¡Hola!
Me alegro mucho que les haya gustado, simplemente me cuesta creer porque digamos que no le tenía mucha Fe a esta historia. Pero, me pone muy contenta saber que les gusta :)
Bien, cómo sabrán, será un poco Gore pero a partir del próximo capítulo. Van a ver a Sakura en una situación muy... Err ¿Dark? Creo que así sería la definición xD
Sin más, desde ya les agradezco por tomarse la molestia de leer, dejarme un comentario e incluso agregar la historia a favoritos y seguirla ¡Muchas gracias mis queridos lectores!
Aclaraciones: Puede que algunas cosas no concuerden con el manga o anime.
Advertencias: +16. Violencia. Lenguaje vulgar. Tortura. Violación.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me perteneces, simplemente los uso para mi loca imaginación y hacer esta historia sin fines de lucro.
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Broken Woman.
(Mujer rota)
Rota: Que está quebrada o partida en dos o más partes. Participio femenino singular del verbo "romper". / Romper: Separar con violencia las partes de un todo, deshaciendo su unión. Quebrar o hacer pedazos una cosa. Hacer una abertura en un cuerpo o haciéndole daño.
Capítulo 2: El precio dispuesto a pagar.
Dejó el pincel en la tinta viendo un poco satisfactoria su resultado, el pergamino yacía abierto esperando a que el líquido negro se secara. Se levantó de la modesta silla para caminar unos pasos y agarrar una manzana que había en una canasta, sobre una roca que usaba como mesa. Con paciencia mordió el fruto para recostarse en la improvisada cama que estaba a menos de un metro. Miró sin emociones al techo de roca sólida, fría y húmeda, indicándole que a las afueras de la cueva estaba lloviendo.
Se llevó una mano a su ojo derecho, habían pasado cuatro meses desde que le había robado el ojo a Kakashi, a su amado sensei que la había mandado a sacrificar por la Alianza. Recordó que había corrido por días hasta toparse con aquella cueva en la que se encontraba. Le pareció un buen escondite, era casi invisible a simple vista ya que estaba rodeada de varios árboles y arbustos además de que la entrada era algo estrecha. Si llegaban a entrar, no hallarían nada, después de todo, se había encargado de hacer más profunda la caverna. Apenas había puesto un pie en ese lugar, y cerciorándose de que sea seguro, durmió algunas horas. Recobrando un poco de su chakra pero antes de empezar la operación fue en busca de frutos y se las arregló para hacer un cuenco que contenía agua de lluvia.
Sacarse el ojo fue fácil, el problema vino después al colocarse el que contenía el Sharingan. Tuvo que hacer todo a tientas con la poca luz que se filtraba a través de las rocas. Usó como trapo el deteriorado kimono, sin importarle quedar desnuda en la parte superior. Evitó el dolor cómo lo había hecho cuando Sasuke la violaba y la torturaba, colocó su mente en blanco y puso su máxima concentración en lo que debía hacer. Supuso que le llevó al menos dos o tres horas el implante, una vez terminada se lo vendo con sus harapos. Comió un poco y durmió como hace mucho que no lo hacía, sin importarle la sangre seca de su cuerpo ni el estado de suciedad en el que se encontraba. Río un poco al recordar cómo había devorado las seis manzanas al despertar.
Le había costado acostumbrarse, sin contar que había requerido de mucha paciencia para curarse, después de todo, no poseía ningún medicamente para las infecciones o el dolor. Con puro chakra y tiempo se sanó. Casi dos semanas después había comenzado a salir de la cueva para bañarse, ver detalladamente la zona, buscar hierbas medicinales y alimentos. Y cuando se encontró un poco más recuperada, se armó un pequeño top que le cubriera los pechos, y salió en busca de materiales a una pequeña cabaña abandonada que había cerca. No se quedó allí por el motivo de que podrían encontrarla fácilmente. Encontró una olla, tres recipientes, un pequeño escritorio junto con su silla, una capa negra con capucha, tres yukatas y un pequeño botiquín de primeros auxilios que poseía escasos materiales.
Debía admitir que se las había ingeniado bastante bien para sobrevivir en el estado tan deprimente en el que se había encontrado anteriormente. Supuso que la meta que tenía, la ayudaba a continuar y a no rendirse fácilmente. La idea de hablar y conocer verdaderamente a Itachi Uchiha la entusiasmaba de sobremanera haciéndola trabajar con entusiasmo en su nuevo jutsu. No poseía un horario para comer, dormir o trabajar. Muchas veces se despertó hambrienta dándose cuenta que había pasado días sin ingerir alimentos.
