Nota: Ningún personaje de Yu Gi Oh me pertenece. Todo es propiedad de Kazuki Takahashi.

Resumen de Capítulo 3: Simplemente actuaban, sólo que nunca pensaron, que la situación se saldría de control.


-.-Just Acting-.-

(¡Santo Cielo! Sentimos que algo se cocina a fuego lento en 'Corporación Kaiba'. Últimamente, el gran magnate Harris ha sido reconocido incontables veces en reuniones importantes hasta altas horas de la noche. Aunque no dudamos que se trate de un negocio que involucra millones de dólares, no logramos desenmascarar a la sonriente señorita que acompaña al Gran Seto Kaiba. Descubriremos el plan armado por nuestro querido CEO)

"Celebrities Domino's Magazine"

-.-.-.-.-.-.-.-

Sintió una ira incontenible dentro de él. Repasó los ojos nuevamente por el artículo que acaba de leer, y simplemente no pudo deshacerse de la mueca de molestia que apareció en ese preciso instante. ¿Cómo se atrevían a publicar su nombre en las líneas de esa patética revista? Ánimos no le faltaban por denunciarlos y cerrar su empresa lo antes posible, para que dejaran de enviar paparazis a su mansión. Lo único que hacían era expandir el nivel de patrañas escritas. A nadie debía importarle que hacía o dejaba de hacer en su corporación, sobretodo si estaba relacionado a la menor Wheeler.

No terminó de leerla cuando prosiguió a apretarla fuertemente entre las manos y dejarla como un acordeón. Inmediatamente lo tiró sin cuidado a un lado de la mesa de centro. No perdería el tiempo de esa manera, porque aún tenía muchos asuntos pendientes. Uno muy importante invadía su mente en muchos aspectos: Crear el plan maestro para que el anciano Harris siguiera creyendo que tenía una relación con Wheeler. Mentira que al parecer daba frutos en los últimos días, ya que el magnate sonreía con cada cláusula del contrato, comentando los buenos negocios que harían en el futuro. Podía asegurar que en cualquier momento cogería la pluma, y firmaría el pedazo de papel sin siquiera leer.

¿Quién podría adivinar que nunca hubo algún plan?

Wheeler merecía unas felicitaciones de su parte, porque no causó mayores problemas en su estadía en la mansión, o los días que salieron en compañía de Harris. Afortunadamente, no encontraba punto de comparación con su perdedor hermano, ya que era educada, formal, y discreta. No fue muy difícil acostumbrarse a su presencia. Sin embargo, necesitaba que siguiera actuando como su supuesta novia hasta que ese contrato estuviera firmado. Aún le preocupaba que el anciano se mostrara interesado en saber porque dedicaba más tiempo a los negocios en la oficina, y no con su familia en casa. Era muy sospechoso y podía oler que algo traía entre manos, así que esperaba que la dulce Serenity siguiera como hasta ahora.

¿Había pensado que era dulce? ¡Diablos! Comenzaba a desvariar.

—Kaiba.

Su atención se dirigió hacia la entrada. Era Wheeler que tenía medio cuerpo dentro del arco que formaba inicialmente de sala, con expresión tímida, y llamándolo por su apellido nuevamente. Una señal de alerta le vino a la mente en ese instante cuando recordó que le había dado, de entre sólo una persona, la autorización para que lo llamara por su nombre. ¿Seguía olvidándolo?

—Wheeler —pronunció en un respiro para volver a la realidad—. ¿Cuántas veces tengo que repetir que me llames por el nombre? ¿Deseas que lo anote en un cuaderno para que lo recuerdes? —ironizó.

—Lo siento, aún no me acostumbro —dijo nerviosa al dar unos pasos.

—Pues ya han pasado días, y no querrás que responda como la última vez —se burló al momento de cruzar los brazos. Hasta cierto punto le agradaba tener el control de la situación.

—Tú tampoco has llamado por mi nombre.

—Sí, pero yo tengo más probabilidades de no equivocarme cuando esté Harris cerca. —Tomó asiento sobre el sillón—. Espero que no se te olvide.

—Lo tengo presente, Kaiba —dijo segura al acercarse a él.

¿Quién se creía Wheeler para responderle de esa manera? Era una provocación en todo el sentido de la palabra al llamarlo por el apellido nuevamente. Que se hubiera comportado un poco amable con ella para que aceptara su oferta, no quería decir que tuviera esas confianzas con él. Muy bien, tal vez pronto la haría pagar por su actitud altanera.

—Vine porque Mokuba me comunicó ayer sobre la llegada de Harris —pronunció ecuánime al sentarse en el sillón del frente.

—Hizo bien. Recuerdo que fuiste tú quien quiso hacer una obra de caridad y evitar que Harris caiga 'en las garras' de corporación Kaiba. —expresó irónico al mirarla fijamente.

—No lo llamaría obra de caridad. —Se incomodó antes las palabras—. Sólo no deseo que una familia tan unida, termine firmando algo de lo que puedan arrepentirse.

—No sabes nada Wheeler —alegó malhumorado—. Te pongo en claro que mis objetivos son altamente confidenciales y no pienso compartirlos contigo, pero te anuncio que esto beneficiará a ambas parte, y no me importa si los crees o no.

—Hago lo posible por creerte, tampoco me cierro ante la posibilidad —comentó nerviosa—. Q-Quiero creer en ti y que harás lo correcto.

—¿Comenzarás tú también con el sermón de la amistad? Porque ya tuve suficiente de tantas patrañas.

—Bueno, tómalo como gustes. Sólo deseo que ambos firmen una alianza transparente en la medida de lo posible.

—Lo sabemos Wheeler —dijo de mala gana al descansar en el respaldar del sillón.

