Bienvenidos a un nuevo capitulo del fanfic.

Disfruten la lectura.


Luego de su encuentro regresaron a Sugarcube Corner y pagaron la cuenta mitad y mitad. Aun ante la insistencia de Sawdust.

—Applejack, regresare a la granja, debo hacer los ejercicios antes de que anochezca.
—Está bien, yo me quedaré a hablar un rato más con Pinkie.

Pero la granjera tenía otros planes. Uno que lo metería en problemas más adelante.

Eran las seis de la mañana y Sawdust se encontraba en su quinto sueño con Pinkie, paseando en una carreta hecha de dulce, por un camino de azúcar al lado de un rio de malteada de fresa con un sol con cara que les guiñaba el ojo a los tortolos en su cita. De repente, el sueño se transformó en un diluvio que arrastró todo a su paso.

Mojado, agitado, asustado y algo enojado se despierta violentamente siendo a Applejack la primera cosa en fulminarla con su mirada.

—¿A qué se debe esto? —preguntó.
—Levántate compañero, te conseguí trabajo en Sugarcube Corner para que pases tiempo con Pinkie —respondió Applejack.
—Espera… ¿Qué? —inquirió incrédulo.
—Ya me oíste, convencí a Pinkie de que necesitabas dinero para tu negocio y aceptó en darte un empleo de medio tiempo en lo que dure tu estadía.

Primero una gran sonrisa invadió el rostro del contratista, luego una mueca producto de su desasosiego sobre si estaba preparado para encarar a Pinkie.

Su respiración se volvía errática ante la duda.

—Sawdust tranquilo, es hora de que empieces con tu plan antes de que tengas que irte.
—Tienes razón… tienes razón —dijo tranquilizándose—. Sólo… dame cinco minutos y estaré listo.

Estiró sus extremidades. Algunas tronaban. Giró su cuello y lo hizo sonar de la misma manera. Se remojó la melena, cogió una manzana de la mesa del comedor y partió a su nuevo trabajo.

XXX

Rondaba solitario las calles de Ponyville teniendo al sol recién levantado como su única compañía y una brisa mañanera que le erizaba piel hasta que se acostumbró a su compañía.

Mientras caminaba recordaba lo último que había leído del libro de Twilight. Sería la primera vez en aplicar los conceptos leídos desde que llegó y ese fragmento hacía referencia a ello.

"Dime ¿Cuantas veces te acobardaste y no te animaste a hablarle a esa chica que te gusta? Cada vez que la veías te quedabas helado, quizás sentías que era demasiado para ti, que te iba a ignorar, que te iba a rechazar, tenias miedo a lo que fueran a decir si otros te veían encararla. La verdad es que encarar a una poni no es una cuestión de vida o muerte, es sólo una cuestión de vida, anímate a sentir y dominar ese nudo que te agarra en el estómago cada vez que te acercas a ella, si sientes algo significa que estás vivo y eso es lo importante.

Por ahí te pasa cuando encaras a una poni o cuando todavía no lo hiciste pero pensas en lo que sería encararla, te crees que estás en la final del mundial, que estás por patear el penal definitorio, que es a todo o nada, que millones de personas están viendo lo que vas a hacer y que el resultado será ser héroe o ridículo absoluto, tienes terror de tirar la pelota a la tribuna, sería horrible, entonces no te animas a patear.

Y te equivocas, porque estás por encarar a una poni de entre millones, es una más, aunque para vos en ese momento ella sea única e inigualable, te aseguro que no es así. Y no estás en la final del mundial ¿Qué piensas? ¿Qué eres el centro del mundo y todos están pendientes de lo que hagas? ¡Para nada! Estás solo en la cancha, sólo ella y tu...

Así como lo lees, son ella y tu nada más, frente a frente. Los de afuera no existen. La cosa es entre ella y tu nada más. Ahí la tienes a tu chica, haciendo de arquera y esperando a que le claves un golazo ¿Y si te ataja el penal? ¿Y si tiras la pelota a las nubes? No pasa nada, es tan simple como cagarte de risa de la situación, ir a buscar la pelota y patear otra vez, la próxima te va a salir mejor. Además si nunca pateas nunca vas a hacer un gol.

¡Así que te quiero como goleador! ¿Que esperas para ir a patear? Quiero que le hagas un lindo gol a esa yegua. Recuerda...

Eres tu y ella, los dos solos en la cancha."

