Hola chicas esta historia es una TRANSCRIPCION de la original de Yurika Cullen que muy amablemente ME PERMITIÓ ADAPTAR sus historias a los personajes de Candy Candy, y así compartir con ustedes su talento….espero le agrade tanto como las otras historias que su inspiración nos ha permitido disfrutas…
NOVIA COMPRADA
By. Yurika Cullen
Capitulo Nueve
Nos besamos apasionadamente y de un momento a otro sentía Albert acomodarse sobre mi e intensificar el beso, yo le correspondí de igual modo y a los segundos fue imposible no sentir su erección contra mi pelvis, metí las manos bajo su camisa, pero de inmediato Albert dejo de besarme y me sostuvo de las muñecas mientras se acostaba a mi lado en la cama. Su respiración era agitada.
— Para Candy— yo bufe frustrada, ya me imaginaba que iba a decir, había hecho lo mismo incontables veces en los últimos días
— ¿Qué pasa?— le pregunte frustrada
— Candy, si continuamos así…—empezó a decir
— Albert— lo corte— No vengas de nuevo con el mismo cuento, tu autocontrol me importa un carajo— le dije enojada. Él se giró recostándose en su codo y me miro sorprendido
— ¿Qué?— me pregunto con los ojos muy abiertos
— Lo que oíste, todos estos días has salido con lo mismo y si no he dicho nada es porque me daba miedo que llegáramos más allá y luego sufrir cuando me dejaras, pero si ya sé que me amas y ya sabes que te amo ¿Entonces porque te detienes?— la boca de Albert estaba abierta, parpadeo un par de veces y luego cerro de nuevo la boca
— Me estas queriendo decir ¿Qué todo este tiempo estuve conteniéndome y dándome largas duchas de agua fría para nada?— yo sonreí ante la imagen mental de Albert bañándose con agua fría
— Creo que si— le dije al final. Albert se dejó caer de nuevo a la cama y bufo frustrado
— Eso es imperdonable— volvió a decir ahora riendo
— ¿Por qué?— él me tomo de una mano y me levanto colocándome sobre él, me paso un brazo por la cintura abrazándome con fuerza y con su mano libre tomo mi barbilla
— Candy— dijo serio— tú no tienes una idea de cuánto te deseo, desde la primera vez que te vi en el café despertaste en mi ese sentimiento de la manera más intensa posible, al comienzo te convertiste en una obsesión, soñaba todas las noches contigo, para mí era realmente frustrante el hecho de que me rechazaras como nadie lo había hecho nunca. Por eso empecé a investigar sobre ti, quería encontrar la forma de hacer que cayeras, pero el tiro me salió por la culata, mientras más supe de ti y mientras más cosas descubría, más me interesabas, más me gustabas…
…Pero aunque el deseo continuaba, mis sentimientos cambiaron, te admire por ser una mujer tan luchadora y dedicada, por no caer a mis encantos cuando sabias que era millonario y que te podría pagar fácilmente lo que me pidieras, te respete por eso, aunque al final acudieras a mí, tus únicos motivos eran ayudar a tu madre, el que la pusieras a ella sobre ti, me hizo aguatarme todo este tiempo, porque no quería que lo hiciéramos mientras tu pensaras que para mí era solo diversión, no quería que pensaras que ibas a caer en la supuesta lista de la que me hablaste al comienzo, quería y quiero que sea especial, que no lo consideres como un simple rato en mi cama, porque cuando hagamos el amor— me dijo y yo me estremecí ante sus palabras— cuando seas mía, no voy a permitir que nadie más te toque, vas a ser mía para siempre—
— Albert— le dije casi en un susurro— yo no quiero ser de nadie más, pero en ese caso, yo también quiero lo mismo— Albert apoyo sus labios contra los míos de manera intensa
— Claro que sí, yo también seré solamente tuyo Candy, pero aun así ¿Estas segura de lo que me pides?— dijo tomando mi rostro con sus dos manos— ¿en verdad quieres que hagamos el amor?— de nuevo me estremecí ante sus palabras, pero no le respondí nada, solamente lo bese— Lo tomare como un si— me dijo cuando dejamos de besarnos
Albert se levantó mientras me sostenía en sus brazos y se giró a la cama acostándome en medio de ella, luego se acostó sobre mí y me beso con pasión mientras acariciaba mi cuerpo con ambas manos. Yo no quise quedarme atrás y metí mis manos bajo su camisa acariciando su pecho y abdomen, Albert soltó un pequeño gruñido en mis labios y yo sonreí ante su acción. Él imito mi acción y metió sus manos bajo mi blusa, yo me estremecí ante el contacto de sus manos con mi piel, sentía que me quemaba, peor la sensación era tan agradable, que la piel que no había sido tocada, casi gritaba por su atención.