—Se nota que el señor Harris es un hombre de familia —comentó más entusiasta al verlo relajarse—. Y la señora Elizabeth le gusta hablar mucho sobre sus hijos, me parece muy cómico que Mokuba no la quiera escuchar —rió frescamente al tapar su boca.

Alzó una ceja al escucharla hablar de manera tan familiar. Hace unos segundos llegó cuestionando las razones de la firma de su contrato, prácticamente alegando que la familia Harris se arrepentiría de hacer negocios con él, como si fuera alguna clase de ser indeseado. En cambio, ahora se reía como si nunca hubiese sucedido nada, y se atrevía a decir el nombre de Mrs. Harris como si la conociera de toda la vida. Era un nombre que producía dolor de cabeza. ¿Los Wheeler eran así de raros?

—¿Elizabeth?

—Ah, es que me puso en claro varias veces que la llamara por su nombre, porque no le gustaba las formalidades. —Se inquietó—. Es una muy buena persona que ha recorrido todo el mundo, me parece muy interesante sus vivencias.

—Seguro. —No le dio mucha importancia.

—Y cuando comentó sobre sus cinco hijos, en verdad me sorprendió muchísimo. Todos se encuentran en varios países del mundo encargándose del negocio familiar.

—Wheeler —llamó para que dejara de hablar y saber qué demonios le interesaba conocer de la vida de la mujer en cuestión.

—No he tenido la oportunidad de conocer a alguien tan positiva, y me gustó mucho escuchar lo que tiene que contar, espero que algún día pueda encontrar…

—¡Wheeler!

—Lo siento. —Puso las manos sobre su boca para callarse—. Es que ayer, me llamó al teléfono que me diste y pasamos horas conversando —explicó al descansar ambas manos sobre su regazo.

—No necesito saber detalles de su amena discusión —comentó irónico—. Tengo suficiente con que llegue a casa y empiece a romper su record de palabras por minuto.

—Creo comprender —rió delicada—. Son buenas personas.

—Si piensas lanzar indirectas para persuadirme a no seguir con esto, estas yendo por mal camino.

—Esa no era mi intensión —se defendió—. Mi intención es que no hagan alguna pregunta que no pudiéramos responder. —Se movió insegura en su sitio—. Justamente por eso vine antes, para poder hacerte algunas preguntas.

—¿Preguntas? —Se extrañó—. ¿Necesitas saber algo que no esté en la televisión o los diarios? No veo la razón.

—Ayer la señora Elizabeth me preguntó cuál era tu comida favorita y no supe que decir. —Se mordió el labio inferior nerviosa—. Necesito saber detalles importantes.

Una risa fría salió por su boca. Simplemente imaginarse a Wheeler por el teléfono tratando de adivinar sus gustos, le pareció lo más ridículo del mundo. No pensó compartir con ella algún detalle de su vida, que no fuera parte del entorno público, porque simplemente no era de su incumbencia. Para un contrato que duraría tan poco tiempo, no tenía planeado decirle cuestiones personales que pudiera ser usado en su contra, por muy insignificante que pareciera. Sin embargo, le daría un punto a favor por adelantarse. Wheeler estaba haciendo su tarea.

—¡Es cierto! —Se sonrojó ante la burla que recibió—. Bastaría con saber, no sé, tus preferencias en comida, libros, lugares a visitar.

—Eso lo puedes conseguir de Mokuba —comentó fastidiado.

—Si te avergüenza comenzar —contestó seriamente mientras enumeraba con los dedos—. Yo tengo veintidós años, me gusta el color rosado, mi libro de cabecera son novelas de ficción, soy del signo de…

—Escorpio —completó la frase que pensaba terminar la menor Wheeler—. ¿Todas esas tonterías importan?

—Pero, ¿Cómo lo sabes?

—Lo sé todo Wheeler. Podría responder en este preciso instante donde está tu hermano con sólo un botón, pero afortunadamente no es de mi interés —respondió ocultando una sonrisa sarcástica ante la sorprendida fémina—. Pero si tanto deseas saber, te enviaré un documento con los detalles. ¿Satisfecha?

Era obvio que la dejó sin palabras. Él también se adelantó como siempre, ya que necesitaba saber con quién había hecho un trato de tal calibre. Compartiría con ella más tiempo del necesario, y aunque el exterior le decía que era inofensiva, igual no quería riesgos. Aunque no le interesaran patrañas como su signo zodiacal, de todas maneras lo incluyó a la lista. ¿Sería coincidencia que fuera del mismo? ¡Diablos! Fue el momento que salió Mokuba recordándole que en algunos aspectos, por lo menos los interesantes para personas mayores de edad, si eran compatibles…

—¡Seto!

Antes que pudiera pensar o que la sangre comenzara su recorrido hasta su cerebro, entró Mokuba a la sala con la respiración agitada y corriendo como si alguien lo persiguiera.

—Ahora que sucede.

—Encontré… a Harris en la entrada —dijo apresurado.

—¿Por qué demonios no lo anunciaron? —preguntó molesto al verlo hacerle gestos de pánico.

—Es que… corté la electricidad en un momento no adecuado, cuando ya habían pasado —rió nervioso—. No te preocupes que ya está arreglado.

—¿Y las cámaras de seguridad?

—Se reiniciaron y en un minuto funcionarán nuevamente —dijo rápidamente—. Lo importantes es que están caminando para entrar, y no pienso quedarme aquí para recoger los restos de mis oídos por Mrs. Harris.

—Kai… digo Seto —corrigió Serenity al hablarle—. Igual íbamos a actuar, aunque es algo antes.

—Muy bien. Será mejor que no cometas alguna torpeza. —Acomodó algunos cabellos en su frente para parecer lo más formal posible.

