Notas de autor al final, favor de leer.
Advertencia: Esta historia posee posible yaoi [hombre x hombre]. No hay mucho que advertir aquí. Cualquier error ortográfico o de mi posible dislexia es mi culpa. Reclamos a mi persona.
Disclaimer: El mundo de Tokyo Ghoul y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Ishida Sui. Esta historia fue escrita con la finalidad de agradar y entretener al lector.
Historia 100% original. Propiedad de KingOfMisery & OuttaControl845. Historia con derecho de autor.
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Ϟ Como un fuerte latido Ϟ
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Si hay algo difícil en la vida seguro que era declararse a alguien. Tener que decir en voz alta todos aquellos sentimientos que has mantenido guardados durante mucho tiempo, a veces hasta por años. Por esa misma razón continuaba allí, congelado, con ese par de ojos color marrón posados sobre los propios, complicándole así aun más la situación. El pánico lo había consumido a pesar de ya haber estado preparado para esa situación, pero ahora se estaba arrepintiendo de lo que había dicho y lo que estaba por decir.
Sabía bien lo que podía ocurrir, que ese podía ser el inicio de algo perfecto o el fin de una bella historia. Sabía que, así como podía ser correspondido, podía ser rechazado, y hasta despreciado. Porque no era normal lo que sentía, y eso aumentaba las probabilidades de ser abandonado por la persona a la que más amaba. Se había preparado para todas esas cosas desde hacía varios meses, pero había olvidado prepararse para algo más.
¿Cómo rayos iba él a decir algo como aquello? Hablar abiertamente sobre sus sentimientos más profundos, puros y sinceros. Él, que no era nada bueno con las palabras. Tal vez debió escribirle una carta, pero ya era tarde.
El rubio permaneció frente a él, con mirada seria y una ceja alzada, clara muestra de la confusión y extrañeza ante la situación. Debió preparar un discurso. Debió haber hecho fichas. Debió haberlo ensayado por días. Debió haber hecho cualquier cosa para no estar pasando en un momento tan bochornoso.
Sus labios temblaron al momento de querer formular una oración, pero, una vez más, nada provino de su garganta. Por fin el más alto bufó, regresándole al mundo de los normales.
— Escúchame, no sé qué está pasando, pero ya me cansé, ¿Vale? Tengo que ir a trabajar, no puedo darme el lujo de perder el tiempo.
— N-no, espera. —Intentó, de forma muy vaga, reparar todo lo que había hecho, pero por más que doliese tenía razón, tan solo lo había hecho perder el tiempo. Su mirada fue a dar contra el suelo, encogiéndose de hombros. — Lo lamento, tan solo quería que… Lo siento, no quería molestar.
Sus dedos rozaron la mejilla del azabache, fue un tacto dulce y cálido, lleno de ternura, uno que obligó al menor a alzar la mirada. Esbozó esa típica sonrisa que siempre acompañaba a su persona.
— Tranquilo, no me molestas, nunca me molestarías. Pero tengo que hacer, si quieres me lo dices otro día.
Kaneki infló los mofletes, aferrándose al rubio en un fuerte abrazo que fue inmediatamente correspondido.
— No, tenía que ser hoy.
— Entonces dímelo.
— No puedo.
— Pues haz algo. —Su voz le demostró que Hide se había comenzado a desesperar. Ya había perdido la cuenta de cuantos minutos llevaban así.
Mordió su labio inferior, pensando en una solución rápida para no robarle tiempo a su amigo ni dejar que ese incómodo momento causara algún problema en su relación. No servía con las palabras cuando no eran escritas, y la idea de redactarle una carta no se había cruzado por su pequeño cerebro; el último medio de comunicación que le quedaba era el gestual, y no era como si pudiese utilizar el lenguaje de señas, o que Hide lo fuese a entender.
Alzó una mano, tembloroso, rozando la mejilla ajena segundos antes de alzarse un poco, rozando sus labios con los ajenos. Su corazón, el cual ya latía con demasiada fuerza, comenzó a retumbarle hasta los oídos, pareciendo que cualquiera lo pudiese escuchar. Hide quiso hablar, mas Ken no se lo permitió, dándole un largo y dulce beso.
Un largo y dulce beso que no fue correspondido.
Se apartó, observando la reacción del de hebras doradas, comenzando a arrepentirse una vez más de sus acciones. Retrocedió, sintiendo como un nudo se comenzaba a formar en su garganta, sofocándole, y su corazón casi se detuvo al escuchar sus palabras.
— ¿Q-qué diablos fue eso?
— Y-yo… ¡Lo siento! —Corrió en dirección contraria, sintiéndose el idiota más grande del mundo.
