Capitulo 5: La cita entre Hikaru y Alice

[En el capitulo anterior...]

—Así que... ¿Cómo paso esto?— dijo Hikaru.

—No lo sé— respondió Alice.

¿Por qué estoy saliendo con tigo? Se preguntaron ambos.

Hikaru y Alice... ¿En una cita? Guiados por el misteriosos plan de Dana y Kaoru, ¿Qué es lo que sucederá?


[En este capitulo...]

General PoV

—¿Donde esta Kaoru?— preguntó Alice. Ella llevaba un vestido color verde claro, y el pelo lo tenia en una media cola.

—Se resfrió— respondió Hikaru.

¿En serio? Pensó Alice. Sabía que algo extraño estaba pasando cuando Dana me obligo a venir aquí. De todos modos, ya no podemos regresar. Pensó con desgano.


—¿Estas segura que esto va a funcionar?— preguntó Kaoru.

—Seguro que sí— le respondió Dana. Ambos estaban vestidos como gente del lugar, y estaban siguiendo a Hikaru y Alice.

—Los planes de Dana siempre funcionan— dijo Zoe.

—¿Y... qué hacen ellas aquí también?— preguntó Kaoru, apuntando a las chicas, quienes también estaban ahí. Cada una con un disfraz también. Daira y Zoe estaban vestidas como turistas, y Gina estaba vestida como un repartidor de pizza.

—¿Perdernos una cita de Alice? Ni de broma— respondió Daira.

Luego de eso, Alice y Hikaru se voltearon, haciendo que todos se escondieran.

—Escuchen, chicas...— dijo Dana, cuando se cercioro que ni Alice ni Hikaru los estuvieran viendo. —Creo... Kaoru y yo creemos, que es buena idea que Hikaru encuentre a más personas que le importen— dijo.

—Por lo que tengo entendido, durante mucho tiempo ellos solo se preocupaban por ellos. Son excepsionalmente co-dependientes y tienden a cerrarse a los demás. Nunca les a preocupado lo que sienten los demás y así es como han sido hasta ahora— relato Dana. Hikaru es especialmente inmaduro, deja salir sus sentimientos sin más. No creo que Hikaru este consiente de esto, pero a el realmente le importa Haruhi. Sin embargo, todo lo que hace es decirles sus sentimientos sin más, lo que hace que parezca un niño posesivo. Incluso cuando quiere ser reconocido como amigo, no sabe como llevarlo— continuó.

—Si de verdad quiere ser un amigo, tiene que aprender a respetar los sentimientos de los demás. Así que creemos que Hikaru tiene que aprender, lo básico de las relaciones personales— finalizó Dana.

—Dana...— dijo Kaoru. —¿Cuando fue que aprendiste tanto sobre nosotros?— preguntó.

—Lo supe desde el momento en que fui capaz de diferenciarlos— respondió ella. —Además, todas sabemos como es Alice. Socializar y confiar un poco no le haría mal— añadio.

—Entonces... la cita de hoy, es para que Hikaru aprenda algo de compasión, y para que Alice trate con otra persona, ¿No?— dijo Daira.

—¡Exactamente! Por eso, si se les ocurre intervenir, están muertas. ¿Capsci?— dijo Dana. {¿Entiendes?}

—Si...— respondieron.


[Con Alice y Kaoru...]

—¿A donde quieres ir?— le preguntó Hikaru a Alice.

—La verdad no sé— respondió ella.

—Escuche que abrieron un centro comercial por aquí— dijo Hikaru.

—¿Quieres ir a comprar ropa?— preguntó Alice.

—No, jamas compraría ropa aquí, pero tu podrías hacerlo— le respondió.

—No gracias, detesto ir a comprar ropa— dijo Alice.


[Con el resto...]

Esto no esta funcionando... pensaron todos al verlos. Pero Gina noto algo que no estaba bien.

—Dana, — dijo llamándola, apartándola de Kaoru. —Hay problemas, mira a ese sujeto— dijo apuntando disimuladamente a un hombre, que se veía como cualquiera de esa ciudad, excepto por el tatuaje de una calavera y dos pistolas cruzadas, que podía verse en su hombro. —Los a estado viendo por un buen rato— añadió, en tono de advertencia.

