Género: Romance, friendship, acción.
Pareja: NaruHinaSasu (SasuHina)
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto (Kishitroll). La historia es completamente invención mía.
-Hablan-
-"Recuerdos" -
-Pensamientos-
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Copos de nieve era lo que caía sobre una Konoha en reconstrucción. A pesar de ser una época fría del año, el clima era cálido y sin importar los acontecimientos de hace dos días el espíritu que albergaba a la aldea entera era plenamente paz y felicidad, una combinación perfecta.
Recargado sobre las puertas de ésta yacía de pie con los ojos cerrados y brazos entrecruzados aquel a quien alguna vez se le conoció como el vengador, así es, nos referimos a Sasuke Uchiha. No era más de medio día, hacía unas horas que Kakashi le había informado a él y a los demás sobre la misión que llevarían a cabo. Shikamaru había decidido que les daría una hora para que pudieran alistar sus cosas.
– "Nos veremos en las puertas de la entrada exactamente al medio día, alisten todo lo que puedan y por favor, Naruto no llegues tarde".
Era más que obvio que el último Uchiha fuese el primero en llegar, e incluso más temprano que la hora indicada, el segundo probablemente sería Shikamaru, cualquiera pensaría eso.
El viento sopló y logró mover los largos mechones negro-azulados de una ojiperla que se acercaba a paso lento al mismo sitio donde esperaba el azabache, sumida entre sus pensamientos. Hace unos cuantos minutos había pasado a visitar a su padre al hospital (no sin antes haber ido a casa por su equipo), se acababa de enterar que había sido atacado y a pesar de que no fue grave estaba realmente preocupada además, debía contarle acerca de su misión. En un principio Hiashi Hyūga se negó a que su hija fuese enviada a algo tan peligroso, pero terminó cediendo ante las palabras de Hinata, ante aquellas palabras que mostraban fortaleza y valentía. Una sonrisa se posó en el rostro de la ojiperla al recordar cómo su padre le decía que se sentía orgulloso de su hija no sólo por lo dicho, sino que, a pesar de lo duro que fue con ella en el pasado, siempre lo estuvo y estaba feliz de ver cómo su princesa elegía su propio camino a seguir.
Alzó la vista y sus blancas orbes se toparon con el de cabello negro.
– "De no haber sido por Sasuke no sabríamos si…"– recordó lo que mencionó Kakashi.
Por un momento detuvo el paso, trató de pensar la manera de agradecerle esta vez por haber ayudado a su padre, tal vez usando un vocabulario ¿sofisticado? No, era mejor agradecerle siendo ella misma. Retomó sus pasos, acercándose a él.
– Disculpe… – No hubo reacción – Uchiha-san…
– ¡Hey Hinata!
– ¿Kiba-kun? – La susodicha se volvió encontrándose con su amigo quien le sonreía y alzaba la mano al aire en señal de saludo. Detrás de este venían Sakura y Sai.
Akamaru no venía con ellos, era importante para Kiba pero Kakashi ordenó que se quedara, eran demasiados para un equipo, además las habilidades de olfateo de Kiba habían mejorado considerablemente, con eso bastaría. Aun así, el amante de los canes no podía evitar sentir el dolor de haber dejado a su amigo.
– ¿Qué tal? ¿Lista para la misión?
– Ah, sí
– ¿Aún no ha llegado Shikamaru? – Preguntó Sakura obteniendo como respuesta una negación por parte de Hinata – vaya y yo que creí que sería el primero en llegar – soltó un suspiro y miró de reojo a un tranquilo Sasuke. En otros tiempos habría saltado encima de él, pero ya no era la misma de antes, trataría de acercársele despacio y demostrarle que había cambiado, lo fuerte que se había vuelto y sobre todo lo mucho que aún lo "amaba".
– Bueno, a esperar se ha dicho – Mencionó Kiba al mismo tiempo en que se sentaba sobre la nieve con las piernas entrecruzadas – ¿Sucede algo Hinata?
La ojiperla había permanecido parada, mirando a la nada.
– No, no es nada Kiba-kun – Le dijo tiernamente – Hum…– Dio unos cuantos pasos hasta quedar aún más cerca de la persona que hasta ahora solo había permanecido en silencio – Muchas gracias… por haber ayudado a mi padre, en verdad
– No tienes que decir nada, Hyūga – Apenas y le dirigió la mirada.
