Género: Romance, friendship, acción.
Pareja: NaruHinaSasu (SasuHina)

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto (Kishitroll). La historia es completamente invención mía.

-Hablan-
-"Recuerdos" -
-Pensamientos-

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– Tsk – Sasuke chasqueó la lengua, estaba molesto ¿en qué diablos pensaba Kakashi? ¿Para qué mandar tantos ninjas a una misión cuando él y Naruto podían hacerse cargo de ella por sí solos? Probablemente no habría estado tan molesto si el Nara no hubiese mandado a la chica Hyuuga ellos, de esa forma solo serían el usuratonkachi y él. Sonaba raro, sí, pero Naruto era la única persona con la que se sentía feliz, muy a pesar de su comportamiento tan extrovertido, a su lado sentía una comodidad como con nadie más en la Tierra.

Lo único que resultaba bueno de todo esto era que por fin había logrado hablar con su antigua compañera de equipo, esperaba que de una vez por todas lo comprendiera, que nunca correspondería a sus sentimientos.

– Está anocheciendo, deberíamos descansar aquí, además…– No pudo terminar la frase cuando fue interrumpido por un gran rugido proveniente de su estómago, a lo que pudo reaccionar con una leve risilla pidiendo disculpas.

Sasuke se llevó una mano a la frente en señal de resignación, Naruto no tenía remedio. Habían estado recorriendo la zona del norte desde hace un buen rato y la noche comenzaba a hacer su entrada. No tenían más de dos horas que acababan de comer, y en estos momentos el estómago de su rubio amigo volvía a hacer su aparición, rugiendo como si no hubiese sido alimentado por dos años.

Hinata solo atinaba a reír ligeramente, no importa lo mucho que Naruto creciera, siempre llevaría consigo ese carisma que tanto la cautivó.

Al final, terminaron por darle el lado a Naruto, buscaron algunos troncos para usarlos como asientos, prepararon las tiendas de dormir y encendieron una fogata que por cierto nada les costó pues se encontraban en un bosque, encontrar leña era algo sencillo y encenderla aún más, los jutsus de fuego de Sasuke resultaban útiles no solamente en batalla.

Abrieron las latas de comida, no sin antes haber pronunciado un "Gracias por la comida". En realidad tanto el Uchiha como la Hyuuga se sentían agradecidos con Naruto, de no ser por él y su estómago parlante no se habrían detenido a comer y siendo sinceros, ambos se encontraban igual de hambrientos pero, por una parte Sasuke Uchiha nunca confesaría algo como tal, eso era de Naruto, primero se enamoraba antes de aceptar algo que a su parecer era vergonzoso.

Por otra parte Hinata que, aunque ya no tuviese la timidez de antes, le resultaba un poco embarazoso tener que confesarle a sus compañeros de equipo lo hambrienta que se sentía aún después de haber comido dos horas atrás, ¿qué pensarían de ella? Que era una glotona quizás.

Durante el tiempo que estuvieron cenando Naruto no dejó de hablar ni de soltar alguno que otro chiste o "estupidez" según Sasuke, recibiendo como respuesta pequeñas risas por parte de la ojiperla y alguna que otra frase como "Ya cállate usuratonkachi" por parte del Uchiha.

De la nada, Naruto soltó un bostezo y Sasuke decidió que lo mejor sería descansar.

– Y bien Hinata ¿qué tal es trabajar conmigo y con el teme? ¿verdad que somos grandiosos? – Más que una pregunta, aquello sonó como una afirmación.

– Uh…

– No seas idiota, sólo han pasado unas cuantas horas – Sin una pisca de interés interrumpió el Uchiha.

– Bah, Pero qué dices Sasuke, ¿tú qué piensas Hinata?

– Bueno… – Debía darle la razón al Uchiha, apenas habían pasado unas cuantas horas de convivencia en equipo.

