Los personajes de Candy Candy no me pertenecen son propiedad de su creadora Kyoko Mizuki y/o Yumiko Igarashi Nota: Debido a la trama de la historia las personalidades de los personajes pueden variar. Agradezco su comprensión y si son susceptibles a temas delicados por favor absténganse de leer….

Capitulo 2.-¡Mírame!

Me mantuve observando por unos minutos, era como si estuviera en otro lugar, las voces de mi padre y Rose se escuchaban lejanas y las risas de los niños eran como un suave murmullo, él seguía sonriendo mientras los rayos del sol de verano acariciaban su rostro, parecía un ángel, tan solo al verlo pude sentir tantas cosas, era como si mi amargura de minutos antes hubiera desaparecido. Segundos después se dejo caer en el césped y los chiquillos cayeron a su lado sin dejar de reír, era el chico más guapo que había visto en mi vida, quizá era un poco mayor que yo, pero si así fuera solo serian un par de años y nada más.

En pocos segundos estaba sentado sobre el césped y los niños alrededor suyo, no sé qué cosas les diría solo sabía que los pequeños estaban muy divertidos, sonreí sin poder evitarlo su rostro irradiaba felicidad y paz. Mi sonrisa se borro cuando una despampanante pelirroja hizo su aparición, era una chica muy linda y se sentó junto a él tomándolo de la mano, él pareció satisfecho con ese gesto y llevo la mano de la chica a sus labios.

Había amor entre ellos y entonces empecé a sentir un poco de celos ante aquello, nunca tuve una experiencia así…La mayoría de los chicos con los que salía eran unos patanes despreocupados, y no es que fueran muchos, pero creo que ninguno me tomo en serio. Me di cuenta que nunca antes tuve un novio que me llevara serenata o que caminara conmigo por los parques tomados de la mano viendo el atardecer y fue entonces que supe que lo quería. Yo quería todo eso…Quería que alguien me amara tanto que enloqueciera si no me veía un solo día, era la primera vez que mi mente reconocía ese sentimiento, con nostalgia baje la mirada y trate de enfocarme en la conversación con Rose que seguía sonriéndome con afecto, a pesar del aspecto que tenia. Bueno es que aun no he dicho como me veía en ese entonces, mi pelo estaba desaliñado caía con descuido sobre mi hombros y parte de mi rostro, además tenía un percing en el labio, mis pantalones eran enormes, usaba playeritas demasiado ajustadas, además del tatuaje en mi espalda ese que siempre lucia con orgullo pero en esa ocasión desee que fuera invisible.

-¿Así que eres buena con los vendajes?-pregunto

-Solo un poco-reconocí con humildad

-¡Es buenísima!-dijo papá con entusiasmo-Eso lo aprendió en su etapa de jugadora de soccer ¿Verdad cariño?

-Pues para ser sincera el ballet también ayudo un poco-sonreí con timidez

-¿Ballet?-pregunto asombrada la rubia-¡Vaya! Eso es algo maravilloso…Muchas nenas sueñan con ser bailarinas

-Candy también lo soñó alguna vez….Después…

- Papá -lo mire enfadada-Mama era bailarina y lo deje de practicar porque ella murió, no lo he olvidado

-Cariño….

-Bueno Candy-interrumpió la mujer-Lo importante es que podrás ser de mucha ayuda…

-Eso espero señora Johnson -respondí sonriendo con simpatía

-Puedes llamarme Rose, aquí todos somos una familia

Trate de sonreír mientras no perdía de vista a mi padre, me pregunte si el tenia idea de lo que era una familia. Los pocos recueros que tenia de mi infancia eran hermosos, eso hasta que mi madre falto, nunca mas volví a ver a mi padre sonreír de la misma manera, ni siquiera el día de su boda con Daisy nunca antes había caído en la cuenta de eso, hasta ese momento en que volví a ver en alguien más una dicha similar, las miradas entre Rose y George irradiaban luz, ése brillo que solo el amor y la admiración pueden dar.

Mi padre se despidió segundos después, claro no podía perder ni un poco más de su valioso tiempo con su problemática hija. Rose me hablaba con entusiasmo sobre el centro comunitario mientras nos adentrábamos a una especie de clínica, si a ese pequeño lugar se le podía llamar así, solo había una pequeña recepción y un cuarto pequeñísimo con una camilla. Detrás del mostrador estaban dos chicos quizá un poco mayores que yo. Rose les saludo y ambos levantaron la mirada para vernos, el chico me miro de una forma despectiva pero yo estaba acostumbrada a aquellas miradas, la gente solía observarme así en todo momento, las personas te ven así todo el tiempo cuando tu estilo es diferente, pero por una razón que no entendí aquella mirada me había provocado un pinchazo en el corazón, era como si en verdad me mirara con rabia, traté de desviar la vista hacia la castaña que estaba con él y entonces sonreí con timidez.