Me quito la blusa y su camisa, me beso el cuello y empezó a bajar por entre mis pechos hasta mi abdomen, beso mi ombligo y lentamente fue desabrochando el pantalón que traía puesto bajándolo lentamente mientras continuaba besando mi piel, se quedó arrodillado a mi lado observando mi cuerpo con solo la ropa interior y yo me ruborice por su mirada tan intensa. Luego de acariciarme por largo rato se sacó sus propios pantalones y se acostó de nuevo sobre mí con solo sus bóxers.
— Te amo Candy— me dijo contra mi oído
— Yo también te amo Albert— le respondí abrazándolo por el cuello y acariciando su cabello
Después de más besos y caricias, ya estábamos rozando nuestras pieles desnudas por completo, Albert se levantó unos segundos hasta la mesita de noche y saco un preservativo, rápidamente se lo coloco y volvió a su lugar sobre mí. Me beso de nuevo y lo sentí empezar a entrar suavemente en mí, cerré los ojos cuando sentí dolor y Albert se detuvo de inmediato.
— Candy— me dijo en un regaño— Tenías que habérmelo dicho antes, si no hubiera tenido cuidado pude hacerte daño—
— Pero no lo hiciste— le dije sonriendo y besándolo de nuevo
Albert sonrió contra mis labios y continuó después de unos cuantos besos, cuando estuvo totalmente adentro se detuvo de nuevo esperando que me acostumbrara. Cuando vio mi semblante más tranquilo empezó a moverse, yo lo abrase más fuerte y empecé a jadear, Albert comenzó moviéndose lentamente, pero a medida que mis jadeos y gemidos aumentaban él también aumento el ritmo, le cruce las piernas alrededor de su cadera y Albert soltó un gemido ronco por mi acción, continuó moviéndose y segundos después arquee mi espalda contra su pecho y solté un sonoro gemido, mi cuerpo se sacudió como nunca en la vida lo había hecho, segundos después sentí a Albert besarme con fiereza y ahogar su propio gemido en mis labios mientras él también llegaba al clímax.
Albert se acostó a mi lado y me llevo consigo recostándome sobre su pecho, nos tapó con las sabanas y me acaricio un brazo mientras recuperábamos el aliento.
— Creo que si hubiera sabido desde antes que eras virgen, me hubiera obsesionado más contigo— me dijo con voz seria luego de unos segundos de silencio. Yo levante el rostro y lo mire
— ¿Por qué?—
— Los hombres somos egoístas Candy y aunque yo no me considero egoísta en la mayoría de las cosas, las mujeres son otro tema aparte, yo siempre quise que la mujer que fuera a ser mi compañera toda la vida, fuera solo mía, que no la hubiera tocado nadie y sin pensarlo me cumpliste ese deseo. Lo que significa, que ahora si no hay marcha atrás Señorita White, usted ya tiene dueño— me dijo en broma, pero su mirada me decía que era totalmente en serio
— Señor Andry— le dije de la misma forma— ya se lo dije, yo no quiero ser de nadie más, pero aun así, usted también tiene dueña y muero porque cierta Elisa Legan se entere— él soltó una carcajada y me abrazo fuertemente
Hablamos otro rato más sobre cosas sin importancia, luego empezamos a besarnos e inevitablemente hicimos el amor otra vez. Esa noche fue la primera noche en la que disfrute tanto un desvelo.
A la mañana siguiente fuimos al hospital para darle la noticia a Mamá, Albert había llamado antes de salir del apartamento a su madre, y Rose había pegado un grito de alegría tan fuerte que aun estando yo a varios metros de Albert pude escucharlo, William también paso al teléfono y lo felicito, le dijo que ya era hora de que formalizara una relación y pensara en el futuro, después de otros cuantos comentarios, pudimos salir hacia el hospital.
