Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! y Shijō Saikyō no Deshi Kenichi (Kenichi: El discípulo más fuerte de la historia) pertecen respectivamente a la maestra Akira Amano y al maestro Shun Matsuena, la escritora de este fanfic no tiene derecho sobre nada (por más que quiera), excepto la extraña y posiblemente ridi-surda trama de este fanfic.
Capítulo 2
Después del consenso realizado por Reborn y el anciano maestro de Ryozanpaku…
- Un momento, por favor! – interrumpió Kenichi antes de que ambos hombres, aunque uno de ellos parecía un niño, estrecharan sus manos – Esto es un error! Ustedes me prometieron que no se meterían con Tsuna-kun! – reclamo el discípulo más fuerte a sus maestros.
Tsuna seguía sentado en shock, aun procesando los recientes acontecimientos.
- Hoho, Ken-chan tiene razón. – respondió Furinji Hayato al tiempo que se alejaba de Reborn y comenzaba a jugar con su barba – Prometimos que iríamos con calma mientras Tsu-chan y Reborn-chan estuviesen de visita, pero... – Aquí el anciano maestro se detuvo y alzo su dedo índice derecho de manera dramática – …Si es Tsu-chan el que decide por cuenta propia ser alumno temporal del Ryozanpaku no habrá ningún problema, después de todo, Ken-chan no se atrevería a ir en contra del libre albedrio de su primo favorito, ¿O sí? – jugo el anciano con la moral de su discípulo.
Todos los maestros del Ryozanpaku sonrieron siniestros.
Demonios, me tienen en sus manos! Lloro Kenichi en su interior.
Reborn observo la interacción entre maestro y alumno y no pudo evitar que una pequeña sonrisa se dibujara en su por ahora infantil rostro, es obvio que Tsuna obtuvo más que solo su apariencia del lado de su madre. El tutor asesino noto a su estudiante aun sentado y con cara de What? Así que decidió intervenir.
SNAP. Chasqueo sus dedos Reborn frente al rostro de Tsuna sacándolo de su estupor.
El castaño parpadeo un par de veces antes de fijar su atención en su tutor y consejero.
- Eh? Que paso? – cuestiono el futuro jefe mafioso.
- Entraste en shock después de que el anciano maestro y yo acordamos que serias discípulo de este dojo por el resto del descanso de verano. – respondió como si nada Reborn.
- Oh, cierto. – comento sin alma Tsuna.
- Espere un segundo, Reborn-kun. – hablo Akisame – El anciano maestro tiene razón, la decisión es de Tsunayoshi-kun y de nadie más, ninguno de nosotros tiene derecho a forzar este tipo de decisiones en el. – razono el maestro filosofo.
Que hombre tan más bondadoso! Es la primera vez que alguien me tiene este tipo de consideración! Kenichi-nii tiene razón, sus maestros son realmente buenas personas! Penso conmovido Tsuna mientras los ojos se le llenaban de lágrimas.
- Aunque… - prosiguió Akisame - …Estoy seguro que al muchacho no le importaría probar por un día. – propuso el hombre con voz cordial, pero sus ojos tenían un brillo despiadado y su aura de pelea presionaba a Tsuna.
- Hiiee! – exclamo el pobre castañito mientras lograba por fin despertar a sus piernas y salio corriendo para refugiarse detrás de Kenichi.
Me retracto! Me retracto! Chillo Tsuna en su interior mientras corría.
- No es mala idea. – concordó Reborn – Deberíamos hacer una pequeña prueba, solo para ver que tan bien o mal estas, además, nunca lastima aprender algo nuevo, ¿Quién sabe, Tsuna? Quizás aprendas a defenderte de tus abusivos de una buena vez. –
- ¿Abusivos? – cuestiono preocupado Kenichi mientras giraba un poco la cabeza para hacer contacto visual con Tsuna.
- No es nada. – le respondió Tsuna con una sonrisa tranquilizadora que no lo tranquilizo para nada – Reborn. – llamo el castaño a su tutor – Ese asunto y este no tienen nada que ver, creí que ya lo habíamos hablado. –
- No, tú lo hablaste. Yo te ignore toda la conversación. – contesto Reborn mientras escudriñaba desinteresadamente sus uñas.
Un silencio incrédulo lleno el dojo, todos los que no conocían de que iba la relación entre Tsuna y Reborn asombrados de la manera en la que estos dos parecían convivir, ambos imponían sus ideas sobre el otro y ambos parecían al mismo tiempo, a pesar de estar de acuerdo con dichas ideas, no dar su brazo a torcer sobre sus principios.