Su nombre era Patty tenía dieciséis años y llevaba un percing en la ceja, su cabello estaba teñido de rojo en las puntas, traía pulseras de cuero y su vestimenta no era muy distinta a la mía a excepción de que parecía usar tallas más grandes, lo cual se veía algo gracioso dado a que era una chica muy delgada. En cambio Tom era demasiado alto y fornido, tenía veinte años y seguía observándome con recelo a pesar de que Rose trataba de aligerar la tensión. Nos dejo un momento solos en lo que charlaba con el Dr Martin pero nos mantuvimos en silencio, pude ver como los jóvenes conversaban en murmullos y de vez en cuando Patty le daba pequeños golpes e Tom, entonces supe que su conversación estaba centrada en mi, pues escuche decir a Tom algo que al principio no comprendí "Nos tocara cuidar a la Princesa" no fue lo que dijo si no la forma en lo que lo hizo, ese chico me había declarado la guerra aun sin conocerme.

Minutos después Rose estaba nuevamente con nosotros, fue cuando conocí al Dr Martin era un hombre mayor de mirada cálida, me recordó a mi abuelo…Las horas que pasaba sentada en su regazo mientras me leía algún libro, era como si en mi mente pudiera ver aquellos días llenos de felicidad. En ese entonces mi padre se había sumido en una depresión terrible, la muerte de mi madre lo devasto al grado de olvidarse de todo lo demás, no comía ni tampoco iba a trabajar, solo bebía y se encerró a vivir su dolor sin importarle que yo existía aunque el tratara de negárselo, si no fuera por mi abuelo no se que hubiera sido de mi. Suspire hondamente y Rose me pregunto que si me encontraba bien, asentí sin poder articular palabra pues si lo hacia las lagrimas sin duda alguna harían su aparición y eso no podía permitírmelo, no había llorado frente a nadie nunca, no después de la muerte de mi abuelo.

-Estarás ayudando al Dr Martin-me informo Rose-en ocasiones no hay mucho que hacer pero espero que te sientas cómoda

-Hola Candy-saludo el médico con una sonrisa-me alegra que estés con nosotros

-Espero ser de ayuda-dije con inseguridad

-Lo serás ya lo veras-respondió Rose-debo irme, mas tarde te mostrare tu habitación Candy y te esperamos a las seis en nuestra sala de juntas, los chicos te darán más información ¿Cierto Tom?-no respondió pero la mujer insistió-¿Tom?

-Por supuesto mamá -contesto de mala gana

En cuanto estuvimos solos me sentí un poco incomoda, sabía que no era bien recibida, no pude evitar pensar en cómo él le había llamado "mamá" era obvio que no lo era. Tom era un joven de piel canela y enormes ojos color marrón mientras Rose era rubia de ojos verdes, el Sr Johnson era de cabello y ojos obscuros pero su piel era clara, así que simplemente ellos no podían ser sus padres, a menos que hubiera sido adoptado y eso era lo más probable. El tiempo paso muy lento pero Patty se mostro amigable y me hablo sin parar de todas las cosas que se llevaban a cabo en aquel lugar, la escuche atenta aunque un poco nerviosa por la actitud de Tom. En ese lugar recibían a todo tipo de personas desde vagabundos hasta mujeres maltratadas, no era un albergue pero Patty pensaba que de conseguir más fondos podría serlo, la forma en la que hablaba del matrimonio Johnson me hizo darme cuenta de lo mucho que los admiraba y el inmenso cariño que sentía por ellos.

Finalmente había llegado el momento de la reunión con los Johnson, Patty me explico a grandes rasgos sobre las reglas y una de ellas era ir y compartir con los demás las experiencias del día, pero sobre todo tenían que hablar sobre un secreto o un dolor personal, algo que llevaran dentro de su corazón y necesitara ser liberado, no comprendí aquello pero no tenía ninguna otra opción más que acudir a ese lugar, además en el fondo de mi corazón esperaba volver a ver a aquel chico que me cautivo desde el primer instante. En cuanto entramos lo vi en compañía de la pelirroja ,ella alzo una ceja al verme entrar pero él parecía no darse cuenta de mi presencia. Rose me dijo que como sería la primera vez que estaría en esa reunión no tenia porque hablar, solo que me presentara con el pequeño grupo de jóvenes, aunque en realidad solo seria con la pelirroja y el hermoso rubio a Tom y a Patty ya los conocía.

