Caray! Yo sé que muchas están por prender las antorchas para lincharme! ya 4 años de que empecé esta historia y no puedo terminarla, lo admito! mi musa tomó maletas y se fue. Sin embargo decidió volver por ustedes, mil gracias a todas estas personitas maravillosas que me mandaron comentarios y me dieron favorito, en serio significa mucho por mi.
Y sin mas preámbulos! A lo que nos urge Chencha!
Capitulo 4
El auto Mercedes Blanco se estacionó en el Grand Hotel de Tokio, bajó el chofer y abrió la puerta trasera dejando ver a Hikari muy nerviosa pero sin perder el estilo, agradeció al chofer y a paso seguro entró en el hotel en busca del restaurante.
Detrás del mercedes blanco se estacionó un Audi gris del cual bajó el chico Rubio, alto, esbelto, con un traje gris que le quedaba a la medida exacta que realzaba su cuerpo atlético, sonrió al ver como la chica pelinegra entraba en el hotel visiblemente nerviosa, el valet parking llegó para tomar su auto, el chico rubio veía el hotel con cierta familiaridad, entro sin pensarlo.
Hikari se sentó y pidió jugo para tranquilizar los nervios, estaba sentada de espaldas a la puerta por lo que no pudo ver cuando el chico rubio entró. Al verla de espaldas pudo reconocer el cabello negro brillante, caminó directo a ella.
-Akira Toudou?
-Eh?...- de pronto al escuchar como la llamaron se le erizó la piel y se puso muy rígida, levantó la vista con un poco de miedo en sus ojos- S..Si…
-Mucho gusto, soy Kei Takishima, tu cita de hoy, perdón por llegar después de ti, tenía entendido que acostumbrabas llegar tarde- tomando asiento frente a ella
-Aaah..jajaja eso dice…- ruborizándose haciendo notar su nerviosismo, sin embargo no podía dejar de ver sus ojos de miel, su mirada tranquila, esos movimientos seguros y precisos
-Señorita aquí tiene su jugo- interrumpiéndola el mesero, al fin salió de su ensoñación y se dio cuenta de que no dejaba de ver a Kei a lo que ella solo sonrió amable al mesero y decidió poner toda su atención en el jugo
-Háblame de ti Akira, ¿puedo llamarte Akira verdad? No estoy muy relacionado con la costumbre de llamar por los apellidos, como sabrás recién llego de Inglaterra.
-No se preocupe, puede llamarme por mi nombre… yo no tengo mucho que contar sobre mi, ya debe saberlo todo por el archivo del omiai… mejor cuénteme de usted señor Takishima, ¿Cómo estuvo Inglaterra?- siendo de lo mas cortés tal cual se lo había enseñado Finn
-Muy frio, mucha lluvia, 4 estaciones en un mismo día… no tan mal. Dejemos de lado que estamos en un omiai, como recién llego a Japón ¿podrías enseñarme algunos lugares? No lo sé, podríamos ser ¿amigos? – sonriéndole amable Kei sin perder de vista la cara expresiva de Hikari quien al escuchar su petición casi se ahoga con el jugo que estaba tomando
-Cla…claro! Si… yo..em… lo llevaré, ¿por dónde quiere empezar? ¿Museos, lugares artísticos, restaurantes?- al fin le veía la utilidad a las lecciones de Sakura!
-Porque no algo que te guste?- sugiriendo el rubio
-Si… yo… el lugar que me gusta… adelante! Vamos- Esperaron a pagar el jugo que había tomado Hikari el cual muy amablemente se ofreció a pagar Kei. Cuando se levantó la pelinegra, el chico de inmediato se colocó a su lado, al fin pudo ver la verdadera altura de Kei, era increíblemente alto y de cerca se veía más atractivo aun, delgado pero con fortaleza, aun no podía dejar de ver esos ojos dorados amables y cálidos, al sentir que la mano del chico la tomaba por la espalda salió de sus pensamientos volviendo a sonrojarse
-"¿Qué rayos me está pasando?!"
-Nos vamos? – invitándola a salir del restaurante del hotel
-Si, vamos- sin dejar de sonreir, Hikari se sentía tonta por no saberse comportar con un chico tan atractivo.- Para esta ocasión podríamos visitar el museo de arte Mori, tienen una nueva exposición que le encantará señor Takishima
Al llegar al auto Hikari no paraba de hablar del museo Mori y de la fantástica exposición, al abrirle la puerta Kei la detuvo por el brazo
-Sucede algo?- desconcertada Hikari al sentir como la detenía con su mano fría
-Podrías llamarme Kei y no hablarme como si fuera un señor
-Pero es que… no lo conozco, sería irrespetuoso de mi parte
-No crees que es más cómodo tratarme como alguien conocido?
