Hola a todos! :) Gracias por los reviews! Me animaron mucho! Así que sin más demora...
Kagome, te irás al infierno.
Capítulo 1: Pereza infructuosa.
Decir que había estado tan pálida como una hoja de papel era darle demasiado color. Kagome había pasado toda la clase de álgebra mirando la notita adhesiva, tenía gesto ausente, como si le acabaran de decir la peor noticia del mundo.
El timbre sonó, todos los alumnos abandonaron el salón menos Kagome y sus amigas.
—Nee… —Yuka le puso su mano en la frente a la ausente muchacha—, ¿qué le pasa a Kagome?
Sango sonrió con emoción desbordándole por el cuerpo y le arrebató de las manos la notita.
—Chicas, deben felicitarme… ¡Encontré la manera perfecta de volver a Kagome toda una mujer!
Yuka, Eri y Ayumi le dedicaron miradas confusas que viajaron de Kagome a Sango y de regreso.
—¿A qué te refieres Sango?
La aludida se aclaró la garganta y les mostró el papelito.
—Chicas, he logrado hacer que Kagome se comprometa a cometer los siete pecados capitales.
Por un momento no hubo nada más que silencio, hasta que el mismo fue roto por un chillido de Yuka.
—¡Increíble! ¿¡Cómo lo lograste!? —Abrazó a Sango efusivamente y la agitó—. ¡Te has ganado el cielo!
—Sango, eres mágica —siguió Eri con las felicitaciones y alabanzas… Chillaron de nuevo las tres, emocionadas.
Por otro lado, Ayumi se sentó en el pupitre frente al de Kagome y le sonrió.
—¿Cómo logró convencerte de tal cosa?
Kagome salió de sus pensamientos cuando escuchó la pregunta, algo aturdida observó su alrededor y luego regresó a los ojos de Ayumi antes de suspirar pesadamente.
—Si no lo hago le dirá todo a… —Sus mejillas se colorearon de rojo cuando la imagen mental de aquel muchacho vino a su cabeza—. A… a InuYasha —confesó bajando la mirada—. No puedo permitir eso… y…y…
Ayumi contuvo su risa entre sus labios, Kagome le daba lástima en ese momento. Todas sabían que estaba perdidamente enamorada de InuYasha. La querida y loca –muy loca- Sango, había encontrado la manera perfecta para chantajear a la dulce –muy dulce- Kagome.
—Oh vamos Kagome —puso su mano sobre el hombro de ella—, verás que no será tan horrible como lo estás figurando. Seguro hasta te divertirás…
—¿Tú crees? —Gimoteó Kagome de nuevo.
—¡Seguro! ¿Qué pueda pasar? ¿Que InuYasha te vea? —Sonrió intentando animarla, pero para su sorpresa eso descompuso más la carita de Kagome.
—¡Si esa es una de las condiciones!
Sango era demasiado inteligente, era un hecho.
Ya habían pasado cuatro clases, Kagome parecía estarse reponiendo de la impresión pues se encontraba más participativa, de nuevo volvía a tomar notas mientras los maestros hablaban y hacía pequeños dibujitos en las orillas de sus cuadernos… lo curioso era que en todos los dibujitos de ese día (porque era un hábito que Kagome tenía), eran escenas de animé representando las distintas opciones para que Sango muriera.
La hora del almuerzo llegó, y todas se reunieron en una de las bancas que se encontraban por la parte trasera, una de las áreas más calmadas y llenas de sombra de todo el instituto.
—Oye Kagome… ¿Ya pensaste qué pecado cometerás hoy? —Preguntó Sango antes de morder el Onigiri que tenía en las manos. La aludida tragó pesado.
—No… de hecho he estado intentando olvidarme de eso… —Contestó y mordió un rollito de alga.
—Si no escoges tú escogeré yo —le retó Sango, apuntándola con su palillo. A Kagome se le atoró el bocado a media garganta.
—Bien, bien, ¡bien! —Resopló y sacó de la bolsa de su chaqueta la notita color rosa (típico de Sango). Releyó cada una de las palabras una y otra vez, mientras tanto sus amigas continuaron con el cotilleo.
