo ligero y nos cambiamos rápido porque yo moría por ir a ver a mi madre.

— Albert ¿No tienes que ir a la empresa?— le pregunte cuando estábamos entrando al hospital

— No, le pedí a mi padre que me sustituyera unos días—

— ¿Por qué?— pregunte sin entender

— ¿No es obvio? No te voy a dejar sola, además también se lo prometí a tu madre y no es que como que no pensara hacerlo— yo me quede parada en mi sitio y lo mire asombrada— ¿Qué pasa?— me pregunto al no comprender mi reacción

— ¿Estás haciendo todo esto por mí? ¿En serio?— pregunte aun incrédula

— Si, pero no entiendo porque te sorprendes, haría esto y mucho más por ti— dijo serio— ¿Por qué te es tan difícil entender que yo soy capaz de ayudarte desinteresadamente? Deja de mirarme así, a veces pienso que debería ofenderme de lo desconfiada que eres conmigo ¿No te he demostrado ya que yo no soy como tu pensabas al principio?— me sentí mal al ver que estaba dolido

— Perdóname Albert, pero ningún hombre aparte de Ster había estado interesado en ayudarme tanto así tan fácil, se y comprobé que no eres como yo pensé al comienzo, pero es que te portas tan bien conmigo que a veces pienso que es solo un sueño— él sonrió cambiando su expresión y me dio un abrazo

— Bien, pues vas a tener que esforzarte un poco más en tu actitud desconfiada hacia mí, además, después de que pase todo esto, tu y yo vamos a tener esa conversación que hemos estado aplazando tanto, hay algo que tengo que aclararte y decirte, por mientas tanto, no creas lo que te dicen lo demás hasta que no lo compruebes por ti misma y por favor, tenme un poquito más de fe—

— Okey, te lo prometo— le dije sonriendo

Entramos a la habitación de mi madre y pasamos toda la mañana con ella, a María Pony también le sorprendió el hecho de que Albert no fuera a trabajar al igual que yo solo para acompañarnos, con esos gestos mi madre realmente estaban encariñada con él, se notaba en como lo trataba y como lo miraba, es como si fuera otro hijo más para ella. Sin importar como terminaran las cosas con Albert, trataría de que por lo menos, su relación con mi madre no cambiara, ella de verdad lo quería.

Al medio día, Rose y William vinieron a visitar a mi madre y ella se disculpó con ellos por haberse tenido que conocer en una situación así y en un desagradable hospital, ellos le restaron importancia y solo le pidieron que se esforzara con su tratamiento para que saliera a cenar con ellos una noche de estas. Mi madre se puso muy contenta y también congenio muy bien con ellos, especialmente con Rose, hablaron un buen rato mientras que William y Albert se ponían al tanto de algunas cosas de la empresa, yo las acompañe en su conversación y ambas tenían muchos pasatiempos en común, incluso Rose le prometió a mi madre que le enseñaría unas buenas recetas para que mejorara su comida. La verdad, no sé cómo ira a lograrlo, para María Pony la cocina no es su fuerte.

En la tarde, también fueron a visitar a mi madre, Paty, Ster y los chicos, incluso más tarde apareció Tom y al parecer el pequeño encuentro con Albert en la noche anterior lo calmo un poco, pues se portó muy bien, hablo muchísimo con mi madre y a mí me trato como en los viejos tiempos, solo espero que esa actitud no sea así solo por la presencia de mi madre, de todas formas, Albert prefirió salir para no incomodarlo con su presencia además de que aprovecharía la oportunidad para llamar a Susana su secretaria y pedirle que le entregara unos papeles de su escritorio a su padre.

La semana transcurrió rápido y mi madre cada día se veía mejor, según el doctor Martín si continuaba así, le podrían dar de alta en una semana más, el viernes había salido con Albert a cenar a un restaurante italiano que era su preferido, todo este tiempo nuestra relación había mejorado mucho, la convivencia con Albert era realmente muy tranquila y éramos muy compatibles juntos, Albert estaba muy cariñoso conmigo y yo tenía miedo porque estaba acostumbrada demasiado a él y el día en que tuviéramos que terminar nuestro trato, me hiciera demasiada falta.

