Mil gracias a todas aquellas personas que me dejaron sus comentarios, por un error mío olvide mencionar que esta historia también tiene un género que hasta el momento no había utilizado. Me refiero al supernatural, se darán cuenta en el transcurso de la lectura. Feliz Navidad y año nuevo, algo tardío pero que se le va hacer no estaba en mi casa.
Harry Potter y sus personajes no me pertenecen sino a su respectiva autora JK Rowling.
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Volviendo a casa
Por Ireth I. Nainieum
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Capítulo dos
Viviendo por el presente
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"Hay un pasado que se fue para siempre, pero hay un futuro que todavía es nuestro".
- F. William Robertson –
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—"Una cosa más mi joven amigo. El viaje más difícil es el que hacemos a casa luego de una larga ausencia"
Harry sintió un nudo en su garganta, y un gran deseo de llorar. Pero lo evito, que estas saliesen de sus ojos, por ese instante. La pareja se despidió de él, sin embargo no presto la debida atención, esas eran unas fuertes palabras perfecto desconocido no obstante ¿por qué lo afectaban tanto?. Los miro llegar a la pequeña caseta y finalmente sus lagrimas recorrieron sus mejillas, fue como si por un momento fuese Albus Dumbledore y Minerva Mc Gonagall quienes le habían dedicado un par de palabras a él; un regreso en el tiempo que su corazón anhelaba desesperadamente.
Bajo su rostro mientras su cabellera caía desordenadamente cubriendo su expresión facial en ese momento. Gracias a esto sus lagrimas no eran percibidas por nadie más, al fin y al cabo ¿a quién le importaba lo que él hacía?.
Un individuo más se coloco junto a él y le extendió un pañuelo. Lo tomo con algo de dificultad, no quería pronunciar ningún tipo de sonido, tan solo llorar en silencio, como lo había hecho los últimos años… Poco tiempo después creyó prudente agradecer al sujeto, cuando lo miro nuevamente un pequeño rastro de dolor se hizo presente en su corazón. Un hombre, casi entrando a su treinta de caballera rojiza y aspecto despreocupado. Cargaba una pequeña y roida maleta, a la cual la había tratado de arreglar con cintas adhesivas, dando como resultado algo no muy estético. Por otra parte su vestimenta era sencilla y nada sofisticada, una gran chamarra algo descuidada naranja, unos jeans bastante viejos, un gorro y unos guantes negros.
—¿Te encuentras bien amigo?
—Eso creo –apenas pudo hablar- son cosas sin importancia, gracias por el pañuelo
—No hay de que –exclamo con efusividad- pronto será navidad y hay que tener el espíritu presente en estas fechas especiales, dar sin recibir nada a cambio
Le expresaba con bastante impetú un ser que parecía nuevamente un trozo más de su antaño, regresaba dolorosamente. Su viejo y gran amigo Ronald Weasly, lo último que supo de él y gracias al Profeta fue que se había comprometido con una prima de Fleur, dos años después de la caída del Señor Oscuro. Una ocasión le prometió que sería el padrino en su boda, más sin embargo, él nunca llego a la misma.
Cerró sus ojos con fuerza, debido a esto su cuerpo entero se tenso. Ese viaje en tren le estaba resultando sumamente doloroso. ¿Acaso necesitaba ver a todas aquellas personas que abandono ese día?
—Si te sientes mal, con gusto puedo acompañarte a la enfermería
Le expreso al ver la notable y creciente palidez en su rostro. Harry sonrió con un deje de melancolía y lo miro.
—No gracias, recordé sencillamente algo triste –dijo con pesar- cosas que nunca pensé a llegar en volver a necesitar
—Pues no deberías viejo –lo regaño- hoy es Noche Buena y mañana Navidad. ¿Dónde esta tu espíritu?. Estos días son solo para celebrar en compañía de tus seres queridos, para recordar esos hermosos momentos –expreso solemnemente.- Ya que solo una vez al año lo tenemos y ni que decir de la comida –sobo su estomago- y los regalos. ¡Dios espero tener lo que quiero! –un breve silencio incomodo- ¿no crees que actúo como un niño? –lo miro- ¿o sí?. Eso me lo repite mi esposa a cada instante y siempre que puede…
No pudo terminar su oración por la gran carcajada que Harry soltó, la cual inundo inmediatamente el gran vagón en el que viajaban. Algunas personas los observaban de forma reprobatoria, y más por tratarse de hombres maduros y no niños los que ocasionaban ese escándalo. Por su extraño comportamiento el pelirrojo simplemente se incomodo a la vez de que su rostro adquiría una constante y llamativa coloración rojiza.
