De un momento a otro Jacob se puso delante mío, haciéndole cara a Laurent, su cuerpo no dejaba de temblar, y cuando Laurent hizo el más mínimo movimiento Jacob salto hacia él, un fuerte temblor le sacudió la espina dorsal, por los aires voló la ropa que tenía puesta. Un segundo antes Jacob saltaba para hacerle frente a Laurent, y un segundo después caía arriba suyo un enorme lobo color pardo rojizo, si hubiera parpadeado me habría perdido la transformación. Laurent lo miro sorprendido, también horrorizado. Yo me aoville bajo un árbol, rogando que nada malo le suceda a Jake. ¿Pero es que nada era fantasía? Primero me enamoro de un vampiro, y después me entero que mi mejor amigo es ¡¿un hombre lobo?! Y en ese momento lo recordé, la tarde que Jacob me conto las leyendas de la tribu mientras caminábamos por la playa, me conto la historia de "los fríos" y es así como me entere que Edward era un vampiro, pero también antes de eso me comento "sabias que los Quileute descendemos de los lobos"
En ese momento no le preste mayor importancia, es más ni siquiera le había creído, pero ahora teniéndolo frente a mis narices todo cambiaba. De detrás de los árboles que estaban a mis espalda salieron 4 lobos gigantes, me asuste por un momento, y retrocedí como pude hasta que me pegue contra el árbol, no quería ver, estaba llorando desconsoladamente, temía por Jake, me moría si a él le pasaba algo, no podría seguir, él era mi mundo y tenía que estar a punto de perderlo para darme cuenta lo mucho que lo amaba, para dejar de poner resistencia y darle pase libre a que afloren todos mis sentimientos. El sonido del desgarre del metal me hizo erizar los bellos del brazo, y lleve mis manos a mis oídos temiendo que haya ocurrido lo peor. Unas manos cálidas acariciaron mi brazo, instantáneamente retrocedí, y me protegí con mis propios brazos, pero al levantar la vista lo pude ver, estaba parado delante mío, dueño de toda la luz y calidez que irradiaba, con una cara desfigurada por el dolor, inmediatamente me levante de mi refugio y me acurruque en su pecho, con mis manos recorrí sus brazos, su rostro y después la deje quieta en el lado izquierdo de su pecho, donde se encontraba su corazón. Yo lo mire con amor y él me miro extrañado, le di un sonoro beso cerca del comienzo de sus labios.
-tenía miedo. Pensé que te iba a lastimar, yo no podría vivir sin ti.
Su sonrisa se extendió por todo su rostro, haciéndome sonreír a mí también.
-¿no me temes?
-¿a ti? ¿Porque iría a hacer eso?
- bueno, no sé, quizás por el hecho de que me convierto en una bestia peluda que anda en 4 patas
-no Jake, mi único temor es que corras peligro ya lo sabes. Pero ahora bien me podrías contar de qué va esto. ¿Este era el secreto que no me podías decir?
- si Bells, pensé que no lo ibas a entender, o mejor dicho temí que no me aceptes.
-te quiero tal y como eres, lobo o humano.
-Bella soy un monstruo un ser que solo nació para matar vampiros.
Abrí mis ojos como platos.
-Jake no puedes…
-quédate tranquila que no puedo matar a tus queridísimos Cullen, el tratado lo prohíbe
-no era eso lo que iba a decir, sino que es peligroso, ellos son rápidos, fuertes y algunos tienen poderes especiales como ed…
Me tome del pecho antes de desarmarme, pero mágicamente, el agujero no dolió tanto como de costumbre, y me sonreí a mí misma al comprobar que de a poco me estaba curando.
-Déjalo ahí, no debes hablar de ello si te duele.
-no, no es eso. Estoy bien.
De entre los arboles salieron Sam, Embry, Jared y Paul
-ellos también son lobos ¿cierto?
Jake asintió con la cabeza, Sam clavo la vista en mis ojos.
-¿te encuentras bien Bella?
-si
-Jacob llévala a casa de Emily que allí le explicaremos todo lo que necesita saber.
Él asintió y nos dirigimos a buscar la camioneta, mientras los chicos prendían fuego los restos de Laurent.
La casita de Emily la prometida de Sam se sentía muy pequeña, debido a que dentro de ella se encontraban cinco hombres lobos (debo de aclarar que demasiado hambrientos) y dos mujeres que los mirábamos desde la cocina como se devoraban todo lo que encontraban al paso. Después de que terminaron de comer todo lo que Emily había preparado, se acercaron a nosotras, Sam envolvió a Emily en sus brazos y le beso todo su hermoso rostro, que estaba marcado por unas grandes cicatrices, me dio un escalofrió al pensar el motivo de las marcas en su rostro, así que desvié la mirada, primero porque no quería que piensen que era una mal educada que estaba husmeando intimidad ajena y segundo porque todavía me dolía un poco el pecho al ver tanto amor puro y noble en vivo y en directo. Escondí disimuladamente mi rostro en el pecho de Jacob, y él al notar la razón de mi reacción me abrazo fuertemente. "gracias" le susurre y el me beso la frente. Sam me explico con calma y paciencia todo lo de la licantropía, y yo escuche todo lo que el tenia para decirme, cuando terminamos de conversar Jake me hizo seña para que lo siga y nos fuimos a dar un paseo por la playa .