Tsuna y Reborn compartían una batalla de miradas mientras los demás les observaban, ¿Quién daría su brazo a torcer? Lo normal era que el alumno respetara la decisión del maestro y obedeciera, pero a juzgar por la mirada en los ojos de Tsunayoshi este no iba a aceptar cualquier estupidez sin antes pensarla muy bien, aun cuando eso significaba ir el contra de uno de los hombres en los que sin duda alguna confiaría su propia vida.
Reborn decidió hablar primero.
- Es solo una prueba, Tsuna. – intento dialogar el del fedora, cuando Tsuna se ponía así ni con Leon apuntando directo a su frente lo convencería.
Tsuna alzo una de sus cejas con escepticismo.
Reborn suspiro exasperado y cubrió su rostro, tenía unas ganas horribles de tomar a Leon, convertirlo en pistola y llenar a su estudiante de agujeros de bala, pero si hacia eso en un cuarto lleno de "defensores de la justicia", sin duda alguna saldría perjudicado, así que no le quedo de otra más que aguantarse.
- Reborn-san tiene razón. – hablo de repente Kenichi atrayendo toda la atención, el castaño mayor se había girado y ahora encaraba a su primo, Tsuna alzo la mirada para encarar al discípulo de Ryozanpaku – Defenderse no es atacar, Tsuna. – comenzó su discurso Kenichi y coloco sus manos una en cada hombro del castaño menor – Esta bien defenderse. -
Tsuna miro directo a los ojos de Kenichi y vio verdadera preocupación por su bienestar. A Tsuna jamás le había interesado enfrentarse a sus abusivos, al principio fue por miedo a ser lastimado aún más, pero después de conocer a Reborn y todo el caos que le seguía Tsuna decidió que era mejor no pelear, porque admitámoslo, en comparación de Hibari, Mukuro, Xanxus, Byakuran, un MUY enojado Enma, Jeager y Bermuda… bueno, digamos que sus abusivos escolares ya no eran tan aterradores como antes, ahora podía vencerlos, pero el simplemente no quería lastimar a nadie que fuese más débil que él, se supone que el fuerte protege. Sin embargo, la preocupación en los ojos de sus primos hizo que Tsuna entendiera el verdadero plan maestro de Reborn. El futuro jefe de la mafia miro lo más feo que pudo a su tutor, una sonrisita triunfante se dibujó en el rostro del que usaba el fedora, luego Tsuna volvió a dirigir su atención a Kenichi y aquella intensa mirada chocolatosa aún le quemaba, finalmente, suspiro derrotado.
- Está bien, si eso los tranquiliza a ti y a Honoka-chan. – sonrio Tsuna.
Kenichi también sonrio.
- Muy bien, vamos a que te cambies, debe haber un obi de tu talla por aquí. – dio Kenichi unas palmaditas en los hombros de Tsuna y luego lo guio fuera del dojo.
Kenichi… no se dio cuenta de que fue manipulado. Fue el pensamiento colectivo de todos los que se quedaron en el dojo. Todos en el dojo miraron acusadoramente a Reborn. El susodicho no les prestaba atención mientras jugaba con su camaleón.
- No creo que esto funcione, Kenichi-nii. – comento Tsuna cuando acabo de probarse el viejo obi que solía usar Kenichi durante sus primeros días en Ryozanpaku.
Las mangas y las piernas del pantalón eran muy largas, la zona del pecho le quedaba algo floja a pesar de haber ajustado el cinturón correctamente.
- Haz crecido, pero no lo suficiente. – susurro Kenichi no queriendo que Tsuna le escuchara, más el castaño menor tenía un oído agudo.
- Gracias, eso no ayuda a mi autoestima. – arremetió Tsuna mirando feo a su primo.
- Haha, lo siento. – se disculpó el mayor nervioso.
- Quizás yo pueda ayudar. – se unió a ellos una dulce voz.
- Mui-san. – reconoció Kenichi a la rubia.
Mui llevaba un kit de costura en mano.
- Quédate quieto, Tsunayoshi-kun. – pidió la arte marcialista mientras hacia un dobladillo en los puños del obi y la parte baja de los pantalones.
Miu trabajo rápida y prolija, sus manos moviéndose como una máquina de coser industrial.
- Ara, que bonito anillo tienes, Tsunayoshi-kun. – señalo casual Miu mientras cosía el puño derecho.
Kenichi se acercó para poder ver el accesorio.
