Disclaimer: El señor que fuma pipa y se sienta en el sillón frente al diván donde me hace recostarme me ha asegurado que no soy Jotaká. Es un señor muy bueno, siempre hablamos de las cosas que siento. Mamá lo llama el Psicoanalistas, yo lo llamo Doc. Él afirma que no soy Jotaká y yo le creo. ¿Entendió Señor Juez? Nada de todo me pertenece, y lo hago sin fines de lucro.
Deja atrás la biblioteca mientras maldice por tercera vez en la última hora. Lleva un mes de clase y está más agotado que los últimos seis años al completo.
Debe realizar las mejores bromas este año puesto que es el último, debe inmortalizar su nombre para el resto de la eternidad, debe evitar que lo castiguen demasiado, debe cumplir los castigos, debe planear con Peeves la destrucción total de las mazmorras, debe molestar a Albus, debe capitanear al equipo y llevarlo a la Copa de Quidditch un año más, debe escaparse a Hogsmeade por las noches, debe evitar que su madre se entere de muchos de los castigos, debe lograr que Amy le exprese una idea en menos de diez minutos de monólogo interminable, debe lograr que Hagrid deje de cocinar, debe jugar una carrera contra Theo montados en centauros –aunque estos últimos se nieguen rotundamente-, debe hacer cantar a las armaduras para el acto de fin de año, debe proteger a Lily, debe evitar que descubran este año la fiesta ilegal en la Sala en Común, debe lograr que McGonagall lo felicite por su labor como alborotador, debe despeinar a Samantha unas quince veces al día, debe convertir la Torre de Astronomía en un local bailable sin que los profesores lo alerten, entre tantas cosas más y ¿cómo demonios va a hacerlo si los muy desconsiderados de los profesores le mandan una cantidad monumental de tarea?
El primer mes de su séptimo año ha sido agobiante, si en quinto los profesores lo abrumaban sobre lo importante que eran los TIMOS, en séptimo directamente estaban paranoicos.
Se dirige a la Sala en Común luego de haber pasado quince minutos entre los libros, lo que para él es agobiante. Lo suyo es el aire libre, el viento corriéndole por la cara, el color del cielo, cualquier cosa donde pueda gritar, correr, moverse. Quince minutos dentro de la biblioteca, vaya desperdicio.
Mientras camina observa al resto de los estudiantes que se cruzan con él en el pasillo, pese a lo que dicen, es una persona observadora. No por nada es uno de los mejores bromistas de la historia, no puede no saber en que contexto se maneja. Hay chicos de primer año que pasan asombrados aún por las maravillas del castillo, otros más grandes están envueltos en bromas con sus amigos, luego tienes a los que caminan apurados tratando de llegar a destino y por último están las mujeres que no paran de enviarles miradas encantadoras y que él se encarga de devolver con una sonrisa ladeada. Avanza por los pasillos, y ahora que lo piensa jamás le pareció tan largo el camino de la biblioteca a la torre. Debe de estar verdaderamente cansado.
Cuando pasa por el retrato de la Señora Gorda cree que el mundo se despertó dado vuelta esta mañana.
La sala está casi vacía y puede encontrar con facilidad a sus amigos. Theo está acostado en el sillón doble, con las piernas extendidas y los ojos cerrados, Sammy en cambio se encuentra acurrucada en el sillón de un cuerpo con la cabeza sostenida por las manos, Amy lo mira desde el suelo con la espalda inclinada hacia arriba y las piernas apoyadas en el respaldo del sillón que se encuentra frente a Theo.
Están tranquilos, callados, como disfrutando de un descanso mientras él a duras penas puede mantenerse en pie del hastío y la monotonía en la que se está convirtiendo su último año.
- ¿Se encuentran cómodos?
Theo se incorpora brevemente y mientras sonríe socarronamente le contesta:
-Noto sarcasmo en tu voz pequeño y dulce Jimmy.
- Recapitulemos. Tenemos que presentar tres informes, leer mínimo unos veinte capítulos, realizar el mapa de Saturno, criar una maldita planta de nombre extraño y no sé que más y ustedes están aquí descansando. Descansando, no puedo creerlo y yo acabo de perder quince minutos en la biblioteca buscando información para el maldito informe de mañana...
