Hola hola hola, que tal, les traigo un fan fic SasuSaku, les prometo tratar de montar un montón de comedia y de no hacerlo demasiado cursi. Desde Ecuador, escribe para ustedes Maria José Ubillus, Aquí les va:
Capítulo 1_Malos Augurios
-Maldito sol…- Refunfuñó.
Vaya mañana para más tranquila, poco usual, casi de mal augurio, el sol se colaba entre las cortinas acariciando su tez blanca y pálida, el despertador aún no sonaba, tal vez no lo había programado el día anterior pero aún no daban las 06:30, así que no había problema en prolongar sus movimientos. Tenía una pierna colgando fuera de la cama, su pijama se había trepado dejando ver su pantorrilla, la blusa arrugada enseñando la espalda, sus cabellos desordenados tapando su rostro y la sabana desordenada tapando casi nada de su cuerpo.
-No puedo con mi vida Totoro- Le dijo al gato acostado frente a ella mientras pestañeaba lentamente tratando de despabilarse, lo miró fijamente un rato sin pensar en nada, lo acarició un poco y este empezó a ronronear. Era un gato muy gordo.
Hundió su cabeza en la almohada conteniendo la respiración y cuando ya no pudo más la levantó tomando una bocanada de aire, al mismo tiempo se impulsó con las manos adoptando posición de sirena, miró el poster de The Beatles frente a ella durante unos segundos y se dejó caer como soldado sin energías sobre la cama haciendo que Totoro se incomodara por el movimiento buscando sus piernas para hacerse bulluco.
-Totoro no me ayudas en absoluto- Dijo ahogadamente con la cara en la almohada, se volteó logrando que Totoro brincara a la mecedora junto a la ventana, respiró profundo, y en un dos por tres ya estaba fuera de las sabanas con los pies en las pantuflas. Caminó hacia el armario, lo abrió, pasó su mano sobre las prendas ordenadas por color tomando una blusa de botones color amarilla, y tomó automáticamente un pantalón caqui perfectamente doblado y planchado guardado en el tercer cajón de la cómoda junto al estante de libros, colocó la ropa sobre la cama y se encaminó a darse una ducha. Ya daban las 06:10.
-Buenos días- Dijo mientras bajaba las escaleras hacia la planta baja sin recibir un saludo de vuelta como de costumbre –Si algún día me contestaras sería fantástico- Le dijo a Totoro que la seguía por doquier ronroneando y cruzándosele entre las piernas. Vivía sola, eran ella y Totoro, o bueno, así era la mayor parte del tiempo, no era huérfana, sus padres no eran personas de muchos ingresos, pero se las arreglaban para mantener a su familia, viajaban mucho por negocios por lo que Sakura había crecido en un ambiente solitario, arreglándoselas con la cocina y los quehaceres de la casa. Tostó pan y se lo comió con algo de jugo de naranja el cual ya sabía un poco amargo, llevaba varios días ahí, no hacía mayor cosa, sabía que si cocinaba algo más elaborado debía lavar los platos, como odiaba lavar los platos.
-Bueno malcriado, es hora de que me vaya- Dijo mientras se colocaba los zapatos ayudándose con el índice, eran unos sneakers blancos, aburridos, igual que ella, las medias rosadas se dejaban ver a la altura de sus tobillos, se colgó la mochila al hombro dirigiéndose a la puerta, tomó las llaves colgadas junto al retrato familiar, y al mismo tiempo le hechó un vistazo al espejo del hall, no le gustaba lo que veía, siempre decía que le daba igual, pero en realidad no le gustaba, esos lentes negros de marcos gruesos, sus ojos verdes pasaban desapercibidos, el cabello largo y negro, agarrado en una cola de caballo con una liga gruesa y poco llamativa, su rostro pálido, sin color, sin gracia.
