Capitulo 4: la operación rescate
Nami avanzaba por la calle, iba corriendo, pues debía darse prisa para sacar a sus compañeros de allí lo antes posible. Unos metros antes de llegar al cuartel de la armada, se paró, se quitó la mochila que llevaba a la espalda, se puso detrás de un árbol, y se cambió de ropa, sabía que lo podría haber echo perfectamente en el barco, pero había preferido prepararlo todo y cambiarse allí, ya que nadie la molestaría, y al ser tan oscuro (era medianoche) nadie la vería.
Cuando se hubo puesto todo, incluida una peluca morena que le llegaba, más o menos a media espalda, Nami se dirigió a la puerta principal, dónde se encontró con los guardas.
— hola...Chicos...—Nami puso su voz más seductora, para engañar a esos payasos que la miraban embobados, pues llevaba puesta una súper minifalda negra muy ajustada, y una camiseta con mucho escote, que iba con cremallera para ponerla a su gusto, recogida al cuello, por no decir que los zapatos que se había puesto le hacía unas piernas más sexys. Se abrió un poco la cremallera de la camiseta dejando ver algo más, a los pocos segundos, los guardas cayeron de espaldas con un chorretón de sangre en la nariz, momento que Nami aprovechó para subirse la cremallera, y buscar la llave. Cuando la encontró abrió la puerta.
Cuando Nami pasó por la puerta, se dirigió hacia la parte de las habitaciones, pues sospechaba que el mapa debía estar en la habitación del capitán, y también suponía que estaría bien guardado pues la armada debía saber que iría a buscar el mapa. Al llegar allí, miró cual era la habitación del capitán, seguramente estaría cerrada con llave. Empezó a recorrer aquel largo pasillo mirando de puerta en puerta, cuando por fin, encontró una que estaba cerrada, sacó un pasador de no se sabe donde, y forzó la cerradura, una vez dentro, registró toda la habitación de arriba a bajo, hasta dar con el mapa de aquel cuartel. Una vez lo tuvo en sus manos, se lo guardó en un sitio donde seguro que nadie la registraría.
Salió de la habitación, y corrió hacia la salida, pero fue detenida por un soldado.
— Vaya, vaya, —dijo el hombre— ¿pero que tenemos aquí?—preguntó—ya me avisaron de que vendría alguien para intentar liberar a los presos…pero en fin, si tantas ganas tienes de verlos, ahora mismo te llevo con ellos. —cogió a Nami del brazo y la arrastró hacia el interior del cuartel. Nami vio que había muchos hombres en aquella zona, y que habría sido imposible llegar donde sus compañeros.
Cuando llegaron a la parte de las mazmorras, vio como había tres hombres más vigilando la puerta. Uno de los hombres, sacó una llave de uno de sus bolsillos y abrió la puerta. Detrás de ésta, había otra más, con dos guardas vigilando, uno de los cuales sacó otra pequeña llave y abrió la puerta que llevaba a la mazmorra.
Antes de llegar allí, debían pasar por una estrecha escalera, y el opresor de Nami, la agarraba con fuerza como si se le fuera a escapar.
— ¡¡suéltame!!—Decía ella—¡¡sé caminar solita!!—intentó zafarse de su agarre pero el tío tenía más fuerza (evidentemente) que ella. —¡¡¡me haces daño animal!!!— los gritos llegaron hasta los presos que se quedaron de piedra al ver llegar a Nami siendo arrastrada por un fornido hombre. — ¡Hola!— saludó ella con una gota en la cabeza.
El hombre pidió la llave de la celda (ya que sólo había una) para meter a la nueva presa en ella. Habría sido una perfecta oportunidad para escapar, si Luffy no hubiera estado borracho. La metieron en la celda y cada uno se puso a hacer lo que debía.
—Vaya, así que te han cogido —dijo Zoro.