- Es bastante llamativo, ¿Cómo no lo vi antes? – comento Kenichi cuando noto aquel anillo color naranja fuego, casi rojo – No sabía que te gustaban este tipo de accesorios. -
Tsuna retiro su mano de la vista de ambos jóvenes adultos antes de que le dieran un mejor vistazo y se dieran cuenta de ciertos… detalles en su anillo.
- No es que me gusten. – respondió el castaño más joven mientras con su mano izquierda cubría el anillo y jugaba con el como respuesta nerviosa – Pero este anillo es especial, es un regalo, se podría decir que es un legado familiar. – se explicó Tsuna.
- Del lado de tu padre? – interrogo Kenichi volviendo a enderezarse.
Tsuna asintió.
- Y ahora debes dármelo. – hablo una vocecita que Tsuna conocía muy bien.
- Reborn, ¿Qué quieres decir? – cuestiono el futuro mafioso a su tutor.
- Los maestros dicen que no debes tener ninguna clase de accesorio encima o te puedes lastimar, así que tendrás que darme el anillo. – pidió el del fedora.
Además, si alguno de esos viejos lobos llega a ver el símbolo de Vongola no creo que salgamos bien librados. Razono el tutor asesino en su mente.
Tsuna se acercó a Reborn mientras se quitaba el anillo que lo distinguía como el único heredero de la familia mafiosa más poderosa, y mentalmente inestable, del planeta.
- Te quedaras con Reborn por un rato, pórtate bien, Natsu. – susurro el castaño menor a su animal guardián y le dio un ligero beso, luego se lo dio a Reborn.
- De verdad debe ser valioso como para que lo beses. – comento algo intrigado Kenichi, ni él ni Miu dándose cuenta de que el joven castaño también le había hablado a su anillo.
- Lo es. – volvió Tsuna su atención a su primo.
- Descuida, Tsuna. Lo tendré bien resguardado. – aseguro Reborn mientras colocaba el anillo en el bolsillo de su saco.
- Muy bien, ya podemos ir con los maestros. – se unió Miu a la conversación.
Kenichi se disponía a seguir a Miu hacia el dojo al igual que Tsuna, pero…
- Ah, es verdad. – interrumpió Reborn la travesía deteniéndose de golpe – Miu, Kenichi, el anciano maestro y los demás maestros dicen que vayan a comprar esto, ahora. – del bolsillo interno de su saco Reborn revelo una lista de compras bastante extensa y se la dio a Miu.
- Son muchas cosas. – dijo para si la rubia – Vamos Kenichi-san. – Miu rápidamente entrando en modo nieta-hija-hermana diligente.
- P-pero, ¡¿Por qué los maestros nos piden que vayamos a comprar cosas tan de repente?! ¡Me niego! ¡Esto es sin duda una trampa! ¡No voy a dejar solo a Tsuna-kun con los maestros! – reclamo Kenichi mientras abrazaba posesivamente a su primo.
- Maa, maa, Kenichi-san, tenles un poco de fe. – intento calmar Miu a su compañero – Ellos ya prometieron que no harían nada exagerado. –
- ¡Pero ellos no entienden el término moderación! – exclamo Kenichi.
- Te preocupas demasiado, Kenichi-san. – señalo Miu mientras tomaba del brazo a Kenichi y con una ligera torcedura logro que el castaño mayor soltara a Tsuna – Estoy segura de que para cuando volvamos Tsunayoshi-kun estará igual o mejor que como lo dejamos. – explicaba la rubia mientras arrastraba del brazo captivo a Kenichi.
Mientras era arrastrado Kenichi lloraba y decía…
- Nooooooo! Corre, Tsuna-kun! Correeeee! –
Y la enorme puerta del Ryozanpaku se cerró.
Tsuna y Reborn se le quedaron viendo a la puerta con sentimientos dispares, ahora el castaño menor temía por su bienestar físico, en cambio Reborn estaba más que divertido por la actitud del primo de su estudiante.
- Vamos, Tsuna, los maestros nos esperan. – indico Reborn al tiempo que reiniciaba su camino hacia el dojo.
Tsuna miro a Reborn mientras se alejaba, luego se volvió a fijar en la puerta.
¿Qué tan pesada puede estar? Se cuestionó el futuro jefe mafioso mientras sopesaba sus oportunidades de escapar.
- No darías ni tres pasos. – hablo Reborn mientras seguía caminando.
- Lo sé. – admitió decaído Tsuna – Pero se vale soñar. –
Y así Tsuna siguió a Reborn de regreso al dojo.