¿Qué podía decir?, conocía a Naruto de pies a cabeza, sabía del dolor por el que había pasado cuando era niño, el esfuerzo que había hecho para ganarse el respeto de los demás, la determinación con la que vivía, su sueño, la calidez que desprendía y esa sonrisa tan llena de vida que a pesar de los malos momentos nunca desaparecía. Lo había visto crecer desde las sombras, siempre dándole apoyo, creyendo en él aun cuando nadie más lo hacía, siguiendo su camino ninja.

No podía decir lo mismo de Sasuke, lo único que conocía de éste es que era una persona fría y que su clan había sido aniquilado por su propio hermano, pero eso era porque la gente lo murmuraba, no porque realmente a ella le interesara saber sobre la vida de él, a duras penas y sabía de su nombre. Aun así, recordaba el afán de Naruto por traerlo de vuelta, por salvarlo de su oscuridad, por salvar a su amigo, aquello entonces significaba que en Sasuke existía un pequeño rayo de luz al cual Naruto quería rescatar, al que logró rescatar.

– Creo que será grandioso trabajar con Naruto-kun y Uchiha-san

– ¡A que sí, Hinata! – Inconscientemente Naruto sujetó las blancas y pequeñas manos de la ojiperla, provocando un gran sonrojo en ésta.

Hinata pudo sentir como todo el calor le subía a la cara. No se desmayaría, por supuesto que no, ya había superado esa etapa.

Se había superado a sí misma desde antes de la cuarta guerra ninja, desde antes de la invasión de Pain contra Konoha, había dejado a un lado ese tartamudeo y timidez que tenía de niña, se había vuelto más fuerte, más valiente, más confiada de sí misma, todo gracias al trabajo duro, al apoyo de sus amigos y sobre todo, a la motivación que le brindaba día tras día el Uzumaki. Hablando de éste último, se podría decir que uno de los grandes logros de Hinata había sido el poder entablar una conversación con el rubio sin tener que desmayarse, tartamudear, ponerse nerviosa y cosas por el estilo.

Arriesgar su vida por él hizo que algo en ella cambiara y no podía estar más que agradecida por ello, el sonrojo era algo inevitable, pero ¿Quién no se sonrojaría teniendo en frente a alguien tan cálido y atractivo como Naruto?

– ¿Eh? Hinata tienes las manos muy frías, ¿te gustaría tomar mi chaqueta? está calientita, seguro te…

– ¡No!... quiero decir, muchas gracias Naruto-kun, pe-pero no hace falta – soltó el agarre.

Sasuke solo se mantenía como espectador, no hacía falta ser un genio para saber lo que pasaba; a la Hyuuga le gustaba el usuratonkachi, no le importaba el asunto en lo más mínimo pero era de esperarse, Naruto se había vuelto muy popular en todo el mundo, seguramente aquella chica era como el resto de las demás, lo que faltaba, una fan más. Definitivamente la presencia de esa chica estaba de sobra.

– Hora de dormir – Y sin más, el Uchiha se metió a la casa de acampar.

– Creo que nosotros también debemos ir ¿segura que así estás bien?

– Sí…

Bajó la mirada, observando las puntas de sus pies, perdida entre sus pensares. Sasuke ya no estaba con ellos, solo quedaban un rubio y una ojiperla de pie frente a una fogata, era la oportunidad perfecta…

"– Nee-sama, creí que te habías ido a una misión, escuché que tiene que ver con los sucesos extraños de ayer, dime ¿es cierto?

Así es Hanabi, sólo vine por mi equipo y…– unos cálidos brazos la rodearon por la cintura e instintivamente los sujetó con fuerza.

¡No quiero que te vayas! Aún no me has ayudado con mi entrenamiento además siento… siento que será peligroso.

No te preocupes Hanabi, todo estará bien, te prometo que regresaré pronto y cuando lo haga podremos entrenar el tiempo que quieras, las dos juntas… – deshizo el agarre, y ahora era ella quien tenía a su pequeña hermana en un cálido y fuerte abrazo.

Se quedaron de esa forma unos minutos hasta que Hinata cortó el abrazo, debía darse prisa ya que después de esto pasaría a visitar a su padre al hospital, pensó en contarle a Hanabi sobre el estado en el que se encontraba su padre, pero desistió rápidamente, sólo le traería más preocupaciones y tristezas a su pequeña hermana.