— ¡Hija! ¡No puedo creer lo que estoy viendo! ¿Es de verdad?— mi madre había gritado justo cuando entramos, ni siquiera nos había dado tiempo de contarle, había notado el anillo en cuanto cruce la puerta y de inmediato supo de que era. Albert se rio
— Si se refiere a que me voy a casar con su hija, si, es verdad, aunque creo aún falta tu aprobación— dijo Albert saludándola de beso en la mejilla
— Albert por Dios, ni siquiera tienes que pedírmelo, ya me estaba preguntando porque tardabas tanto, incluso llegue a pensar que Candy me estaba escondiendo la noticia— yo alce las cejas
— ¿Por qué pensaste eso?— le pregunte curiosa
— Candy, pero si ustedes desbordan amor por los poros, jamás en mi vida había visto una pareja más enamorada que ustedes— dijo mi madre feliz. Yo solo pude sonreír. La puerta se abrió y el doctor Martín entro saludando con una gran sonrisa y con un gran ramo de rosas
— Buenos días— nos saludó a todos
— Buenos días— respondimos Albert y yo
— Hola doctor ¿Y esas flores?— pregunto mi madre
— Es un regalo para ti, al parecer tienes un enamorado en el hospital— Albert y yo nos miramos sin comprender y mi madre abrió los ojos sorprendida
— ¿Enamorado? ¿Quién es?— pregunto interesada, el doctor sonrió
— Recuerdas al doctor Phil Dwyer—
— El que vino con usted hace dos días a mi revisión general ¿No?— el doctor asintió— ¿Él?— pregunto sonrojada. Yo solo sonreí, al parecer Cupido le dio a mi madre otra oportunidad
— Si, está bastante interesado en usted Mamá, incluso me pidió le preguntara si le molesta que venga a visitarla—
— Pero claro que no— dijo ella entusiasmada
— Estupendo, creo que se va a poner muy feliz, aunque, es una pena, no podrá visitarte aquí por mucho tiempo—
— ¿Por qué?— pregunte yo
— Déjenme decirles que nuestra querida paciente a respondido muy bien al cambio que le realizamos a su quimioterapia, podrás salir en dos días más Mamá, pero deberías seguir asistiendo cada quince días para tus secciones— María Pony exclamo un grito de alegría y yo corrí rápido a abrazarla— Además el cambio no solo ha sido favorable para tu estadía aquí, realmente estas ganando esta batalla contra el cáncer Mamá, no quiero hablar de más, pero considero que con máximo un año más estarás curada por completo, pero eso sí, todo siempre y cuando te cuides y hagas todo lo que yo te diga—
— Por supuesto que si doctor, es la segunda mejor noticia del día— dijo emocionada mi madre
— Bien, entonces, en cuanto salgas, vamos a realizar una cena con mi familia y así celebramos tu recuperación y nuestro compromiso— le dijo Albert, mi madre acepto gustosa
Los días pasaron rápido y mi madre salió del hospital tal cual había dicho el doctor, fue muy triste para mí dejar el apartamento de Albert, pero extrañaba a mi madre y quería cuidar de ella todo lo posible, estaría al pendiente de cada cosa para que su recuperación fuera satisfactoria.
También le habíamos contado la noticia a Annie y los chicos, y como lo imagine, ella y Paty se ofrecieron a ir conmigo y mi madre de compras por el vestido de novia y los de dama de honor y madrina, que serían los papeles que ambas representarían. La boda la realizaríamos luego de que me graduara, pues solo me faltaba un semestre y quería terminar primero mi carrera antes de casarme, lo que les dio más tiempo a Annie, Paty y mi madre para atormentarme con centros comerciales, salones de fiesta, cocteles, bufetes y todo lo demás, aunque ambos quisimos una boda discreta, aun así eran muchas las cosas por preparar, así que prácticamente los seis meses antes de la boda fueron un reto total para mí, la universidad, Albert, y las salidas con las chicas para los preparativos de la boda, casi acaban conmigo.
Cuando Tom se enteró, renuncio a su trabajo, no supe nada de él por un par de meses y en verdad me preocupaba su paradero, pero tres meses después me entere que había vuelto a su ciudad natal y ahí había encontrado el amor con una vieja amiga de la infancia. Me alegraba mucho por él, le deseaba lo mejor y espero que la chica le de todo lo que yo no pude y él tanto quiso.
Mi madre había empezado una relación con Phil y para mi sorpresa habían decido casarse primero que nosotros, aunque en un principio me pareció apresurado, después de verlos juntos no me quedo duda de que en verdad se amaban, además no podía estar más que contenta porque mi madre no iba a quedar sola luego de mi boda, ambos decidieron hicieron algo discreto también y se casaron por lo civil un mes antes de mi boda.
Por otra parte me había hecho socia de Ster, con lo que me gusta la cocina, con mi nueva carrera de administración y unos cuantos concejos de Albert, nos animamos para ampliar un poco más el café y montar un restaurante el cual yo administraría, era algo muy bueno para comenzar con mi carrera y la verdad me gustaba mucho la idea. Apenas estábamos empezando pero las cosas se veían bien, habrá que esperar un poco más para ver qué tan buena fue la idea. Realmente mi vida estaba cambiando para mejor.
