Notas de autor al final, favor de leer.
Advertencia: Mención a viejos capítulos. Este es el primer extra de Como Estrella Fugaz. Cualquier error ortográfico o de mi posible dislexia es mi culpa. Reclamos a mi persona.
Disclaimer: El mundo de Tokyo Ghoul y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Ishida Sui. Esta historia fue escrita con la finalidad de agradar y entretener al lector.
Historia 100% original. Propiedad de KingOfMisery & OuttaControl845. Historia con derecho de autor.
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Ϟ Como un lejano recuerdo Ϟ
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Sintió como era rodeado por sus brazos, llenándose de una calidez que jamás había llegado a experimentar. Sus labios rozaban la piel de su nuca provocándole un ligero cosquilleo que bajaba por toda su espina dorsal, a pesar de todo no se pensaba negar al tacto, le gustaba y lo único que quería era que continuara. Sus labios se curvaron al momento que dejó escapar una pequeña risilla, sintiendo como el contrario comenzaba a repartir besos por sus hombros y cuello. Le gustaba, a pesar de que no comprendía qué era lo que estaba pasando le gustaba demasiado.
Se intentó girar pero el agarre proporcionado por el rubio se lo impidió, robándole un par de quejidos que le hicieron reír. Una vez más quedó encantado ante esa risa que parecía ser una dulce melodía, regocijándolo de sobremanera. Alzó ambas manos hasta llevarlas a las mejillas del chico, acariciando estas mientras sentía como pegaba la nariz a su cuello, volviéndole a causar ese cosquilleo al momento en que inhalaba.
Por fin ambos brazos se apartaron de su torso dándole la oportunidad de girarse como tantas veces ya lo había hecho. Sabía a la perfección con lo que se iba a encontrar, lo había visto tantas veces que ya no necesitaba de sus ojos para reconocer cada una de sus facciones; pero de igual forma algo en su interior le gritaba que se girara por la necesidad de volverle a ver. Y así lo hizo, encontrándose con esa alborotada y rubia cabellera acompañada por unos mechones castaños en la coronilla.
Algo se agitó en su corazón al ver sus labios curvarse y una de sus manos posicionarse en su nuca, atrayéndole hasta quedar a escasos centímetros de sus labios. Sus mejillas se enrojecieron, y cuando sus labios se rozaron correspondió al tacto, rodeando el cuello ajeno con sus brazos en un intento por estar más cerca del rubio. Se apartaron por unos segundos los cuales bastaron para que este le susurrara un Te Amo, volviendo a unir los labios en un dulce beso. Las caricias en su cadera no tardaron en llegar, igual que en todas las veces que se encontraban, y ante cada roce su piel parecía arder de una forma satisfactoria. Se volvió a separar de sus labios, susurrando aquellas palabras que repetía tras cada encuentro.
— Nunca lo dije, yo te amo.
Y tras aquello su mirada se encontró una vez más con aquel lugar donde debería haber un rostro, sin poder ver más que una dulce sonrisa; y luego de un último beso Sasaki despertó.
Sus mejillas estaban húmedas gracias a las lágrimas que había derramado durante el sueño. Seguía sin comprender la razón por la cual lloraba, o siquiera la razón por la cual soñaba con aquel chico. Aquello se repetía, noche tras noche, hostigándolo y dejándolo más que confundido. Nunca había hablado del tema, pero ya después de soñar casi tres años con lo mismo consideró que era hora de hablar con alguien. Tal vez podrían ayudarle a comprender aquel extraño sueño, o quizás a saber quién era el que le susurraba noche tras noche esas palabras que lograban alborotar su corazón.
Escuchó una voz al otro lado de la puerta de su habitación la cual hablaba algo sobre desayuno, supuso se trataba de Saiko, y solo por tratarse de ella se levantó yendo a lavar su rostro al baño, luego tomó el suéter que siempre dejaba colgado en la silla de su escritorio y salió, siendo recibido por aquellos jóvenes que le habían sido encomendados hace ya algún tiempo.
Al final Sasaki se había encariñado con ellos a pesar de sus actitudes. Ya se había acostumbrado a lo intenso que era Shirazu, o la dejadez de Yonebashi, y hasta al humor frío y distante que Urie siempre mantenía. Esas actitudes eran las que habían logrado tomar a Haise una actitud similar a lo paternal, prometiéndose a sí mismo, sin saber el porqué, que los protegería hasta el final. No podía negar tener cierta debilidad ante Tooru, pero como solía decirle a Mado, todo padre tiene un hijo que se podría considerar el preferido.
