Aquí tienen el final, lamento la demora.

Harry Potter y sus personajes no son de mi propiedad, le pertenecen a JK Rowling.


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Volviendo a casa

Por Ireth I. Nainieum

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Capítulo tres

Hoy

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"El futuro nos tortura y el pasado nos encadena.

He ahí porque se nos escapa el presente"

-Gustave Flaubert -

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―Luna –musitaron sus labios

La mujer le sonrió con ternura y poco después ocupo el asiento frente a él. Mientras tanto Harry la observo con detenimiento. Usaba una extraña y peculiar combinación de ropas, una blusa roja, un chaleco cuadros en tonos verdes, un pantalón de pana azul, botas de piel negras y una enorme gabardina amarillo canario; y justo para rematar todo el conjunto una pequeña mochila cruzada rosa. Sin lugar a duda esta persona no tenía la más mínima idea de lo que era una combinación.

El tren emprendió su marcha una vez más. Ella le sonreía de una forma muy particular e incapaz de describir, no obstante le transmitía una extraña paz en su interior, algo que no había sentido en mucho tiempo.

Ella entonces comenzó a observar el paisaje invernal, las pequeñas praderas inglesas cubiertas de verdes pastos, ahora estériles y marchitas revestidas con un delicado y fino manto blanco.

—¿Qué haces aquí? –espetó- no se supone que sepas donde estoy o ¿acaso…? –silencio- son ustedes los que han estado creando todo esto –respiraba agitado- ha sido una broma muy cruel y no me parece divertida Luna –alzaba el volumen de su voz- les exijo que terminen con esto de una vez y que dejen ¡SOLO!

Luna lo volteo ante la amargura de las palabras expresadas por él y frunció el ceño levemente molesta, dio un gran bostezo par quitarse la pereza y estiro a la par sus brazos.

—No se de que me hablas Harry –saco su varita- ¿hace frío no te parece? –la agito e inmediatamente el calor lleno el espacio- nadie te ha estado siguiendo –la guardo- simple y sencillamente todos los años abordo un tren muggle, pero…, esta ocasión hubo algo extraño –medito- en fin. Es la forma en que me entretengo mientras se hacen los arreglos para la cena

Él suspiro.

—Es difícil de creer eso Luna

—¿Aún viniendo de mí? –comentó divertida- nadie te ha vigilado ni nada por el estilo ¿cómo se supone que lo hagamos? –lo miro con severidad- ¿cuándo nadie ha sabido en años donde encontrarte?. Todos han estado muy tristes con tu ausencia Ron, Hermione, Ginny, Tonks, el profesor Lupin, McGonagall, Hagrid, los demás y yo… -exclamo dolorosamente- nadie ha sido feliz desde que tú ya no estas con nosotros

Lo expresado por ella como siempre le era sincero y directo. Nunca se andaba con rodeos la verdad tal y como debe ser, la observo. Se dio cuenta de que ahora era ella quien evitaba mirarlo, su cabeza agachada le impedía el que la contemplase. Entrelazaba rápidamente sus dedos a un ritmo indefinido, tan solo aleatoriamente.

—¿Acaso ya no te importamos? –expreso con amargura- ya no somos más tus amigos Harry –silencio- ¿qué hicimos para que nos despreciaras de esta manera?

Comenzó a llorar. Eso era lo que más le dolía, los sentimientos que alguien más podía sentir por él y el no saber como actuar ante ellos. Pensó en tranquilizarla tratar de hablarle con dulzura o algo similar que había visto en algunas películas, al final creyó que era mejor que descargase esas emociones; tal vez era lo que necesitaba y al final cada quien tomaría su propio camino.

No supo cuanto tiempo paso, pero ella aún continuaba sollozando aunado a leves hipeos. Ese extraño dolor volvió a su pecho.

― Perdóname –expreso con pena- no soy nadie ni nada para decir esas cosas tan desagradables –suspiro- me exalte muy rápido

Le extendió un pañuelo.

—Gracias –lo uso- ¿crees que de haber sabido donde has estado todo este tiempo no hubiésemos hecho cualquier cosa para que regresaras con nosotros?

Lo miro. Sus ojos antes claros y apacibles, estaban ahora hinchados y rojizos; al igual que su rostro.