Kiba frunció el ceño y de golpe se puso de pie – ¡Oye tu Sasuke! ¡¿Quién te crees que…?!
– No comiences algo innecesario Kiba – En buen momento llegó Shikamaru, y para sorpresa de todos, viniendo acompañado de Naruto.
– Disculpen la tardansa – El rubio se llevó una mano a la nuca soltando una risa – Tuvimos algunos problemas, verán, Chouji lloraba porque quería formar parte del equipo y por error terminé quemando las chuletas que eran su almuerzo.
– Como sea – Shikamaru soltó un suspiro – Bien Sasuke, dinos hacia dónde debemos ir.
–… al País del Hierro.
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Cuatro curiosas aves gigantes volaban en dirección al País del Hierro, estas tenían el aspecto como si alguien las hubiese dibujado con tinta, llevando encima shinobis de Konohagakure. Naruto, Sasuke y Shikamaru viajaban solos cada uno mientras que Sai compartía asiento con Sakura y Kiba con Hinata, llevándolas por detrás de ellos.
Habían estado viajando por los aires desde hace unas horas, pronto llegarían a su destino.
– Hey Sasuke, aún no nos has dicho cómo es que sabes de todo esto.
– ¿Tengo que darte explicaciones, Naruto?
– Hum, sí sí.
– Lo descubrí cuando viajaba.
– ¿Eh? ¿Qué descubriste?
– Lo sabrás cuando lleguemos.
– Por cierto, aún no me has dicho por qué te retrasaste, Kakashi-sensei dijo que salvaste al papá de Hinata, ¿qué fue lo qué pasó?
– No seas tan insistente, será luego.
Naruto hizo un puchero y Sasuke no pudo evitar una leve sonrisa socarrona. Sakura había presenciado todo esto, se preguntaba si ella sería capaz de mantener una conversación con Sasuke tal y como lo hacía Naruto.
– "Te veré pronto".
Definitivamente no se quedaría atrás.
– Sasuke-ku…
– Llegamos – Interrumpió Shikamaru.
Así, descendieron y una vez con los pies en el suelo, mejor dicho, en la nieve, se pusieron en marcha siendo guiados por Sasuke. En más de una ocasión, Sakura trató de formular conversación alguna con el Uchiha, pero las palabras no lograban salir de su boca, definitivamente él era su debilidad.
– Sabes Sasuke-kun, me alegra que estés de regreso.
– No será permanente.
– Lo sé – La rosada sonrió tristemente, Sasuke la miró de reojo – Pero… aun así y-yo…
– Es aquí.
– ¿Aquí? – Preguntó Naruto. Habían llegado a una gran colina, nada en especial.
– No bromees – Soltó Kiba.
– Está dentro.
– ¿Cómo lo sabes?
– Hinata por favor activa tu Byakugan, dime si puedes ver algo – A pesar de ser una orden, Shikamaru lo dijo amablemente, como todo un buen líder de equipo.
– No, mi Byakugan está distorsionado.
– ¿Qué tu Byakugan qué? Entonces, Sasuke cómo es que…
– Lo vi, unos sujetos entraban por este sitio, tal parece que hay un portal dentro de esta montaña.
– ¿Por qué no los siguió? – Cuestionó Sai.
– Se cerró antes de que pudiera alcanzarlos.
– ¡Bien! – Eufórico Naruto levantó el puño – Entonces lo único que necesitamos es atravesar está montaña, tal vez un golpe de Sakura-chan ayude a abrir el portal, pasadizo o lo que sea que se trate.
– No creo que esa sea la solución Naruto.
– ¿Qué? ¿Por qué lo dices Sakura-chan?
– Tal vez, si buscamos a esos sujetos de los que habló Sasuke – Interfirió el único miembro con rango AMBU.
– Viendo que no tenemos más pistas – Shikamaru se colocó frente a todo el equipo – Nos dividiremos para encontrar al enemigo, escuchen, lo más probable es que este no sea el único portal, deben haber más, por lo que si alguno de nosotros diese con ellos, avisen inmediatamente, no se hagan aparecer sólo síganlos.
– Espera, ¿cómo se supone que avisemos sin llamar la atención del enemigo? – preguntó Kiba.
