¡Hello! Después de tanto tiempo aquí estoy nuevamente con el tercer capítulo de esta humilde e "inocente" historia…¬¬U…en verdad estoy muy feliz por la aceptación recibida…muchísimas gracias a los que están siguiendo mis historias…estoy súper agradecida con todos ustedes…gracias a ustedes y su apoyo puedo seguir escribiendo y brindándoles estos relatos…
También quiero aprovechar para decir que estoy super contenta y también muy triste por que una de las más prestigiosas y bellas historias acaba de terminar...el cuento de hadas en la era del Sengoku llegó a su culminación con un hermoso capítulo...
Para aquellos que aún no lo han visto...se los recomiendo...Rumiko prometió y cumplió...Inuyasha llegó a un verdadero y conmovedor final...
"Una bella historia acaba de terminar pero siempre continuará en nuestros corazones"
Muchas Felicidades Rumiko-sama
Todos los personajes incluidos en este relato pertenecen únicamente a la grandiosa Rumiko Takahashi…yo sólo los tomé prestado.
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Noches de ensueño y desvelo
Capitulo III: revelaciones y sorpresas
Akane seguía perdida en sus pensamientos observando fijamente la puerta que segundos antes había cerrado dejando al muchacho de la trenza prácticamente con la palabra en la boca.
Estaba confundida, asustada, aturdida. Tenía una mezcla de sentimientos y emociones que no dejaban de carcomerle la cabeza.
En el momento que escuchó a la chica decir que el tema no tenía nada que ver con él las ganas de matar al susodicho de los sueños de la joven le entraron enormemente. Ahora estaba detrás de ella, estático, sin mover ningún músculo.
Estaba realmente en un dilema.
Por un lado quería saber con urgencia quien era el que la amaba en el mundo de sus fantasías y por otro parte era lo que más temía. ¿Y si era Ryoga o cualquier otro? Jamás lo soportaría, eso significaría que siente algo fuerte hacía esa persona y eso lo devastaría.
La peli-azul captó por un momento la realidad y sintió que algo no andaba bien, había alguien más en la habitación. Temblorosa se volteó lentamente para llevarse la gran sorpresa de que él estaba justo tras de ella con esa mirada tan intensa y penetrante que la hacía perder la cordura.
-Ran…ma- musitó torpemente retrocediendo un paso- ¡shimatta! ¿Qué demonios hace aquí? ¿No le quedó muy claro que no quiero hablar con él?-
Sin decir ninguna palabras el chico de la trenza comenzó a acercarse a paso lento hacía ella sin dejar de observarla en ningún momento causando en ésta enormes escalofríos que recorrieron su espina. Su corazón se volvió loco de un momento a otro.
-¿Qué…qué ha…haces…a…aquí?- apenas pudo articular por los nervios que la invadieron desde el momento que fijo su mirada en la del chico, siguió retrocediendo hasta que chocó con la puerta.
Sin poder evitarlo las piernas le temblaban como gelatina, necesitaba salir con urgencia de allí o sino sería demasiado tarde. Tomó el pomo de la puerta y la abrió para poder salir y antes de que lo lograra una fuerte mano cerró la misma de un solo golpe impidiendo su salida.
Con el ceño fruncido por aquella acción levantó la mirada para encontrarse con aquellos ojos azules que la miraban tan profundamente que cada uno de sus músculos flaquearon de pronto, tragó duro al tenerlo tan cerca y lo peor de todo es que no demostraba ningún rastro de nerviosismo.
-sal de aquí- susurró apenas audible que sino fuera por que él estaba muy cerca de ella no lo habría escuchado.
Estaba perdida, siempre lo estuvo, desde el día en posó la vista en aquellos ojos azul-grisáceos tan profundos e intensos como el mismo océano.
Lo notaba, notaba como temblaba por su cercanía, la tenía acorralada, la tenía tan cerca y para él. Las ganas de besarla eran inmensas, estaba perdiendo la batalla, una pelea entre la razón y el deseo que definitivamente estaba perdiendo.
Verla así, tan indefensa, tan dócil, la hacía ver tan bella que con sólo mirarla cada uno de sus sentidos se atontaban.
Su amor por ella era muy profundo, la amaba con locura y estaría dispuesto a demostrárselo a cada minuto si era necesario si tan sólo supiera lo que ella sentía. El temor a ser rechazado era lo único que lo mantenía lejos de esa opción.
Los minutos se convirtieron en segundos o quizás al contrario, en ese momento la hora era lo que menos importaba, sólo estaban ellos dos; mirándose, perdiéndose en la mirada del otro, intentando descubrir los más profundos deseos en sus corazones.
Las palabras se atascaron en su garganta, un nudo le impedía hacer audible lo que quería decir. Estaba hipnotizado, era algo extrañamente placentero.