Era casi mediodía, y dudaba que Harris llegara a esas horas para hablar de negocios, así que seguramente quería hacerlo perder tiempo con cuestiones de familia, que ya lo tenía cansando. Sino fuera porque le importaba la alianza, hace mucho tiempo le hubiera dicho que Mokuba era su familia, y no pensaba extenderla. ¡Y mucho menos con Wheeler!

—¿Se quedarán así? —intervino Mokuba al verlos sentados uno al frente del otro.

—¿Qué tiene de extraño? —preguntó Kaiba al no saber a lo que se refería.

—Seto. Pensé que iban a actuar como una pareja, no como perfectos extraños.

—Técnicamente somos extraños. —Se cruzó de brazos—. ¿Qué sugieres?

—Mokuba tiene razón. —Serenity se puso de pie—. Creo que si me pongo a tu lado, quedará solucionado —expresó al sentarse, esta vez, en el gran sillón.

—Esto es más difícil de lo que pensé —susurró Mokuba al poner la mano en la frente.

—Mokuba. Será mejor que te entrometas en tus propios asuntos, ya hiciste suficiente, y no planeo quedar en ridículo —se quejó inmediatamente. ¿Había algo de extraño que estuviera sólo a su lado?

—Intento ayudar —dijo al avanzar hacia ellos—. Serenity, ¿Podrías pararte?

Frunció el entrecejo al notar que Wheeler seguía la orden de Mokuba en un asentimiento de cabeza. Al verlo tan pensativo y con la mano en el mentón, temió lo peor. No entendía de qué iba todo este teatro. La ayuda de Mokuba se convertía en un dolor de cabeza intenso, y ya suficientes problemas tenía con la familia Harris. ¿Qué demonios planeaba hacer?

La respuesta llegó como balde de agua fría al sentir el peso de Wheeler sobre su regazo. Mokuba la había empujado hacia él como si no le importara que estuviera ahí. Mejor dicho, ¡Lo hizo adrede! Lo único que sintió fueron sus brazos que se sujetaron a su gabardina y su trasero cayendo sobre… mejor no pensaba.

—¡Suerte! —les gritó Mokuba al salir corriendo de la sala.

—Wheeler, ¿quieres hacerte a un lado? —pidió malhumorado al aflojar los brazos de la fémina de su prenda.

—Mokuba me empujó. —Se avergonzó.

—¡Ya me di cuenta! —le gritó al querer empujarla y que dejara de moverse—. "Ahora haz algo útil y sal de aquí.

—Lo siento.

—¡Oh cielos! No pensamos que sería un mal momento.

La voz de alerta de una mujer mayor llegó hasta sus oídos. Su vista inmediatamente viajó hasta la entrada de sala para encontrase con Mrs. Harris tomada del brazo de su esposo y cubriéndose la boca de manera sorpresiva. Entonces se dio cuenta en la posición que se encontraba con Wheeler. Obviamente era una posición comprometedora. ¡Iba a matar a alguien!

—Mr. Harris —pronunció al pararse de su sitio y lograr quitarse a la bruja Wheeler de encima, pero no la alejó de su lado—. Sentimos el inconveniente. —Tosió nervioso. Sintió las orejas calientes por alguna extraña razón.

—No tienen por qué disculparse —rió el hombre.

—Nos tomó por sorpresa su llegada, y bueno…—intervino Serenity más sonrosada que nunca al tocarse una mejilla.

—Todo está bien, lo tomamos deportivamente. —Mrs. Harris caminó hacia ellos en una amplia sonrisa. Fue seguida por su esposo—. Entendemos que son una pareja joven que desea aprovechar su momento a solas —rió amigablemente—. "Fuimos jóvenes también, y entendemos a la perfección. ¿Verdad cariño?

—Por supuesto —asintió el hombre—. Recuerdo muy bien cuando tu madre nos pescó en la cocina, aún me duele el golpe con la sartén.

—Y todo por un beso.

—Ahora los jóvenes lo tienen más fácil. Hay que aprovechar la libertad.

Lo siguiente que captaron sus ojos fue a la pareja compartiendo un corto beso, que lo hizo revolver el estómago. No entendía como señores de esa edad podían contar abiertamente sus cuestiones personas sin algún tipo de reparo sobre su audiencia. Con Wheeler sólo estaba manteniendo una relación laboral y no amorosa como hacían creer, así que no tenía pensado hacer nada indebido ni en su sala, ni cocina. Le molestaba que pensaran que se comportaba como un adolescente con las hormonas revueltas en su propia casa. ¡Maldita sea!

—S-Si entendemos —intervino Serenity al verlos compartir tal expresión de amor. Ante sus ojos claro—. Por favor tomen asiento. Deben estar cansados —agregó cortésmente.

—El paseo en Domino ha sido muy placentero —dijo Mrs. Harris al tomar siento al lado de su esposo en el sillón frente a ellos.

—Aún tenemos muchos lugares por conocer, así que alargaremos algunos días la estadía por la ciudad —sonrió el Sr. Harris.

—Esperamos que cumpla con sus expectativas —agregó Kaiba al hacer una seña hacia la mucama que pasaba por la entrada para que hiciera su trabajo.

—Serenity. Espero puedas acompañarme un día para hacer compras —pidió la mujer soñadoramente.

—Claro. Me encantaría.

—Tengo tantas cosas que adquirir aquí. —Sonrió—. Mi hijo mayor me dará un nuevo nieto y estoy muy emocionada. Tengo que llevar muchos regalos.

—¡Felicidades! —Se mostró ansiosa ante el comentario—. Seguro que encontrará muchos accesorios.

