Aviso: Este capítulo contiene lemmon, indicaré con _________ cuando empieza y cuando termina para aquellos que no gusten leerlo.

Capítulo 6: una fiesta… ¿y qué más?

Cuando llegaron al pueblo, los ánimos de la tripulación estaban mucho mejor, Luffy y Nami habían hablado del asunto y lo habían arreglado, ahora todo estaba bien. Al llegar a la plaza mayor, donde se celebraba la fiesta, se encontraron al tabernero que se acercó a ellos con una buena copa en la mano.

— ¡Hola!—saludó— ¡¡veo que al final habéis venido!!

—Sí, Por cierto, ¡muchas gracias por invitarnos!—dijo Ace.

— ¡no, hombre! ¡Si no es para tanto!—dijo riendo el tabernero. — ¡pero no os quedéis ahí parados! ¡Ir a divertiros!

—sí, ¡¡tiene razón!!—Dijo Luffy con una gran sonrisa. — ¡ven, Nami! ¡Vamos a bailar!

—Sí—dijo ella sonrojándose.

La música que habían puesto era bastante marchosa, pero, como en toda buena fiesta de categoría, no podía faltar la bebida. Un joven camarero vestido de esmoquin se acercó a la feliz pareja para ofrecerles una copa.

— ¿una copa, señorita? ¿Señor?—ofreció el camarero.

Nami cogió dos copas. — ¡Muchas gracias!—el camarero fue hacia otra dirección.

— Ey, Nami ¿por qué has cogido dos copas?—preguntó Luffy. Lo dijo mientras se sentaban en un banco.

—pues, porque así me durará más—contestó.

—ah... y ¿a qué sabe eso?

—pues a…esto. — le dijo, no sabía cómo describir el sabor de bebida.

—y ¿qué es eso?

—es champagne, ¿quieres probar un poco?

—no, mejor no—dijo recordando lo que le pasó la última, o mejor dicho, la primera vez.

—porque le des un sorbo no te pasará nada.

— ¿de verdad?

—Sí—le ofreció una copa y él lo olió y luego lo probó.

—¡¡egh!! ¡Está asqueroso!— Nami sólo rió ante el comentario y se bebió las dos copas seguidas ante la atónita mirada de su capitán.

—Bueno, ¿no querías bailar?—dijo levantándose— ¡pues vamos!— al instante Luffy se levantó y fueron a la pista de baile. La música paró para dar paso a una balada que exigía bailar bien juntos, ambos se pusieron como tomates. Pero empezaron a bailar al compás de la música. Al cabo de un rato y unas cuantas canciones marchosas, se dirigieron a un banco cercano.

—Nami…—dijo Luffy sonrojado— lo de antes… ¿es cierto?

—sí. —dijo ella.

—así que lo sabes…

— ¿Que sé el qué?— él pareció sorprenderse ante la pregunta.

-pues…—tragó saliva—pues…— ya sabía la respuesta, pero quería oírla salir de su boca. — pues que… Nami…—su corazón cada vez iba más rápido. En esto un borracho se acercó a ellos (que no lo vieron venir) y sí, rompió el bonito momento derramando una cerveza en el vestido nuevo de Nami.

—¡¡¡AH!!!—Estaba muy enfadada—¡¡maldito borracho!! ¡Te voy a…!

—Tranquila, Nami, vamos al barco para que te cambies de ropa—dijo Luffy cogiéndola por el brazo. Ella se calmó.

—de acuerdo vamos.

Zoro estaba medio sentado en un banco bebiendo cervezas, observaba sin interés a las parejas que bailaban alegres en la pista, se había fijado especialmente en Luffy y Nami, no sabía como esos dos no se habían dado cuenta antes de que se gustaban mutuamente, estaba clarísimo, lo sabía toda la tripulación, incluso Ace, nada más llegar se había dado cuenta, sinceramente, Luffy había tenido suerte de que Sanji le dejara el camino libre con su "adorada pelirroja" , ¡Dios! el cejas torcidas cada vez lo tenía peor. Ahora se había quedado sin Nami. En realidad a Zoro no le importaba en lo más mínimo. Sintió como alguien se sentó a su lado. No le dio importancia, ni siquiera se giró a ver quien era, lo sabía perfectamente. Era ella.