—¿He dicho algo gracioso?
Murmuro molesto. En el acto y por el tono de voz se calló, respiró hondamente antes de mirar al hombre.
—Para nada –tosió- es que me recordaste a un viejo amigo que tuve hace tiempo. Sabes y me dio mucho gusto el volver a pensar en él eso es todo –le explico.- No me burlaba de lo que me decías, disculpa si te importune
—¡Oh!
Fueron las únicas palabras que expreso, para luego suspirar cansadamente. Posteriormente comenzó a charlar con él.
—¿Viajas a casa para ver a tú familia?
Le expreso curioso mientras tomaba un par mandarinas de su pequeña mochila que estaba colocada entre sus piernas, le ofreció una a Harry. La tomo y con una voz muy débil le expreso un poco de sus emociones.
—No tengo familia
Tomo la fruta.
—Lo lamento, no quise…
—No te preocupes…, fue hace mucho tiempo… -exclamo con melancolía- mucho tiempo
Centro su atención en el pasillo vacío y en silenció comenzó a pelarla. Comprendió que debía permanecer en una constante afonía , por lo visto había tocado un tema muy sensible en su adjunto. El pelirrojo continuo devorando su fruta, supo de inmediato que su pregunta tuvo un efecto bastante desagradable en el joven a su lado. Pocos minutos después y centrado completamente en sus acciones olvido durante unos instantes a Harry, quien aún mantenía esa posición errática sobre su cuerpo. ¿Tanto le habían afectado sus palabras?...
—Lo lamento –hablo con pesar- suelo hablar sin pensar yo…
—Gracias. Por hacerme recordar los buenos momentos –susurro- vivencias y experiencias que creí que ya habían desaparecido para siempre…
Termino de pelar su fruta y acto seguido procedió a saborearla. Era tan suave y dulce…
—Gracias –repitió en su mente- amigo
El sujeto a su lado continuo sentado a su lado, más sin embargo, ya no se expresaba como lo hico hacía unos minutos; supuso que debía ser producto de su actitud con él. Y una vez más divago en sus pensamientos, con una pose de aburrimiento miro el paisaje invernal nuevamente. Las personas que había visto en ese día eran tan parecidas, tan similares en sus acciones y físicamente; que muy en el fondo le aterraban. ¿O quizás todo lo estaba imaginando?. No obstante, muy en el fondo era capaz de percibir un pequeño rastro de magia en el tren. Sonrió al pensar en esto "magia" desde que se refugio con los muggles se desprendió por completo de su podrían llamarla "habilidad especial". Su varita se la entrego a Ronald, le pidió que la tomase mientras regresaba por un objeto olvidado…, más nunca regreso… Por otra parte y un par de horas después envió a Hedwing con Lupin y Tonks, para que cuidasen de ella. No confiaba mucho en dársela a Hermione debido a su peculiar gato.
Justo frete a él y su acompañante habían un par de asiento vacíos. Tratando de ser visto de forma muy imprudente o descortés, giro para observar al resto de los pasajeros del vagón donde viajaba. Por lo que pudo percibir con rapidez, ya no había tanta gente como cuando lo abordo, prácticamente estaba vació.
¿Entonces porque él se sentó junto a él?, y pensando precisamente en él lo miro. Cual fue su sorpresa al percatarse de que estaba profundamente dormido, y que comenzaba a mascullar de forma muy entretenida mientras vociferaba algunas palabras incongruentes.
Sonrió con nostalgia.
—Como en los viejos tiempos –medito-
Iba a moverlo un poco, cuando menos para que dejase de hablar. Sin embargo, la puerta del vagón se abrió abruptamente por la cual ingreso una joven pareja y que sin ni ton ni son ocuparon precisamente los asientos vacíos delante de ellos. Estas extrañas coincidencias comenzaban a estremecerlo.
