Décimo y último capítulo de esta historia. Espero que les haya gustado y que hayan disfrutado al leerla tanto como yo disfruté al escribirla, y si no les gustó... pues yo no escribo para que les guste. Dejen sus reviews al terminar de leer.
Capítulo 10 - La propuesta
Ambos estaban en la sala común de Hufflepuff sentados en un sofa.
-¿Te gustaría que empecemos desde cero todo? ¿A vivir una nueva vida sin correr el riesgo ni tener miedo a que nos separen?
-Me encantaría.
-Genial... entonces... ¡Vallamos a donde el viento nos lleve y permanezcamos allí, lejos de todos los que nos han hecho mal!
-¿Estas loco?
-Sí, pero tú me vuelves loco.
-Hablo en serio Cedric.
-Yo también.
-¿Pero sabes lo que dices?
-Sí... ¿Qué dices?
-No lo sé... te lo diré mañana.
-¡No puedes! Será demasiado tarde.
-Está bien, me levantaré temprano.
-Mejor dime ahora.
-No lo sé, mañana te prometo me levantaré temprano. Ahora déjame irme y mañana te diré.
-Quédate conmigo, por favor... todavía no lo creo.
-¿Qué?
-Todavía no puedo creer que esté pasando de verdad que me hayas creído y que estemos juntos otra vez. ¿En serio esto es real?
-Por supuesto que sí.
-No, esto es un sueño, despiértame.
-No es un sueño, es la realidad.
-¡Genial! ¡Estoy tan feliz! Te prometo que jamás voy a dejarte, no podría vivir sin tí.
-Yo tampoco podría vivir sin tí.
Él le dio un fuerte abrazo que casi la asfixia y luego la besó como nunca.
Afuera estaban Dumbledore y Madame Maxime.
-Ay Dumbledore ¿Qué haré al tener que regresar mañana a Francia? Extrañaré a Hagrid. -Dijo triste.
-Al menos podrás verlo en tiempo de vacaciones de verano, y mientras podrán escribirse. -Dijo él.
-Pero no será lo mismo.
-Bueno, pues... creo que a más de un estudiante le pasará lo mismo. -Abrió la puerta y la dejó ver a Cedric y Fleur besándose. Madame Maxime suspiró. -Bueno, no pienses en eso ahora, todo saldrá bien.
-No quiero separarme de tí ni un segundo. -Dijo Cedric sin soltarla.
-Yo tampoco.
-Mañana a las cinco AM quiero tu respuesta.
-¿Qué?
-No voy a obligarte, pero piensa en lo felices que seríamos. -Ella sonrió.
Ambos se quedaron despiertos toda la noche hablando de eso, y cuando llegaron las cinco, su respuesta fue sí. Él sonrió, la abrazó y para el momento en que todos se levantaron ellos ya no estaban. La habitación de Fleur estaba vacía, no estaban ni ella ni sus cosas. El lugar donde Cedric dormía también estaba vacío, ni sus cosas ni él estaban. Habían desaparecido del lugar, sin dejar una carta y sin dejar nada a nadie.
