Introducción: EMIYA

(Alaya)

Todos conocemos al incrédulo Emiya Shirou, ese idiota que cree poder salvarlos a todos sin sacrificar a nadie, excepto a él mismo. Nunca fue una persona muy inteligente, su sentido común era relativamente mínimo y era prácticamente un idealista, pero, nadie puede negar que él era un defensor de la justicia, una persona bondadosa, amable, que superaba todas sus dificultades con una fuerza de voluntad inalcanzable, sobrevivió a la V Guerra del Santo Grial y viajo por el mundo persiguiendo su ideal, salvando inocentes de un destino trágico, logrando milagros que una persona jamás podría hacer, ni siquiera un gran mago podría lograr las hazañas que él alcanzo.

El único testigo y admirador que tenía Emiya Shirou era Alaya, la voluntad de los hombres. Ella es la única que lo estuvo observando todo este tiempo, desde que detuvo el nacimiento de Avenger y la destrucción del Gran Santo Grial, siempre mantuvo a uno de sus guardianes observándolo, informándole de sus hazañas, de sus progresos, de sus éxitos y de sus fracasos. Ella veía en él un potencial bestial, podría ser el mejor candidato a Guardián que tendría, personas como él nacen una vez cada milenio, y lastimosamente nunca pudo reclutar a esas personas excepcionales.

Alaya tenía clara una cosa, tenia que volverlo suyo, no podía perder la oportunidad de tener a una persona tan fuerte y bondadosa como lo era él, el destino de Emiya Shirou era convertirse en un Guardián de la humanidad, un guardián de Alaya. Aunque había algo de duda en ella, después de todo, siempre hay malicia en los hombres, ¿no?

(Año 2020)

Era un día caluroso, en esta época del año siempre la temperatura aumenta, produciendo un calor algo bochornoso, Emiya Shirou odiaba que esto siempre ocurriera, siempre prefirió el frió al calor, cuando nevaba siempre podía recordar la sonrisa de su hermanita Illya jugando con la nieve, ese día de los pocos en los cuales la Guerra Santa por el Santo Grial no parecía una Guerra, parecía más que todo un juego a muerte protagonizado por niños, cada vez que él se pone a recordar los sucesos de esa época de su vida le da algo de risa como algo tan absurdo puede resultar tan letal: Cuatro estudiantes de preparatoria, un maestro de preparatoria, un viejo tenebroso, una niña yandere y un cura esquizofrénico enfrentados a muerte intentando obtener algo más allá de su entendimiento que al final acabaría desencadenando el apocalipsis.

Era una idea tan absurda e irreal que no podía evitar que una pequeña risa se le dibujara en su rostro, aunque esto no importaba, algo que esta experiencia le mostró y que su padre Kiritsugu le recordaba es que hay cosas que parecen imposibles que son posibles, y cosas que parecen posibles pero no lo son.

Emiya Shirou se encontraba en el suelo, sangrando por una herida de bala que tenia en el costado derecho de su abdomen, pero era curioso, él se mantenía calmado, la idea de su muerte no le aterraba, debería estar asustado, debería estar rogando por una oportunidad mas, o por lo menos por mas tiempo, él sabia que morir por una bala era algo irónico, se pudo enfrentar a seres místicos, seres creados por el milagro y la promesa que representaba el Santo Grial, y aun así salir victorioso del encuentro y con la capacidad de poder contarlo, mientras que una simple bala disparada por una persona corriente sin conocimiento de la magia lo había herido mortalmente. Él estaba empezando a perder la consciencia cuando de repente se empieza a escuchar una voz en su cabeza.

-Shirou, Emiya Shirou, ¿estás listo?- la voz parece de una mujer, es una voz pura y amable.

-¿Estar listo?, si te refieres que si estoy listo para morir estoy mas que preparado-.

-No, no vine aquí para quitarte la vida si es lo que estas pensando, estoy aquí para ofrecerte una nueva oportunidad, una oportunidad para hacer tu sueño realidad-.

-¿Mi sueño?, ¿te refieres a mi ideal?, no puedes engañarme con eso, lo que yo siempre quise no es posible, por mas que lo intente, por mas que halla gastado toda mi vida en esto, nunca pude lograr nada, siempre había algún muerto, siempre sufría alguien. Lo que yo quería es que nadie sufriera, quería salvarlos a todos, quería que todos tuvieran la oportunidad de tener una vida feliz, de que las personas pudieran salir adelante sin sufrir injusticias sin justa causa, quería simplemente ser... un defensor de la justicia-.

