Vale, me dejé vencer… no pude evitar volver (y no creo que pare)…ahora con una viñeta sobre Victorie (y un poco también sobre Dominique), que espero que les guste.
Mil gracias a quienes comentaron y a quienes agregaron el fic a sus favoritos.
No soy inglesa, no soy rubia y no tengo millones de dólares en mi cuenta bancaria = no soy JK = no soy dueña de Harry Potter y su mundo.
Cada vez que Victorie Weasley se miraba en el espejo podía ver todos esos detalles que delataban que era hija de Fleur Weasley; su cabello rubio plateado y sus ojos azules eran la prueba más clara.
Siempre supo que era hermosa y eso no le disgustó. Hasta que se interesó verdaderamente en un chico.
— ¿Te gusta Teddy Lupin? — preguntó su hermana Dominique con un dejo de incredulidad.
Ambas estaban viendo a gran parte de sus primos jugar Quidditch en el huerto de La Madriguera, con Teddy a la cabeza de uno de los equipos.
— Sí, y creo que podrías bajar un poco la voz.
— Vale, pero es que en serio no veo cual es el problema.
Victorie respiró profundo antes de continuar con su confesión.
— ¿Qué crees que es lo primero que dirías si tratas de describirme, Niní?
— Que eres absolutamente preciosa.
— Es exactamente eso— dijo Victorie—. Cualquiera que me vez va a pensar que soy una chica bonita, como si esa fuera la única cualidad que tengo.
Victorie siempre había tenido buenas calificaciones, aunque estas nunca habían sido tan notables como las de algunos de sus compañeros, pero tenía claro que no era tonta, y odiaba que algunas personas tuvieran esa concepción sobre ella.
— Pero Teddy te conoce mejor que eso— objetó Dominique
— Es un chico Niní.
— Un chico que te conoce desde que ambos usaban pañales, un chico que le pegó al adefesio de Isaacstein cuando te rompió el corazón y un chico que te ha cuidado siempre.
Ambas volvieron a ver al chico y sonrieron.
— Lo defiendes mucho, Niní.
— Es mi no primo favorito y, ahora que lo pienso, el mejor cuñado que podría tener.
Sin ningún aviso, Victorie le dio un beso en la mejilla a su hermana.
Ambas eran muy distintas, pero eso nunca había impedido que se llevaran bien.
— No empalagues — pidió Dominique —, a veces te pareces demasiado a mamá.
Victorie no pudo evitar sonreír. Su hermana era sin lugar a dudas, su persona favorita en el mundo, aun cuando pelearan casi a diario y tuvieras gustos tan diferentes.
Sí, quizá ella era muy parecida a su madre y no solo en el fìsico; Fleur se había casado con un hombre lleno de mordeduras de hombre lobo, sin prestarle importancia a la apariencia, había sido elegida representante de su colegio en el torneo de los tres magos y además era una heroína de guerra.
— Sí, quizá a veces me parezco demasiado a mamá y me siento orgullosa de eso.
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