Capitulo 3: haciendo planes…

El capitán Smoker se acercó a Luffy y, sonriendo ligeramente le habló:

— Por fin te tengo, sombrero de paja— dijo tranquilamente, se giró hacia sus hombres— encadenadlos.

Los de la armada encadenaron a Luffy, Robin y Zoro, éstos no pusieron resistencia, pues sabían que sino dispararían a sus camaradas y eso no lo podían permitir ya que nadie iba armado, Zoro había dejado las katanas en el dormitorio y a Luffy le dolía tanto todo que no tenía fuerzas ni para estirar los brazos, y claramente si Robin hacía algo la armada dispararía a sus camaradas, en resumen, no podía hacerlo. Además los tres sabían perfectamente que sus compañeros harían cualquier cosa para salvarlos de armada, confiaban plenamente en ellos. Después de que la armada se los llevara, el resto de tripulantes que quedaban a bordo del Going Merry incluido Ace, se fueron a la cocina dispuestos a trazar un plan para liberar a sus amigos (y hermano, en el caso de ace). Ninguno tenía ganas de comer.

— ¡Aix!… ¿qué vamos a hacer?— preguntó Chopper, asustado.

— pues tenemos que hacer algo, sino los matarán…—al ver que el renito se ponía más blanco que la cera, Ace decidió callarse.

— Sí pero, ¿qué hacemos?— preguntó Usopp.

— pues tendremos que colarnos en el cuartel de la armada para sacarlos ¿no?— dijo Sanji como si fuera lo más lógico del mundo. — pero tendremos que entrar silenciosa y sigilosamente…—inmediatamente todos los presentes miraron a Nami. Ella se dio cuenta de lo que les pasó a sus compañeros por la cabeza.

— ¿Qué?— preguntó.

—pues que eres la más experta en hacer eso…

— ¿y?

— pues que tendrías que colarte en el cuartel de la armada para liberarlos…

— Es imposible…—alguien la interrumpió.

— pero, ¿que no lo habías echo ya, eso?— pregunto Sanji.

— Si me dejáis terminar…—dijo Nami un tanto enfadada— iba a decir que es imposible que yo sola lo pueda hacer…

—ya pero no nos queda de otra… ¿o si?— Ace se puso a pensar.—Umm. Quizá sí que haya otra salida.

— tenemos que planearlo todo ya. —dijo Nami.

— sí, pero antes tenemos que saber dónde los van a retener.

— Por eso no te preocupes, me encargo yo— dijo Sanji.

— ¿Y cómo?— preguntaron Chopper y Usopp.

— fácil, lo preguntaré en el pueblo, ya sabéis que los chismes vuelan… dejaré caer que he oído rumores y me enteraré.

— Sí, bien, tú ve a enterarte, mientras nosotros trazaremos un plan — dijo Nami. —cuando vuelvas te lo explicaremos.

— Bien.- Sanji bajó del barco directo al pueblo para chismorrear.

Mientras, en el cuartel de la armada de esa isla, un chico con sombrero de paja se quejaba en su celda de que tenía hambre.

— Jooooo…tengo hambre…— luffy estaba arrodillado en el suelo cogiendo los barrotes, con una carita… se notaba que estaba esperando algo de comer. En esto llegó un hombre con una bandeja llena de comida, pasó por delante de Luffy (que empezó a babear al ver el bistec) y se dirigió a la mesa del que los vigilaba.

Cuando pasó por delante, y aprovechando que el chico estaba despistado, Luffy alargó el brazo y cogió casi todo lo de la bandeja produciendo un casi inaudible gemido de dolor, incluida la bebida pues le había dado sed, de tal manera que, cuando el chico de la bandeja llegó a su destino, y la dejó encima de la mesa, su superior le pegó una pedazo de bronca, porque la bandeja estaba vacía.

— ¡¡¡pero qué es esto!!!— Gritó enfadado atrayendo la atención de los tres y únicos prisioneros— ¡¡¡dónde está mi comida!!!