- Ooh, se te ve muy bien ese obi, Tsu-chan. - alago el anciano maestro del Ryozanpaku cuando vio entrar al primo de su querido discípulo.
La verdad es que me quedaba algo grande, pero con la ayuda de Miu-san lo hemos resuelto. – respondió Tsuna con las mejillas ligeramente sonrosadas.
- Me alegro. – se unió a la conversación Akisame – De ese modo no tendrás muchos problemas para correr en esto. – mientras decía eso el maestro filosofo develo un extraña máquina.
La máquina parecía una mezcla entre caminadora y una grúa, tenía la superficie para correr y un velocímetro, pero también tenía pegadas un montón de poleas que por lo visto iban amarradas al cuerpo de quien fuera que corriera en esa cosa.
Eso parece salido de la inquisición! Exclamo Tsuna en su interior.
Y Tsuna se dio cuenta de algo más.
- Eh? ¿Dónde está Honoka-chan? – cuestiono el futuro jefe mafioso confundido.
- No tienes nada de qué preocuparte. – hablo Ma Kensei – Honoka-chan ha ido a jugar con Apachai y Shigure, volverán más al rato. – informo el bajito hombre mientras le daba vuelta a la página de su revista de chicas en bikini.
¿Qué no me preocupe? ¡Se han deshecho de todos los potenciales testigos! Lloro Tsuna en su fuero interno.
Son buenos. Penso Reborn.
- Muy bien, Tsunayoshi-kun. – hablo Akisame – Todo lo que tienes que hacer es pararte aquí… - Akisame guio a Tsuna hasta la máquina y lo subió - … luego te pondré estas poleas… - Akisame amarro las correas a la cabeza, cuello, brazos, antebrazos, muñecas, piernas, pantorrillas y tobillos de Tsuna - … y comenzar a correr. – y Akisame encendió la máquina.
- No puedo creer que me hayas arrastrado fuera, Miu-san! – reclamo Kenichi a la rubia indignado mientras cargaba enormes y pesadas bolsas, las pesas de sus muñecas y tobillos no haciendo más sencilla la tarea.
- Te preocupas demasiado, Kenichi-san. Además, Honoka-chan se quedó en el dojo, dudo que los maestros y el abuelo intenten hacer algo aun con ella presente. – intento calmar la rubia.
- Eso no me tranquiliza! Honoka es capaz de abandonar a Tsuna-kun a su suerte si los maestros le ofrecen un trozo de pastel! – acuso escandalizado el discípulo más fuerte.
Lo bueno era que ya habían acabado las compras de aquella lista, lo malo es que habían pasado casi dos horas desde que salieron del Ryozanpaku.
Kenichi y Miu llegaron a la enorme, imponente y pesada puerta del Ryozanpaku, la abrieron con la misma facilidad con la que una bomba atómica destruiría la mitad del mundo y se adentraron al lugar donde se reúnen los mejores guerreros del mundo. Kenichi soltó las bolsas de las compras dejando a Miu sola, debía llegar al dojo y asegurarse de que Tsuna estaba entero y vivo, en el camino de su carrera el joven discípulo se fue quitando las pesas que tenía en muñecas y tobillos.
- Tsuna-kun! – grito el castaño mayor en cuanto cruzo la puerta del dojo.
Pero el grito de Kenichi solo llego a una persona dentro del dojo.
- Oh, bienvenido, Kenichi. Tuviste una agradable caminata con Miu? – cuestiono con aire amable Reborn.
Kenichi no logro responder a la pregunta del tutor de su primo, frente a él se encontraba una de las maquinas del purgatorio de Akisame echando humo de lo que se había sobrecalentado, los cables de las poleas que se sujetaban al cuerpo estaban rotos, se habían estirado hasta hacer snap, los maestros tenían caras de incredulidad.
En una esquina estaba Tsuna acostado y respirando agitadamente, las correas por donde se amarraban las poleas aun sujetas a su cuerpo, estaba completamente bañado en sudor, podías notar el vapor que emanaba de su cuerpo.
- Tsuna-kun! – exclamo Kenichi cuando diviso a su primo y se acercó corriendo hacia el – Tsuna-kun, Estas bien?! Estas bien, Tsuna-kun?! – pregunto angustiado el castaño mayor mientras tomaba a Tsuna y lo empezaba a sacudir dramáticamente.
- E-e-e-es-to-o-o-o-y bi-e-e-e-en. – respondió Tsuna con los ojos como espirales mientras su primo lo sacudía de adelante hacia atrás a una velocidad vertiginosa.