—Debí hacer lo que dijo Ron que te haría cuando te encontrase –se levanto con brusquedad- ¡patear tu estúpido trasero! –bravo- han sido nueve años Harry ¡NUEVE MALDITOS AÑOS! –alzo su mano lista para abofetearlo- ¡en los que nadie ha sabido nada de ti y por ello no hemos podido vivir tranquilos

Él cerró sus ojos, esperando el golpe…, en vez de eso un par de finos y delicados brazos lo rodearon firmemente por su cuello, estrechándolo fuertemente contra el torso femenino. Abrió sus ojos con sorpresa, jamás se habría imaginado esa acción por parte de Luna; fue tan repentino que no supo responder al afecto de su parte. Sus brazos colgaban inertes a su lado. Y ella volvió a llorar una vez más, la impotencia se apodero de él.

Poco después Luna se alejo y limpio con brusquedad las lágrimas sobre sus ojos y mejillas.

—¡Eres un tonto Harry! –espeto-

Acto seguido corrió y abandono el vagón, algunas personas ubicadas en asientos lejanos murmuraban por los extraños acontecimientos.

Ella tiene razón ¿no te parece?. De que eres un tonto no se lo niego –rió-

Sujeto su cabeza con fuerza entre sus manos, intentando alejar esa voz de él.

Y ahora nuevamente estas solo –paro de reír- ¿no era eso lo que deseabas?

—Yo…

—Deberías disculparte con ella, no es bueno hacer llorar a las mujeres, son bastante rencorosas –bromeo- mira que yo de buena fe lo he comprobado y es mejor reconocer que ellas siempre tienen la razón

Y una vez más el pasado regresaba. ¿Por qué lo atormentaban, los fantasmas de su pasado?.

—Sirius –musito débil-

Al aludido le brillaron sus ojos de manera curiosa al escuchar ese nombre. Pero sencillamente era un encargado más del la compañía ferroviaria en la que viajaba, específicamente era el boletero. Traía un uniforme azul y una gran chamarra propia de la empresa, sin embargo y de manera equidistante a su padrino el hombre era lampiño. ¿Por qué entonces se habría confundido?.

—¿Y qué es lo que vas hacer? –se sentó- la dama en verdad parecía herida –saco una cajetilla- deberías seguir mi consejo –tomo uno y le ofreció al joven, él le negó- no es bueno pelear con tu pareja y más en estas fechas –lo encendió- como te lo mencione antes, son bastante rencorosas

—No es mí novia –expreso con rapidez - es una vieja amiga...- le susurro- alguien que nunca más creí volver a ver

Observo atento las pequeñas figuras que el hombre creaba con el humo del cigarro, parecía muy entretenido mientras las realizaba una a una.

—Lástima, hacen una linda pareja –lo miro divertido- aún así debes disculparte con ella

—Por la venganza femenina

Intento bromear con el hombre, pero ese comentario tan solo hizo él se enfadara, ante tal reflexión.

—No, porque realmente has actuado como un verdadero tonto, tan solo por eso. –Suspiro molesto-. ¿Cuántas veces tengo que decirte que pienses tus acciones antes de actuar?

—¿Sirius?

Se tenso ante tales palabras, por esa breve afirmación. ¿Cómo era posible que un extraño las supiese y lo más importante que se las afirmase con tanta veracidad.

Entonces…

—¡Sirius realmente eres tú! -comento esperanzado ante un milagro- pero…,no puede ser… -lo miraba asustado- yo ví cuando tu, atravesaste el velo y… -se levanto-

—Hay magia en el aire y a tu alrededor –le explico con gracia- más de la que puedes imaginar muchacho

—Eso quiere decir que todo ha sido

Le comento sintiéndose terriblemente mal ante esa escueta explicación, por un instante realmente creyó que él estaba vivo y que podrían volver al pasado una vez más.

—Una ilusión es lo que es –le reconoció- tal vez yo mismo lo soy –dijo alegre- tanto te has esmerado en esconderte que al final aquello que no deseabas ver ni sentir ha regresado a ti. Que curioso –apago su cigarro- aquello que el corazón anhela se vuelve una necesidad, todo este tiempo le has negado esos sentimientos que en última instancia el mismo se los ha dado. ¿Extraño verdad?

