Bienvenidos a un nuevo capitulo del fanfic.
Disfruten la lectura.
Estaba sentado en la misma silla del sueño o pesadilla anterior. Pero esta vez la soledad era su única compañía. Lejos del dolor que había sufrido por el golpe del búfalo.
—¿Qué pasó? ¿Dónde estoy?
Se preguntaba angustiado.
—Entrégame tu corazón —se escuchó a lo lejos.
Tenso como la ultima vez, oyó los pasos de un poni que se acercaba de frente, cada vez más fuertes y resonantes en ese cuarto oscuro.
Era ella, la poni rosa que su corazón anhelaba pero su mente rechazaba para no salir lastimado como la última vez.
—Entrégame tu corazón —dijo la poni rosa parada en frente de él.
Su voz aguda y celestial hipnotizaba a Sawdust mientras ella acercaba su casco a su pecho. El suave contacto iluminaba el corazón del contratista, dándole la forma característica.
—Entrégame tu corazón.
XXX
Una luz cegadora impedía que Sawdust abriera los ojos por completo. Notó que su abdomen estaba vendado junto con una de sus patas delanteras. Con su casco tocó la parte cubierta de vendas y un dolor molesto le invadió, para su suerte uno soportable. Con algo de esfuerzo logró sentarse en la cama para observar mejor el panorama. Una habitación de hospital.
Una cortina dividía el cuarto, no parecía haber nadie más que él. Por cada cosa nueva que descubría no hacía más que plantearle otras preguntas que necesitaban una respuesta.
Una enfermera pasó por allí y vio a Sawdust despierto.
—Muy buenos días señor, espero que haya podido descansar para las visitas.
—¿Visitas? ¿Qué visitas? —preguntó confundido.
Del corredor aparecieron Braeburn y una yegua color naranja de crin rubia, pecas y cutie mark de tres manzanas.
—¡Compadre! Qué bueno que despertaste —dijo Braeburn alegre.
—¿Qué pasó? ¿Dónde estoy?
—Estas en el hospital de Ponyville. Estuviste en coma por dos días luego del incidente.
El recuerdo de montar a ese búfalo y ser embestido llegaron a su cabeza y todo por, aunque no quería admitirlo, esa poni rosa.
—Gracias a ti y los demás el pueblo de mi primo no fue destruido. Además de eso llegamos a un acuerdo con los búfalos. Pero cuando una poni registró los daños te encontró bajo los escombros y como no hay una enfermería en Appleloosa, te trajimos en el primer tren hacia Ponyville que es el pueblo más cercano. Ah por cierto, me llamo Applejack —dijo extendiendo su casco.
—Me llamo Sawdust, mucho gusto y gracias por traerme hasta aquí —respondió estrechando su casco.
En eso, el doctor ingresa junto con una enfermera al cuarto de Sawdust para comunicarle los resultados de los estudios.
—Parece que al fin amanece el paciente, ¿Cómo te sientes? —preguntó mientras examinaba una radiografía de su tórax.
—Siento un ligero dolor constante cuando respiro y cuando intenté sentarme la primera vez fue peor —se quejó Sawdust.
—Es comprensible, verás, una de tus costillas presenta una fisura importante y aunque el riesgo de fractura es mínimo podemos darte de alta ahora mismo.
Al terminar esa oración, la enfermera le quita los vendajes a Sawdust y lo sienta en una silla de ruedas.
—Aquí tienes una lista con algunos ejercicios para tu recuperación. Si lo haces bien, la respiración y los movimientos dejaran de ser un problema y al cabo de unas dos semanas tu costilla estará sanada. Claro que tendrás que venir para un chequeo para asegurar esto último. Cualquier calmante, ya sea natural o en pastillas, será suficiente para calmar tus malestares en las noche si no puedes dormir. ¿Alguna duda?
La enfermera lo llevaba hasta la salida en su silla de ruedas acompañados de Applejack y Braeburn. Sawdust sólo tenía una duda.
—¿Doctor, podré seguir con mi trabajo?
—¡Por supuesto que no! Me dijeron que te dedicas a la construcción y todo ese trabajo pesado sólo agraviará tu condición. Lo lamento, pero tendrás que pedir licencia hasta tu recuperación. Dejé un certificado para que presentes y puedas descansar. Nos veremos en dos semanas Sawdust.
