Hola de nuevo, os dejo ya el segundo capítulo, que no es que sea super rápida escribiendo , es que ya lo tenía escrito y solo quedaba retocarlo, pues lo subo.
Antes de nada, quiero agradecer a Hadley Doleto y a Lord UchihaOMG su apoyo y comentarios, los agradezco muchísimo. Y también, quería aclarar que el fic, no se desarrollará por ahora en la Tierra, pero es posible que vuelva a la trama.
Los personajes y el mundo de Star Wars son propiedad del magnífico George Lucas, y ahora también de Disney, por su puesto.
Espero que os guste.
Imágenes sueltas de sangre y muerte pasaban por su mente, su padre en el suelo degollado, su madre al lado desangrándose, y una niña pequeña siendo testigo silencia. La niña es apaleada y golpeada hasta perder la conciencia. La lucha es su vida, es una esclava, una mascota, él ordena, ella hace. El cadáver de un niño, de su edad, a sus pies, sus manos llenas de sangre, sin alma, sin piedad. Entonces, la oscuridad la devora, oscuridad y sangre, escapa, corre, y se esconde. Él aparece, la salva de esa oscuridad que la consumía, la protege, le enseña, y ahora… está muerto.
Los ojos sin vida de Hiroto la atormentaban, el odio se concentraba en su pecho, y la golpeaba con fuerza en la cabeza, esa misma ira que había sentido tiempo atrás, que la había consumido. Una vez leyó, que la historia es cíclica y se repite, y exactamente eso había ocurrido, volvía ser una pequeña guerrera oscura, que era como la llamaba su maestro cuando la conoció.
No sabía dónde se encontraba, parecía un celda, solo había un colchón sucio, una puerta y la cadena ,que le sujetaba las manos esposadas a la pared. Tenía los dientes apretados, al igual que sus puños, su rabia seguía agolpándose, necesitaba expulsarla, y fue cuando gritó, más bien fue un rugido de odio y desesperación. Cuando se quedó sin aire en los pulmones, rompió a llorar, sin consuelo, con dolor y sufrimiento, un llanto resentido y contenido, su alma se rompía.
De repente, un mero recuerdo se coló en su mente.
"Flashback"
Estaban una Aisha de once años y su maestro meditando en el salón de entrenamiento, que tenía el suelo de madera cubierto por un gran tatami verde.
–No importa lo doloroso que sea, lo mucho que sufras, tienes que controlarlo, no puedes dejar que la irá te controle a ti– explicaba Hitori a su aprendiz, mientras ella intentaba relajar sus pensamientos. – Si no lo haces estarás perdida, si sientes odio hacia algo, no permitas que te devore, utilízalo para modificar lo que desees. Pero estando siempre en paz, y permitiendo a tu mente pensar con frialdad y detenimiento–.
–No puedo– Aisha cortó la conversación de su maestro, levantándose y empezando a andar, de un sitio a otro. – Aparecen las imágenes de todos, sangrando y muriendo– dijo con desesperación llevándose las manos a la cara
–Todavía, te queda mucho por aprender pequeña, primero tienes que perdonarte, te culpas por todo, cuando tú solo has sido una víctima más– le manifestó, a la vez que se levantaba, acercándose a la niña y acariciándole la cabeza.
–Debes aprender de los errores de los demás para no cometer los mismos. Además, si has podido sobrevivir todo este tiempo sin perder el juicio, conseguirás librarte de esas emociones, florecerás como el loto– le sonrió, y se sentó a su lado, para volver a meditar con su alumna. Aisha lo miró desconcertada, todavía se le hacía extraño asimilar las palabras amables, cuando nadie lo había sido en años, aun así una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
–Está bien, lo haré por usted– le confesó y se sentó a su lado, volviendo al ejercicio.
"Fin del Flashback"
Ese recuerdo la hizo reaccionar, Hiroto no quería que se consumiera por el dolor de su pérdida, no quería que volviera a ser oscura. Así que, respirando profundamente, y con todo el dolor del alma, empezó a meditar para deshacerse de esos pensamiento y sentimientos. Al cabo de un rato, la puerta se abrió y apareció la asesina de su maestro, que la miró con desagrado.
