Buenas noches mis queridos lectores.

Realmente desaparece por un buen tiempo pero estoy de regreso. El resto de los capítulos se trata de subir más seguido pero no prometo nada, mi trabajo me mantiene bastante ocupado. Sin embargo, haré lo mejor que pueda: D (tengo puestas algunas alarmas)

Por cierto ¡Feliz Navidad! Espero que la hayan pasado genial: 3

Bien, aquí vamos.

Aclaraciones:

* Algunas cosas no concuerdan con el manga o el anime

* Recuerden que se hicieron un viaje en el tiempo.

Advertencias: +16. Lenguaje vulgar.

Disclaimer: Naruto no me pertenece pero esta historia si.


Mujer rota

(Mujer rota)

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Rota: Que esta rota o quebrada en dos o más partes. Participio femenino singular del verbo * romper / Romper: Separar con violencia las partes de todo, deshaciendo su unión. Quebrar o hacer pedazos una cosa. Hacer una abertura a un cuerpo o haciéndole daño.


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Capítulo 6: Caprichos.

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Observó el paisaje frente a él, lograba ponerlo un poco nostálgico. En esa época la vida no parecía tan dura y cruel, sólo se trataba de entrenar y divertirse. Era un poco frustrante saber todo lo que ocurriría a continuación y que podía hacer muy poco para evitarlo, después de todo su adolescente contraparte debía esforzarse, aprender. El mundo era un lugar hostil y crudo, la vida yerma luego de las pérdidas de los seres queridos, el saber cómo continuar luego de la Guerra indicaba quiénes eran los héroes, los fuertes que podían aguantar lo que sea.

Sus ojos celestes se volvieron fríos y calculadores, se acomodó la capucha y miró de reojo a Sasuke. Pronto comenzarían a buscar a sus "yo" alternativos, y esperaba no encontrarse con la peli-rosa. El Uchiha no iba a poder controlar su obsesión por más que haya otras personas, debían ser lo más discretos posibles para no afectar tanto a ese universo. Chasqueó la lengua mientras sus sapos aparecían frente a él.

-Hn.- cerró sus orbes mientras que las invocaciones desaparecían, dio media vuelta para mirar al vengador.- De acuerdo, al parecer Hidan y Kakuzo aún no salen de misión, probablemente lo harán en unos días si es que Madara decide no cambiar de planes.-

-¿Simplemente eso?- masculló con fastidio.- Busquemos a mi contraparte, mañana ya deberían estar con Jugo.-

Naruto se contuvo, pero en su interior rogaba que sus planes no se salieran de control.

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Se colocó la remera de red negra, se ajustaba a su cuerpo como una segunda piel, las mangas eran cortas y el escote era redondeado, llegándole a la terminación de las costillas. Agarró otra prenda con pereza y se puso la musculosa de licra negra que, a diferencia de la otra que tenía puesta, ésta era un poco más suelta y terminaba unos centímetros más debajo de sus senos, el escote era en V resaltando aún más el tamaño de sus pechos. Terminó de vestirse colocándose en la parte inferior una diminuta calza y por encima de ésta una falta, unos cinco centímetros más larga, con abertura en los costados para tener más libertad de movimientos a la hora de un combate. El cabello se lo dejó suelto, esperando a que se termine de secar, y el flequillo hacia un lado, dejando ver su sello Yin.

Salió del baño y trato de no pensar en lo que había sucedido momentos antes con su querido sensei, realmente nunca había esperado una acción como aquella por parte de él. Lo admitía, le había gustado, y con sinceridad en sus pensamientos deseaba que ocurriera otra vez, pero con más intensidad. Sólo Madara podía brindarle ese placer, él lo había decretado así. Aunque muy en el fondo, también quería probar determinadas cosas con su amado héroe, tenerlo en el mismo edificio sólo lograba ponerla más nerviosa y eufórica. Sonrío diminutamente, otorgándole un aspecto casi macabro. Sus ojos esmeraldas brillaron momentáneamente y decidió salir de la habitación que compartía con su maestro, quién no había regresado del día anterior.