Sin tener posibilidades de cuestionar o quejarse, el doctor y la enfermera se esfumaron, dejando a Sawdust afuera del hospital con Applejack y Braeburn.
Con un dolor soportable empezó a empujar su silla en busca de algún lugar donde residir hasta que termine su recuperación. Debía organizarse para que su trabajo no se estancará y sus trabajadores no se hicieran holgazanes durante su ausencia.
Pero un agarre detuvo en seco su andar, hizo fuerza de mas para poder zafar pero fue inútil.
—Afloja tus riendas vaquero ¿A dónde crees que vas? —preguntó Applejack.
—De verdad, agradezco toda su amabilidad, pero tengo cosas que hacer aunque esté de descanso obligatorio y necesito buscar un lugar donde hospedarme.
—Y es por eso que tu y Braeburn se quedaran en la granja hasta que termines de sanar.
—Pero prima, debo ir a ayudar a mis familiares en Appleloosa.
—Sin peros Braeburn, Sawdust necesita de alguien que lo ayude hasta que sane y sabes que estoy muy ocupada en la granja como para eso.
—Está bien, lo haré por ti prima.
A todo esto, nuestro protagonista no prestaba mucha atención que digamos. Suspirando en derrota se dejó arrastrar hasta una granja de manzanas que quedaba lejos del pueblo y del hospital.
Por un momento miró desesperado buscando su alforja, la cual el vaquero de Appleloosa llevaba cargando.
—No te preocupes Saw, aquí tengo todo lo que trajiste. ¿Te puedo decir Saw cierto? —preguntó Braeburn al percatarse que Sawdust buscaba algo.
—Como quieras —respondió en seco.
XXX
Al llegar, grandes hectáreas de manzanos cubrían la zona junto con planicies de campo verde que creía, eran parte de la propiedad de la poni manzanita. Luego de un recorrido improvisado, llegaron a la casa.
—Y aquí estamos, siéntete como en casa Sawdust. Lo que necesites, cualquier cosa, puedes pedírselo a Braeburn quien te llevara a la habitación de huéspedes.
Miró a su costado pero para su sorpresa estaba en la cocina, más específicamente en el refrigerador.
—¿Asi que todavía no es temporada de zapa manzanas abuela Smith? —preguntó Braeburn mientras revisaba entre los estantes.
—Siempre es un placer tenerte aquí Braeburn, ¿Cómo resultó todo con nuestro manzano? —preguntó la abuela Smith.
—Tuvimos unos cuantos percances pero pudimos plantarlo sin problemas —respondió cerrando el refrigerador.
—¡Por mil sequias Braeburn, ven aquí inmediatamente! —gritó Applejack desde la habitación de huéspedes en el piso superior.
Y en un segundo estaba parado en frente de su prima, nervioso.
—Bien, cuida a Sawdust y ayúdalo en todo lo que necesite. Yo iré a cosechar con Big Mac.
—Entendido —respondió Braeburn con un saludo militar.
Una vez que Applejack se retiró de la habitación un silencio incomodo se estableció en el lugar. Ambos evitaban mirarse a los ojos.
—Pues… ¿Quieres que te traiga algo de tomar o de comer? —preguntó Braeburn.
—Ahora que lo mencionas, necesito que me traigas un papel y tinta para escribir una carta para avisar de mi situación actual a mis empleados.
—Vuelvo en un segundo.
Y cumpliendo con lo dicho corrió a toda velocidad dejando una estela de humo a su paso y en menos de segundo estaba de vuelta con una hoja de papel y un tintero.
—Aquí tienes. Si me necesitas sólo llámame, estaré en la cocina ayudando en lo que pueda.
Sin más, dejó a Sawdust solo, con una hoja de papel, pluma, tinta y pensamientos que daban vueltas en su cabeza. Debía arreglar el agujero en su agenda provocado por ese accidente… provocado por… esa yegua…
Sacudió su cabeza ante la sola idea. Su mayor "suerte" hasta ahora es haberle perdido el rastro a esa poni rosa que lo hacía actuar de una manera estúpida, fuera de sí. La prueba de eso era su abdomen dolorido que cada segundo se lo recordaba. Pero un extraño presentimiento le invadió, había algo raro en este pueblo, como si fuera a encontrarse con alguien conocido, pero los pocos amigos o compañeros de trabajo no frecuentan esta zona.
