Título: Romanceo
Summary: "Amor… eres un payaso." "No soy payaso, soy romántico."
Advertencias: ¡¡Fluff!!
Clasificación: G
Pairing: Harry/Draco
Notas: Para celebrar. Feliz cumpleaños, Harry.
ROMANCEO
–Te amo. Yo, Draco Lucius Malfoy te amo, Harry James Potter. Y hoy, para demostrarte todo mi amor, mi pasión, mi lealtad hacia ti; para demostrarte que mi corazón late junto al tuyo, que titubea cuando no estás, que se acelera cuando te acercas. Por todo ello, y también porque sin ti yo no tendría Sol y todo serían penumbras. Hoy. Ahora. Te diré con la mano sobre mi corazón exaltado, Harry, cásate conmigo.
Con una rodilla en el suelo y un brazo alargado hacia su novio, Draco Malfoy hizo aparecer una cajita sobre la palma de su mano. Sus ojos estaban clavados en los de Harry Potter, su amante y compañero desde hacía ya seis años, esperando una reacción. Esperaba eso.
Y eso llegó.
–Oh… Draco… –la voz no le salía de la garganta apenas. Sus ojos aguados en lágrimas– Amor… eres un payaso…
Las palabras apenas susurradas, intentando ahogar las lágrimas que empujaban a salir. Pero no pudo borrar una sincerísima sonrisa de sus labios, que temblaba en su rostro con la emoción del momento.
–No soy payaso –negó aún arrodillado en el medio del salón–, soy romántico. ¿No dirás que no a este apuestísimo y dulce enamorado, verdad?
Draco sonrió aún más, con ojos suplicantes. Eso ya llegaba.
–¡Claro que sí tonto! –y rompió en llanto. Emocionado.
El romeo se alzó y fue hasta él a acunarlo entre sus brazos. Su novio era muy sensible, demasiado sentimental. Aunque eso ya lo sabía cuando había practicado el momento tan esperado. La sonrisa seguía en sus labios. Besó los ojos de Harry, lamiéndole las saladas lágrimas y, mientras le acariciaba la espalda en un intento de calmarlo, tomó su mano y le colocó el anillo por el dedo adiente. Entrelazó los dedos con los suyos.
–Dime que soy tu mejor regalo de cumpleaños. A partir de hoy puedes empezar a llamarme marido.
Y Harry volvió a llorar. Y Draco lo sabía y adoraba eso. Adoraba hacerlo llorar de emoción, se enamoraba de esos ojos sinceros derramando sentimientos, emociones felices para él. Esas lágrimas, eran suyas.
Siguió acunándolo un rato hasta separarse unos centímetros y susurrarle al oído, manteniendo la sonrisa:
–Amor, ¿vamos a celebrarlo como toca? –ronroneó, moviendo las caderas sugestivamente, haciéndole notar que estaba listo para la acción.
Oh, sí. Estaba listo para hacerle verter más sensaciones, para susurrarle romances al oído mientras le hace el amor, para recitarle su amor y lograr ver más de esas lágrimas que tanto adora. Suyas. Él las crea con sus palabras y su amor, y Harry se las regala con amor correspondido y un mar de sentimientos saliendo a flote.
Así, Draco sabe que siempre se amarán.
Así, tan románticamente.
Fin