Los besos entre los dos cada vez se hicieron más frecuentes y más apasionados, incluso en las noches, nos empezábamos a besar de tal manera que las caricias no tardaban en llegar, pero Albert siempre era el que ponía los límites y el que tomaba el control de la situación, frenándose y frenándome. Sinceramente estaba frustrada, aunque sonara absurdo, yo me moría por estar con Albert en la intimidad, en lo poco que alcance a ver, se nota que Albert es muy apasionado y entregado, me moría por descubrir como seria si hiciéramos el amor, pero él siempre se frenaba diciendo que no debía abusar de su autocontrol y siendo sincera, yo estaba a punto de decirle que mandara su autocontrol al carajo. Pero no me había atrevido pues me daba vergüenza.

Hoy sábado había pasado como siempre todo el día con mi madre, en la tarde Albert tuvo que ir a la empresa para una reunión importante y esta vez él no podría faltar, yo debía ir a mi apartamento por unos papeles de María Pony y de paso por un poco más de ropa para mí, Albert se ofreció a dejarme su coche pero lo rechace y le dije que me iría en autobús, pero él insistió y no se quedó tranquilo hasta que no le prometí ir y volver en taxi.

Llegue al edificio y salude a Jimmy que estaba como siempre con Sam a su lado, subí a mi apartamento y aliste todo lo que necesitaba, pero antes de salir decidí limpiar un poco pues ya se podía ver algunas capas de polvo por todo el lugar, tarde media hora limpiando y salí más contenta pues no quería que el apartamento se descuidara y estuviera hecho un desastre para cuando mi madre volviera.

— Candy— sentí que me llamaron cuando salía del edificio, me gire y vi a Tom ya ocupando el lugar de Jimmy y atando a Sam a una biga

— Hey Tom— lo salude sonriendo

— ¿Cómo estás? ¿Cómo va María Pony?—

— Yo bien gracias y mi madre mucho mejor que como la viste hace dos días— Tom había ido regularmente a visitarla

— Salúdala de mi parte cuando la veas—

— Claro—

— Candy, yo quería hablar contigo— me dijo serio y yo ya imaginaba que no me hablaba solo para saludar a Mamá

— Dime—

— Hay algo importante que quiero decirte— ¡Hay Dios no, que no sea lo que imagino!— Candy yo desde hace mucho tiempo quería decirte que— ¡Mierda si es lo que pienso!— que estoy enamorado de ti— ¡No! Dios no, ¿Qué le voy a decir? Yo me quede pasmada mirándolo

— Tom, yo, tu sabes que yo estoy con Albert ahora— dije nerviosa

— Lo sé, pero eso no significa que tengas que estar con él toda la vida, yo sé que tal vez tu estas deslumbrada con Albert, entiendo que es difícil negarse cuando alguien de su posición muestra interés, pero si intentaras con alguien diferente, tal vez…—

— ¡Espera!— lo pare irritada— ¿Qué dijiste? ¿Qué me estas queriendo decir Tom? ¿Crees que yo estoy con Albert solo porque él tiene dinero y porque según tú es imposible que alguien con su posición pueda fijarse en alguien como yo? — dije enojada

— No quise decir eso Candy, quiero decir que es lógico que él te deslumbre, tiene las formas para hacerlo—

— ¡Otra vez el mandito dinero! Tom, ya te lo dije, a mí no me importa el dinero de Albert, si yo estoy con él es por algo totalmente diferente—

— ¿Por qué?—

— ¿Y crees que te lo voy a decir? Por Dios, eso es algo que solo me importa a mí y a él. Mira Tom, en verdad yo te quiero, pero como un amigo, nada más, solo puedo ofrecerte una amistad, tú dices que intente algo diferente y tal vez me dé cuenta así que lo que tengo con Albert no es como yo pienso ¿no? Pues déjame decirte que estas equivocado, ya te lo dije, yo no estoy con Albert por su dinero, de verdad estoy enamorada de él Tom, de su personalidad, no de su bolsillo. Por favor Tom, no lo hagas más difícil para mí. Entiéndelo, voy a estar con Albert hasta que se canse de mí, porque por mi lado estaría con él siempre—

— ¿Vas a arriesgarte a sufrir? ¿Y si solo eres un juego para él? ¿Qué harás cuando se canse?—