—Me encanta estar rodeada de niños. Es una sensación única que no cambiaría por nada del mundo. Hacen tantas travesuras y pueden lastimarse. Uno debe estar muy…

Y así, la mujer siguió hablando sobre los beneficios de los niños como si fuera un tema importante en su vida. Perdió el hilo de lo que estaba diciendo, porque sintió la mirada de soslayo que le envió Wheeler. Pudo leerlo a kilómetros de distancia en su rostro. Le pedía ayuda para que callara a la mujer. ¿Pensó haber escuchado que le caía bien? ¡Se lo tenía bien merecido!

—¡Ay, señor Kaiba! De sólo imaginarme cómo serían sus hijos con la linda Serenity me da mucho entusiasmo. Espero estar viva para verlo. ¿Verdad querido?

—Sí, cariño —contestó el hombre en una gota de sudor que resbalaba por su frente.

¡Argh! Esa mujer lo iba a dejar en estado de coma.

—Mrs. Harris —intervino ante la mirada sorpresiva de Serenity que se había quedado paralizada. Esperaba que no estuviera alucinando algo que no pasaría nunca. ¡Nunca!—. Es un tema que podemos tratarlo de aquí… a diez años más. Todavía no hay ningún plan, ni apuro para tener un infante en casa. Tengo muchos proyectos por concretar aún —explicó lo más profesional posible.

—Entendemos Kaiba. No hay apuro por nada —dijo Mr. Harris en una sonrisa—. Disculpe a mi esposa Serenity, es muy entusiasta en estos temas.

—D-Descuide —logró pronunciar con esfuerzo al regresar a la realidad.

—Siento si mi felicidad es un poco desbordante —agregó la mujer—. Pero ya que estamos aquí, y no hemos tenido tiempo de conversar los cuatro. Me gustaría escuchar como conoció a la bella Serenity.

Ahora quien se paralizó fue él. Se preguntaba cómo demonios se le ocurría tales preguntas a la loca mujer. ¿Qué debería decir? Nunca pensó que necesitaran saber tales detalles para llevar a cabo una relación falsa, y de seguro Wheeler tampoco, porque se quedó quieta en su lugar mordiéndose el labio. Fue una pregunta que no agregó a la lista de cuestiones importantes por saber.

—No hay mucho que contar. —Tomó el vaso con agua de la mesa, que hace unos segundos dejó la mucama.

—Estoy segura que la suya fue muy interesante —insistió la mujer con ojos interesados.

—Serenity, le puede dar los detalles. —Sonrió con falsedad al insistirle la mirada.

—¿Yo? —cuestionó en voz alta casi indignada, pero se sorprendió y volvió a su sonrisa de siempre para aparentar—. C-Claro. Aunque no es muy interesante como parece. Tanto así que no debería contarla —musitó.

—¡Ay! Por favor. Seguramente es todo lo contrario. Soy muy sentimental y me gustaría escucharla por muy simpe que parezca.

Esto sí que le iba a gustar. La mujer no la dejaría en paz hasta que no le dijera detalles sobre su supuesto inicio de relación, y sería buena idea escuchar a Wheeler a ver que se le ocurría. Si se llevó la inteligencia de su familia, entonces estaba seguro que idearía algo que valiera la pena.

—Bueno, todo comenzó hace unos seis meses, en la universidad. Lo veía a la salida, hmm n-no parecía interesado en hablar con alguien, así que decidí acercarme y… mmmm pensé que sería buena idea… —Se detuvo nerviosa al desviar la vista hasta Kaiba. ¡Conocía esa sonrisa hipócrita!

—¿Sucede algo malo? —cuestionó Mrs Harris al verla detenerse del relato.

—Es que recordé como ocurrió todo. —Sonrió ampliamente. Su atención se volvió hacia la pareja que esperaba expectante—. En realidad me acerqué, pero… sólo para decirle que dejara de seguirme, ya que varias veces lo vi por mi casa. Mi hermano lo conoce, y fue directamente a decirle que no estaba interesada en salir con él. Ya sabe, comenzamos con el pie izquierdo.

Una mirada fría y molesta se concentró en la presencia de Wheeler al escuchar la estúpida historia que salió por su boca. ¿Qué demonios hacía? ¿Ponerlo en la historia como una clase de acosador o algo por el estilo? ¡Maldita bruja Wheeler!

—Ohh no me lo imaginaba —dijo Mr. Harris desconcertado.

—Pero como puede notar, Seto es un vehemente e ignoró mí pedido por casi dos semanas. En realidad no sabía cómo deshacerme de él y sus regalos —rió entre dientes—, y después de eso…

—Serenity —llamó con la voz más siniestra que pudo encontrar, tratando por todos los medios no perder el control y empezar a gritar—, creo que malinterpretaste mis avances. Exactamente me pareció que fuiste tú, quien sin querer, se paseaba con Tristan sólo para llamar mi atención —dijo lo primero que se le vio a la mente para tratar de regresarle sus palabras.

—¿Quién es Tristan? —inquirió Mrs. Harris tratando de hilar las dos historias.

—Su ex novio —respondió seriamente, y esperando por alguna reacción de Harris. La frase tuvo todos los condimentos para interpretarse como si Serenity fuera la única interesada en usar todas sus armas para estar con él. Lo cual era muy entendible. Era Seto Kaiba después de todo.

—Oh, entiendo. Seguramente Serenity ya empezaba a mostrar interés —comentó animada Mrs. Harris—. Aunque lo de salir con el ex novio…

¡Bien merecido Wheeler!

—Tiene una explicación muy simple, y es que ya habían transcurrido tiempo desde que le dijera que no, y me dio mucha pena verlo tan… decaído. —Trató de explicarse. Necesitaba pensar en algo rápido.

—A partir de ahí se voltearon los papeles. Yo tengo mucho trabajo en Corporación Kaiba, y perdí en rastro de Serenity por varios días.