Una sensación tan satisfactoria recorría su cuerpo con sólo mirarla; verla delante de él, respirando con dificultad, levemente sonrojada y con un par de flequillos que caían por su frente obstaculizando la vista completa de aquellas perlas marrones que lo dejaban hechizado cada vez que se posaban sobre él sin ser ese instante la excepción.
¿Era tanto así su amor por ella? ¿Tanto la amaba que se sentía lleno con sólo mirarla?
La peli-azul cada vez se sentía más sofocada, tenerlo allí frente a ella a escasos centímetros clavándole aquella intensa mirada que la volvía loca y hacía que las mariposas revolotearan fuertemente en su estómago.
Tenía miedo de repetir lo sucedido en la cocina, la tentación de volver a sentir esos labios masculinos sobre los suyos, devorándola, haciéndola sentir en el paraíso la estaban venciendo. Cada vez respiraba más agitadamente sin poder frenarlo, el calor la estaban matando.
Una gota de sudor rodó por el bien formado cuello del muchacho siendo ella la única testigo de aquel tentador recorrido imaginando que eran sus labios los que recorrían con pasión aquel camino.
- voy a terminar desquiciada…no puedo quitarle la mirada de encima…me tiene totalmente atrapada…por favor Ranma…has algo o simplemente vete...esta desesperación me está matando por dentro-
-me estoy volviendo loco…esta mujer me esta volviendo completamente loco…mi hermosa marimacho…si tan sólo lo supiera…si tan solo me quisieras como yo te quiero a ti…si me dieras una señal yo haría hasta lo imposible para complacerte…quiero que tú seas feliz…lo único que no quiero es que sufras sola…quiero estar a tu lado…apoyándote…tengo que arriesgarme...quiero...tengo que saber quien es ese con quien sueñas-
Decidido apoyó su otra mano al otro lado de la puerta dejando así a la chica sin escapatoria. Se acercó lentamente notando como ella se tensó completamente, le hizo caso omiso y continuó.
-Por favor Akane…dime lo que te pasa- suplicó con voz ronca y sin darse cuenta totalmente provocativo.
En el momento que le habló, sentir su tibio aliento chocar contra su oreja le hizo concebir la más rica de las sensaciones hasta ahora vividas. No pudo evitar soltar un leve gemido cerrando levemente los ojos. Apretó los puños tratando de contener las ganas de besarlo con locura.
Estaba extasiada, sin embargo, tenía que seguir en pie, le estaba pidiendo que hablara sobre su problema, algo que no podía hacer.
-no…no…pue…puedo- respondió torpemente debido a la exaltación que estaba viviendo en el momento.
En el momento que la escuchó gemir sintió que las piernas le iban a fallar, fue un golpe bajo para su auto-control que ahora le estaba fallando enormemente. Apretó los puños sobre la puerta intentado calmar la necesidad que inundaba su cuerpo, estaba seguro que si la volvía a escuchar gemir le diría adiós a su auto-control.
Sino quería cometer un error era necesario salir de allí pero primero tenía que cumplir con lo que vino a hacer. La incertidumbre le estaba carcomiendo por dentro, tenía que ayudarla, tenía que hacer algo por ella.
Respirando pesadamente y sin notarlo, casi apoyado totalmente sobre ella intentó mantener la poca compostura que le quedaba.
-Akane...puedo ayudarte…sólo dímelo- susurró nuevamente sobre su oído haciéndola temblar. Otro golpe bajo, si seguía así no soportaría más.
-yo…Ran…ma…por…favor…no me hagas esto- agregó entre sollozos. Necesitaba salir de allí y él no daba ninguna opción, la única opción era decirle y no podía, se sentiría humillada si le contaba algo así.
Al sentir a la chica temblar y gimotear se separó algo aturdido para verla llorando con los ojos cerrados.
-no…por favor…cualquier cosa menos llorar…golpéame…insúltame…mándame a volar pero…por favor…no llores-
Separándose completamente de ella con dulzura secó las lágrimas de la chica con el dorso de su mano. Akane abrió los ojos para mirarlo con sorpresa, él solo le sonrió tiernamente.
-Akane…onegai…no llores…no sabes lo mal que me hace sentir verte así…puedes confiar en mí…pero háblame…te juro por mi madre que no diré nada al respecto…pero por favor…deja de llorar…no te haré daño ni nada por el estilo-
En primera estancia lo miró totalmente desconcertada pero luego se dedicó a terminar de limpiarse aquellas gotitas saladas para culminar dedicándole una tierna sonrisa.
- ¿Entonces me lo dirás?- preguntó suavemente tomando el mentón de la joven con delicadeza para que así no pudiera evadir su mirada.
-yo…etto…es algo realmente vergonzoso- agregó casi en susurro mientras que se alejaba del agarre del muchacho intentando no ser brusca.
