Ahahahaha... Hola *sale corriendo*
Mejor tarde que nunca, no? XD. Acepto golpes e.e, pero no en la cara!.
En momentos como estos es que resulta muy útil recordarles que " Si me matan, no habrá continuación ".
Bueno, perdonen el retraso e.e, tengo muchos fics por lo cual tardo en actualizar.
Espero que os guste la continuación.
A los pocos segundos se quedó rendido ante las manos de morfeo.
-Quieres volver a ver a Mana?-se escuchó una voz
-Volver...A verlo?-preguntó un niño
-Claro, solo necesito de tu colaboración. Llama con todo tu corazón a ese ser tan querido-
El niño no dudó en gritar el nombre de la persona que quería devuelta
Un esqueleto metálico atacó al niño, pero este lo destruyó con su brazo muy a pesar de que no quisiera hacerlo-Yo...Maté a Mana-dijo el niño viéndose sus manos, de su ojo brotaba sangre gracias a la maldición que le hizo su padre.
-Así es, tu lo destruyes todo-se escuchó la voz del mismo hombre-Te encontré, tú, 14vo
El niño que lloraba miró al hombre gordo enfrente suyo-14vo?-preguntó
-En algún momento despertarás, mientras tanto sigue llorando por ése hombre. Él solo te utilizó-de un momento a otro, la figura del hombre se fue desvaneciendo-Nos volveremos a ver, noah Allen Walker
El joven se levantó estrepitosamente, respirando de manera agitada-Qué fue eso?...Un sueño?
No, fue un recuerdo...Pero por qué antes no recordaba esa conversación?
Se puso de pie, recordar la muerte de su padre en un sueño no era muy agradable. Incluso estaba sudando, sentía un calor realmente sofocante. No conocía esa conversación entre él y el Conde, a qué se refería con 14vo Noah?.
Suspiró, la palabra Noah le sonaba, pero no sabía su significado. Luego le preguntaría a Lenalee, según oyó ella ha estado en el campo de batalla desde toda su vida.
Observó su habitación, antes no la había visto bien gracias al cansancio. De verdad era estrecha, aunque tenía una pequeña biblioteca y un gran ventanal que le daba la hermosa vista de un paisaje nocturno. Se había acostado en la tarde, ya debía de ser de madrugada.
Miró un reloj que colgaba de la pared, y efectivamente, eran las cuatro de la mañana. Aun no iba a salir de su habitación, así que decidió abrir la ventana y admirar el paisaje, la fría brisa chocó contra su blanquecino rostro. Era hermoso ver como un lago cercano reflejaba la media luna.
Fijó su vista en el bosque, el cual se encontraba a unos cuantos metros, llevándose una sorpresa al ver a cierto azabache en las lejanías. Elogiando su vista y a la vez estando intrigado al ver a dicha persona en ése lugar tan temprano, salió de la habitación.
Realmente no recordaba mucho sobre el tour que le dieron el día pasado, así que apenas traspasó la puerta de su recámara ya se encontraba perdido. Su primer día en la orden y se perdía apenas salir de su habitación. Muy bien Allen, muy bien.
Maldiciendose a sí mismo, entró en la recámara con desgano. Ni siquiera conocía o recordaba el pasillo de afuera, lo único que ganaría sería perderse y que no le encontraran, probablemente se moriría de hambre. Lo cual simplemente no era una opción.
Observó la ventana abierta, al menos si salía por ella llegaría a donde se encontraba Kanda sin perderse. Estaba en el tercer piso, ya ha saltado incluso de edificios. Sin vacilación brincó a través de ella.
Cayó de pie y comenzó a caminar en dirección a donde se encontraba el azabache. Pero, ahora que lo pensaba... Por qué tanta insistencia de su parte en ver a Kanda? Después de todo el mayor lo único que hacía era molestarle.
Suspiró, ni él mismo se entendía. Probablemente tenía trastornos masoquistas y lo único que buscaba era placer... Un estremecimiento abordó a Allen, no, definitivamente no era masoquista.
Después de unos minutos llegó a donde Kanda se encontraba, el camino se veía más pequeño desde la ventana, sinceramente pensó que no tardaría tanto.