—¡Oh sí! Ahora recuerdo —exclamó Serenity—. Un día de camino a casa, encontré la sorpresa de mi vida al ver decorado todo el parque de atracciones de color rosado, y con una banderola gigantesca con mi nombre, pidiéndome que salga con él. ¿Se imagina? Como diría no a semejante acción tan romántica —terminó de decir al tomar la mano de Kaiba de manera cariñosa y descansar la cabeza en su hombro—. Recuerdo los helicópteros sobrevolando el cielo con banderolas de corazones también.

Wheeler no saldría viva de ese lugar.

—¡Oh, que romántico! —Se entusiasmó Mrs. Harris—. No me lo esperaba del señor Kaiba, ya sabemos que el amor lo cambia todo —rió.

—Algunos detalles no son ciertos, pero creo que mi… querida Serenity lo dijo todo —comentó sereno mientras apretaba la mano de Wheeler.

—Es el momento que uno desea volver a ser joven nuevamente. —Mr. Harris tomó la mano de su esposa y le dio un beso en la frente de manera cariñosa.

—Muy cierto. —Le devolvió la sonrisa Mrs. Harris y le pellizcó la mejilla.

Sintió la mirada muy atenta de ambos. Había hecho el ridículo de toda su vida por culpa de Wheeler, y no quería comentar algo más que pudiera ser usado en su contra. Pero simplemente no lograba deshacerse de la mirada atenta que llegaba como flechas hacía ellos. Entonces conectó los puntos. ¿Querían que se besaran otra vez? ¡Al diablo con todo esto!

—Serenity —la llamó rápidamente al tener su atención.

—Qu…

No la dejó terminar cuando sin esperar su asentimiento, aterrizó su boca sobre la de ella. Era de esperarse de la inexperta Wheeler que no supo corresponder, y abrió sus labios nerviosamente. Lo dejaba pasar como si tuvieran una relación y no se tratara de una actuación. ¿Sabía lo que hacía o era así de torpe? La primera vez fue una sensación distinta, pero ahora sentía un calor característico dentro de él, seguramente por la rabia contenida. Hundió su boca más en la de ella.

Entonces… sintió un dolor en su labio inferior que lo hizo separarse inmediatamente.

—Qué demonios…

—Lo siento, no sabía…

—¡Oh dios! Necesitamos atención aquí —intervino Mrs. Harris al hacer una señal a la mucama que estaba en la entrada.

—Descuiden, yo me haré cargo. —Sereniy se paró del sillón y tomó la mano de Kaiba. Se dirigieron hasta la entrada.

Le facilitó las cosas a Wheeler al dejarse llevar, simplemente por la sorpresa que trajo consigo su acción. Inconscientemente llevó sus dedos a su labio y cuando volvió a mirar, había unas manchitas imperceptibles de sangre. ¿La bruja se atrevió a morderlo?

¡Maldita sea Wheeler!

-.-.-.-.-.-.-.-

La mano se le congeló en medio viaje sobre la puerta de ingreso a la oficina de Kaiba. Dio unos pasos a un lado y recostó la espalda sobre la pared para detenerse a pensar unos momentos las razones por las que hacía todo esto. Se suponía que quería mantener a la familia Harris a salvo de todo este embrollo, y según Mokuba no había nada raro en su contrato. Incluso le pasó una copia para que lo leyera completamente, y aunque lo destruyó una vez que lo terminó, pudo darse cuenta que en verdad era honorable y justo. Sin embargo, ya no sabía cómo reivindicarse acerca de ser su novia temporal. No quería seguir engañando a la familia Harris que se mostraban sinceros todo el tiempo.

Al contrario de Kaiba, no tuvo problemas de salir con ellos a cenar o almorzar durante los días que visitaron la mansión. Incluso varias veces una limosina la recogió desde el orfanato, sólo para asistir a sus reuniones, y la dejaba a cuadras cercanas de su casa. El incidente hace tres días, la dejó sumamente avergonzada y nerviosa, ya que mordió a Kaiba presa del pánico que significó que la besara de esa manera. Aunque no conociera cómo besaban las actrices profesionales, pudo sentir que tomó ventaja de su ignorancia. Se sonrojó inmediatamente por el recuerdo de su boca contra la suya.

¿Cómo debía reaccionar ante un beso de Seto Kaiba? ¡Sus miles de fans enamoradas seguramente la odiarían de por vida si la vieran!

Lo único que le causó orgullo fue la historia que inventó acerca de cómo se conocieron. Simplemente no pudo ignorar su sonrisa sarcástica y cruel cuando le dio el pase para que ella hablara. No pudo contener su ira al sentirlo burlarse de ella. Su mente fue muy rápida al darle la mejor idea que se le hubiera ocurrido en años. Aunque no contó con escuchar lo de Tristan, porque nunca tuvieron una relación, estaba segura que lo avergonzó lo suficiente con la historia del parque de diversiones rosado.

Ocultó una risa entre ambas manos. No había dudas que se divertía, y es ahí donde radicaba el problema. Su ética de hacer lo correcto estaba chocando de frente con la tranquilidad que le producía ver maldecir a Kaiba. Aunque frunciera el entrecejo a más no poder con alguna de sus ocurrencias, notaba la diferencia de su extraño comportamiento actual comparado con el que le mostró cuando Mokuba lo presentó.

Si tan sólo no fuera tan peligroso y atractivo al mismo tiempo…

—Wheeler. ¿Hasta qué hora planeas estar ahí riendo como loca?

—¡Kaiba! —exclamó sorprendida al voltear rápidamente hacia el hombre que la veía desde la puerta abierta de la oficina—. Lo siento.

—Deja de disculparte, y entra de una vez.

—Ehh… ¿Estas mejor? —se atrevió a preguntar al caminar hacia la puerta y pasar lentamente a la oficina.