Entonces todo parece haber cobrado vida de pronto. Sammy se pone rígida como si alguien la hubiese golpeado con una vara, Theo se incorpora con una rapidez alarmante y comienza a gritar cosas sobre el Apocalipsis y el fin del mundo, Amy por último, se acerca a él lentamente, con los ojos verdes abiertos de impresión y le coloca una mano sobre la frente.
-No tiene fiebre.
James le saca la mano mientras la mira ofendido.
-Ya sé que no tengo fiebre.
-Oh, nuestro pequeño Jimmy se está convirtiendo en un hombre responsable. ¿Escucharon eso niñas? Ahora él nos cuidará a todos.
Incluso Samantha ríe abiertamente y eso enfurece más a James. Está agobiado, molesto y no sabe por qué.
-Y dime James – continúa Theo - ¿Qué se siente ser responsable? ¿Duele? ¿Pica? Y lo más importante ¿A qué se debe este cambio? ¿Tu madre te obligó? ¿Tu padre amenazó con desheredarte? ¿Quieres matarnos a todos de un infarto? Oh no, dime por lo que más quieras en el mundo que no te has enamorado. ¿Te enamoraste pequeño Jimmy y quieres demostrarle a tu damisela que eres el hombre de sus sueños?
-Oh no Jimmy! –exclama Amy con pose teatral-. No debes cambiar por ella, debe quererte por lo que eres, ese es el amor verdadero. Y debes saber que tus amigos estarán para apoyarte siempre, no importa que tu familia te odie y tú no tengas dinero para mantenerla, el amor siempre triunfará al fin si están juntos...un momento. Dime que no está embarazada, ¿es por eso que su padre te odia? Y tu familia aún no sabe nada porque te da miedo contárselo. No debes preocuparte, Albus y Lily serán unos tíos maravillosos. ¿Qué quieres que sea? ¿Niño o niña? Estás siendo responsable porque debes conseguir un trabajo para mantener tu nueva familia; lo entendemos. No nos burlaremos de ti, Jimmy cariño.
Samantha larga una carcajada, cosa que es raro en ella.
-Eso Jimmy cariño, seremos de lo más cariñosos con el bebé. Aunque estoy ofendida, no nos has presentado a la madre.
James mira a esos tres que se llaman amigos con una mueca de disgusto en la cara:
- ¿Qué demonios han estado tomando? Están locos. Debí hacerle caso a mamá cuando me dijo que no me junte con ustedes.
-Ahora cuéntanos, Jimmy – le propone Samantha- ¿por qué estás tan molesto?
-Estoy hastiado. ¡No hay nada para hacer!- exclama furioso, un león como él no puede mantenerse encerrado durante mucho tiempo.
-Pero si ayer mismo empezaste una guerra en medio de la clase de Encantamientos- le recuerda con sutileza Amy.
-Una inofensiva batalla de libros –le contraataca.
-No creo que un libro de seiscientas páginas sea inofensivo- dice Sammy.
-Oh! Pero tengo la fotografía del profesor cuando un libro le pasó a diez milímetros por encima de la cabeza, pequeño Jimmy – y para dar crédito, Theo remueve en su mochila buscándola.
-Esto se está tornando monótono –bufa James.
-Cierto –corrobora Amy mirándolo con interés -. ¿Qué tienes pensado?
-Mañana. Hoy tenemos cosas que hacer, como muy amablemente ha enumerado James – le dice Samantha, evitando que los tres se pongan a planear bromas y dejen de lado la tarea.
Amy la mira ofendida, como si no creyera que la otra no confiara en ella.
-Lo sé, pero no podemos hacer el informe de Encantamientos sin el libro. –le recuerda.
Sammy bufa molesta, como si recordarlo le fastidiara.
- ¿Libro? –pregunta James y la sonrisa se le ensancha-. No será este, ¿No?
Saca de su mochila un libro de la biblioteca y se lo pasa a Amy que lo mira sorprendida, mientras Sammy termina de incorporarse y lo mira con recelo.
- ¡Quiero un helado!- exclama Theo mientras los otros tres lo miran sorprendido-. Oh! Disculpen ustedes, pensé que era una mochila mágica o algo así.