Pero no le importaba, pensaba, no era como todas esas idiotas, las creídas, las huecas, ella era inteligente, lo sabía, estaba segura de eso, no necesitaba de imagen para triunfar en la vida, las apariencias eran para los inútiles, por eso ella pasaba desapercibida, no necesitaba ser popular ¿para qué? Que estupidez, pertenecer a un club, tener una pandilla, un grupo de amigas cotorras que te digan que los zapatos que llevaste ya los habías usado el martes, ¡JA! Que alegría tener cerebro, que alegría tener buen gusto musical, que alegría no ser popular, que alegría ser la mejor del instituto, que alegría no tener que gastar en ropa a la moda, que alegría no tener responsabilidades con los sentimientos de las personas, que alegría no tener que preocuparse por un hombre, que alegría, que alegría ser una loser, eso es, Sakura Haruno es una loser, aunque diga que no le importa, es una loser, ella es como el extintor, todo el mundo sabe que está ahí pero nadie lo toma en cuenta, eso es ella, un extintor, ¡Pero los extintores son importantes! ¡Sí señor! Cuando hay un incendio lo necesitan, justo como ella, Sakura tenía encuentros cercanos del tercer tipo con los otros estudiantes solo cuando llegaban los exámenes, todos se acercaban a última hora a pedirle ayuda con todo el parcial al cual no le habían prestado atención en absoluto ¿Qué si los ayudaba? Pues sí ¿Por qué no? De todas maneras, cuando explicas prácticas más, no iba en contra de su ética ni de sus reglas de vida, solo estaba practicando eso era todo, al fin y al cabo la que ganaba más era ella, eso estaba bien.
-Te veo al almuerzo gordinflón- Le dijo mientras lo acariciaba en cuclillas –Deséame suerte- Cerró la puerta se marchó. Ya daban las 6:30
Sonó el timbre, ya era hora de ir a clase, por supuesto Sakura ya estaba en el aula desde temprano, jamás llegaba tarde a clase.
-Buenos días Sa-Ku-Ra- Le dijo burlonamente una estudiante –Vaya, parece que tu frente crece más y más cada día, vamos a tener que hacerle un monumento.
-¿Un monumento? Un monumento habría que hacerle a tu estupidez Ino idiota, apuesto a que no sabes ni lo que significa la palabra monumento ¿Por qué no te vas con tu grupo de zorritas hijas de la mismísima gran puta que las parió a hablar de hombres o cosas así? Que para eso es para lo único que les funciona el cacahuate que tienen por cerebro, deja de poner tanta energía en fastidiar que luego no te queda para pensar.- Pensó, no respondió en absoluto, aquella sarta de insultos perfectamente estructurada se había quedado atorada en su garganta, no tenía el valor para responder, nunca lo había hecho, menos a Ino Yamanaka, la obviamente porrista y chica más popular del instituto, era rubia, alta, tenía unos ojos azules preciosos, siempre a la moda y con muchos amigos.
"Dichosos los ojos que lo ven, ahí venía, Sasuke Uchiha, pareciera que los mismísimos ángeles cantaran cuando entra al salón, maldito infeliz, ese cabello negro que hace juego con sus ojos fríos y sexys, su ropa que combinaba con todo su ser, su cuerpo moldeado por Dios y su actitud de "me vale todo" que lo convertía en la codicia de cualquier mujer que se topase con él. Maldito Uchiha, tan solo verlo hace que te conviertas en gelatina, ¿PERO QUE ESTABA PENSANDO? Concéntrate Sakura ¿hombres? No sirven para nada, solo son un estorbo, pero es que él… Él no es un hombre ¡ÉL ES UN DIOS! "Pensaba a gritos nerviosa mientras se rascaba la cabeza con desesperación.
-Buenos días niñas- Al oír esto todos los alumnos tomaron sus puestos.
-Espero que hayan tenido unas bonitas vacaciones bla bla bla, ya saben, algunos alumnos se han quejado de mi falta de ánimos así que la rectora me ha ordenado que haga algo diferente para integrarlos- Decía mientras se sentaba sobre el escritorio -Nos presentaremos uno por uno empezando por mí, mi nombre es Kakashi, mi apellido no importa porque no los voy a aceptar en Facebook- Se escucharon alaridos alumnas, Kakashi era el profesor más joven y guapo, no de todo el instituto, de TODOS y absolutamente TODOS los institutos –Mi edad no importa no tiene que ver con mi enseñanza, y doy clase aquí, ahora ustedes, empezando de atrás adelante-
Así empezaron todos los alumnos a presentarse, uno por uno, llegando al último puesto.
-Mi nombre es…- Se escucharon gritos femeninos que no lo dejaban continuar.
-Señoritas por favor, dejen a su humilde compañero culminar con su presentación para poder continuar esta clase con mi conciencia tranquila-
-Mi nombre es Sasuke Uchiha, tengo 19 años, me gustan los deportes y mi pasatiempo es ser popular- Dijo el pelinegro cerrando los ojos frunciendo el ceño mientras una sonrisita orgullosa se salía de lado.
