Bienvenidos a un nuevo capitulo del fanfic.

Disfruten la lectura.


Esa arboleda era el único lugar terrestre donde Rainbow practicaba su vuelo con obstáculos y como era de esperarse, su memoria le ayudaba a evadir cada árbol con los ojos cerrados que estaban ocupados reteniendo las lágrimas de culpa de la pegaso. Tal era su concentración que no vio cuando un pastel de merengue salió disparado e impactó en la cara de Rainbow, atontándola y cayendo junto con Sawdust quienes giraron hasta detenerse quedando el contratista un poco más lejos de ella. Podía levantarse... podía levantarse, agarrar a Sawdust y continuar… pero algo la obligaba a mantener su cuerpo a tierra. Tenía la ilusión de que era un sueño y que al despertar nada de esto hubiera pasado…

Risas… pequeñas carcajadas no muy lejos de allí captaron sus orejas que apuntaron hacia la fuente de sonido. El aumento progresivo del volumen de la risa hizo que Rainbow se levantara, se quitara la crema batida y caminara hacia Sawdust, quien se sacudía de a ratos.

Pero no eran escalofríos.

Al acercarse lo suficiente pudo notar como Sawdust trataba de contenerse el estallido de risa. Cuando la sombra de la pegaso lo cubrió, este se dio cuenta y se volteó, sólo para ser recibido por una mirada entre, culpa, desesperación e incógnita por saber lo que estaba pasando.

—No puedo creer que te hayas creído eso —dijo Sawdust limpiándose las lagrimas aun con risas.

Rainbow se sonrojó de ira y le propinó una cachetada que asustó a los pájaros de los arboles circundantes.

—¡Eres el más estúpido semental que he conocido en mi vida! —gritó furiosa y volando fuera de allí, alejándose rápidamente.
—¡Espera Rainbow, era sólo una broma! —respondió Sawdust en vano, la pegaso se había ido lejos— ¿Qué acabo de hacer?

Se limpió el tinte rojo hecho con frutos silvestres, guardó las cosas de la broma en su alforja junto con el libro que Twilight le había prestado y partió a la casa de Applejack culpable de lo que le hizo sentir a Rainbow.

—Pensándolo bien, creo que me excedí. Dejaré que se enfríen las cosas y luego hablaré con ella.

Sin darse cuenta llegó a la granja de Applejack. Mientras su mente divagaba en lo sucedido, no se percató de como el hedor que emanaba de su cuerpo era tal que cuando pasaba cerca de los arboles, las manzanas se pudrían al igual que las hojas, los castores y aves que residían en ellos se desplomaban al suelo inconscientes.

—¡Rápido familia, huelo a esos lobos de madera y creo que están cerca!

Al levantar la cabeza vio como una sombra conocida caía del cielo, para su sorpresa no era uno sino tres.

—¿Pero qué carajo?

Fue lo último que atinó a preguntar antes de que Applejack, Big Mac y Applebloom cayeran sobre él sin piedad.

—Bien hecho familia, fue más fácil de lo que pensaba pero lo detuvimos —dijo Applejack entusiasta.
—Eeyup.
—¿Acaso este era un cachorro de madera? Porque la verdad no era tan grande que digamos —dedujo Applebloom.
—Es una posibilidad hermanita, después de todo olía como uno ¿Quién más en la existencia puede apestar tanto como un lobo de madera?
—En estas circunstancias… eso es un halago —dijo Sawdust.

Al instante los Apple se levantaron para ver a un aplastado contratista. Parecía una estampilla de lo plano que quedó.

—Ahora te ayudo.

Applebloom trajo un inflador del granero, introdujo la punta en su boca y con su pata comenzó a inflarlo hasta quedar como nuevo.