—No gracias a ti —respondió insulsamente al cerrar la puerta—. Toma asiento.

—Estoy apenada por…

—Hablaremos de eso Wheeler. —Le mostró el sillón.

—¡Mokuba! —Vio al adolescente sentado con un libro entre las manos, así que por seguridad se puso a su lado—. ¿Es algún tipo de reunión secreta?

—Hola Serenity —saludó sonriente Mokuba al dejar el libro—. Digamos que es algo así. Tenemos noticias importantes.

—Así es Wheeler —afirmó Kaiba rápidamente al apoyar sus manos sobre el sillón más pequeño, aún de pie—. Pero antes, necesitamos conversar un tema en particular que supongo que sabrás de que trata.

—¿La última reunión con la familia Harris? —no supo que decir. Ya le había pedido disculpas por una hora. ¿Qué más podría hacer?

—Exacto. Y no toleraré que me dejes en ridículo nuevamente —aseveró—. Ya lo hablamos, y quiero que sea la última vez que lo repito.

—Pero a ellos les pareció muy romántico y… —trató de explicar pacientemente antes de ser interrumpida.

—No importa lo que hayan pensado —se quejó en una mirada fría y seria— está en juego mi reputación.

—Si eso es lo que pretendes aparentar —susurró de mala gana—. Se hará como quieras.

—Tengo muchos negocios que pesan sobre mis hombros, y no pienso ser la burla de mi personal de servicio o de Mr. Harris al que veré hasta en la sopa, después de la firma del contrato. Así que no aparento nada —dijo firme.

No se podía razonar con ese terco hombre, por muy Kaiba que fuera.

—Deseas llevar buenas relaciones con Harris, le dices que tienes novia para darle buena impresión, pero al mismo tiempo, planeas comportarte como alguna clase de ser mezquino que no siente nada. Es como insultar su inteligencia —resopló Serenity tratando de entender lo que sucedía—. Con todas las pistas que le dejas, estoy segura que comenzará a sospechar en cualquier momento.

Un silencio sepulcral se sintió en el ambiente. En cualquier momento caería un alud por el nivel bajo de la temperatura en el lugar. La mirada de Seto Kaiba era por demás fría y se hundían en los ojos de Serenity, que parecía mantenerse inmune a su terquedad. Estaba segura de lo que decía, no había error. Ella no sabía nada de tener novio, pero mostrar sentimientos por la otra parte, estaba incluido en el paquete de cualquier relación. Muy diferente de lo que pensaría Kaiba.

¿El CEO podría amar a alguien alguna vez? ¿Sabía lo que involucraba en verdad tener una relación? No lo sabía; sin embargo, existía algo muy dentro que le decía que la persona frente a ella, necesitaba toda la ayuda posible para descubrir que podía sentir algo, fuera de su amor fraternal por Mokuba.

Mokuba era una prueba que sí podía amar a alguien… Claro que no necesariamente tenía que ser ella.

—Seto, Serenity. Creo que nos estamos desviando del tema de conversación —intervino Mokuba al llamar la atención de ambos—. Ya parecen una pareja de verdad.

—¡Mokuba! Que te dije de hacer comentarios fuera de lugar —riñó Kaiba.

—¿Qué? Sólo digo lo que veo.

—Es lo que pienso Kaiba. Con ese comportamiento, lo único que harás será gritarle la verdad de lo que sucede —se quejó Serenity al cruzar los brazos, aunque por dentro sudaba mares por la mirada insistente.

—Muy bien Wheeler —suspiró cansado. Se levantó de su asiento, y añadió—: Ya que noto tu espíritu colaborativo. Creo que podemos pulir algunos déficits.

—¿Déficits?

—Nunca olvidaré que me mordiste ese día —acotó—, y no te preocupes, que no me vengaré —sentenció en voz seria y con la mueca sarcástica de siempre.

—Ya pedí las disculpas del caso.

—Sí, pero no necesariamente las disculpas hacen que no se vuelva a repetir — explicó pacientemente para después dirigirse a Mokuba—: Ve al otro sillón.

—Con gusto —aceptó el adolescente al pararse y cederle el sitio a su hermano.

—No entiendo —expresó nerviosa al verlo sentarse junta a ella—. ¿Qué tiene que ver los déficits que mencionas? —Bastó con sólo prenderse de aquellos ojos azules y la imponente presencia, para generar ansiedad en todo su cuerpo. ¡Estaba cerca, muy cerca!

—Según lo que pude ver, no están muy sincronizados al besar —añadió Mokuba pensativo—. Y según mi ojo experto, necesitan mejorar en ese aspecto de todas maneras.

—¿Q-Qué?... T-Tú lo viste. —Se avergonzó Serenity.

—No es difícil hacerlo con tantas cámaras de seguridad —rió entre dientes.

—Deja de hablar Wheeler que nos haces perder el tiempo —ironizó al cogerla de la barbilla y hacer que lo mirara—. Será mejor que empieces a practicar, porque no pienso soportar otro error.

Se paralizó ante el pedido del mayor Kaiba. ¿Quería que lo besara como si se tratara de un deporte?

—¡No lo haré! —gritó al momento de soltarse del brazo de Kaiba.

—Pensé haber escuchado que querías colaborar en hacerlo bien, y un punto importante con Harris es justamente este. Un matrimonio de tantos años, podría sospechar en cualquier momento.

—¿Lo disfrutas verdad Kaiba? —se quejó indignada. Se paró del su asiento como resorte—. Disfrutas verme en este problema, y sugerir tal cosa como si se tratara de un entrenamiento.