-¡así que un hombre lobo, eh!
-así como me ves, de pies a cabeza
- ¿te agrada?
-la verdad es que no. Extraño ser normal, o por lo menos casi normal. No me gusta saber que ya no soy seguro para ti, que debo controlar al máximo mis emociones, porque si me descontrolo por un segundo las consecuencias pueden ser irreparables… ya lo habrás notado en el rostro de Emily.
Yo solo asentí con la cabeza esperando a que me siga contando lo ocurrido, pero al notar que quedo en silencio le pregunte.
-¿Sam la lastimo?
-si, así es. Aunque Emily sea su impronta eso no le impidió a Sam lastimarla. Él solo se descontrolo por un segundo, y ella estaba demasiado cerca, él nunca se perdonara haberla herido de esa forma.
-¿qué es una impronta?
Al momento de terminar de hacer mi pregunta Jacob se paró en seco y me miró fijamente a los ojos, en ese momento supe que él no quería que yo haga esa pregunta, y no sé porque una vocecita en mi cabeza me advirtió que no la tendría que haber hecho, porque no quería escuchar la respuesta. Involuntariamente mis manos empezaron a sudar, y comencé a respirar agitadamente.
-la imprimación, es… cosa de lobos.
-¿no me lo puedes decir?
-sí, puedo. Pero tú no deseas saberlo.
No dije nada y seguí caminando, él tenía razón y no se lo iba a discutir.
-cuando estábamos en el prado mencionaste algo sobre un tratado. ¿A qué te referías?
-es un tratado que tenemos con los Cullen- ni bien termino de pronunciar su apellido miro mi reacción y yo trate de mantener la mayor calma posible, así que él continuo- la primera vez que mi bisabuelo Ephraim Blackque era el líder de la manada, los encontró casando en nuestras tierras, ellos juraron ser diferentes, nos dijeron que solo bebían sangre de animales, que por eso sus ojos eran amarillos en vez de rojo como el de los demás chupasangres. Entonces mi bisabuelo, hizo un tratado con ellos. Trazo una línea divisora, en la que nos separa, ellos no pueden entrar a nuestro territorio ni nosotros al de ellos. Así también tienen prohibido morder a cualquier humano.
-¿qué sucedería si ellos mordieran a alguien?
-en ese caso se rompe la regla del tratado y comenzaría una guerra entre especies. En donde va a ganar el más fuerte.
Me recorrió un escalofrió por todo el cuerpo al escucharlo pronunciar esas palabras, pero en ese momento sentí que mi más grande y oculto sueño, el de ser inmortal, ser la igual de ÈL, quedaban echo polvos, y no por el hecho de que ÈL se haya ido, me haya abandonado y ya no me ame más, sino porque no podría vivir en un mundo donde Jacob me odie, sencillamente no lo podría soportar, ver sus ojos y no encontrar el amor que me profesaba, no sentir el contacto de su mano contra la mía. En ese momento entendí, que si en algún mundo paralelo, o en mis más escondidos sueños, ÈL volviera, me pidiera perdón y me quisiera transformar, yo no aceptaría, preferiría que mi piel se arrugue, que mi cabello se vuelva blanco, marchitarme, debilitarme, envejecer, sola. Sí, sola, pero con la certeza que el hombre que esta en este momento a mi lado me quiere, que para sus ojos yo siempre voy a ser su Bella, la humana torpe con dos pies izquierdos, que lo adora con locura, que no dudaría ni dos segundos en cambiar la eternidad por quedarse el resto de su vida a su lado, contemplando el brillo de sus ojos que solamente existe cuando me mira, un brillo segador tan grande y cálido como el de la luz del sol, sí, definitivamente una eternidad no me sirve de nada si no puedo estar a su lado. Por extraño que parezca, todos esos pensamientos y sentimientos nuevos, me hicieron feliz, y una partecita pequeña del agujero que me dejo ÈL cuando me abandono se cicatrizo, sin pensarlo sonreí.
-¿no crees lo que te estoy diciendo?
-sisi Jake, claro que te creo.¿ Porque tendría que dudar de ti?
-¿entonces porque sonríes?
-boberías que piensa mi cabeza, no me hagas caso.
-cuéntame
-en realidad no deseas escucharlo.