El hombre era rubio y de mirada algo presuntuosa o eso fue lo que juzgo. Vestía de una forma bastante ostentosa, un elegante suéter de cuello alto verde, un pantalón negro y una sofisticada gabardina de piel negra y para rematar una fina bufanda y guantes verdes. Él lo miro de forma despectiva. Por otra parte la mujer tenía el cabello castaño claro sujeto en un bonito moño francés; una falda de lana larga azul oscura, botas de piel o algo similar no podría el mismo decirlo con exactitud ya que no le parecía relevante en la situación actual. Una blusa blanca y sobre esta un chaleco del tono de la falda, y finalmente al igual que su acompañante un abrigo blanco, además de los mismos accesorios que él. Ninguno de los dos portaba algún equipaje.
Si alguien se lo dijera, podría asegurar que estaba sentado junto a Ron, Hermione y Malfoy. Pero eso era imposible ¿cierto?. Se repetía con insistencia.
—¿Qué miras?
Le hablo desdeñosamente al creer que miraba insistentemente a la mujer a su lado, atacado por una pequeña racha de celos. Algo que Harry percibió y le cayó en gracia.
—Nada
Se giro y movió suavemente al hombre junto a él.
—Mamá…, dilek cico minueow mssss… -babeo- ss saved…
La mujer soltó una pequeña risita, mientras el blondo bufo molesto por la actitud infantil del pelirrojo. Movió con brusquedad su pie derecho, golpeándolo con uno de los suyos; esto hizo que se despertase de inmediato y algo asustado por las acciones. Miro con algo de rencor al rubio frente a él.
—¿Qué te pasa? –le recrimino- estaba muy a gusto hasta que…
—Esto no es un hotel de paso –exclamo con malicia- ya veo –se acomodo en el asiento- ¿acaso un pobretón como tú no conoce ese tipo de lujos?...
—¿Qué has dicho? –rabió-
Cuando el iba a responderle, la mujer poso uno de sus dejos en los labios del rubio silenciándolo en el acto. Una acción tan sencilla pudo dominar a un ser tan arrogante.
—Lo lamento
Se excuso por él.
—No hay problema
El rubio se cruzo de brazos molesto y cerró los ojos. La mujer miraba a los dos con mucha atención y nuevamente moviendo sus labios pero sin pronunciar ninguna palabras les pedía disculpas. Todos estos sucesos ya no le parecían extraños, sino atemorizantes. Es imposible que tantas coincidencias sucedieran en un solo viaje, pero…
—¿Habrá algo más en todo esto? –pensó- siento magia en el aire -miro a su alrededor-
Hacía nueve años que dejo a todos sus amigos y por lo poco que pudo enterarse en las sombras de la sociedad fue que Neville y Ginny se habían casado, al igual que la mayoría de los hijos de la familia Wealy, a excepción de Perci. La extraña e inusual relación entre Remus y Tonks, llegó a un punto más alto que buenos amigos. Sobre Hermione que aún no contraía nupcias alegando que aún no había encontrado al hombre ideal y finalmente Malfoy había desaparecido de la vida publica.
Algo sin explicación aparente estaba sucediendo ese 24 de diciembre. Todas estas extrañas situaciones le recordaban el mundo que dejo por temor. Si esa fue la razón por la cual lo dejo todo, esa sensación que lo obligo a dejarlo todo, el único sitió donde una vez se sintió amado.
El resto del trayecto continúo relativamente en silencio a excepción por los constantes cuchicheos entre la pareja. Harry tomo la mochila la cual estaba en el suelo y saco el libro donde alguna vez escribió sus temores; lo contemplo en silencio y lo hojeó con rapidez. No tenía ninguna intención de leer, pero le serviría para que la gente a su alrededor creyese que hacía algo más que contemplarlos.
—¿Acaso algo me dice que debo volver a mi hogar? –meditaba-
Justo en ese momento las palabras del anciano resonaron una vez más en su cabeza.
—"El viaje más difícil es el que hacemos a casa, luego de una larga ausencia"
Una y otra vez esa frase sonaba insistentemente en su cabeza. Los hechos hasta esas horas de ese día en particular le eran inquietantes, ahora no tenía la menor duda de que esto era causado por obra de la magia. La interrogante ahora era ¿quién hacía todo eso?. De no ser un hechicero habría pensado que esas extrañas coincidencias eran dignas de un libro sensacionalista, pero al ser mago sabía a la perfección que quizás la magia podría hacer cosas parecidas.