-Yo no…- desviando la mirada sintiéndose un poco nerviosa- no podría, lo siento
-No te preocupes, perdóname a mi por ser insistente e incomodarte
-"Es un caballero!" no se preocupe señor Takishima, seguro nos conoceremos mas. "Tonta!¿Por qué dices eso?!"
En el auto Kei conducía, Hikari estaba nerviosa, no sabia si su comportamiento era el indicado o si debía de ser aún más respetuosa, intentaba no parecer rígida pero ni siquiera podía apoyarse del todo en el respaldo del auto por temor a perder la buena postura que desde la perspectiva de Kei era exagerada y a pesar de que Hikari era hermosa, si no se relajaba no volvería a conseguir una cita con Kei… ah claro… pero se suponía que ella no debía tener otra cita con él no?
Ya en el Museo, la exposición de arte Ruso era extraordinaria, pinturas, jarrones y joyería del imperio, todo era extraordinario y para Hikari todo era como entrar en el mundo de los Zares, no era lo mismo ver las exposiciones por la tele en un programa educativo o verlos en revistas a tenerlos en frente! Ella estaba totalmente perdida viendo todo tan detalladamente que podía tardarse mas de 5 minutos viendo una sola pintura y aun así quería seguir mirando. Sus comentarios a pesar de ser de ella y no ensayados, eran propios de una crítica de arte muy conocedora, cosa que le gusto a Kei, al fin alguien con cerebro después de tantos omiai con chicas huecas!
Al salir del lugar Hikari estaba encantada no paraba de hablar de lo hermosas que eran las joyas, lo fino de la pintura en miniatura y de lo extraordinario de sus cuadros.
-¿Qué te parece si vamos a un Parque?- preguntando Kei para que ella dejara de alabar tanto aquella cultura
-¿Un parque?- Un parque era lo mejor para ella pero no lo esperaba de alguien de tal alcurnia
-¿Es una mala idea?¿no te gustan?
-No, no no!- negando con las manos- me encantan los parques! Son tan vivos! Conozco uno cerca de aquí es muy sencillo pero igual es bonito
-Entonces por favor guíame!- tomando su mano la elevó para guiarla dentro del auto, una vez dentro le cerró la puerta dejándola algo consternada por ese comportamiento tan principesco, un segundo después él estaba acomodándose en el lado del conductor. Hikari solo podía sonreírdivertida por tal comportamiento.
Cuando llegaron al parque caminaron alrededor de la fuente, unos niños iban jugando por lo que aventaron a Hikari haciendo que se tambaleara por no estar del todo acostumbrada a mantener equilibrio con los tacones altos. Kei la sostuvo por los hombros acercándola a su pecho para que no cayera lo que hizo sonrojarse a Hikari, pero Kei no pareció notarlo, una vez que se reincorporó siguió caminando haciendo algo que solía hacer inconscientemente, movía la bolsa de atrás y adelante en péndulo mientras caminaba cruzando las piernas lentamente un paso tras otro viendo el panorama muy distraída. Se veía muy graciosa y Kei sonreía pues para él eso era algo nuevo, las demás chicas siempre caminaban correctas, atentas a su alrededor, comportándose como damas, estaba viendo la expresión distraída de Hikari cuando de pronto ella corrió hacia el lado opuesto de donde estaban, dirigiéndose a los columpios a toda velocidad.
Él no sabía que había pasado pero corrió tras de ella sin saber que pasaba, vio que se detuvo frente al columpio y ayudaba a levantar a una pequeña niña de cerca de 5 años, limpiado sus ropas olvidándose de que ella misma se estaba ensuciando con la tierra su hermoso vestido rosa.
Limpió las lágrimas dela pequeña, mientras hacía eso despertó una ternura enorme en su rostro cosa que no pasó desapercibida por Kei de quien ella se había olvidado por completo. Pronto llegó la mama de la pequeña y Hikari fue consciente de que había olvidado que estaba en una cita, poniendo una cara de espanto al notar su olvido.
-"En realidad ella si estaba consciente de su entorno, la niña estaba muy lejos y aun así lo noto y salió corriendo, que increíble!"
-Perdón!
-¿Por qué te disculpas?
-Olvidé que estaba con usted me relaje demasiado y luego lo de la niña, en serio lo lamento!
-Fue un acto muy noble el ayudarla a levantarse, no tienes porqué disculparte, en cuanto a relajarte, creo que no esta mal si te olvidas incluso de que estas conmigo significa que estoy logrando que te tranquilices y que confíes en mi compañía
Ella suspiró aliviada y con una sonrisa le agradeció, cada vez que veía sus ojos se perdía en ese dorado hermoso y esa actitud de príncipe.