¿Cuál sería el mejor?... Más bien, el "menos peor"…
—Será pereza —Susurró Kagome y sus amigas se quedaron en silencio, inmediatamente después una enorme sonrisa se dibujó en cara de Sango, Yuka y Eri… por otra parte Ayumi la miró con algo de preocupación, Kagome se infartaría a mitad de aquella lista.
—Muy bien… ¿Y cómo la harás?
—Llegaré a mi casa y dormiré el resto del día —le contestó Kagome a Sango sonriendo como si acabara de ganarle. Sango frunció el ceño.
—No cuenta.
—¡Pero si eso es ser perezoso!
—No cuenta —repitió Sango—. Lo que harás será insistirle a InuYasha que te lleve a algún lado y le cancelarás todo justo al final.
—¡Se enojará conmigo! —Gimió Kagome—. ¡Eso no!
—Entonces propón algo mejor que sólo dormir…
Kagome titubeó un momento, buscaba opciones pero simplemente no se le ocurría nada bueno… sólo se figuraba a si misma tirada en su cama, quizás sintiéndose un poco miserable….
—Le pediré ayuda a InuYasha con la tarea de álgebra, y haré que el la haga toda —propuso dubitativa.
Sango pareció considerarlo unos momentos.
—¿Qué piensan de eso, chicas? —Preguntó a sus demás amigas.
—Prefiero lo de pedirle que la saque y cancele todo —Contestó Yuka.
—La verdad igual yo, me parece más notorio el pecado, sobre todo si al final le cancela por quedarse dormida… —Siguió Eri, sonriendo traviesa y guiñándole un ojo a Kagome.
—Deberían dejarla dormir —Sugirió Ayumi mientras una gotita de sudor resbalaba por su sien al encontrarse con la mirada asesina de las otras tres.
—Pues es mayoría de votos, lo siento Kagome —dictó Sango—, le cancelarás a InuYasha….
—¡Nunca dijiste que se sometería a votaciones! —Reclamó Kagome, casi ofendida.
—Tampoco dije que NO se sometería a votaciones —le contestó Sango con sonrisa triunfante—. Pero si no deseas cancelarle todo se arregla con que vaya a tu casa, hable con InuYasha acerca de….
—¡Basta, Basta! ¡Lo haré! —La interrumpió intentando ocultar su sonrojo.
—Vamos Kagome, no será tan malo, siempre has podido con los enojos de InuYasha —Intentó animarla Yuka.
—Es verdad, InuYasha siempre ha sido muy impulsivo y enojón —Continuó Eri, recordando las múltiples veces que InuYasha viajaba a la dirección por haber golpeado a compañeros, contestarle a maestros o simplemente no llevar el uniforme correctamente.
Kagome puso los ojos en blanco, claro que sabía que el peliplateado era impulsivo, enojón y muchas otras cosas, lo que ellas no sabían era lo mal que la hacía sentir cuando se enojaba con ella. Suspiró apesadumbrada.
—¿Y cómo probaré que lo hice? —Preguntó, aunque sabía que se arrepentiría, pero no estaba dispuesta a cometer esas acciones dos veces.
—Simplemente graba la conversación con tu teléfono y ya —comentó Sango con tono casual.
—Bien…—Suspiró Kagome antes de seguir comiendo, estaba segura que esa semana sería un infierno, sin lugar a dudas…. —¿Por qué justo cuando vino InuYasha? —Se preguntaba en su cabeza, algo ausente de la conversación con sus amigas.
El timbre sonó y regresaron a clases, todas muy animadas excepto Kagome, quien ya figuraba distintos escenarios donde InuYasha se enojaba con ella….
Cuatro clases después y cientos de dibujitos con las posibles opciones para la muerte de Sango, era hora de ir a casa. Kagome se despidió de sus amigas, Sango se encargó de recordarle que no debía de fallar en su misión.
—Nos veremos mañana —Sonrió Sango antes de irse, por su camino vivía justamente en dirección contraria de donde vivía Kagome, en un vecindario más cercano a la escuela, por otro lado su amiga tenía que tomar un tren para poder llegar a su casa.
—Hasta mañana —La azabache sonrió, a pesar de que intentaba lucir enojada o molesta, no podía, quería demasiado a Sango.