El tren se detuvo nuevamente y de forma tan estrepitosa que para Harry quien por ir emancipado en su mente no escucho el aviso de la parada y casi choca contra la mujer. Gracias al pelirrojo junto a él evito esa desastrosa situación. Debido a esto el libro cayó a los pies de ella. Ella lo miro y sonrió de forma muy particular y extraña a sus ojos, trato de buscar el nombre del libro o del autor; al no encontrarlo lo devolvió a su dueño, manteniendo aún en su rostro esa emblemática sonrisa.
Extrañamente las tres personas que lo acompañaban se levantaron simultáneamente, parecía que su descenso sería justamente en ese lugar.
—Hemos llegado a Sheffield–informó el rubio- ¿cuál es tu parada?
Indago curioso mientras se ajustaba la gabardina. Harry se mantuvo en silencio y bajo temeroso su cabeza.
—Aún no lo se… -titubeo- la parada final es en Liverpool, así que...
El blondo rió y esa acción en particular lo sorprendió enormemente.
—No me digas que compraste el boleto del tren justo en su última parada, porque no sabías donde querías bajar –expreso ella- esa es una actitud sumamente irresponsable
Le reprocho de la forma que Hermione solía hacerlo, cuando no terminaba sus deberes o por tratar de hacer algo realmente tonto. Esas eran las dos situaciones que en ese momento recordaba por los cuales ella lo regañase.
—Más o menos
Se excuso. La escucho suspirar molesta, su pareja se acerco a ella y le susurro algo en su odio, palabras que Harry fue incapaz de escuchar. Pero estaba seguro que de alguna forma, las mismas reconfortaron a la mujer; porque ella le sonreía ampliamente al hombre. Él le dio un pequeño beso en su frente. Ella busco entre sus ropas y saco una tarjeta, en la cual escribió algunas palabras con rapidez y le entrego el trozo de papel. Se dio la vuelta y camino delante del rubio.
—Feliz navidad –exclamaron al unisono-
Ambos desaparecieron de su vista, los miro marcharse por la estación.
—Umm…, pues…
Supo que se dirigía a él y lo miro.
—Si no tienes a donde ir este día puedes pasar la navidad con mi familia –tosió ligeramente- estoy seguro de que no les molestaría en lo absoluto y… -pensaba sus palabras- siempre es bueno el contar con más compañía en estas fechas. ¿No crees?
Sonreía sinceramente. Harry se quedo mudo, un perfecto extraño lo estaba invitando a pasar la navidad con su familia. Solo esperaba que a todas las personas con las que había hablado esas horas, él no les generase tanta lástima.
—Muchas gracias, lo pensaré –trato de sonar educado- y si lo creo conveniente me daré una vuelta por tu hogar ¿te parece?
Se alegró y le sonrió con franqueza, el pelirrojo lo imito. Busco con apremio entre sus ropas, intentado encontrar algo y finalmente lo halló, tomo el papel y escribo escuetamente un par de números. El tren dio un pequeño pitido, sinónimo de que pronto partiría.
—Mi dirección y teléfono, por si estás dispuesto a ir. Solo llámame y vendré por ti, solo que –se incomodo- antes de las seis de la tarde –suspiro- a mi esposa no le gusta que salga después de esa hora, porque siempre llego tarde
Le entrego el papel y camino hacía la salida. Lo vio descender y despedirse de él con su mano, poco a poco el tren prosiguió con su marcha una vez más. Cerró sus ojos. Y una vez más el silencio se apodero del vagón, el número de personas que viajaban cada vez iban disminuyendo poco a poco, o al menos eso creía. Sin embargo, esa extraña sensación se apoderaba más y más rápido de sus pensamientos, así como ese sentimiento sobrecogedor en su corazón. Recargo su cabeza contra el respaldo de su asiento y trato de inhalar la mayor cantidad de aire para relajar su tenso cuerpo.
Alguien con mucha suavidad y algo de ternura murmuraba su nombre, lenta y penosamente los abrió y se encontró justo con la última persona que pudo creer hallar precisamente en ese extraño lugar.
—Luna…
Murmuraron sus labios una vez más.
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Bien solo un capítulo más, quizás algunas partes no las comprendan por ahora, todo ello tendrá su respectiva explicación en la última parte. Es tal vez una poco más extensa, por ello no la he adjuntado aquí, habría quedado demasiado largo. Una vez más gracias.
Nos vemos.