Sacó el seguro con suma facilidad y se insertó en el pasillo del edificio, las tenues luces iluminaban el camino pero al mismo tiempo le daba un toque de misterio. Sus pies descalzos, se movían con gracia y elegancia sobre el suelo frío y húmedo, debido al clima que poseía la Aldea de la Lluvia. Aunque poseía dos sellos de chakra, logró captar la presencia de Itachi pero se dio cuenta que estaba en la sala de reuniones junto con los demás miembros de la organización Akatsuki. Se frotó las muñecas de forma inconsciente, si se encontraba en una batalla no podría usar ni siquiera el cincuenta porciento de su poder. Dudaba poder emplear el veinte e incluso el sello Yin era inútil. Madara le había aplicado una técnica de sellado poderosa, y sólo él podría deshacerla.

Se sentía un poco frustrada.

Pero al mismo tiempo entusiasmada por una pelea.

Se detuvo de golpe, inhaló profundamente varias veces para luego girar hacia la derecha encontrándose con una puerta. Contuvo la respiración, dio un par de pasos hacia ésta y colocó su mano sobre la madera oscura que obstruía la entrada. Observó con detenimiento la puerta e inclinó levemente la cabeza hacia un lado, analizando las posibilidades. Activó el Sharingan de su ojo derecho, y tal como pensó, una pequeña treta de explosivos había en la cerradura. Ingenioso, pero eso no la detendría. Desactivando la línea sucesoria que no le pertenecía, hizo unos sellos con las manos anulando la trampa, giró el pomo de la puerta con los ojos levemente ensanchados y se adentró a la habitación.

El perfume masculino golpeó sus fosas nasales, haciendo que se muerda el labio inferior ante el aroma. El dormitorio era algo pequeño y sencillo a comparación con el que compartía con Madara. Éste poseía una cama individual contra la pared, al lado de ésta la mesita de noche que contenía una lámpara un poco antigua ya que iba con fuego, enfrente había un ropero pequeño y un escritorio junto a una silla. También había una puerta que seguramente era el baño. Cerró la puerta tras de sí y activó la trampa que había con anterioridad. La habitación quedó en completa oscuridad pero no le molestó en lo absoluto. Caminó hasta la cama en dónde se tiró boca abajo, agarrando la almohada e inhalando el perfume. Un suspiro escapo de sus labios al comenzar a sentir esas furiosas y violentas "cosquillas" en el estómago. Se mordió la lengua evitando gemir y sonreír, sentándose en el borde del colchón mirando hacia el piso, con el pelo cubriendo su rostro.

-Largo.-

-Jumm.-

La voz ronca de Itachi la hizo temblar y sonrió con libertad, pero rápidamente regresó a su cara de indiferencia. Levantó la cabeza girando hacia la derecha dónde la silueta se encontraba, sus ojos brillaron momentáneamente y luego se incorporó, sin embargó no avanazó. No era estúpida, el Uchiha no sabía quién era pero seguramente reconocería su chakra cómo la discípula de Madara. Parpadeó y la lámpara se prendió, iluminando tenuemente el lugar. Creyó ver asombro en los ojos ónix pero desechó la idea, aunque no en su totalidad.

-Eres Haruno Sakura, ¿o me equivoco?- frunció el ceño al ver a la mujer frente a él, se parecía y al mismo tiempo no, a la compañera de equipo de su hermano. La peli-rosada que tenía delante parecía alguien fría, indiferente, carente de sentimientos. Una persona abandonada por la mano de Kami.

-Hai Itachi-sama.- se contuvo para no ronronear ante lo bien que sonaba su nombre en los labios del joven. Podía sentir su cuerpo temblar y rogó que él no lo notara.- No estoy aquí para enfrentarlo.-

-¿Entonces?- entrecerró los ojos al ver cómo mordisqueaba su labio inferior. El sufijo "sama" le parecía un poco aterrador.

-Deseaba verlo.- murmuró.- Y si me permite hablar con usted.-

-No confío en ti.- espetó con rudeza, la actitud de la peli-rosa le ponía los nervios de punta.

-Lo sé.- su tono bajó una octava, haciendo que su voz pareciera melodiosa y casi hipnótica a los oídos de Itachi.- Estoy dispuesta a hacer lo que sea para ganarme su confianza.-

-Hn.- alzó una ceja, analizando la situación.- ¿Lo que sea?-

-Hai.-

-¿Incluso revelar los planes de tu maestro?- aunque su pregunta sonara monótona, el brillo sarcástico y lleno de burla era palpable.