Entonces, ¿A qué se debe ese presentimiento?
Se recostó en la cama y hojeo los papeles del contrato que tenía preparado para el sheriff. Remojando la punta metálica en el tintero comenzó a cambiar las fechas escritas originalmente para adaptarlo a la situación actual. Nada de otro mundo, nada de qué alarmarse.
Al completar su tarea agarró la hoja de ejercicios y la leyó detenidamente. Observando el reloj de la mesita de luz decidió que era mejor empezar con ellos cuanto antes.
Tomó una almohada de la cama y para mayor relajación se acercó a la ventana. Aproximó la almohada al lugar donde le dolía y sin ejercer presión la apoyó sobre si.
Inició con unas largas y profundas inspiraciones y exhalaciones que capturaban el aire del exterior. Manzanos frescos, aire de campo. Al principio el dolor aquejaba sus sentidos e interrumpía su respiración pero al rato ese dolor se fue haciendo más leve cada vez. Junto con la respiración agregó unas cuantas poses de estiramiento para adaptar su cuerpo al movimiento, o mejor dicho, resistir el molesto dolor.
Acabó relajado y con dolor leve. No sabía cuánto le iba a durar el efecto de sus ejercicios pero debía aprovecharlos lo mejor posible. Agarró la carta para dejarla en el buzón y el escrito del doctor para ir a comprar esas pastillas que servirían para que el dolor no le aqueje en la noche, pero cuando se disponía a salir del cuarto, Applejack y Braeburn lo interceptaron.
—Hola Saw, ¿Cómo te sientes? —preguntó Braeburn.
—Con los ejercicios ahora siento menos dolor.
—¿Pero es grave? —inquirió Applejack preocupada.
—Nada de eso. Es más molesto que grave —afirmó Sawdust para que no se preocuparan.
—Si es así, ¿Quieres venir con nosotros a comer un bocadillo, citadino?
—¿Disssssssculpame? Habló manzanita la granjera —dijo en un tono burlón con una mueca bromista sin perder su mirada seria.
—¡¿A quién llamas manzanita tu rata de la gran ciudad?!
Sus cabezas chocaron y se miraron a los ojos. Desafiantes. Braeburn pudo palpar las chispas que salían de sus ojos y chocaban entre sí, fulminándose con las miradas. Segundos después ambos se separaron riendo por lo ocurrido, como si fueran amigos, o la típica imagen de Rainbow y ella discutiendo por deportes.
—Buena esa Sawdust. No pensé que fueras del tipo de poni que le gustaba bromear así, ya sabes, siendo tan serio.
—Si claro… bromear…
Con una risilla Applejack le dio un golpe amistoso en su mejilla.
—Ven, vamos a Sugar Cube Corner a comer algo.
—Si insisten… pero primero acompáñenme a otros lugares antes.
—¡Está bien, vamos! —expresó alegre Braeburn.
Luego de dejar la carta en el buzón y comprar las pastillas en la farmacia los tres se dirigieron hacia el lugar antes mencionado. Durante su recorrido le fueron mostrando los sitios de interés, los pocos que había al ser un pueblo donde todos los ponis se conocían.
«Manzanita me parece tan familiar… ¿Dónde la habré visto antes?».
Ese era el pensamiento que recorría la cabeza del contratista cuando de a ratos observaba detenidamente a Applejack. Esa melena rubia, pecas y acento cosquilleaban en su memoria.
Pero su atención se desvió al llamativo edificio en frente suyo, el cual parecía estar hecho de dulces, como en aquel cuento de los potrillos y la bruja. Un poco escéptico entró por detrás de los primos.
El lugar estaba muy atareado, con muchos ponis sentados en las mesas esperando las órdenes que pidieron hace rato. Los tres escogen la última mesa vacía y comienzan a charlar sobre cosas sin mayor importancia.
—Qué raro, Pinkie Pie no suele tardar tanto y más cuando hay tanta clientela —comentó Applejack.
De repente, una jaqueca obliga a Sawdust a levantarse del suelo y llevarse uno de sus cascos a la cabeza.
—Oye Saw ¿Sucede algo? —preguntó Braeburn.