—sí…no pensaba que sería tan difícil entrar aquí...—Nami se quitó la mochila que nadie le había quitado, y de ella sacó lápiz y papel, y se puso a escribir una nota.
— ¿¡y ahora qué leches haces!?—preguntó Zoro.
—Muy sencillo, les escribo una nota, diciendo que me tienen a mi también, y que tengo esto—dijo enseñando el mapa.
— ¿Y para que es "eso"?—dijo el espadachín.
— ¡ay, Zoro! ¡Eres un tonto!, esto es el mapa de este cuartel, y servirá para que nos saquen de aquí.
—Ah…—exclamó él— y ¿cómo piensas enviárselo?
—Muy fácil, —Nami se asomó a la estrecha ventana, y silbó, el guarda no le dio importancia pues tenía cosas más importantes que hacer, como por ejemplo, comer. Al poco rato de haber silbado Nami, apareció una lechuza. Nami le ató a la pata el mapa y la nota, y le dijo a la lechuza que fuera al barco. La lechuza se fue.
—bueno supongo que no ha sido mala idea…pero ¿¿de dónde has sacado la lechuza??—preguntó zoro.
— ¡Ah! ¡Es de Ace! Se ve que una mujer le engatusó diciendo que era mágica, no lo es, pero sabe obedecer muy bien las órdenes, no como otros…—esto último lo dijo en un susurro, pero llegó a oídos de Zoro, que evidentemente se mosqueó
—Supongo que eso va por mi, ¿no?—gritó enfadado.
— ¡pues sí!—le contestó Nami.
—perdonar por que os interrumpa, pero creo que sería mejor dejar eso para luego...—dijo Robin señalando a Luffy.
— ¿Qué le ha pasado?—preguntó Nami, justo en ese momento el pequeño Luffy se levanta, aún borracho, y se les acerca.
— ¡no es justo! ¡hip!—dijo poniendo morritos.— Quero mimir…y no me dejáis…—miró a Nami. Ésta estaba sorprendida. — ¿Qué haces tu aquí?...hip. — dio un saltito que le hizo perder el equilibrio (que le quedaba poco) y cayó justo encima de Nami.
— ¿Pero qué le ha pasado?—exclamó sorprendida.
—Pues que se ha bebido una botella de sake…—dijo Zoro. —y como era la primera vez…
— ¡OH! Pobrecito...—le miró cariñosamente. —y ¿no habéis hecho nada para impedirlo?—preguntó.
— ¿qué quieres? no me e dado cuenta…
—quero mimir…hip! Tengo hambre...hip. —-el pobre estaba muy borracho.
—¡¡oh!! ¡Pobrecito!—volvió a repetir, el chico de goma se levantó y se dirigió a la cama.
— ¡está dura! ¡hip.!— puso morritos otra vez— mmm…¡quero mimir y no pudo!—unas lágrimas asomaron a sus ojos, cosa que provocó que nami sacara a la mama que todas llevamos dentro.
— ¡oh, Luffy! ¡ven aquí, cielo!—Nami se sentó en la cama intentando ponerse cómoda, cuando Luffy se acercó, le hizo tumbarse, y apoyó su cabeza encima de sus piernas, cosa que hizo que el chico sonriera.—¿estás mejor?—preguntó con un tono maternal..
—Me duele la cabeza…—murmuró. Nami le puso la mano fría en la frente.
—¿Mejor?—preguntó.
—sí…
— ¡Es una monada!, me dan unas ganas de achucharle…—se dio cuenta de que Robin la miraba. — ¿qué pasa?
—nada, navegante—le contestó, miró como Luffy dormía con una cara de tranquilidad y felicidad, sonrió para si misma, era una buena idea, la de intentar dormir un poco.
Mientras en el Going Merry, todos esperaban a la lechuza, cuando esta llegó, Ace, desató el papel y lo leyó en voz alta. Este decía así:
¡¡Hola chicos!! Todo ha salido como esperábamos, me han llevado con ellos. Para llegar hasta aquí tendréis que pasar por diversas puertas, y esquivar muchos soldados… (Aquí decía lo de las puertas y los guardas) y habréis llegado hasta aquí. Os envío el mapa, sacarnos de aquí pronto.