—No es posible

Le costaba respirar y sentía como su corazón latía con fuerza, casi como quisiera atravesar su pecho y gritar por él. Se volvió a sentar, sus piernas le flaqueaban, se sentía tan mal.

—Esto que has visto es tú ilusión utópica… -silencio- como deseabas el final perfecto, con todos ellos vivos y viviendo en paz y armonía, no obstante, nada fue así

—Tú estás muerto –se dijo a sí mismo- y los demás no son reales –alzo su voz- muchos de ellos ni siquiera terminaron juntos como lo he visto, es una gran mentira, todo es irreal –apretaba con fuerza sus puños-

—Pero ella lo es

Se recargo contra el lado lateral del asiento que Harry ocupaba, cruzo sus brazos en un intento por concentrase en sus próximas palabras o al menos poder responderle con severidad.

—¿Luna? –lo miro con sorpresa- ¿por qué? –le indago-

—Porque así lo has querido, alguien real en toda esta fantasía, un pequeño camino que te lleve al mundo de donde estás escapando. Una persona que sea capaz de comprenderte mejor que tú mismo

Sonrió y Harry cerró sus ojos con dolor y pesar.

—Las suplicas de un corazón que sufre son las más grandes, que tus supuestos deseos de vivir en armonía y lejos de todo aquello que teóricamente te causo tanto sufrimiento –bostezo- lo que has visto es tan falso como el hecho de vivir solo

—¿Por qué tú? –lo miraba molesto- de entre todos porque has sido tú el que deba de explicarme todo, Sirius

Alzo su voz.

—Solo a mí me has escuchado Harry –aclaro su garganta- una parte de tu corazón desea volver a sentir y te ha brindado una pequeña esperanza. ¿Estás dispuesto a aceptarla? –le dio la espalda- ¿o vivirás el sueño que tu otra parte te esta brindando?. Es momento de seguir adelante y de aceptar tu futuro, y lo más importante luchar por ello

Comenzó a caminar con lentitud hacia la salida más próxima, pero continuaba hablándole en voz alta para que lo escuchase.

—Este tren nunca llegará a su destino verdadero hasta que tú realmente lo desees. Lo que significa que tal vez sigas viajando por siempre, recolectando en tu trayecto a más y más gente, pero tú nunca te podrás bajar –se detuvo-. Sin embargo ella lo hará en la próxima estación y será para siempre, es tú última esperanza, y eso lo sabes muy bien

Prosiguió su marcha, llevaba sus manos en los bolsillos del pantalón, mientras silbaba una melodía que le era familiar, sin embargo no podía recordar donde la había escuchado.

—¿Desde cuando todo ha sido una mentira?

Harry se levanto con presteza y lo dijo con una desesperación que el mismo se asusto del tono de voz que utilizo. Necesitaba saberlo, debía de haber alguna forma de terminar con toda esa locura.

—Desde que volviste a rememorar aquello que deseabas olvidar. Hay algo que debes dejar aquí Harry, para que puedas continuar

—Significa

Sus palabras se perdieron en el aire. El hombre no lo había esuchado.

—Adiós, Harry –se giro brevemente- fue un placer el verte –se volteó- no desperdicies la oportunidad de darte aquello que te has negado todo este tiempo. Vive tú presente y busca en el tú futuro, no uno idealizado sino aquel que tus acciones y deseos te han generado –estornudo- emprende el camino hacia lo desconocido

Atravesó la puerta.

—¡Sirius!

Grito. Tomo su mochila y corrió hacia la puerta esperando encontrarlo al otro lado. Algunas personas lo miraron con curiosidad, debido a su inusitada entrada en el vagón contiguo. Apresuró su paso y el acto reconoció varios rostros, algunos de sus viejos vecinos de la cuadra donde vivió sus primeros años de vida; otras más pertenecían al Caldero Chorreante. Lo cruzó con urgencia, llego al siguiente y lo mismo se repitió más y más gente que alguna vez convivió con él. Ese sueño se estaba transformando en una pesadilla.