Estuvieron en el parque otro rato mas, sin perder detalle el uno del otro, Hikari al final logró relajarse, Kei no perdía detalle de cómo Hikari hablaba, de sus gestos, sus expresiones, era una mezcla de señorita de sociedad con una chica común, enigmática, no sabía lo que pensaba o como se sentía, pero él empezaba a sentir la necesidad de estar con ella mas tiempo, se la estaban pasando increíble, y tal como se lo había dicho Kei, ella empezó a sentirse como si de un amigo se tratase y a tutearlo.
Pasaron las horas y ellos apenas lo notaron, eran cerca de las 11de la noche cuando Kei notó que a Hikari le daban retorcijones de hambre.
-Discúlpame, te he entretenido mucho tiempo, vamos a cenar
-A estas horas ¿dime donde pretendes encontrar un restaurante abierto?
-Bueno, eso pensaba dejártelo a ti, recuerda que soy nuevo en la ciudad- bromeó Kei acercándose un poco a ella, incluso se podría decir que coqueteándole
-Eres hábil, de acuerdo, te llevaré, espero este abierto el que tengo en mente
Llegaron a un restaurante no tan lujoso de comida italiana que aún seguía abierto.
Tomaron asiento en una mesa para 2, Hikari estaba tan metida en el menú que no notó que Kei la veía fijamente
-Akira?
-….- Hikari seguía viendo el menú
-Akira!
-"Ay cierto, soy yo!" Perdón, soy un poco distraída jajaja
-No te preocupes, quería preguntarte algo…
-Dime?- preguntó Hikari tomando un palito de pan con ajonjolí y lo metió en su boca, el hambre la estaba matando
-Podríamos volver a salir juntos?
-….- Hikari dejó de masticar, abrió sus ojos con sorpresa, no sabía que decir, estaba confundida, por un lado no podía volver a verlo porque tarde o temprano la mentira se sabría y Akira le había dicho que no lo volvería a ver, por otro lado, se sentía atraída hacia Kei, le gustaba su compañía, le gustaba como pensaba, le gustaba él… simplemente él… pero si se enteraba de que ella no era la heredera Akira Todou, sino una simple chica común y corriente… que pasaría? Acaso pensaría lo mismo de ella siendo solo Hikari Hanazono?
-Akira? Sigues ahí?- preguntó Kei pasando una mano frente a sus ojos
-Perdón, es que yo… soy una persona muy ocupada, tengo compromisos que cumplir y la verdad es que no creo poder verte, lo lamento mucho
-Pero… podrías hacer un hueco para mi en tu agenda?
-Lo intentaré pero… bueno, es complicado… dejémoslo a que si nos encontramos por casualidad podría ser el destino- dicho esto acomodó su cabello detrás de la oreja, ese acto le gustó a Kei, pudo ver su pequeña oreja tan tierna y rosada, inconscientemente siguió en contorno de su oreja y fue bajando la mirada hasta el cuello, delicado y largo, adornado por esa gargantilla de oro, podía parecer elegante pero Kei creía que no iba con ella, la veía tosca en el cuello de tan delicada mujer
-De acuerdo, yo también tengo cosas que hacer, así que igual no podría verte pronto.
Ordenaron, siguieron platicando de temas sin importancia, "conociéndose", ya que Hikari tenía que fingir ser otra persona, gran parte de lo que decía era ensayado pero lo hacía sonar tan natural, ya estaba cansándose de fingir.
Hikari llamó al chofer de Akira para que la recogiera.
-Me gusto mucho estar contigo, espero que podamos volver a vernos- Dijo Kei tomando la mano de Hikari, le dio un beso suave en el dorso que la hizo sonreir tontamente y se sonrojó.
-Si el destino nos llama nos volveremos a ver Takishima- Sabía que eso no sucedería, Kei comenzó a caminar hacia su auto y el chofer le abría la puerta del Mercedes blanco a Hikari- "No lo volveré a ver… que mas da entonces?" Kei!- lo llamó y corrió hacia él, Kei giró hacia ella pero antes de siquiera terminar de girar ella lo besó en la mejilla, un beso suave, tímido, él se sintió como en escuela media, cuando había dado su primer beso, sintió esas mariposas volar en su interior desplegando en él esas sensaciones de ansiedad.
Cuando ella se separó él quiso detenerla pero fue más hábil y logró esquivar su mano, corriendo hacia el auto y atrincherándose en el, pronto el auto ya estaba en marcha dejando a un Kei confundido tocándose la mejilla y riendo sin comprender que había pasado ahí.
-"Así que a Akira le gusta jugar…"- fue lo único que pudo pensar antes de poner en marcha el auto, sin lograr desaparecer esa sonrisa tonta.
Espero que les haya gustado, y quisiera que me mandaran review para saber su opinión y si les va gustando el rumbo, se aceptan críticas siempre que sean constructivas!
FELIZ NAVIDAD!