Pero si sigues sacudiéndome así voy a vomitarte encima! Grito en sus adentros Tsuna.
Como leyendo el pensamiento del castaño menor Kenichi se detuvo en seco y le dio un fuerte abrazo.
- Eeh! ¡¿Qué paso aquí?! – exclamo Honoka al volver al dojo junto con Apachai, Shigure y Tochumaru, pues estos cuatro se habían ida a jugar othello, los dos maestros y el ratoncito recién llegados aún más asombrados que la joven castaña no podían creer lo que veían, una de las maquinas del purgatorio de Akisame había sido vencida.
- Es todo! – hablo fuerte Kenichi mientras ayudaba a Tsuna a ponerse de pie – Honoka ve con Miu-san y dile que te de las cosas de Tsuna-kun! Nos vamos a casa! – instruyo autoritario el mayor de los hermanos Shirahama – Y en cuento a ustedes maestros, estoy muy decepcionado, me prometieron que no se meterían con él. – replico con dolor en los ojos el discípulo más fuerte.
Kenichi pasó uno de los brazos de Tsuna por uno de sus hombros y lo mantuvo erguido al rodearlo por la cintura, luego los dos salieron del dojo. Honoka, aunque no entendía del todo lo que había ocurrido si entendía que su hermano mayor estaba molesto y que Tsuna estaba agotado, así que la castaño menor obedeció las instrucciones de su hermano mayor y salio tras ellos.
Los maestros estaban a punto de ir tras su discípulo y explicarle lo ocurrido, pero fueron interrumpidos…
- No se preocupen, yo hablare con Kenichi. – aseguro Reborn mientras acomodaba su fedora – Y en cuanto al asunto con Tsuna, mañana les daremos una respuesta oficial. Que tengan buena tarde y fue un placer conocerles, ciao. – se despidió el mini hitman con su mejor sonrisa de niño bueno e inocente que haría que cualquiera que lo conociera debidamente mojara sus pantalones, pero para los maestros del Ryozanpaku fue solo la sonrisa de un niño.
- ¡¿Qué paso?! – entro Miu alterada al dojo - ¡¿Por qué Tsunayoshi-kun estaba tan mal?! Prometieron comportarse! Kenichi-san estaba furioso! – reclamo la rubia enojada.
- No ha sido nuestra culpa, Miu… - hablo avergonzado Sakaki mientras se rascaba la nuca en un acto nervioso.
- ¿Qué paso? – exigió Miu con cara de mamá molesta.
En otro lado, con Kenichi, Tsuna, Honoka y Reborn…
- No puedo creerlo! Me prometieron que se comportarían! – despotricaba Kenichi al tiempo que arrastraba consigo a Tsuna.
- Kenichi-nii. – llamaba el futuro jefe mafioso a su primo.
- Pero esto no se queda así! Mañana van a ver cómo les va a ir! – seguía con su monologo enojado el discípulo más fuerte.
- Kenichi-nii. – intentaba llamar Tsuna la atención de su primo.
- Esto me pasa por confiado! –
- KENICHI-NII! – grito fastidiado Tsuna de que el mayor no le prestara atención.
- ¡¿Qué?! – también grito el mayor al tiempo que dirigía su atención al menor.
- Ya estoy bien, ya puedes soltarme… y dejar de arrastrarme. – aseguro Tsuna.
Kenichi entonces noto que hacia un rato que en lugar de ayudar a su primo a avanzar lentamente para que recuperara algo de energía, lo había sostenido tan firmemente del brazo y el torso que lo arrastraba.
- Oh, lo siento. – se disculpó el mayor y dejo ir a Tsuna.
- Sabes? No fue culpa de tus maestros. – empezó a explicar Tsuna a Kenichi.
- Claro que fue su culpa! – reclamo Kenichi.
- No, no lo fue. – hablo a espaldas de los dos castaños una vocecita aniñada.
Reborn venia junto a Honoka, ambos detrás de Tsuna y Kenichi.
- A qué te refieres, Reborn-chan? – cuestiono curiosa Honoka que llevaba la mochila con la ropa casual de Tsuna.
Tsuna y Kenichi se giraron para encarar al tutor asesino.