—Lo sentimos por eso pero, espera un segundo —Applejack sacó una máscara de gas de su sombrero—. Mucho mejor ahora dinos que henos haces cubierto con esa, esa… peste.
—Lo siento si los alerté pero no estoy de humor, no fue un buen día que digamos —respondió Sawdust con ánimo decaído.
—Está bien pero tienes que darte un baño. Te prepararemos la tina y te avisaremos cuando puedas ingresar, hasta eso quédate aquí. No queremos que inundes nuestra casa con tu aroma.
—Está bien.
—¡Abuela, prepara las sales y perfumes de baño, código aliento de madera podrida! —gritó Applejack mientras se retiraban del lugar.

Sawdust se sentó a esperar la orden de ingresar. En eso un zorrillo se le acerca y le olfatea.

—¿No huelo tan mal verdad?

Pero el zorrillo se desmayó quedando con los ojos en equis, símbolo de que había estirado la pata.

—Oh vamos, debes estar bromeando.

Luego de recibir el llamado, Sawdust se encontraba sumergido hasta el cuello en agua caliente, acompañado de una mezcla especial de los Apple que contrarrestaba el olor a podrido.

Relajado, reflexionó sobre las nuevas cosas que había leído del libro de Twilight mientras el vapor abría sus poros y creaba un ambiente ideal para fantasear con su amada Pinkie.

Tal vez en otra ocasión.

Cerró sus ojos y visualizó las palabras que había leído del libro.

XXX

Establecer el marco de interacción "Semental-Yegua"

Este es un error muy común en las ponis. Hablan de cosas que hablarían con amigos y sin la tensión sexual que destaca este marco. El hablar "ah sí, me gustan los perros" "ah, a mi también!" "y donde los compraste?" " me lo regalo fulana" etc. etc. Aunque son cosas de las que se pueden hablar, en el inicio de la interacción son inútiles .Esas charlas no llevan a ningún lado porque no comunican ningún interés romántico y no se pueden relacionar como semental-yegua. Las tres mejores formas para establecer este marco son :

*Contacto físico desde el principio

Esto es muy importante. Imagíne no haber tocado a una yegua en veinte minutos y después querer darle un beso, parecería extraño. Hay que encontrar excusas para tocarla siempre manifestando tus intenciones y no necesitadamente. Para que ella se sienta cómoda con el contacto físico primero tú tienes que sentirte cómodo, sino se torna muy extraño y raro, además de incomodo.

*Buen contacto Visual

Mantener la mirada sin miedo comunica tensión sexual además de un gran valor, también es importante para que la interacción pase a otro nivel.

*Tonalidad de "Breaking Repport"

Esto es para mí lo más importante. Nuestras palabras comunican solamente el 7% de lo que decimos, el tono de voz es fundamental porque dependiendo la altura, el tono y la forma en que expresas las palabras es que cambia la interpretación de la otra persona. Muchos dicen que la Voz expresa como te sientes. Pues, en pocas palabras, la tonalidad Breaking Repport ocurre cuando nuestra voz baja en una tonalidad casi interrogativa, similar a un guardia que te ve cara de simulador y te pide el documento (no lo digo por mi).

En ciertos casos se recomienda un punto medio entre esta tonalidad y la "voz normal" para no llegar a asustar. Recuerda, todo en exceso es malo.

XXX

«Contacto físico... visual… y tono de voz… es más complicado de lo que pensaba» pensó entreabriendo los ojos y sumergiéndose hasta casi tapar su nariz «Pero todo valdrá la pena por ti mi amor».

Unos toques de puerta rompieron con el ambiente de paz generado.

—Oye Sawdust, ¿Está todo bien allí? —preguntó Applejack del otro lado.
—Claro, ahora me siento más limpio ¿Cómo van los preparativos para higienizar la casa?
—Es por eso que vine, te invito a tomar algo a Sugarcube Corner hasta que fumiguen el lugar, digo… le echen desodorante ambiental —respondió con una risilla mentirosa.

Volver a Sugarcube Corner sin estar preparado todavía era un riesgo, y era casi seguro que se volvería a encontrar con Pinkie, pero no tenía más opción hasta que arreglaran el problema del olor.

No es que tuviera miedo de hablar de más y meter la pata con la yegua que ama.

—Dame un minuto más y estaré listo.