«Sólo nosotros dos… si… ¡Somos nosotros contra el mundo!» pensó motivado.

Su pasión por el futbol inspiró su lectura. Ese deporte era su gran pasión desde pequeño.

Al ver Sugarcube Corner a la cercanía aceleró el paso, motivado por tener su primera oportunidad de encarar a Pinkie desde su llegada.

—¡Estaremos juntos mi princesa rosa, lo prometo!
—¿Princesa rosa? Suena divertido ¿Quién es tu princesa rosa?

Y sin advertirlo había hablado de más.

Ya se encontraba en el establecimiento cuando dijo ese comentario delator. Pinkie lo observaba esperando una respuesta de su parte, con su sonrisa alegre de todos los días.

—No… es que… yo… es una canción… ¡Si eso!... una canción de un cantante… que tu seguro no conoces —dijo Sawdust nervioso y sonrojado, esperando que se creyera la mentira.
—Está bien —respondió Pinkie sin indagar más—. Applejack me dijo que necesitabas trabajo y yo le sugerí que trabajaras aquí conmigo para conocernos mejor ya que desde que llegaste no hemos tenido mucho tiempo para hablar lo cual es raro porque siempre te la pasas huyendo de mi aunque ahora que lo pienso muchos ponis corren lejos la primera vez que les doy la bienvenida ¡Por eso será superduper emocionante trabajar contigo! Estos horarios mañaneros son muy aburridos~ —aclaró con énfasis en aburrido.

Sawdust se limitaba a seguirle el paso en la conversación. Hablaba más rápido de lo que imaginaba.

—Ya me imagino Pinkie ¿Y qué es lo que tengo que hacer?
—Bueno, no mucho en realidad, trabajaremos juntos en dos turnos. Ahora antes de abrir y luego antes de cerrar. Serán como cuatros horas al día y te pagaré día de por medio ¿Qué dices amigo? ¿Aceptas? —preguntó extendiendo su casco para sellar el contrato.

«¿Acaso me dijo amigo? No no, concentrado. Soy capaz de conquistarla».

—Trato.

Al estrecharle su casco sintió una descarga eléctrica que recorrió todo su cuerpo de golpe. Y no, no era amor. Pinkie reía por la broma clásica del casco eléctrico mientras Sawdust se acomodaba la crin que lucía como la de un amante de la música Punk con la cresta en punta.

—Buena esa Pinkie —rió recordando las palabras de Rainbow sobre su afán por la bromas.

—Bien, toma una escoba y limpia el piso, luego con el trapo limpias las mesas.

—Entendido.

Por poco más de una hora estuvo realizando labores de limpieza y a cada rato giraba para ver a Pinkie, esperando una oportunidad para encararla.

Juntó todo su valor en existencia y se acercó para hablarle.

—Pinkie ya termine de sacar los chicles de debajo de las mesas ¿Qué haces?
—Estoy amasando tapas para las tartas del pedido de los señores Cake, ya sabes, para agilizarles el trabajo a ellos.
—¿P-puedo ayudarte?
—Claro, toma uno de los rodillos y yo te daré un pedazo de masa.

Ver a Pinkie estirar la masa con el rodillo hizo click en la cabeza del contratista. Era el momento perfecto de aplicar los conceptos de contacto visual, físico y entonación de voz. Sawdust rodeó el mostrador que Pinkie usaba para su labor y se posicionó detrás de ella. Se cuestionó lo que estaba por hacer, tal vez era demasiado directo y en el peor de los casos lo consideraría un pervertido por intentarlo siquiera, pero arrojó su sentido de moralidad al inodoro y prosiguió con lo planeado.

Se irguió en dos patas y apoyó su cuerpo sobre el de Pinkie, colocando sus cascos sobre el de ella junto al rodillo.

—¿Q-que haces? —preguntó Pinkie intrigada.
—Dije que te ayudaría. Sólo déjate llevar —susurró a su oído en un tono bajo, seductor.

Guiando el rodillo comenzaron a amasar juntos a un ritmo lento, fundiendo sus cascos en uno sólo. El roce de sus cuerpos por el continuo movimiento derretía el corazón del contratista y lo sumergía profundamente en una de sus fantasías, tanto así, que apoyó su mentón en el hombro derecho de Pinkie impregnando su respiración con el aroma natural de la poni rosa.