-Mi nombre es Candy White, tengo diecisiete años y estoy por terminar la preparatoria-dije con un temblor en mi voz

-Bienvenida Candy-dijo el rubio -mi nombre es Albert

No sé que me sucedió pero sentí que todo dentro de mi temblaba, ahora sabia que se llamaba Albert que tenía una dulce voz y unos preciosos ojos azules que te transportaban al paraíso ,debí haber puesto una cara de boba ya que George carraspeo varias veces, mientras Albert no dejaba de sonreír, la pelirroja dijo algo en su oído y la abrazo con cariño, mis ojos la vieron con detenimiento, era aun más bonita de cerca, sus ojos avellana y su rostro perfecto, su pelo rojizo caía como cascada sobre su espalda y tenía un cuerpo perfecto, así que no entendía porque usaba aquella camiseta de manga larga, el calor era sofócate en ese lugar. Albert se porto amable conmigo pero durante el resto de la reunión no volvió a mirarme por mas intentos que hacía de llamar su atención, él simplemente no mostro interés alguno por mí a diferencia de Elisa (la pelirroja que ya estaba empezando a alucinar) que me hacia demasiadas preguntas y al igual que Tom me veía con desdén.

Cuando George dijo que había llegado la hora de prepararnos para la cena me sentí aliviada, no podía más con aquella tensión entre los chicos a causa de mi presencia. Rose me llevo a la habitación que tendría que compartir con las chicas, era pequeña y las camas diminutas, pero al menos no era una sucia prisión. En cuanto estuve a solas me senté al filo de la cama, me preguntaba cómo se encontraría Annie y si alguna vez podría llamarla. Entonces recordé que con toda seguridad estarían planeando el cumpleaños de Tifany que sería dentro de dos semanas, pensé en todas las cosas divertidas que me perdería por estar con otros chicos que no me hacían sentir bienvenida, quizá hubiera llorado desconsolada pero la puerta se abrió dejando entrar a Patty que charlaba con Elisa, ellas callaron en cuanto me vieron, eso me hizo sentir aun peor, no estaba acostumbrada a ser tratada de esa manera, por lo general los chicos morían porque conversara con ellos y las chicas simpatizaban conmigo en segundos, pero bueno eso era lógico en mi pueblo donde todos sabían quién era mi padre y su poderosa fortuna.

Patty me dijo que podía cambiarme en el baño y si deseaba darme una ducha podría hacerlo, asentí sacando algunas prendas al azar de mi maleta que estaba sobre la cama que me correspondía, necesitaba una ducha caliente así se lo hice saber a Patty quien sonrió lanzándole una significativa mirada a Elisa, ella abrió la pequeña puerta del estrecho cuarto de baño, no había regaderas…Abrí los ojos sorprendida ¡Eso no podía estarme pasando! Solo había algunas bandejas llenas de agua y un cuenco con lo que se suponía debía verter el agua sobre mi cuerpo, me sentí molesta ante la mirada de Elisa, era como si le divirtiera mucho mi ofuscamiento, así que con la poca dignidad que me quedaba tome mis cosas y me encerré en el cuarto de baño.

Podía oír como se reían pero no podía asegurar que fuera de mi, eso me frustraba, apreté los labios para no llorar aunque deseaba con todo mi corazón hacerlo, mi cabeza dolía terriblemente y trate de recordar lo sucedido la noche en la que todo paso, la noche que me llevo a cometer un acto despreciable, entonces me repetí una y mil veces en mi mente que eso era lo que merecía por mis malas entrañas ¿Cómo pude ser capaz de prender fuego a la choza? Me lleve las manos a la cabeza tratando de recordar como sucedió todo…pero no pude hacerlo solo tenía confusión. No debí de beber tanto, no debí permitir que mis amigos me convencieran de tomar de esa manera, nunca antes lo había hecho ahora entiendo que de nada me servía tratar de llenar mi soledad de aquella manera al final siempre regresaba al mismo vacio

O o O

Durante la cena los chicos bromeaban entre si y aunque Rose intento en varias ocasiones hacerme sentir parte de ellos Tom y Elisa se encargaron de recordarme en más de una ocasión que no era bienvenida, deseaba ver a Albert pero según Rose esa noche tomaría sus alimentos en la habitación, desee saber mucho más de él pero nadie decía nada al respecto. Sentía una enorme curiosidad por descubrir que misterio encerraba, se que él no prestaba mucha atención a mi persona, era como si me ignorara sutilmente y aun así no me hacía sentir rechazada, necesitaba conocerlo más.