-al menos comenzamos con algo…eso es bueno- sonrió para sí mismo- puedes decirme lo que sea…me gustaría que confiaras en mi…sólo un poco…me gustaría poder ayudarte con esto-
-es que…- musitó jugando con sus pulgares- no es algo común…bueno quizás algo común pero no para mí-
-bien…me imagino que debe ser algo no muy común para ti como para que no hayas hablado con nadie- fingiendo sorpresa casi a la perfección.
-bueno…si lo he hablado con una sola persona…el doctor Tofu…él me ayudó un poco…al menos me hizo entender el porque de las cosas- comentó mientras que lo esquivaba y se sentaba en la orilla de la cama con la mirada fija en sus muslos.
-si eso lo se- ya veo…con el doctor ¿Y bien? ¿Cuál es el problema?- preguntó aparentando interés tomando la silla del escritorio y sentándose con el respaldo de la misma entre sus piernas. Apoyó el mentón con los brazos de por medio.
-bueno…es que…lo que pasa es que…- cerró los párpados fuertemente apretando sus puños sobre los muslos- he tenido sueños- casi en susurro.
-bien Akane…continua así…vamos- se dijo orgullosamente sin quitarle la mirada a la chica- sueños ¿Qué clases de sueños?-
No pudo evitar sonrojarse por aquella pregunta ¿Qué rayos le pasaba como para que estuviera tan insistente? ¿Cómo demonios le iba a responder esa pregunta? Aún así, estaba extrañada por ese cambio de actitud, quizás la ayudaría aunque ¿Y sí no? No podía arriesgarse tanto.
-No puedo decirlo- contestó de un solo golpe evadiendo la interrogativa mirada que tenía el chico en ese momento.
-¿Nani? ¿Por qué?- tan bien que íbamos…vamos Akane…no puedes echarte para atrás- pensó mientras que se levantaba de la silla para posteriormente sentarse al lado de ella, la cual dio un leve respingo ante la acción.
-¿Cómo que por que? ¿No estás preguntando demasiado? Ya te dije mi problema…no creo que sea necesario más información- exclamó sin elevar la voz pero demostrando irritabilidad al asunto.
-Claro que no…con sólo saber eso no podré ayudarte…necesito más información- espetó claramente ofendido y con el ceño levemente fruncido.
La terquedad del muchacho la estaba poniendo más nerviosa de lo que ya estaba, necesitaba escapar de allí como fuera. Sin pensarlo más se levantó para dirigirse a la puerta pero un agarre fuerte en su muñeca impidió completar su recorrido devolviéndola nuevamente a la orilla de la cama.
-¿Qué rayos te pasa? No creo que sea necesario decir más- gruñó enfadada tratando de librarse del agarre del muchacho que cada vez fruncía más el ceño.
-no saldrás de aquí hasta que me digas quien es el miserable con quien sueñas- no pasaron ni dos segundos para darse cuenta de lo que había dicho. Se pateó mentalmente por aquella metida de pata tan grande que acababa de hacer.
-kuso…metí la pata…me va a matar…mínimo…una volada gratis al centro de la ciudad-
La chica dejó de forcejear para verlo aturdida por lo recién escuchado ¿Cómo el sabía de que se trataba? ¿Sería posible que ya lo supiera?
-¿Cómo demonios sabe sobre lo que sueño? A nadie se lo he contado sólo al doctor Tofu…al menos que él ¿Me estuvo espiando?-
¡La estaba espiando! El muy canalla la estaba espiando y la estaba tomando el pelo para empeorar el asunto. Parpadeó varias veces intentado ordenar las ideas y hacer que sus neuronas captaran el mensaje.
-Akane…yo- intentó justificarse pero era demasiado tarde. La chica de un movimiento brusco se soltó y se levantó caminando rápidamente hacía la puerta, él la imitó y antes de decir alguna palabra una fuerte bofetada le impidió hablar, automáticamente se llevó una mano a la mejilla lastimada observando a la chica que ahora lo veía con frialdad.
-jamás…-gruñó entre dientes destrozándolo con la mirada. Estaba tan tensa que le costaba abrir la boca para insultarlo abiertamente. No se lo podía creer, cuando por fin había creído en él, se enteraba que sólo era una fachada, un teatro- jamás en tu vida vuelvas a mentirme como lo has hecho hoy…escuchaste una conversación privada y tuviste el descaro de hacerme confiar en ti…eres un…-
La rabia la estaba carcomiendo, su corazón se despedazada lentamente. Se giró dándole la espalda intentando ocultar las ganas de llorar que le llegaron de pronto.
-Akane…te aseguro que no fue mi intención escucharte…te lo juro…sólo intentaba saber que era lo que ocurría contigo…yo…no quería hacer nada malo…solo estaba preocupado- alegó intentando parecer convincente cosa que no le estaba dando mucho resultado. Podía ver como aquel aura "modalidad acribillar a Ranma Saotome" brillaba en todo su esplendor.
Tragó duro y juntando todo el valor posible se acercó a ella colocando sus manos en los hombros de la chica.