Pinkie giró su cabeza para encontrarse con la mirada seductora de Sawdust, transmitía serenidad y una sonrisa apacible. Involuntariamente adoptó la misma expresión enfrentando sus miradas, como si de esa manera lograría que el tiempo fuese más lento para poder disfrutar ese momento. El patrón del rodillo cambió deformando el circulo de masa original, pero a ellos no les importaba. Los latidos de sus corazones se sincronizaron en uno al igual que la pasión que ambos sentían el uno por el otro.

Pinkie no podía pensar en nada. Su mente estaba en blanco y sus ojos hipnotizados con los de Sawdust. Era la primera vez que alguien la hacía sentir de esa manera.

Cualquiera que entrara a la tienda pensaría muy mal de la situación que se estaba dando, llegando a imaginar lo peor, para su suerte no abrieron el negocio y no había ponis en la calle todavía.

O eso creían.

Rainbow se despertó con pereza y se alistó para la agenda climatológica del día de hoy. Pero había algo que al menos le ayudaba a pasar el sueño, era un pastelillo especial que Pinkie preparaba para esos días él cual sabía mejor recién salido del horno.

Aterrizó en frente del local dulce de su amiga dispuesta a ingresar y pedir su orden mañanera. Pero unos extraños gemidos llamaron su atención y echó una mirada por la ventana. La mandíbula por poco y llega al suelo al percatarse de lo que esos dos estaban haciendo. Era el Angulo perfecto para que cualquiera malinterpretara las cosas.

—Ese estúpido pervertido.

Estaba a punto de entrar para noquear de una patada a ese supuesto poni con buenas intenciones, pero se detuvo e ideó un plan mejor, el cual utilizaba el compromiso de esta noche como el escenario perfecto.

—De esta no te salvas "amigo". Las demás verán debajo de tu mascara está noche.

Con eso se fue volando furiosa para iniciar sus labores diurnas. Ya no necesitaba el pastelillo luego de lo que vio.

Sólo pasaron unos minutos de la partida de Rainbow, pero para los ponis fueron como horas de disfrutar de esas sensaciones. Pero la campana del horno despertó a Pinkie de su trance y apartó a Sawdust a un lado para apresurarse a sacar los pastelillos del horno dejando al contratista sobre una figura de polvo de Pinkie.

—Escucha, creo que fue suficiente por ahora, vuelve más tarde para ayudarme a cerrar el lugar y te pagaré de paso —dijo sacando la cabeza por la puerta de la cocina con su típica sonrisa alegre e inocente, como si nada de lo que hicieron hubiera pasado.

—Está bien Pinkie, adiós —se despidió Sawdust viendo a Pinkie ingresar nuevamente a la cocina.

Pero antes de irse vio el mostrador y para su sorpresa, la tapa del pastel que amasaron juntos había perdido su forma original. Ahora tenía una mucho mejor.

Un corazón.

Una sonrisa boba se formó en su rostro. Pensó en llevárselo como recuerdo de su primer gran paso pero decidió dejárselo a Pinkie haber que hacía con él.

Luego de sacar los pastelillos del horno y dejarlos en la mesa su mente divagó en las acciones de Sawdust que la hicieron sentir… como nunca antes.

—Fue algo agradable —susurró llevándose su casco al corazón.

Pero el sonido de la campanilla de la entrada alertó a Pinkie sobre la salida de Sawdust. Miró el reloj de pared y se alertó al quedar cinco minutos para abrir.

—¡Debo apresurarme y todavía no tengo las cosas para la piyamada de esta noche!

XXX

El resto de la tarde fue de lo más normal. La primera en enterarse de su gran movida fue Applejack, y como imaginaba, al principio creyó que era un aprovechado, pero luego de explicarle un poco de la teoría del encare parecía entender porque lo hizo.

—En resumen, quiero hacer que el lado emocional de Pinkie tome el control, quiero hacerla sentir lo que ella nunca sintió.
—Demasiada información vaquero pero me alegra que al fin hicieras tu jugada con Pinkie ¿Y ahora qué?
—Pues, le daré espacio para que analice la situación.
—Hablando de espacio, Pinkie nos invitó a una piyamada está noche ¿Quieres venir?
—Applejack, recuerda lo que dijo la abuela de mantener la puerta abierta —dijo Applebloom al notar que ambos estaban encerrados en la habitación de huéspedes.

Resignada caminó a la puerta y la abrió completamente.