Se levantó de su cama que estaba hecha de hojas y plumas, y sin importarle la lluvia torrencial salió a la superficie para ir hacia el río y poder lavarse un poco. La corriente chocaba contra su cuerpo tratando de llevarla consigo, pero la bella mujer no parecía darse cuenta de eso. Estaba sumergida en sus pensamientos, nuevamente. Había perdido el camino y nadie estaba ahí para ayudarle, miró el cielo gris mientras las gotas golpeaban con fuerza su rostro.
Salió colocándose la yukata un poco floja sin molestarle que se mojara, tenía mejores cosas por las cuales preocuparse. Como entrenar y poder dominar al máximo el Sharingan, ya que el poder ocular le robaba demasiado chakra. Podía apostar que todos pensaban que ella iría en busca de venganza, por el momento no estaba en su lista. La mujer de mirada jade sólo deseaba una única cosa, hablar con Itachi. El héroe silencioso tal vez pudiera ayudarle, no sabía si era porque se sentía un poco identificada con él o qué, pero ansiaba verlo.
Y haría lo que sea para lograrlo.
Decidió que era momento de ir por armamento ninja, tenía que comenzar a ejercitarse y ¿qué mejor que un día de diluvio? Pensó a dónde iría, se le cruzó ir a la zona en que había ocurrido la Cuarta Guerra pero seguramente las armas olvidadas estarían oxidadas o deterioradas y no poseía el tiempo para arreglarlas, sin contar que lo encontraba fastidioso. Por lo que decidió, robar, alzó las cejas ante el pensamiento. La Aldea del Rayo era la que se encontraba más cerca, por lo que se colocó su capa para tapar su llamativo cabello y emprendió rumbo para llegar lo más rápido posible.
Había ido incontables veces desde que la Guerra había concluido por lo que le resultó bastante fácil infiltrarse, el problema sería salir. Se movió sigilosamente entre las casas hasta llegar a una tienda de armamento. Rompió la cerradura silenciosamente. Para luego adentrarse y tomar varias clases de armas, sobre todo una hermosa katana que estaba a modo de exhibición. Estaba por ir a una despensa pero escuchó movimientos que le indicaban que eran shinobi's, probablemente haciendo rondas ya que era de noche o porque la habían descubierto.
Le faltaban unos cuantos metros y por fin saldría de la zona de esa Aldea que jamás le simpatizó. Abrió los ojos sorprendida a encontrarse con unos jounin frente a ella. Gritaron su nombre y le pidieron que se rindiera, al parecer debía recibir una condena en donde el castigo sería pena de muerte. Oh, al parecer había hecho enojar a Kakashi. Decidió hacer lo que anteriormente, habría ido en contra de sus ideales. Pero situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Desenfundó su arma favorita -una katana-, y los aniquiló rápidamente para que no sufrieran, sin ensuciar su vestimenta. El sufrimiento era algo desesperante y doloroso, ella ya lo había sentido varias veces y no se lo deseaba a nadie –por el momento-, pensó sonriendo sardónicamente.
Continuó avanzando sin mirar atrás ni a descansar hasta llegar a su guarida, la lluvia y los fuertes vientos ayudarían a tapar su rastro. Se adentró a la cueva con el cuerpo mojado, varias gotas caían en cascada por su blanca piel y su melena rosada. Prendió una pequeña fogata con leños que había dejado para la ocasión, seguramente ahora la perseguirían la mayoría de las Cinco Naciones por haber matado a aquellos ninjas. Pero, pronto entenderían que había cosas inevitables que debían hacerse para el bien común. No creyó que se lo agradecerían porque tal vez no poseían los mismos ideales y tampoco esperaba que comprendieran.
En lugar de acostarse a dormir y dejar descansar su cuerpo, tomó la pequeña arma Tantô y se alejó unos cuantos kilómetros contrarios a la Aldea del Rayo. Calmó su respiración que estaba algo agitada debido al constante movimiento, flexionó apenas sus rodillas llevando la pierna y brazo derecho hacia adelante dónde con ésta empuñaba el arma. Mientras que la mano izquierda estaba un poco levantada. Quedando así de costado en pose de ataque. Cerró su ojo izquierdo para abrir el otro, que se podía ver el Sharingan sangriento.