Aseado, perfumado y decidido salió con Applejack hacia el lugar acordado. En su andar Sawdust le contó sobre la broma que le hizo a Rainbow Dash y como esta reaccionó por ello.

—No te preocupes dulzura, ya se le pasará. Además, si fuera tu, me preocuparía más de su venganza —advirtió.
—¿A qué te refieres con venganza? —inquirió preocupado.
—Digamos que Rainbow no toma del todo bien las bromas pesadas como la tuya, y para sacarse la frustración y el resentimiento seguramente te hará una broma que cambiará tu vida para siempre.
—¿Tan así? Mira, se que Rainbow parece ese tipo de poni pero no creo que haga algo como eso —dijo incrédulo.
—¿Tu crees? Yo fui la última poni en hacerle una broma pesada como esa y gracias a eso ahora una parte de nuestro huerto de manzanas ahora es controlado por murciélagos de la fruta y no podemos cosecharlos. Con el tiempo nos perdonamos y todo pero ya ves como afectó mi vida de granjera por una broma pesada.

Sudor de preocupación recorría la frente de Sawdust mientras imaginaba las mil y una formas de venganza de Rainbow. Si le hizo algo así a su mejor amiga definitivamente no va a contenerse por un desconocido que acababa de conocer. Estaba acabado, y para colmo no sabía cuándo sería el golpe.

Applejack rió por la expresión de su amigo.

Cuando se dieron cuenta estaban en las puertas de Sugarcube Corner. Ambos quedaron fijos en el lugar observando el edificio.

—¿Estás seguro que quieres hacerlo? Digo, si quieres podemos ir a otro lado si no te sientes listo —preguntó Applejack a un visiblemente preocupado Sawdust.
—Estoy bien Applejack, debo cruzármela en algún momento y cuanto antes mejor.

Ingresaron al establecimiento y se acercaron al mostrador, para su suerte la clientela del lugar era escasa y no esperaron mucho a que cierto poni rosa los atendiera.

—Bienvenidos a Sugarcube Corner ¿Qué desean ordenar? Oh, hola Applejack, hola Sawdust me alegra volverlos a ver —dijo Pinkie alegremente— Dime Sawdust ¿Te gustó el pastelillo sorpresa que te preparé?

Tenía una sonrisa que apenas cabía en su rostro esperando la respuesta del contratista.

—Claro que me gustó Pinkie, estaba muy… picoso… si, esa es la palabra —respondió recordando el alboroto causado por su ingesta.

La poni dio una carcajada de satisfacción al escuchar su respuesta.

—Me alegro que te haya gustado, es una receta nueva que he estado practicando para dárselo de obsequio a los nuevos ponis como tu ¿Supongo que ahora te quedaras a tomar algo aquí no? —preguntó con mirada inquisidora.
—C-claro, tráeme un plato surtido y un vaso de leche.
—A mi tráeme un vaso de jugo de durazno.
—Oki doki loki.

Con pequeños brincos fue a la cocina a buscar sus pedidos mientras se acomodaban en una de las mesas, esta vez alejados de cualquier ventana.

—¿Duraznos?
—Que ame las manzanas no significa que deteste las demás frutas. Es como para salir de la rutina y dime ¿Cómo estás de tu costilla?
—Cada vez me duele menos, pero estos golpes que he recibido estos días no ayudan demasiado —respondió.
—¡Orden lista! —gritó Pinkie saliendo por debajo de la mesa con la comida y un traje de mozo de restaurante.

Sawdust se asustó pero Applejack no se inmutó en lo absoluto.

—Un jugo de durazno para la señorita y para el caballero…

Sacó una bolsa que tenía un pastelillo rosa como símbolo y lo puso sobre la mesa. Parte del contenido se desparramó por la mesa y el suelo.

