Disclaimer: Castle le pertenece a sus propios dueños y no gano nada con esto, más que disfrutar escribiendo
Gracias a los han puesto los reviews. Como me pedíais que lo continuase, aquí esta el siguiente, desde la mente enamorada de nuestro querido escritor. Si queréis alguna situación en particular pedírmela y tratare de ponerla en palabras ¿de acuerdo? :)
Mientras piensas
Castle la mira trabajar en la pizarra, tratando de encontrar al asesino de turno. Nota su respiración, sus ojos se cierran y tratan de encontrar alguna pista. Podría decirte cada pequeño gesto que tiene al trabajar, porque se pasa el rato muerto mirándola. Adora sus ojos verdes, sus labios, y ese mechón de pelo que le cae justo al lado de la oreja y que se quita distraídamente como un hábito. Como muerde el rotulador pensativa y como parece encantar a todos a su alrededor.
Él siempre supo que la quería, desde el momento en el que sus ojos se cruzaron. Sabía que no le sería fácil, tenía un muro muy alto y resistente, pero a paciente y terco no lo vence nadie. Y fue acercándose lentamente, destruyendo los ladrillos de desconfianza y miedos, mostrándola confianza, paciencia y consuelo. Lo logro durante mucho tiempo, sin pedir nada a cambio, mas que su sonrisa al verle llegar con su café favorito (no es que le preguntase… solo se dedico a observar)
Y luego vinieron tiempos que el prefiere olvidar. Buscándose y perdiéndose, mintiéndose y queriéndose en silencio… Tiempos en los que escribió algunos poemas que nunca piensa enseñarle a nadie, porque están escritos sus miedos más profundos. Tiempos en los que prefería no ir a la comisaría o poner alguna excusa tonta para no ver su sonrisa… porque no era a causa de él. Tiempos en los que estaba aun mas cerca de ella, para cuidar de su corazón y del propio, regalándoles una sonrisa o un tiempo de espera…
Y finalmente… la mentira y la verdad. Descubrir que ella le había oído, que había oído a su corazón llamarla, decirle lo que la quería, que ella no hubiese querido decírselo, confiar en el le dolió. Así que se retiro a su santuario, a su refugio y trato de lamerse las heridas y fingir que todo iba bien. Pero no pudo, y se lo dijo. Lo sé. Trato de alejarse, pero ella fue la que le encontró. Empapada, y segura de si misma... y le dijo que sus esfuerzos habían dado sus frutos, que su corazón llevaba tiempo a su lado.
Sonrió levemente al recordar sus besos y su pasión. Recordó las risas y la alegría de su calabacita, su niña, su rayito de alegría. Las bromas de su alocada y querida madre….
Agito la cabeza. No quería que la capitán le pillase con cara de idiota. Así que se acerco y le tendió su café matutino, recibiendo su sonrisa.
- Buenos días Beckett.
- Hey… ¿Cómo estas? Siento no haber ido anoche pero…
- Tranquila, entiendo que el caso te absorbe Kate.
Se miraron con una sonrisa en los labios. Eran perfectos el uno para el otro, incluso con sus diferencias. Beckett la racionalidad y la intuición. Él la locura y la creatividad.
- Te quiero. Lo sabes ¿verdad? – le dijo ella de pronto. La conocía demasiado bien, el cansancio la ponía melancólica y triste. Así que se acerco y la miró a los ojos.
- Claro Beckett. Pero como te quiero se que necesitas descansar. Así que mientras piensas en eso, y ahora que la capitán no mira… - puso cara de cachorrito haciéndola sonreír - ¿me das un beso de buenos días?