Nami.
PD:¡¡ daos prisa!!
— bueno pues ya sabemos como llegar, pero eso de dejar que la cogieran…—decía Sanji.
— Era necesario-dijo Ace—además ella misma se ofreció voluntaria…
— sí, ahora debemos prepararnos para el rescate.
— ¡Sí!— dijeron los demás.
Se pusieron en círculo encima del mapa, para trazar mejor el plan. Al cabo de un largo rato ya lo tenían todo listo, empezaba "la operación rescate" como la habían llamado ellos.
Se dirigieron hacia el cuartel de la armada, por separado, pues si le veían llegar juntos, sería más peligroso. Se habían divido así: por un lado; Ace y Chopper; y por el otro; Sanji y Usopp. Ace y Chopper, fueron por la puerta trasera, que estaba, como habían supuesto, vigilada por dos guardas. En realidad no sería difícil entrar, pues el cocinero había preparado comida con un ingrediente secreto (somnífero), y como también habían supuesto, los guardas tenían hambre. ¿Qué mejor que una buena cena para saciarlo? Ace se acercó cautelosamente, sin hacer ruido para que no le vieran, y dejó dos platos llenos de comida cerca de donde estaban ellos. Los guardas notaron el buen olor de la comida, y se acercaron, al ver allí dos platos empezaron a comer sin pensarlo dos veces. Los chicos también habían supuesto que tendrían a los más tontos fuera, y habían acertado.
Por otro lado, Sanji y Usopp, se encontraban en la misma situación, así que hicieron lo mismo que sus compañeros. Una vez los guardas estuvieron durmiendo, buscaron la llave y entraron. Fueron silenciosamente, hacia la parte acordada, no debían hacer el menor ruido, pero por si acaso, todos llevaban el arma en la mano. Al llegar a un tablón de horarios, Usopp se fijó en que ya habían puesto una hora para matar a Luffy y no pudo evitar dar un pequeño grito. Sanji le dio un capón en señal de silencio, y el artillero le enseñó lo que había visto.
—Tenemos que darnos prisa...—murmuró Sanji, pues la hora que ponía en aquel papel eran las ocho de la mañana siguiente. Continuaron su camino, hasta que se toparon de frente con unos soldados, los cuales fueron a dar (o al menos intentar) la alarma, algunos de los soldados cayeron al suelo derrotados por las patadas de Sanji, otros por la excelente puntería de Usopp, pero uno logró escapar y dio la alerta. Inmediatamente un montón de soldados fueron a por ellos, que empezaron a correr, y al final optaron por separarse y encontrarse en la puerta cuando se libraran de ellos.
Mientras iban cautelosamente, por los pasillos, oyeron la alarma, y voces procedentes de los pasillos. Mala señal, significaba que habían descubierto a Sanji y Usopp, bueno al menos ellos estaban libres…. Pero no por mucho tiempo, si no se daban prisa los soldados los encontrarían allí en medio. Ya habían llegado a la puerta de los calabozos y no había nadie allí, solo una pequeña llave colgada de la puerta con una nota: señor, nos hemos ido a comer, no es justo que nos pasemos todo el día sin probar bocado, llevamos todo el día trabajando, necesitamos un descanso, lo sentimos, pero si pasa algo no nos hacemos responsables.