Sus obligaciones en casa no pasaban de alimentar y cuidar el bienestar de esos chicos, así como velar por que no se fuesen a dañar —matar— entre ellos. Desde que su memoria le permitía recordar había estado bajo el "cuidado" de la CCG, específicamente Kishou Arima, una persona a quien hasta podría considerar un padre y mentor, la persona que más asemejaba a esa imagen paterna que no sabía si existía en lo más profundo de sus perdidos recuerdos.
Muchas cosas habían ocurrido durante esos años, de algunas habló con Mado, otras, como aquel sueño que le atormentaba, prefería guardarlas en lo más profundo de su memoria, quedándose a la espera de que estas se volviesen a borrar, dando reinicio a su vida. Para él Akira era su mayor consuelo, la única persona con la cual se sentía bien de contarle muchas de sus preocupaciones y hasta miedos; no tenía idea si a esta le interesaban o si siquiera le escuchaba, pero con el simple hecho de quedarse en silencio mientras él hablaba le bastaba y hasta sobraba. Akira era como su diario sin candado, aquel que, a pesar de no estar asegurado, nunca iba a ser abierto por manos que no fuesen las propias.
Por esa misma razón fue a su oficina al llegar al edificio de la CCG. Por ese simple motivo sintió la necesidad de desahogarse y buscar respuestas con ella. Porque lo sabía, Mado estaba enterada del pasado que había vivido, y sabía más de Kaneki Ken de lo que él podía siquiera imaginar. Igual que Arima. Igual que Suzuya.
— Oh, Akira, has amanecido tan bella como siempre. —Canturreó adentrándose en su oficina, esbozando una sonrisa que fue recibida con un gruñido por parte de la rubia. Lo ignoró, caminando hasta apoyarse en el respaldo de su silla. — ¿Qué estás haciendo?
— Papeleo, Haise, no tengo tiempo para ti ahora. —Ni siquiera le volteó a ver ni le reclamó por estarla utilizando de respaldo, simplemente continuó haciendo lo suyo, pasando hojas y haciendo algunos apuntes en la computadora.
— ¿Nada de tiempo? Pero al menos puedo ayudarte así conversamos un poco y-.
— ¿Qué quieres? —Mado le interrumpió, girando la silla para verle de frente, obligándole a incorporarse. —Se directo, aunque no rechazaré esa ayuda.
Antes de siquiera dejarle responder le entregó unos cuantos papeles, señalando la silla más cercana. — Harás los apuntes a mano, luego yo los pasaré.
— Que cruel. —Soltó una risilla, obedeciendo, arrastrando la silla hasta quedar a su lado. — ¿Conejo?
— Ya sabes que es mi caso asignado por ahora.
— Y pareces llevar un largo tiempo tras él. —Se atrevió a bromear pasando su dedo por el borde de las hojas, y una simple mirada por parte de Akira fue suficiente para callarlo y hacerle susurrar un perdón. — A todo esto, Akira, ¿Tú estuviste antes de la redada a la cafetería, cierto? Contra el Búho de un ojo.
— No te diré que llevaba mucho tiempo de estar en la CCG, pero sí, estuve unos cuantos meses antes de eso. ¿A qué se debe esa curiosidad?
Sasaki suspiró, buscando las palabras correctas para decir aquello. Akira había conocido a muchas personas que al parecer estaban involucradas en su pasado perdido. Hizo una par de apuntes en una hoja en blanco y la volteó a ver. — Últimamente ha habido algo que me inquieta. Un sueño.
Aquellas palabras bastaron para que la investigadora fijara por completo su atención en el menor. Arima le había dicho que era probable que Haise comenzara a recordar cosas, que debía estar atenta a esto.
— ¿Qué clase de sueño? —Preguntó dejando un par de papeles sobre el escritorio.
— Es una persona que no logro reconocer, ni siquiera le puedo ver por completo. ¿Raro, no? —Volvió a reír rascando su nuca con su mano izquierda. El silencio por parte de la mayor le hizo sentir incómodo, razón por la que prefirió continuar. — Quería ver si tú no podías ayudarme a al menos conocer su rostro por completo.
— ¿Y por qué asumes podré hacer eso?
— Porque tú lo sabes todo, es cosa de mujeres.
Mado frunció el ceño, acto que bastó para que el menos se volviese a disculpar. Pero en parte tenía razón, se sorprendía hasta a sí misma por todo lo que sabía. — Anda, ¿Qué cosas recuerdas?
Sus labios se curvaron al escuchar aquello. Rápidamente intentó recordar aquellos detalles que alcanzaba a ver en sus sueños. — Bueno, sé que es rubio, de cabello un poco largo, hasta el mentón tal vez, pero las raíces son castañas. —Akira se levantó caminando hasta la librera más cercana, indicándole con la mano que continuara hablando. — Amm… Blanco, una sonrisa muy dulce… Creo que solo.