—¿Qué es esto? —inquirió Sawdust.
—Tu pediste un plato surtido, pero como no supe que dulces elegir te traje uno de cada cosa que tenemos en el menú, disfrútalo —dijo Pinkie volviendo a escabullirse debajo de la mesa pero sorpresivamente su casco salió para entregar algo que había olvidado—. Ups, aquí tienes tu vaso de leche.
—¿Cómo rayos es que puede hacer eso? —preguntó intrigado.
—Acostúmbrate, sólo es Pinkie Pie siendo Pinkie Pie y si algún día en el futuro estás con ella cosas como esa serán moneda corriente.
—Supongo que deberé acostumbrarme —suspiró resignado—. No creo que pueda comerme esto yo solo ¿Quieres?

Applejack sonrió y se acomodó el sombrero.

—Atrás citadino, no me dicen apetito de vaca por nada —comentó agarrando un pedazo de pastel y devorándoselo de un bocado.
—¿Eso es un reto manzanita? —preguntó desafiante.
—¡Puedes apostarlo!

Los demás clientes del local observaban como dos hienas salvajes y hambrientas peleaban entre ellas para conseguir la mayor cantidad de comida posible. Era repugnante en muchos sentidos.

—¿Desde cuando llegan hienas a Ponyville? —preguntó Bon Bon a Pinkie quien llevaba puesto un sombrero de safari.
—Son de una parte de África, me alegra que vengan visitantes exóticos ¿Me pregunto si conocerán a Zecora? —inquirió Pinkie.

En el otro lado, tanto Applejack como Sawdust descansaban mientras refregaban sus estómagos a causa de comer tanto dulce.

—Estoy lleno, no quiero volver a ver un pastelillo hasta nuevo aviso —dijo Sawdust apartando los restos de una barra de chocolate a medio comer.
—Yo también vaquero, necesitaré un antiácido para bajar todo esto.
—Y con razón, te comiste más de la mitad de toda la orden ¿Cómo haces eso?
—Pues, mi abuela dijo que tengo un metabolismo acelerado además del trabajo en la granja.
—Eso explica porque puedes comer tanto y aun mantener esa figura de granjera.

Las mejillas de Applejack se tiñeron de un leve rosa.

—Basta, deja los halagos para tu dama rosa picaron —dijo desviando la mirada.
—¿Cómo es que dejan ingresar hienas en este lugar? —preguntó Sawdust.
—Pinkie tiene un gran corazón Sawdust, ella siempre tiene las puertas abiertas para cualquiera sin juzgar. Aunque no siempre lo aplica —terminó con una risilla al recordar lo sucedido con Zecora.

Permanecieron un rato en silencio aun respirando pesadamente por la comida hasta que Applejack rompió el silencio.

—Y ahora que estamos ¿Por qué no me cuentas algo sobre ti?
—Con gusto, veamos…

Durante poco más de dos horas, contaron anécdotas de sus vidas como si fueran amigos de toda la vida que no se vieron por un largo tiempo. Por cada cosa nueva que Sawdust aprendía de Applejack mas familiar le parecía. Ahora estaba seguro que la había visto antes.

¿Pero dónde?

Aprovechando que la aludida fue al baño de damas, Sawdust formuló la pregunta que le haría a Applejack para tratar de sacarse sus dudas. Al regresar le preguntó.

—Oye Applejack ¿Has estado alguna vez en Manehattan?

Extrañada por el cambio de rumbo de la conversación le contó cuando quiso alejarse de la granja para vivir con sus tíos que residían allí en Manehattan. Narró lo más importante y como de esa manera descubrió su cutie mark, además del curso exprés de modales y refinamiento impuesto por los Orange. Con cada palabra la cara del contratista reflejaba sorpresa y despertaba recuerdos gratos. Y no tantos. Las piezas del rompecabezas se armaban para dar paso a una respuesta a su interrogante de porque manzanita le parecía tan familiar desde el primer segundo que la vio.

Applejack era la potrilla que conoció hace ya muchos años. La causante de que perdiera sus amistades, cerrara su corazón y se volviera tan serio con los demás. Aun siendo sólo un infante.

—¿Sawdust, estás bien? —preguntó Applejack al ver el desconcierto en los ojos del terrestre.