—Discúlpame terroncito, es que mi abuela tiene la tonta idea de que tu y yo… bueno… ya sabes… sólo digamos que son muy sobre protectores.
—Te entiendo si tuviera una hija o hermana como tú también me pondría celoso.

Applejack le dio un golpe amistoso acompañado de una risilla. Ella realmente apreciaba la compañía de Sawdust como amigo, siendo uno de los pocos machos que consideraba como tal. Era como una suerte de privilegio, aunque ella no lo considerara así.

XXX

La noche y su luna llena iluminaban el ambiente cuando tres ponis llegaron a la biblioteca del pueblo para la piyamada de esa noche.

—Hola chicos, que bueno que vinieron —dijo Twilight cortésmente.
—El placer es nuestro, gracias por ofrecer tu biblioteca para la piyamada Twilight —agradeció Sawdust.
—No hay de que, siempre que Pinkie quiere hacer una piyamada ofrezco mi casa para ello. Pasen, tengo un nuevo número de "Piyamada 101. Todo lo que siempre has querido saber sobre piyamadas pero temías preguntar" —comentó alegre mostrándole el libro a su invitado.

Todos los días se aprende algo nuevo. Para Sawdust fue saber que hay un libro para todo, incluso para algo tan trivial como las piyamadas.

—Y… ¿Está Pinkie? —preguntó algo tímido.
—Fue la primera en llegar ahora está en la cocina preparando unos deliciosos malvaviscos.

El lugar estaba condicionado para la ocasión. La chimenea encendida. Ocho bolsas de dormir en el suelo, nada de cómodas camas. Almohadas apiladas para la pelea. Mascarilla para rejuvenecer la piel.

Esto asustó un poco a Sawdust y a Braeburn.

—No se preocupen —aclaró Applejack riendo—, seguro Twilight tendrá algo para ustedes ¿Cierto?
—Algo se me ocurrirá.

Luego de saludar a todas, sintiendo la indiferencia de Rainbow, se acomodaron en la sala esperando que Pinkie trajera los bocadillos.

Sawdust temía contarles a las demás sobre el avance con Pinkie pero Applejack lo persuadió de hacerlo. Aunque también compartía su preocupación por cierta pegaso de melena multicolor, conociéndola podría manipular la situación para poner a las demás en contra y si no fuera por la Pinkie promesa, seguro le llenaría la cabeza con mentiras.

O verdades a medias.

La mirada incriminadora de Rainbow acechaba a Sawdust como un buitre a su comida.

Los temas de conversación eran fluidos hasta que, inevitablemente, tocaron el tema de Pinkie y Sawdust.

—Ay cariño, estoy ansiosa por escuchar tus avances con Pinkie —dijo Rarity ansiosa.
—Si, cuéntanos, seguro será algo lindo de escuchar —comentó Fluttershy apoyada sobre un cojín.
—Está bien —respondió—, les voy a contar como avancé esta mañana con Pinkie.
—¿Querrás decir como violaste a Pinkie esta mañana en el trabajo? —inquirió Rainbow Dash interrumpiéndolo.
—¡Rainbow Dash! —gritaron tanto Twilight como Applejack por la acusación.
—¡Es la verdad, vi a este sin vergüenza tener relaciones con Pinkie en su mostrador! —acusó Rainbow apuntando su casco al acusado.

Las demás clavaron su mirada en Sawdust esperando que desmintiera lo dicho por la pegaso.

—Rainbow, no se que cosa estabas viendo pero no tuve relaciones con ella.

Las demás suspiraron en alivio pero cuando Applejack estaba por decirle un "Te lo dije" Sawdust aclaró.

—Eso se llama escalacion física directa.
—¡Se los dije es un aprovechado!
—¡No espera, no entendiste...

Pero no pudo terminar la oración ya que recibió un almohadazo de Rainbow que lo dejó en el suelo.

Applejack y Braeburn asistieron al contratista mientras las demás agarraron almohadas para golpearlo también.

—¡¿Acaso están de su lado?! —preguntó enojada.
—Nosotros sabemos que no hizo nada malo vaquera, déjanos explicarte calmadamente…
—¡Ahora verán!

Y así empezó una guerra de almohadas sin cuartel y los bandos estaban definidos. Sawdust, Applejack y Braeburn contra Rainbow Dash, Twilight y Rarity. Fluttershy hizo un fuerte con sus almohadas y se refugió allí. Pinkie seguía en la cocina.

