Gunther había vuelto después de dos años acompañando a un princesa de un reino vecino, Jane lo miro con una sonrisa al verlo desmontar de su caballo pero esta se borra cuando la que parece ser la dama de compañía de la princesa se acerca a el tomándolo de la mano.
El palacio y las personas dentro de él están muy contentos con la llegada de la princesa que se cree será la próxima reina, Jane no mucho ya que la dama de compañía que ahora sabe se llama Iliana pasa mucho tiempo a lado de Gunther con el que no ha podido hablar ya que pasa todo su tiempo libre a lado de esa chica.
Con el paso de los días necesitaba un momento para pensar así que camino sin rumbo fijo, al llegar al rio mira su reflejo tiene mugre por toda la cara, su cabello esta desarreglado, su ropa es muy varonil, oculta sus pechos apretándolos con vendajes y finalmente sus manos todas callosas por el arduo trabajo, se mete al rio limpiando la mugre de su cuerpo y cabello, al salir retira los vendajes de su busto dejándolo libre vuelve a mirarse pero no ve nada diferente además no sabia que era lo que realmente deseaba ver, las lagrimas comienzan a caer había sido ella quien pidiera al chico se fuera lejos como decirle ahora que en el transcurso de esa misión fallida se había enamorado de él, que había rechazado varias proposiciones de matrimonio con la esperanza que el volviera.
Escucha ruido, limpia sus lagrimas lo mejor que puede, al voltear se siente decepcionada que sea Jester quien le informa que es requerida su presencia ante el rey. Se va junto con el arreglándose en el camino para quedar lo mas presentable que se puede. Ya ante el rey se sorprende que no solo ella ha sido llamada también Gunther, ninguno dice nada ambos se arrodillan antes su rey escuchando con atención lo que les dice.
Desde hacia dos años los crímenes se habían detenido sin embargo hacia una semana una pareja joven había sido asesinada por lo que debían ir he investigar lo que estaba pasando, esta vez se fueron con la advertencia que no volvieran si no atrapaban al culpable.
Como hacia dos años el viaje fue en silencio, llegaron a los mismos lugares que la ultima vez, la ultima posada fue la de esa mujer que tan mala vibra le había dado al llegar la dueña los reconoce enseguida, incluso hasta les asigno la misma habitación que en el pasado. Ambos se acomodaron lo mejor que pudieron y cada uno se fue por su lado, Jane fue al rio que se encontraba cerca la ultima vez no había podido visitar por la lluvia torrencial, no espera encontrarse a Gunther ahí con una mujer joven que al verla mas de cerca reconoce como la dama de compañía de la princesa, no solo eso están desnudos en el rio, regresa a la posada, se sienta afuera mirando con detenimiento su anillo.
- La chica ingenua y su esposo el amigo de la infancia – dice la posadera cuando se la encuentra burlándose aunque ella no responde a sus provocaciones es mas ni siquiera parece que la escucha esta en su propio mundo – tu chico te ha abandonado – le habla sentándose a su lado haciendo que ella levante la vista
- Tal vez eso sea lo peor del caso, fui yo quien lo alejo – las lagrimas quieren caer pero ella no las deja – nunca me había sentido de esta forma hasta que lo vi mirarla – mira al cielo del cual comienzan a caer gotas – me pregunto que… – la lluvia comienza, trayendo de regreso a Gunther con Iliana – estas arruinando la misión – dije al acercarse para que solo el escuche – y no voy a fallar porque prefieras revolcarte con esa… - antes que pueda terminar Gunther le da una bofetada – haz lo que desees – dice entregándole su añillo caminado hacia los establos donde finalmente las lagrimas caen
No sabe cuento tiempo lleva en el lugar cuando escucha que alguien entra.
- Lo siento Jane tienes razón, le he pedido a Iliana regrese – dice arrepentido sinceramente de su comportamiento aunque Jane había faltado al respeto a su futura esposa el era un caballero del rey y estaba faltando a su deber
- No importa – contesta ella esperando que se vaya pronto antes que vea las lagrimas que corren por sus ojos – vete necesito calmarme – pide ya que no puede detener por mas tiempo el temblor de su cuerpo
Al escucharlo irse cae al suelo el golpe no había sido tan fuerte era el hecho que el la defendiera porque eso significaba que todo lo que sospechara era cierto, el la amaba, ahí en el suelo tomo la decisión de imaginarse que el amaba al menos durante la investigación porque después cerraría su corazón porque no deseaba sufrir de esa forma nuevamente.