-Por supuesto.- contestó sin dudar.- Y si desea puede ver mis recuerdos con el Sharingan.-

El peli-negro adivinó, ella podría revelarle los planes, pero podía apostar a que no traicionaría a Madara. Apretó los labios por unos segundos, aquella era una oferta tentadora. Porque aunque mirara en sus memorias no confiaría plenamente en la fémina, la vida se había encargado de enseñarle que cualquiera podía traicionarle. Itachi dio unos pasos al frente, para acercarse aún más a ella, notó como ésta se tensó pero no por miedo o intimidación, era un motivo diferente y no lo supo descifrar. Detuvo su andar a un metro de Sakura, quién le sostenía la mirada con determinación.

-Primero dime tu identidad, la Haruno que conozco apenas pasa los dieciséis años.-

-Digamos que somos la misma persona pero de tiempos diferentes.- habló con seriedad al comprender que la estaba colocando a prueba.- Tengo diecinueve años, y junto con Madara venimos del futuro, unos tres años aproximadamente. Sinceramente no llevo la cuenta.-

-¿Crearon un Jutsu de espacio-tiempo?- habló un poco sorprendido.

-Cree, en realidad lo hice yo misma.-

-¿Con qué motivos?- se aventuró a preguntar.

-Porque deseaba conocerlo.- sonrió de medio lado, pero sin egocentrismo, era algo sincero e Itachi lo notó.- Estar frente a usted, hablar e incluso estar a su lado.-

-¿Por qué? ¿A qué se debe ese respeto que expresas? Y no creo que sea porque te salvé de los bandidos aquella vez.-

-Eso ya no le puedo decir. Pero está relacionado con su última misión como ANBU.- observó cómo la mirada ónix se coloreaba de rojo pero no sintió miedo, la adrenalina invadía su cuerpo. – Lo que usted hizo se revelará en el futuro.- aclaró.

-…-

-Colóqueme a prueba.- el peli-negro captó el tinte de súplica en la oración pero estaba mezclada con excitación, confundiéndolo un poco.- Pero le advierto que en mis recuerdos verá cosas que lo decepcionarán.-

Analizo el cuerpo de la fémina, más bien la postura y los ojos esmeraldas que eran gemas heladas y que no poseían sentimiento alguno. Trato de mirar más allá pero no lo logró. Cerró sus orbes unos momentos y acortó la distancia de un paso, notando como la respiración de Sakura se aceleró mientras que entreabría los labios. El peli-negro con una mano tomó suavemente el mentón de la mujer para que no pudiera escapar de su técnica, sin embargo, un instinto primitivo le gritaba que no lo hiciera, que se alejara de aquella persona.

-Probablemente, esto sea una trampa.- la soltó y se dio media vuelta.- Dime tus motivos acerca de tu supuesta lealtad hacia mi y vete.-

-Oh.- emitió Sakura un poco decepcionada, le había gustado el toque del peli-negro, pero notó con frustración de que Itachi no estaba para juegos o rodeos, no confiaba en ella y la peli-rosada tenía únicamente a favor la palabra.- Luego de la Cuarta Guerra Ninja.- comenzó a relatar ya que no le quedaba más opción para que él se diera cuenta de que ella estaba de su lado.- Me mandaron a exterminar a los rebeldes que atentaran contra la Alianza Shinobi. Luego de unos meses, me llegó un comunicado de mi Hokage, en el que me pedía que cumpliera una misión de espionaje en la Aldea de la Lluvia. Es algo irónico que este en el mismo lugar en el que me torturaron.- murmuró esto último sin emoción, Itachi aún de espaldas entrecerró los ojos con suspicacia.- A lo que quiero llegar, es que mi propia gente, mis compañeros, me designaron la misión porque a la persona que debía espiar era el nuevo líder de Akatsuki y me quería para él, por lo que hubo una negociación entre mi Aldea y él, mi vida a cambio de una paz momentánea.-

El sabor amargo de la traición inundó sus paladares y recuerdos asaltaron su mente, aquellos que lo mantenían despierto por las noches, para que recordara lo que había hecho y que todo tenía un precio. Itachi giró un poco la cabeza para mirar a la mujer que había sido utilizada para fines de comercios, para un propósito que se podría haber resuelto de otra manera. Ya que, podía apostar de que el Consejo y el Kage tomaron la salida más fácil, seguramente habrían visualizado otras alternativas pero habrían sido demasiado problemáticas para ejecutarlas. Por lo que la entregaron, después de todo ¿qué era una persona a comparación de miles?