—No quisiera lastimarla señorita, esta pelea se puede poner ruda —dijo Braeburn agarrando una almohada con su boca.

Twilight dejó escapar una risilla mientras que cargaba unas diez almohadas con su magia plantándole una mirada de superioridad.

—Por los cuernos del toro —susurró dejando caer su arma.

En el otro extremo de la sala, Applejack y Rarity volvían a disputarse en una pelea como en la primera piyamada de Twilight.

—Déjame pasar Applejack, ese rufián tendrá su merecido por propasarse con Pinkie —ordenó lanzándole tres almohadas con su magia.
—¡Pero eso no fue lo que sucedió! —refutó pateando una pila de almohadas una por una.

En medio de todo, Rainbow y Sawdust tenían un combate de espadas, con almohadas, pero la gracia era la misma. El constante choque regaba las plumas por el suelo. No necesitaban palabras, ambos transmitían sus pensamientos en cada golpe que daban.

—Ríndete pervertido —dijo Rainbow escupiendo su almohada.

Sawdust aprovechó la oportunidad y lanzó su almohada hacia Rainbow, pero está se hizo a un lado y amortiguó el impacto con su ala derecha extendida. Sawdust quedó con el hocico abierto por la fuerza del ala de la pegaso quien no dudó en devolverle el proyectil en ese instante. Sin poder evadirlo recibió el golpe y quedó tirado en el suelo algo atontado.

—Si quieres acabar con esto, confiesa que tuviste relaciones con Pinkie, delante de todas —sentencio Rainbow delante del contratista.

Por unos segundos el ambiente se silenció en espera de la respuesta de Sawdust que atónito no se imaginaba que sus amigas se pusieran en su contra tan fácilmente.

«Eres la segunda piedra en mi camino Rainbow» pensó.

—No…
—¿Qué dijiste gusano?

Con un movimiento rápido agarró una almohada próxima a su casco y, aprovechando que Rainbow estaba cerca, le propino un gancho con todas sus fuerzas haciendo que esta perdiera el equilibrio y cayera de espaldas.

Sawdust aprovechó para ponerse encima de ella y retenerla con sus cascos.

—¡Déjame pervertido, no cederé ante ti como hizo Pinkie!
—¡No te voy a violar Rainbow Dash, sólo quiero que me escuches! —dijo perdiendo la paciencia.
—¡¿Y cómo se que no me vas a usar de juguete sexual?!
—¡PORQUE NO SOY UN MANIACO SEXUAL!

El grito resonó por toda la sala llena de plumas.

—¡Escúchame, te respeto, a ti, a Applejack, a todas y en especial a Pinkie porqué la amo y es muy especial como para aprovecharme de ella de esa manera, estoy dispuesto a esperarla hasta el fin de mis días si eso significa no lastimarla física o mentalmente! ¡Y perdóname pero no dejaré que una mala interpretación tuya me aleje de Pinkie PORQUE LA AMO!

Luego de desahogarse completamente respiró agitadamente mirando molesto a la pegaso multicolor.

—Ahora si me demostraste que tienes los huevos bien puestos romeo.
—¡¿Qué?! —preguntó mas iracundo.
—Tranquilo Sawdust, no todos los días un semental se para frente a mí y menos por una de mis mejores amigas. Perdóname si malinterpreté las cosas y por todo esto de la pelea de almohadas. Desde ahora te apoyaré en la causa de conquistar a Pinkie ¿Qué dices, amigos?

Sorprendido por el giro inesperado, dejó que Rainbow se levantara y se abrazaron para sellar su amistad.

—Todavía no he olvidado lo de la broma pesada, cuida tu espalda muchachito —susurró Rainbow al oído de Sawdust lo cual lo estremeció.
—Los bocadillos eshan lisshos —dijo Pinkie ingresando al lugar con la bandeja en la boca.

Al percatarse del abrazo de Sawdust con Rainbow una extraña sensación invadió su pecho. Amargura. Pero la inocencia pudo más que ella.

—Parece que tuvieron una pelea de almohadas ¿Y no me invitaron? —comentó al ver el desorden ocasionado—. Seguro deben tener hambre, es hora de los bocadillos.

Su sonrisa alegre animó a los demás a servirse de las galletas de malvaviscos con chocolate.

El resto de la noche fue divertida en exceso, en especial para alguien que no tuvo tanta recreación desde hace mucho, mucho tiempo.