Caminaba sumida en sus pensamientos, tenía que pensar en lo que le diría a InuYasha para poder convencerlo de salir, lo más probable era que estuviera en su casa jugando con Sota o molestando a Buyo...
—¡Ya llegué! —Avisó en el momento que entró a su casa, mientras se quitaba los zapatos.
—Hija, que bueno que llegaste —su madre asomó su cabeza por la puerta de la cocina y le sonrió—. ¿Cómo estuvo tu día?
—Bien, estuvo muy bien… —Avanzó hasta que entró junto con su madre—. Solamente algo aburrido.
—¿Aburrido? Vaya, ¿no fue Sango a la escuela? —La locura de Sango no era un secreto para nadie, estaba comprobado.
—Sí fue, solamente que tuvimos muchas tareas.
—Oh, ya veo… bueno, hija, sube a refrescarte te animarás un poco —la animó su madre.
—Eso haré —sonrió y se puso de pie, cuando cayó en cuenta que le faltaba una molestia alrededor—. Oye mamá, ¿dónde está InuYasha?
—Fue a su casa a traer ropa, debe llegar pronto…
—Ya veo… ¿Y dónde andan mis tíos?
—Fueron a visitar al padre de InuTaisho, pero InuYasha no pudo ir porque no alcazaba a regresar.
—Entiendo… vale, iré a quitarme el uniforme —Subió las escaleras, estar en su casa le estaba arreglando el humor, aunque el pensamiento latente de un InuYasha enfurecido seguía muy presente.
Tras entrar a su cuarto y haberse deshecho de la falda verde y su camisola se puso un vestido muy sencillo de color blanco y se recogió el cabello en una coleta. Pensó que sería buena idea revisar Facebook antes de bajar a comer algo.
—¡Ya llegué! —La voz de InuYasha sonó en la planta baja, por primera vez no brincó de su asiento para recibirle.
Mientras tanto, InuYasha entraba a la cocina.
—Hola tía —saludó a la Mamá de Kagome mientras se asomaba curioso en las hoyas encimas de la estufa.
—Bienvenido a casa InuYasha, Kagome está en su cuarto si quieres ir a buscarla.
—Sí, gracias… —Su tía tenía la tendencia a deshacerse de él rápidamente cuando estaba en la cocina husmeando en sus sartenes. Salió del lugar justo después de tomar una manzana del frutero.
—¡Niña! —Llamó a la muchacha mientras entraba a su cuarto, se la encontró con los audífonos puestos, bajando la página de Facebook con el ratón de la computadora—. ¡Kagome!
—¿Qué quieres? —Preguntó quitándose un audífono. InuYasha enarcó una ceja.
—Que me pongas atención —le dijo serio, si había algo que InuYasha odiara era que lo ignorara. El plan de Kagome había funcionado, ahora que InuYasha quería atención podía convencerlo de que salieran.
—InuYasha, vamos al cine —le propuso sonriente, al ver que el muchacho se tumbaba en la cama.
—¡Fhe! Primero entro y me ignoras y ahora me ordenas, ¿Qué andas en tus días?
—Por favor llévame al cine —repitió ella haciendo pucheros…
—No hay nada bueno.
—¡Está la de Monsters University! ¡Quiero verla, por favor!
—Kagome, eso es de niños, lleva a Sota.
—Quiero ir contigo —finalizó ella volviendo a hacer pucheritos. Los ojos dorados de InuYasha se desviaron de inmediato y sus mejillas se sonrosaron muy levemente.
—No me gustan esas películas.
—Entonces veamos una que tú quieras —contraatacó Kagome, asegurándose de empezar a grabar en ese momento.
—No me gusta ir al cine —InuYasha se volvió a virar para verla a los ojos—. Aparte, ¿cuál es la necesidad de salir hoy? ¡No quisiste ir ni a Wc'Donalds el viernes!
Kagome suspiró frustrada, claro que no había querido ir, esa noche ahí estarían Sango y Houjo.
—Bien, no salgamos, pero tampoco te haré ramen —la cara de InuYasha se desfiguró.
—¡Dijiste que la harías mañana!
—¡No haré nada, mandón!
—¡Malcriada!