Al llegar, logró apreciar a Kanda practicando con su katana. Blandía su inocencia hacia los árboles que no se inmutaron ante el peligro de recibir algún daño. Para desgracia del albino, él estaba al lado de uno de esos árboles, y si no fuera gracias a sus reflejos su cabeza se hallaría rodando por el suelo.-Ten cuidado, idiota!-reclamó Allen, aun con la katana posicionada en su frente.
-Moyashi?-preguntó el azabache, aparentemente había estado demasiado concentrado en su entrenamiento que no se percató de la presencia del menor.
-Quién más conoces con el cabello blanco?-preguntó con burla. Una vena sobresaliente en su frente indicaba su enojo-Y no me llames Moyashi, Bakanda-dijo, aplaudiendose mentalmente el tan ingenioso apodo.
-Cómo me dijiste?-preguntó el mayor, colocó la katana en el cuello del menor, el cual no se inmutó y sacando su legua repitió.
-Bakanda-dijo con burla. Esquivando el ataque que iba a recibir de Kanda.
-Parece que alguien no aprecia su vida-dijo el mayor, en su sien se encontraba una vena prensada.
-Oh, pero cómo quieres que le tenga miedo a un niño afeminado?-preguntó con sorna.
Un pequeño mechon blanco voló en el aire, la idea del mayor no era simplemente cortar cabello, pero desgraciadamente el chico era muy bueno en lucha. El albino logró evitar su ataque.
-Tsk-el mayor guardó su inocencia, en esos momentos no se encontraba con el humor suficiente para hacer estupideces-Eres solo un niño, moyashi.
-Es Allen!-gritó haciendo un puño en el aire mientras apretaba su mandíbula.
-Lo recordaré se sigues vivo en unos meses-dijo el azabache dándole la espalda al menor-El campo de batalla no es para los débiles, procura no morir por culpa de un akuma nivel uno-espetó antes de irse.
Allen gruñó entre dientes, Kanda se había burlado de él. Chasqueando la lengua se encaminó a la orden. Cuando entró de dio cuenta de algo... Él no conocía el lugar.
Deprimido comenzó a caminar sin rumbo alguno, con la esperanza de que por casualidad llegara al comedor o milagrosamente a su habitación. Pero la suerte no estaba de su lado, rápidamente se había perdido, andaba en un pasillo vacío y lúgubre. Parecía ése tipo de lugares abandonados, solo le rezaba a dios que no hubieran fantasmas.
Los minutos pasaron y se convirtieron en horas, no había nadie, ahí es cuando se maldecía no haber prestado atención al tour que le dieron el día anterior, culpa del cansancio.
Se sentó en el suelo, recostando su espalda en la pared. El lugar estaba iluminado parcialmente por una débil luz-Tengo hambre-dijo para sí mismo mientras se acariciaba el estómago, el cual rurgía exigiendo alimento.
Suspiró, lo último en lo que pensaría sería en morir de hambre, siempre supuso que moriría por culpa del Conde o por ser consumido por su inocencia tipo parásito, después de todo él era un exorcista, alguien cuya vida no es más que un sacrificio para el bien de la humanidad.
Observó su brazo, negro como el carbón, todavía recordaba como había evolucionado su inocencia en Crown Clown. Ese día había sido atacado por una horda de akumas nivel tres, era la primera vez que había visto un nivel tan alto, ellos le atacaron y él estuvo apunto de morir. Pero había recordado las veces pasadas en las que personas fueron amables con él, recordó a Mana, a una oficial de policía que fue agradable con él.
Su vida solía basarse entorno a los akumas, él vivía por el bien de aquellos demonios, por la salvación de estos. Ése había sido el camino que decidió caminar. Las únicas cosas que le eran importante fueron los akumas, pero, dentro de él se hallaba esa parte que amaba a los humanos. Su 'yo' que vivía por los akumas, y su otro 'yo' que vivía por los humanos; ambos eran él. Ambos importaban.
Por los akumas, y por los humanos, tuvo que compaginar ambas partes. Ninguna debía ser dejada de lado.
