Bienvenidos a un nuevo capitulo del fanfic.
Disfruten la lectura.
Los demás ponis miraban como las mane 6 se reían a carcajadas y lagrimeaban como si no hubiera un mañana. Sawdust estaba rojo de vergüenza, más de lo normal.
Luego de varios minutos Twilight fue la primera en tranquilizarse y ver preocupada como Pinkie sobrevolaba por encima de ellas. Sus preguntas dejarían al descubierto los sentimientos de Sawdust. Con un rápido chispazo de su cuerno teletransportó a sus amigas y a Sawdust afuera para continuar con la conversación.
Pinkie agitó los brazos para llamar la atención de las chicas pero era demasiado tarde. Llevó su casco a su melena, activó un mecanismo que hace girar su pelo como si fuera una hélice de helicóptero, y empezó a recorrer el granero en busca de las chicas. Las potrillas de la canasta se divertían a lo grande.
Mientras tanto atrás de la casa de Applejack, las ponis se calmaron y entablaron una conversación seria.
—¿Ósea que no es broma que estás enamorado de Pinkie? —preguntó Rainbow
Sawdust asintió.
—¿Y quieres hacerla tu novia? —preguntó Rarity.
Asintió.
—Eso explica porque saliste corriendo de Sugar Cube Corner ayer y te perdiste el desayuno de esta mañana —razonó Applejack.
Asintió.
—Entonces… ¿Nos vas a contar como fue que llegaste a enamorarte de ella? —inquirió Braeburn.
—Tranquilo vaquero, esa pregunta es muy personal, cuando nos tenga más confianza nos contará.
—Es lo mismo que se enteren ahora —dijo Sawdust con un suspiro—. Verán, todo comenzó cuando recibí una llamada del sheriff de Appleloosa…
A medida que el relato continuaba la cara de las ponis cambiaba. Rarity y su cara de novela romántica la hacía suspirar a cada rato. Y Rainbow Dash daba arcadas.
El amor no era su fuerte.
—Es muy romántico —señaló Fluttershy.
—Demasiado para mi gusto —dijo Rainbow Dash.
—Escucha terroncito, parece que tienes buenas intenciones con ella y que no eres un patán de ciudad. Por mi parte no tendría problemas si intentas algo con ella —dijo Applejack.
—Con nosotras tampoco, ¿Verdad chicas? —preguntó Twilight, las demás asintieron— Pero hay algo que debes saber. Ella es algo… ¿Cómo decirlo?...
—Ella es taaaan cambiante… si eso —dijo Rainbow.
—Es más que eso querida, ella es… amistosa… en exceso —describió Rarity.
Parecía que ninguna daba en el clavo con el mensaje que querían transmitir.
—Lo que las chicas quieren decir es… que Pinkie es una poni amistosa y su cerebro está programado para buscar amistad con cada poni que encuentra. De hecho, hasta ahora nunca nos ha contado de algún semental que haya intentado estar con ella sentimentalmente o al revés, ella buscando algún semental por amor —expresó Twilight.
Cada palabra bajaba la moral de Sawdust con respecto a su objetivo amoroso.
—Escucha, mientras más tiempo pases con ella más difícil será enamorarla o hacer que te vea con otros ojos. Es por eso que te vamos a ayudar para que actúes lo antes posible ¿Cierto chicas? —volvió a preguntar Twilight.
Las demás afirmaron.
—Disculpen señoritas pero no necesito ayuda para conquistar a Pinkie —dijo presumidamente.
—¿Ah sí? Demuéstralo hijo de Cupido ¿Cómo te ganarás el corazón de Pinkie? —inquirió Rainbow.
Una de las cosas que caracterizaba a Sawdust cuando estaba enamorado era su estado de idiotez. Los ojos cambiaban por corazones y empezaba a divagar entre cientos de escenarios imaginarios con su respectiva dama de color rosa.
—Bueno, primero le daría un ramo de rosas rosas del color de su pelaje y luego la llevaría a una elegante cena a un fino restaurante.
Para este momento sus ojos habían cambiado y empezó a divagar mirando la luna llena del cielo estrellado.