Lo había arruinado, había arruinado la única amistad que tenía. Había arruinado todo lo que tenía con esa persona la cual lo había amado como un amigo y hermano, pero no como algo más.
Hide terminó de reaccionar al ver a su amigo correr. Sin dudarlo ni un segundo le siguió, y cuando estuvo a una nada de detenerle un auto se interpuso entre ellos, casi tirándolo en el proceso. El señor se dedicó a lanzarle insultos, gritando que la luz estaba en verde para él, y que por mocosos estúpidos como Hide personas inocentes acababan en la cárcel por atropellarlos.
Mientras se disculpó perdió al azabache de vista.
Volvió al lugar donde habían estado, maldiciéndose una y otra vez, ¿No pudo haber dicho algo mejor? Claro, no hubiera sido correcto decirle algo como "Oye, no he comprendido el mensaje, dame otro a ver si me llega", cosa que estuvo tentado a decir. El problema había sido que no lo había procesado con rapidez. El problema fue que no se lo esperaba.
Kaneki nunca demostró estar enamorado, y si lo hizo él nunca lo notó. Al recibir el beso no supo qué decir, y lo único que surgió de sus labios fue esa ridícula pregunta que había sido mal interpretada.
Golpeó su cabeza contra la pared más cercana, recibiendo las miradas de todo aquel que pasaba. Luego de repetir aquella acción otras seis veces se decidió.
Tenía que ir a Anteiku y arreglar las cosas con Kaneki, y ahora ser él quien le dijese todo con un beso.
Corrió lo más rápido que pudo, ignorando algunos semáforos y golpeando a la gente que no se apartaba ante su llamado. El único momento en el que sintió paz fue cuando pudo divisar aquél edificio donde trabajaba su amigo. Aceleró el paso, subiendo el par de escalones con un salto y empujando la puerta con fuerza, haciéndola chocar contra la pared.
— ¡Kanek-! —Enmudeció al ver la reacción de todos los presentes, quienes le veían con rostro aterrado. A lo lejos logró ver que una anciana se había arrojado al suelo, asumiendo que era un asalto.
— ¡Nagachika! ¡¿Qué diablos crees que haces?! —Nishio le tomó de la oreja y lo arrastró lejos de la entrada, hasta detrás del mostrador donde se encontraban Touka e Irimi. Ninguna de las dos se veía contenta, al igual que el castaño. — No puedes entrar de esa forma, ¿A caso te faltan algunas neuronas y no puedes pensar?
— Lo lamento, pero necesito hablar con Kaneki.
— A mí qué me importa eso, ¡No puedes entrar así! —Esta vez fue Touka quien le reprendió, haciéndole bajar la mirada. Se sentía idiota por el simple hecho de ser regañado por una chica menor. — Pudiste venir a preguntar.
— Lo siento.
— Tus disculpas no le quitan el susto a esa pobre anciana.
— Dije que lo lamento.
La chica bufó, pero no siguió con el regaño pues un cliente la llamó para ser atendido. Irimi se dedicó a ir a calmar a la pobre señora y procurarse de que no le diese ahí mismo un ataque cardíaco. Hide dejó escapar un largo suspiro mientras golpeaba su cabeza contra el mostrador.
— ¿Y hoy qué te pasa? —Nishio llegó a su lado, haciéndole alzar la mirada. — Normalmente vienes casi a dejar a Kaneki al trabajo.
— Superior, soy un idiota. —Hide se abalanzó contra el castaño, tomándolo por sorpresa. — No pude haber actuado de forma más estúpida. ¡No quiero perder a Kaneki!
— Basta. —Nishio le dio un pequeño golpe en la mejilla, simplemente para callarlo. Cuando Hide se apartó con una mano en el área golpeada prosiguió. — En lugar de lamentarte y decir cosas sin sentido haz algo.
— Eso venía a hacer.
— ¿Y qué pasó?
No supo cómo contar aquello, seguro que el mayor se reiría de su situación y lo molestaría por una reacción tan virgen y "no homo". Pero era al único que tenía, al menos él sí sabía sobre relaciones.
— Kaneki… Él actuó muy raro hoy, me tuvo mucho tiempo en una calle sin decirme nada. —Cruzó los brazos sobre la fría madera, posando el mentón sobre estos. — Luego de mucho tiempo, él… Kaneki me besó, y-.
Tal y como había pensado, Nishio lo interrumpió con una carcajada, recibiendo una mala mirada de las dos mujeres. Cubrió sus labios con el dorso de su mano, intentando recobrar el aliento para hablar.