Así que decidió que su brazo derecho estaba destinado al bien de los humanos, mientras que el izquierdo existía exclusivamente para la salvación de los akumas.
En ése momento se había sentido fantástico, ser uno con la inocencia. Experimentar la verdadera fuerza era increíble. Después de la transformación de su inocencia, le fue fácil acabar con esa manada de akumas.
Su estómago volvió a rugir, por lo menos haber recordado su pasado le había permitido desviar su atención, pero ahora se moría, literalmente, de hambre.
-Allen! Qué haces aquí?-sus pensamientos se vieron interrumpidos ante una voz angelical.
-Lavi!-no dudó en saltarle encima al pelirrojo-Bendito seas Lavi-sus lágrimas comenzaron a brotar-Me muero de hambre! Dónde estoy y por donde tengo que ir para llegar al comedor?!-preguntó observando al mayor.
El pelirrojo se rascó la nuca con un poco de nerviosismo-Estás enfrente de los viejos laboratorios de Komui, no te recomiendo siquiera acercarte-dijo con una sonrisa-Parece que te perdiste, vamos, yo te muestro el lugar-dijo. Allen asintió y se separó, ésta vez iba a prestarle atención a tour.
Lavi le mostró todo el sitio, y él ésta vez logró retener la información. En pocos minutos ya se hallaba en el comedor-Gracias Lavi-dijo sonriendo en agradecimiento. El mayor sonrió y le revolvió los cabellos a Allen. Ya estaban en el comedor.
-No te preocupes, y si no te molesta me tengo que ir. Al ser Bookman debo de leer montones de libros-sonrió nerviosamente.
-Bookman?-preguntó ladeando el rostro.
-Es la persona encargada de grabar la historia-dijo con orgullo-Debes de tener muy buena memoria para serlo, además de leer montones de libros-lo último lo dijo con desánimo.-Bueno, me voy. Pidele a Jerry lo que desees!-Lavi dijo corriendo.
Allen asintió, el pelirrojo le había dejado en donde estaba la fila para pedir, le estaba muy agradecido. Tardó un rato en darse cuenta de la mirada que le calaba la nuca desde atrás. Volteó solo para encontrarse con cierto exorcista gruñon.-Qué te sucede?-preguntó Allen.
-Tsk-Kanda volteó el rostro. Ni él mismo comprendía porqué observaba tanto a ése idiota. E incluso se irritaba cuando alguien se le acercaba demasiado. Probablemente sea porque tener a dos estúpidos era peor que uno.
Allen enarcó una ceja-Y luego el infantil soy yo-dijo para sí mismo.
Poco a poco Allen se acercaba a la cabina de pedidos, cuando estuvo enfrente de ella se sorprendió. Un hombre (o mujer) se le había acercado demasiado, inspeccionandolo de pies a cabeza.-Oh! Pero que lindo joven tenemos aquí, pide lo que desees-dijo Jerry.
-Todo lo que yo quiera?-preguntó, recibiendo una afirmación por parte de Jerry. Allen sonrió grandemente, dando una larga lista de lo que deseaba comer; abarcaba incluso más que un desayuno, postre y merienda juntos.
-Espera, puedes comerte todo eso?-preguntó Jerry.
-Si!-dijo Allen sonriendo.
-Bien, si quieres sientate querido. Dentro de poco estará tu pedido-dijo.
-Está bien-Allen se fue a tomar asiento. Notó como alguien corría por todo el lugar, era Lenalee.
-Allen-kun! Te estuve buscando-dijo la china acercándose al mencionado-Toqué la puerta de tu habitación, como no contestaste entré, al ver que no estabas me preocupé-dijo la mayor.
-Ah, es que salí a buscar una merienda y me perdí-dijo riendo nerviosamente. Le estaba mintiendo, aunque no del todo, sí se había perdido; pero no por buscar una merienda-Y para qué me buscabas?-preguntó.
La china pareció reaccionar-Quería saber si deseabas desayunar conmigo para que te acoplaras mejor-dijo-Pero ya estás aquí. Dormiste bien anoche?-preguntó mientras se sentaba enfrente de Allen.