—No puedo creer… que hayan pasado tantos años… pensé que te había superado pero… perdóname Applejack —dijo Sawdust levantándose y saliendo del lugar a todo galope.

El sudor producto de su descubrimiento se juntaba con sus lágrimas por haber descubierto la verdad. Su corazón le pesaba y estrujaba. No era capaz de pensar en nada más que correr lejos y sin parar ni mirar atrás.

Tal como lo hizo cuando era un simple potrillo.

—¡Oye Sawdust, vuelve! ¡¿A dónde vas?! —gritó Applejack en vano al ver al semental escapar nuevamente del lugar.
—Seguro que en Manehattan debe ser tradición salir corriendo del lugar sin pagar—comentó Pinkie sacando un arma lanza redes de su melena—. Pero no llegará lejos.
—Tranquila pequeña, yo iré por él para que pague la cuenta.

Así Applejack salió del lugar y siguió el rastro de pastel de chocolate que Sawdust había dejado por pisar los restos de comida de la mesa de las hienas.

XXX

El sol descendía del cielo con mágica lentitud para dar goce a aquellos que disfrutaban de los atardeceres. Pero entre ellos había un poni que era tortura mentalmente por su pasado y su presente. Lloraba a cantaros, esperando que las lagrimas dibujaran la solución a su dilema al caer en el pasto.

—¿Por qué tenía que encontrarte ahora…? Lo siento Pinkie… no podré seguir con esto —se dijo a si mismo con una lagrima que rodó por su rostro.

El árbol en el que se respaldaba era el único testigo de su desdicha.

O eso pensaba.

—¿Sawdust que sucede? ¿Por qué te fuiste así sin avisar? —al ver los ojos rojos del contratista sus dudas se convirtieron en preocupación—. ¿Qué pasó? ¿Por qué lloras?

Se sentó a su lado lo que asustó a Saw. Esté se alejó un poco para compensar.

—Somos amigos vaquero, puedes contarme todo, prometo no enojarme —dijo comprensiva llevando su casco al hombro del contratista.

No tenia mas opción. Era la última oportunidad de deshacerse de ese lastre que llevó consigo por años. Esta vez no se iría a ningún lado. No lo dejaría con las palabras en la boca, o con sus sentimientos encadenados a su ser.

Se secó las lagrimas.

—¿En serio no me recuerdas… manzanita? ¿No recuerdas a este pequeño potrillo que jugó a tu lado en tu estadía en Manehattan? ¿Qué vestía con un sombrero de marinero sin cutie mark? —sonaba desesperado, esperaba que Applejack respondiera— Por favor, dime que no me has olvidado Applejack.

Juntó todas las pistas en su cabeza y unos vagos recuerdos inundaban su mente. Se quitó el sombrero vaquero para visualizar mejor.

XXX

Esa noche de viernes la pequeña Applejack había llegado a la casa de sus parientes en Manehattan y se instaló sin problemas. Ellos le dijeron que el domingo tendrían una cena importante y tenían poco tiempo para convertirla en una dama de Manehattan.

Luego de despertar de su primera noche en la gran ciudad, los Orange la prepararon en todo lo relacionado a modales, comenzando con la postura, luego el habla y para el almuerzo como masticar apropiadamente y tener temas de conversación para la mesa.

A una cuadra de allí, un pequeño potrillo colorado jugaba con una cometa del mismo color, llevaba puesta una gorra de marinero que lo hacía ver inocente, como cualquier niño de su edad.

Su nombre es Sawdust.

Planeaba su cometa solo porque sus amigos se enfermaron de algo súper contagioso y no podía visitarlos ni de casualidad. Pero eso no era un contratiempo para el alegre Sawdust.

Si, su forma de ser era como la de un niño normal feliz y alegre, hasta que ella llegó a su vida.

Después de practicar un poco más su postura, los Orange dejaron que Applejack descansara y le dieron permiso de ir al parque a convivir con otros de su "clase".

—Hola, me llamo Applejack ¿Y tú?