–Vaya, vaya, así que después de tanto gritar y lloriquear, ahora meditas… Veo que eres igual de débil que tu maestro– se burlaba de Aisha, está apretaba los puños y la ignoraba, no era el momento para enfrentarse a ella. Ventress empezaba a desesperarse, así que se acerco a ella y le dio una patada en toda la cara, estampándola contra la pared.
–¿Qué pasa? Ya no quieres matarme– le preguntaba con burla, mientras apretaba la cabeza de la chica contra el suelo, con su pie. – O, será que eres tan cobarde y enclenque, que tienes miedo a enfrentarte a mí– siguió insistiendo en la pregunta. Sin embargo, Aisha no contestaba, se dedicaba a relajar su mente del dolor. No obstante, hubiera encantado abalanzarse sobre ella, y matarla con sus propias manos, pero con estas encadenadas poco podría hacer.
–Responde cuando te hablen, zorra– le ordenó, a la vez que daba un pisotón con bastante fuerza en su cabeza, volviendo a dejarla inconsciente. La dama oscura la miró con asco, no entendía que querrían Dooku y Darth Sidious de esa niñata, pensaba mientras cerraba la celda.
Iba caminando por la descomunal nave, que era casi tan grande como un crucero, ella odiaba esos trastos tan grandes, prefería viajar sola, sin depender de nada ni de nadie. En ese momento, un droide se topo con ella.
–Mi Señora, tiene una holocomunicación del Conde Dooku– le comunicó el droide, que estaban bajo su mando. Así que, sin perder tiempo, se dirigió a la sala de comunicaciones.
–La chica ya está en las mazmorras de la nave, maestro – informó al Conde Dooku, nada más que el holograma apareció.
–Me alegra oír eso. Y ¿Está, ya, sumida en el odio?, recuerda que esas fueron las órdenes de Darth Sidious– le recordó el conde a su subordinada. Ventress se quedó un instante callada.
–No se preocupe por eso, maestro. Cuando lleguemos a Kashyyyk estará enloquecida por la ira– le aseguró Ventress, haciendo una ligera reverencia.
–Espero que no me decepciones, ni a mí, ni a Darth Sidious– al finalizar cortó la comunicación. Ventress se quedó allí, en silencio, consumida por la rabia, esa estúpida no la humillaría, si era necesario la torturaría hasta matarla. Se decía a sí misma, mientras ponía rumba hacía la mazmorra. Sin embargo, antes de salir, la nave fue alcanza por varios disparos, provocando sacudidas en ella.
–¿Qué está ocurriendo?– preguntó a los droides, apartando a uno de ellos y ponerse en los mandos.
–Mi señora nos están atacando– respondió el droide. Ventress ni siquiera le hizo caso, eran otra vez esos estúpidos jedis, Kenobi, Skywalker y su aprendiz, se ponía enferma solo de pensarlo. Cogió el comunicador y se lo puso en la oreja.
–Tanto me extrañabais. Me ha sorprendido vuestra visita, pero sería más placentera si fuera en persona– les retó, conocía el extraordinario talento de Skywalker como piloto, y tenía que llevar a la rehén con vida. –Dejadles entrar– ordenó, mientras ella iba a poner a salvo a la prisionera y a organizar una emboscada. Además, contaba con la ayuda Turiad Lohen, al cual llamó inmediatamente.
Turiad Lohen, era un joven de unos diecinueve años, su piel era pálida, con el pelo largo castaño, recogido con una cola floja, y sus ojos ,de un verde intenso, destilaban odio. Había sido aprendiz, pero, debido a su ansia de poder, traicionó a su maestro matándolo y uniéndose a las filas de Conde Dooku. Era excelente con la espada laser, aunque no la superaba a ella, podría ser de gran ayuda.