-Mm, si-dijo el albino, había logrado dormir. Pero con una pesadilla de por medio-Por cierto Lenalee, qué es Noah?-preguntó, recordando que en su sueño el Conde le había llamado así.
-No tengo idea, por qué?-preguntó la china.
-No, solamente una duda-dijo sonriendo. Tendría que preguntarle a otro, lo mas seguro es que Lavi sepa.
-Bueno, yo ya comí después de haberte buscado por todos los lugares. Nii-san me obligó a desayunar, ahora tengo que servirle café a todos-dijo la exorcista mientras se levantaba.
-Si quieres cuando termine de comer te ayudo-propuso el albino.
-No te preocupes, puedo sola-dijo con una sonrisa y se fue.
La comida no tardó en llegar, pero tan rápido como vino se fue. El estómago de Allen era digno de una leyenda.
Después de entregarle los trastes a Jerry, Allen se encaminó a la búsqueda de Lavi. Lo encontró en la biblioteca leyendo un libro como le había contado.
El peliblanco se acercó, Lavi aun no se percataba de su presencia. Al estar detrás del pelirrojo lograba apreciar lo que éste leía.
Alcanzó a leer el primer párrafo, el cual decía " Y entonces fue cuando él, con su enorme miembro se hizo paso en mi interior, inundandome de placer. Mis gemidos no tardaron en llegar, estaba completamente excitada. Me penetraste tan fuertemente que enseguida llegué al orgasmo y... ". El rostro de Allen no podía estar más rojo, qué clase de historia grababan los Bookman?!-Lavi... -dijo con voz nerviosa.
El pelirrojo se dio vuelta, observando el rostro de Allen, rápidamente dedujo que éste pudo leer parte de su libro-A-Allen, no es lo que piensas!-dijo levantándose bruscamente de su asiento.
-Le pido por favor que mantenga su distancia de mí-dijo el albino mientras daba pasos hacia atrás.
Lavi quería darse una palmada, Allen era muy inocente, y él le había mostrado algo que probablemente el menor no quería ver.-Es que, Allen... Sabes? Soy un adolescente que ya se está haciendo adulto y...-
-Y como Bookman necesitabas leer novelas eróticas para grabar la historia sexual de otros, no?-dijo Allen con una sonrisa amable-Insisto, aléjese de mi.-dijo retrocediendo otro paso.-Sólo he venido a preguntarte algo.
Lavi suspiró en derrota, ya Allen se había hecho idea de que él era un pervertido-Qué querías preguntarme?
-Qué significa Noah?-preguntó.
El rostro de Lavi cambió a un semblante serio-De dónde oíste eso?-preguntó.
-Bueno... Cuando estaba en el exterior oí muchas veces ésa palabra y quería sabe su significado-mintió, no debía decirle que lo oyó en un sueño.
Lavi le observó unos segundos más antes de destensarse-En los libros mas viejos que me permitieron leer describían a los 'Noah' como familiares del Conde. Ellos seguían las órdenes de Milenario y le resguardaban-dijo Lavi-No le digas a nadie, hasta ahora muy pocas personas saben sobre el significado de los Noah.
Allen estaba asustado, el Conde le había llamado Noah. Sinceramente sentía su corazón bombear tanta sangre que pensaba que en cualquier momento se le saldría. El terror invadía cada molécula de su cuerpo. No, definitivamente él no era un Noah-Ya veo, no te preocupes. No se lo contaré a nadie-sonrió nerviosamente. No debía mostrar el miedo que tenía, sino Lavi se daría cuenta-Ah, debo de buscar a Tim, no lo he visto desde ayer-excusó.
Lavi asintió-Ojalá lo encuentres-sonrió.
-Si!-dijo alejándose. Quería acostarse, de un momento a otro estaba demasiado agotado.
Qué significaba ése sueño?
Realmente no sé como que quedó la continuación ._. Pero me entretuve haciéndola. Espero que os haya gustado n.n
*:. Tienes esa ridícula figura de un bufón...Que en medio de la guerra alza una pancarta que habla de amor.:*
Sayonara~ espero sus opiniones.