—¡Argh! ¡Cállate, tonto!
Mientras Kagome e InuYasha intercambiaban insultos, su madre y el abuelo fingían que no escuchaban.
—Ese par de muchachitos no tienen remedio —comentó el abuelo al tomar un sorbo a su té.
—Es la juventud —repuso Sonomi con la sonrisa levemente forzada.
Sota simplemente subió el volumen de la televisión.
—¡Eres un grosero! —La carita de Kagome cambió de furia a tristeza después que InuYasha, como siempre, abrió la boca demás. InuYasha se calló de inmediato, odiaba hacerla llorar.
—Oye… no te pongas así —se sentó en la cama y la miró preocupado—. Va…vayamos al cine —le propuso él a Kagome, intentando evitar que llorara a toda costa. Kagome tragó duro, ahora se odiaba a si misma por cancelarle.
—Bien…—dijo en tono bajo y salió de su habitación prácticamente corriendo.
InuYasha se quedó sólo en la habitación y suspiró frustrado.
—Espero esto valga la pena… —murmuró.
Pasó casi una hora, Kagome lo había evitado lo mejor posible, hasta había salido a barrer el patio con tal de no verlo.
—Kagome, ya van a ser las siete… nos perderemos la película —le avisó InuYasha a Kagome mientras entraba a su habitación y se la encontraba ya con pijamas puestas—. No planearás ir al cine así, ¿verdad?
—Ya no tengo ganas de ir… estoy cansada —le dijo y se acomodó en la cama.
—¿Qué, qué? —Preguntó InuYasha mientras las venas de su cabeza se marcaban—. Hiciste todo un drama para ir y ahora no quieres ir… ¿¡Qué demonios te pasa!?
—¡Estoy cansada!
—¡Me importa un comino! ¡Me hiciste un drama para ir y ahora iremos!
—¡No quiero y no puedes obligarme!
InuYasha frunció el ceño y salió del cuarto dando un portazo.
—¡Malcriada!
Kagome se sentó en la cama y suspiró desanimada… Tomó su teléfono y dejó de grabar.
—Misión cumplida… bien hecho Kagome —se felicitó a si misma con ironía y se acomodó en la cama de nuevo—. Al final de esta semana InuYasha no querrá ni verme en pintura… —Gimoteó enterrando su cara en la almohada—. ¡Va a odiarme!
Antes de dar lugar a otra cosa, la puerta de su cuarto volvió a abrirse, era InuYasha con las llaves de su carro en las manos y el cabello recogido en una coleta baja.
—Ya te dije que no iré —le repitió ella sin moverse.
—Ah no, malcriada. Hiciste un berrinche para ir, ahora vas —le advirtió InuYasha acercándose peligrosamente a ella.
Kagome levantó el torso de la cama y se quedó mirándolo con miedo.
—¿Qué… qué planeas?
—La película empieza en media hora así que apenas nos alcanza el tiempo para llegar el cine —se avalazó sobre ella y la sacó de la cama.
—¡Espera! ¿¡Qué estás haciendo!?
—¡Te llevo al cine!
—¡Ni siquiera ando arreglada! ¡Suéltame! —Kagome se jaloneaba mientras InuYasha le quitaba las mantas de encima y la sacaba de la cama.
—¡Lo siento por ti! —InuYasha simplemente la sacó de la cama y la cargó subiéndola sobre su hombro.
—¡InuYasha Taisho, bájame en este mismo instante! —Kagome comenzó a patalear, manotear y retorcerse intentando bajarse, pero para su mala suerte su grandulón amigo era demasiado fuerte, tanto que aguantaba su remolineo sin siquiera tambalearse. Bajaron las escaleras, ella no paraba de gritar y retorcerse, e InuYasha simplemente le decía que estuviera quieta.
—¡Vendremos para la cena, tía Sonomi! —Avisó InuYasha al salir por la puerta principal dejando al abuelo, su hija y Sota con la boca abierta.
—Pero que juegos tan inapropiados los de los chicos —masculló el abuelo.
—Ni que lo digas —concordó Sota. Sonomi, por otro lado, se guardó una carcajadita.
—Esperemos que al menos disfruten la película…
…continuará…