Me disculpe para retirarme a la habitación ya había tenido suficiente del sarcasmo de Elisa, no podía soportar un minuto más si me quedaba ahí seguramente mi llanto brotaría sin que pudiera evitarlo, en cuanto subí las escaleras observe que la habitación de los chicos no estaba del todo cerrada, dude un poco antes de acercarme no quería que Albert pensara que era una acosadora aunque si lo hacía estaría en todo su derecho de pensar de esa manera, quise irme pero entonces escuche una dulce melodía que me atrajo como si fuera un imán…Mis ojos se abrieron de sorpresa al verlo tacar el violín exquisitamente, el sonido era suave y embriagador sin embargo tenía una mezcla extraña de una palpable melancolía….Me quede hipnotizada admirándolo, pude verlo más de cerca tenía sus hermosos ojos azules cerrados y sus labios rojos estaban entreabiertos, me mordí el labio inferior imaginando lo que se sentiría ser besada por aquellos divinos labios. Albert era hermoso y la forma en la que tocaba aquel instrumento era sorprendente, movió demasiadas cosas en mi interior, la nostalgia se apodero de mi trayendo consigo los recuerdos de mi madre, nunca antes la música penetro en mis sentidos como en ese momento, aún ahora no sé cómo explicar lo que sentí mientras escuchaba en silencio.

-Que estás haciendo?-La voz de Elisa me sobresalto

-Lo siento yo…

-Tú eres una entrometida, no debes espiar a los chicos, en especial a Albert-dijo entre susurros pero estaba demasiado molesta

-No estaba espiando…-respondí tratando de continuar mi camino

-Pues eso parecía así que retírate- dijo haciendo una mueca-y por favor no te acerques a Albert, él es un chico bueno

Prácticamente salí corriendo hacia la habitación que compartía con las chicas, agradecí que ellas no regresaran en seguida me sentí muy mal por la forma en la que Elisa me dijo que era una entrometida, recuerdo que pensé que tenía razón, no debí de quedarme observando a Albert de la forma en la que lo había hecho, él era un chico bueno mi corazón me lo decía cada que recordaba su dulce sonrisa de esa mañana, ella tenía razón en estar molesta, después de todo era su novio o al menos eso pensaba yo. Cerré la puerta temblando de rabia y frustración mientras escuchaba las risas de los chicos en el pasillo…No manejaba muy bien el rechazo, mi terapeuta muchas veces me dijo que teníamos que trabajar en eso, bueno eso sucedió el único día en que acudí a terapia, mi padre estaba tan desesperado que me envió a un loquero…Yo no estaba loca a pesar de que Daisy y su "encantadora" familia siempre me decían que era un caso perdido, que solo era una niña caprichosa…¡Qué fácil es juzgar a los demás! Ojala alguna vez ella se hubiera sentado a conversar conmigo o al menos en vez de decir tantas cosas malas de mi mejor hubiera mantenido su boca cerrada.

Nunca olvido la sensación que tuve esa tarde, me recordó las muchas veces que busque refugio en los brazos de mi padre y él me pedía a gritos que me largara…Solo tenía seis años…Solo era una niña que perdió a su madre en un accidente sin sentido…Solo quería que mi padre me amara…Solo quería dejar de ser invisible para él…El dinero nunca lleno ese vacío, ni el alcohol, ni los falsos amigos…Ni siquiera ese doctor con el que mi padre gasto fuertes sumas de dinero….Me senté en un rincón de la habitación…Me abrace a mi misma sintiendo como si mi mente fuera a estallar por tantos amargos recuerdos…El llanto empezó a brotar desmesuradamente…Necesitaba mi madre…Necesitaba su cariño y las dulces palabras de amor que siempre susurraba en mi oído…Una vez más quise ponerle remedio a esa situación de soledad…Después de todo no era la primera vez que había pasado por mi mente algo semejante…Yo no quería seguir viviendo….

Continuara….

Mis especiales agradecimientos a todas aquellas que han leído mi historia muy en especial a las que han dejado un review con su opinión que cada persona es libre de expresarse así que bienvenidos todos los comentarios claro esta con respeto si mi historia te parece insultante por favor abstente de leer…Como ustedes saben no soy escritora solo una aficionada que pide el mismo respeto para poder expresarse en libertad…

Gracias a:Quevivacandy,CandyFan72,LetitaAndrew,Alejandra Lopez,Angdl,Nadia,Marisol92,Liovana,Corner,Chicuelita99,Karina,Lu de Andrew (Nena gracias por confiar en mí)Sabrina Weasley Patty Castillo,Reyna,Guest,Josie,Chiquita Andrew,Laila,Friditas (Amiga poco a poco iras descubriendo las respuestas),LizvetArdray,Verito,Natalia,Admiradora,AngieArdley, En verdad muchas gracias!

¡Saludos y Bendiciones!