Ace y Chopper se miraron, mejor, si los soldados no estaban, tenían vía libre. Se disponían a abrir la puerta, cuando Usopp llegaba corriendo, había conseguido despistar a los guardas, no por mucho tiempo. Se encontraron allí y llegó Sanji, que también los había despistado. Ace abrió la puerta a todo prisa, y se encontraron con dos soldados durmiendo la mona, después de cerrar la puerta, para asegurarse de que los soldados no podían pasar, se dedicaron a coger la llave que llevaba a la siguiente parte. Después de volver a cerrar la puerta, bajaron las escaleras lo más deprisa posible, pero antes de llegar abajo del todo se pararon a escuchar. Se oían los ronquidos de Zoro, una respiración tranquila, y otros ronquidos no identificados. Ace, que iba el primero, acabó de entrar en las mazmorras, y se encontró con algo…increíble.
El soldado estaba profundamente dormido, por lo que se veía tardaría un tiempo en despertarse, así que todos entraron, y registraron al hombre.
—Menudo día llevamos…—dijo Usopp. — tenemos una suerte…
Primero espera a salir de aquí...—en esto se fijaron en los encerrados, Nami dormía en una incomodísima posición, con Luffy apoyado en sus piernas, Zoro dormía en medio de la celda, tan pancho, como si nada pasase, y Robin les miraba, tranquila.
—parece que les importe un pepino estar encerrados…—dijo Ace.
—pues sí, es que les importa un bledo….—dijo Usopp—bueno ya tengo la llave— abrió la puerta e inmediatamente, Sanji entró y se dirigió a Luffy, pero Robin le dijo que lo dejara, así que el cocinero fue hacia Zoro y empezó a patalearlo. A los cinco minutos se encontraban todos despiertos, Luffy aún borracho.
— Bueno, habéis tardado poco, pensaba que tardaríais más…—decía Nami.
— ¡bah! Lo que me preocupa ahora es como vamos a salir de aquí…—dijo sanji— la puerta esta llena de soldados…
— ¡Quietos!—el hombre había despertado. — ¡quietos o disparo!
En dos segundos, el hombre se encontraba tumbado en el suelo, y con dos espirales en lugar de ojos.
— Tengo una solución— dijo Ace.
— ¿cual? —preguntaron todos (o la gran mayoría, pues Luffy estaba tan borracho, que se le cruzaban las palabras.)
—pues ésta—dijo y con un movimiento rápido, y transformando su brazo en fuego derrumbó el muro. — bueno ¡¡ya nos podemos ir cagando leches!!
Empezaron a correr todos en dirección al barco, a Luffy lo llevaba su hermano, ya que el pobre casi ni se podía mantener en pie solito.
—Quero a Nami…—decía bajito. —quero ir con Nami…
—Lo siento hermanito pero no es posible...—decía Ace mientras corría a gran velocidad, la armada ya los había visto. Por fin llegaron al barco. ¡Uf! habían tenido suerte, los de la armada no habían pensado en ir al barco a vigilarlo. ¡Cómo se notaba que eran unos novatos en esa isla! Además de que el capitán Smoker se encontraba de vacaciones en una isla tropical, celebrando la detención de Luffy. Subieron al barco, y al instante se fueron dejando a los de la armada maldiciéndolos.
—Nami…hip!— decía luffy haciendo un extraño bailecito como si intentara acercarse a ella, cosa que no estaba consiguiendo, pues más bien se estaba alejando de ella, pues iba retrocediendo.
— ¡Luffy! —Exclamó Nami antes de correr en su dirección, pues el chico estaba a punto de caer por la borda, por suerte, lo pudo parar a tiempo.—creo que será mejor llevarlo a la habitación…
—Sí, no vaya a ser que lo perdamos…—dijo Ace. Se llevaron a Luffy a la habitación, pero no se quiso separar de ella, pues era la única que le había echo mimitos, según él se tenía que quedar con ella. ¿A que niño pequeño no le gusta que le mimen?. Pues Luffy igual.
— bueno…me parece que te tendrás que quedar con él…no te suelta…—dijo Ace sonriendo.
— No importa, el pobre no sabe lo que hace, en estas circunstancias…—dijo ella.
—bien pues, adiós— dijo Ace. Nami le saludó con la cabeza en señal de adiós.