—Luego de una champaña la llevaría a un lugar como una colina donde la luna deslumbre y sea testigo del beso que le robaré luego de un momento de charla —apoyó su cabeza en su casco—. Algo sorprendida se dejará llevar cada vez más en nuestro apasionante juego de amor —entre frases dejaba escapar un suspiro—, su inocencia termina cuando nuestras lenguas se conecten por primera vez y la temperatura se eleve al ritmo de nuestras caricias que salvajes recorrerán nuestros cuerpos. Escuchando sus débiles gemidos mientras beso sus mejillas y cuello y mis cascos se escabullen entre su figura hasta su...
—Wow, wow, wow, esa es demasiada información casanova —interrumpió Rainbow.
Sawdust sacudió su cabeza volviendo a la normalidad.
—Además, por más romántico que suene eso no funcionará, tal vez para una yegua normal, pero para Pinkie es una pérdida de bits —dijo Twilight.
—Es por eso que te queremos dar un casco, vaquero. Si de verdad estás empeñado en conquistarla deberías considerar nuestra ayuda —propuso Applejack.
Las palabras de las amigas de Pinkie sonaban sinceras y no se oponían a su amor.
—Está bien chicas, acepto su ayuda pero prométanme no decirle nada a Pinkie.
—Tu secreto está a salvo con nosotros, es una Pinkie promesa.
—¿Pinkie promesa?
—Es un juramento que no puedes romper.
—¿Y qué sucede si se rompe?
Y como por acto de magia Pinkie apareció por detrás de Sawdust sorprendiéndolo.
—Si rompes una Pinkie promesa pierdes la confianza de tus amigos y en el peor de los casos su amistad ¿Acaso rompiste una Pinkie promesa? —interrogó Pinkie acusadoramente.
—N-no. Ellas hicieron una —respondió nervioso.
Pinkie miró acusadoramente a sus amigas por un segundo.
—Okie, Doki, Loki. Ahora vengan a la fiesta aburridos. En especial tu invitado de honor.
Sujetó su casco y lo arrastró devuelta a la fiesta. No hace falta aclarar que su sonrojo estaba presente.
—¿Y cómo lo ayudaremos exactamente? —preguntó Fluttershy.
—No te preocupes Fluttershy, tengo un libro en la biblioteca que puede serle de utilidad —dijo Twilight.
—Y yo lo convertiré en un maestro de las bromas para que aprenda a divertirse y poder estar a la altura de Pinkie —indicó Rainbow.
—Seguramente surgirá algo en lo que podamos ser de ayuda Fluttershy —dijo Applejack—, ahora volvamos adentro, hay una trozo de pastel de frambuesa que tiene mi nombre.
Así las cómplices del amor regresaron a la fiesta y se divirtieron a lo grande. Sawdust controló sus impulsos para no arruinar con el plan antes de iniciarlo.
XXX
A la mañana siguiente, en el desayuno para ser más exactos, las cosas se volvieron mejores desde que Sawdust reveló su secreto. La palabra correcta es aliviado. Pero todavía había un asunto sin resolver que daba vueltas por su cabeza y era como Applejack le resultaba tan familiar. Como si se hubieran conocido antes. Por lo poco que se conocen todavía no hablaron de su pasado así que todo seguiría inconcluso.
De vez en cuando fijaba su mirada en la campesina para tratar de recordar pero siempre era atrapado cuando lo hacía ya sea por su hermano, hermanita o abuela. Miradas acusadoras por doquier.
Ellos solo se miraban y sonreían porque sabían la verdad y no había necesidad de sentirse incomodos entre ellos.
¿O no?
Pasada la hora del desayuno, Sawdust continuo con sus ejercicios de respiración y estiramiento para llegar bien a la consulta con el doctor.
—¿Puedo pasar? —preguntó Applejack tocando la puerta.
—Adelante.
—Mira tienes una carta de Twilight.
—A ver…
Luego de darle una rápida leída le dijo a Applejack:
—Parece que Twilight tiene un libro que me pueda ayudar a conquistar a Pinkie.
—Te convertirás en todo un Don Juan —respondió con una risilla.
—Cuidado manzanita, si te descuidas podría terminar conquistándote a ti en vez de a Pinkie —expresó con una sonrisa burlona.
—Jajá basta —dijo lanzándole su sombrero a la cara.
Ambos rieron y luego Sawdust le devolvió el sombrero.
—Ya regreso, no me esperes despierta —expresó en tono de broma.
—Usa protección —respondió graciosa.
Así, dejó la habitación para acudir a su reunión con Twilight. Applejack se acomodó el sombrero y regresó al trabajo.