Alaya al escuchar esto, las pocas dudas que tenia de él se desvanecieron, era él, él era el indicado, él iba a ser el más poderoso de todos, él seria el que salvaría a la humanidad cuando lo requiriera, él sería su soldado más poderoso.

-Es posible, nada es imposible en este mundo, no si tienes la capacidad de realizarlo todo, eso es lo que te estoy ofreciendo Emiya Shirou, la capacidad de poder salvarlos a todos, de que los inocentes no sufran injusticias, de que puedas ser un héroe de la justicia-.

Shirou quedo perplejo, la oportunidad de que se realizara su sueño estaba en frente de él, parecía que si era posible después de todo, su sueño, su ideal...

-¿Cómo lo lograrías?, ¿Cómo yo, un simple intento de mago puede lograr su sueño?-.

-Soy la voluntad de los hombres, Alaya, por lo que los deseos de la humanidad son mis deseos, y todas las personas desean la paz, de diferentes maneras pero siempre la desean, pero no puedo hacerlo personalmente, necesito soldados, personas que tengan el mismo deseo de salvar a la humanidad como yo, y tú, Emiya Shirou, eres de esas personas que no desean un bien egoísta, tu deseas un bien general, un bien común, así que déjame re formular mi pregunta, ¿Quieres ser uno de mis soldados Emiya Shirou, ¿quieres ser un guardián de la humanidad?

Emiya Shirou dudo, no sabia si esta propuesta era cierta, era muy buena para ser verdad, pero, ¿que tenia que perder?, estaba a punto de morir, así que si no era cierto, simplemente moriría, pero si era cierta... Podría ser un defensor de la justicia.

-Acepto- Shirou había dejado la duda, esta podía ser, como decía Alaya, una oportunidad para hacer realidad su ideal. –Seré tu guardián-.

(Limbo en el tiempo)

EMIYA aun recuerda ese momento a la perfección, ese ultimo día de vida en el cual le vendió su alma al diablo, cuando le prometieron lo imposible y él en su ingenuidad se lo creyó, ¿salvarlos a todos?, no me hagan reír, eso era imposible, un simple sueño que solo un incrédulo creería, él ha vivido el infierno tantas veces, ha estado en zonas de guerras suicidas, ha sido traicionado por la gente a la que él protegía, ha matado tanto culpables e inocentes si la situación lo requería, aprendió que la vida es algo tan frágil y sencillo que hasta un niño puede quitar una vida si tiene la capacidad, cada batalla era simbolizada por una espada, un simple recuerdo de la verdadera naturaleza de la humanidad, de su ideal roto, de su muerte en vida.

Una llanura infinita de espadas, su único logro en toda su vida, en su juventud siempre pensó que en su vida pasada debió haber sido algún tipo de herrero, porque siempre sus emociones eran representadas por espadas en su esfera de realidad, cada una tan diferente de la otra, cada una con su propia historia que contar, y aun así siempre son similares entre si. Este es el único lugar al que EMIYA puede entrar cuando quiere, el único lugar donde Alaya no puede forzarlo a hacer lo que dicte su voluntad forzándolo a realizar tareas las cuales el simplemente ya no quiere realizar.

-No se de que te quejas, tu tomaste la decisión de ser su sirviente después de todo- una voz ya familiar le habla a la distancia. -No se de que estas hablando Tokisada, no me he quejado en ningún momento desde que hice el contrato hasta ahora- le responde EMIYA.

-Oh vamos, ¿crees que no me doy cuenta de tu estado de animo?, desde que hiciste el contrato con Alaya este mundo se pone cada ves mas oscuro, y esas ruedas dentadas en el cielo se ponen a trabajar, esas son pruebas de que te la pasas culpándote y odiándote a ti mismo, y pues en parte te lo mereces, creí que todos esos años de experiencia te habían enseñado a que los milagros no existen, que todo en esta vida tiene un precio y que nada se consigue sin hacer algún sacrificio-.

-¿Puedes ahorrarte tu sermón?, ahora no estoy de humor para aguantarte otra ves con el mismo discurso- le dice Archer mientras clava otra espada en la llanura. Las palabras de Amakusa Shiro eran ciertas, todas ciertas, él se merecía el dolor que estaba sufriendo, Alaya le puso un anzuelo y el cayo como todo el idiota que fue, aunque ahora no era tiempo para eso, sabía que Alaya no tardaría en encargarle un nuevo trabajo, y el tenia que estar preparado para lo que fuera, ya era normal que lo mandaran en medio de un conflicto bélico o en toda la entrada de una guarida terrorista, y si tenia suerte aparecería solo a unos metros de distancia que le dejarían planear alguna estrategia.