Lo que verdaderamente ocurrió fue que…
*FLASHBACK*
Akisame encendió la máquina, pero el maestro filósofo del jiujitsu no quería que el adorable primo de su adorable discípulo saliera lastimado, porque si eso ocurría Kenichi jamás se los perdonaría, así que el hombre ajusto la maquina en el nivel más bajo de dificultad, no que Kenichi supiera que dichas maquinas tienen ese tipo de niveles, el objetivo de ese ejercicio era mostrarle a Tsuna que las artes marciales eran divertidas, además de medir el nivel de estima y resistencia que poseía el castaño más joven, eso era todo.
Al principio la maquina fue lento, los primeros quince minutos fueron una ligera caminata para que Tsuna calentara, luego fue un calmado trote, nada apresurado, Tsuna comenzaba a sudar pero se mantenía a un ritmo constante.
Por lo visto eso de que corre mucho es verdad, lleva 55 minutos trotando y no muestra signos de fatiga. Se dijo en sus adentros Akisame.
Los demás maestros presentes (Ma Kensei, Sakaki y el anciano maestro) observaban la manera en que Tsuna corría, su técnica de respiración, la altura a la que sus pies se alzaban, todo. Los presentes concluyeron que el joven castaño tenía una técnica natural, casi como si su cuerpo supiera por instinto lo que debía hacer, los maestros del Ryozanpaku estaban impresionados. Sin embargo había alguien que estaba empezando a aburrirse, se trataba de un aparente niño de traje y fedora negro que jugaba con su camaleón, y todos los que le conocemos sabemos lo que ocurre cuando ese pequeño bribón se aburre…
Reborn examino la maquina donde su estudiante ejercitaba con cuidado, noto como las poleas sujetas a su cuerpo ejercían una ligera presión que hacía que Tsuna pusiera un poco de fuerza en su trote o seria arrastrado hacia atrás, el tutor asesino sonrio con malicia, una idea para entretenerse surgió en su maléfica cabecita. El del fedora susurro al oído de su confiable compañero y arma, Leon, el plan a ejecutar. El camaleón asintió una vez, algo que podría identificarse como otra maliciosa sonrisa decorando el rostro del animalito, luego este con maestría salto de la mano de su amo y aterrizo en el suelo del dojo y como el ninja que es Leon avanzo hasta la extraña máquina de Akisame y (sin que ninguno de los maestros se percatara pues estaban analizando a Tsuna con ojo crítico) se infiltro entre las grietas de la maquina usando su habilidad de adaptarse a cualquier situacion, fue entonces cuando el caos se soltó.
Primero un extraño sonido de que algo se atoraba, luego un chirrido y finalmente lo que había sido un agradable trote por el parque se convirtió en una carrera por la supremacía, las poleas jalando cada vez más fuerte de su amarres haciendo que Tsuna comenzara a usar toda su fuerza en evitar ser arrastrado y ahorcado.
- Tu maquina se ha vuelto loca, Akisame! – acuso Sakaki preocupado.
- Saquen al chico de ahí! – instruyo Ma Kensei.
Akisame y Sakaki estaban a punto de saltar u destruir la maquina pero fueron detenidos por el anciano maestro.
- Esperen! – declaro el mayor – Miren! – señalo el abuelo de Miu a Tsuna.
La máquina empezaba a sacar humo debido a la fricción creada en la banda para correr, pero los maestros notaron que también salía humo de otro lugar y ese lugar era de las poleas que jalaban del cuerpo de Tsuna, estaban ejerciendo demasiada fuerza y aun asa Tsuna no retrocedía ni un centímetro.
- Se va a ahorcar! – advirtió Ma Kensei.
- No! Miren bien! – indico el anciano maestro.
Los ojos de Sakaki, Kensei y Akisame se abrieron asombrados, los agarres en el cuello del menor, a pesar de la fuerza con la que le oprimían, no le estaban sofocando, de hecho Tsuna estaba respirando ¡por medio de una forma especial de respiración que se usa en karate!
Los maestros estaban anonadados, ¡¿Qué no se suponía que este niño no practicaba artes marciales?!
Reborn, habiendo leído los rostros de los maestros, sonrio divertido por la reacción conseguida.
Tsuna concentro toda su energía en sus amarres mientras intentaba seguir en ritmo de la banda para correr, lo que estaba a punto de hacer era riesgoso, en especial si los maestros se daban cuenta, pero era eso y ahorcarse, con extremo cuidado el castaño menor enfoco su flama en los amarres aunados a su cuerpo y lentamente comenzó a quemarlos.
El humo se intensifico hasta que se convirtió en una nube que cubrió a Tsuna y a la máquina, de repente se escuchó un fuerte SNAP de los amarres rompiéndose y chocando fuertemente contra las poleas que los jalaban.