Con suma tranquilidad recorrió el camino hacia la biblioteca, nervioso por saber lo que Twilight le tenía preparado. En su andar pudo apreciar lo pintoresco del lugar, la arquitectura de las casas eran rusticas con un aire de campo. Aunque de vez en cuando había uno que otro edificio que contrastaba con esto, como el edificio blanco con aspecto de mármol con un carrusel en la punta o el edificio pastelero donde Pinkie vive y trabaja.
Según las indicaciones de la carta debía buscar una biblioteca con forma de árbol. Al principio creyó que era una broma y que era al revés, una biblioteca con tema de árbol, tal vez para concientizar sobre el ambiente. Soltó una leve carcajada al ver la fachada de la biblioteca. No era una broma lo del árbol.
Se acercó y tocó la puerta siendo atendido por un bebé dragón.
—Hola amiguito ¿Se encuentra Twilight?
—Tú debes ser Sawdust, pasa —dijo Spike—. Ha estado toda la mañana buscando un libro para ti. Si me disculpas debo seguir cocinando.
Verlo ponerse un delantal rosa con el gorro del conjunto e irse a la cocina lo hizo pensar que el dragón jugaba para el bando contrario. Su mirada de duda lo delataba.
—Se lo que piensas, sólo es muy servicial eso es todo —aclaró cargando un libro con su magia.
—Perdón, no era mi intención ofender a tu dragón.
—No tienes porque.
—Con que… ¿Ese es el libro?
"Como encarar a una yegua. Guía teórica-practica. Ahora con imágenes ilustrativas"
Llamativo titulo.
—Se que el titulo puede resultar demasiado nerd para algo tan complejo como el amor, pero desde que Rarity se obsesionó con las novelas románticas me ha dado intriga y bueno, el resto es historia. Espero que te sirva.
Twilight miraba a Sawdust como si esperara algo de él. Observaba de reojo el libro y luego al semental.
—Anda… léelo.
—E-está bien —respondió nervioso ante la acosadora mirada de la unicornio.
Abrió el libro en una página aleatoria y comenzó a leer en voz alta.
"La atracción se genera obligatoriamente con tensión sexual. Esto es obligatorio. Si alguien no te ve como alguien sexualmente atractivo te va a ver como un amigo para toda la vida, básicamente en la mente de ellas eres un muñeco de trapo, una amiga. Por lo que si estás intentando acostarte con una amiga que te tiene catalogado de "amigo" puede ser un trabajo demasiado jodido, el cual yo generalmente intento evitar desde el primer minuto.
Con tensión sexual y sexualmente atractivo no digo que seas un sex symbol, sino que simplemente sepas flirtear, coquetear en una forma indirecta sin que te pases de la raya desde el primer minuto que te encontrarás con ella."
Arqueo una ceja luego de leer ese fragmento. Analizándolo un poco y sabiendo que abrió el libro en una página aleatoria había unos términos que no comprendía, pero la idea central escarbó en lo más profundo de su cerebro, echando raíces que deberían ser alimentadas con mas lectura de este libro.
—Yo puse la misma expresión cuando leí esa parte —dijo Twilight con una risilla.
—Esto me puede ser de utilidad, gracias Twilight —agradeció Sawdust.
Guardó el libro en su alforja y cuando Twilight le ofreció algo de comer, un grito del cielo los alertó.
—¡No hay tiempo para almorzar!
Era Rainbow Dash que ingresó por el balcón de la casa del árbol.
—¡Sawdust, tienes que venir conmigo ahora!
—Estoy ocupado Rainbow, tengo mucho que leer.
—¿Acaso quieres conquistar a Pinkie o no? —inquirió la pegaso.
La pregunta hizo que Saw parara su oreja y se concentrara en ella.
—Eso pensé, ahora sígueme tenemos mucho que hacer —dijo saliendo por la puerta, siendo seguido por Sawdust—. Por cierto Twilight, tiré tu libro del balcón al entrar. Recógelo antes que algún otro cerebrito se haga con él.
XXX
Con una sonrisa burlona trotaron por las calles de Ponyville hasta llegar hasta las afueras del pueblo, más específicamente una arboleda con arboles llenos de vida.
—¿Qué hacemos aquí Rainbow?
—Te traje hasta aquí para enseñarte una parte importante de la vida de Pinkie…
—¿Los arboles?
—¿Qué? ¡No! Me refiero a las bromas.
—¿Bromas? —inquirió dudoso.