Sawdust se percató que alguien le estaba hablando y se dio vuelta. Su corazón comenzó a acelerarse y su mente se puso en blanco.

—¿Te sucede algo? —inquirió al ver al pequeño sudar y no responder.

Una brisa despertó al pequeño Sawdust de su trance, pero cuando abrió su hocico para responder el cometa fue atrapado por el viento y se lo llevó.

Ambos quedaron boquiabiertos.

—¡Vamos, podemos alcanzarlo! —ordenó Applejack.

Corretearon al cometa durante un rato hasta que la vaquera dio un gran salto y agarró heroicamente la cuerda en el aire. El joven Sawdust percibía una extraña luz que iluminaba a Applejack de sobremanera y la hacía ver más… ¿Linda? ¿Cómo podía pensar esas cosas? Hace no mucho tuvo una conversación con sus amigos donde decían que las niñas eran desagradables llenas de gérmenes. ¿Qué tenía Applejack de diferente a las demás y lo hacía sentir raro de muchas maneras?

No lo sabía, pero sea lo que sea, quería mas de ello.

Luego de guardar el cometa en una bolsa pasaron el resto de la tarde jugando en los juegos del parque. De vez en cuando entablaban conversación sobre sus familias, pero Applejack parecía incomoda cuando hablaba de ella, como si le doliera el haberlos dejado. Sawdust evitó el tema para que no se pusiera triste.

Y es que sólo quería verla sonreír para siempre.

—Ups, mira la hora. Seguro mis tíos me deben estar esperando para mas lecciones. Nos vemos mañana terroncito —se despidió Applejack.

—Sawdust…—la granjera se dio vuelta al escuchar un susurro de su nuevo amigo— M-me llamo… Sawdust —dijo Sawdust nervioso.

Ella sonrió amable y comentó.

—Lindo nombre, Sawdust.

Corrió hasta la salida del parque dejando solo a ese potrillo, que esperó a perderla de vista para recoger sus cosas y marcharse a su hogar, con miles de preguntas sin respuesta sobre lo que estaba pasando en su cabeza y pecho.

Luego de conocerte aquel día, no pude comer ni dormir de sólo pensar en ti. Aunque era muy inocente para saber exactamente lo que ocurría y temiendo que mis padres me sermoneen, no les dije una sola palabra de lo ocurrido esa tarde.

En horas de la madrugada pude conciliar el sueño, teniendo la idea de que durmiendo un poco podría despejar todas las dudas sobre ti.

Pero fue en vano.

Me desperté para la hora del almuerzo y mis padres se enojaron por quedarme despierto hasta tarde. Mentí diciéndoles que estaba leyendo unos cuentos viejos que encontré en el armario.

Comí a la velocidad de la luz, me duché, preparé algunas cosas para jugar en el parque, ¡Incluso me eché colonia de mi padre! Y cuando fijé mi vista en el reloj de la cocina ya era tarde para nuestro encuentro, suponiendo que llegarías a esa hora…

Sawdust se encontraba sentado en el mismo lugar que se encontró con Applejack, esperándola.

Aseado, perfumado y con la melena bien peinada listo para su cita con Applejack.

—¡Hola! —gritó Applejack a lo lejos mientras se acercaba corriendo.

Los ojos de Sawdust se deslumbraron y abrieron a sus anchas al ver en cámara lenta como la potrilla se acercaba cada vez más, pero esta vez su melena estaba arreglada como si fuera una dama de alta sociedad. Era más hermosa que antes, lo que disparó un gran sonrojo en las mejillas de Sawdust.

Cuando Applejack llegó lo único que Sawdust atinó a decir fue:

—L-lindo peinado —halagó tímido.

—Gracias terroncito ¿Eso qué huelo es fragancia de manzana? —inquirió Applejack al oler el perfume de Sawdust.

Este asintió enmudecido.

—¿Qué cosas traes ahí? —preguntó Applejack al ver las alforjas del potrillo.

Esté sacó un par de cometas de color naranja y rojo respectivamente. Applejack proyectó una sonrisa al verlas por el día de juegos que le esperaba.