"Duele, duele mucho. Deseo gritar para poder expresar mi sufrimiento pero no puedo, no tengo voz ¿Qué debo hacer? ¿Qué me pasó? Sólo veo rojo y recuerdo algo frío penetrar en mi cuerpo. No puedo moverme, mis miembros no me responden, siento que estoy incompleta ¿Estoy muerta? No, sino no estaría pensando y tampoco creo ser un espíritu de lo contrario no dolería tanto.
Siento mi boca seca y detecto un gusto a cobre, sangre. Entonces debo estar herida. Pero ¿por qué nadie me ayuda? Concentro un poco de chakra en mis ojos y el terror me invade, a unos centímetros veo parte de mi torso. Ya lo recuerdo, Sasuke, la orden de Kakashi… Son todos unos traidores, pienso al momento en que siento a mi corazón latir levemente, sintiendo la sangre correr por mis desechas venas. El dolor se desvanece al momento en que una idea de cómo unirme aparece en mi mente…"
Abrió los ojos sorprendida levantándose del suelo viento todo a su alrededor alarmada, estaba en el bosque y aparentemente había colapsado luego de entrenar hasta el cansancio ¿Cómo pudo ser tan estúpida? Corrió velozmente hasta la cueva en donde apenas puso un pie, se derrumbó por la fatiga que sentía su cuerpo. A regañadientes se arrastró hasta la cama para poder dormir bien. Aún le costaba creer que se haya quedado dormida en pleno campo abierto, dónde la pudieron haber encontrado con mucha facilidad. Gruño llevándose la mano a su ojo derecho, le ardía y sentía su chakra al mínimo debido a la poca experiencia que tenía con el Sharingan.
Por un instante el pensamiento de conseguir un sensei para que le ayudara con su entrenamiento cruzó por su mente, pero rápidamente la desechó. El único que quedaba de todos los Uchiha era su ex –compañero, Sasuke. Primero preferiría morir antes que pedir su ayuda. No era porque tenía miedo de él o algo por el estilo, sino que él sabría de sus habilidades y en un futuro combate contra el azabache sería riesgoso ya que poseería conocimientos sobre ella. No podía permitírselo. El factor sorpresa contra el Uchiha era de vital importancia, algo que no estaba dispuesta a perder. Suspiró para poder relajarse, sumergiéndose en un profundo sueño.
- Debemos ir por ella antes que las otras Aldeas. -
- No. -
- No podemos dejarla sola. -
- Hay cosas más importantes y lo sabes. - masculló el Nara un poco fastidiado de la situación.
- Tks. - Naruto chasqueó la lengua, harto de todo. - Está planeando algo y debemos averiguarlo antes de que sea tarde. - explicó su punto algo molesto.
- Toda la Alianza la estuvo buscando por cada rincón y no la encontraron. Ni siquiera tú en modo Sabio pudiste hallarla. Ha encontrado la manera de ocultar su rastro, olor y chakra-
- En algún lado debe estar. - murmuró con la mirada perdida el rubio.
- Y si la encuentras ¿qué vas a hacer? El Raikage está furioso por su infiltración en la Aldea y dudo mucho que le perdonen la vida, incluso el Kazekage apoya la decisión de pena de muerte.-
- Yo…-
- Es suficiente. - cortó el azabache ganándose las miradas de los otros dos Shinobi. - Lo mejor es esperar a que aparezca por sí sola. -
- No, estaríamos en desventaja. - frunció el ceño Shikamaru en total desacuerdo.
- Me tendrían a mí como aliado. -
- Púdrete Sasuke. - escupió Naruto viendo con rencor la sonrisa del Uchiha. - Además, todo esto es culpa tuya.-
- ¿Mía? - soltó una pequeña risa haciendo que los hombres lo miraran ceñudos. - Creo que, sin mal no recuerdo, ustedes la enviaron sabiendo lo que le pasaría.-
- ¡Cállate! ¡No pensamos que serías tan hijo de puta! - vociferó el rubio causando que la sonrisa del poseedor del Sharingan se ensanchara más.
- Pero lo admites. - murmuró haciendo enojar aún más a Naruto.
- Basta. - interfirió el Nara.- Creo que lo mejor es esperar la decisión que tomarán en conjunto los Kages.-
- Y que sea rápido. - dijo el azabache mirando de reojo al Uzumaki. - Comienzo a aburrirme y me pregunto cómo se tomarán las otras Aldeas de que Konoha es aliada de una organización criminal.-
- No ganarías nada con eso Sasuke y lo sabes. - habló tranquilo el estratega.