Las tensiones desaparecieron y ahora se encontraba mas unido con todas, pero en especial con Pinkie al darse cuenta que sin el apoyo de ellas su intento por conquistarla sería nulo.

Y llegó la hora de dormir.

Sawdust se fue al baño a lavarse los dientes y Rainbow puso en marcha su plan para darle un empujón al contratista.

—¡Oye Pinkie mira! ¡Un elefante hecho de mermelada de frambuesa pasó por la ventana!

Un rayo rosa salió por la puerta gritando "¡Ven elefante, ven elefante, tu tía Pinkie tiene una cita contigo junto con dos rebanadas gigantes de pan tostado!".

—¿Por qué hiciste eso? —preguntó Twilight.
—Ya verás.

Las bolsas de dormir estaban posicionadas en círculo dejando espacio para una lámpara que alumbraba tenuemente la sala donde pasarían la noche. Había una para cada uno, pero Rainbow estaba por cambiar eso.

Agarró una de las bolsas de dormir y la arrojó contra el fuego de la chimenea, avivándolo repentinamente. Twilight observó desconcertada como la bolsa de dormir para invitados era consumida salvajemente por el fuego y luego fulminó a su amiga pegaso con la mirada.

—No te preocupes, en el futuro estará tan agradecido que te comprará una bolsa nueva —dijo Rainbow esbozando una sonrisa ganadora—. Ahora todos vayan a acostarse antes de que vengan los otros.

Los demás hicieron caso y para cuando Pinkie regresó de su búsqueda se incorporó con ellos. El único que faltaba era Sawdust.

—Bueno chicas, fue un buen día para todos, es mejor si nos vamos a… —se detuvo un segundo para percatarse del detalle faltante— ¿Y dónde está mi bolsa de dormir?

El impulso de cortesía de Rarity estaba por salir a flote pero Rainbow le tapó el hocico para que no arruinara su plan.

—Twilight quemó por accidente tu bolsa —dijo incriminándola—, pero si quieres puedes dormir con Pinkie.

El sonrojo de Sawdust era casi imperceptible para la mayoría ¿Dormir con Pinkie? ¿La misma pegaso que hace unas horas lo quiso ahorcar por malpensada ahora quiere que duerma con su mejor amiga?

—¡Será divertido Sawdust! Ven, ya es hora de dormir —señalo Pinkie abriendo la bolsa y haciéndose a un costado.

El nerviosismo del contratista se esfumó al ver salir pequeños globos y serpentinas de la bolsa luego de abrirla.

«A esta poni si le gustan las fiestas» pensó.

Lentamente se acomodó al lado de la poni mientras las demás observaban detenidamente sus movimientos.

—Buenas noches —dijo Twilight apagando el mechero con su magia.

Todos replicaron lo mismo.

Sawdust y Pinkie estaban espalda con espalda. Ella dormía plácidamente pero él quería hacer algo más. Un último contacto físico.

Se dio vuelta y abrazó a Pinkie, dejando que su respiración se intoxicara con el aroma de su melena y sus cascos se inundaran con ese calor que sólo ella podía provocar.

—Buenas noches, Pinkie —susurró a su oído conteniendo sus ganas de decirle algo lindo por si estaba despierta.


Y hasta aquí llegó el capitulo señores, espero que les haya gustado.

Como vieron poco a poco se avanza ;)

Como siempre voy a usar este espacio para agradecer los reviews del capitulo anterior por parte de:

rompeordenes : Felicidades por adivinar parte de la trama y si, ese beso será un problema pero muuuuuucho mas adelante.

Azofel-Raz: Diste justo en el clavo amigo, gracias por el review

xXnobu16Xx: ¿Que me dices ahora señor progreso? Y no, no habrá triangulo ni cuadrado.

u̶n̶s̶e̶r̶.̶ ̶d̶e̶j̶e̶s̶u̶s̶

RodrigoJoker: Gracias, cuantas molestias solo por mi modesta persona.

Linkwarriorx0: Gracias por el review amigo taringuero.

Recuerden, si les gustó el capitulo dejen un review y compartanlo con sus amigos, si tienen alguna duda pueden mandarme un MP, no muerdo, tambien pueden darle like a la pagina de facebook "Exelion fanfiction" para estar enterados de avances y otras cosas, link en mi perfil o pueden buscarlo por fb.

Hasta la próxima, se despide, Exelion.