—Hola, espadachín—dijo con su calmada voz de siempre. —Veo que te estás dando un buen festín. —y era cierto, alrededor de banco había un montón de cervezas vacías.

—Hola—dijo— ¿qué haces aquí?

—Sólo he venido a hacerte compañía—contestó ella. Él se giró a mirarla, pero su cara adquirió un tono rojizo con el que estaba ya familiarizado. Ella al darse cuenta, sonrió.

— ¿Qué es lo que quieres?—dijo Zoro girando la cara otra vez.

—ya te lo he dicho vengo a hacerte compañía.—cogió una cerveza y su vaso, y se sirvió.

—ni pienses que me creo que has venido aquí sólo a eso.

—tienes razón, espadachín—dijo sonriendo. — antes, en el barco, he oído el grito que ha dado el cocinero...—Zoro se puso más rojo e intentó ocultarlo tomando otra cerveza.

— ¿Qué grito?—intentaba hacerse el despistado.

—si quieres te lo repito—sonrió, vio que la expresión de Zoro decía que no, pero aún así lo hizo. — creo que sus palabras exactas fueron: ¿cómo? ¿Que este imbécil está enamorado de mi Robin? ¿Dijo eso cierto?—Zoro sólo asintió con la cabeza. —y supongo que con este imbécil se refería a ti, pues que yo sepa eres al único al que llama así siempre, claro que también podría haber sido a Luffy, pero sabiendo que está enamorado de Nami, queda descartado. Pues bien, he venido para aclarar ese tema.—Zoro la miró, y ella asintió.

Luffy y Nami llegaron al barco y ella se fue a por algo para ponerse. Luffy se fue hacia la cocina, evidentemente para coger algo de comida ya que Sanji no estaba. Cuando estuvo lista, fue hacía cocina, segura de que Luffy estaría allí.

— ya estoy lista. —dijo.

— ¿No quieres volver a la fiesta?—preguntó el capitán, al ver el atuendo de la chica.

—no… Prefiero que nos quedemos aquí, así podremos hablar tranquilos.

—sí...—Luffy se sonrojó.

—Me gustaría que acabaras de decirme lo de antes…—dijo Nami mientras se sentaba en la silla más cercana a Luffy.

—sí…Hem....—no tenía idea de cómo decirle a Nami que estaba enamorado de ella. Intentó conseguir las palabras exactas, al menos en sus ensayos no era tan difícil. Como sabía que cuanto más tardara en decirlo más difícil sería, optó por soltarlo de golpe. —Nami, yo…¡¡estoy enamorado de ti!!—dijo cerrando los ojos para no ver a la pelirroja.

—Luffy, yo también te quiero. —dijo ella acercándose a él. Luffy abrió los ojos para ver como la chica se acercaba a él lentamente. Ambos cerraron los ojos y unieron sus labios en un dulce beso, siguieron besándose hasta que el aire empezó a faltar, y se separaron. Se miraron unos segundos antes de que Nami se levantara y cogiera de la mano a su amado capitán

— ¿Dónde vamos Nami?—preguntó viendo que se lo llevaba.

—Ya lo verás…—dijo con una sonrisa en la boca. Llegaron a su habitación, y después de entrar, Nami cerró la puerta con pestillo, para que si volvía alguien no les molestara. —aquí estaremos más tranquilos…

__________

—sí...—Luffy se acercó a Nami y la besó profundamente. Poco a poco introdujo su lengua en la boca de ella, profundizando aún más el beso. Pronto dejó la boca para pasar al cuello, que olía intensamente a mandarinas. Luffy se separó para quitarse la camiseta, viendo como Nami se desabrochaba, sensualmente, la camisa que llevaba, pero sin quitársela, sólo dejando ver su sujetador.

Nami atrajo hacia si a Luffy, aprentándolo con fuerza. Volvieron a besarse durante un rato, hasta que Nami pasó a besar el cuello del chico mientras paseaba sus manos por su espalda maliciosamente. Luffy la empujó contra la pared, y volvió a besarla, ella respondió y pasó una mano a la nuca de él para profundizarlo, mientras que con la otra mano seguía acariciando la espalda del chico.

Mientras se besaban, Luffy, deslizó sus manos por los hombros de ella, haciendo que bajara los brazos, para desprenderse de la blusa. Ante el contacto la piel de la muchacha se erizó.