-Es éste. ¿Cómo demonios lo conseguiste? –Inquiere Amy-. El último tomo de la biblioteca lo tenía esa estúpida de Brittany. Cuando he ido a pedírselo, muy amablemente por cierto, me ha dicho que iba a necesitarlo hasta mañana y cuando le recordé que el trabajo era para mañana me respondió que no le importaba. Claro esa maldita idiota me odia, y sólo porque en Segundo año, accidentalmente, le eché el vaso de bebida encima. ¡Pero fue un error!. Todos lo saben. Es una estúpida rencorosa que me odia y no para de murmurar a mis espaldas y piensa que es bonita. Ja! Todos saben que el color de su cabello no es natural, y siente envidia por ello, pero claro, yo sé que...
- ¿Cómo lo conseguiste, James?- interrumpe Samantha.
-Como siempre –le responde-. Sonriendo, y asegurándole que me haría un gran favor al prestármelo.
Amy se paró de golpe dejando caer el libro que sostenía entre las manos, Theo rió desde el sillón y Samantha murmuró algo que le sonó a: "Estúpidos. Todos ustedes"
Jimmy sonríe, y las chicas se indignan un poco más. Entonces Theo vuelve a reír, esta vez más fuerte, a la sazón James ensancha la sonrisa. Sabe que puede conseguir casi todo con esa sonrisa, un guiño de ojo y un par de palabras bonitas. Brittany no es la excepción.
Samantha bufa y Amy retoma un monólogo sobre lo idiota que es la Hufflepuff en cuestión, mientras James se recuesta en el sillón con la satisfacción de haber cumplido la tarea.
No importa que a Theo y él no les corresponda armar el informe, que les haya tocado otro tema. No importa, porque si sus niñas necesitan algo ellos estarán ahí para solucionarles el problema.
Albus suele burlarse de ellos diciendo que parecen dos esclavos a las órdenes de las chicas. Theo y James lo saben. Pero no les molesta porque ellas no se abusan, es su manera de protegerlas, de recordarle que son amigos, de tenerlas cerca en cierto modo.
Entonces Sammy recoge el libro que Amy dejó caer y comienza a hojearlo para ponerse a realizar con rapidez el informe.
-Maldita zorra estúpida, niña consentida que no mantiene el color natural de su cabello y además utiliza pestañas postizas.
Amy interrumpe el monólogo, Theo deja de reír y James mira asombrado a Samantha que sigue despotricando contra Brittany mientras mira el libro con enfado, y es que esa reacción es tan poco común en ella que Jimmy realmente cree haber entrado a un mundo paralelo.
-¿Qué sucede, Sam?- pregunta Amy con cautela.
Samantha ofendida le muestra el capítulo que estaba leyendo.
-Está en blanco, Sam.
-Lo sé, Amy. Lo sé.
-Tinta de la invisibilidad- afirma James luego de haber tomado el libro y revisado la página, como buen bromista conoce cada uno de los productos.
Theo encarna una ceja y toma el libro mientras pregunta:
-¿Por qué haría algo así? No tiene sentido.
- Claro que lo tiene, lo hace porque me odia! Es una maldita idiota que...
- A lo que me refiero, Amy –la interrumpe Theo con la esperanza de frenarla en la interminable lista de insultos que sale de la boca de la chica-. Es a que no tiene sentido borrar una parte del libro, mañana van se lo muestran al profesor y asunto arreglado.
- Es tinta invisible temporal, volverá en unas doce horas- aclara Jimmy-. Para ese entonces, ustedes no podrán haber terminado el trabajo y no habrá excusa que valga frente al profesor.
- Entonces vayan y acúsenla frente al profesor, se acabó el problema- simplifica Theo.
Samantha mira a Amy por unos instantes.
-No- dicen al mismo tiempo.
Theo las mira confuso y James ríe mientras no puede evitar sentirse orgulloso.
-Estabas aburrido, ¿Cierto, James?- pregunta Samantha con la voz peligrosamente suave.
-Sí. Mucho.
-Genial. Trae el mapa. Esto es la guerra.
Amy, que aún no logra recuperarse del impacto de ver a su mejor amiga capitoneando la situación se para en el sillón y se abalanza sobre Sammy para abrazarla, y despeinarla al grito de:
- ¡Esto es la guerra!
-Oh! Las féminas se han sublevado ¿Dónde ha ido a parar el mundo, pequeño Jimmy?