– Con esto – Shikamaru sacó seis radios de su mochila, entregándoselas a cada uno.
– Entonces ¿cómo nos dividiremos?
– Antes de ello, tengo una pregunta para ti Sasuke – El Uchiha sólo le dirigió la mirada, Shikamaru prosiguió – Quien atacó al padre de Hinata ¿tiene relación con los sujetos que estamos buscando?
– Tal parece.
– Vamos explícate.
– Antes de llegar a Konoha, encontré al Hyūga tratando de luchar contra un sujeto que decía estar tras su princesa.
– Ya, el sexto ya lo había mencionado, pusiste a salvo a Hiashi-san ¿qué más pasó? ¿combatiste contra el sujeto y?
–... logró escapar, se llevó consigo a los mismos que vi entrar por esta colina.
– Bien, entonces…
Ni siquiera tuvo tiempo de terminar la frase cuando algo sobre ellos, literalmente, explotó. En un parpadeo, Naruto había activado el Sennin Mōdo y combinándolo con el Kawazu Kumite dio un gran golpe de taijutsu a lo que se les avecinaba por encima, eran unas bestias gigantes, siendo más específicos, cangrejos gigantes.
Por otra parte, Sasuke tenía preparada su Espada Kusanagi cubierta de Chidori. ¿Tan rápidos eran?
– ¿Qué es lo que buscas? – Con la mirada puesta en el cielo, el azabache interrogó ¿a quién se estaba dirigiendo?
Alguien estaba ahí arriba de ellos, flotando en el aire
– He venido por la Princesa del Byakugan… Hinata.
La mencionada abrió grande los ojos. Los demás hicieron gesto de asombro.
– No dejaré que te lleves a Hinata, ¡Rasenshuriken! – Naruto le lanzó una de las cuantas variantes del Rasengan. Para su desgracia, aquel que se encontraba flotando fácilmente lo esquivó desapareciendo como si de un fantasma se tratase para terminar apareciendo frente a la ojiperla. Hinata se colocó en defensa, característico de los Hyūga.
– Sé que vendrás a mí, Princesa del Byakugan.
– ¿Eh? ¿Princesa… del Byakugan?
– ¿Quién eres? – Fue una voz fría y seca la que preguntó. Sasuke tenía puesta su espada por detrás de aquel tipo, amenazándolo con clavarle la punta de esta cubierta de Chidori.
– Toneri.
– ¿Toneri? ¿Toneri qué?
– ¡Oye tú, deja en paz a Hinata! – Kiba trató de abalanzarse contra el sujeto, no sirvió de nada pues este desapareció tal y como lo había hecho minutos antes. Sasuke chasqueó los dientes, ¡pero que idiota era este tal Kiba!
– Esta no es la única entrada – Se escuchó por los cielos, nuevamente ese tal Toneri estaba flotando por arriba de ellos – Vendré por ti después, Hinata – y así desapareció sin dejar rastro.
– Debemos avisar al Sexto Hokage, ese sujeto podría regresar por Hinata – Pensó esto último Kiba.
– No, es muy pronto para ello, ese tipo ni siquiera era el real – Sasuke como siempre tan observador – Lo haremos cuando demos con el verdadero.
– Debo darle la razón a Sasuke.
– ¿Qué? ¿Estás de acuerdo Shikamaru?
– Ya lo he decidido, bien así es como nos dividiremos; Sakura, Sai, Kiba, ustedes vendrán conmigo, buscaremos por el sur y oeste. Naruto, Sasuke y Hinata, ustedes irán por el norte. Ya sabemos qué hacer. ¿Tienen alguna objeción?
¡Claro que sí! Habían muchas objeciones, bueno, en realidad las única objeciones eran por parte de Kiba y Sakura. Por una parte, Kiba quería estar con Hinata, de todos ahí él era quien mejor la conocía y su deber era protegerla, aunque siendo sinceros, Naruto y Sasuke podrían hacer más que él, además, no por nada Shikamaru había colocado a rastreadores en cada equipo. Por otro lado, Sakura deseaba estar al lado de Sasuke, de poder hablar con él como hace mucho tiempo no lo hacían, de poder pasar tiempo como el equipo 7 junto a Naruto, aquello podría haber sido la oportunidad perfecta para recuperar momentos juntos, pero esto era una misión y Hinata sería de gran ayuda para rastrear al enemigo, además, si este iba tras ella lo mejor era que alguien estuviera para protegerla, y que mejor que los más fuertes del mundo ninja.