Sin embargo…

Esto se pone interesante, dime no crees que esto es mejor que vivir en la realidad –comento- en este lugar solo están aquellas personas que tú recuerdas, puedes existir por siempre en tú pasado, viviéndolo una y otra vez

—Yo… -musito-

Había llegado al comedor. Un par de chicas gemelas estaban ubicadas cerca de la entrada, ambas lo miraron despectivamente y comenzaron a murmurar entre ellas. Y ahí en la última mesa estaba ella, mucho más calmada y bebiendo algo caliente, miraba aburrida el paisaje. Se acerco hasta ella espero de pie, finalmente Luna se dio cuenta de su presencia.

—¿Puedo sentarme? –pidió- por favor

Ella le cabeceo afirmativamente. Poco después llego un mesero y le entregó el menú. Un chico rubio y de mirada soñadora, con una gran sonrisa.

—Colin –pensó- ¡eh! solo un café expreso

Le entrego el menú. No le era importante en ese momento.

—Por favor perdóname, me exalte demasiado y sin ninguna razón exprese mi enojo hacía ti –la miro, ella estaba callada- he sido un tonto, no mejor dicho un estúpido bueno para nada, yo…

—Esta bien Harry

Lo silencio, en cierta forma no le agradaba que él se insultase de esa manera. Aunque le parecía hasta cierto punto algo entretenido.

—¿Has notado algo extraño? –fue el primero en romper el silencio- ¿cualquier cosa que no seas capaz de comprender?

Luna lo miro con atención y alzo una de sus cejas con perspicacia, para luego suspirar con pesadez.

—Además de las gemelas del rincón que se supone viven en la India, el mesero que en realidad trabaja en el profeta, el maletero gigante que debería estar en Hogwarts y no se que otras cosas más –frunció el ceño- mmm…, no lo creo ¿por qué Harry? –expreso con dureza-

Le entregaron su café y en ese instante supo que ella aún estaba enfadada con él.

—Eso es lo que digo Luna, nada de esto es real. Es tan solo una fantasía

Bebió un poco de su taza y espero su reacción, se preparo para lo peor.

—Y yo que pensé que era una pesadilla mía –comentó sarcástica- una de las muchas que tengo

Y él rió una vez más. Definitivamente era única. Su risa era estruendosa y algo eufórica, Luna se incomodo mucho con sus acciones.

Déjala ir Harry y continuemos viajando juntos en este sueño

—¿Te estás burlando de mí? –se enfado y cruzo sus brazos- ¿qué es esto en realidad? –susurro-

Esa segunda oración callo de inmediato a Harry y se preparo para responderle a ella e intentar comprender lo que Sirius le había dicho.

—Una fantasía mía –la contemplo- un deseo reprimido en mi corazón al que sin darme cuente la he dado vida

Abrió su boca intentando comprender pero la volvió a cerrar. Eso le parecía una completa locura, más sin embargo.

—Nada es real –miro a su alrededor- debo admitir Harry que es muy ilustrativa y original… pero hay algo que no comprendo –lo miro- ¿por qué estoy yo aquí?

—Me hago la misma pregunta. Por cierto te lo has tomado mejor de lo que esperaba, creí que a estas alturas ya me habrías hecho algo malo

Sonrió con tristeza y se quedaron en silencio. Mirándose fijamente.

—Tal vez sea la empatía –susurro Harry- en ocasiones en el colegio eras capaz de sorprenderme con tus palabras francas y sinceras, más allá de cualquier otra persona que conocí

—¿Qué significa eso?

—No lo se –alzo sus hombros- no comprendo yo tampoco esto

—¿Cómo saldremos de este lugar?

Expreso con preocupación y por primera vez en el día la observo como perdía el temple que la caracterizaba. Harry con presteza tomo sus manos entre las de él e intento tranquilizarla.

—Tranquila- le sonrió- la siguiente parada será en Liverpool, y ahí es la bajada Luna, no te preocupes –acarició sus manos- ahí termina el viaje

Ambos regresaron luengo de algún tiempo al vagón que ocuparon momentos antes, tomaron sus asientos todo en silencio y sin pronunciar ninguna palabra al contiguo. Ella recargo su cabeza en su hombro y se durmió. Harry comenzó a jugar con sus mechones rubios, mientras observaba el cercano crepúsculo.

¿Has decidido finalmente Harry?