—*—
Hoy había sido por fin el día tan esperado, ya era oficialmente la Señora Andry, Candy Andry, iba a tardar un tiempo en acostumbrarme a mi nuevo apellido, pero no me disgustaba para nada, la ceremonia había sido en una pequeña capilla de Chicago, donde habían ido pocos invitados, le había pedido a Ster el favor de que fuera él quien me entregara en el altar y él gustoso acepto, pues aunque fuera unos pocos años mayor que yo, se consideraba como un padre para mí, o al menos eso fue lo que dijo, yo por mi parte lo veía más como un hermano, pero acepte que fuera mi padre, ¿Qué tenía de malo?
Cuando lance el ramo, Annie había saltado tan alto para atraparlo que todos se sorprendieron que alguien tan pequeño pudiera llegar tan lejos, ella había abrazado a Archie gritando que eran los próximos, y él solo había reído diciendo que para él sería un placer, así que ella tomo eso como una proposición de matrimonio y al instante empezó a planear su propia boda.
— Annie a veces me da miedo— me dijo Albert mientras bailaba conmigo después de habernos cambiado el traje y el vestido y mientras veía a Annie dibujando el diseño de su propio vestido en una servilleta
— Lo sé, pero es tan encantadora que se le perdona todo— le dije sonriendo
— Tienes razón, pero dígame Señora Andry, ¿Está preparada para su luna de miel?— pregunto en broma
— No, la verdad aún no termina de gustarme el que sea una sorpresa Señor Andry, ¿Por qué no me dices a donde me llevaras?—
— Claro que no, dejaría de ser sorpresa, además aguanta un poco, si has aguantado todos estos meses, un par de horas mas no te harán daño— yo le di un suave golpe en un brazo
— Eres incorregible— le dije sonriendo
— ¡Hola!— saludo una horrible voz a mi espalda, me gire y vi a Elisa con su esposo Mike de la mano— ¿Qué les parece si cambiamos pareja para esta pieza? ¿No me prestas a tu esposo unos minutos?— me pregunto
— ¡Oh Elisa! Es una pena, pero, desde hoy este hermoso hombre que vez aquí, estará ocupado para ti y para cualquier otra por el resto de su vida, así que no, no te lo presto— le dije sonriendo
Sentí las risas de varias parejas a mi lado y pude ver a Candice y Terry a Rose y William, a Patricia y Ster, a María Pony y Phil y a Annie y Archie bailando a nuestro alrededor mirando a Elisa con gracia mientras disimulaban su risa. Ella había cerrado la boca con enojo y había fruncido el ceño, sin decir nada, jalo del brazo a su esposo y salió del salón bufando frustrada, mientras Mike gritaba un "Felicidades por la boda" y alzaba una mano despidiéndose. Realmente es un estúpido.
— Bien, acabo de comprobar que mi esposa es toda una fiera— dijo Albert riendo
— Si, vas a tener que cuidar que no te rasguñe la espalda con mis garras— le seguí el juego
— Déjame decirte, que la advertencia llega tarde, aún tengo las marcas de cierta ocasión en la que mi ahora esposa se puso muy violenta cuando estábamos en la cama— me susurro al oído y yo me puse tan roja como una fresa. Albert al ver mi semblante soltó una carcajada y me abrazo fuerte mientras me besaba fugazmente en los labios— Adoro que te sonrojes, pero mejor vámonos ya o perderemos el avión, además, muero por ver de nuevo la otra faceta de fiera que tiene mi mujer— esta vez le sonreí y lo bese con fuerza
— Bien, porque Annie y Paty acaban de darme un conjunto de cuero con látigo incluido como regalo de bodas— le dije mirándolo seria, Albert alzo ambas cejas y luego volvió a sonreír
— Pues tendremos que usarlo, es de mala educación botar lo que te regalan. ¡Rayos! creo que el viaje en el avión se me ara eterno, muero por verte usando ese traje— dijo dándome mi sonrisa torcida
— Entonces vamos ya— le dije respondiendo su sonrisa
Albert me tomo de la mano, y después de despedirnos de todos, subimos al Camaro con rumbo al aeropuerto, definitivamente tendría que agradecerle a mis amigas, tengo el presentimiento de que gracias a ese conjunto de cuero, esta luna de miel, va a ser inolvidable.
FIN