-por favor Akane…te lo juro por mi vida…quiero ayudarte…se que no debí quedarme y escuchar…estaba…estoy preocupado- confesó levemente sonrosado apretando suavemente su agarre en ella.
Se sintió algo aliviado cuando notó como el terrible aura que rodeaba a la jovencita iba desapareciendo poco a poco.
-no…nunca fue tu intención ayudarme…- mencionó lo más natural posible dejando al muchacho helado por aquella actitud- sólo quieres saber con quien sueño ¿ne?- preguntó con un tono suave haciendo tragar duro al pobre chico.
Eso sí que le daba miedo, verla actuando pasiva, sabía que pronto iba a llegar la hora de volar, sin embargo, reunió todas sus fuerzas y decidió enfrentarla.
-No…bueno…en parte…pero te juro…que en verdad quiero ayudarte-
-¿Quieres saberlo?- preguntó dándose la vuelta sonriéndole dulcemente.
Sin poder evitarlo retrocedió completamente asustado por aquella sonrisa, tragó en seco, cuando estaba realmente enfadada es que actuaba así. Pero no podía echarse para atrás, tenía que seguir así que recuperando algo de auto-control la miró a la cara intentando parecer firme.
-Sí-
- muy bien- respiró hondo y de un momento a otro la tierna sonrisa se transformó en un gesto de total enfado.
- PUES ESE NO ES TU PROBLEMA ESTUPIDO ENTROMETIDO Y QUE ALGO TE QUEDE CLARO…PARA QUE NO TE QUEDEN DUDAS…EL SUJETO CON QUIEN SUEÑO NI SIQUIERA LO CONOCES- culminó quedándose sin aire viéndolo fieramente.
Se giró sobre sus talones y salió de la habitación cerrando la puerta tras de si con tal fuerza que hizo estremecer las paredes.
Ranma estaba un lado de la cama, agachado y con cara de pánico totalmente aterrorizado por aquella reacción, tardó algunos segundos para salir de ese pequeño trance.
-dijo ¿Qué no lo conozco?- se preguntó perturbado. A los segundos toda aquella furia que había olvidado hace un rato volvió a calarse por sus huesos haciéndole hervir la sangre. Tenía que saberlo, no le importaba si terminaba en Europa gracias a un mazazo de ella pero no podía quedarse con la duda.
Dejando los nervios y los miedos a un lado totalmente enfadado abrió la puerta de golpe y salió a buscarla.
Akane se había encerrado en el baño, las ganas de llorar la habían vencido; se sentía engañada, traicionada, humillada, estaba destrozada por dentro y sólo por confiar en él.
-¿por qué? ¿Cómo pudiste utilizarme así? Me espías, me ruegas que confíe en ti y lo peor de todo, me tomas el pelo creyendo que la tonta de Akane caería en tu juego- se secó con rabia las lágrimas que rodaban rápidamente por sus mejillas.
-¡maldición! Fui una estúpida…yo caí en su juego…baka, baka, baka, baka…mil veces baka Akane- se insultaba mientras que secaba con furia las traicioneras gotitas de dolor que rodaban cuesta abajo por su rostro.
Ranma se dio cuenta que estaba en el baño, se apoyó sobre la puerta intentando escuchar algún ruido. Supuso que estaba llorando por los suaves sollozos que apenas lograba oír. La furia que sentía segundos atrás se esfumó al escucharla llorar. Ahora se sentía el más miserable rufián sobre la tierra.
-¡maldición! Soy un patán…debí haber hablado con ella desde que llegó…pero ¿En que habrían cambiado las cosas? Igualmente se fuera enojado…kuso, kuso, kuso- se debatía mentalmente recostado en la pared al lado de la puerta.
Sin poder aguantar más la jugaría el todo por el todo. Respiró profundo y pensó en lo que posiblemente le diría; esta vez sería directo, nada de palabras a medias, esta sería la jugada final.
Se paró en frente de la puerta y volvió a respirar hondo recuperando auto-control.
-Akane- llamó suavemente. A pesar de que su voz expresaba firmeza por dentro estaba temblando como un niño pequeño.
La chica se tensó por completo al escuchar que la llamaba, no quería verlo ni oírlo ¿Cómo era tan descarado como para venir y llamarla después de todo lo que pasó?
-¡LARGATE!- gritó enfurecida parada frente a la puerta viéndola fieramente como si lo estuviera viendo a él.
-no…no me iré…se que no me quieres ver…pero allí dentro tendrás que escucharme aunque no quieras-
-¿NO ENTIENDES QUE NO QUIERO SABER DE TI? LARGO…YA ME HAS HECHO SUFICIENTE DAÑO- suavizó la voz- ya me has humillado lo suficiente como para seguir ¿Qué más quieres? Ya me has destrozado la vida lo suficiente como para burlarte la vida entera- agregó entre lágrimas apoyando la frente en la puerta y cerrando los ojos fuertemente. Tapó su boca intentando contener sus quejidos de dolor.