— ¿Por qué estás tan seguro que se cansara? Y en llegado caso de que pase, asumiré las consecuencias, si llegara a pasar todo lo que dices, entonces lo afrontare con lo que sea necesario, pero por ahora, no lo voy a dejar— y eso era nada más que la verdad

— Está bien, pero quiero que sepas que yo estaré aquí por si algún día me necesitas, si él se cansa, entonces, estate por segura, que yo te voy a estar esperando— me dijo. Yo me sentí más tranquila de que no continuara insistiendo

— Gracias Tom, y aunque suene egoísta, espero que ese día no llegue y espero también que pronto encuentres alguien que de verdad te valore, que en verdad te quiera por lo que eres, te mereces a alguien que te pueda dar amor completo Tom, mereces recibir amor de verdad, no sobras— le dije mientras lo abrazaba— Aun así, muchas gracias por tus sentimientos— le dije

Me gire para marcharme, pero sentí que me tomaba de un brazo y me volvía a girar a su lado, me tomo del rostro y me beso, era un beso desesperado y muy intenso, pero lastimosamente no me hacía sentir nada. Nada comprado a los besos de Albert. Apoye mis manos en sus hombros para empujarlo, pero no era capaz de separarme. De repente escuche un golpe y quede liberada rápidamente. Me gire y vi a Albert parado a mi lado mirando con una expresión que nunca le había visto, estaba lleno de ira y odio, respiraba entrecortadamente y tenía los puños cerrados frente a Tom que estaba tirado en el suelo por el golpe.

— ¿De qué maldita manera te tengo que hacer entender las cosas perro desgraciado?— le dijo Albert con la voz llena de odio. Tom se pasó el dorso de la mano por el labio inferior que sangraba, levanto su mirada y vio a Albert con el ceño fruncido— ¿Me quieres explicar qué demonios estaba pasando?— dijo de nuevo Albert pero ahora mirándome a mi

— Albert, primero cálmate— le pedí

— ¿Qué me calme? ¿Cómo quieres que lo haga cuando te encuentro besándote con este imbécil? ¡Te estoy pidiendo una explicación Candy, porque no quiero dejarme llevar por las apariencias y empezar a juzgar equivocadamente! ¿Qué demonios estaba pasando?— pregunto de nuevo enojado

— Albert…—

— Ella no tiene la culpa— me interrumpió Tom que ya se había levantado y estaba parado atrás de Albert— fui yo quien la beso, Candy incluso estaba tratando de separarme—

— ¿Es verdad?— me pregunto más relajado. Yo asentí, Albert suspiro y se giró a Tom— Eres una molestia ¿sabías?— le dijo serio— más te vale que no te vuelvas a acercar a Candy— lo amenazo

— No te tengo miedo—

— No me importa, solo te lo advierto— le dijo de nuevo, se agacho a recoger la maleta con mis cosas que se me habían caído cuando Tom me beso, me tomo de la mano y me llevo hasta el auto

El camino hasta su apartamento fue en completo silencio, Albert tenía el rostro serio, cuando llegamos, me ayudo a bajar del auto y de nuevo el camino hasta su apartamento fue sin una sola palabra. Abrió la puerta y me dejo pasar primero, camino hasta el sofá y dejo ahí mi mochila, yo me quede parada en medio de la estancia sin saber que hacer o que decir, no sabía si estaba enojado conmigo, se giró hacia mí y me miro aun serio.

— Albert, yo…— no pude continuar

Albert acorto nuestra distancia y me beso, me beso con demasiada pasión y desespero, era el segundo beso del día que recibía de esa forma, pero este definitivamente era el mejor y el que yo quería. No tarde en responderle, como siempre le cruce los brazos al cuello y él me acerco mas a el tomándome por la cintura.