—Claro, si hay algo que se acerca al deseo de amistad de Pinkie es su necesidad innata de bromear con los demás —explicó Rainbow—. Mi misión es que te conviertas en un bromista natural y que desarrolles sentido del humor para que mi amiga no reprima esos deseos al estar contigo.
—Creo que entiendo… ¿Pero como haremos para lograr...?
Su oración fue interrumpida por un pastelazo que salió de un árbol cercano e impactó en la cara de Sawdust. Con ira el merengue de su rostro se derritió como helado en verano, develando una mueca de enojo.
—¿Ves? A eso me refiero, necesitas tomar eso como algo gracioso y no ofensivo —tomó un poco de altura para explicarle su plan—. Mira, en esa arboleda hay materiales para bromas, tu misión es hacerme una broma, de cualquier tipo. Tienes dos horas para prepararte.
Sawdust emprendió la carrera hacia la arboleda, pero Rainbow aterrizó frente a él cortando su paso.
—Espera un momento romeo, allí también hay varias trampas que puse para ti, recuerda tomarlo con calma y alegrarte, y lo más importante, relaaaaaajate. Ahora ve —dijo empujándolo hacia la arboleda.
Al ingresar buscó tranquilamente los elementos que Rainbow le mencionó pero manteniéndose alerta por cualquier posible broma.
—Veamos… ¿Si fuera una pegaso multicolor que ama las bromas, donde ocultaría las cosas…?
El sonido de una trampilla alertó a Sawdust quien no pudo reaccionar a tiempo, dejando que una red que estaba oculta debajo de unas hojas lo atrapara y lo elevara unos tres metros en el aire meciéndose de un lado a otro.
—Tranquilo, tranquilo… sólo… debo mordisquear esto y me liberare —se dijo a sí mismo para tranquilizarse y no perder la compostura.
Haciendo caso omiso a su dieta regular ingirió un pedazo de cuerda y se liberó, pero lejos de estar a salvo cayó encima de otra trampa, pero esta vez unas ramas se quebraron revelando un agujero de seis metros de profundidad.
El impacto, junto con su dolor de costilla, hicieron que una lagrima brotara de su ojo izquierdo.
—Debo tranquilizarme… ¿Qué es esto?
Con su casco alzó una nota que estaba semienterrada. El enunciado destapó la ira acumulada de Sawdust haciéndole salir vapor de sus orejas como si de una pava hirviendo se tratase.
Mientras tanto, Rainbow acomodaba un cumulo de nubes en forma de sillón reclinable y se sentó en él, con su casco movió una palanca y el asiento se reclinó para mayor comodidad. Cuando estaba por tomar una siesta un grito de furia descontrolado llamó su atención.
—¡Rainbow Dash y la...!
El insulto hizo que las aves del lugar levantaran vuelo asustadas y las hojas se agitaran violentamente como si una ventisca hubiera pasado.
—Tienes mucho por hacer enamorado —mientras se acomodaba se puso un antifaz y unas orejeras hechas de nubes—. Mientras, aprovechare para tomar una siesta.
Antes de cerrar los ojos puso un reloj despertador hecho de, adivinen, nubes, pero de tormenta, para garantizar que se fuera a despertar llegado el momento. Y como si fuera lo más normal cerró sus ojos y se dejó llevar por Morfeo.
El tiempo estaba por cumplirse y Rainbow continuaba inmersa en su sueño. Roncaba como bocina de tractor descompuesto y un fino camino de baba seca marcaba su rostro.
—Gracias, gracias. Es un honor haber ganado el puesto de capitana de los Wonderbolts —decía Rainbow encima de un escenario con una lluvia de confeti acompañando su celebración.
Desde el lateral, Spitfire subía con una medalla y con el traje oficial para la pegaso de melena multicolor, pero cuando estaba a punto de recibir las menciones una nube de tormenta pequeña se posó sobre ella.
—Por favor, déjame cinco minutos más —rogó Rainbow a la nube encima de su cabeza.
Indiferente, lanzó un rayo hacia ella y un fuerte resplandor acabó con todo a su alrededor.
En la vida real, el despertador le había lanzado una pequeña descarga eléctrica para que se levantara. Con algo de pereza golpeó el reloj y lo estrelló contra un árbol cercando, se sacó los accesorios de dormir, se acomodó la melena y gritó.
—¡Espero que estés listo, tu tiempo se acabó!