Nami, en un rápido movimiento, se había despojado del sujetador, tirándolo por algún lugar de la habitación. Luffy agarró uno de los pechos y empezó a acariciarlo y apretarlo, y entonces decidió coger el otro también, dándole el mismo trato a ambos. Notó como los pezones de la chica se ponían duros y le gustó. Ella retiró sus manos y se separó de él guiándolo a la cama. Dejó que el chico se tumbara, y se sentó encima de él, volviendo a besarlo y deslizando, luego, su lengua por el cuello de éste. Lentamente empezó bajar dándole pequeños mordiscos por el pecho haciendo que Luffy se estremeciera.

Subió y lo miró unos segundos antes de continuar. Volvió a empezar siguiendo el mismo camino que había trazado antes. Notó como la entrepierna del chico reaccionaba a sus estímulos, y eso le gustó. Volvió a subir y se concentró en la boca de él, esta vez durante largo rato. Total no había prisa, sus nakamas no volverían hasta dentro de un par de horas.

Entonces Luffy, la quitó de encima suyo y la tumbó a su lado, tumbándose encima de ella. Colocó las manos a ambos lados de ella, y empezó a besar y mordisquear su cuello, bajando poco a poco, y llegando hasta sus pechos. Primero agarró uno con una mano, y empezó a juguetear con él en su boca, besándolo y mordisqueándolo, lo que provocó que nami lanzara algún que otro gemido. Después el chico pasó a darle el mismo trato al otro.

En ese momento, Nami dirigió una mano al pantalón del chico, y lo desabrochó. Con ayuda de Luffy el pantalón pronto estuvo fuera. Luffy siguió con su tarea, hasta que nami le apartó de sus pechos y le besó nuevamente. Él repasó con sus manos el cuerpo de la chica sin olvidarse ningún detalle. Empezó por los hombros, y fue bajando lentamente hasta llegar a sus pechos, en los que se entretuvo un buen rato, jugueteando con ellos. Siguió bajando por la cintura, y se paró al llegar a los pantalones. Los desabrochó, y los fue bajando lentamente, con ayuda de ella, desaparecieron.

Ya era poca, la tela que los separaba. Nami introdujo la mano en los calzoncillos de él y empezó a masajear su miembro, haciendo así que el chico dejara escapar algunos gemidos. Sus respiraciones aceleraban con cada estímulo, parecía que se les fuera a acabar el aire de un momento a otro. Nami dejó su tarea y retiró los calzoncillos del medio.

Luffy llevó una de sus manos a la zona íntima de la chica y por encima de la fina tela, empezó a masajearla. Nami no pudo más que lanzar varios gemidos, cosa que excitó más al pelinegro. Al poco rato Nami retiró el trozo de tela, que ya molestaba, y el chico pudo acariciarla directamente.

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—Nami...—dijo él susurrando.

—Sí—asintió ella, deseando llegar al final.

Él dejó lo que estaba haciendo, y lentamente, se introdujo en ella, para no hacerle daño. Poco a poco empezó a embestir, haciendo que sus respiraciones se volvieran más rápidas. Ambos sentían que se acerba el fin. Con un último gemido más fuerte acabó el acto. Ambos se recostaron en la cama.

Ambos se quedaron mirando un largo rato, oyeron cómo una botella caía y se hacía trizas. Pero no les importó nada. En ese instante sólo importaban ellos dos.

—Nami —dijo Luffy después de un rato.

— ¿Qué?—preguntó ella sonriendo.

—Ha sido genial –dijo— y... hem…esto…

— ¿Ha sido tu primera vez?—el chico asintió. Nami sólo sonrió— también ha sido la mía. —dijo

— ¿De verdad?—preguntó.

—sí, pero ahora deberíamos dormir un poco.

—tienes razón.

Ambos abrazados se pusieron a dormir, y en escasos minutos ya estaban profundamente dormidos, y no se habrían enterado ni si hubiera habido un terremoto. Estaban tan profundamente dormidos que ni siquiera oyeron los gritos de Usopp y Chopper buscándolos.

—Parece que no están…—dijo Usopp.

—bueno, no importa ya hablaremos con ellos por la mañana…vamos a dormir…—dijo el renito bostezando.

—Sí, será mejor, quizá estén aún en la fiesta, como el resto…—dijo Usopp. Y los dos se dirigieron a su cuarto dispuestos a dormir unas cuantas horas.