Aquellas palabras fueron como puñales en el corazón del joven, escucharla decir esas cosas le causó más daño que recibir miles de golpes de parte de un fuerte enemigo, sintió unas ganas terribles de correr y buscar a alguien que lo golpeara hasta el cansancio, no soportaba ese terrible dolor en el pecho.
La culpa, el dolor, la tristeza, el remordimiento, la rabia consigo mismo aprisionaban su corazón.
Se dio la vuelta recostándose en la puerta y dejándose llevar por la gravedad hasta quedar sentado.
Akane…se que te he hecho mucho daño…no existe perdón para mí…no merezco recibir el perdón de parte de ti- rió amargamente y con la mirada fija en el techo prosiguió- lamento haber aparecido en tu vida…lamento haberte arruinado la existencia…lamento ser yo-
La chica escuchaba cada una de aquellas dolorosas palabras atentamente, sentía su corazón comprimirse, su estómago retorcerse, se arrodilló apoyando la mano en la madera justo frente a ella, las lagrimas no dejaban de rodar por sus blanquecinas mejillas.
Estaba sorprendida por lo que Ranma estaba diciendo, ella tenía que estar enojada, la engaño, la utilizó y aun así ¿Por qué no podía tolerar que él se auto-castigara con esas frases? ¿Por qué esas palabras se clavaban en su pecho como agujas? Era por culpa de ese sentimiento que nació mucho tiempo atrás, ese profundo amor que sentía por él que la hacía sentir así, culpable. No podía, no quería seguir escuchándolo hablar así.
- ¿Por qué? ¿Por qué te castigas así? ¿Por qué me castigas así? ¿No ves que me duele escucharte hablar así? Me hiciste daño…demo…mi alivio…eres tú-
-no espero que me respondas…demo ¿En serio no conozco a ese que te ama en tu sueño? Debe ser un buen tipo y debo admitir que…- sonrió con la mirada triste- es alguien muy afortunado por poseer tu corazón…espero que lo sepa cuidar muy bien-
Un silencio prologando protagonizó la situación, ambos estaban sentando de espaldas a la misma altura. Lo único que los separaba era la puerta.
-espero que algún día me perdones Akane…nunca…nunca fue mi intención herirte así…yo soy tu mayor amenaza…soy el único que te hace llorar…soy el único a quién no debes amar…sería injusto amarme después del daño que te he hecho…no te merezco…no merezco a una mujer tan perfecta como tú-
-Ranma…por favor…deja de hacerme sufrir así…tu sufrimiento me hace sentir más mal de lo que ya estoy…temo confesarte que eres tú quien me abraza y me besa y recibir un rechazo de tu parte…jamás lo soportaría…demo…no puedo evitar amarte…a pesar de tus errores…a pesar de tus defectos…para mí…eres perfecto-
-¿Ranma?- musitó lo suficiente alto como para que él la escuchara. Se colocó ambas manos en el pecho y apretando fuertemente los parpados esperó que él contestara.
-Di…di…me- estaba asustado, cuando la escuchó llamarlo el corazón se le paralizó en el momento, si hubiera estado de pié hubiera caído por el terrible temblor que azotó sus piernas.
Otro silencio más prolongado abundó en el lugar.
Ranma respiraba cada vez más rápido, el miedo de escucharla decir que lo odiaba o que no quería saber de él lo tenían acorralado. Todos sus músculos temblaban sin cesar, su corazón latía salvajemente.
Akane tenía un nudo en la garganta que le dificultaba hablar, lo que estaba apunto de hacer cambiaría el rumbo de las cosas pero las ganas de decirlo eran más fuerte que su voluntad.
-eres tú- susurró evidentemente asustada. Apretó el agarre de sus manos en su pecho y agacho la cabeza, ocultando su rostro entre sus piernas que acababa de flexionar.
Quedó en un estado de shock al escucharla. Parpadeó rápidamente intentando captar la idea, se volteó quedando con la mirada fija en la puerta y tratando de no esperanzarse preguntó completamente nervioso.
-¿A qué te refieres?- sin poder evitarlo, la esperanza de que lo que hubiera escuchado no fuera sido por culpa de su imaginación estaba creciendo segundo a segundo en su interior.
Akane respiró hondo y lentamente se volteó sentándose sobre sus talones. Quedó frente a la puerta con la mirada fija en el suelo, se sentía avergonzada, no podía levantar la vista, tenía la sensación de que él la estaba mirando.
-El protagonista de mis sueños…el que me besa…me abraza…me acaricia- dudó seguir pero ya era tarde, su boca fue más rápida que su conciencia- eres tú- sonrojándose levemente.
Abrió los ojos como platos al escucharla decir eso, su corazón dio un vuelco, sintió su alma revivir ante tales palabras.