Dana giro su cabeza, y dio un rápido y disimulado vistazo. Ese hombre, es alguien de la mafia que secuestro al hijo del político. Dana empezó a conectar puntos. Ese hombre estaba siguiendo a Hikaru y Alice. Él no podía saber sobre Alice, pero con Hikaru era diferente. Después de todo, el chico es parte de una de las familias más ricas del país. Lo que lo hacía una presa muy apetecible para un grupo que se dedicaba a secuestrar.

La chica comenzó a ver sus opciones, hasta dar con una que la satisficiese. Lo más seguro sería avisarle a Hikaru y Alice lo que estaba pasando, lo que acarreaba contarle a Kaoru también.

No.

Tenia que haber otra forma.

Ella no podía dejar que ellos descubrieran lo que era. No podría soportar las consecuencias.

Pensó por un tiempo más, hasta que se le ocurrió la forma de proceder. Una que no implicaba contarle a los hermanos lo que sucedía.

—Daira, llama a Alice, que Kaoru no lo note— ordenó Dana en un susurro. —Tu explícale la situación Gina, y luego a Zoe— explicó.

—Kaoru, —dijo mientras lo agarraba del brazo para que volteara. —Sería mejor que nos separáramos, si estamos todos juntos nos notamos mucho. Voy a acercarme un poco más, ¿Quieres acompañarme?— le preguntó.

—Claro— dijo con una sonrisa.

—Bien, sígueme— le dijo. Ambas se acercaron un poco más, y los observaron detrás de un puesto de helado. Al parecer, Alice quiso un helado artesanal. «Aww, Hikaru comió del helado de Alice, que tiernos se ven». Pensó Dana.

—Ojala Kaoru estuviera aquí— susurro Hikaru. Dana giro su cabeza, y vio a Kaoru muy conmovido.

—Hermano...— dice, y cuando esta a punto de lanzarse y gritar algo más, ella lo detiene, y puso su dedo en su boca para que se calle.

—Shh— le dice.


[Con Alice y Kaoru...]

—Es el mio— dice Alice, para luego sacar su celular. —¿Alo?— contesta.

—Alice, soy Daira. La mafia que capturo al hijo del político, los esta siguiendo. Probablemente sea por Hikaru, así que pase lo que pase, tienes que protegerlo. Y no le digas nada— le advirtió.

—Entendido, lo haré— respondió. —Hikaru, ven por aquí— dijo, mientras lo arrastraba a una feria que estaba cerca. «Intentare que nos perdamos entre la multitud».

—Oye, ¿Qué haces?— reclama Hikaru. Ella se detuvo, y vio un puesto de comida.

—Pensé en comprarle algo a Kaoru, ya que no pudo venir— le respondió. No era del todo verdad, pero tampoco era mentira. Ella noto desde mucho antes como Hikaru extrañaba a su hermano.

—¿Cómo supiste... que estaba preocupado por Kaoru?— le pregunto sorprendido.

—Observación personal— le respondió. «¿Otra vez» Pensó Hikaru.

—Como sea, yo no tengo experiencia en citas, así que, ¿Por qué no le compramos cosas a Kaoru y Dana? Se supone que ellos son los que tenían que venir, de todas formas— propuso Alice.

—Claro— dijo Hikaru con una sonrisa.

Luego pasaron por varias tiendas, comprando varias cosas para Kaoru y Dana. Él se veía bastante contento, ha diferencia de Alice. Hikaru no lo notaba, pero cada vez habían más hombres de la mafia siguiéndolos. Y Alice cada vez se quedaba con menos opciones para deshacerse de ellos.

Mientras buscaba una solución, vio un espacio estrecho entre dos edificios, pero lo suficiente ancho para que pase una persona, y al fondo más tiendas y personas. Se dirijo asía allá rápidamente, pero antes de entrar vacilo un poco. «Tranquila, no hay un techo, no estas encerrada».

—Vamos por aquí— le dijo a Hikaru, mientras le arrastraba rápidamente hacia el espacio. Al salir Alice suelta un suspiro. Ambos van hacia una tienda, y ya no hay mas hombres de este lado. Aun que no sea mucho, Alice acaba de conseguir algo de tiempo.

—¿Por qué pasamos por ahí? Estaba muy sucio— dijo Hikaru con desagrado.

—Era un atajo— le respondió.


[Con Gina, Zoe y Daira...]

Todas ellas vigilaron cuando Alice llevo a Hikaru por el estrecho. Y cuando ambos lo cruzaron, todas se pusieron en acción, sin decir ninguna palabra. No era necesario, sabían exactamente que hacer.