James las contempla mientras se involucra en lo que serán horas y horas de planes absurdos.
Cuando quieren darse cuenta llevan horas enfrascados en eso, han variado de todo tipo de planes desde: "encadenarla en la torre de Astronomía" de Amy, a un muy vengativo "llenarle la mochila de sapos, sé que los odia" de Sammy, Theo tampoco ha ayudado mucho con su idea de "armamos un gran corral de lodo, les compramos ropa interior provocativa y dejamos que se maten las tres mientras Jimmy y yo nos encargamos de las apuestas"; así que James como nieto de Merodeador que es debe hacerse cargo de la situación.
- ¿Dónde quieren dar el golpe?- les pregunta-. ¿A dónde quieren apuntar con la venganza?
-A su cabeza- responde rápidamente Amy.
-Al lodo! Todos seremos felices si la situación concluye en lodo.
Amy le pegó en la cabeza y Samantha lo fulminó con la mirada antes de contestar:
-Quiero lo que ella tiene y que ella tenga lo que yo tengo.
James lanza una carcajada y la despeina. Por Merlín, está realmente enojada.
-Entonces quieres presentar su informe como tuyo y dejarle a ella el que está en blanco...
-Se lo merece- se justifica la chica y lo mira con los ojos plata brillando-. Vas a ayudarnos, ¿Cierto? No me digas que te da remordimiento lastimar a esa idiota, por favor Jimmy.
-Jamás podría dejar a una dama en apuros sola, es mi deber ayudarla. Soy un caballero.
Sammy le obsequió una sonrisa y Amy se unió con Theo al grito de: 'venganza!'
Se enfrascaron en lo que James denomina 'fase: tácticas' para luego pasar a la 'fase acción'. Y en el mes que lleva de haber regresado a Hogwarts nunca se ha sentido tan libre, tan feliz, tan él.
Olvidan los deberes, no les importan en absoluto y poco a poco van olvidando la venganza hasta que terminan los cuatros tirados en el suelo riéndose de alguna broma proporcionada por los chicos.
Y Jimmy tiene la seguridad, que no hay mejor lugar en el mundo que estar allí, con sus amigos tirados en el suelo riéndose de cualquier cosa.
Pero de pronto Amy se reincorpora y les dice que ya es hora de volver al plan, Samantha la sigue firme y los chicos suspiran por lo bajo.
-De verdad, pequeño Jimmy. Hemos creado un par de monstruos.
-Está bien, vamos a hacerlo. Pero antes bajamos a cenar. No pienso perderme por nada del mundo la cena.
- ¿Pensaste que nos echaríamos atrás?- le retruca Sammy furiosa-. No puedo creerlo, vives haciendo esto y ahora que necesitamos el favor te niegas.
James le devuelve la mirada intentando saber si está furiosa o decepcionada.
-Vamos, Sammy. Jamás te dejaría sin tu venganza. No puedo ser tan cruel- la muchacha hace una mueca de disgusto con la boca.
-Venganza suena tan terrible...
- ¿Y cómo lo llamarías?- le pregunta Theo-. Plan hagámonos amigas de una persona a la que hemos ignorado por años robándole su redacción..
-Ella nos robó primero. Britanny es mala- zanja el asunto Amy.
-Oh Amy! Realmente estás perfeccionando tus insultos. Brittany es mala. ¿Cómo se te ocurrió?
Samantha mira a Jimmy con resignación y sacude la cabeza en señal de derrota. Y es que Amy y Theo son tan predecibles...si algún día dejaran de pelear no serían ellos.
James toma la mano de Samantha y le dice:
-Bueno, hoy estoy en plan caballero. ¿Vamos a cenar, bella dama?
-Claro- acepta gustosa-. Pero todo sea porque mientras antes comas, antes terminamos con esto.
-Me ofendes, soy un caballero noble y respetable al que estás privando de alimentarse y tú sólo piensas en venganza ¿Dónde han ido a parar las damas de hoy en día?
-Muévete, Potter. No tengo toda la noche.
Para cuando Amy y Theo terminan de discutir y se dirigen al Gran Salón, James ya se encuentra sentado cómodamente rodeado de centenares de platos.