- Hn. - el renegado sonrió de medio lado para luego desaparecer de la vista del rubio y del pelinegro.
- Tuve que haberlo matado en nuestra última batalla. - masculló frustrado Naruto.
- Aún pensabas que era tu amigo. - colocó su mano en el hombro del Uzumaki. - Todos lo creíamos, no te culpes de todo esto Naruto. -
- Hn. Necesito ver a Hinata. - murmuró un poco fatigado por los acontecimientos.
- Ve, ya arreglaremos esto Naruto.-
El nombrado simplemente levanto la mano despidiéndose para luego retirarse de la pequeña sala en la que se encontraban. No pudo evitar apretar sus puños haciendo que sus nudillos quedaran blancos debido a la fuerza ejercida. Le parecía todo tan irreal lo que estaba sucediendo, simplemente no podía creer todo lo que estaba pasando ¿Tanto había descuidado a Sakura? Quiso llorar al recordar cómo Sasuke le había contado lo que le había hecho, aún sentía las náuseas que le había provocado al mirar la sonrisa del azabache luego de que confesara aquello. Sus amigos no podían ser salvados, y eso realmente le dolía. Sintió unos pequeños brazos que lo rodearon y vio con detenimiento una cabellera azul-azabache, le correspondió el abrazo para apretarla fuertemente contra él.
- Si algo te pasara a ti, juro que no lo podría resistir. - susurró agobiado.
- Nada me pasará, Naruto-kun. -
- Prométeme que nunca te pondrás en peligro. -
- Lo prometo pero ahora entra a casa ¿Si? - le sonrió levemente al rubio haciendo que la calidez lo invada nuevamente.
Gracias Hinata- chan.
Parpadeó repetidamente, el silencio inundaba su "hogar" y trató de recordar un poco. Claro, había agotado su chakra. Sin replicar o dudar al respecto, se levantó de su cama al tiempo en que agarraba una manzana para llevarla a su boca. Por cómo reaccionó su organismo ante la ingesta de alimentos, supuso que había pasado al menos dos o tres días durmiendo. Resopló un poco, perdía tiempo en esas necesidades que le parecían absurdas pero necesarias, al fin y al cabo. Decidió tomar un baño antes de comenzar, por lo que salió al exterior en donde tuvo que colocar una mano frente a sus ojos debido a la claridad del sol.
Era mediodía y hacía un poco de calor, para no gastar energía caminó hasta el río. Se desnudó pausadamente para luego meterse en la fría agua transparente. Sin poder evitarlo, mientras se lavaba, las yemas de sus dedos rozaron las finas y delgadas cicatrices de su cuerpo, evidencia de los múltiples cortes que había sufrido o para ser más exactos, la mutilación. En su brazo derecho había tres, en la pierna correspondiente también tres al igual que en la izquierda, mientras que en el brazo izquierdo poseía cuatro. El torso había sido rebanado a la mitad, por debajo de las costillas. Se llevó una mano al cuello, allí estaba la delgada línea blanca que mostraba que había sido decapitada. Quiso sentir dolor, rabia e inclusive odio pero no sintió nada.
Absolutamente nada.
Salió del río para tomar sus cosas y dirigirse devuelta hacia la cueva sin preocuparle estar desnuda o que el agua aún goteara de su cuerpo. A unos cuantos metros se detuvo en seco mirando la entrada de la caverna con ausencia pero sin vacilar, reanudó su marcha. Entró pasando de largo al escritorio y se buscó una yukata de color vino, que le llegaba un poco más arriba de la rodilla y que era con mangas largas, se la ató con una cinta negra. Tenía que buscarse nueva ropa, ya que su cuerpo se había desarrollado demasiado logrando que todo le quedara chico y apretado. Aún con el pelo húmedo se hizo una trenza haciendo que el cabello le llegara hasta un poco debajo de la cintura. Cerró sus ojos un momento para luego girarse lentamente.
- ¿Qué quieres? -
- Hn. - el sujeto dejó los papeles que había estado leyendo para mirarla con una media sonrisa.- Nada en particular. -
- Entonces retírate. -
- Había escuchado el rumor de que una mujer de cabellos rosados había sido mutilada por su propio compañero. - habló ignorando lo que ella le había dicho, continuó.- Pero que revivió y traicionó no solamente a su Aldea sino que también a la Alianza Shinobi. -
- Ah. - gesticuló simplemente sentándose en la cama, consciente de que él no se iría.