"Maldito orgulloso engreído desgraciado Uchiha, maldito seas por tu perfección y tu boca perfecta y esos labios tan besables y esa mirada tan penetrante y esa voz tan densa y sensual, maldito seas porque puedes usar fundas de basura como ropa y de todas maneras verte perfecto, maldito seas por tenerme así, maldito seas por inundar mis pensamientos, maldito seas por todo, maldito seas UCHIHA, ¡MALDITO SE…"
-¿Haruno? -
-¿Uh? OH, ¡SÍ PROFESOR!- Gritó Sakura despertando de sus pensamientos haciendo caer las cosas de su pupitre, evocando las risas de sus compañeros y la burla de él, de Sasuke, haciéndole sonrojarse de vergüenza.
-¿Y la respuesta es…?-
-1958 Profesor- Respondió la reina de las losers, coronando el pastel respondiendo correctamente, no podía hacer menos que contestar bien para cagar más su imagen.
-Correctísimo Haruno, correctísimo- Recalcó Kakashi escribiendo la fecha en el pizarrón
Los alumnos seguían burlándose mientras se veía obligada a recoger sus chucherías regadas por el suelo.
"Lápiz, plumas, liquidpaper, sacapuntas, 12 marcadores, 24 colores, goma en barra..." todo estaba, colocó todo dentro de la cartuchera, todo estaba menos… "EL BORRADOR" gritó en sus pensamientos mientras buscaba desesperada por todo el piso, y es que no era cualquier borrador, era un borrador con forma de gatito gordito y corazones que decía "neko lover 4ever" con letras feas y moradas que había comprado solo porque se parecía a Totoro, el borrador digno de una loser, no podía dejar que nadie lo viera, sería un doble K.O. a su día. Se agachó buscando desesperadamente con la mirada, empezó a gatear con el trasero levantado mirando por debajo de cada una de las bancas, se detuvo y lanzó una mirada de 180° "AHÍ ESTÁ" seis bancas más adelante, empezó a gatear un poco apresurada, ya casi llegaba, extendió su mano para tomarlo, pero le habían ganado.
4ever -¿Neko amante? -
"No puede ser, esto no puede estar pasándome, por lo que más quieras Dios, por favor, no me hagas esto, no soy una asesina, no soy una delincuente, nunca he matado a ningún ser vivo, las cucarachas no cuentan ¿verdad? No le he hecho daño a nadie, no puedes castigarme de esta manera, por favor…" Pensaba Sakura mientras temblaba y sudaba de los nervios, empezó a subir su cabeza lentamente hasta que sus ojos se encontraron con aquellos ojos negros y penetrantes, pues ni más ni menos, era Sasuke Uchiha, sentado en la sexta banca justo en donde su borrador de gatito gordito con corazones había caído, estaba segura de algo, la vida no la quería en lo más mínimo, estaba siendo castigada por sus antepasados, debieron ser asesinos o narcotraficantes.
Sakura frunció el ceño en señal de desesperación y solo podía gesticular cosas como "eh y uhm" Sasuke botó otra de esas sonrisas mata pasiones de lado, jugó con el borrador entre sus dedos y lo lanzó como Michael Jackson lanza la moneda en el video de Smoth Criminal haciendo que este caiga directamente en el tacho de basura.
Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing
Sonó la campana, dejándola incapacitada mentalmente de gesticular palabra alguna, Sasuke hizo caso omiso a sus reacciones, simplemente salió disparado al igual que todos los demás alumnos al oír el timbre.
"No puede ser, Sasuke Uchiha, Sasuke Uchiha, él, Sasuke Uchiha, ME MIRÓ" dijo Sakura mientras retrocedía como cangrejo apoyándose en la pared "Él, me sonrió" ¿Borrador? ¿Qué borrador? Sakura no recordaba ni si quiera que estaba en el piso, Sasuke Uchiha le había mirado.