Lo siguiente que ocurrió fue un Tsuna saliendo volando disparado y una máquina que se sobrecargo y medio achicharro.
Tsuna cayó bañado en sudor y respiraba con dificultad.
Leon aprovecho la confusión y salio de la máquina para llegar con su amo y esconderse en su saco.
*FIN FLASHBACK*
- De un modo complicado de explicar, la culpa es mía. – admitió Reborn sin pisca de vergüenza y sin darle muchos detalles al castaño mayor.
- Uh? – fue la inteligente respuesta de Kenichi.
- La verdad es que me estaba aburriendo mientras tus maestros trataban a Tsuna como si fuera de porcelana, así que decidí que sería bueno que vieran su verdadero potencial, de esa forma si aceptaba ser su discípulo temporal le pondrían más dificultad a su entrenamiento. – explico en tutor asesino.
- O sea que… solo porque te aburriste… decidiste… ¿torturarlo? – cuestiono Kenichi no creyendo lo que escucho, un curioso azul decorando su rostro.
Reborn solo sonrio inocente y dulcemente, cosa que ocasiono que a Kenichi le recorriera todo el cuerpo un fuerte escalofrió y trago pesado antes de dirigirse a Tsuna.
- Y tu ¿vives con el bajo el mismo techo? – cuestiono incrédulo Kenichi a su primo.
- Desde hace dos años. – respondió honesto Tsuna con una sonrisa irónica.
Y yo creyendo que mis maestros eran monstruos. Se dijo Kenichi con el rostro azul del miedo.
- Mou! Honoka no entiende! – se quejó la castaña menor después de escuchar la conversación entre los tres varones – A todo esto, Tsu-chan, ¿No deberías cambiarte el obi? – cuestiono curiosa Honoka al notar que su primo estaba usando un obi sucio y sudado.
- Ah, es verdad. – reacciono Tsuna y se dio cuenta de que seguía en el obi que Miu le ayudo a ajustar – Pero estamos muy lejos de la casa y no veo ningún baño público. – dijo desalentado el futuro jefe mafioso.
Kenichi observo los alrededores y se dio cuenta de que estaban cerca del edificio de la alianza Shinpaku.
- Sé dónde podrás cambiarte. – anuncio el castaño mayor – Síganme. – instruyo y avanzo en dirección de la alianza.
Tsuna, Honoka y Reborn le siguieron.
Desde que el mejor asesino del mundo, Reborn, llego a su vida hace casi tres años, muy pocas lograban sorprender a Sawada Tsunayoshi. Por lo general sus sustos de infarto y sorpresas cardiacas se debían a las locuras que la mafia tenia para ofrecerle, pero ahora el jefe mafioso en entrenamiento estaba que no se creía lo que tenía enfrente de si, un tic nervioso en su ojo derecho y comisura izquierda de la boca eran muestra de su clara incredulidad ante la situación en la que se encontraba.
Tsuna había escuchado de un pequeño grupo que lentamente se estaba infiltrado en la secreta lucha por la supremacía mundial que estaba oculto para la población civil o de bajos mandos, una pequeña organización llamada "Alianza Shinpaku" y si dicha organización se estaba haciendo de un pequeño nombre era por sus constantes choques contra el renombrado grupo de mercenarios-terroristas conocidos como Yomi y su grupo de discípulos Yami, y si Tsuna sabía de estos grupos era debido a que Reborn le hizo estudiar todo sobre los grupos más poderosos del bajo mundo y los que estaban naciendo.
Dios, por favor, por lo que más quieras, Dios, que no sea la misma alianza Shinpaku. Penso con lágrimas de sangre Tsuna.
Y estas vacaciones no dejan de mejorar. Penso Reborn al borde de un ataque de risa.
- Ke-Kenichi-nii. – llamo Tsuna a su primo - ¿Q-que e-es este sitio? – cuestiono Tsuna incrédulo.
- E-esto es… una casa club! – mintió Kenichi – Si! Una casa club! Haha! –
Y UN CUERNO! Exclamo Tsuna en su interior.
Es buena mentira, pero le faltó convicción para decirla. Critico Reborn en sus adentros.
- Vamos, adentro hay un baño con ducha, podrás limpiarte y cambiarte. – informo Kenichi mientras se adentraba en el edificio con el enorme escudo de la alianza en la parte más alta.
Honoka nuevamente se adelantó y entro primera al edificio, cuando paso a Kenichi le dio las cosas de Tsuna.