Regreso a la posada mas calmada, se fue a su habitación, el estaba recostado sin pensarlo dos veces comenzó a desvestirse frente a el sintiendo como su mirada se posaba en su persona, retiro los vendajes de su pecho sobándolos gimiendo al sentirse tan bien de tenerlos libres, toma su camisón y se lo coloca, recostándose a su lado sin decir nada, esperando que se durmiera para poder grabarse su rostro.
Al día siguiente ella seguía actuando como la esposa enamorada, el parecía sorprendido pero no decía nada dejaba que ella se acercara sin ponerle trabas, finalmente lo beso, su primer beso y tuvo que salir porque las lagrimas cayeron de su ojos sin permiso era una ingenua se decía al pensar que seria tan fácil sentir su amor y después dejarlo ir. Desde pequeña nunca cuestiono su decisión de ser un caballero del rey viviendo grandes aventuras ahora quería ser Iliana, la dama de compañía de la princesa, hermosa y delicada; ¿Qué estaba haciendo? No podía detener la necesidad de ir a casa, encerrándose en su habitación por días.
- Veo que tu y tu esposo no han arreglado sus problemas – le dice la posadera parándose frente suyo
- La mando de regreso y creí podía… - se calla realmente no deseaba contarle una mentira que no podría mantener
- El se ira si no le das una razón para quedarse – dice la posadera volviendo ha llamar su atención
- Cuando Gunther tenia 14 y yo 12 peleábamos constantemente, nos heríamos con palabras, su padre es un ser despreciable el cual le hacia hacer cosas horribles que nublaban el buen corazón que tiene – comienza sin saber porque le habla de eso – con el paso del tiempo yo no vi que comenzaba ha cambiar mientras yo seguía siendo una niña molesta incapaz de ver su transformación – toma aire – nos casamos por obligación, tenia razón cuando nos viera la primera vez no cuidaba bien de el, al regresar a casa lo mantuve alejado y por ordenes… - no iba a mencionar al rey – se fue un año, comencé a extrañarlo pero no entendía porque, al verme sola algunos pensaron que podían cortejarme pero los rechace a penas aparecían en mi puerta – baja la mirada – estaba tan feliz cuando volvió hasta que la vi, todo lo que algún día me dije no me pasaría… - la lagrimas caen sin control
- Pronto todo estará bien ya veras – le asegura haciendo que la mire a los ojos lo que provoca que Jane pueda ver en ellos malicia como no lo había notado antes
Regreso a su habitación meditando seriamente sobre lo sucedido, es así como la encuentra Gunther, solo se acuesta en la cama mirándola fijamente, sonriendo y que como la noche anterior ella se desviste sin prestarle atención, no era de palo para no sentirse atraído por el cuerpo hermoso de la pelirroja, fue cuando sintió como alguien los observaba cosa que lo puso en alerta, Jane se acerco diciéndole al oído que estaban siendo observados aunque para quien mirara solo parecía un beso en la mejilla para después recostarse a su lado sin decir nada simulando que se había dormido.
Un olor dulce llena la habitación que los hace sentir mareados y sin darse cuenta se quedan dormidos, Jane despertó aun era de noche miro a su lado Gunther no estaba mas en la cama, sobre ella había una nota que decía: "Ve al río", se vistió lo mas rápido posible saliendo a toda prisa al encuentro segura se encontraría con el asesino.
- Al fin llegas – escucha una voz conocida salir de entre la oscuridad – son un misterio… - dice saliendo de su escondite
- Jane – le grita Gunther haciendo que ella lance su cuchillo impactando en el corazon de la posadera derribándola
- Tal vez olvide decirte que somos caballeros del rey – le habla Jane acercándose amarrándola para después desatar a Gunther
Quien exhala aliviado de que nada grave le ocurriera a ninguno de los dos, lo que ninguno se percata es de la sombra negra que corre de vuelta a la posada.