"OH POR DIOS, SASUKE UCHIHA TE MIRÓ SAKURA, TE MIRÓ, esto debe ser un sueño" Se pellizcó "AUCH, no, no es un sueño, en verdad pasó, Sakura, él te miró, sí él te miró" Seguía pensando mientras tomaba el autobús. "Esto es cosa del destino, tiene que ser, si no, ¿PARA QUÉ? La vida me sonríe por primera vez, debe ser" Abrió la puerta de su casa, subió las escaleras, entro a su habitación, se tiró a la cama y se sacó los zapatos sin usar las manos. "Sakura, él te miró, en serio, él lo hizo, de todas las personas que podían haberte mirado, él lo hizo" Seguía repitiendo en su cabeza mientras miraba el techo.
-Totoro, tuve suerte hoy, esto es mal augurio, algo malo debe de pasarme- Totoro solo se limitaba a ronronear y masajear con sus patas los muslos de Sakura –El karma me castigará en cualquier momento- Se sacudió, y se dio una ducha. –Totoro, iré por un helado, no te llevo porque de todos modos tus papilas gustativas no perciben lo dulce- Totoro maulló y se estiró sobre la cama. –Pero helado de Yogurt eh, no creas que no pienso en continuar mi vida saludable-
Una vez llegó a la heladería pidió el mismo helado de siempre del mismo tamaño de siempre, pagó con el billete de la misma cantidad de siempre y se sentó en el mismo asiento de siempre "Jamás me cansaré del helado sabor a fresa" Pensaba, hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos por alguien.
-¡Sakura-chan!- Escuchó gritar, vio en todas direcciones tratando de hallar la fuente de la voz, acto seguido sintió que la abrazaban por la espalda, se le subieron los colores al rostro al sentir que la besaban en la mejilla.
-Sabía que te encontraría aquí-
Sakura volteó y al ver el rostro del atacante se sintió aliviada.
-¡Naruto! Eres tú idiota, casi me matas del susto- Dijo abrazándolo.
-Como siempre tan amable, gentil y femenina Sakura- Le respondió correspondiendo el abrazo.
Naruto Uzumaki, era el estereotipo del payaso de cualquier grupo de amigos, su cabello era rubio cenizo, sus ojos azules marinos, su piel bronceada y su cuerpo era digno de un atleta aunque no lo fuese, él, era mochilero y lo más importante, era el único amigo y primo de Sakura, dirán que no se parecen en nada, pero aclarar eso es otra historia.
-Hace meses que no te veía, por lo visto acabas de llegar- Le dijo señalando la mochila gigante en su espalda
-Sip- Respondió mientras lamía el helado de fresa
-¡OYE ESE ES MI HELADO! ¡DELINCUENTE!- Gritaba Sakura mientras le propinaba un fuerte pellizco en la oreja
-ayayayayayayayyy Sakura-chan, lo siento, lo siento- Se quejaba Naruto
-¿Cuánto tiempo piensas quedarte?-
-El tiempo que me permitan quedarme- Le respondió el rubio guiñándole el ojo con pillería
-Lo sé, lo sé, eres bienvenido en mi casa, lo sabes muy bien, tenemos cuartos de sobra- Le respondió Sakura recuperando su helado mientras le sonreía
-Esa cara es la que me gusta, con una sonrisa radiante la boca embarrada de helado- Sakura se sonrojó de vergüenza, Naruto idiota, siempre sabía cómo hacerla quedar mal, pero lo quería, era su mejor amigo, jamás podría dejar de aguantarle sus idioteces.
Por supuesto, volvieron a casa de Sakura juntos.
-Ya sabes dónde están los cuartos, ve y deja tus cosas donde te plazca-
-Durmiré cuntigu Sukura-chun- Le dijo con los labios apretados haciendo el ademán de darle un beso
-BAAAAKAAAAAA- Gritó Sakura mientras le pegaba una patada
-JAJAJAJAJA No cambias Sakura, sigues igual de bestia- Se rio a carcajadas –Descuida, me quedaré en la habitación de siempre-
Sakura preparaba la cena, Naruto veía la televisión y Totoro se lamía la entrepierna.
"Qué bueno que llegó Naruto, aunque sea me distraigo con sus idioteces, ya lo extrañaba al idiota este" Pensaba mientras revolvía en un bol la ensalada.
-Sakura, te ves bien fea con ese delantal jajajajajaja- Le gritó desde la sala Naruto
Din-don
Antes de que Sakura pudiera contestarle con un insulto o algún golpe, el timbre sonó, ya eran las 06:27, nadie la visitaba, ni si quiera los vecinos ¿Quién podría ser?