—Si –afirmo- ya he tomado mi decisión

Bien hecho muchacho

Harry continúo observando el horizonte, perdiéndose en la nada. Luego de algún tiempo el tren se detuvo y tal como la última vez el sitio estaba vació, no le sorprendió de haber estado en la verdadera estación sería un punto de ebullición prácticamente. La movió sutilmente esperando que despertase pronto, casi de inmediato abrió sus ojos y bostezo. Le era muy dulce el mirarla de esa manera, deseaba conservar por siempre ese recuerdo en su mente; se levanto y le extendió su mano y en silencio emprendieron el camino hacia el sito de descenso. Hacía un poco de frío, lo soltó y arreglo sus ropas para cubrirse un poco mejor. Dio un pequeño salto y bajo feliz del tren, finalmente podría ir a casa. Camino un par de pasos, de pronto volteó hacía atrás cuando percibió que nadie la seguía. Y vislumbro como Harry la miraba, con una ternura que jamás había usado para contemplarla. Aún estaba en el tren. Los motores de la maquina comenzaron a generar ruido y pronto partirían.

—¿Harry que sucede?

Grito horrorizada.

—Este es el adiós Luna

—¿Qué quieres decir?, acaso… -comprendió sus palabras- ¡ERES UN COBARDE HARRY! –bramo- ¿cuándo el hombre que derroto al ser más temible y peligroso que jamás ha existido tiene miedo por irse de esta fantasía?

—No soy tan valiente –la corrigió- en este lugar estoy a salvo

Fue su simple respuesta, esperaba que lo comprendiese. Más sin embargo al tratarse de ella sabía que sería imposible.

—¡Nunca será feliz! –expreso con angustia- ¿acaso no te has dado cuenta que aquí nada es verdad? –se exasperaba- creaste esto solo porque extrañas la realidad, aquel pasado que abandonaste cuando Voldemort desapareció –cayo al suelo- temes no poder enfrentar tu futuro porque has dejado de ser el "niño que vivió" para se el "hombre que lo logro"

Golpeo el suelo y lastimo sus manos. El tren inicio su breve marcha. Debía tomar una decisión y sabía que eligiera lo que prefiriera cambiaría para siempre su vida.

El viaje más difícil es el que hacemos a casa luego de una larga ausencia

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Luna estaba en el suelo llorando desconsoladamente, no miraba hacia el transporte que hacia unos momentos se había ido. Para que, sabía de antemano que él ya se habría marchado. Con algo de dificultad se levanto y miraba hacia el suelo, emprendió la marcha hacía la puerta que la llevaría nuevamente hacia el mundo real. Esbozo una sonrisa triste, le habría hecho muy feliz el llevarlo con ella a la fiesta de navidad. Al acercarse hacia la portilla le dio una ojeada al hombre robusto y de cara algo rosácea por el frío, de cabellos claros y un singular y único bigote; sus manos estaban colocadas sobre su enorme barriga, se levanto de su silla y camino hacia la portezuela antes de que se la abriera sintió una mano sobre su hombro que la detenía. Voltea sorprendida, se topa con unos ojos verdes, mismos que reconoció de inmediato. Y una extraña ola de alegría la embriago en un instante. Lo abrazo con fuerza como si temiera que ahora este Harry fuese su propia ilusión.

Escucha un ruido y es el pitido del tren que se perdió en el horizonte, miraron como desapareció por completo de sus ojos. Luna tomo su mano y la apretó con fuerza, para evitar que corriese hacia el tren.

—Tengo miedo de estar solo, o más bien eso era lo que temía –se excuso- sabía que al terminar esta guerra cada quien seguiría su propio camino y yo me quedaría sin nadie –bajo su cabeza- por eso –se tenso-

Luna soltó su mano, para luego sujetar su rostro entre sus manos y obligarlo a mirarla. Se acerco a él y beso su frente, y el tiempo se detuvo…

Comenzó a nevar lentamente.

—Yo siempre estaré a tu lado Harry –le susurro- te lo prometo, nunca voy a dejarte solo

Le sonrió, el mismo viejo gesto de antaño y al igual que antes se mostró determinante y segura de sí misma. Algo que siempre admiró de ella.

—Vamos a casa

Tomo su mano por segunda vez y caminaron hacia las puertas. El cobrador carraspeó algunas incoherencias cuando llegaron al umbral vislumbraron una vieja puerta de roble inexistente en las verdaderas estaciones, todo a su alrededor se comenzaba a cubrir de blanco.