Su día estuvo lleno de actividades. Comenzaron con los cometas, luego jugaron a la pelota, recorrieron el lago en botes de pedales, jugaron a los juegos del parque y al final corretearon por allí hasta el atardecer. La melena de Applejack no se despeinó en lo más mínimo. Sus tíos predijeron su salida y usaron un poderoso fijador para evitar que arruinara su melena.

Agotada, se acostó panza abajo en el césped dejando que la fresca brisa acariciara su pelaje. Sawdust se acercó para sentarse a su lado pero una piedra hizo que tropezara y cayera.

Su corazón se aceleró más que nunca y un calor invadió cada parte de su cuerpo al saber sobre que había caído.

Había caído de tal forma que su cuerpo amortiguo la cabeza del futuro contratista quedando recostado sobre ella.

—¡L-lo siento, n-no debí… debería irme! —dijo Sawdust por el malentendido y levantándose.
—¿Pero que de hablas? No sucedió nada malo, es más, si quieres puedes recostarte en mi no hay problema —propuso Applejack.

Ahora estaba más rojo que nunca por la propuesta, pero algo dentro suyo lo obligó a acercarse nuevamente y recostarse sobre ella.

Su aroma natural de manzana perpetraba en él y le generaban muchas sensaciones agradables. Quería estar así el resto de vida. Incluso imaginaba que las nubes tenían forma de corazón.

Esa fue la primera vez que sus ojos cambiaron por corazones rojos al ver el perfil del rostro de la granjera en todo su esplendor.

Pero lo bueno no siempre dura para siempre.

—¡Ay Celestia, mira la hora! Lo siento Sawdust, debo llegar a la cena de mis tíos —dijo levantándose y emprendiendo la carrera a su casa.
—¡¿Nos veremos mañana verdad?! —preguntó Sawdust preocupado.
—¡Por supuesto terroncito, tu espérame a la misma hora!

Pero jamás regresaste…

Esa noche le conté sobre lo que sucedió en esos días y ambos me dijeron que me había enamorado de ti. Ellos me abrazaron por la ternura de saber que alguien había cautivado mi corazón.

Mi madre me trajo una rosa de la florería para que te la diera cuando nos volviéramos a ver y mi padre me llevó al peluquero para darme un nuevo look.

Se acaricia la melena mientras Applejack procesaba toda la información nueva que llegaba.

Estuve sentado en aquel sitio hasta la salida de la luna llena y nunca apareciste. Mis padres aparecieron por detrás y me dijeron que no me preocupara que seguramente mañana será el día.

Esa semana pasó exageradamente lenta y al séptimo día me di por vencido. Arrojé la rosa al tacho de la basura y seguí con mi vida.

Desde aquel día, nunca me enamoré de alguien de la misma manera… vagué por la ciudad solitario como una hoja atrapada por los vientos de otoño hasta que me fui e inicie mi carrera. Tuve amoríos físicos con muchas yeguas para llenar este vacío de nunca poder olvidarte.

Y de ultima, decidí cerrar mi corazón para que nadie pudiera lastimarme de nuevo. Y funcionó… hasta que llegué y conocí a Pinkie.

XXX

Una lágrima rodó por los verdes ojos de la granjera por el emotivo relato de Sawdust.

—Y-yo… yo… no sé qué decir… no tenía idea que tu…
—Claro que no tenías idea. Ninguna puta yegua tiene idea alguna sobre lo que sentí.

El calor de la discusión aumentaba la tensión.

—No tienes porque generalizar, tu problema es conmigo.
—¡Ese es el problema, te convertiste en la piedra en mi zapato en mi plan de conquistar a Pinkie!
—¡No es asunto mío que no tengas las bolas bien puestas como para superar ese trauma tuyo! Además, ¡¿Por qué soy un problema para que conquistes a Pinkie remedo de don Juan?!
—¡Por que aun no te he superado!

Y como un rayo invadió el espacio de Applejack y le plantó un beso.

Fugaz y robado.