Ingresó a la arboleda flotando a un metro del suelo y comenzó a explorarlo, viendo como las mayorías de sus trampas se habían activado.
—Parece que el tonto cayó en todas mis bromas —dijo con una risilla—. Veamos si logra atraparme en una…
Con ese comentario colocó sus cascos en la tierra y caminó en busca de una posible broma que le haya colocado.
Al pisar un disco de piedra, se activó un mecanismo que disparó unos frutos silvestres hacia Rainbow pero en una muestra de sus reflejos agarró una corteza de árbol salida y se cubrió con ella. En menos de un segundo los frutos impactaron en la madera dejando una especie de licuado tropical en ella.
—Buen intento, pero necesitaras mucho más que eso para ganarme —con su casco juntó un poco de aquella sustancia y la probó gustosa, formando una sonrisa involuntaria por el buen sabor que poseía—. Dulce, hora de seguir.
Diez minutos después, Rainbow vio algo que le llamó la atención.
—¿Qué es eso?
Debajo de unas hojas había una punta de plástico rosa pálido. Sin dudarlo agitó sus alas rápidamente para crear un viento que se llevase las hojas, dejando al descubierto no uno, sino varios cojines sonoros ubicados por todo el sendero que dejaban pequeños huecos para caminar.
Antes de proseguir, Rainbow miró a los lados para asegurarse que nadie la viera.
Y no era para más, ya que usando esos espacios libres decidió atravesar esa trampa con gracia y estilo, al ritmo del ballet. Así es, la muy intrépida Rainbow Dash baila ballet a escondidas. Cuando era potrilla su madre la obligó a practicar a costa suya y aunque lo detestaba, de vez en cuando le daban ataques repentinos de querer bailar, aunque sea unos segundos.
Al ver un patrón conocido en la trampa de Sawdust le dieron ganas de bailar para esquivar aquella broma, y sin testigos cerca era el momento ideal para dar saltos y giros. Sus alas se desplegaban para darle un toque único y especial.
Pero su alegría duró poco al ver como una bolsa de pica pica caia del cielo. Despertando de su trance dio un salto largo para esquivar las trampas y caer fuera de la arboleda algo dolorida.
—Parece que alguien se está tomando esto demasiado en serio… ¿Pero qué rayos es ese olor? —se preguntó Rainbow.
Era tan familiar. Madera podrida. Su mente formulaba explicaciones que creía eran leyendas nada más, sobre unos lobos de madera que residían en el bosque Everfree ¿Pero qué hacían aquí?
Con su vista dirigió la mirada al centro del olor nauseabundo. Una figura se distinguía, un poni que yacía inconsciente con ese aroma que emanaba de su figura, tenía varios cortes con sangre que dejaban evidencia de una pelea.
Al acercarse un poco más pudo percatarse de quien se trataba.
—Sawdust… ¡Sawdust! —gritó Rainbow desgarradoramente volando a su lado sin importarle el olor— Oh no… esto es mi culpa. Debo llevarlo al hospital.
Cargó al contratista en su lomo y con esfuerzo emprendió vuelo rápidamente ingresando nuevamente a la arboleda para tomar el camino más rápido al centro de emergencias.
«Pinkie… Sawdust… lo siento» pensó Rainbow con los ojos cerrados, dejando atrás una lagrima de culpa y tristeza.
Y hasta aquí llegó el capitulo señores, espero que les haya gustado.
Sep, eso se me ocurrio de ultima hora.
Es hora de usar este espacio, para agradecer los reviews del capitulo anterior por parte de:
rompeordenes x2: En la serie si hubo momento de romance, nada profundo por ser, bueno, MLP y con lo de tardar tanto ya lo aclaré, recuerda que no hay bronca por preguntar. Ahora espero que tengas mucha mas intriga con este final :D
Azofel-Raz: Gracias y si, fue un error mio :P Con respecto a lo de la uni aprobe la materia ^^
xXnobu16Xx: No me gusta dar vueltas en un malentendido a menos que sea necesario y si, su cabeza se infló.
unser. dejesus: NO POR FAVOR, TODOS MENOS ESO!
Recuerden, si les gustó el capitulo dejen un review y compartanlo con sus amigos, si tienen alguna duda pueden mandarme un MP, no muerdo, tambien pueden darle like a la pagina de facebook "Exelion fanfiction" para estar enterados de avances y otras cosas, link en mi perfil o pueden buscarlo por fb.
Hasta la próxima, se despide, Exelion.