Instintivamente Zoro y Robin dirigieron su mirada a su capitán, que se había dado la vuelta y ahora comía. Este los vio.

— ¿Queréis?— preguntó mas bien con miedo en la voz por si decían que sí.

— No capitán— dijo Robin.

—Cómetelo tú, Luffy— dijo Zoro, entonces vio lo que Luffy se estaba a punto de beber de un trago—¡Luffy no...!— demasiado tarde, el chico se había tragado todo el sake que había en la botella.

Mientras tanto el otro chico seguía pidiendo perdón a su superior por el error cometido, y su superior le dijo que fuera inmediatamente a por otro plato igual. El muchacho salió corriendo de ahí, mientras el otro hombre seguía renegando por lo de la comida.

El chico volvió otra vez, pero ahora no fue luffy quién le quitó la comida, fue zoro, sacando una mano entre los barrotes hizo que el chico se tropezara, cayera al suelo, y que la comida saliera disparada, entonces aparecieron unos brazos de los barrotes que atraparon la comida. Zoro se giró y vio a Robin con una leve sonrisa, ambos pudieron comer algo, mientras el pobre Luffy había cogido una borrachera que no veas.

— ¡ay!...quero salir de aqu...hip.—dio un botecito— quero comer…hip...— parecía un niño pequeño cuando necesita a su madre.—quero comer...Hip—el pobre se tumbó en la cama dura e incómoda que había ahí, para intentar descansar algo—Quero mimir…hip! está duro… hip!—Zoro ya no aguantaba más, el chico estaba tirado en suelo partiéndose de risa, mientras el capitán intentaba dormir, y Robin pensaba que eran un par de críos.

Sanji caminaba por aquel pueblucho, encontró unas muchachas que parecía, hablaban de la captura de Luffy, Zoro y Robin. Sanji se acercó a ellas con la intención de llegar al barco sabiendo dónde estaban encerrados.

—sí, sí ¡es cierto! ¡Yo lo he visto! — dijo una chica de unos quince años.

— ¡y yo! ¡¡El chico iba sonriendo!!— contestó otra.

—¿Qué dices?— preguntó una mujer.

—Disculpen señoritas— dijo sanji— me ha parecido que hablaban de los piratas capturados, no sé gran cosa, pero he oído algún rumor…

— Chico, ¡¡has venido al lugar indicado!! ¡¡Nosotras lo hemos visto!! ¿Verdad Sheng?

—¡¡sí, sí!! Es cierto.

— ¿ah, sí? ¿Y qué ha pasado?— preguntó el rubio fingiendo no saber nada.

— pues llegó la armada y ¡los cogió a todos! Se los llevaron al cuartel—dijo la muchacha.

— ¿No sabrán por casualidad dónde está el cuartel, no?—preguntó él.

— ¡Oh! Por supuesto fíjese es ahí. — dijo señalando la parte más alta de la montaña.

— ¡ah ya veo!, muchas gracias señoritas— dijo agradecido— señora— les dedicó una reverencia. Sanji salió corriendo hacia el barco, aunque le dolían horrible las quemaduras, pero tenía que darse prisa.

Nami, Ace, Chopper y Usopp, se encontraban en la cocina trazando los planes para liberar a sus compañeros, cuando llegó Sanji.

— ¡Sanji! ¿Ya lo has conseguido?- preguntó Nami.

— sí, está en la parte más alta de la isla.—dijo sentándose.

— bien, para sacarlos de ahí necesitamos tener el plano del cuartel—dijo Nami.

— ¿para qué? —Preguntó Chopper.

— pues para saber donde están los calabozos.

— ¡ah!...—exclamó el pequeño renito.

— ¿y cómo lo vamos a conseguir?— preguntó Usopp.

—fácil— dijo Nami— ¡de eso me encargo yo!— dijo guiñando un ojo.