-¿Soy yo? ¿Escuché bien? En serio ¿soy yo?- sonrió ilusionado, apoyó la frente en la puerta- No puedo creerlo…no es Ryoga, no es Shinnosuke, no es ningún otro…soy yo…Akane sueña conmigo-
- Akane ¿por qué me lo dices?- musitó con la voz temblorosa por la emoción, quería gritar, quería decirle al mundo que en ese instante era el hombre más feliz sobre la tierra.
-por que no pude evitarlo…por que quería que lo supieras- susurró sorprendida consigo misma por haber dicho eso-¿Por qué dije eso? Con decirle eso prácticamente le dije que lo quiero-
Se levantó como pudo y retrocedió hasta que sus pantorrillas chocaron contra la orilla de la tina, colocó ambas manos a cada lado de su rostro, el cual estaba tan rojo como un tomate maduro y tenía los ojos abiertos como platos intentando comprender lo que acaba de hacer.
Aquellas palabras llegaron a los oídos del muchacho como fuegos artificiales explotando en la inmensidad del cielo. Lo consideró el susurro de un ángel, de su ángel.
Sin darse cuenta estaba sonriendo embobado, mostrando un brillo en sus ojos que denotaban felicidad a lo lejos.
Por otra parte, Akane no terminaba de creer que le haya dicho algo así. Se delató, se entregó a los brazos de un hombre que ni siquiera sabía si sentía algo por ella. No pudo contener la necesidad de decir esas palabras, ahora el miedo y la angustia inundaban su ser, temía salir y enfrentarlo, temía que le engañara otra vez.
-Que tonta soy ¿Cómo se me ocurrió decirle algo así? Parezco idiota-¿Ahora que pasaría? Todas las fortalezas y escudos que había creado se esfumaron en el momento que le dijo eso. Ya no tenía protección, estaba indefensa.
-dijo que era yo…eso significa que le gusto…me quiere- se decía alegre, aún no podía terminar de reaccionar de lo que acababa de escuchar a pesar de que esas palabras retumbaban en su mente sin parar.
Con la felicidad al máximo y dispuesto a hablar con ella levantó la mano para tocar la puerta cuando…
-¡Chicos ya llegamos!- saludó Kasumi desde el piso de abajo.
-kuso ¿No se suponía que llegarían en la noche? si que son inoportunos- se dijo Ranma claramente fastidiado por la interrupción del momento, bajando la mano con resignación mientras que con el ceño fruncido veía en dirección a las escaleras.
-Que bien…llegaron…no puedo hablar con él por ahora…no tengo fuerzas para enfrentarlo…y con mi familia aquí no podrá acercarse a mí…mi familia si que es oportuna - se dijo Akane claramente aliviada con una mano en el pecho lanzando un suspiro.
-Chicos ¿en donde están?- preguntó Nodoka que subía las escaleras viendo a los lados buscando a los jóvenes.
-Akane...yo- no pudo seguir hablando ya que la chica lo interrumpió bruscamente.
- tu madre nos busca…anda…tienes que ir o sospechará cosas que no son- dejando al chico helado por la frío que habían sonado esas palabras.
Él sólo afirmó con un "aja" totalmente sorprendido y fuera de lugar por la actitud de la chica, iba a objetar pero su madre ya lo había encontrado.
-Ranma…allí estás ¿Por qué no bajaste a recibirnos?- la señora se fijó en el deplorable estado en que se encontraba su hijo, un poco sorprendida preguntó- ¿Qué te pasó? ¿Por qué estas lleno de salsa y resto de comida?-
-yo…bueno…etto…no los escuché y es que…tuve…un pequeño incidente en la cocina- rió nervioso rascándose la nuca intentado parecer natural.
-¿Y Akane? ¿Está en el baño?-
-Sí Tía…aquí estoy…me sentí un poco mal del estómago pero ya me siento mejor- se adelantó a responder desde adentro del baño rogando que la mujer se creyera la excusa.
-Akane-chan ¿Daiyoubu ka? ¿Quieres que te traiga algo?-
-hai…ya me siento mejor…ahora si me disculpan…voy darme un buen baño…lo necesito-
-esta bien hija- dirigió su vista al chico que parecía estar en otro mundo- ¿Seguro no pasó nada mientras no estábamos?- arqueando una ceja y viéndolo acusadoramente.
Sacudió la cabeza regresando al mundo de los vivos- pero madre ¿Qué cosas dices? No ha pasado nada- contestó visiblemente sonrojado.
Un grito desde el primer piso llamó su atención, ambos corrieron hasta llegar al lugar donde se había escuchado la voz. Llegaron hasta la entrada de la cocina donde estaba la mayor de los Tendo totalmente estática en medio de la puerta.
-Kasumi ¿Qué pasó?- preguntó Nodoka observando asustada a la chica que veía con cara desencajada el fondo de la habitación- ¿Ocurrió algo malo?-
-¿Qué pasó en mi cocina?- observando desconcertada el terrible desastre que había.