No respondió, continuó buscando entre el montón de libros y reportes hasta que encontró un cartapacio azul oscuro. Volvió a sentarse junto a Haise abriendo este y comenzando a pasar las páginas. Logró ver algunas fotos tamaño cédula con algo escrito en negrita al pie, suponiendo que se trataba del nombre; todos vestían el mismo traje: el uniforme de la CCG. Akira continuó pasando las hojas sin permitirle ver bien una sola foto, y antes de llegar al final se detuvo, posando su dedo índice sobre la tercer fotografía de la tercer fila.
— ¿Así? —Le vio de reojo, acercándoselo un poco para que pudiese ver mejor, pero sin retirar su dedo.
Muchas cosas le habían pasado durante esos tres años, cosas que había almacenado en su vacía memoria a la espera de que estas no se fuesen a borrar de nuevo. Una de esas cosas era aquel sueño, algo que le había acompañado desde que su memoria le había permitido recordar. Por esa misma razón no tardó ni tres segundos en reconocer a aquel chico, pudiendo por fin completar el rostro que siempre lo acompañaba por las noches.
Y dos grandes y expresivos ojos marrón.
No se dio cuenta del momento en el que su mirada se nubló a causa de las lágrimas, tampoco entendió el porqué de esto. Respiró profundo, rogando a quien le escuchara el que su voz no se fuese a quebrar, atreviéndose a hablar.
— ¿Quién es?
— Un chico que entró a la CCG unos meses antes del exterminio al Búho. Era alguien muy amable y risueño, grandioso con la información, pero desapareció esa noche. —Sasaki pudo escuchar cierto tono nostálgico en las últimas palabras, así como una mirada triste en Akira. Esta sacudió un poco la cabeza, apartando la mano y cerrando el cartapacio. — Bueno, ¿Sí era él?
No supo si debía responder. Por algún motivo Akira no le había dicho su nombre, tal vez ella sabía que ese chico había influenciado en su pasado, y por eso ahora él lo soñaba. Tal vez a la CCG no le convenía que él comenzara a recordarlo. Tal vez, si se enteraban de que estaba recuperando uno de sus recuerdos buscarían cómo volverlos a borrar, dejando de nuevo su memoria limpia, bautizándolo de nuevo y poniéndole un nombre totalmente diferente. Ni Kaneki ni Sasaki.
— No, no era él. —Susurró, sorprendiendo a la mayor. — Se parecía, pero no era él.
— Oh, ya veo, creí que sería él. —Volvió a guardar el cartapacio en la librera, volviendo a su propia silla para continuar con los papeles.
No sabía si había sido la mejor decisión el mentir, el negar que era él quien le susurraba aquellas palabras cada noche sin falta. Pero lo había hecho, y —lamentablemente— ya no había vuelta atrás.
— Pero gracias, por querer ayudarme. —Volvió a hablar e intentó sonreír de forma que pareciera sincera. Funcionó.
Akira devolvió el gesto, y sin decir más ambos volvieron a trabajar, conversando de cosas totalmente distintas, como el almuerzo, o los nuevos investigadores, hasta hablaron sobre Arima arriesgándose a que este apareciera en la puerta, como si lo hubiesen invocado. Al final era mejor dejarlo así, manteniendo aquel sueño escondido en lo poco que había salvado de su memoria, a la espera de que esta jamás se fuese de su lado.
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Sintió como era rodeado por sus brazos. Sus labios rozaron la piel de su nuca, provocándole un ligero cosquilleo que recorrió su espina dorsal. Sus labios se curvaron al momento que dejó escapar una pequeña risilla, sintiendo como el contrario comenzaba a repartir besos por sus hombros y cuello. Alzó ambas manos hasta llevarlas a las mejillas del chico, acariciando estas mientras sentía como pegaba la nariz a su cuello, volviéndole a causar ese cosquilleo al momento en que inhalaba.
Ambos brazos se apartaron de su torso dándole la oportunidad de girarse como tantas veces ya lo había hecho, encontrándose con esa alborotada y rubia cabellera acompañada por unos mechones castaños en la coronilla.
Y dos grandes y expresivos ojos marrón.
Sintió las lágrimas rodar por sus mejillas al momento que fue tomado por la nuca, ambos labios se unieron y rodeó su cuello con sus brazos. Se apartaron y el chico le susurró un Te amo, cosa que solo consiguió que más lágrimas cayeran. Le sonrió, acariciando su mejilla y manteniendo una dulzura en su mirada, luego le secó las lágrimas, besando su frente.