Oh, es cierto, he estado buscando un sobre color naranja ¿lo has visto Hanabi?

Te refieres a esto – con una sonrisa picarona la pequeña Hyuuga sacó de las mangas de su kimono lo que tanto había estado buscando su hermana mayor – Sabes, escribir ese tipo de cosas es algo anticuado

¡Hanabi! No me digas que lo leíste

Sólo un poco – Soltando una pequeña risa socarrona, la menor le entregó el sobre a su hermana – Nee-sama deberías poner más esfuerzo en arreglarte, recuerda que posees cualidades que nadie más tiene – Nuevamente hizo gesto de una sonrisa picarona, sabía que su hermana entendía a lo que se refería.

¡Hanabi!..."

Era ahora o nunca.

– Naruto-kun…

– ¿Qué sucede?

– Yo… – Tragó saliva – No, no es nada.

– ¿Eh?

– Buenas noches – Dándole una sonrisa se despidió de él para luego dar media vuelta y meterse dentro de su casa de campaña.

Sin duda a Naruto a veces le resultaba extraña la manera en la que actuaba Hinata frente a su presencia, pero, de alguna forma, le agradaba. Había algo en ella que había cambiado, ya no se desmayaba ni tartamudeaba tanto como lo hacía cuando eran gennins o como cuando Naruto recién llegó a Konoha después de tres años de entrenamiento con Jiraiya. Hinata siempre estuvo en los momentos más difíciles para él y daba gracias a la vida el tenerla en su camino, le gustaban las personas como ella, ya se lo había antes de su pelea contra Neji en los exámenes chunnin, de no haber sido por las palabras de la ojiperla quién sabe si Naruto habría cogido el valor para enfrentarse al genio Hyuuga.

– Buenas noches…

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Las manos le temblaban, el cuerpo entero le sudaba, de su boca salían pequeños gemidos, era como si hubiese estado peleando durante una semana entera sin descansar, no, era peor que eso, ni su última pelea contra Naruto en el Valle del Fin tenía comparación con lo que estaba sintiendo. Sasuke se despertó de golpe, había tenido una pesadilla, una de las tantas que desde hace mucho tiempo ha tenido. No se lo había contado a Naruto, sabía que sólo le traería preocupaciones y después de todo por lo que lo hizo pasar no quería que el rubio sufriera a causa de él. Por fin era libre, por fin se había ido la sed de venganza, por fin se había librado de la oscuridad que lo atormentaba pero lo cierto era que las pesadillas aún seguían presentes, no importa lo mucho que lo intentara, deshacerse de ellas sería algo con lo que lucharía hasta el fin de los tiempos.

Observó como una ventisca de aire movía su tienda de acampar, seguramente afuera hacía un frío terrible, pero necesitaba sentir un poco de frescura, así que se quitó de encima las sábanas que lo cubrían y salió de su tienda, el cielo seguía estando oscuro, lo más probable es que aún era de madrugada, perfecto, podía darse el tiempo de ir y caminar por ahí mientras que Naruto seguía dormido.

Con ese pensamiento en mente sus pies comenzaron a moverse, llevándolo por un camino sin rumbo, tratando de despejar su mente, de pensar en cualquier cosa menos en lo que soñaba noche tras noche.

Pasando entre las ramas de los árboles y arbustos pudo visualizar lo que parecía ser un río, era raro que no estuviera congelado con tanta nieve y frío que hacía pero agradecía que esto no fuera así, meditar escuchando sola y únicamente el sonido del agua corriendo era justo lo que necesitaba, trató de adentrarse un poco más pero una figura lo detuvo, se trataba de la Hyuuga, ¿qué estaba haciendo despierta a tales horas de la madrugada? El Uchiha maldijo para sus adentros, el único lugar tranquilo que había encontrado estaba siendo ocupado por otra persona.