— Perdóname de nuevo por lo de ahora— me dijo cuando terminamos de besarnos

— ¿Por qué?—

— Por haber intentado juzgarte, pero de verdad, me moría de celos, no sabes cómo me sentí cuando llegue y lo vi besándote, no pensé y simplemente me lance a pegarle— yo le di un beso fugaz en los labios

— No tiene importancia, yo habría actuado muchísimo peor, creo que ni siquiera te hubiera dado la oportunidad de explicarme algo, te hubiera juzgado sin pensar— le dije la verdad. Albert suspiro y me tomo del rostro

— No aguanto más Candy, te dije que hablaríamos esto cuando tu madre estuviera bien, pero episodios como el de Tom me obligan a adelantarme— dijo frustrado

— ¿De qué quieres que hablemos?— pregunte confundida

— Del trato— mi corazón se aceleró, lo más seguro es que Albert estuviera esperando a que mi madre se recuperara para terminar conmigo, pero al parecer, se iba a adelantar

— ¿Y qué vamos a hablar?—

— Cuando me hablaste de Candice habíamos quedado al pendiente de una conversación, yo te dije que tenía que decirte y aclárate algo— yo asentí. El me llevo hasta el sofá y me sentó, haciéndome seguirlo

— Habla de una vez Albert— lo apresure

— Candy, yo te dije que te había propuesto este trato porque me gustabas, y porque era una ventaja para mi estar a tu lado por medio del mismo— yo asentí de nuevo— todo eso es verdad, pero la razón detrás de todo eso es mucho más importante— suspiro— Candy, tú me gustas demasiado, y si te propuse el trato, fue con la ilusión de que pasando tiempo conmigo y dándome esa oportunidad de conocernos, te enamorarías de mi— yo abrí los ojos con sorpresa

— Pero…— él puso un dedo en mis labios

— Quería conquistarte, quería que por medio de este noviazgo falso resultaras siendo mi novia de verdad, que me aceptaras no solo por el trato, sino porque sentías algo por mí, no me había animado a decírtelo, debido al estado de Mamá, suficientes preocupaciones tenías con tu madre para yo sumarte una más, quería esperar a que ella estuviera bien y de ese modo replantearte las cosas, pero la verdad la escena de Tom me hace querer hablar contigo con la verdad mucho antes de lo planeado. Te amo Candy, me enamore de ti, yo no estoy contigo solo porque fueras la única que me rechazara, ni porque seas un capricho, yo de verdad te amo. Pero si tu no sientes lo mismo…—

Esta vez fui yo quien no lo deje continuar, lo calle con un beso, sin poderlo evitar me senté sobre sus piernas y lo abrace con fuerza mientras lo besaba, Albert al comienzo sorprendido se quedó estático, pero luego me abrazo por la cintura y me correspondió.

— No digas más tonterías Albert, si tú te vas a sincerar, entonces yo también debo hacerlo— le dije— todo este tiempo estuve tratando de no pensar en lo que sentía por ti, porque me daba miedo encariñarme demasiado y sufrir cuando las cosas terminaran, pero hace pocos días fue imposible seguir haciéndolo. Yo también te amo Albert, hace mucho que yo deje de estar contigo solo por el dinero, si te soy sincera desde un comienzo te sentí más como mi novio de verdad y todo lo que hemos hecho juntos nunca ha sido una actuación, tampoco te he acompañado a la cena de tu familia ni he salido contigo porque fuera mi obligación, en verdad quería hacerlo y la paso muy bien a tu lado—

— Entonces, ahora mismo deshago ese maldito acuerdo— me dijo serio— desde hoy, dejas de estar conmigo por el dinero, pero aun así, no pienses que dejare de dártelo—

— Ni loca—

— No— me interrumpió— antes de que digas algo, primero ven— dijo levantándose y jalándome a la habitación, me sentó en la cama y lo vi ir hasta el armario y rebuscar algo entre sus ropas, de nuevo regreso casi corriendo y se inclinó a mi lado. Yo me pasme ante lo que veía— Cásate conmigo Candy, aunque al comienzo habíamos acordado que serias mi novia y luego mi prometida, yo de verdad estaba esperando un tiempo a que sintieras algo por mí para hacerlo de verdad, para pedirte con toda la seriedad del mundo que quiero que te cases conmigo— me dijo abriendo una cajita de terciopelo azul

— Creo que será imposible negarme— le dije sonriendo, Albert saco el anillo y me lo puso, se levantó se sentó a mi lado y me beso

— Ahora si— dijo cuando terminamos el beso— no me vas a poder decir que no te ayude económicamente, pronto serás mi esposa y legalmente podre hacerlo, así que no quiero objeciones desde ahora— me dijo y de nuevo su tono era más una orden que una pregunta. Yo negué varias veces con la cabeza pero no dije nada, simplemente me acerque de nuevo y lo bese, era imposible negarse