—En parte sí, no lo voy a negar —rió fríamente al sentarse más cómodo en el sillón mientras saboreaba el arrebato de la muchacha—. Pero si lo ves de esta manera, es sólo la unión de un par de rostros como práctica, no hay sentimientos de por medio. No hay absolutamente nada Wheeler.

—¡Igual! No puedo creer que estén sugiriendo esto. No lo esperaba de ti Mokuba. —Dirigió una molesta mirada hacia el adolescente que se rascaba la cabeza, ofuscado.

—Serenity. Nos disculpamos por la situación, no pensamos que tomaría este camino tan crítico. Créeme que nunca te hubiéramos pedido esto, sino lo necesitáramos —se disculpó Mokuba en voz quebrada—. No queremos hacerle daño a Harris y a su familia, pero necesitamos mejorar unos aspectos de la relación para que todo vaya bien.

¿Eran lágrimas las que veía en los ojos del muchacho? ¡Oh por dios! Sentía que se le rompía el corazón a pedazos con sólo verlo enjugarse unas lágrimas que se escapaban.

—M-Mokuba —se sorprendió al coger su boca en un ademán de aflicción.

—Podemos comprender que no quieras hacerlo. Con Seto pensaremos en algo más. —Sacó un pañuelo de su bolsillo y se limpió la nariz en un estruendoso sonido—. Será mejor que le digamos a Harris que…

—No…. No quise ser tan dura —intervino Serenty rápidamente— Es que no estoy acostumbrada a esto.

—Por esa razón lo sugerimos, Wheeler —agregó Kaiba—. ¿Colaborarás o no?

Se quedó callada unos segundos pensando que hacer. Por un lado tenía a Mokuba a un lado haciendo ruido con la nariz a causa del llanto anterior, y del otro lado el temible Kaiba que le estaba pidiendo que practicaran. ¡Oh dios mío! No iba a salir viva después de esto.

—Muy bien —suspiró profundo al tomar asiento nuevamente al costado de Kaiba—. Pero sólo lo hago porqué Mokuba lo pide, y quiero su tranquilidad.

—Gracias Serenity. ¡Eres la mejor! —exclamó entusiasta al botar su pañuelo.

—¿Qué tengo que hacer? —preguntó tímidamente.

—Seto ya sabe lo que tiene que hacer.

—¿C-Contigo aquí?

—Debemos romper con la vergüenza que puede generar la presencia de Harris —explicó Mokuba—. Si lo hacen frente a mí, ya estarán listos para todo.

—Concéntrate Wheeler, no tengo todo el día —dijo Kaiba al voltear su cuerpo hacia ella. No dejó espacio alguno para que escapara—. No es nada de lo que piensas. Lo que intento es que dejes de abrir la boca, y aprendas lo que es fingir.

—Oh. Bien —expresó un poco más tranquila ante tales palabras—. Hubieran comenzado con esa frase.

—Al fin entiendes.

No quiso agriar su día comentando algo contra Kaiba, así que se limitó a cerrar la boca y dejar que tomaran el primer paso para que no haya alguna confusión. No escuchó alguna palabra más, y sintió que acercaba su rostro en fracción de segundos. Cerró los ojos por instinto. Los labios húmedos cayeron sobre los suyos, y se puso nerviosa, tanto así que quiso separarse inmediatamente.

—Serenity, si te relajas sería mejor.

Escuchó el consejo de Mokuba, e intentó calmarse al sentir los labios de Kaiba sobre los suyos. No eran frío, ni tampoco calientes. La temperatura exacta que la dejó sin aliento. ¡Oh dios! Quería morir de la vergüenza. Estaba siendo totalmente consiente de lo que hacían, y no como anteriores veces. No podía creerlo. El corazón le latía a mil por hora, su estómago se le comprimía. ¿Serían las mariposas que leía en las novelas? No podía ser.

Perdió completamente el control del momento, y entreabrió los labios para que se colara algo de aire. Sintió la humedad de la boca de Kaiba, y la abrupta separación que siguió después.

—¡Wheeler! Te dije que mantuvieras la boca cerrada —se exaltó inmediatamente al respirar algo rápido.

—Es que… como creen que voy a respirar después de... tanto tiempo —acusó indignada al estar en las mismas condiciones.

—A ver —intervino Mokuba—. Es sólo un beso para que les muestren a Harris, así que con algunos segundos bastará. Después de todo, lo que importa no es el tiempo de duración, sino la frecuencia.

—Entonces no le veo el problema de seguir como hasta ahora —agregó Serenity—. Sólo tendría que recordar de no cometer el mismo error.

—Claro. ¿Cómo lo que acabas de hacer? —ironizó.

—Bueno, ahora ya sé a lo que te referías —contestó defensivamente.

—Aunque, sería bueno que pudieran hacer uno real de tiempo en tiempo —comentó inocente Mokuba—. Sólo para asegurar. Una vez al día no creo que sea tanto pedir.

—¿Estas de broma Mokuba? —inquirió Kaiba al enviarle una mirada asesina—. Si Wheeler no sabe lo que es fingir, será peor con lo que sugieres.

—¿Y tú sí sabes cómo?

—Creí mencionar que lo sé todo Wheeler. Así que tus dudas déjalas para alguien más"

Abrió la boca totalmente indignada. ¿Seto Kaiba sabía cómo besar? Una persona egocentrista, autosuficiente, terca, fría, irónica, y demás adjetivos que no sabría cómo pronunciarlos, se vanagloriaba de saber besar. Justamente él, que su único contacto con el mundo exterior era su empresa y las miles de computadoras. ¡Seto Kaiba de todas las personas! ¿Qué injusta era la vida cierto?

—No puedo creerlo.

—Será mejor que no pongas en dudas mis habilidades —se mofó.

—¡Muy bien! —exclamó—. Hagamos esto antes de arrepentirme. ¿Quieres impresionar a Harris? Pues bien, tienes un minuto para mostrarme como.