—Es sólo un leve dolor de cabeza. Iré al baño un momento, ordenaré cuando regrese —respondió abriéndose paso a través de los ponis del lugar.
Al llegar al baño extremadamente higiénico abrió la canilla del agua y mojó su rostro para refrescarse y así tal vez aliviar su dolor. Pero un sonido haría de ese dolor el menor de sus problemas.
—Hola Applejack. Hola Braeburn que sorpresa encontrarlos por aquí. Bueno, sólo a ti vaquero porque a Applejack la veo casi todos los días y algunas veces voy a su granja y ayudo con las tareas —dijo Pinkie Pie.
—Si ayudar con las tareas significa revolcarse en la mugre con los cerdos y jugar con ellos para después desaparecer y dejarnos la limpieza a nosotros entonces sí. Pinkie ayuda en las tareas.
Sus pupilas se achicaron en extremo, los músculos de su cuerpo se tensaron y el sudor corría por su frente. No podía ser ella, era sólo su imaginación.
Entreabrió la puerta y confirmó su mayor temor y anhelo. La poni rosa que causó todo esto estaba hablando con Applejack y Braeburn. Radiante de alegría y felicidad, eso era lo que la poni rosa emanaba, el aura que la rodeaba. Esa melena alborotada y su cuerpo rosa en todo su esplendor.
Luego de escapar de su trance buscó desesperadamente una forma de salir de allí sin que lo vieran. Después de buscar y rebuscar con la mirada encontró su vía de escape, una pequeña ventana. Se veía estrecho y por un momento observó su abdomen y el posible daño que causaría su huida.
—Oye Pinkie, ¿Sabes que hay alguien nuevo en Ponyville no?
—Por supuesto que si tontita, estuve toda la mañana ocupada preparando algo súper duper especial para cuando lo vea —dijo emocionada dando brinquitos.
—Pues estás de suerte, el compadre esta en el baño.
Pero el comentario de Braeburn fue interrumpido por un quejido de dolor proveniente del baño seguido de unas palabrotas demasiado fuertes para el público lector.
Braeburn entró al baño para asegurarse que Sawdust estuviera bien. Para su sorpresa sólo encontró mucha agua regada en el suelo y una ventana abierta.
—¿Y a esté que bicho le picó? —se preguntó Braeburn al suponer que Sawdust se había escapado.
Mientras tanto, Saw retrocedía espantado de aquel lugar.
—Veamos, si corro ahora tendré tiempo de sobra para recoger las cosas de la casa de manzanita y ocultarme en el monte para el anochecer. Sí, eso haré.
Pero al darse vuelta su nariz chocó con la de la poni rosa que había aparecido súbitamente. Ahora su mejilla estalló por el sonrojo de tenerla tan cerca, y al mismo tiempo, tan lejos. Su corazón se aceleró y el nerviosismo se apoderó de su persona. Su mente en blanco impedía formular palabra alguna, sólo atinó a retroceder para ganar algo de espacio.
—¡Hola mucho gusto, me llamó Pinkie Pie ¿Cómo te llamas?
—S-Sawdust —respondió nervioso.
—Hola Sawdust soy Pinkie Pie, espera eso ya te lo dije. Debes ser nuevo por aquí porque conozco a cada poni de Ponyville y cuando Applejack me contó sobre ti supe de inmediato que debía darte la bienvenida como la que estas recibiendo ahora. No es tan buena como las anteriores porque mi carrito de bienvenidas está en el taller ¿Sabías que confundir tantas veces los adornos con la mezcla arruina el interior de los tubos? Pues yo no, por eso estoy aquí parada dándote la bienvenida sin nada extra duper espectavilloso peeeero —se calló un milisegundo para tomar aire— nada me impidió prepararte este postre sorpresa edición fuego-hielo sólo para ti —dijo agarrando una caja con su boca y esperando que Sawdust la recibiera.
Pero Saw estaba demasiado ocupado como para prestarle atención. En su mente, una extraña luz celestial cubría a Pinkie Pie junto con el canto de ángeles que armonizaban junto a sus pensamientos. Sus pupilas fueron reemplazadas por dos corazones rosas, como cuando Big Mac y Cheerilee bebieron esa poción de amor en el día de corazones y cascos. Pero esto era real, lo que sentía… era real. Tal vez demasiado.
