Y estoy sacandole el polvo a esta serie de viñetas a ver si logro terminar con la tercera generación. espero que les gusta

Disclaimer: El mundo de Harry Potter pertenece a J.K Rowling


Dominique no era rubia, era pelirroja, tal como su padre

Una pelirroja sin ni una sola peca en el rostro, sus ojos y nariz eran iguales que los de su abuela Weasley pero todo su cuerpo y facciones parecían sacadas de la pintura de un artista famoso. Dominique era hermosa igual que su madre y sus hermanos, pero a ella no le podía interesar menos

—Un poco de maquillaje Niní, sólo un poco— le rogaba su prima Lucy mientras todas las chicas Weasley se arreglaban para la cena de navidad en la madriguera

—Se te verá hermoso Niní—señaló Victorie

Dominique sacudió la cabeza para luego pedir auxilio con la mirada a su prima Lily.

—Dominique siempre se ve linda, Luce— replicó la menor de los Potter— además estamos en familia y es el sitio donde uno debería sentirse cómodo y tener la libertad de ser uno mismo sin importar lo que eso signifique.

Dominique sonrió a Lily. Ella era lo más cercano que tenía a una amiga, ya que relacionarse con chicas no se le daba nada bien, eran siempre demasiado escandalosas y estaban más centradas en chicos, moda y cuidado personal de lo que ella era capaz de tolerar.

Y entonces los chicos empezaron a gritar desde afuera

—Dominique necesitamos a una buscadora real, con tu hermano estamos destinados a perder antes de empezar, sálvanos — gritó James

—Deja a las chicas allí, sin importar lo que estén haciendo nosotros te ocupamos más y las señoras Weasley dijeron que la cena no tardaría demasiado así que nos queda poco tiempo— señaló Scorpius Malfoy

Dominique sonrió, habían llegado sus salvadores. Miró a las chicas con cara de disculpa pero antes de irse tuvo un acto de clemencia y sacó también a Lily de ese lugar, porque tenía claro que su prima sería la siguiente víctima.

—Chicos vamos a necesitar un árbitro y Lily se ha ofrecido

Porque en la mayoría de las cosas Dominique en todo lo que importaba y jugar al quidditch era la característica familiar que más agradecía haber heredado.