Por otra parte, fuera había una nave estelar no demasiado grande, podría albergar a 6 personas. En ella estaban Obi-wan Kenobi, maestro jedi y miembro del consejo, Anakin Skywalker, caballero jedi, y Ashoka, una joven togruta aprendiz de Skywalker.
–Maestro Kenobi, ¿de verdad cree que tienen a alguien preso?– preguntó desconcertada Ashoka, no entendía el motivo de su desvío en el rumbo, solo porque Obi-Wan había notado una intensa fuerza. El jedi la miró y asintió con la cabeza, estaba concentrado en sentir esa fuerza.
–Vaya, al parecer, nos quieren tender una trampa, nos han dejado vía libre para entrar, sería de mala educación no aceptar la invitación–comunicó Skywalker, a la vez que tomaba rumbo para entrar en la nave.
–Anakin ve con prudencia, debemos estar atentos, no sabemos que planea Ventress –recordó Kenobi a su ex-aprendiz. El joven jedi aterrizó la nave dentro de los hangares enemigos, y acto seguido salieron de esta esperando un ataque, pero el ataque no llegaba.
–Maestros, esto es muy extraño, ya deberían de estar atacándonos– preguntó Ashoka, a los dos jedis. Estos se miraron algo desconcertados, entonces fue cuando notaron la presencia de Ventress abalanzándose sobre ellos, a la vez que los droides empezaban a disparar.
–No esperaba visita, pero como habéis aparecido, vengo a daros el grato recibimiento que merecéis–dijo con ironía, desenfundado sus dos sables laser, preparándose para atacar. –Que empiece el juego– se lanzó a la lucha contra los tres jedis. Los odiaba y solo podía pensar en matarlos.
Anakin contrarrestó el primer ataque de la mujer, a la vez que lazaba otro, mientras Ashoka se unía al baile de espadas. Ventress era una gran esgrimista, esquivaba y atacaba con gran precisión, y por supuesto, sus dos oponentes resistían sus ataques.
–Anakin, Ashoka, voy a buscar al rehén, ¿Podréis aguantar sin mí? –les preguntó Obi-wan, mientras se abría paso con su sable entre los droides que le disparaban.
–Claro que sí, maestro. Skyguay y yo nos ocuparemos de la calvita– respondió la aprendiz, a la vez que lanzaba un ataque directo contra Ventress. Esta lo esquivo y lanzó a Ashoka hacía atrás de una patada.
–Chulita, deja de hablar y está pendiente a la batalla– le riñó Anakin, a la vez la defendía. La aprendiz del Conde Dooku, rió.
–Esto va a ser más fácil de lo que pensaba– se regocijó, volviendo a atacar de nuevo.
Mientras, en ese mismo momento, Aisha seguía inconsciente, cuando Turiad entró en la celda y cogiendo a la joven, la llevaba acuesta hacía la nave de salida de emergencia. Ese había sido el gran plan, que había tenido la dama oscura, ella era la distracción, y él, se encargaba de poner a salvo el paquete.
"–Esa zorra de Ventress se lleva toda la diversión del combate, mientras a mi me toca ser el canguro de esta mocosa–", pensaba, a la vez que se dirigía hacia las naves de escape. Iba caminando con rapidez por los pasillos, sin escoltas droides ni nada que le retrasara. Ya casi había llegado a la nave, cuando, sin aviso ninguno, dejo caer a la joven al suelo, y desenfundo su sable.
–No creo, que esas sean maneras de tratar a una dama– le corrigió Kenobi, al ver la caída la joven inconsciente.
Turiad no cruzó palabras ninguna con él, sabía de sobra quién era, e iba a disfrutar mucho acabando con su vida. El jedi, también, desenfundo, y empezaron a chocar los laser. El joven era muy rápido, pero también impulsivo e imprudente, le recordaba a su ex-aprendiz. El joven atacó a un costado, sin embargo Kenobi lo esquivó con una finta y contraatacó, a lo que el jedi oscuro pudo defenderse.