– Bien, entonces, en marcha.
De un salto, todos comenzaron a correr a sus respectivas zonas por explorar, todos a excepción de…
– ¡Sasuke-kun!
El nombrado se detuvo, quedando de espaldas frente a la discípula de la Quinta Hokage.
– Sakura… – Escuchar pronunciar su nombre hacía que el corazón le latiera a mil por hora.
– Sólo… me alegra que estés de vuelta – Bajó la mirada dibujando en sus rostro una sonrisa melancólica.
Y de pronto, antes de que siquiera pudiera subir la mirada, él ya estaba ahí parado frente a ella, mirándola con esas perlas tan negras y profundas que a cualquiera dejaría sin aliento.
– Gracias… por estar al pendiente todo este tiempo – Debía ser sincero, estaba agradecido, ya se lo había demostrado hace un año cuando se despidió de ella con ese gesto en la frente, tal y como lo hacía Itachi. Pero también debía hablarle con la verdad, que nunca correspondería a sus sentimientos, que nunca la llegaría a amar de esa manera. Es cierto, tenían un lazo, pero era un lazo como equipo, él siempre estaría ahí para ayudarla porque eran compañeros, sí, eso eran, compañeros.
– Te has hecho muy fuerte… eres mi compañera de equipo, siempre lo has sido…– No era bueno con las palabras, pero debía hallar un modo de decirlo – Por eso, sabes que nunca…
– Lo sé – No quería escucharlo, sabía lo que venía a continuación, pero es que simplemente no lo soportaría, aun así, escuchar aquello de un algún modo la hacía feliz. Sasuke le tenía afecto, por lo menos un poco como para haberla llamado compañera – Gracias Sasuke-kun
No era la primera vez que el azabache le rompía el corazón, pero, esta vez fue diferente. Probablemente porque Sasuke había salido de su oscuridad, lo cierto era que no podía dejar de quererlo pero dejaría de insistir. La esperanza de que en un futuro Sasuke pudiese sentir algo más que simple compañerismo por ella nunca se iría, aunque por lo pronto se conformaría con que el Uchiha mantuviera un lazo como el equipo 7. Ya era algo de ganancia ¿no?
Así, ambos salieron en direcciones contrarias, listos para lo que el destino les preparase.
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– ¿Qué estabas haciendo? Te retrasaste.
– Nada que te importe, Naruto.
– ¡Hey! – Naruto chilló y Hinata no puedo evitar solar una pequeña risa, aquello le pareció tan gracioso y tierno a la vez, nunca había estado en una misión con Naruto y Sasuke juntos, pero podía suponer que sería una agradable experiencia – Entonces, ¡vamos! Sasuke, Hinata.
– Hmp, ¿desde cuándo eres el líder?
– ¿Líder? Oh bueno, no lo había pensado – Soltó una pequeña risa al mismo tiempo en que se rascaba con el dedo índice la cabeza – Qué ¡Hey espera Sasuke, no creas que me ganarás teme!
Era una trampa, ahora el Uchiha le llevaba la delantera, brincando de rama en rama sobre los árboles. ¡Pero Naruto Uzumaki no se quedaría atrás! no señor.
– Naruto-kun – Una suave voz lo sacó de sus pensamientos – Demos lo mejor.
– ¡Si! ¡Vamos Hinata!
Y con una sonrisa en el rostro, ambos shinobis dieron un brinco, debían darse prisa o el Uchiha los dejaría.
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Notas de Marvell:
Al fin se acabaron los exámenes (¡eaa eaa!)
Y bueno, vamos avanzando con la historia, me ha sido un poco difícil trabajar con Sakura (no soy hater pero tampoco es muy de mi agrado), aun así traté de manejarla lo mejor posible.
Muchas gracias por sus rw: EscarlataHoz, naiu, Daisuke-37, RankaxAlto, kds, Guest, Danielle-Hime, hina230, Saara-Chan94 (Te quiero tomodachi:3)
Eso es todo, no olviden dejar sus bellos comentarios, me animan a seguir escribiendo :'D
Nos vemos gente bonita, ¡Gracias por leer!