—Wheeler si piensas que caeré en uno de tus trucos.

—No es ningún truco. A comparación de tu 'larguísima experiencia' —dijo en tono irónico—, y-yo no sé cómo hacerlo, y si no me muestran ahora. No habrá otra oportunidad.

—Si es lo que deseas Wheeler. Será mejor que te atengas a las consecuencias.

Tragó grueso al verlo sonreír de esa manera tan sarcástica, que sintió que el corazón se le detuvo. Estaba aceptando algo que no entendía que era. ¡Que alguien la protegiera de Seto Kaiba!

Muy tarde se le ocurrió hacer un espacio entre ellos para negarse a proseguir, para decir que sólo fue un instante de debilidad, y que no volvería a jugar con algo como eso. Muy tarde fue cuando sintió la gran mano de Kaiba en su nuca. Tuvo que usar las manos para sostenerse a su gabardina por la fuerza que usó para acercarla hacia él. En ese instante notó la diferencia con el beso anterior cuando su labio inferior quedó preso entre su boca, y en instantes sintió como su lengua pasaba ligeramente acariciándolo.

¡Iba a desmayarse!

—Serenity, no te rindas.

No hubo vuelta a atrás. Cerró los ojos ante los ánimos de Mokuba, y trató de concentrarse. Casi pudo jurar que Joey estaba detrás de ella acusándola por besar a Seto Kaiba. Pero… sí que besaba muy bien. El corazón se le salió del pecho al sentirlo nuevamente moverse dentro de su boca, sobretodo cuando deslizó su lengua sobre la suya. ¿Si él podía hacerlo porque ella no? Antes que se quedara sin aire, correspondió lo mejor que pudo. Su cuerpo se inclinó más a él, y una de sus manos tomó la delantera al acomodarse en su cuello. Apretó su boca contra sus labios aún más, y siguió el ritmo de su juego... Se sentía muy bien. Las mariposas en su estómago parecían flotar más rápido.

Al no soportar la falta de oxígeno, se separaron. Serenity fue la primera en tomar todo el aire que pudo. Puso los dedos sobre sus labios al intentar ocultar ese sonido que escapaba por su garganta a causa de la respiración agitada. Su mundo le daba vueltas. ¡No lo podía creer!

—¡Seto, Serenity! —llamó Mokuba con una amplia sonrisa—. ¡Lo lograron!

—¿Alguna… queja Wheeler? —logró decir Kaiba en las mismas condiciones que Serenity, sólo que intentó ocultarlo lo más que pudo.

—Eres un… egocentrista presumido —contestó sin saber que más decir. Un insulto le caía como anillo al dedo en ese momento.

—Eso pasa cuando dudas de mis habilidades. Así que piensa bien antes de hablar. —Repasó una mano por sus cabellos, ansioso. Rápidamente se levantó de su sitio.

—¿A dónde vas? —preguntó curiosa al verlo moverse hasta la salida.

—No es de tu incumbencia Wheeler —respondió en un resoplido—. Mokuba terminará de explicar los detalles.

—¿Q-Que pero…?

—Hablaremos después.

Lo vio irse sin más. ¿Qué le pasaba? Primero la besaba como si quisiera matarla de asfixia, y ahora se iba como sino lo importara. No era que esperara más de él, pero nada le costaba quedarse para explicarle lo que aún no sabía.

—¡Serenity! Ahora ya están más que listos para recibir a Harris y su esposa. —Mokuba se puso de pié y se lanzó al espacio vacío que dejó su hermano.

—¿Vendrán?

—Más que eso. ¿No te comenté la noticia? —preguntó inocentemente.

—Creo que no.

—Harris y su esposa se quedarán en la mansión por tres días —dijo en una sonrisa—. Y como eres la 'novia' de Seto, obviamente no puedes dejarlo solo en casa. No te preocupes que te ayudaré a fraguar un plan para que Joey no se dé cuenta que te quedarás aquí.

—¡¿Q-Que?!

—Estaba pensando que podríamos decirle que tendremos un evento en el orfanato. ¡Ya sé! ¿Qué te parece un retiro de tres días? Le mandaremos fotos y todo.

—¿Q-Quieres que me quede… aquí, en la mansión? —cuestionó sorprendida al intentar digerir la noticia.

—¡Exacto! Serán los últimos tres días que estarán en Domino para la firma del contrato. Todo acabará después de eso —expresó feliz—. Prepararemos el escenario perfecto para que parezcan una pareja y no sospecharán nada.

Todo acabará…

Fueron las únicas dos palabras que se quedaron grabadas en la mente, y lo incómodo era, que no le gustaba como sonaba. La hacía estremecerse por dentro. Sabía que llegaría ese momento, pero nunca imaginó que tan pronto. Una sensación nacía en su estómago, seguramente por los pensamientos revueltos producto del beso que compartió con Kaiba hace unos minutos. Ahora Mokuba le pedía que se quedara con él tres días más. Fingir ser su novia tres días más.

¿Sobreviviría?

-Continuará-

Espero que se hayan reído con este capítulo :D.

Estoy haciendo ligeros cambios con respecto a la cantidad de capítulos, y sobretodo, a la cantidad de palabras para no cansarlos de leer. Así que tuve que cortar este capítulo y hacerlo más pequeño. Para los lectores actuales, la parte final que venía con este capítulo, estará fusionado con el siguiente capítulo y se agregará temas nuevos que vienen con el fic (siento las confusiones, pero no se pierden nada nuevo del fic, todo está como lo dejé). Para los lectores nuevos :) pues no creo que haya problemas porque siguen la cronología de los hechos.

Agradezco su comprensión de antemano, y gracias por leer.