- Hmp. - la miró divertido. - Veo que has estado trabajando en un poderoso jutsu. -
- ¿Cuál es tu punto? - lo cortó un poco fastidiada, quería irse a entrenar.
- Necesitas controlar el Sharingan para esto. -
- No te necesito. -
- Oh, claro. Me había olvidado que se lo robaste al hombre de cabellos gris. - espetó sarcásticamente.- Aun así no lo manejas bien, y no digas lo contrario porque te he estado observando-
- Bien. - la fémina apretó los labios, estaba molesta por no haberse dado cuenta de la presencia de aquel hombre.- Entonces, si te enseño mi técnica ¿Qué recibiría yo a cambio? -
- Has cambiado. -
- Hmp. -
- Personalmente te entrenaría para que puedas dominar la técnica que le pertenece a mi familia. - habló calmadamente, sabiendo ya la respuesta.
Sakura analizó detenidamente la situación, era bastante obvio que el sujeto quería algo más pero no podía adivinar qué, después de todo, se trataba de un hombre totalmente impredecible, manipulador y más que todo poderoso. Al ser entrenada por él, ella ganaría poder y el control absoluto de la técnica, además era casi imposible que Uchiha Madara la dominara completamente porque se necesitaba de su propio chakra para que se abra el portal. Pero eso, él no lo tenía por qué saber. Sonrió levemente, al final de cuentas, sus sospechas de un año atrás eran ciertas, el Legendario Uchiha no había muerto cómo todos creían.
Pero volviendo a lo anterior, si lo pensaba bien, estaba la posibilidad de que él pudiera ejercer el jutsu prohibido que había elaborado, se trataba de Madara después de todo. Un shinobi que sobrepasaba los límites de cualquiera, estaba más allá de la imaginación. Ella misma lo había comprobado durante la Guerra. Por lo que, si él llegara a manejar la técnica todo el mundo estaría en peligro pero ¿A ella le importaba? Frunció levemente el ceño por breves segundos para volver a su cara de indiferencia.
La respuesta era no.
Solamente le interesaba Itachi. Sintió cosquillas en el estómago mientras que leves temblores la invadían. Era increíble que ante solo pensar en el nombre la haga sentir así, trató de relajarse. No debía mostrar sus emociones al frente de Madara. Estaba segura que, probablemente él la mataría después, pero para la pelirosa era una necesidad lo que sentía, una muy peligrosa, el de estar con el héroe silencioso. Lo demás, le daba exactamente igual, incluso su vida.
- De acuerdo. – murmuró suavemente.
Madara simplemente soltó un monosílabo saliendo de la pequeña cueva, seguida de su nueva discípula. Sonrió de medio lado, aquella muchachita lo había impresionado y eso no le pasaba a menudo. Cuando había escuchado la historia de lo que le había sucedido simplemente le había resultado gracioso la actitud del pequeño Uchiha, pero cuando se enteró que la pelirosa aún seguía viva, algo en su interior se despertó. Por lo que decidió buscarla y durante un tiempo la observó, intrigado por la voluntad que la pelirosa poseía. Tal vez por un capricho. Pero ahora que había descubierto aquello, el poderoso jutsu del tiempo que había creado la mujer, la utilizaría para grandes cosas.
Una vez en la superficie, Madara se detuvo para girarse y encontrarse con la mirada carente de emoción de la fémina. Y sin previo aviso la noqueó, haciendo que la joven se sintiera humillada y débil. Pero antes de sumergirse en la oscuridad de la inconsciencia pensó, en lo que le esperaba siendo la alumna de Madara Uchiha, y supo que no sería agradable, sería una prisionera.
Y la libertad era el precio que pagaba.
-"Por ti, Itachi-sama."- pensó.
¿Les gustó? Espero que si ^^
Sakura se alió con Madara ¿Qué creen que pasará? Además, nuestra querida pelirosa está algo -enfermamente- obsesionada con Itachi ¿Qué consecuencias le traerá?
Bueno, les comento que en mi ciudad en la que estudio (y en la que me encuentro en este momento) hay alerta Sanitaria, por lo que cerraron la facultad a la que voy, y como no tengo nada más que hacer (aparte de estudiar) capaz que suba pronto el capítulo 3.
Dejen un comentario, o no, si les gustó el cap :)
Gracias por leer ¡Saludos! :$