—¿Qué sushede? —dejó la caja en el suelo— ¿Qué sucede? Parece que viste un fantasma, o un terrorífico monstruo hecho enteramente de malvavisco… Aunque ahora que lo pienso eso suena delicioso, en especial si los tostamos y los ponemos entre dos sabrosas galletas y chocolate —la boca de Pinkie se hacía agua de sólo imaginarlo.
Al darse cuenta de la mirada que puso agitó su cabeza una vez más para eliminar esos corazones de sus ojos y recomponer parte de su compostura. Agarró la caja con los dientes y la puso en su lomo.
—F-fue un p-placer P-P-P-Pinkie… pero ahora d-debo… ¡Irme!
Y con eso salió corriendo del lugar dejando atrás a su amada poni.
—¡Espera, conozco a alguien que podría ayudarte con ese problema de tartamudeo, bueno en realidad trabaja con potrillos únicamente pero creo que podría ser útil! —gritó Pinkie desde el lugar viendo a Sawdust huir despavorido— Wow, debí darle una muy buena impresión para que saliera corriendo así, generalmente los ponis se asustan antes de eso.
Tarareando una canción, Pinkie regresaba a su lugar de trabajo.
—Y yo que pensaba que sin mi canción de bienvenida y el carrito no iba a ser suficiente.
XXX
Entró corriendo a su habitación, cerró con llave para que nadie lo interrumpiera y como si fuese una rutina, ingresó al baño privado pero esta vez para verse al espejo y tratar de encontrar una respuesta allí.
Pero lo único que encontró fue un reflejo del pasado, sólo que ahora faltaban las lágrimas y los ojos rojos.
La confusión invadía su mente, ¿Debía intentar algo por unos sentimientos a primera vista o huir y regresar a Manehattan para continuar con su vida normal? El constante recuerdo lo hacía cambiar de opinión sin llegar a ponerse de acuerdo. Su corazón se estrujaba y volvía a cobrar vida por ello.
Como última medida, tomó dos pastillas analgésicas y se recostó en la cama. El efecto pronto se hizo presente y su relajación se convirtió en sueño el cual Sawdust no resistió quedando dormido, roncando suavemente.
Esta vez se encontraba caminando en una playa paradisíaca con un mar azul como espejo, arena en un sencillo tono amarillo oscuro y una temperatura ideal para un día de vacaciones. Pero era el único quien disfrutaba del paisaje, o eso creía él.
Acostada boca abajo sobre una manta tomando sol en un traje de baño provocador en muchos sentidos se encontraba Pinkie Pie, quien parecía estar dormida mirando al lado opuesto a donde estaba Sawdust quien no podía quitarle los ojos de encima.
—¿Te gusta lo que ves grandote? —preguntó Pinkie en un tono seductor.
El corazón de Saw subió a su garganta de un golpe.
—Y-yo…t-tu…Pinkie…
—Al menos sabes mi nombre —dijo Pinkie con una risilla inocente—. Es un comienzo, ven vamos a caminar.
Observó la figura trasera de Pinkie por unos segundos antes de acercarse a su lado y caminar juntos por la playa, que parecía extenderse por kilómetros sólo por ellos, su presencia. Mas su silencio fue el protagonista de su andar, pero no era uno incomodo en absoluto. Es como si se hubiesen dicho todo con sólo mirarse, pensar. Miradas indiscretas cruzaban de ambos lados pero sin decirse nada.
—¿Me entregarás tu corazón?
Esa pregunta rompió el silencio de una manera catastrófica, las olas rompían cerca de la costa y esa frescura de aire llegaba hasta ellos.
El sueño no iba a terminar allí, era claro que necesitaba una respuesta.
—Yo… no lo sé.
Fue todo lo que pudo responder a la poni rosa parada en frente suyo.
—Han pasado tantos años desde que esa potrilla rompió tu corazón y todavía no lo superas… Tu corazón no puede seguir conteniéndose, yo soy la prueba de ello.
La mirada seria de Sawdust reflejaba lo tenso de la situación.
—Esto no debería haber pasado, es un error nada más.