Applejack mantuvo sus ojos abiertos como platos por la sorpresa. Sawdust también sólo que mantenía una mueca de enojo. Se separó lentamente y susurró:

—No te he superado…
—Sawdust… yo.

Pero la silenció con su casco, lo movió hacia su mejilla para hacerlo más romántico y se acercó lentamente para besarla nuevamente. Applejack cerró sus ojos y poco a poco la distancia de ambos se fue acortando cada vez más. Se podía sentir el roce de sus cálidas respiraciones acercándose sin impedimentos.

El contacto entre ellos los estremeció. Pero no fue exactamente como Sawdust esperaba.

Abrió paulatinamente sus ojos para descubrir, con sorpresa, que los labios de Applejack se desviaron a su frente, depositando allí su preciado beso.

Alejó sus labios y atrapó al contratista en un abrazo cálido y reconfortante.

—Se lo que quieres hacer y te comprendo… buscas cerrar un ciclo que llevas cargando por demasiado tiempo para poder seguir adelante… pero si me besabas ibas a traicionarte a ti mismo y aun mas importante, a mi amiga —confortó Applejack haciendo círculos en la espalda de Sawdust.

Al caer en cuenta de sus acciones Sawdust se quebró, dejando caer cantaros de tristeza que mojaban el pelaje naranja de Applejack. Permanecieron abrazados un largo rato hasta que Sawdust recuperó algo de su compostura.

—Perdóname…—dijo apenado— no quería insultarte ni mucho menos besarte… no sé lo que sucedió, mi mente se nubló y...

Pero no pudo terminar al sentir como Applejack con su casco lo silenciaba.

—La cena de esa noche fue un desastre y gracias a un hermoso arcoíris me di cuenta que mi hogar estaba aquí en Ponyville con mi abuela y mi hermano. Esa misma mañana me despedí de mis tíos y volví a casa. Así fue como mi cutie mark apareció —dijo señalando sus manzanas traseras—. No tenía idea de que sufriste tanto por mí, realmente lo siento.
—No tienes porque pedir perdón, yo fui el tonto semental que llevó esta carga durante mucho tiempo culpando a otros por mi actitud. Pero ahora me siento mejor, como si me hubiera quitado un gran peso de encima ¡Gracias Applejack!

Esta vez Sawdust la abrazó.

—Bien, es hora de irnos, seguro mi familia debe andar buscándome con sabuesos, y más sabiendo que estoy contigo.
—Espera… ¿Puedo descansar mi cabeza en ti mientras vemos el atardecer como en aquella ocasión?

Así, ambos vieron el atardecer, recostados como en aquel día.

—Sabes manzanita, ahora que todo esto terminó, siento que estoy más enamorado de Pinkie que antes —dijo acomodándose en el suave pelaje naranja—. Con respecto al beso…

—Será nuestro secreto de mejores amigos ¿Qué dices, secreto?

Ambos chocaron cascos como símbolo de promesa.

—Secreto.


Y hasta aquí llegó el capitulo señores, espero que les haya gustado.

Y esa fue la idea que tuve desde hace tiempo, decir que Applejack fue el primer amor no correspondido de Sawdust para poder explicar porque se llevaban tan bien en poco tiempo de haberse conocido. Ademas de agregarle emocion sin contar las posibilidades que puedo explotar.

Como siempre voy a usar este espacio para agradecer los reviews del capitulo anterior por parte de:

rompeordenes : Gracias, al parecer la broma le salio mal xD Brohoof /)

Azofel-Raz: Nope, parece que no fue como pensabas xD

xXnobu16Xx: Gracias... supongo.

unser. dejesus: NO :D

Luigi64Gamer: Gracias por el comentario.

Recuerden, si les gustó el capitulo dejen un review y compartanlo con sus amigos, si tienen alguna duda pueden mandarme un MP, no muerdo, tambien pueden darle like a la pagina de facebook "Exelion fanfiction" para estar enterados de avances y otras cosas, link en mi perfil o pueden buscarlo por fb.

Hasta la próxima, se despide, Exelion.