-¿Qué?- les pregunta con la boca llena cuando nota tres pares de ojos mirándolos fijamente-. Soy un niño en crecimiento, necesito alimentarme.
- Y ahí van todos tus vestigios de caballero andante.
Pero a Jimmy no le importa porque sigue comiendo tranquilamente, es su cena y nadie se va a interponer en ella.
Cuando logra terminar, luego de cuatro golpes de Amy y unas diez miradas de muerte de Sammy, siente que está vivo nuevamente, la adrenalina de una nueva aventura lo inunda y conduce al grupo como si fuese un capitán dirigiendo a su barco en medio de la tormenta.
Esperan en silencio hasta que el grupo de Hufflepuff deja el Gran Salón y con una mirada sincronizan la operación.
Samantha se acerca a ella despacio con la cabeza bien erguida y Jimmy no puede dejar de pensar que está magnífica con los ojos plata resplandeciendo y la sonrisa de suficiencia en el rostro, como quien sabe que nada puede salir mal; entonces James mira a Theo y este le devuelve la mirada con un gesto de asentimiento: recordar no enojar a Sammy, nunca más.
-Brittany.- la llama segura, con la voz peligrosamente aterciopelada. La Hufflepuff se da vuelta y la observa detenidamente con un deje de precaución antes de indicarle a sus amigas que continúen sin ella.
-Dime.- Samantha logra situarse frente a ella sin dificultades y la recorre con la mirada. - ¿Dónde está el resto del grupo?
-Aunque no lo creas puedo separarme de ellos. Quería hablarte
-No veo que tienes que hablar conmigo.
-Bueno, digamos que mañana tengo que presentar un informe y gracias a la tinta de la invisibilidad que dejaste caer accidentalmente en el libro no podré hacerlo.
-¿Qué tienes que ver tu con el informe de Addams?
Por unos instantes Jimmy cree que Samantha le saltará a la yugular.
-El trabajo es de a dos- Aclara con voz suave-. Amy no es la única que saldrá perjudicada.
-Lo siento. Lo olvidé. No es personal.
- No, por supuesto que no es personal.- y Samantha levanta la vista, precisamente donde los chicos están escondidos.
Theo deja caer la cápsula que lleva celosamente guardada en la túnica y sin ruido ni humo tanto la Hufflepuff como Sammy se sienten desvanecer, James llega antes que el cuerpo de la Gryffindor toque el piso y la sujeta para evitar que se lastime. Sienten un ruido sordo.
-Lo siento- se disculpa Amy al lado del cuerpo de Brittany-. Se me olvidó sujetarla.
-Amy!
- ¿Qué?
-Chicos, el desvanecimiento sólo dura cinco minutos- le recuerda James-. Apresúrense.
Tras la orden, Amy toma la mochila de la chica y sustrae un pergamino doblado cuidadosamente.
-Es éste- informa para luego sustituirlo por otro.
-Muy bien. Fase final.
Theo se encarga de Brittany, no sin antes enviarle una mirada de desconfianza a su amiga y Jimmy, que mantiene sujeta a Sammy le da un poco de la poción que tiene efecto instantáneo y la joven abre los ojos.
El resto se realiza como ha sido planeado.
Cuando pasan los cinco minutos, Brittany abre los ojos y se encuentra sentada en el suelo del pasillo con la columna reposando en la pared.
-¿Te encuentras bien?- le pregunta Samantha con preocupación.
-Si, sí. ¿Qué sucedió?
- Estábamos conversando y te desvaneciste. ¿Estás bien?- reitera.
-Sí. ¿Estuve mucho tiempo desmayada?
-Menos de un minuto. ¿Has comido?
- Claro que sí, mi nueva dieta es sumamente balanceada.
-Quizá sea eso...
-No digas estupideces, qué sabes tú de estas cosas para estar bonita.
Sammy la observa por última vez antes de despedirse con un seco adiós y voltearse. Cuando logra encontrar a sus amigos, están a dos pasillos de distancia, con la sonrisa intacta en el rostro. Amy la abraza y le dice que ha estado genial, Theo jura y perjura que jamás volverá a subestimarla y Jimmy le pasa los brazos alrededor de los hombres y le susurra un:
-Bien hecho, fiera.