Atacando, defendiendo, choque de sables, mantuvieron el combate con ese ritmo, hasta que Turiad cometió un error. Descuido por un instante su guardia, lo que aprovecho Obi-wan, para atacarlo, y aunque consiguió esquivar la herida de muerte, el jedi le hirió la pierna izquierda, provocando su amputación.
Este calló de rodillas al suelo, lo que aprovechó Obi-Wan para cortar el brazo derecho, al ver como alzaba su sable. Lo desarmó por completo. Turiad gritó, no solo de dolor, sino también de odio e impotencia, sabía lo que se avecinaba, el jedi iba a terminar con su vida.
Entonces, una pequeña explosión hizo que, que maestro Kenobi, perdiera el equilibrio y se desconcentrara.
** –La autodestrucción de la nave finalizará en 5 minutos–** informó la misma, mientras que las explosiones seguían su curso. El maestro, no lo dudo ni un instante, cogió a la joven, se la cargo al hombro y empezó a correr hacia su nave. Dejando allí a herido e inútil Turiad, el cual, también se dispuso a abandonarla, como podía, sin dos miembros menos, y con un gran odio creciendo dentro de él.
Cuando, Kenobi llegó a los hangares, comprobó que la lucha entre Ventress y los otros dos jedis había acabado, por lo que se dirigió al interior de la nave.
–Menos mal maestro, ya pensaba yo que tendría que ir a buscarlo para salvarle de nuevo– le dijo Anakin en tono de burla, riéndose entre dientes, a la vez que hacia despegar la nave.
–Más quisieras tu volver a salvarme– le respondió, al mismo tiempo que soltaba a la joven en el suelo. Nada más que la nave volvió al espació, el crucero terminó de explotar, provocando una gran onda expansiva, haciendo que la nave vibrara violentamente.
–¡Menuda explosión!, lo más interesante que hemos hecho en meses– comentó entusiasmado, a la vez que estabilizada la nave, y ponía rumbo a Coruscant.
–¡Quieres pilotar como es debido!, ¡un día nos vas a matar a todos!– le insistió el jedi, dando un largo suspiro, odiaba esa manera de pilotar que tenía.
–¡¿Qué?!, pero si no ha sido mi culpa. Eso se lo dices a la loca de Ventress, que activo la autodestrucción– replicó Skywalker, –Por cierto, ¿quién es la chica?–preguntó, cambiando de tema y, mirando hacia atrás de reojo. Kenobi la miró, todavía seguía inconsciente, notaba que sus constantes vitales estaban bien.
–No tengo ni idea, no la conozco, ni la he visto nunca– le contestó, mientras se pasaba la mano por la frente hasta la nunca. Estaba cansado, no sabía quién era, pero la fuerza era fuerte en ella. Ashoka se acercó a ella, y le vio la larga trenza que le nacía del pelo.
–Maestros, tiene que ser una aprendiz, porque tiene la trenza– aclaró Ashoka, mientras la señalaba. En ese momento, Aisha empezó a despertarse y, lo primero que vio fue la cara, sonriente, de la Togruta. –Hola ¿Cómo te encuentras?– la saludó con cortesía, mostrando sus afilados dientes al sonreír.
La cara de la joven se quedó pálida, y un sudor frío le bajo por la espalda. No sabía qué diantres era aquel monstruo o sí quería comérsela, el miedo y el pánico se apodero de ella y, gritando, lanzó una patada a Ashoka, la cual esquivó con dificultad, ante ataque sorpresa.
–¡Monstruo!, ¡no te acerques a mí!– le advirtió aterrada y exhausta, a la vez que atacó con otra patada.
Continuará…
Bueno, os dejo un poco con la intriga de que pasará, y como reaccionarán los personajes. Sinceramente, si yo viera a un ser de otro planeta, creo que reaccionaria igual o me desmayaría.
Y por último, pueden seguir destripando mi fic con sus comentarios, la opinión es importante y siempre hay que darla aunque no sea positiva. Yo solo espero que hayáis disfrutado leyendome.
Muchas gracias a todas y todos por leer y un gran beso.
Shadna.