-Tengo entendido que eres alumna de la actual Hokage, ¿estás diciendo que tu propia maestra te entregó? ¿O existe un sexto en el futuro?- preguntó con calma. Debía comprender y analizar antes de poder confiar, o de utilizarla.

-No puedo revelarte determinadas cosas pero, digamos que en parte si, uno de mis sensei me entregó junto a personas a las que consideraba mis hermanos y amigos.- inclinó levemente la cabeza a un lado para luego ponerse firme.- Si me lo hubieran pedido, habría entregado mi vida sin dudarlo.- confesó con una media sonrisa vacía.

-…-

-¿Puedo hacerle una pregunta Itachi-sama?- el nombrado asintió luego de unos segundos de silencio.- ¿Valió la pena su última misión? Sacrificar su honor, el amor de su familia, de su hermano, por la paz momentánea de Konoha…- apretó los labios al ver los ojos ónix hundirse en un mar de dolor.

-A veces, pero en su momento no tuve otra opción.- murmuró firmemente, con frialdad, dándole a entender de que no aceptaba acotaciones al respecto.

-Hn.-

-Dijiste que podía confiar en ti, Sakura-san ¿Estás dispuesta a demostrármelo?- aún se sentía algo inseguro con respecto a la peli-rosa pero no tenía más alternativas, espero un momento y continúo.- Protege a Sasuke.-

La tentación de chasquear la lengua fue fuerte, pero se contuvo.

-Si ese es su deseo, así será.-

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Se calzó sus botas ninjas y luego sus guantes, ambos de color negro. Se hizo una trenza en el pelo, dejándola a un costado. Caminó hacia la salida del cuarto pero primero manoteó del pequeño ropero una túnica de Akatsuki y para su bonita sorpresa, había una máscara ANBU, sonrío vacíamente. Algo apresurada salió de la habitación, no tenía noción del tiempo por lo que no estaba muy segura de cuando volvería Madara, pero sabía que debía apurarse. La sed de sangre estaba presente, la mirada llena de dolor de su querido Itachi le había calado hondo. Por lo que decidió que necesitaba deshacerse de aquello que le había causado sufrimiento al peli-negro. Cumpliría con la misión que le encargó Itachi, pero también iba a añadirle algo extra, después de todo, alguien debía iniciar el caos.

El lugar estaba casi desierto, por lo que no prestó atención realmente si alguien la veía o no. Pronto al colocar un pie afuera de la guarida, la lluvia cayó sobre ella, miró hacia el cielo y se colocó el sombrero de paja. Haciendo uso de su velocidad, comenzó a correr para llegar lo más pronto posible a su destino mientras que con una mano invocó a un águila quién salió volando para entregar un importante mensaje. Siendo la Haruno completamente inconsciente de que en una habitación Madara sonreía divertido.

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Danzou caminó por los fríos pasillos del cuartel de Raíz, sus espías que se encontraban en diversas Aldeas, le informaron que había movimientos extraños relacionados con Akatsuki. Su mirada se hizo más huraña y sus labios formaron una línea recta. Un ANBU apareció frente a él, inclinado con un brazo extendido dándole un pequeño rollo. Detuvo su paso y lo agarró sin mencionar palabra, leyó su contenido y su semblante se suavizó un poco para luego sonreír un poco con arrogancia. A veces tener aliados renegados podía ser un poco beneficioso.

-Quiero a 100 hombres preparados en quince minutos.-

-Si señor.-

Haría lo que sea para mantener el orden en su Villa.

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Sasuke, a sus dieciséis años, había pasado por muchas cosas, muchas situaciones en las que tomaba decisiones equivocadas y que lo llevaron a un camino oscuro, pero por supuesto, estuvo de acuerdo con las consecuencias que lo conllevaban. Ahora, frente a frente a su contraparte de aproximadamente veinte años, del futuro, comprobó de que terminaría siendo poderoso pero que eso tenía un costo, y era estar completamente solo. Ni siquiera el Naruto que lo acompañaba en ese momento confiaba plenamente en él, ya no eran hermanos, no poseían esos lazos que los unían fuertemente. En un futuro lograba lo que tanto ansiaba. Y se sintió decepcionado de sí mismo. Lo observó de reojo, aislado del grupo con la capucha cubriéndole el rostro, el aura de peligro lo rodeaba, sus orbes se posaron en el otro viajero del tiempo quién explicaba la situación.