Primero, Zoe se dirigió al primer grupo, quienes eran unos cinco hombres. Cada uno media mínimo 1.80 de altura, y como un metro de ancho. Ella corrió y choco con ellos.

—Muévete niña— le dijo uno de los matones. Luego pasaron como si Zoe no existiera, hasta que escucharon una voz demasiado aguda para ser natural.

—¿Esto es de ustedes, señores?— dijo, mientras mostraba cinco billeteras.

—Mocosa, ¿De donde sacaste eso?— preguntó el que parecía el líder.

—¡Atrapenme!— dijo Zoe, ignorando la pregunta anterior. Y sin esperar respuesta, comenzó a correr.

—¡Mocosa, vuelve aquí!

—¡Se esta escapando!

—¡Síganla!

Los hombres comenzaron a perseguirla, pero Zoe llevaba una clara ventaja. No muy lejos de ahí había otro grupo más pequeño, y algo más alejado del último, otro grupo igual al que estaba persiguiéndola.

Zoe doblo en un callejón apartado, quedando acorralada. O haciendo pensar eso a sus perseguidores.

—Ya no tienes a donde huir mocosa— dijo el líder. Él camino hacia ella, pero unos pocos pasos después él se desplomo.

—¡Jefe!

—¿Qué paso?

—¡La niña! ¡Tiene algo!— dijo apuntando a Zoe, quien sin que ninguno de ellos lo notara, había sacado su cerbatana, y disparado a su líder. Y él no sería el último. Antes de que algunos de ellos pudiera escapar, fueron derrumbados por sus dardos tranquilizantes. No son mortales, pero los hará dormir por cinco horas, mínimo.

En otro lugar, estaba el grupo más pequeño, conformado por solo tres hombres. A ellos se les acerco Daira.

Excuse me, no sé mucho japones y creo que me perdí, ¿Podrían ayudarme?— les dijo Daira, haciéndose pasar por una turista. Ellos la observaron un momento, dudando.

—Por favor, haré lo que sea— insistió, usando un tono sugerente en la última frase.

—Síguenos— le dijo uno, a lo que ella obedeció. Cuando ya estaban alejados de las personas, Daira saco un taser (arma de electrochoque) que tenía escondido en la ropa, y le apunto al que se veía más fuerte del grupo.

Exclamaciones y gritos ahogados se escucharon cuando los hombres vieron a su compañero convulsionarse, haciendo que se giraran y vieran a Daira, quien ya tenía otros tasers en las manos.

Do svidaniya*— les dijo antes de disparar los tasers. {*Adiós en ruso}

Y finalmente, solo quedaba el último grupo que se parecía mucho al de Zoe. Ellos parecían más cuidadosos, porque estaban (convenientemente) en un callejón, evitando que los vieran. Gina subió al techo del edificio al lado del callejón por la escalera de incendios, y luego de dejo caer al callejón, dando varias vueltas en le aire y cayendo de pie. Pero ninguno de los hombres la noto.

—Hey— dijo para llamar su atención, y al primero que volteo le lanzo una piedra que encontró en el piso, haciendo que él terminara en el piso también.

—¿De donde salio?

—¿Quieres pelea?— dijo uno. Ella los observo, y determino que el único que llevaba una pistola era a quien ella previamente había derribado con la piedra. El resto solo tenían palos y sus puños. Esto sería fácil. Pensó mientras se ponía en guardia, provocando a los hombres.

—Con que si quieres pelea— dijo para después correr hacia ella. Gina tomo su brazo y lo derribo.

—Eso fue ¿Yudo?— se preguntaron. Esta vez, avanzaron dos de ellos, uno con un palo con clavos, el cual intento golpearla, pero ella lo esquivo y rompió el palo con una patada de karate. Luego, le dio un puñetazo en la cara y otro en el estomago, dejándolo K.O. El otro hombre la agarro por detrás, inmovilizándola.

—Ahora no puedes escapar.

—Yo no estaría tan segura— mascullo Gina. Acto seguido, le piso el pie a su atacante, haciendo que soltara su agarre, no lo suficiente para liberarse, pero si para moverse mejor. Por eso, le golpeo con un momento hacia atrás usando el codo, lo cual si logro liberarla. Por lo cual, ella se giro y le golpeo con una patada en el costado, haciendo que chocara con la pared y cayera en la basura.