— Espera, ¿A Kaneki le gustas? Vamos, pero que mala suerte tienes. ¿Por qué no le dices que tienes el ojo sobre una chica, pero que te encanta la amistad que llevan? ¿Quién dice que no podrán llevar la misma relación ahora?
— Pero él me gusta.
El mesero calló ante aquella confesión, ahora sí que se la había puesto difícil. Apoyó ambos codos contra el mostrador y sus mejillas contra sus manos, viendo de reojo al rubio.
— ¿Entonces cuál es el problema?
Su mirada acabó en el suelo al momento que habló en un hilo de voz. — Mi respuesta se interpretó como un rechazo.
Pudo escuchar un ruido seco cuando el más alto llevó una mano hasta su propia frente. — Nagachika, en verdad que eres un idiota, tienes que arreglar eso.
— ¡Lo sé! —Sintió una presión en el pecho y su mirada se nubló un poco. No, no podía llorar, no frente a su superior. Ocultó la mirada tras su corto flequillo. — No quiero perderlo.
Nishiki podía asegurar haberse sentido asqueado consigo mismo al sentir aquello hacia el menor, ¿Se estaba sintiendo conmovido? ¿Preocupado? ¿Sentía lástima? Sacudió su cabeza en un vago intento por dejar de pensar en todo eso, Nagachika no era más que una persona, un posible bocadillo que ahora tenía privado comer. No podía sentir empatía por ese chico, pero tampoco podía dejarlo sufrir.
— ¿Sabes qué? Ven mañana, Kaneki no se podrá librar del trabajo dos días seguidos.
Hide alzó la mirada con una sonrisa en el rostro, sintiendo aquella mano palmear su espalda. Hubiera abrazado al más alto pero Touka los interrumpió, mandando a Nishiki a hacer su trabajo. Se negó a ordenar alguna cosa, y luego de volverse a disculpar por las molestias se despidió, abandonando el local con un mejor ánimo. Las cosas no habían terminado todavía, a él y a Kaneki les quedaba una vida por delante, y si no le contestaba ese día lo intentaría al siguiente, y así por el resto de su vida.
Estaba seguro de que al otro día lograría arreglar aquel malentendido.
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~Notas de Autor
¡Hola! Aquí lo que seguramente han estado esperando con ansias, el quinto y penúltimo one-shot de esta hermosa pareja. Hoy yo he tenido los honores de escribir la historia, no la he corregido yo así que cualquier error pido disculpas, aunque una personilla muy especial me la ha revisado. Ya, pues, aquí van 1,735 palabras en las cuales toda la melosería de los escritos anteriores se ha perdido. ¿Dudas con el one-shot? Espero resolverlas aquí abajo.
¿Recuerdan que anteriormente se había dicho que este one-shot ya sería más acorde al manga? Bueno, pues esto se desarrolla un día antes de la llegada de Yamori a Anteiku. De allí me imagino que ya comprenderán a qué va toda la cosa y más o menos qué contendrá el último escrito.
Otra, aquí me hubiera gustado poner más romanticismo, pero si lo hacía no podía quedar el hecho de que Kaneki lo asumía todo como un rechazo. ¿Por qué la reacción de Hide? Bueno, nadie se espera que su mejor amigo sea homosexual, ni aunque te guste.
La razón de la tardanza es la negación, estos dos capítulos son como que los más duros de escribir, este es demasiado importante para llegar a la parte final, en la que lloraré cuando la escriba. Pero qué más da, hoy me pondré a escribirlo, que ese sí lo tengo pensado de pe a pa. Oh, como ninguno de los dos escribíamos esto una tarde me dije "Es hora de que te dediques y escribas un poco", así que comencé como a inicios de junio, pero cuando iba por la parte en la que Hide llega a Anteiku me quedé bloqueado, no sabía ni qué escribir, y lo supe hasta hoy.
Los one-shots están planeados desde el primer día, los siete, ya sabemos qué contendrá cada uno así que esto no ha sido sacado de mi loca mente, tenía que escribirlo así quisiera o no.
Ahora, momento de publicidad (?), como habrán leído nos fuimos también a wattpad, ¿Razón? Bueno, evitar que se re-suban allí las historias, que a muchos conocidos les ha pasado. Y como yo no hacía nada en esta cuenta pues a mí me tocó crearla, y yo la manejo.
Yo creo que eso es todo, gracias por leer y sobre todo gracias por esperar. Recuerden que los comentarios son como su forma de agradecer, y nos dan ánimos para proseguir con las historias, dejen uno y estaré agradecido al mil. That's all. Su servidor se despide, tengan buen día o noche.
— KingOfMisery