-Deben comprender que absolutamente nadie más sabe de esto. No podemos darles más detalles.- sentenció el rubio a los adolescentes.

-Entonces, prácticamente debemos ir y matar a estos tipos porque les están causando problemas, y que pretenden comenzar una Cuarta Guerra. Parece interesante.- habló Suigetsu mientras se llevaba una mano hacia el mentón, pensando en la situación.- Al menos ¿podrían decirnos a quién debemos asesinar?-

-No.- Naruto se enderezó y su voz se puso un tono más grave.- Sólo deben ser conscientes de que son muy peligrosos, ellos no van a dudar en matarlos. Sobre todo el alumno, lo hará a sangre fría para medir sus habilidades. En cambio el sensei jugará con sus mentes para luego humillarlos de la peor manera y finalmente acabarlos.-

-Hn.- el Uchiha más joven giró un poco su cuerpo logrando que Hebi se mantenga alerta.- No tenemos tiempo para eso, además no son nuestros problemas.-

-Te toparás con tu objetivo.- la voz ronca y sombría del Sasuke mayor, hizo que lo miraran con precaución.- Ahora, continuemos.- escupió fastidiado y sin mirar a nadie comenzando a caminar pasando al lado de su contraparte para detenerse momentáneamente.- No hagas que te mate.-

El silencio se instaló, volviendo más pesado el ambiente. Sin embargo, ambos Uchiha se miraron duramente por una milésima de segundo, el mayor de los dos continuó su camino seguido del rubio quién chasqueó la lengua ante lo problemática de la situación. Hebi se mantuvo callado y en posición de defensa, su líder en ese momento levanto una mano, dándoles la señal de que no se movieran. Soltó un bufido por lo bajo y decidió ayudar a los viajeros del tiempo. Sus ojos ónix miraban con insistencia la espalda de los jóvenes adultos mientras una pregunta rondaba por su cabeza.

¿Dónde estaba la Sakura del futuro?

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El dolor no paraba un instante, ni un segundo, por lo que a medida que corrió el tiempo se encargó mentalmente de que sea llevadero soportable. Haciendo a un lado el sufrimiento lograba concentrarse completamente en su objetivo. Sintió sus células regenerarse, una eternidad pasaba y ella aún seguía inmovilizada en el suelo. Chasqueó la lengua mentalmente y decidió aplicar un poco de chakra, se concentró en la extremidad más cercana, su brazo. Se imaginó una prenda de ropa y apretó la mandíbula, comenzó a unir sus partes cociendo lentamente. Ignorando sus propios gritos mentales acerca de que prolongaba su sufrimiento. Cuando al fin terminó con su brazo derecho, giró la cabeza a un lado mientras sangre fresca salía de su boca a borbotones y comprendió, que apenas comenzaba todo.

Parpadeó varias veces, saliendo de sus pensamientos con ferocidad. Una vez que comenzaba a recordar su cuerpo latía –no lo hacía realmente- simplemente era una sensación que le quedaba en su piel, en su carne, cuando se sumía en sus memorias. Era como si su propio ser recordara el dolor. Inclinó su cabeza hacia un costado mientras se adentraba al laboratorio de forma pausada pero segura. Un suspiro quedó ahogado en su boca al detenerse frente al joven de melena gris, quién se encontraba sentado con varios tubitos conectados a su cuerpo perlado de sudor. Sakura simplemente sonrió de forma vacía cuando éste se percató de su presencia.

-¿Quién…?- intentó formular la pregunta, balbuceando cada letra, tratando de enfocar su visión para poder distinguir a la persona delante de él pero su rostro se contraía de dolor.

-Vengo liberarte Kabuto-san.- habló dulcemente sin embargo el mencionado ensanchó los ojos con horror al ver la máscara ANBU. –Ya no habrá dolor.-

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Continuará

¿Qué planea nuestra amada Sakura? ¿Realmente es lo único que pedirá Itachi? ¿Qué es lo que pasa con Madara? ¿Sasuke, Naruto...?

Bueno, hay muchas preguntas que tienen y que se irán respondiendo a medida que pase la historia.

¡Miles de gracias por leer! Realmente, no soy nada sin ustedes, me pone contenta que les guste mi historia, los adoro

Saludos! :D