—Solo queda uno— dijo ella, viendo al último de pie. Él hombre estaba aterrado, esa chica había derribado a todos sus compañeros, no usando más de tres golpes para deshacerse de cada uno. Y no se veía cansada ni mucho menos, como si lo que acababa de hacer fuer un paseo por el parque. Era un monstruo.

—E-Espera, podemos negociar— dijo él hombre desesperado. Ella detuvo su avance, lo que él tomo como una señal para continuar. —Puedo darte dinero, todo el que quieras.

—No quiero dinero.

—Puedo darte lo que quieras.

—¿Lo que quiera?

—Sí sí— dijo el con esperanza. —Lo que quieras— corroboro.

—¿Cuantos has matado? ¿Cuantos ha matado tu grupo?— dijo ella, sorprendiéndolo. —¿Puedes devolver las vidas que robaste?— le pregunto en un tono frió.

—Ehh... Yo...— balbuceo él, nervioso.

—Eso es lo que quiero— le dijo, para luego dejarlo inconsciente de un golpe. —Y tu fuiste un idiota por pensar que podrías dármelo.


[Con Alice y Hikaru]

Ambos seguían comprando cosas para Kaoru. Solo Alice era consiente del peligro que corrían, lo cual la estaba poniendo de los nervios.

—Alice, vamos a ese edificio, leí en la guía que hacen muy buena comida para plebeyos—dijo Hikaru, prácticamente arrastrándola hacia dicho lugar. En el tiempo que habían pasado juntos, entraron en confianza lo suficiente como para que el la tratara así.

—No es necesario que me arrastres Hikaru. Puedo caminar sola— le dijo Alice mientas se le adelantaba. En el edificio se podía subir por escaleras o por el ascensor.

—Podríamos usar las escaleras— dijo Alice. —Solo vamos al segundo piso— agregó.

—Pero hay un ascensor, mejor vamos por aquí— le dijo Hikaru. —Si no quieres ir, no es necesario que lo hagas, volveré pronto— dijo, pensando que ese era el problema.

«Pase lo que pase, debes protegerlo» Recordó Alice. No podía dejarlo solo.

—Ese no es el problema— dijo deteniéndolo.

—¿Y cual es?— preguntó él.

—...— Ella dudo un poco. —Solo, vamos por las escaleras, por favor— le suplico.

—No, vamos por aquí— dijo él. Y sin dar más tiempo para que ella dijera algo más, entro al ascensor, siendo seguido por Alice. Luego las puertas del ascensor se cerraron, y este comenzó a moverse.

Pero, antes de llegar al segundo piso, el ascensor dejo de ascender.

—Parece que nos quedamos atascados— dice Hikaru. Al no obtener respuesta, se volteo hacia su acompañante. Alice estaba en una esquina del ascensor, se había sentado el el piso y estaba abrasando sus rodillas, con la cabeza entre estas.

—¿Alice?


Dana y Kaoru habían seguido a Hikaru y Alice hasta el edificio. Pero habían decidido mantenerse afuera, y seguirlos cuando salieran otra vez.

—Parece que va a llover— dijo Kaoru al ver el cielo, que se estaba llenando de nubes oscuras. —Quizás deberíamos dejarlos solos y volver a la casa—.

—Puede ser...— respondió Dana. Si los seguían, también estaba la posibilidad de que vieran a Kaoru y fueran tras él. Lo mejor sería volver y dejarle el resto a las chicas. Ellas se asegurarían de que no le sucediera nada a Hikaru.

—Parece que él ascensor dejo de funcionar y unas personas se quedaron atrapadas a dentro— dijo un hombre que estaba cerca.

—¿En serio? ¿Quienes?

—Un chico y una chica, parece que estaban teniendo una cita— menciono, poniendo a Dana en alerta. Las probabilidades eran escasas, pero...

—Yo vi a la chica, era una extranjera— dijo otra persona. «No puede ser...» Pensó Dana.

«¡Alice!»


¡Y corte! Espero que les haya gustado :D Aquí vimos de lo que son capaces las chicas ;) (o al menos de la mayoría)

¿Qué pasara en el próximo capitulo?

¿Sabremos por qué Dana se preocupa tanto por Alice?

¿La mafia podrá atrapar a alguno de los gemelos o recibirán una golpisa?

¡Eso y más en el próximo cap!

Nos leemos~