— Debí decirte cuando te amaba. —Sus frentes se unieron. A pesar de la sonrisa que el rubio mantenía Haise podía sentir una gran tristeza en sus palabras. A pesar de la alegría que se veía en su sonrisa él sabía que ese chico estaba sufriendo. — Debí impedir que te lastimaran así. Soy el peor, ¿No? —Se apartó un par de centímetros, apoyando el mentón en su hombro y susurrando aquel nombre que tanto lo atormentaba. — Kaneki.
No supo por qué le apartó de un empujón, retrocediendo sin poder reconocer ya donde se encontraban. Bajo sus pies había agua la cual despendía un olor desagradable.
— Debí aprovechar todo el amor que me diste. —Aquella voz le hizo volver a alzar la mirada, viendo como este comenzaba a caminar lentamente hacia él, y esa sonrisa que tanto le encantaba se transformó en una sonrisa adolorida, y esos ojos que por fin pudo ver reflejaron todo el dolor que había sentido. — Debí ayudarte.
— ¡Cállate! —Se abrazó a sí mismo, cayendo de rodillas contra lo que pareció ser metal. Una alcantarilla. Una vez más las lágrimas humedecieron sus mejillas. — No sigas, por favor, no sigas. —Rogó en un hilo de voz, encogiéndose de hombros e intentando detener el llanto.
Escuchó el ruido del agua con cada paso que el rubio daba, eran lentos y temerosos. Al llegar a menos de un metro de distancia se detuvo. — Kaneki, te-
— ¡Vete! —Alzó la mirada, encontrándose con un rostro sorprendido y ligeramente herido. Se inclinó para abrazarlo, pero Sasaki por inercia le apartó ambas manos de un golpe. — Eres… Eres un mentiroso. —Murmuró aquello, sin comprender bien a lo que se refería. Pero algo en su interior necesitaba decirlo, algo en su interior necesitaba gritarle una sola cosa. — Yo… ¡Te odio, Hide! ¡Te odio!
Y con aquel simple nombre sintió que su mundo cobró un poco de sentido.
Lágrimas cayeron por las mejillas del rubio, quien lo abrazó a pesar de las quejas. — Lo siento, Kaneki, perdóname .Deja de hablarme, pero por favor, no me odies.
No quiso corresponder al abrazo, no se sentía capaz de hacerlo. Podía sentir su cuerpo temblar entre los brazos contrarios. ¿Qué era lo que había pasado? ¿Qué era Hide para él? ¿Un hermano? ¿Un amigo? ¿Humano? ¿Ghoul?
Rodeó su cuello con ambos brazos, acurrucándose en su pecho y sintiendo una seguridad que jamás había sentido, al menos no dentro de lo que se le había permitido recordar. Y sin saber por qué susurró, sintiendo la necesidad de decirlo. — Por favor, perdóname.
Él tan solo le sonrió, murmurando algo que no logró comprender. Y tras un último beso Sasaki despertó.
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~Notas de Autor
Hola, aquí de nuevo KingOfMisery presentando este primer extra de Como Estrella Fugaz, ¡Yai! —Tira serpentinas (?)—. Bueno, antes que nada quiero disculparme por la tardanza con este extra, era mi responsabilidad escribirlo —el segundo lo hará OuttaControl— y ya lo tenía todo pensado, pero al momento de escribirlo tuve un bloqueo, y luego la escuela me quitó tiempo. Pero aquí están, 2,640 palabras de puro cameo con los viejos capítulos, palabras que espero disfruten. ¿Finales felices? ¿Cómo se comen esas cosas? ¿Con limón? (?)
Creo que no hay nada que aclarar, tan solo debo agradecer por parte de los dos el que hayan leído esta historia y este primer extra. Nos han llegado muy lindos mensajes y comentarios sobre esta historia, ¡No saben lo felices que nos hacen! Es muy lindo saber que la siguen disfrutando, y esperamos que así siga.
En Fanfiction esta historia ya tiene 965 lecturas, 17 favoritos y 13 bellos comentarios, en Wattpad tiene ya 1.7K lecturas, 249 votos y 37 comentarios, ¡Muchas gracias! —Llora como el macho que es. (?)— Son un amor, seguiremos escribiendo cosillas de esta hermosa OTP, ahora cosas menos tristes, lo prometemos. O al menos lo intentaremos.
Y eso es todo por ahora. Gracias a quienes leyeron hasta acá, y a los que no pues también, les debemos mil. No olviden que los comentarios son la gasolina que necesita un escritor para hacer bien su labor, por favor, dejen su opinión y les estaremos muy agradecidos. 3 Btw, ¡Feliz San Valentín! Espero lo disfruten.
Sin más su servidor se despide.
— KingOfMisery