La observó fríamente, se veía tan tranquila sentada ahí sobre la nieve frente a ese río donde se suponía debería estar él, tan tranquila que en cualquier momento aquel tipo extraño podría raptarla y nadie lo notaría, genial, esa chica era una carga.

Se disponía a dar media vuelta, su despertar no podría haber estado peor.

– Niisan…

Se detuvo, tal palabra hizo que el azabache detuviera el paso, sin saber por qué.

– Neji-niisan…– Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos color perla.

Sasuke pudo detectarlo, había cierto dolor en esas palabras, fuese lo que fuese aquello no era de su incumbencia, por lo que se volvió de regreso al lugar donde acamparon, Naruto en cualquier momento despertaría y lo que menos quería recibir era un interrogatorio por parte del Uzumaki.

Error.

El rubio seguía profundamente dormido. ¿En verdad él era el héroe de la cuarta guerra?, sí, así es, Naruto Uzumaki era el héroe de la cuarta guerra ninja y nada ni nadie podría contra él.

Sasuke soltó un suspiro, por un momento se le cruzó la idea de tirar por el barranco a Naruto con todo y casa de acampar, aquello no era tan malo pero sabía que luego de esto solo obtendría chillidos y quejas de su rubio amigo, así que desistió, lo mejor sería despertarlo tirándole algo de agua fría en su cabeza, sí, eso sonaba mejor.

– ¡Ah!

Sasuke se volvió, sus perlas negras se encontraron con las de color blanco-lila.

– Hyuuga.

– Buenos días Uchiha-san – En su rostro no había sonrojo, no había timidez, no había nerviosismo, había… ¿miedo?, no, tampoco era ello, pero sí que se le acercaba al concepto. Haciendo una pequeña reverencia, pasó de lado del Uchiha sin mencionar una sola palabra más.

No había sido una buena noche para ella, había soñado (como tantas veces) con la muerte de su primo. Durante la cuarta guerra, Neji Hyuuga había dado la vida por salvar la de Naruto y Hinata, desde entonces, la ojiperla decidió vivir cada día como si fuera el último, no desperdiciaría la vida que le dio la persona a quien consideraba su hermano, tratando de mostrar sonrisas ante todo, algunas honestas, otras no tanto, lo cierto era que extrañaba a su primo, lo extrañaba demasiado, le hacía tanta falta, había dejado un hueco en su vida que nadie más podía llenar.

No quería volver a dormir, además el sol no tardaría en salir, así que decidió dar una pequeña caminata, respirar el frío aire del invierno y tratar de encontrar un poco de calma antes de partir a inspeccionar la zona asignada por Shikamaru. Digamos que aquello funcionó, no de la manera en la que lo tenía planeado pero al menos pudo desahogarse un poco sin que sus compañeros la vieran o escucharan sollozar.

De vuelta al lugar donde acamparon se encontró con lo que menos esperaba; Sasuke Uchiha se encontraba parado frente a la tienda de Naruto. Se sobresaltó al encontrarlo despierto a tales horas de la madrugada y de su boca no pudo dejar escapar un leve ¡Ah! De tan sólo pensar que podría enfadarse con ella por haber andado por ahí sin su consentimiento. Sabía de antemano que el Uchiha ya no poseía su sed de venganza y que no intentaría dañarla, es más, recordaba que la había salvado no sólo a ella sino también a su padre, pero el comportamiento tan frío y solitario del azabache no ayudaba mucho que digamos, aquello a la Hyuuga le causaba un miedo inevitable, peor aún, ver directamente esos ojos tan negros y profundos hacía que se sintiera como cuando de pequeña la asustaban fácilmente con historias fantasmagóricas, temiendo sola en la oscuridad de su fría y triste recamara.

Tal vez las cosas hubieran resultado mejor si Shikamaru hubiese mandado a Sakura en lugar de Hinata, así habría estado completo lo que alguna vez fue el equipo 7

Era en esos momentos en los que deseaba con todo su ser que Kiba le desmoronara el cabello diciéndole que todo estaba bien.