El me miro serio y enarco una ceja, pero no siguió insistiendo, y cuando llegamos a nuestro árbol se sentó y me hiso seña para que me recueste en sus brazos, si existía un cielo, definitivamente era este. El calor de su cuerpo me reconfortaba, me hacía sentir segura, en sus brazos sentía que todo iba a estar bien, encontraba mi equilibrio, ese punto de paz que sin darme cuenta tanto anhelaba. Comencé a sentir que mis parpados pesaban, sentía sus cálidos dedos acariciar mi mejilla, y me susurro algo muy bajito al oído, pero no entendí o no quise entender que era lo que me estaba diciendo, porque atenderlo era también decirle lo que yo siento, y decirle lo que yo siento era decirle adiós para siempre a mi ángel de hielo, al ser más perfecto del universo, no, todavía no, aunque me duela, anqué me lastime, a pesar de todo necesito que el siga formando parte de mi vida. Siempre creí que en mí no existía ni una vena masoquista, pero ahora me doy cuenta que sí, soy una masoquista, porque a pesar que el pensar en él me lastime, lo sigo haciendo, lo sigo atando con todas las fuerzas de mi cuerpo a mi vida, y entiendo y soy consciente que haciendo eso me lastimo muchísimo, pero por sobre todo que estoy lastimando a mi Jake, pero aun así no lo puedo detener, él es mi adicción, es como una droga para mí, soy débil y dependiente de él, siempre lo fui y dudo que algún día eso vaya a cambiar. En cambio con Jake todo es tan diferente, con el todo es fácil, como respirar. Sé que él es el sendero natural por el que debería discurrir mi vida, a su lado yo sería feliz, nada de adicciones ni obsesiones, solo el aire y el sol, si el mundo fuera un lugar cuerdo, el lugar que debería ser, sin magia ni seres mitológicos, Jake sería el hombre perfecto para mí, somos como dos piezas de un rompecabezas, encajamos a la perfección, él es mi otra mitad, lo sé, él es mi alma gemela, y lo quiero, lo quiero para mí, a mi lado, pero no puedo y no debo ser egoísta, no estoy completa, no soy suficiente y el mundo no es lo que debería ser. No pude evitar que un par de lágrimas caigan de mis ojos, Jake dulcemente las limpio y me apretó fuerte a su pecho. Y como si estuviera leyendo mis pensamientos, me beso en la frente
-Siempre estaré aquí para ti Bells, no importa lo que pase, siempre estaré a tu lado, como tu amigo, como tu compañero, como tu hermano, tu protector, seré lo que tú quieras que sea, lo único que te pido a cambio es que seas feliz, si tú eres feliz yo soy feliz, si tu sufres yo sufro, tu dolor también es el mío, somos uno solo, eres mi otra mitad, la mujer perfecta para mí, y quiero y necesito estar a tu lado. No me alejes de ti metiéndote dentro de tu caparazón, habla conmigo, nadie nunca podrá entenderte mejor que yo, porque soy tu mejor amigo, porque te quiero más que a nada en el mundo, te prometo que siempre te escuchare y no juzgare ni tus pensamientos ni tus actos, pero confía en mí….
No me pude contener y lo bese, lo amaba solo yo lo sabía y sentir que nuestros pensamientos estaban tan conectados, me hizo dar cuenta que él tenía razón, somos uno, sus labios al contacto de mis labios fue la sensación mas maravillosa que alguna vez sentí, fue un beso dulce, lento cargado de muchísimo amor, suavemente rozo su lengua contra mis labios, pidiendo permiso para entrar y yo se lo di, nuestras lenguas se acariciaron, sentí una sensación extraña pero placentera dentro de mi estómago, sus brazos me seguían envolviendo, pero esta vez me acariciaban, lo sentí en mí, sentí su felicidad a través de nuestras bocas, por mi mente pasaron varias imágenes, fue como si a través de mis ojos estaría viendo lo que me esperaba de ahora en adelante, sin pensarlo había dado el próximo paso, ese paso que haría que mi futuro cambie, pude imaginarme una vida al lado del hombre que en este momento me tenía en brazos, una vida sencilla y muy feliz, "pude ver a Charly y Renèe mesclado en un extraño collage con Billy y Sam en la push. Pude ver el paso del tiempo y su significado, ya que el tiempo me hacía cambiar. Pude ver el enorme lobo rojizo que amaba, siempre alzándose protector cuando lo necesitaba, vi las cabezas inclinadas de dos niños pequeños, de pelo negro, huyendo de mí en el bosque que me era tan familiar"1 y en ese momento lo quise, lo quise todo, quise nuestras vidas, decidí quedarme aquí y no moverme, amarlo y hacerlo feliz. Abrí mis ojos y en su rostro se extendía una gran sonrisa que podría iluminar todo Forks si se lo propusiera, en ese momento deje de pensar, para hundirme en sus ojos, esos ojos negros que me llenaban el alma, porque estaban completamente cargados de sentimientos, amor, devoción, felicidad, solo eso había en sus ojos, no pude hacer otra cosa que devolverle la sonrisa, me beso en la frente y me abrazo más fuerte todavía. No nos dijimos nada, en este momento las palabras sobraban, solo nos quedamos mirando por un largo rato, sonriéndonos, en sus ojos pude verme reflejada y me sorprendió lo feliz que me vi.
1
Eclipse, Stephenie Meyer, "Monstruo", pag 523.