De un momento a otro, el aire en la esfera de realidad empezó a cambiar, de pasar de un estado neutral y tranquilo, empezó a agitarse de una manera violenta, concentrándose en un solo punto, y esto significa solo significaba una cosa, su próxima misión lo aguardaba.

-Vaya, quien diría que tu próximo trabajo seria tan rápido, incluso mas rápido que lo usual- dice Tokisada en un tono con ligera curiosidad. -No importa si se demora quince minutos o tres días, trabajo es trabajo, no hay nada que yo pueda hacer- responde EMIYA con un tono de desinterés.

EMIYA podía sentir que algo en este portal era diferente, la energía que emanaba de él era aún más fuerte que la de los otros portales, tenía un presentimiento de que esta misión iba a ser totalmente diferente a las demás, y eso no era buena señal, Alaya es una entidad de costumbres, tiene un encargado para cada tipo de tarea por mucho que se puedan parecer unas con otras, por eso es muy extraño que dos Guardianes tengan que trabajar juntos, ya que cada uno trabaja en algo en específico y solo se cruzan cuando se necesitan que se hagan dos trabajos en el mismo espacio-tiempo.

Aunque EMIYA dudo mucho de cruzar el portal o no, no tenía más opción que cruzarlo, ya que no importa las dudas que tenga, estas no pueden ser un impedimento para que él pueda realizar con éxito su misión, por lo que cruzo el portal lentamente, cada paso que daba dentro del portal podía sentir como el poder empezaba a fluir dentro de él, como se fortalecía rápidamente, como sus atributos físicos empezaban a sobrepasar a los humanos, como trascendía a ser una entidad totalmente poderosa.

-Se te ha llamado Espíritu heroico- se escucha una voz por todo el ambiente. –Se te ha llamado para participar en la Guerra del Santo Grial-.

EMIYA al escuchar esto quedo en Shock, no sabía qué hacer, no sabía ni siquiera en que debería enfocar sus pensamientos, así que lo único que puede hacer es conservar la calma, y pensar en la prioridad de la situación. Escuchar que vas a volver a la Guerra del Santo Grial no es algo que se pueda digerir fácilmente, pensar en las repercusiones que tendrá tanto personales como espacio-temporales no se hacen en solo un minuto, se necesita tiempo para digerirlo con claridad, cosa que EMIYA no tenía.

-Tu recipiente será Archer, tu objetivo obtener el Santo Grial, tu recompensa será la realización de tu deseo más anhelado-

-Así que buena suerte, que gane el mejor-

Después de esas últimas palabras, una luz cegadora se esparce por todo el lugar, al final del fuerte resplandor, EMIYA puede visualizar el lugar en el que se encuentra, una habitación que abarca casi un piso entero, todos los objetos alrededor suyos destruidos, solo quedando intacto un sofá al frente suyo. Este lugar le era demasiado familiar, ya había estado en este sitio antes, simplemente le era difícil recordarlo, como si estuviera viviendo un Deja Vu.

Dejando de lado el lugar, no había presencias hostiles, parece que hay otras tres personas en la mansión en los pisos más de abajo, los cuales parecen que se acercan rápidamente, un hecho curioso es que después de llegar a este lugar, EMIYA tenía ya todo claro acerca de cómo funciona la Guerra del Santo Grial y en que consiste, así que alguno de ellos debe ser su Master, por acto seguido, se sienta en el sofá que estaba al frente suyo mientras espera a que suban.

No se demoraron ni un minuto cuando dos personas llegan a la misma habitación que él; Una tenía el cabello rubio ondulado, ojos cafés, un vestido azul con un diseño clásico de la alta aristocracia. La otra tenía el cabello café liso con dos sujetadores de cabello negro, ojos azules con toque de verde, una camisa roja y una falda café oscuro. Lo único que hicieron fue quedarse viendo sorprendidas el aspecto de la habitación.

-Bueno señoritas-

Apenas se escuchó la voz de Archer, las dos se centraron inmediatamente en el Servant que tenían al frente.

-¿Quién de ustedes es mi maestro?