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– Desayuna rápido, perdimos mucho tiempo por tu culpa

– Ya ya, no me lo tienes que estar repitiendo Sasuke – respondió un Naruto empapado al momento en que tomaba entre sus manos una lata de comida para luego tragar lo que quedaba en esta – Si tan solo fuera ramen…

– En marcha, iremos a paso lento, no debemos pasar por alto cualquier cosa – Comenzó a avanzar sin siquiera darle un último vistazo a sus compañeros – Hyuuga activa tu Byakugan.

– Ah, sí sí – La susodicha hizo lo propio.

– ¡Oye teme! Al menos podrías pedir las cosas agregando un "por favor" – Naruto gruñó.

– …

Sin embargo el Uchiha siguió caminando tranquilamente ajeno a los chillidos de su amigo.

– ¡No me ignores! – Naruto alzó el puño al aire, tomó su mochila y comenzó a seguirle el paso a Sasuke, Hinata hizo lo mismo. Ella y el rubio caminaban a la misma altura.

– Lo siento, esa es su manera de ser.

– No hay problema Naruto-kun – Sonrió tiernamente.

– Dime ¿qué tal la pasaste anoche? Hacía un frío terrible, creí que te congelarías con semejante atuendo que traes – La miró de reojo y volvió su vista al frente.

Hinata se sonrojó levemente, Naruto tenía razón, el atuendo que traía no era el propio para el clima en el que estaban, eso de llevar puesto un short que le llegaba hasta los muslos y una blusa apretada sin mangas no era muy del estilo de Hinata Hyuuga, pero ahora esa era su ropa para misiones ¿qué le iba a hacer?

Y de pronto, todo pensamiento se esfumó al recordar aquel sueño donde una de las personas más queridas por ellas pierde la vida, bajó la mirada y se detuvo en seco, Naruto también lo hizo desconcertado por la actitud repentina de la ojiperla.

– ¿Qué ocurre Hinata? ¿Te sucede algo? – Cuestionó curioso mostrando cierta... preocupación.

Sasuke se mantenía al frente, escuchando la conversación entre el rubio y la de cabello negro-azulado, no porque quisiera, pero no había otra cosa mejor que hacer en lo que se aproximaban a su objetivo. Esperaba que la Hyuuga se lanzara llorando a los brazos de Naruto, la había escuchado en la madrugada pronunciar algunas palabras con cierto dolor en ellas, y como toda buen fangirl seguramente lo usaría para obtener el consuelo del ahora chico más popular de todo el mundo ninja.

– No es nada Naruto-kun, me siento muy bien.

Pero no fue así, igual no era algo que al Uchiha le importara

Hinata retomó el paso dibujando una sonrisa en su rostro y Naruto no pudo hacer más que seguirla.

Caminaron unos cuantos metros más hasta que Sasuke se detuvo y por consiguiente sus dos compañeros hicieron lo mismo.

– Hyuuga, ahí – El azabache señaló una cueva que al parecer se encontraba a una gran distancia de ellos – Dime qué puedes ver.

La ojiperla activó su Byakugan y fijó la vista en el punto señalado – Hay una laguna que brilla en el fondo de la cueva, una laguna que está brillando.

– ¿Una laguna que brilla? – Sasuke arqueó la ceja.

– Así parece.

– Entonces andando.

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Notas de Marvell:

Una enorme disculpa a todos mis lectores pero no había tenido el tiempo suficiente para escribir el capítulo, ando atareada con la uni y siendo sincera, también andaba fuera de inspiración, pensé en dejar la historia pero luego de ver sus hermosos reviews (y de escuchar el bello ost de FSN: Kishi Ou no Hokori) decidí continuar y ¡voalá!

Vamos avanzando, de poquito a poquito. Recuerden que esto es amor lento, por favor no se me desesperen D:

¡Muchas gracias por sus rw!: yaz, Yukki-Onna, Cami-shama, hinasweet, RankaxAlto, Guest, DAMIC00, Daisuke-37, ciin uchiha, nn, Jesy, Kislev-sempai, Bonezita, Saara-Chan94 :3

Gracias por leer, nos vemos gente bonita ;)