Nodoka se acercó curiosa a ver lo que espantaba tanto a la chica y Ranma se tensó considerablemente agachando la cabeza con un severo sonrojo en sus mejillas.
-Pues creo que deberían de preguntarle a Ranma-kun, él está en las mismas condiciones que la cocina- dijo Nabiki que apareció justo al lado del artista marcial haciendo que pegara un salto hacía atrás levemente asustado.
-La próxima vez avisa cuando aparezcas…casi me matas del susto- reclamó con una mano en el pecho y un gesto de pánico- ¿en qué momento apareciste?-
-Vaya cuñadito…es raro que no me hayas presentido…siempre lo haces- cruzó los brazos y viéndolo acusadoramente prosiguió- ¿Qué hiciste en la cocina como para que terminaras así o mejor dicho…- fijo su vista en las escaleras donde bajaba la peli-azul con solo una toalla notoriamente preocupada.
-¿Qué ocurrió? ¿Por qué Kasumi gritó?- preguntó sin percatarse que el muchacho estaba casi a su lado ni mucho menos en que condiciones estaba ella.
Ranma se sonrojó más de lo que ya estaba al darse de la poca vestimenta con la cual se había aparecido Akane. Sin poder evitarlo la recorrió con la vista deleitándose con su belleza. Tragó duro y desvió la mirada para no ser más obvio de lo que ya era intentado controlarse.
Se estiró un poco el cuello de la camisa por el calor que de pronto le invadió. Por suerte para él ninguna de las mujeres presentes se dio cuenta de ello o al menos eso creyó él.
-rectifico mi pregunta ¿Qué hicieron ustedes dos en la cocina como para que terminaran así?- interrogó ampliando más su pícara sonrisa observando de soslayo al acalorado y nervioso muchacho.
-Akane-chan…- La Señora Saotome se acercó observándola cuidadosamente.
-¿Su…sucede algo malo?- preguntó algo consternada.
Después de estudiarla, se irguió y con las manos en cada lado de la cintura miró a ambos jóvenes con una mezcla de sorpresa y picardía.
-Akane-chan también está llena de salsa ¿qué fue lo que pasó chicos?-
Sus mejillas se tornaron de un carmín intenso y agachó la cabeza intentado idear alguna excusa para salir de esa situación.
-pues…etto…- kuso ¿ahora que digo? Debimos haber limpiado antes…rayos…ahora si estoy en problemas- se dijo Akane totalmente roja mientras que jugaba con sus pulgares.
-bueno…verán...- ahora si estamos perdidos…debimos haber limpiado primero ¿Qué digo?- pensó Ranma igual de sonrojado y con la mirada fija en el suelo.
-A mi me huele a gato encerrado…los dos solos, llenos de salsa y la cocina destrozada, sin dejar a un lado lo nerviosos y sonrojados que están en estos momentos…por lo que veo…te guiaste por el consejo que te di ¿ne Akane?- mencionó la castaña sin dejar de observar a los dos muchachos que cada vez se ponían más y más rojos.
La vergüenza que tenía la estaba dejando sin opciones, no podía decir que la verdadera razón del desorden en la cocina fue una batalla de comida entre ella y su prometido que culminó con un beso entre ellos. Estaría completamente loca para decir algo así.
Desesperada dijo lo primero que se le vino a la cabeza.
-no digas tantas tonterías…todo fue por culpa del idiota de Ranma- gritó cruzando los brazos fingiendo enojo- Él fue el único culpable-
Al escuchar ese insulto se sintió desubicado ¿A qué venía ese insulto? Primero le decía que él era el protagonista de sus sueños y ahora lo insultaba ¿A qué demonios estaba jugando? Bien, si ella quería pelea, entonces pelea tendría.
-¡ja! No me culpes a mí…tú fuiste que comenzaste con todo…sabes que eres pésima en la cocina y aún así insististe en cocinar- espetó ofendido, se llevó las manos detrás del cuello- estaba garantizando mi propia vida…no quiero terminar en un cementerio-
-nadie te pidió tu opinión entrometido- gruñó sin voltear- mi comida no es tan mala.
-¿no es tan mala? ¡ja! Eso te lo crees tú solita…podrías matar a media ciudad si te contrataran como chef de algún restaurante- expresó con tono burlón mientras que una pequeña vena comenzaba a palpitar en la sien de la chica- pero las posibilidades de que te contraten en un lugar así son muy pocas así que la ciudad esta a salvo- sonrió triunfal al percatarse del aura roja que rodeaba a la peli-azul.
En ese momento no se acordaba ni de sueños eróticos ni nada de eso, solo quería tomarlo por el cuello y lanzarlo lejos de allí- cállate idiota egocéntrico…nadie te obligó a quedarte…tranquilamente te fueras largado a comer en uno de los restaurantes de tus prometidas- bufó entre dientes tratando de contener las ganas de matarlo lentamente a golpes- y así yo fuera disfrutado de un día de tranquilidad y paz- añadió observándolo de reojo.