Al día siguiente, el grito de la Hufflepuff cuando el profesor le dijo que su trabajo estaba reprobado por ser entregado en blanco resonó por tres pisos del castillo. Incrédula se giró hacia el banco ocupado por Amy y le juró por lo bajo que encontraría la forma de probar que era ella.
Amy muy tranquila, le asegura que ella no tenía nada que ver, mientras Theo le preguntaba como podía haber sido tan distraída de no copiar el informe causando que Brittany se enojara aún más.
Y pese a tener una clase sofocante de Encantamientos, Jimmy volvía a sentirse con ánimos de afrontar todo lo que fuese necesario, nada como una buena dosis de incumplimiento de reglas para seguir adelante. Porque él necesita la adrenalina para sentirse vivo, consume acción, energía, aventura, cualquier cosa que lo saque de la monotonía. Necesita su cuota diaria de infracción, de provocación hacia lo establecido; y aunque esta vez la broma no ha sido monumental ni merecedora de un pedestal, tampoco ha sido memorable ni mucho menos, le ha gustado para volver a sentir que las cosas están en su lugar.
Productos sortilegios Weasley, siempre proporcionados por un tío que sabe apreciar el arte donde él se maneja, una víctima: en este caso aquella que ha osado a meterse con sus chicas y por supuesto el llevar adelante el plan necesario para cumplir con lo establecido siempre en perfecta coordinación con sus secuaces, que son ante todo sus amigos.
Y siente que la molestia que sentía hasta ayer a la tarde comienza a evaporarse, siente que todo vuelve a su estado natural y que ninguna cantidad monumental de tarea va a poder sepultarlo en vida, porque él nació para volar, para correr, para gritar, para mantenerse en movimiento. Necesita demostrárselos a todos, que recuerden que no puede pasar la tarde entre libros y pergaminos, y si debía ser castigado por no estarse quieto, pues bien, que lo castiguen. Diecisiete años es demasiado tiempo para cambiar ahora. Así que no le preocupa y deja de prestarle atención al profesor mientras sonríe y se siente vivo y con los sentidos alertas para la próxima aventura, para cuando haya que volver a romper las normas, para cuando el peligro y lo prohibido lo llamen.
Jimmy se inclina un poco hacia delante y logra captar la atención de Samantha que muy concentrada toma apuntes.
-Si con sólo un informe logró trastocar a la serena Sammy, no quiero saber el día que sea algo personal.
Sammy se da vuelta y lo observa por unos segundos antes de sonreír.
-¿Sabes? Creo que yo también estaba aburrida.
James ríe por lo bajo antes de estirarse un poco más para lograr despeinarla logrando un golpe como compensatorio.
-Bueno, fiera. Sin violencia física, el resto del alumnado femenino idolatra mi cuerpo.
Samantha se da vuelta y sigue con la clase. James vuelve a reír y Theo (que ha estado tirándole papelitos al cabello de Amy que se sienta delante) lo mira como si acabara de salir de San Mungo.
-¿Cómo terminamos siendo sus amigos?- le pregunta James.
-No lo sé. ¿Somos hombres nobles y le hacemos un favor a la humanidad al tenerlas controladas?
- Ni idea.
Pero ha logrado superar el hastío y la molestia ha desaparecido. No importa si tuvieron que desmayar a la Hufflepuff para lograrlo, tampoco importa que no hayan dormido casi nada porque las chicas se negaron a entregar el informe de Brittany como estaba y se hayan desvelado reformándolo, nada de eso importa. Porque eso de romper normas y salirse de lo normal es la esencia pura de James Sirius Potter.
Estoy demasiado ofendida con la Selección Argentina de fútbol como para comentar algo coherente.
Espero que les haya gustado la viñeta. Quizá Jimmy no tuvo tanto protagonismo, pero es más que nada el grupo de amigos lo que importa. Después de todo, puede que la broma no haya sido monumental, pero eso no es impedimiento para que nuestro James no se sienta un poquito a gusto para sentirse feliz.
Ahora sí, muchas gracias a los rw de la viñeta anterior! y por todas las alertas, a ver si se animan a dejar el rw que siempre son bien agradecidos.
Cheryl, gracias por ayudarme a terminarlo. Espero que con Carr sigan con el GUFT.
Hasta la próxima.
Lita Black, que corre a discutirle a los jugadores como demonios se plantea un partido.