No quiero entrar ahí! Lloro Tsuna en sus adentros mientras seguía a Kenichi.
Reborn sonreía divertido y maléfico, entro detrás de Tsuna.
Por dentro el edificio tenia pinta de viejo más todo el equipo que estaba instalado en el lugar era de alta calidad, excepto por algunos muebles de segunda mano, el cuartel de la alianza Shinpaku tenía su encanto particular.
- Ooh! Shirahama! ¿Qué te trae por aquí? – saludo efusivo Thor al ver a su amigo entrar a la sala – Creímos que estarías con aquel primo tuyo. –
Al fondo, entrenando, se encontraban las valquirias junto con Freya y también estaba Siegfried escribiendo su nueva oda.
- Pues a decir verdad… - respondió Kenichi al luchador de sumo al tiempo que se hacía a un lado y mostraba a un adorable castaño.
- Kyaaaa~! Que lindooo~! – cantaron todas las valkirias al notar al castaño más joven.
- Soy Sawada Tsunayoshi, mucho gusto. – se presentó el chico mientras hacia una respetuosa inclinación.
- Yo soy Reborn, ciaossu. – saludo el del fedora.
- Es un placer conocerles! Yo soy Thor…
¡¿Ese no es un dios nórdico?! Exclamo Tsuna en su interior mientras un hombre tan grande como Rauji, con menos cicatrices, le estrechaba la mano.
- … Asisto a la misma escuela que Kenichi. – concluyo su presentación.
- Mi nombre es Freya…
¡¿Otra deidad?! Penso Tsuna incrédulo cuando una hermosa mujer morena se le acerco con aire grácil.
- … Y estas son mis valkirias. – señalo la bella dama al grupo de chicas detrás de ella.
Las chicas detrás de Freya eran un grupo variado y encantador, Reborn asintió en silencio dando su aprobación por la apariencia de las chicas… ¿Qué? El hecho de tener apariencia de diez no cambia su apreciación a la belleza femenina.
- El sujeto en la esquina que parece zombi en trance es Siegfried. – apunto Thor en dirección de un tipo vestido pálido con ropas parecidas a las de un presentador medieval que escribía ávidamente en un papiro y murmuraba incoherencias – Justo ahora está hablando con sus musas o algo así. – intento explicar Thor el comportamiento de su amigo.
Por lo visto no soy el único con un "muy variado" grupo de amistades. Se decía Tsuna en sus adentros mientras una sonrisa empática se dibujaba en su rostro.
Aaah, entonces la locura no sigue a los genes de Iemitsu solamente. Razono Reborn con humor.
- Ah! Tsu-chan! Aquí hay alguien que quiero presentarte! – llamo Honoka mientras salía de una esquina y parecía arrastrar a alguien con ella.
La persona que era arrastrada por Honoka era un chico alto y atractivo de cabello rubio y cuerpo entrenado.
- Tsu-chan, este es Tanimoto Natsu. – presento la castaña menor mientras dejaba al rubio justo enfrente de su primo – Nacchi, este es Sawada Tsunayoshi y su tutor, Reborn. -
- Es un placer, Sawada-kun. – estiro su mano Natsu en dirección de Tsuna pero el castaño no podía creer lo que pasaba.
¿Qué por qué Tsuna estaba en shock?
Hace un tiempo Vongola llamo algunos de los grupos de mercenarios más importantes para poder ver si alguno calificaba en sus filas, Tsuna al ser el heredero tuvo que presenciar varias de las entrevistas, no que alguno de los entrevistados supiera que era observado por el heredero de la familia mafiosa más grande, vieja y poderosa de la historia de humanidad. Cuando llego el turno de evaluar a Yomi y su grupo de discípulos Yami se hizo una investigación de los miembros, todo el background, y uno de los miembros más estables mentalmente a pesar de su pasado y con más posibilidad de sobrevivir a una misión estilo Vongola fue un miembro de Yami, nombre clave Hermit, conocido en el mundo civil como Tanimoto Natsu, el mismo Tanimoto Natsu que Tsuna tenía enfrente.
Por suerte Reborn había metido a balazos en la cabeza de Tsuna la manera correcta de no parecer sorprendido y usando esa técnica Tanimoto no se dio cuenta que el castaño menor lo reconoció.
- El placer es mio, Tanimoto-san. – estrecho el heredero mafioso la mano del rubio.
Estas vacaciones se ponen mejor y mejor. Pensaba Reborn divertido.
Esto está mal en tantas formas. Pensaba Tsuna derrotado.