—Enamorarse de alguien nunca es un error, incluso si no es correspondido debes seguir adelante y no cerrar tu corazón a las oportunidades de la vida, o cambiar tu actitud para que nadie se fije en ti —dijo Pinkie en modo de reproche.
—¡Esto del amor es la cosa más estúpida que jamás…!
Una bofetada de Pinkie silenció el comentario de Sawdust. Con el mismo casco acomodó la cabeza de Saw, obligándolo a mirarse el uno al otro.
—El amor es la cosa más maravillosa que puedas sentir y tenerlo encerrado, negándolo todo el tiempo te convertirá en alguien distinto a ti, que estará resentido y amargado de por vida. Sin contar que nunca tendrás a alguien que te abrace y brinde calor en esas frías noches de invierno, que sabes que te será fiel y estará allí el resto de tu existencia.
Confundido y con una lágrima que rodaba por su mejilla preguntó:
—¿Pero cómo se si me corresponderás?
Rogaba por una respuesta afirmativa.
—Los grandes cambios empiezan por un paso, tienes que estar dispuesto a tomar grandes riesgos si quieres ver resultados —bajó su pesuña hasta donde está su corazón—. Es por eso que te he estado preguntando si… ¿Me entregarás tu corazón?
Aun teniendo algo de inseguridad sobre su pasado, tomó una decisión que afectaría su vida y la llevaría por un lado caótico.
—Mi corazón te pertenece Pinkie… estoy… estoy enamorado de ti.
Por primera vez en mucho tiempo, su voz se llenó de un extraño tono cálido proveniente de su interior. Sin miedo, sus rostros se acercaron cada vez más al mismo tiempo que un brillo ganaba más y más protagonismo en la escena, no era más que el corazón de Sawdust que después de mucho tiempo rompía su propio candado para permitirse amar nuevamente.
Cuando sus labios estaban por tocarse, el brillo cegó todo el lugar, acabando con un sueño tan maravilloso como revelador.
—Si juegas bien tus cartas, podrás atar más de un cabo suelto.
XXX
Agitado por lo sucedido y más por el último comentario, Sawdust se levantó de la cama y una sensación de alivio y calor reconfortante llenaba su pecho.
Recordando el regalo que Pinkie le había obsequiado aquella tarde, abrió la caja y para su sorpresa había un cupcake algo diferente a lo que había visto jamás. De una mitad la masa era de color rojo con merengue color carmesí con una punta amarilla, del otro lado era una masa celeste con un merengue en un tono parecido y terminaba en una punta blanca.
"Cupcake sorpresa de fuego y hielo" decía la tarjeta.
Con una sonrisa por el regalo de su amada poni rosa acabó de un bocado la parte roja del cupcake. Su rostro pasó a teñirse de rojo ardiente y sus orejas emanaban vapor por la salsa picante que llevaba allí. Ahora entendía lo de fuego. Corrió por la habitación haciendo ruido y golpeándose con todo a su paso, cuando abría la boca llamaradas salían sin más. Pero recordando la parte de "hielo" del cupcake agarró la mitad restante y la engulló.
Su rostro volvía a recuperar su tono característico, su lengua volvía a ser sensible y sus orejas dejaron de echar vapor mientras se recuperaba apoyado sobre la puerta. La luz de la luna de medianoche se filtraba por su ventana iluminando aquella caja que le regaló Pinkie.
—Entonces… de verdad estoy enamorado de ti.
Y hasta aquí llegó el capitulo señores, espero que les haya gustado.
Como vieron, Pinkie Pie y Sawdust tuvieron su primer encuentro... si a eso se le puede llamar encuentro xD. Antes de comenzar con la parte romántica, nuestro protagonista debe hacer algo más...
Y en este espacio, agradeceré los reviews del capitulo anterior por parte de:
Chinito4: Pues... gracias. Este es un fanfic mas simple a comparación del anterior.
Adriana: Gracias ^^
xXnobu16Xx: Y ya habló Pinkie, espero que te haya parecido bueno.
Recuerden, si les gustó el capitulo dejen un review y compartanlo con sus amigos, si tienen alguna duda pueden mandarme un MP, no muerdo, tambien pueden darle like a la pagina de facebook "Exelion fanfiction" para estar enterados de avances y otras cosas, link en mi perfil o pueden buscarlo por fb.
Hasta la próxima, se despide, Exelion.