-tal vez lo hubiera echo- dijo él con tono arrogante- con ellas no tengo el miedo de terminar con una indigestión-
-pues que bien…tal vez así puedo respirar aire puro- refunfuñó completamente celosa- lárgate de una buena vez-
-tal vez lo haga-
-hazlo y que te vaya bonito idiota-
-pechos planos-
-pervertido-
-kawaiikune-
-estúpido hentai-
Durante toda la batalla de insultos ni siquiera se miraron cosa que era bastante extraña en ese tipo de enfrentamientos. Ese pequeño y raro detalle no pasó desapercibido por la castaña que buscaba con interés algún indicio de que algo más hubiera pasado.
Nodoka y Kasumi se miraron y suspiraron con resignación.
-se nota a lo lejos que están fingiendo…a mi no me engañan…algo más pasó y pienso averiguarlo- pensó observando a los dos muchachos como se insultaban mutuamente sin mirarse a la cara-Oye Akane ¿Te diste cuenta que estás sólo con una pequeña toalla y tienes a tu lado a Ranma-kun?- dicho esto se dio la vuelta para ir a planear como sería su plan de ataque.
Akane abrió los ojos de golpe y todo enojo desapareció al escuchar las palabras de su hermana. Se miró a si misma comprobando que solo tenía una toalla como vestimenta.
Con toda la vergüenza del mundo en ella se giró para subir las escaleras siendo observada de reojo por Ranma que inevitablemente no pudo quitar su vista de ella.
-Oye cuñadito…deberías disimular un poco esa forma de mirar a mi hermanita- dijo Nabiki desde la sala haciendo que el pobre muchacho se le helara la sangre y se tensara por completo.
-a mi no me interesa ver a esa fea marimacho- fue lo único que se le ocurrió decir en su defensa al sentirse descubierto. Por su supuesto que trajo como consecuencias la ira de la muchacha que caminó hacía atrás y fulminándolo con la mirada se posicionó a su lado.
-¡pervertido!- gritó dándole un fuerte golpe en la nariz sin darle tiempo ni de pestañear tumbándolo hacía atrás para posteriormente salir corriendo escaleras arriba.
Nodoka suspiró acercándose a su hijo que estaba inconciente con espirales por ojos, el signo Takajashi en ambas manos y evidentemente con un pequeño hilillo de sangre saliendo de su nariz.
Kasumi no le quedó más remedio que arreglar el "pequeño desastre" de esos dos.
Continuara…
Konnichiwa!!
¿Haber que puedo decir? Ranma en verdad si que sabe meter la pata y en grande ¿Ne? Jejeje aunque esta vez no le salió tan mal su torpeza al hablar…bueno...al principio...se ganó un puñetazo por hablar de más...pero así es él...jejeje...
Es algo realmente inesperado que Akane se lo haya dicho después de lo que había pasado, pero me pareció de lo más divertido hacer que se lo dijera…es decir…como se dieron cuenta…lo dijo casi inconciente y luego se sorprendió mucho cuando se dio cuenta de lo que dijo.
Términos en Japonés:
¡Shimatta!: ¡Oh no!; maldición
Onegai: por favor
Etto: esto; este; err; pues (palabra dudativa)
¿nani?: ¿Qué?
Kuso: mierda
Baka: tonto; idiota
¿daiyoubu ka?: ¿estás bien?
Quiero agradecer enormemente a: La AvIa; BABY SONY; Kari Saotome; Rmtl Des; xX-Amairany-Xx; barbara; Mizuuh-chan; AkaneKagome (mi sensei); Agatha Worthington por sus lindos comentarios…la fuente principal de inspiración de una autora son los review de apoyo de los lectores…muchas gracias por sus palabras.
También quiero darles las gracias a los lectores que leen, pero por X motivos no envían sus review…pero si no es molestia…por fa... ¿ven el botoncito color lila en la parte de debajo de la página? Aprieten allí y en solo 5 minutitos ya tienes listo un comentarios…no sean malitos…me encanta leer sus comentarios…
Mis sinceras disculpas a los que no les respondí sus comentarios…eso no significa que no me gustan, al contrario, me encanta leer sus palabras de aliento o también de regaños…jejeje…
Para los fanáticos InuyashaKagome...EL VERDADERO AMOR TRIUNFÓ AL FINAL!!
Esperaré sus preciados comentarios con felicitaciones, sugerencias, consejos, regaños, entro otras, muchas otras cosas más…
(ri-chan tiembla de la emoción)
No se queden con las ganas de decir lo que piensan…
Muchas gracias por su tiempo al leer…nos vemos en el próximo capítulo
Besos katherine-saotome-tendo (ri-chan)
Matta nee