"OH SÍ, la peluca para hacer cosplay que pedí por e-bay" Pensó Sakura secándose las manos en el delantal, se arregló un poco el cabello, lo llevaba suelto con una diadema recogiendo sus mechones de la cara.
-Por cierto primis hermosis- Decía Naruto mientras Sakura caminaba hacia la puerta
-Tengo un amigo que me pidió un favor-
-¿Ah sí? Qué bueno- respondía sin pensar, mientras se acercaba a la puerta, ella estaba feliz, pensando en lo hermoso que quedaría su cosplay de Zelda para la próxima convención
-Sí, es que, verás, él se peleó con sus padres y huyó de casa, así que le dije que podía quedarse con nosotros, le dije que dijiste que sí, aunque no sabía se dirías que sí, pero igual lo dije, así que no sé, es que yo pues, no sé, ya sabes, porque lo vi muy desesperado, pero igual te pregunto, ¿está bien verdad?-
-Sí, sí, sí, perfecto Naruto- Le respondió Sakura sonriendo sin pensar, mientras abría la puerta de entrada –Buenas nocheeeeeeeees- Le dijo al visitante.
-Sakura-Chaaaaan, eres la mejoooor ¡muchas gracias Sakura! ¡De veras!- Gritaba Naruto mientras se le guindaba del cuello
-Buenas noches-
"Esperen, esa voz…"
-Oh… ¡HERMANO-tebyo! Pasa pasa, justo en este momento hablábamos de ti- Gritaba Naruto mientras hacía pasar al visitante.
-Ya casi está la cena, tú ponte cómodo, que ya todos estamos enterados de tu situación trágica dolorosa y dura con tus padres, ve y escoge la habitación que quieras, eres bienvenido- Decía Naruto enseñándole la casa con mucho entusiasmo
-Muchas Gracias por recibirme- Respondió el muchacho sin inmutarse, tenía una mano en el bolsillo y la otra sostenía su maletín con ropa
"NO PUEDE SER, NO PUEDE SER NO PUEDE SER NO PUEDE SER NO PUEDE SER NPOUEDE SER NPO SDESER NOP OJREDER NOSPDOFIAUWEPF" Sakura estaba congelada, seguía parada en la puerta mirando al infinito.
-¿Sakura?- Preguntaba Naruto mientras la tocaba con un palito
-¿SAKURA?- Naruto la agitaba de los hombros, Sakura, no respondía, le salía espuma por la boca y tenía los ojos en blanco
"ERROR DE ERRORES DE ERRORES DE ERRORES DE ERRORES ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR ERROR-ERRORES"
Sakura dejó de funcionar.
-Sakura, Sakura… Sakura- Se escuchaba una voz distante
"¿Quién me está llamando?"
-Sakura, Sakura ... -
"Esa voz, es muy familiar…"
-Sakura-tebyo, ¡despierta!-
"Naruto… esa es la voz de Naruto" Pensaba mientras abría los ojos poco a poco
-¡SAKURA! ¡Nos tenías preocupados-tebyo!- Reclamaba Naruto mientras lloraba y la ventilaba con un abanico.
-Naruto, eres tú-
-¡SAKURAAAAAAAAAAA!- Gritó sollozando -¡PERDÓNAME! Todo esto es por mi idiotez ¿Verdad? Yo te quiero Sakura de veras, como familia Sakura- Gritaba Naruto melodramáticamente mientras frotaba su mejilla con la de la Haruno
-¡YA CÁLMATE NARUTO!- Le respondió propinándole un coñazo en la cabeza
-Qué bueno que ya estés bien- Dijo reclamando el Rubio mientras secaba sus lágrimas con la manga de su sudadera.
"Todo ha sido una pesadilla, vaya, debo estar volviéndome loca, Sakura, una vez más, este es el fruto de tus esfuerzos involuntarios por alcanzar el máximo nivel de perdedora" Pensó para sí misma.
-La cena está lista- Sonó una voz densa y…
"Sexy ..."
Sakura giró su cabeza lentamente temblando cada parte de su ser hasta la punta del meñique para encontrarse con esos ojos negros y penetrantes, no era el señor de las pelucas, no era el cartero, no era un vecino pidiendo azúcar, no, de todas las personas en la faz de la tierra, de todas las personas en la ciudad, de todas las personas tenía que ser él.
"Sasuke Uchiha ..."
-¡Qué bueno-tebyo!- Exclamó Naruto saltando el mueble de la sala.
Continuará.