—Necesito el boleto del joven para que puede irse –tosió- y el suyo también señorita

Luna le entrego su boleto de regreso, el hombre lo tomo y espero que Harry le entregase el suyo.

—Si no lo tiene, me temo que no podrá irse. Esa es la instrucción que tengo –sujeto su cinturón- usted ya puede irse señorita

—¡QUE!, pero –volteo horrorizada hacia él- ¿Harry tienes el boleto no es verdad? –lo zarandeo- ¡dime! –le exigió- no me digas –dio un paso vacilante- que al final no podrás irte de aquí

Harry permaneció impávido. Recordó que solo compro el boleto de ida, más no del de vuelta; no contemplo el volver a Londres.

Hay algo que debes dejar aquí Harry, para que puedas continuar

Las palabras se Sirius resonaron en su cabeza, las necesitaba analizar con cuidado. Sabía que ahí estaba la respuesta. Bajo su maleta y busco entre sus pertenencias. Debía haber algo ¿pero qué? se repetía. El hombre obeso de impacientaba, las lámparas se encendieron y alumbraron el espacio. Finalmente había anochecido.

Saco su diario y el cobrador se lo arrebato de sus manos.

—Vete ya –le informo- ambos que esperan –la miro-

Tanto Luna como Harry estaban sorprendidos. Eso era lo que deseaba, un destartalado y mal cuidado libro.

—¿Pero? –musito- eso…

El hombre se detuvo antes de abrir las puertas, con ayuda de la manija.

—¿Te vas a ir o te vas a quedar?. Decide de una buena vez muchacho

—¿Por qué el diario?

—Porque es aquello que no te ha dejado continuar, las palabras escritas aquí son tu dolor y… -se exaspero-

Guardo sus cosas con rapidez. Intento comprender las palabras que este sujeto idéntico a su tío Vernon le expreso. Finalmente término y ambos se colocaron detrás del hombre, esta vez fue Harry quien busco la mano de Luna y la sujeto con fuerza.

Hasta nunca Harry James Potter, el salvador

Cuando el individuo abrió las puertas por unos segundos ambos se cegaron ante una gran cantidad de luz; cuando pudieron volver a ver con normalidad miraron a su alrededor. Estaban parados junto a un enorme reloj, rodeados de una gran cantidad de personas, muchos de ellos al borde de la histeria. El campaneo de un hombre vestido de Santa Claus los trajo a la realidad.

—¡Son las diez de la noche en Glasgow!. ¡Las diez, dos horas para navidad?!

—Vaya, en aquel lugar apenas había anochecido y aquí ya son las diez. Aún podremos llegar a tiempo a la celebración –expreso feliz- solo espero que esta vez Tonks no haya cocinado como el año pasado –rememoro- si yo soy mala en la cocina no quiero ni decirte como es ella es…

Lo miro y el parecía divertido por su sutil y nada bien intencionado comentario.

—Me he perdido de mucho parece

—Ni te lo imaginas –estaba radiante de felicidad- a todos les dará mucho gusto el verte, pero…

—Posiblemente Ron patee mi trasero

Sonrió feliz por imaginar a su mejor amigo el hacer eso.

—Quizás no solo él

Ambos rieron por sus anteriores comentarios, y además por ser una época tan especial.

—Temo decirte que no podremos llegar a tiempo –miro el gran reloj- estamos en Glasgow y nunca llegaremos a tiempo –acomodo su mochila- con algo de suerte mañana

Metió su mano en su bolsillo y saco el papel que le entregaron antes. Lo leyó y sonrió para sí.

Las pasiones son los viajes del corazón

En ese momento Luna rió muy animada.

—¡Que! –le reclamo y guardo el papel- que es tan gracioso. Te he dicho la verdad no llegaremos

—Aprobaste el examen de apariciones ¿no es verdad?

El cabeceo.

—¿Entonces?. Basta tan solo un instante y pronto estaremos…

—En casa –finalizo- pronto estaré en casa

Caminaron hacía un corredor no tan concurrido y juntos desaparecieron en la noche. Iban en camino hacía una nueva historia en sus vidas y tal vez al inicio de algo más.


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Gracias

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